Si Mark Zuckerberg fuera Jacobito...

18 de septiembre de 2009

… a sus 23 años y 296 días habría hecho mil fiestas.

Vale otro

16 de septiembre de 2009


El domingo 13 diario El Universo publicó una nota titulada Una oposición fragmentada busca impedir reelección de Evo Morales. Revisado el texto de la nota, podría habérsela titulado Una oposición fragmentada (y de otros lamentables atributos) no podrá impedir reelección de Evo Morales. El que mejor precisa esos atributos de la oposición que se hará acreedora de esa “catástrofe general” es el vicepresidente Álvaro García Linera: “un conjunto de fuerzas dispersas y decadentes. No solo que no hay idea, no hay programa, no hay alternativa de sociedad; es una derecha derrotada, intelectual y moralmente; no tiene liderazgo nuevo, es recalentado”.

Como en esa publicidad de helados de mi infancia, “vale otro”. Parece una frase hecha a la medida para los mediocres de por acá.

El juicio político

13 de septiembre de 2009

Me cupo el honor de ser miembro del jurado del “Concurso de investigación y ensayo de ‘gestión legislativa’ y ‘fiscalización y control político’ desde el retorno a la democracia” y me cupo el privilegio de ser el primero de los miembros del jurado que leyó la obra “El juicio político como mecanismo de fiscalización y control político en la función legislativa ecuatoriana 1978-2007” de autoría de Julio Teodoro Verdugo Silva, de recomendársela a los otros miembros del jurado (Lorena Araujo y Juan Paz y Miño) y de declararla, por unanimidad, como la vencedora del concurso de investigación y ensayo en el apartado ‘fiscalización y control político’. (El apartado ‘gestión legislativa’ lo declaramos desierto).

La iniciativa de la Comisión Legislativa y de Fiscalización para organizar este concurso de investigación y ensayo es “la revisión de nuestra memoria histórica”. El texto que Verdugo presentó fue el que mejor contribuyó a ese útil propósito. En su texto, Verdugo estudió el uso del mecanismo denominado “juicio político”, cuya práctica en el período que se analiza (1978-2007) sirvió para expresar la constante confrontación entre la Función Ejecutiva y la Función Legislativa. Para desarrollar su estudio, Verdugo analizó el comportamiento de los políticos “con el fin de descifrar el rol que han jugado en el Congreso y de establecer los resultados (positivos o negativos) logrados en el control y la fiscalización, y en el fortalecimiento de la institucionalidad en el Ecuador”. Al efecto, Verdugo dividió su análisis en dos períodos, el de 1979-1998 y el de 1998-2007, pues tomó a la Constitución de 1998 como punto de inflexión para hacerlo y su hipótesis central fue que el mecanismo de los juicios políticos “no ha sido un mecanismo que permita a los actores políticos materializar la fiscalización y el control político desde el Legislativo hacia el Ejecutivo [sino que sirvió para desplegar] estrategias individuales de acción política, para potenciar su poder de veto y lograr una posición privilegiada en el escenario de negociación tanto intraparlamentario como frente a otras funciones del Estado, específicamente frente al Ejecutivo”.

Tras un análisis exhaustivo de la práctica del juicio político, el estudio de Verdugo concluye que “el juicio político ha sido instrumentalizado no únicamente para ejecutar lo ordenado en la constitución y en la Ley, sino que bajo este discurso, se trató de lograr otros cometidos e intereses que no necesariamente mostraban su directa relación con el control y la fiscalización política. Diversas pueden ser las metas y fines que se han pretendido alcanzar. Los resultados realmente obtenidos mediante el ejercicio instrumental del juicio político son varios. No obstante, en todos los casos, se ha obligado a que el Ejecutivo entre en procesos de negociación con enormes probabilidades de ceder a los requerimientos de su contraparte: los legisladores. Si un diputado aspiraba a algo en concreto bastaba con que active un juicio político para que se den las condiciones propicias de un escenario de negociación política”. Conviene no olvidarlo, a lo que este estudio de Julio Teodoro Verdugo Silva contribuye de manera notable.

