Mejor no hablar de ciertas cosas, diario Expreso

26 de abril de 2016


Según informó la Alcaldía de Guayaquil, los antiguos pasos a desnivel de la ciudad (como aquel que se desplomó sobre un vehículo a consecuencia del terremoto del 16 de abril) eran “controlados por especialistas”, un control que de haber sido efectivo habría evitado la muerte de dos personas (1). En una ciudad en la que “solo una veintena de viviendas se arruinaron”, según información de diario Expreso, también colapsó esta estructura pública que nunca debió caerse de haber sido mantenida de forma adecuada (2).

Un artículo del mismo diario publicado justo una semana antes del terremoto (el 9 de abril) evidenció notorias deficiencias en el mantenimiento de los pasos a desnivel: deformaciones en las vigas de los pasos a desnivel  y sospechas sobre su construcción y su mantenimiento (3). La potencia de un terremoto cuyo epicentro se situó a 150 kilómetros de distancia no fue capaz de dañar de gravedad las construcciones de cemento situadas kilómetros a la redonda del paso a desnivel que conecta la calle Luis Cordero Crespo con la avenida De las Américas, pero sí fue suficiente para echarlo abajo, siendo que ese paso a desnivel estaba bajo sospecha por el mismo diario (4). Es irrefutable entonces que hubo problemas en el mantenimiento de esta estructura, que terminaron por provocar su singular colapso.

Un dato llamativo es que el diario que publicó la noticia sobre los pasos a desnivel, titulada ‘Pasos a desnivel una evaluación necesaria’, es incapaz de relacionar su propia información publicada el 9 de abril con un suceso de enorme gravedad (es extraordinario el desplome de un paso a desnivel: en Guayaquil eso nunca había pasado) acontecido apenas una semana después.

Es incapaz de hacerlo, a pesar de la íntima relación entre estos hechos, que encierra la aceptación de la siguiente proposición: si la Alcaldía de Guayaquil habría hecho bien el “control a cargo de especialistas” que afirmaba haber hecho, el paso a desnivel no se habría jamás desplomado (porque evitarlo es precisamente uno de los propósitos del control que hacen los especialistas).

El hecho de que el paso a desnivel se haya desplomado, entonces, debería servir de alerta a los periodistas de diario Expreso de que ese control que la Alcaldía de Guayaquil les alegó que hacía cuando le preguntaron sobre el mantenimiento de estas estructuras, era un control negligente. Y eso es sumamente grave, habida cuenta de la muerte de dos personas a causa de su colapso.

Pero es pedirle peras al olmo. El diario Expreso ha seguido publicando temas relacionados con las deficiencias de la aplicación de las normas de construcción, e incluso ha llegado a afirmar que “si el epicentro del temblor hubiese sido en Guayaquil, esta pudo haber sufrido igual o peor daño que el que hoy lamentan Portoviejo, Pedernales [sic] Muisne y otros cantones manabitas y esmeraldeños ¿por qué?, debido a que las construcciones antitécnicas también abundan en esta ciudad y en el país” (5). Pero cuando Expreso consulta a servidores de la Alcaldía de Guayaquil, su asombrosa respuesta es que ella “endosa” su responsabilidad a los “técnicos calculistas como constructores, y otros técnicos, en el marco del Código Civil”. Una respuesta absurda por imposible, pero que diario Expreso ha aceptado sin chistar (6).

COOTAD (2010)
 
Así, el escenario es el siguiente: un diario de Guayaquil sabe que existen deficiencias en el mantenimiento de un paso a desnivel que causó la muerte de dos personas, en el control de las construcciones urbanas y, en general, en las condiciones de sismo-resistencia de Guayaquil. Sabe que un terremoto como el de Pedernales con epicentro en Guayaquil sería devastador. Sabe que la responsabilidad de corregir esas deficiencias y de prevenir una futura devastación en caso de terremoto es de las autoridades del gobierno local de Guayaquil. Pero los periodistas van y le consultan a las autoridades del gobierno local y éstas le responden que la responsabilidad le corresponde, por la vía del “endoso”, a “constructores y otros técnicos”. Esta es una mentira más grande que el paso a desnivel que colapsó, pero que por alguna absurda razón ha satisfecho la curiosidad de los periodistas de diario Expreso. Business as usual.

