Mostrando entradas con la etiqueta Lucio Gutiérrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucio Gutiérrez. Mostrar todas las entradas

20 años

16 de mayo de 2025

            Publicado en diario Expreso el viernes 16 de mayo de 2025.

Un lunes, hace exactos 20 años, publiqué mi primera columna de opinión en un diario de circulación nacional. Ocurrió un mes después de la rebelión de los forajidos, que tumbó al gobierno del presidente Lucio Gutiérrez. Como una reflexión sobre ese episodio, aquel lejano día del 2005 mi columna postuló un reto: “la construcción de un país a partir de su ciudadanía comprometida con el cambio de las formas tradicionales de participación política”. Fue una plegaria por una ciudadanía comprometida con la gestión de lo público.

Aquel lunes de mayo del 2005 se publicó una columna bisoña, cargada de ingenuidad. En los veinte años que han transcurrido desde entonces sí que se ha registrado un cambio en las formas de participación política del Ecuador, pero ha sido para peor.

Para empezar, a la ciudadanía ecuatoriana ni siquiera se la podría reputar como democrática. Cuando se fundó esta malhadada República del Ecuador en 1835 (unitaria y centralista, capital Quito), su primer presidente, el guayaquileño Vicente Rocafuerte, dirigió las siguientes palabras a los ecuatorianos que se reunieron en Ambato para dictar la Constitución que parió una república: “¿Existe entre nosotros esa pura moral de la que nace el espíritu público? Es duro decirlo, pero es preciso confesar que nó. ¿Estamos al nivel de las luces del siglo? Nó. ¿Hay comodidad, desahogo o instrucción en la masa del pueblo? Nó. Luego faltan los fundamentos en que debe apoyarse el edificio democrático”.

Casi 190 años después de esta alocución de Rocafuerte, es justo precisar que ese edificio democrático jamás se erigió en el Ecuador. Y que lo que empezó mal en 1835, hoy está en una situación mucho peor. 

A día de hoy, la “masa del pueblo” ecuatoriano cree (estos datos son del Latinobarómetro publicado en diciembre de 2024) que la democracia puede ser un cascarón vacío, porque puede funcionar sin partidos políticos, sin parlamento y sin oposición (más de la mitad de los ecuatorianos lo cree y, en comparación, es el porcentaje de la población más alto de toda América latina). En el Ecuador, el “edificio democrático” está en ruinas, porque la mayoría de los ecuatorianos ignora el significado de la democracia.

En una tipología de las políticas públicas, el Estado del Ecuador tiene un régimen al que se lo puede caracterizar como de “obediencia endeble”, es decir, un Estado cuya actuación depende, en buena medida, de la incidencia de intereses privados. En el caso ecuatoriano, en los últimos 20 años, estos intereses privados incluyen a los intereses perversos de los grupos de delincuencia organizada (GDO) que controlan vastas extensiones de territorio, que inciden (por amenaza o soborno) en las decisiones judiciales y en las políticas públicas, y que determinan (por amenaza directa o por miedo generalizado) la vida cotidiana de la población.

Es decir, el cambio registrado en los últimos 20 años en materia de participación política no ocurrió para fortalecer a la ciudadanía frente al poder público, sino para incluir los intereses privados de organizaciones criminales en la actuación del Estado. 

En conclusión, el Ecuador, así como está constituido, ¿tiene posibilidades de desarrollo? La respuesta corta es: No.

Catorce días de furia

7 de julio de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 07 de julio de 2023.

Fueron catorce días de furia, entre el 25 de noviembre y el 8 de diciembre del 2004. Catorce días que costaron 13.021.144,90 millones de dólares, pagados a un total de treinta y seis autoridades destituidas en aquellos días de harta demencia estatal.

Quien ordenó el pago fue un órgano del derecho internacional porque a la harta demencia del Estado le da por pensar que las estupideces, absurdos y abusos que comete son jugadas magistrales que exige el momento. Este órgano (la Corte Interamericana de Derechos Humanos) es uno que el Estado del Ecuador le ha reconocido (en un rapto de lucidez y de autoflagelación) la competencia para conocer las violaciones a los derechos humanos que se cometan en su territorio. Y allí entran estos catorce días de furia, vía tres casos resueltos por la Corte Interamericana.  

El primero de ellos (Quintana Coello y otros) fue resuelto el 23 de agosto de 2013 y trató sobre la destitución de veintisiete jueces de la Corte Suprema de Justicia; el segundo (Camba Campos y otros) fue resuelto el 28 de agosto de 2013 y trató sobre la destitución de ocho vocales del Tribunal Constitucional; el tercer caso (Aguinaga Aillón) fue resuelto el 30 de enero de 2023 y trató sobre la destitución de un juez del Tribunal Supremo Electoral. En todos ellos, el denominador común fue la violación de los derechos al debido proceso y a la protección judicial.