Drogas, libertarios y Efraím Medina

12 de septiembre de 2009

En los comentarios a una entrada anterior, FranciscoP mencionó que “hasta los libertarios son partidarios de la legalización [de las drogas]”. En otra entrada anterior, mencioné que me había conseguido al trasteo unas ediciones colombianas de la revista Soho de vieja data. Me conseguí, por ejemplo, la edición No 18 de junio de 2001, en cuya portada aparece Claudia Pérez y la frase “Droga, ¿hora de legalizar?”. En realidad, como lo destaca (Milton Friedman mediante) el artículo que desarrolla esa idea, los libertarios, por razones de coherencia con su pensamiento, deberían defender la legalización de las drogas. En el artículo, puede leerse la opinión de Friedman al respecto:


“(Si Estados Unidos aprobara la legalización)… tendría la mitad de las prisiones, la mitad de los reclusos, diez mil homicidios menos al año, zonas urbanas donde existiría alguna posibilidad de que la gente pobre viva sin tener que temer por sus vidas, ciudadanos adictos que se harían personas respetables, que no tendrían que convertirse en delincuentes para conseguir drogas de cuya calidad no estarían seguros”.


“Yo legalizaría la droga sometiéndola exactamente a las mismas reglas a las que están sometidos el alcohol y los cigarrillos. El consumo de alcohol y cigarrillos causa, de lejos, más muertes que las drogas, pero muchas menos víctimas inocentes. Y las principales víctimas inocentes, en su caso, son las personas que mueren a causa de conductores embriagados. Y debemos hacer cumplir la ley que prohíbe conducir bajo el efecto del alcohol, de la misma forma en que debemos hacer cumplir la ley que prohíbe conducir bajo el efecto de la marihuana, la cocaína o cualquier otra cosa”.


La tiene clarísima Friedman. Los que no lo tienen clara son los libertarios locales, que suelen desentenderse de estos asuntos y predicar solamente la parte económica ad náuseam (acá y acá: el vínculo a su ciberpágina no funciona). Otro que la tiene clarísima es Efraím Medina Reyes, quien nos cuenta muy a su estilo (véase esta diatriba contra los colombianos de la última edición) “Lo que quier[e] decir sobre la droga”: una crítica mordaz al hipócrita negocio y que, de alguna manera, responde a esa pregunta que apareció en una valla de Ciudad de México: “yo fumo mota, tú bebes alcohol, él mira televisión. ¿Quién se evade?”.

09/09/09

9 de septiembre de 2009

El día que Ecuador [you fill the blank]. También el día en que The Beatles lanzaron todo su catálogo remasterizado y su Rock Band. Nota de Rolling Stone sobre este feliz suceso y la posta sobre la separación de la banda, vía Peter Capusotto:

Estoy tan optimista como lo está Jorge Barraza...

…según esta nota en la edición digital de diario El Universo, a la que se la tituló Jorge Barraza es optimista con posibilidades de clasificación de Ecuador, pero que en su contenido no nos explica en ningún momento el por qué de ese supuesto optimismo de Barraza. Según explicita la nota, Barraza solamente dice que el partido será difícil, que a Ecuador le faltan delanteros y que dio un paso en falso con Colombia (o sea, WTF?). Dos observaciones:

1) Mis razones para ser optimista en este partido son tan ilusorias como las que el delirante que tituló esta nota le atribuyó a Barraza (tan sin lugar donde asirse como no sea en la debilidad del rival). Ecuador es un acto de fe.
2) El delirante que titula las notas es especial, al estilo Rafa Gorgory.

Noble y educativo propósito...

8 de septiembre de 2009

Ojalá que la Academia de Ciencias Exactas haya alcanzado el noble y educativo propósito de evitar la comisión de homicidios paterno-filiales...


Análisis político / Fútbol (bonus y tres comentarios)