Salvo que la sociedad civil lo exija, la prensa guayaquileña jamás se molestará en indagar quiénes eran esos “especialistas” fallidos de la Alcaldía de Guayaquil y cuál es su justificación ante el desplome de la obra que ellos afirmaban “controlar”. Pensar que la prensa privada guayaquileña pueda emprender una investigación a fondo para conocer la naturaleza de las deficiencias en esta específica área de la gestión municipal (la competencia de mantenimiento de los pasos a desnivel) es irreal. Los periodistas en Guayaquil se autocensuran, por temor o por conveniencia de sus jefes, pero el resultado de ello es que rara vez se atreven a publicar una información que sea crítica de la gestión de la Alcaldía de Guayaquil, y cuando lo hacen, es invariablemente superficial.

Guardarán silencio. Tienen una lección aprendida: mejor no hablar de ciertas cosas.

(1) Jorge Alvarado, ‘Pasos a desnivel una evaluación necesaria’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016. Un primer muerto fue Jorge Patiño Flores, quien murió cuando el paso a desnivel se desplomó sobre su vehículo. Un segundo muerto es una persona no identificada que apareció mientras se removían los escombros del paso a desnivel, v. ‘Hallan una nueva víctima bajo el puente’, Diario Expreso, 26 de abril de 2016.
(2) Jorge Alvarado, ‘Construcción sin ingeniería se impone el uso de normas y nuevastécnicas de edificación’, Diario Expreso, 22 de abril de 2016. El saldo de daños en una ciudad que tiene más de 480.000 viviendas es de 243 casas afectadas, 147 edificios en evaluación, 20 casas colapsadas (19 de ellas de construcción mixta y de más de 30 años de construcción y sólo una de cemento y moderna) y un paso a desnivel colapsado, única obra pública que se desplomó y única obra que ocasionó la muerte de personas en Guayaquil, v. Nelson Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016.
(3) El municipio contratará estudios’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016. Este artículo acompaña el artículo principal de autoría de Alvarado y reafirma la idea del “control periódico de sus estructuras, por parte de especialistas”. Expreso describió que este control “se hace en las vigas de soporte de la losa de rodadura, así como de su posible asentamiento”. Las vigas de soporte, objeto de su control, son precisamente las afectadas por el terremoto. El diario citó al director de Obras Públicas de la Alcaldía de Guayaquil, Jorge Berrezueta, quien afirmó que para reforzar ese control “se analiza contratar el estudio que determine a profundidad el comportamiento estructural de estos pasos”, entre ellos, el paso colapsado el día del terremoto. El paso a desnivel que colapsó no esperó el final de este trámite burocrático y se llevó dos muertos consigo.
(4) Ibíd.
(5) Jorge Alvarado, ‘Construcción sin ingeniería se impone el uso de normas y nuevas técnicas de edificación’, Diario Expreso, 22 de abril de 2016.
(6) Nelson Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016. Sobre este “argumento” absurdo de los funcionarios de la alcaldía: a) No existe tal cosa como la figura del “endoso” en el derecho administrativo; b) Se puede hacer una delegación a la iniciativa privada, pero implica el cumplimiento de requisitos tales como un acto normativo y la circunstancia de no hallarse la alcaldía “en capacidad técnica y económica de gestionar directamente un servicio público” (Artículo 283 del COOTAD); c) Aún en la hipótesis de que se hayan cumplido esos requisitos, las alcaldías jamás pierden su atribución de control, la que ejercerán sobre “las obras que se ejecuten directamente, por contrato, por delegación, por gestión compartida, o por congestión; así como, de los servicios públicos prestados a través empresas públicas, mixtas, de economía popular y solidaria o privadas, a fin de garantizar que éstos se presten bajo los principios de obligatoriedad, generalidad, uniformidad, eficiencia, oportunidad, responsabilidad, universalidad, accesibilidad, regularidad, continuidad y calidad establecidos en la Constitución de la República”. En morocho, con esta figura del “endoso”, a diario Expreso le han metido el dedo.       

1 comentarios:

Luis Túpac-Yupanqui dijo...

Muy oportuna la crítica a Diario El Expreso. Es momento ya que los medios recobren su función principal y dejen de ser susbsidiarios y genuflexos con los intereses de ciertos sectores económicos y políticos que sólo se fijan en sus propias ganancias