Ocurrió que esos días finales del 2004 el Congreso Nacional (así se llamaba entonces la hoy Asamblea Nacional) tenía un gran plan político y no iba a permitir que nadie le impida su concreción. El gobierno de la época, presidido por Lucio Gutiérrez, para salvarse de un inminente juicio político pactó con el PRE, cuyo líder máximo (el exPresidente Abdalá Bucaram) se encontraba exiliado en Panamá. El gran plan político era el retorno de Bucaram, que ocurrió el 2 de abril de 2005. Unos días después, los militares le retiraron su apoyo al Presidente Gutiérrez. Cayó el 20 de abril. El gran plan le explotó en la cara. 

La parte de que nadie le iba a impedir al Congreso Nacional la concreción de su gran plan es la que lo convirtió a este órgano del Estado en el furioso agente de las violaciones a los derechos humanos de las treinta y seis autoridades que destituyó. El 25 de noviembre de 2004, el Congreso destituyó en una sola resolución (No. R-25-160) a los vocales del Tribunal Constitucional y a los jueces del Tribunal Supremo Electoral. Acto seguido, nombró a sus reemplazos. El nuevo Tribunal Constitucional dictó una resolución por la cual impidió que se presenten recursos contra la Resolución No. R-25-160, blindando así lo actuado por el Congreso Nacional. 

Unos días después, el 8 de diciembre de 2004, el Congreso destituyó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y nombró a sus reemplazos (la recordada “Pichicorte”), que iban a allanar el camino judicial (vía anulación de juicios) para el retorno de Bucaram. 

Parecía una jugada magistral y resultó una furiosa estupidez. En el foro internacional, el Estado del Ecuador es un hazmerreír.  

La harta demencia del Estado cuesta millones. Y vuelve cada cierto tiempo (es recurrente) para tropezar con esta misma piedra de los abusos sin cuento.

La descripción de un "cojudo"

27 de marzo de 2019


Ha escrito Roberto Aguilar una columna titulada: “Yunda, la derrota de la clase media de Quito”. Allí expone esta visión de la clase media quiteña:

“La clase media quiteña, a diferencia de las de otras ciudades del Ecuador, tiene la consciencia de ser un actor político de peso, uno que tumba presidentes e influye en las agendas nacionales. La clase media quiteña percibe a la capital como una ciudad cosmopolita y firmemente encaminada en el siglo XXI”.

Cómo me he cagado de la risa con este fragmento de la columna de Aguilar. En su fantasía, él imagina a una clase media de Quito diferenciada del resto de ciudades del país por tener una consciencia de su rol “de ser un actor político de peso”. Pero el hecho que diferencia a Quito del resto de las ciudades del Ecuador para tener mayor “peso político” es el hecho de ser la ciudad capital de un Estado obeso e ineficaz que asienta sus bases en la capital*. No hay “consciencia” en esta tradición heredada de la conquista.

El humor de Aguilar se agranda cuando le atribuye a esta clase media quiteña superpoderes: tumbar presidentes e influir en las agendas nacionales (yo creía que el más importante era el alcoholismo en diciembre). Sobre el segundo, es tremendo pedo mental: en otras partes del país lo que piensa la clase media quiteña carece de mayor (o tiene nula) relevancia, y tanto no tiene capacidad de influir en la agenda nacional, que los noticieros nacionales de la TV y la radio se los suele dividir por regiones y la prensa escrita de Quito únicamente se la lee en la capital y en los pintorescos pueblos de sus alrededores.

Pero es el primer superpoder el realmente grave. Aguilar aviva la creencia de que la clase media de Quito “tumba presidentes”, cuando este rasgo de inestabilidad política es fruto del accionar de nuestras élites, que manipulan a este “bravo” pueblo de Quito (clase media incluida) para tumbar a presidentes. El dato interesante es que no son, ni la clase media de Quito y su supuesta “consciencia” política, ni las élites políticas quiteñas, las que sacan partido de haberse tumbado a presidentes en Quito. Cuando se tumbó a Bucaram se siguió el guion diseñado y expuesto por los políticos guayaquileños León Febres-Cordero y Jaime Nebot, quienes fueron los verdaderos artífices y vencedores de ello. Y cuando se tumbó a Gutiérrez, el resultado fue una breve transición conducida por un Presidente de Guayaquil hasta la irrupción de Rafael Correa, novel caudillo de Guayaquil que dominó el panorama político por los siguientes diez años.