Diario El Universo deparó un par de buenos artículos hoy. El primero, de autoría de Jaime Rumbea, acá, que expone la idea (lo hace con fundamento en Mark Penn y su libro Microtrends) que “las razones y los argumentos que caracterizan a las élites hoy en día, en sus debates políticos, se alejan de las que nuestro sentido común tendería a atribuirles. Son de hecho, salvo excepciones, razones mucho menos sesudas y menos cercanas a la realidad que las que caracterizan la reflexión política de ciudadanos que seguimos categorizando como población desinformada: clases trabajadoras, clase media, clase popular y otros siempre antipáticos nombres de catálogo. Mark Penn, el mayor encuestador de Estados Unidos, ratifica que esta percepción no está lejos de la realidad. Con datos estadísticos, afirma Penn en Microtrends que a mayor grado de formación y mayor nivel de ingreso, menor profundidad del debate político. Quienes tienen una posición cómoda para concentrarse en sus labores diarias, especializadas, privadas, suelen desconectarse de los principales problemas sociales y enfocarse en rasgos personales de la política [mientras que los] problemas que resultan tener una incidencia efectiva en nuestra política, significan mucho más para las clases populares que para la élite, y su voto lo evidencia”.
Comentario: Esta descripción, si profundizada en clave local, puede explicarnos el gigante hiato que existe entre la mayoría de los opinadores públicos y la mayoría de los votantes, así como la desaforada vocación que tienen esos opinadores al adjetivo gritón e insustancial.

El otro buen artículo de hoy es el de Jorge Barraza sobre la debacle argentina, acá.
Comentario: Lo de Argentina les pasa por pensar que Dios es multiuso. Ya lo dijo Woody Allen: "Dios es, o bien cruel, o bien incompetente”. Pues en este caso es decididamente lo segundo.

Bonus: Jorge Barraza, en la edición del domingo, sobre la derrota de Ecuador, acá.
Comentario: Ecuador es un ejemplo de autogobierno en un equipo que no cree demasiado en la comunidad porque la confunde demasiado con la trinca. Un equipo que tiene un técnico que diseña su “estrategia” en un papelógrafo y la deja librada a su suerte en la cancha por su incapacidad de leer un partido y de admitir siquiera su cuota de culpa en la derrota. No importa que el partido haya sido una mierda gris y sin ninguna llegada que valga la pena: la culpa la tiene el árbitro. A los hinchas sólo nos resta confiar en el autogobierno de la trinca. Mala tos.

Foto irónica










¡CONFIANZA!

Ajustada bitácora de Cali(ente)

7 de septiembre de 2009

Cali(ente) es mucho parche. Si Panamá fue una “grata, sosegada, amical y académica visita”, en Cali(ente) lo académico lo fleté de entrada (pensé asistir a un curso de derecho procesal constitucional en la Universidad del Valle, pero nah, porque entre otras cosas jamás me habría despertado a tiempo, lo sé), lo grato y lo amical se mantuvieron muy en alto y lo sosegado se trocó por acelerado, sin esa salsa tradicional de acá (de la que nunca he sido muy fan) pero con mucha noche y mucho rock.

Acá me encontré con muy buenas gentes, me conseguí muy buena literatura (incluidas unas Soho viejas que conseguí a precio de ganga), volví a mirar Fight Club (peli de pelos) y me siento mucho más que complacido de no haberme movido a Medellín para mirar ese bodrio absurdo de partido que jugaron los dirigidos por Sixto “confianza” Vizuete, porque me habría dado un empute de aquellos…

Hoy, vuelta al Guayas, a sabiendas de que Cali(ente) es un destino para siempre volver.

Razones para no criminalizar

6 de septiembre de 2009


La Corte Suprema de Argentina decidió el pasado 25 de agosto en la causa No 9080 “Arriola, Sebastián y otros” la inconstitucionalidad de la norma que criminalizaba la tenencia de estupefacientes para consumo personal. Esta decisión se fundamentó en varios argumentos. Se fundamentó, para empezar, en que las razones pragmáticas para mantener esa criminalización (las que auspician esa supuesta “lucha contra las drogas”) han sido un fracaso. Se fundamentó en los principios de autonomía personal (que supone la capacidad de todo individuo “de conducir su vida, resolver sobre la mejor manera de hacerlo, valerse de medios e instrumentos para este fin […] que es prenda de madurez y condición de libertad”) y de dignidad del hombre (que “consagra al hombre como un fin en sí mismo [y] se oponer a que sea tratado utilitariamente”. Se fundamentó en que la respuesta punitiva del Estado en este materia “se tradu[ce] en una revictimización” de los consumidores y en que se manifiesta plenamente “en contra del ejercicio del poder punitivo del Estado en base a la consideración de la mera peligrosidad de las personas”. La Corte Suprema ofreció sólidos fundamentos para su decisión.

