15 de mayo de 2020

El Ecuador de los noventa en una carretera


Este calamitoso año 2020 empezó con una noticia turra para el guayaco: el peaje de la “Vía a la Costa”, concesionado a una empresa privada, había subido desde el último viernes del 2019 de sus tradicionales 0.25 USD a la ida y 0.00 USD la vuelta a Guayaquil, a 1.00 USD por la ida y otro 1.00 USD por la vuelta. La empresa privada a cargo es una vieja conocida de los maridajes con el Estado: Verdú (vinculada en el proceso “Arroz Verde”, después conocido como “Sobornos 2012-2016”, luego como “Bochornos 2012-2016”).

Esta empresa Verdú ha hecho posible lo que por muchos años fue imposible: subir el costo del peaje de la “Vía a la Costa” y multiplicarlo por ocho, si el destino es a Playas o Posorja, y dada la instalación de un peaje adicional en la ruta a Santa Elena con un idéntico costo, si el destino es Salinas o la Ruta del Spondylus, por dieciséis.

Ahora, el cobrar dieciséis veces más no garantiza un buen servicio, esto es claro. El primer día que entró a funcionar la segunda caseta de peaje, ello causó que el viaje de regreso de Salinas a Guayaquil demore tres horas, o incluso más. Este primer experimento, visto desde la perspectiva de un viajero random, se reduciría al siguiente enunciado: “Tras que me cobras mucho más, me causas demoras. Vales verga al cuadrado”.

Porque hasta que el coronavirus volvió superfluo el uso de las carreteras en el Ecuador, lo que había cambiado en la “Vía a la Costa” es que ahora costaba dieciséis veces más un viaje ida y vuelta de Guayaquil a Santa Elena, recibiendo a cambio un pésimo servicio de la concesionaria privada, todo alcahueteado por un Estado capturado por tiburones de los negocios. Me lo recuerda mucho al Estado ecuatoriano de los noventas, tan disfuncional para sus habitantes en general, tan servil a sus banqueros (+ adinerados) en particular.

Para el 2020, este Ecuador 90’s ya había vuelto, in full swing, y así nos agarró la pandemia...

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