Pero a pesar de haber fantaseado con esta Quito de consciencia política y “encaminada en el siglo XXI”**, Roberto Aguilar tiene que admitir en su escrito que la política para la administración local de Quito está mediada por intereses de los políticos de otras ciudades:  

“En la dispersión de la clase media quiteña tiene su parte de responsabilidad los partidos políticos. CREO y el socialcristianismo, especialmente, cuyos líderes decidieron desde Guayaquil, en función de estrategias políticas a largo plazo y de espaldas a los intereses de una ciudad que no es la suya, participar en unas elecciones que no tenían probabilidad de ganar. Las élites quiteñas les cedieron esa capacidad de decisión.”

Una injerencia así es impensable, por ejemplo, en Guayaquil. Pero la clase media de Quito es tan débil y poco cohesionada (tan diríase “inconsciente”) que sus intereses se los logran dispersar… ¡los políticos de Guayaquil!

Recapitulemos, entonces, esta fantasía esquizofrénica de Aguilar: la clase media de Quito es un actor político distinto y de peso, pero que es incapaz de aprovechar sus “superpoderes” en beneficio propio: no influye en la agenda nacional, no pone alcalde en su ciudad (en la que, tan débil es, que admite la injerencia de políticos de otras ciudades) y cuando tumba a presidentes lo hace en calidad de “tonto útil”, porque son otros los que capitalizan el hecho, los que se le llevan a Quito las presas y le dejan el bucket.

Representación gráfica del Quito de Aguilar:

Con ustedes, El Cojudo.
 
La verdad de la milanesa es que la clase media quiteña no tiene ni puta idea de qué hacer, ni tendría capacidad para hacer otra cosa. Se parece mucho al Presidente que hoy se asienta en el único palacio presidencial de nuestra América del Sur cuyo nombre homenajea a un funcionario del Estado español: es un mojón en la marea, una pobre víctima de las circunstancias. A la clase media de Quito le ha pasado que cuando gana por el que ha votado, gana Rodas (ya me dirán ustedes si hay maneras democráticas de caer más bajo), y cuando le dan ganando a otro que no es el suyo, les sale un Yunda, que es una broma de mal gusto convertida en alcalde de nuestra capital. Todo les sale mal.

El saldo de todo esto es que la clase media de Quito no está en capacidad de imponer las condiciones ni en su propia casa. Ya me dirán ustedes si se puede caer más bajo.

Y no sé como se diría en la capital (¿mushpa?), pero acá en Guayaquil, si esa incapacidad se tradujera en una persona, sería indiscutible y certeramente en la vasta y triste tipología del “cojudo”***.

* Neta, hay que empezar a pensar la capitalidad de Quito como un lastre para el desarrollo del país, tanto en clave histórica como de cara a nuestro común futuro.
** Es curioso observar que una de las mentes más lúcidas que piensa el desarrollo de Quito, Fernando Carrión, sostiene en un artículo titulado muy elocuentemente “¿Cuándo se jodió Quito?” y totalmente a contramano de Roberto Aguilar, que Quito, muy lejos de estar “encaminada en el siglo XXI”, “se encuentra a la deriva” y “hoy vive una de las épocas más obscuras de su historia”. Es decidor de la confusión de la clase media capitalina que dos miembros de su “intelligentsia” (100 veces más riguroso Carrión que Aguilar) tengan una visión tan contrapuesta de un mismo hecho.
*** Quien mejor ha estudiado el fenómeno de la “cojudez” en estas sociedades andino-tropicales del orto es el célebre escritor peruano Sofocleto. Es importante anotar el aporte del “Florilegio de Puteadas Guayacas” de autoría del Dr. Jaime Nebot, quien, en una puteada a un historiador serrano de supuesta tendencia de izquierda en el Congreso Nacional, registró una correctísima pronunciación guayaca del término “cojudo”, dicho en un estado de iracundia y alcoholismo “Nivel Fiestas de Quito”. Notable.