Esos sólidos fundamentos no implican que la Corte no admita ninguna restricción en esta materia. Pero sí implica que necesariamente cualquier restricción que pretenda aplicarse “deb[e] ser objeto de una interpretación estrictamente ceñida a las ‘justas exigencias de ‘una sociedad democrática’ que tenga en cuenta el equilibrio entre los distintos intereses en juego” y que de todas las restricciones que pretendan aplicarse “siempre habrá de preferirse la interpretación que resulte menos restrictiva” de los derechos de la persona, esto es, de su capacidad para decidir por sí misma (en otras palabras, la restricción que respete mejor los principios de autonomía personal y de dignidad humana).

En atención a lo anterior, la Corte Suprema decidió invalidar el artículo que criminalizaba la tenencia de estupefacientes para consumo personal “en la medida en que invade la esfera de la libertad personal excluida de la autoridad de los órganos estatales” siempre que tal consumo “se realice en condiciones tales que no traigan aparejado un peligro concreto o un daño a derechos o bienes de terceros”. Esta decisión de la Corte Suprema de Argentina está en sintonía con la reciente Ley General de Salud que se adoptó en México, la que señala que a quien se lo detenga con cantidades que se consideran consumo personal no enfrentará un proceso penal (se estableció como consumo personal 2 gramos de opio, 50 miligramos de heroína, 5 gramos de marihuana, 500 miligramos de cocaína, 40 miligramos de metanfetamina y 0,015 miligramos de LSD). Ambas decisiones están en sintonía con el segundo párrafo del artículo 364 de la Constitución del Ecuador que establece la ilegitimidad de criminalizar las adicciones y de vulnerar los derechos constitucionales de los consumidores. Corresponde, en atención a estos antecedentes, que la Asamblea legisle como se ha hecho en México y establezca el consumo personal al que toda persona (si así lo desea) tiene derecho.

Costo/Beneficio (reivindicación fubolera)

5 de septiembre de 2009

Pensé en viajar de Cali(ente) a Medellín para mirar el partido Colombia-Ecuador. En principio, pensaba viajar desde GYE con una banda de broderes; luego, pensé encontrarme con mi viejo allá y ver el fut en vivo y en familia. Ninguno de los planes funcionó: responsabilidades diversas conspiraron. (La verga con las responsabilidades.) Sin embargo, las posibilidades de viajar a Medellín, vía el feisbuc, se alimentaron por varios amigos que están allá con el exclusivo y feliz propósito de mirar el fut. Así, el panorama pintaba bien, pero apuré un cálculo costo/beneficio. Pensé en el tiempo y dinero que invertiría para viajar ida y vuelta y comprar el tiquete; pensé, más importante todavía, que eso implicaba perder una noche de viernes en Cali(ente) y el contacto con la banda de amigos de acá. Menos tiempo para la biela y el ron, pensé. Pausa Flowers. Me lo tomé con calma, organizamos algo para mirar el fut con la banda de acá, me pedí una cuba.

No tengo muchos antecedentes que conozca de amigos que miraron en Colombia por TV un partido Colombia-Ecuador jugado en Colombia. Solo recuerdo el caso de Curro a little less conversation Toral y Chiquilín Pérez el año ’98. Ecuador perdió 1-0. Por cierto, yo miré el primer partido de estas eliminatorias, Ecuador-Venezuela, que se jugó en Quito mientras estaba en Mendoza (un venezolano borracho me gastó con razón el resto de la noche; yo, playing cojudo). Ecuador perdió 1-0 ese partido. Pero esos eran otros tiempos: tiempos en que el equipo era una amalgama de trinqueros con el propósito de sacarlo a Suárez (bah, hoy todavía son una amalgama de trinqueros, pero su propósito es más noble: clasificar al mundial).

Ummmm, el récord es negativo, pero espero (11 morochos o casi mediante) por mi reivindicación propia y la de mis amigos A little less conversation Toral y Chiquilín Pérez y por la alegría de mi país, una victoria hoy. Ya al rato empieza. Otra cuba, plis.

P.S.- Creo que hoy ganan los brazucas y que se lo fuman al Enviado. Mejor pa' nosotros.

Indignación y alegría

4 de septiembre de 2009

Comparto la profunda indignación que manifiesta Montse acá por esto que aparece aquí. Y mucho comparto la alegría por su licenciatura y la abrazo de gol, saluz.