La ingenuidad y las farsas

20 de diciembre de 2018


Un fantasma recorre las redes sociales: el fantasma de no saber por qué chuchas si antes nos levantábamos por menos, ahora aguantamos tanto. Este mensaje de Don Evaristo (?) es elocuente:


La idea de este ícono quiteño es cierta, siempre que se acepte como premisa que antes y ahora el pueblo ha decidido el curso de acción de los acontecimientos. Un tren de ideas en el que el pueblo se levanta, resuelve las cosas (atacando la institucionalidad y destituyendo a una autoridad corrupta y/o incompetente, típicamente un Presidente), y luego se retira una vez culminada su heroica tarea. Benjamín Carrión escribió en “Cartas al Ecuador”, a inicios de los años cuarenta del siglo pasado, sobre este melancólico* drama del ecuatoriano, por el cual:

“… el hombre ecuatoriano ha salido a la calle armado de su grito, o se ha lanzado al campo de batalla armado de su rifle o su machete, a defender su libertad. Y casi siempre ha triunfado en su empeño, aunque después del triunfo popular –bien ganado, heroicamente conquistado- haya naufragado en las aguas turbias de la intriga de camarilla o de trinca”. (p. 127)

Esto es de una tremenda ingenuidad: todos esos golpes fueron y son orquestados desde arriba (desde la “camarilla” o “trinca”) y el bravo pueblo del Ecuador ha sido un instrumento para ese re-acomodo de sus élites. Entrados en el regreso a la democracia, en la primera caída de un Presidente, la de Bucaram, el pueblo fue instrumento de los intereses del PSC. Lo que recetó Febres-Cordero por la mañana en las calles de Quito, se cumplió al pie de la letra en el Congreso Nacional unas horas más tarde. En este video (min. 3:15 en adelante) se observa al Ingeniero en su rol de DT de los destinos patrios. Es una gozada.

Todo el heroísmo del pueblo de Quito fue un tabaquito en labios del Ingeniero: todos los esfuerzos del bravo pueblo en las jornadas de febrero de 1997 (heroicos, en este imaginario ingenuo) fueron en beneficio de un caudillo guayaquileño y su “camarilla” o “trinca”, como las llamaba Carrión. Héroe, en este caso, resulta sinónimo de “tonto útil”**.

Como los noventa están de vuelta, la historia quiere repetirse, aunque no como Marx decía, que primero como tragedia y luego como farsa. En Ecuador no es así, porque ha sido una farsa siempre y en todo lugar, una larga y estúpida sucesión de farsas. La que toca ahora, la que está en cocción, se compondría una vez más del bravo pueblo de Quito en las calles para beneficiar a otro caudillo guayaquileño: Jaime Nebot, sucesor de León Febres-Cordero (a la derecha en el video de febrero de 1997).

Sigue sonando Vilma Palma de fondo y esto es el Ecuador. Todo es posible.

* Gregorio Peces-Barba decía que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía. Por eso la devoción popular al pasillo.
* El único levantamiento popular genuino fue contra Mahuad y la evidencia de esto fue la muerte lenta de su partido (es decir, la gente sí estuvo realmente arrecha contra Mahuad, por ser un maldito incompetente –me incluyo, aunque he tratado de entenderlo). Después de su destitución, la DP obtuvo 4 diputados de 100 posibles, es decir, pasó de tener 36 diputados en 1998 (cuando el pueblo -ayudado por el escritorio- eligió a Mahuad) a pasar a tener 4 en 2002. La DP languideció un rato más, para desaparecer años después sin pena ni gloria, como casi todo lo que ha hecho Oswaldo Hurtado a lo largo de su vida política. Que las otros dos destituciones fueron orquestadas por una porción de la élite política para eliminar a sus rivales políticos en el ejercicio del poder, sin contar con un genuino respaldo popular, se evidencia en el resultado de las siguientes elecciones: tras la destitución de Bucaram, el PRE obtuvo 24 diputados de 120 posibles (en 1996, cuando se eligió a Bucaram, contaba 19 de 82) con lo que se convirtió en la tercera fuerza política en el Congreso (por encima, el PSC tenía 27, la DP-UDC 36); tras la destitución de Gutiérrez, Sociedad Patriótica obtuvo 24 diputados de 100 posibles (en 2002, cuando se eligió a Gutiérrez, tenía apenas 6 de 100), con lo que se convirtió en la segunda fuerza política en el Congreso (por encima, el PRIAN tenía 28 diputados).

La necedad

19 de septiembre de 2018


Hace unos días, un órgano transitorio y súperpoderoso decidió la destitución de la Corte Constitucional. Es un hecho que repite un hecho de nuestra historia política reciente, antes de Rafael Correa: la destitución del Tribunal Constitucional a fines de 2004, preludio de la caída de Lucio Gutiérrez. Este hecho se lo llevó a conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó al Estado ecuatoriano por la violación del derecho a las garantías judiciales y de los derechos políticos de los jueces destituidos (el caso se conoce como “Camba Campos y otros vs. Ecuador”).

En esa sentencia, la Corte concluyó “que la destitución de todos los miembros del Tribunal Constitucional implicó una desestabilización del orden democrático”, pero no ha pasado ni una generación (ni quince años) y ya en tiempos post-Correa, estamos haciendo lo mismo que hacíamos antes de que él aparezca en escena, aunque ya nos haya merecido condena internacional.

Y estamos abriendo, además, las compuertas a nuevas condenas internacionales, por la actuación de un Consejo descontrolado.

El gobierno de Lenin Moreno es un viaje a la ecuatorianidad más pura.

Bucaram opina [2005]

4 de julio de 2017


Opiniones de Abdalá Bucaram recogidas en el libro de entrevistas de Ángel Beccassino, ¿Quién le teme a Abdalá Bucaram?

Arosemena, Carlos Julio (1919-2004).- “Carlos Julio tenía eso, no se jactaba pero sí reconocía sus vicios masculinos, un hombre dedicado a la bebida, cosa que no comparto, un hombre dedicado a las mujeres, cosa que admiro… (risa), por no decir que comparto. Un hombre sabio, que se burlaba de sí mismo y de la sociedad. A mí me fascinaba Carlos Julio…” (p. 221).

Arteaga, Rosalía (1956).- “Es una chica capaz de todo con tal de conquistar las cosas a las que aspira o desea, y su vida lo dice: se casa con un hombre muy mayor porque era Alcalde, para poder ser importante. Ya después, cuando este hombre está muy avejentado, se va con un muchacho joven… Ahora, es su vida privada, hay que respetarla… Para nadie son desconocidos los informes militares que yo recibía, de reuniones en los valles de Los Chillos, de Rosalía con Paco Moncayo y de Claudia, la hermana, con el embajador de los Estados Unidos, Leslie Alexander, era obvio, eran notorias las relaciones afectivas que ahí existían” (p. 125).

Borja, Rodrigo (1935).- “[É]l ha presumido toda la vida de dos valoraciones: se ha creído el gran tirador, el gran macho, y yo conocía, por amistades… chicas, que me contaban que el tipo no era como él decía. Entonces por eso le dije que yo era un hombre joven, lleno de vida en ese momento, que era la elección del ‘88, y que él no iba a poder ante mi capacidad, mi potencia, mi pasión, porque él tenía la leche aguada, tenía el esperma aguado, era impotente. Y eso lo hería en su orgullo, y lo saqué de quicio. […] Y la otra característica de él es que se creía un hombre brillante, y yo sabía que él no era un hombre brillante. Él había hecho un par de libros donde solamente había copiado referencias de otros libros, porque finalmente los libros no son sino la suma de otros libros. Todos los que hemos hechos un libro sabemos que nos cobijamos en conceptos e ideas de otros libros, aquellas que nos gustan que las hacemos propias porque uno tiene el derecho, cuando lee un libro, a hacer propia la idea de ese libro. El problema con Borja es que plagia todo el libro… Entonces se ha pasado escribiendo a máquina durante mucho tiempo para fingir ser un hombre inteligente. A él le encanta que la gente lo vea como un hombre inteligente, que le pongan cuarenta títulos honoris causa, a pesar de los horrores que causa este infeliz. […] Borja es así, es un detallista, un hombre tirado a noble, a grande, a varón, y realmente no tiene antecedentes de eso porque es… La familia de él vendía cebiche, que es algo muy respetable, un cevichero… Y era un tipo que aspiraba a ser torero y lo único que le quedaron fueron los cuernos a este pobre diablo” (pp. 132-134).

Castro, Fidel (1926-2016).- “¡Cómo lo admiro! Admiro en Fidel Castro un millón de cosas que tiene. Me parece impresionante el hombre, me parece que es el hombre del siglo… Y puede ser verdad todo lo que dicen de él, que es un tirano, lo que quieran, pero yo lo admiro. Sencillamente lo admiro. No puedo decir nada más que lo que siento. Y, entonces, claro, no des esa declaración porque eso no te favorece con los gringos. ¡Me importa un culo! (p. 138).

Clinton, Bill (1946).- “Me gusta mucho Bill Clinton, como te dije, a raíz de la relación sexual con Mónica Lewinsky, me parece fabuloso que le haya dicho al mundo, con lo que hizo, miren, no es verdad que tengo un botón rojo, que voy a acabar el mundo, que voy a hacer una guerra nuclear, a mí lo que me gusta es que me mamen el huevo en una mesa oval. Es tan sencillo como eso, me parece tan humano…” (p. 89).