La franja amarilla

En Cali(ente) he vuelto a conseguir uno de los libros de ensayo histórico que más me ha interesado, que lo compré y lo leí por primera vez en Medellín hace algunos años y cuya edición de aquella época se la regalé a una colombiana a la que quiero mucho (¡ah, cómo son de queribles las colombianas!). El libro se titula, ¿Dónde está la franja amarilla? y su autor es el colombiano William Ospina (quien además es un excelente novelista, v. Ursúa).


Yo suelo recordar una humorada que Ospina escribió en su libro, aquella de que en Colombia (aplica al caso de Ecuador, of course) “los ricos quieren ser ingleses, los intelectuales franceses, la clase media quiere ser norteamericana y los pobres quieren ser mexicanos”. Pero ahora que he vuelto a leerlo, la que me parece frase certera y de plena aplicación para el caso ecuatoriano es la descripción que Ospina hace de la clase dirigente colombiana que cerró filas contra Jorge Eliécer Gaitán: “… esa clase dirigente que se lucraba de la miseria nacional y que despreciaba profundamente todo lo que no cupiera en su mezquina órbita de privilegios. Una casta de mestizos con fortuna que nunca había intentado ser [ecuatoriana], ni identificarse con nuestra geografía, con nuestra naturaleza, con nuestra población; que continuamente se avergonzaba, como sigue haciéndolo hoy, de este mundo tan poco parecido al idolatrado mundo europeo. Una elite deplorable que viajaba a Europa y Norteamérica, no a llevar con orgullo el mensaje de un pueblo dignificado por el respeto y afirmado en su territorio, sino a simular ser europea, y a procurar por los métodos más serviles ser aceptada por un mundo que no ignoraba su condición de rastacueros y su falta de carácter”. Si habría que añadir algún matiz para nuestro caso, sería el tiempo presente y una poderosa dosis de Miami.


P.S.- Puede que sea una consecuencia de esa descripción el que sus proclamas, al día de hoy, suenan tan vacías, tan carentes de cualquier cosa que se parezca lejanamente a una propuesta y tan rebajadas a la miseria del gritón adjetivo.

P.S. (2).- ¿Dónde está la franja amarilla? Pos, acá, el texto entero. Y bonus: de Ospina, otros textos.

Ah, Domínguez

Ah, Domínguez. Un tipo que ofrece un espectáculo sentado todo el tiempo, con pose adusta y mirada de hombre sensible, que nos recita quedita la revolución. Tiene poesía, pero es lánguida. El canto de Domínguez nos invita a participar a sus oyentes de una verdad no exenta de angustiarnos porque la angustia es el precio de ser uno mismo, según enseña este trovador. Sigh. (Como quería que lo fleten a Domínguez a Cuenca y que en GYE se presente Calle 13. Chiale!)

Me aburro. Tengo la impresión de que Domínguez escoge el camino equivocado, el de la Verdad revelada y el Hombre sin fisuras (que se angustia el pobre porque sabe que las tiene). Valga afirmar lo opuesto a esa severa frase, la dicha es la paga de ser muchos otros: así, la capacidad de reinventarse, de jugar con las posibilidades de la libertad, de no pertenecerse a ninguna etiqueta (o, en otras palabras, el arte por oposición al Dogma dominguero). Me temo que el buen Domínguez no lo entendería. Ya se sabe, es un poco necio.

P.S.- El unicornio contraataca.
P.S. (2).- Ah, y dice "pepas con alcohol".


Guatemala

3 de septiembre de 2009

Un poco de justicia, acá, acá y acá.

Somehow, keeps waving

2 de septiembre de 2009


I fell in love with a gringa, once. Su apellido empezaba con Mc y cualquier cosa que empiece con Mc que no sea fuckin’ McDonald’s, te remite a un scotch. La visité en su casa, allá en el norte de oropeles y loneliness y era un sitio en el campo, una delicia que estaba lo suficientemente lejos como para permanecer cerca del oropel sin soledad. Su mamá hacía un George Dickel muy a su estilo y su estilo era el mejor de los estilos. Vimos a Elvis en estado hilarante y fue hilarante hasta el punto Guadalajara de llorar de la risa, y no todos los días se llora de la risa. Felices los felices dice el fragmento 51 del evangelio apócrifo de Borges, el que le da vueltas a otro que yo me conozco y al que terminó de pervertirlo un tipejo llamado Saulo.