Clinton, Hillary (1947).- “Me parece una mujer sensualmente fabulosa, una mujer atractiva, una de las pocas mujeres con las cuales le pondría los cachos a mi esposa… Me fascina Hillary Clinton, y eso que ya tiene sus años” (p. 74).

Febres-Cordero, León (1931-2008): “Febres-Cordero es un hampón internacional, y obviamente, si Dios quiere, va a morir como un pirata que es, con un parche en el ojo y una pata de palo. Así tendrá que morir. Pero es un hombre que tiene un mérito: él se ha convencido de que es un hampón, él está convencido de que proviene de un sicario y ese sicariato lo va a seguir manteniendo. Él sólo es leal a él mismo. Sólo trabaja para él. A él le importa un carajo lo que piensen de él, su mérito es que es auténtico en su esfuerzo, o sea, es oligarca, es criminal, es ladrón, y a él le importa un carajo y lo reconoce inclusive. Pero es el centro alrededor del que gravitan los políticos de Ecuador. El verdadero palacio de gobierno en Ecuador es la perrera de Febres-Cordero. Es el gran capo, el gran padrino” (p. 153).

Gutiérrez, Lucio (1957).-  “[É]l está evolucionando, y está evolucionando favorablemente. Es verdad que quizá no tenga el mejor equipo, y que quizás tenga problemas de visión del país, pero tiene una virtud que no tienen muchos políticos, Lucio Gutiérrez: es un hombre noble. No es un hombre malo” (p. 75).

Mafia política.- “Yo creo que hay un mal endémico en el Ecuador, y es que se ha creado una banda política que es presidida por el doctor Rodrigo Borja Cevallos y por el ingeniero León Febres-Cordero, y es presidida además por el señor Paco Moncayo, y diputados como el doctor Marco Proaño Maya, que era de mi partido, el señor diputado Ramiro Rivera, el diputado Carlos Vallejo, el señor Andrés Vallejo… ¡Es una mafia! Una banda política, Miguel Orellana, Xavier Neira, que se dedican a negocios de Estado. Ese es el Ecuador. A ellos les importa un carajo que un cuatro por ciento de la población se haya ido del país, un hecho inédito que no se da ni en la fuga de los egipcios ante las diez plagas de Egipto” (p. 116-117).

Moncayo, Paco (1940).- “… para mí Paco Moncayo es un simple comprador y vendedor de armas y nada más. […] Un hombre totalmente pentagonal, totalmente dependiente del gobierno de los Estados Unidos, que eso fue Paco Moncayo, no podía admitir pues… a un descendiente de libanés [Alberto Dahik, N. del A.] en la Vicepresidencia de la República” (pp. 123-124).

Nebot, Jaime (1946).- “El otro día leí una declaración del señor Nebot (Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil), que decía que algo no le gusta es la música. Estamos en la mierda. Un hombre al que no le gusta la música no es un hombre, por favor” (p. 79).

Noboa, Álvaro (1950).- “Entonces a este pobre hombre, que no sé si será buen o mal amante en la cama, nunca le han reconocido ningún mérito, ¿no? Yo pienso que él lo que quiere ahora no es ser Presidente, sino que la gente le reconozca algo por lo que él es. Pero, desgraciadamente, todo el mundo le dice: nunca será Presidente sin Bucaram. No es un líder, y el tipo quiere ser un líder, él quiere obligar a la gente a que le diga que él es un líder. Él quiere sentirse amado, apreciado por el pueblo, pero la gente no lo aprecia, no lo ama. Tiene muchísima plata, sí, que yo se la di…” (p. 148).

Pelé (1940): “Pienso que Pelé es un canalla domesticado, es un perro al que le dieron de comer y vive lamiéndole las bolsas al grupo que imperializa el fútbol, pienso que es un simple empleado de la FIFA que no tiene valor ni para defender lo que él fue [sic], el futbolista”.

Roldós, Jaime (1940-1981).- “Jaime Roldós comía con dieciséis tenedores, tenía los zapatos muy limpios y cruzaba las piernas de una forma muy elegante, y lo mataron porque no les convenía. Jaime era un hombre muy estético, nunca decía una mala palabra, era la contraposición de la informalidad de Bucaram, era un hombre muy inteligente, un filósofo, un pensador, un literato, un catedrático, muchas cosas que tal vez yo hubiera podido ser en mi vida, un hombre que andaba con terno 24 horas al día, un hombre extremadamente culto, que no buscaba el conflicto, y sin embargo lo mataron” (p. 73).

*

Bucaram: un pintoresco ejercicio de randomness.

Los residuos

28 de febrero de 2017


Se ha dicho que en la elección del 19 de febrero no se ha votado por los famosos de la tele. Como generalización, esta afirmación es equivocada. Más preciso es decir: no se ha votado por los famosos de la tele que fueron apoyados por organizaciones políticas débiles. Así, los votantes de la circunscripción 2 del cantón Guayaquil favorecieron con su voto a Wendy Vera de AP, mientras que los votantes del PSC privilegiaron a la “Bombón” por encima del primer candidato de la circunscripción 1, Henry Cucalón. Ser un talento de TV, en una organización política fuerte (AP, el PSC en la provincia del Guayas), mantiene sus réditos.

Lo que sí certifica este resultado del 19 de febrero es el declive de las organizaciones políticas de Álvaro Noboa y de Lucio Gutiérrez. Lo asombroso es pensar que el año 2007, hace apenas diez años, el Congreso Nacional los tenía como los dos grupos políticos dominantes: primero el PRIAN, el partido de Álvaro Noboa, con 28 asambleístas, y segundo el PSP, el partido de Lucio Gutiérrez, con 24 asambleístas. Las dos fuerzas políticas combinadas eran mayoría simple, pues sumaban 52 de los 100 congresistas.

Tras la elección del 19 de febrero, el Partido Sociedad Patriótica ha obtenido apenas dos curules, una por la provincia de Napo (el reelecto César Solórzano) y otra por Sucumbíos (Freddy Alarcón). Su carta brava, primer candidato del PSP como Asambleísta Nacional, el expresidente Lucio Gutiérrez, no llegó. El descenso del PSP en el número de representantes es constante: de 24 el 2007, a 19 el 2009, cinco el 2013 y dos el 2017.

Por su parte, el Movimiento Adelante Ecuatoriano Adelante, creación de Álvaro Noboa, sucesor del difunto PRIAN, no ha obtenido ningún asambleísta. Esto, a pesar de haber impulsado (previo estipendio de 20.000 USD, según se dice) la participación de figuras de la tele en su naciente movimiento (fundado el 3 de agosto de 2016). Pero sin una estructura fuerte, ni un candidato a la presidencia que sirva de apoyo a sus candidatos a asambleístas, la primera participación del vocálico movimiento AEA (?) ha sido un rotundo fracaso.

Pensar que el año 2002 estos dos hombres, Noboa y Gutiérrez, se disputaron la Presidencia de la República. Han pasado de ser protagonistas, a convertirse en residuos.

La súpergolpista

10 de julio de 2016

Si Cynthia Viteri puede llamar ‘golpista’ a uno (que ahora es presidente) que participó en las marchas en contra del gobierno de Gutiérrez, ¿cómo llamarla entonces a ella, que es quien aparece tomándole juramento al sucesor de Gutiérrez, en el acto que consolidó su caída? (1)

Colegiala en excursión
(1) El relato de una participante de la jornada de la CIESPAL el 20 de abril de 2005: “Y la Cynthia Viteri [diputada que presidió la sesión y posesionó a Palacio] con una corbata, super [sic] seria, y leía la resolución. Y Palacio levantaba la mano como saludando así, como que estuviera en el estadio. Y los guardaespaldas. Era como decirle ‘bueno, aquí está, te posesionamos, todo listo, borra y va de nuevo”, v.: Hurtado Arroba, Edison 2005, “‘Lo que pasó en Ciespal’ Apuntes etnográficos sobre el poder, los medios y los sin-sentidos de la violencia”, en: Íconos, Vol. 9, No 3, Quito (Septiembre 2005), p. 70. Ese día, a C. Viteri casi le pegan (p. 76).

El subsecretario no sabe de rock (no tiene ni puta idea)

16 de diciembre de 2015


Concluía el primer año en que gobernó Gutiérrez y el intendente de Pichincha se apellidaba Olmedo (1). Hubo un concierto, al que asistí, en el que Charly se descontroló y no cantó y lanzó cosas (estuvo a punto de ser algo copado, pero un idiota terminó por lanzarle una silla). El intendente Olmedo arrestó a Charly, que justificó su detención en “un cuarto derruido en el Centro de Detención Provisional de Quito” de la siguiente manera:
 
“Esto me pasa porque el Intendente de acá no sabe de rock. Me acusa y nunca ha ido a un show así” (2). 
El intendente Olmedo guardó a Charly por un par de días y tal vez no haya sabido de rock, pero al menos no era una bestia como el subsecretario de asuntos legislativos del Ministerio de Seguridad de Argentina, Carlos Manfroni, para quien el rock es:
 