Un día, era noche y era abril, tomé un Greyhound y nos hicimos de la mano con énfasis, como si el efecto de agitarla fuera el borrar la distancia que crecía al rodar y el tiempo que sabíamos que empolvaría el brillo de lo que brilló. Somehow, the arm keeps waving.

P.S.- Bajo la atenta mirada de la guitarra de Chick Willis.

Cover art

1 de septiembre de 2009


La Isa Mármol (persona sin cuyo concurso este espacio virtual no habría sido posible en esta forma y que loada sea como el juerte joven jesú) me remitió este texto que cuelgo a continuación. Yo sólo diría en añadidura que la frase que mejor le hace juego al texto es aquella hermosa de Tierno Galván: “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad”.
Cover art
“We are inspirated not educated. If we were educated we will be just like anybody else.” Esta frase la encontré, más o menos así, como nick de un amigo en el MSN. Un músico muy talentoso en mi opinión, quien se considera, a sí mismo, como un autodidacta y una persona no muy educada. Le pregunté de dónde venía la frase, me dijo: Mi amor! de BOB MARLEY! Cuánta gente que aprende música se pasa la vida haciendo COVERS mientras que los RAMONES cambiaron la música con dos acordes. Personalmente, me preocupa la rigurosidad de las opiniones acerca del arte o sobre lo que llamamos arte, supongo que durante el renacimiento llamarle arte a un ready-made, como un urinario, habría sido una herejía para la horca. Emperifolladas maneras críticas de nombrar las cosas para el común denominador de los mortales no significan…ni verga. Esa distancia entre el público y el arte me preocupa. Quién pone o inventa reglas para denominar al arte? No desvirtúo los años de pestañitas quemadas para adquirir conocimiento y es para mí siempre una delicia poder observar opiniones de conocedores. Estoy segura de que al hombre de las cavernas de Altamira no se le hubiera ocurrido jamás pensarse como artista ni en concepto, supongo que simplemente se expresaba. Expresarse, simplemente, parece que ya no es muy glamoroso en estos días y para eso hay que tener legitimación y formato de circuito. Expresarse y explorar me parecen las cualidades humanas de las que proviene la creación, llamada en otras palabras, CAOS. Puedo sonar anárquica, sí. Un aguardiente para pasar este trago de superficialidad contemporánea señor bartender. A la salud de los RAMONES carajo! Mi mundo ha estado desde hace tiempo ligado al diseño y recuerdo a un sociólogo, David Carson, convertido a famosísimo diseñador porque rompió con todos los cánones del diseño gráfico clásico, que hizo todo lo que no se debía hacer porque no era diseñador. No tengo nada en contra de la educación ni el conocimiento, adoro el conocimiento, pero es conocer aprender a formatearse? Me explico? Oh por Dios! No quiero saber, quiero aprender y quiero tener la libertad de descubrir sin la lupa del deber o no deber ser. Auténticamente decadente, NO COVERS, plis.
Bob, gracias por la inspiración.
“We do not have education we have inspiration, if I was educated I would be a damn fool.” (Bob Marley)

Panamá, todo veinte


Dijo Omar Torrijos (quien murió en julio de 1981, en circunstancias análogas a las de Jaime Roldós) que “Panamá tiene el problema de las mujeres de cintura estrecha, todas las potencias la desean”. Yo no califico para potencia, pero sí que comparto con ellas el desear a las mujeres de cintura estrecha (aunque un poco de pulpa pistolera no está mal, de cuando en vez) tanto como deseo cada vez más volver a Panamá y más todavía después de esta grata, sosegada, amical y académica visita, en la que para mi deleite conocí la norteña provincia de Chiriquí (la que siempre me hizo ilusión conocer por la eufonía de su nombre) y en la que compartí alegría con muy buenos amigos de Panamá y de Ecuador (porsiaca, el Turco Khamastha y no el Loco Abdalac, ja).

Ahora, rumbo a Cali(ente).

Lentes

31 de agosto de 2009

Es sabido que en este espacio virtual no le tenemos mucho cariño que se diga a León Febres-Cordero, por razones que se han expuesto antes y que se explicitan en el cartel. Pero eso no impide en lo más mínimo reconocerle lo siguiente: ¡Qué-Buenos-Lentes!