“el movimiento ‘artístico’ más subversivo, anticristiano, antimetafísico y contracultural de todos los tiempos” [cuya filosofía] “conduce al deseo desesperado de la muerte e induce al suicidio, como lo demuestran las letras de las canciones de Charly García, Spinetta y Moris. Ofrece la posibilidad de convertirse en un animal o un marica” (3). 
Charly leyó esta sarta de estupideces y pidió que se publique una carta abierta, en la que en un fragmento termina por poner en su lugar a Manfroni:
 
“Merezco una disculpa. 
Yo compuse Los Dinosaurios, y luché contra la dictadura y UN PELOTUDO está en contra de la Revolución Francesa???? De John Lennon???
Del amor??
No cuenten conmigo, ignorantes” (4).
Ni el intendente Olmedo, en los tiempos de Gutiérrez, había caído tan bajo. 

Eso sí, Argentina respeta a sus ídolos. Manfroni le pidió disculpas a Charly y dio un paso al costado (5).

(1) Ninguna relación whatsoever con el híper-guayaco Yei Yei.
(2) Charly García está libre y se fue a su país, Diario El universo, 30 de diciembre de 2002.
(3) Un nuevo funcionario de Cambiemos genera polémica, Política argentina, 13 de diciembre de 2015.
(4) Durísima carta de Charly García contra el gobierno de Mauricio Macri, Diario Los Andes, 15 de diciembre de 2015.
(5) Carlos Manfroni le pidió disculpas a Charly, Diario La nación (Argentina), 15 de diciembre de 2015. 

Trámite, inicio, ajedrez

26 de abril de 2009


La elección de hoy para elegir Presidente de la República es de mero trámite: sabemos que vencerá el binomio que encabeza Rafael Correa.  (Por cierto, el atribuirle este inminente triunfo solamente a la demagogia y la publicidad es muy torpe; entraré de manera implícita en ese análisis en esta ocasión.)  Supongo que los otros binomios que compiten en esta elección para Presidente son conscientes de su próxima derrota y que la consciencia que tienen de ese hecho podría explicarnos el contenido reactivo y delirante de sus campañas.  Para no entrar en detalles que los aburran, señalaré solamente que el hecho de que los dos únicos binomios (de los otros siete en disputa) con opciones reales de ocupar el segundo puesto ofrezcan, el de Gutiérrez, un retorno al pasado que lo obligó a escapar al apuro en helicóptero (¡?) y el de Noboa, un viaje (sea dicho con las precisas palabras de Chespirito) “al país de la fantasía / por la veredita de la ilusión”, es prueba fehaciente de sus delirios de campaña.  A esos delirios vale añadirle la escasez general de sus propuestas (que constituyen casi una renuncia a pensar) que es la que los orilla a comportarse de manera reactiva, como si se tratara no de proponer un mejor gobierno que el de Correa, sino simplemente el que Correa no gobierne.  De veras, son una lágrima, que tiene muy merecida su derrota.

Hay dos elementos, sin embargo, que sí resultan relevantes para el análisis.  El primero es lo que significa esta elección como inicio de un proceso; el segundo, el posicionamiento de las piezas en el ajedrez político de este país.  Sobre lo primero: a partir de mañana el Gobierno de Correa inicia un nuevo proceso.  Cuando asumió el poder en enero de 2007 Correa argumentó que el escenario político y jurídico le era adverso: 27 meses después, ambos escenarios son diferentes y le son favorables, con un nuevo marco constitucional y una oposición débil (compuesta, en lo más relevante, por un hombre de escasas ideas democráticas criado a la sombra de un león y acartonado en su cantón porque no supo o no pudo heredarle las garras a su mentor y una prensa que se pretende defensora de la libertad de expresión porque tampoco entiende –o, en los casos en que exista mala fe, porque menosprecia- el contenido de esa libertad).  Desde este 27 de abril el Gobierno de Correa tendrá un período de cuatro años sin elecciones a la vista y sin mayores excusas, de su parte, para dilatar el inicio de un proceso que disminuya el nivel de confrontación de los meses anteriores y promueva acuerdos con los demás actores políticos.

El segundo elemento es el posicionamiento de las piezas en el complejo ajedrez político.  En particular, ese posicionamiento es relevante en los casos de candidatos a dignidades provinciales y cantonales, los que podrían convertirse en bastiones de oposición.  Es prematuro todavía para conocer cómo decidan organizarse y actuar durante estos cuatro años si optan por oponerse: es de esperar que entiendan que una oposición que no sea crítica y de propuestas, sólo contribuye a hacerle el juego al Gobierno.  Ojalá que 27 meses no hayan pasado en vano.