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La maldición azuaya

16 de junio de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 16 de junio de 2023.

La Ley de División Territorial colombiana de 1824 creó el Departamento del Azuay como nueva denominación para la que fue, en tiempos de la monarquía, la provincia de Cuenca. Cuando se creó el Estado del Ecuador en 1830, este nuevo Estado fue la rocambolesca reunión de tres departamentos colombianos, uno de ellos el Departamento del Azuay.  

Desde 1835 y hasta 1861, en todas las Constituciones el Departamento del Azuay subsistió (salvo en la Constitución de 1843, cuando fue distrito) para la determinación del número de los representantes políticos del territorio. Durante estos años, los mandamases del Ecuador (Presidente, triunvirato o Encargado del Poder) fueron un extranjero, varios guayaquileños, un quiteño accidental y un natural de Píllaro. Nunca un azuayo.

La Ley de División Territorial ecuatoriana de 1861 declaró que Azuay era el nombre de una provincia, y así lo sigue siendo hasta el sol de hoy. Con este estatus de provincia, las máximas autoridades del Ecuador de origen azuayo ascienden a cinco: Antonio Borrero (1875-1876), Luis Cordero (1892-1895), Gonzalo S. Córdova (1924-1925), Manuel María Borrero (1938) y Rosalía Arteaga (1996). 

El cuencano Antonio Borrero (1827-1911) fue elegido por votación popular celebrada los días 17, 18 y 19 de octubre de 1875. Empezó su período el 9 de diciembre de 1875 y debía terminarlo en 1881. Fue interrumpido por el golpe de Estado de Ignacio de Veintemilla del 8 de julio de 1876. Vivió en el exilio hasta 1883.

En los tiempos del nacimiento de Luis Cordero (1833-1912) en la hacienda Surampalti, en Déleg, este territorio pertenecía a la provincia del Azuay (el territorio se desprendió del Azuay en 1880). Cordero fue elegido Presidente por elección popular celebrada los días 10, 11, 12 y 13 de enero de 1892. Empezó su gobierno el 1 de julio de 1892 y debía terminarlo en 1896. Sin embargo, tras el escándalo conocido como “la venta de la bandera” se lo orilló a renunciar, lo que finalmente hizo el 16 de abril de 1895. Se retiró por muchos años (hasta 1910) de la vida política.

El cuencano Gonzalo S. Córdova (1863-1928) fue elegido Presidente en elecciones populares celebradas en 1924, las últimas elecciones del período liberal. Su gobierno fue interrumpido por el golpe de Estado de la revolución Juliana, el 9 de julio de 1925. Fue apresado y murió en el exilio, en Valparaíso, en 1928.

Por su parte, el cuencano Manuel María Borrero (1883-1975, sobrino nieto del otro Borrero) fue designado Presidente interino por la Asamblea Nacional Constituyente de 1938, tras la renuncia del general Alberto Enríquez Gallo. Gobernó entre el 10 de agosto y el 1 de diciembre de 1938, por apenas 114 días. Renunció por el insostenible clima político. Lo sucedió Aurelio Mosquera Narváez.

Finalmente, la cuencana Rosalía Arteaga (1956) es un caso singular. El Congreso Nacional destituyó al Presidente de la República, Abdalá Bucaram, por la causal de “incapacidad mental”. Rosalía Arteaga debió sucederlo, pero el Congreso Nacional se impuso. Gobernó (es un decir) por un par de días, entre el 9 y el 11 de febrero de 1997.

La maldición azuaya: ningún natural de ese territorio termina su gobierno (o como Rosalía, ni siquiera lo empieza). 

Bucaram opina [2005]

4 de julio de 2017


Opiniones de Abdalá Bucaram recogidas en el libro de entrevistas de Ángel Beccassino, ¿Quién le teme a Abdalá Bucaram?

Arosemena, Carlos Julio (1919-2004).- “Carlos Julio tenía eso, no se jactaba pero sí reconocía sus vicios masculinos, un hombre dedicado a la bebida, cosa que no comparto, un hombre dedicado a las mujeres, cosa que admiro… (risa), por no decir que comparto. Un hombre sabio, que se burlaba de sí mismo y de la sociedad. A mí me fascinaba Carlos Julio…” (p. 221).

Arteaga, Rosalía (1956).- “Es una chica capaz de todo con tal de conquistar las cosas a las que aspira o desea, y su vida lo dice: se casa con un hombre muy mayor porque era Alcalde, para poder ser importante. Ya después, cuando este hombre está muy avejentado, se va con un muchacho joven… Ahora, es su vida privada, hay que respetarla… Para nadie son desconocidos los informes militares que yo recibía, de reuniones en los valles de Los Chillos, de Rosalía con Paco Moncayo y de Claudia, la hermana, con el embajador de los Estados Unidos, Leslie Alexander, era obvio, eran notorias las relaciones afectivas que ahí existían” (p. 125).

Borja, Rodrigo (1935).- “[É]l ha presumido toda la vida de dos valoraciones: se ha creído el gran tirador, el gran macho, y yo conocía, por amistades… chicas, que me contaban que el tipo no era como él decía. Entonces por eso le dije que yo era un hombre joven, lleno de vida en ese momento, que era la elección del ‘88, y que él no iba a poder ante mi capacidad, mi potencia, mi pasión, porque él tenía la leche aguada, tenía el esperma aguado, era impotente. Y eso lo hería en su orgullo, y lo saqué de quicio. […] Y la otra característica de él es que se creía un hombre brillante, y yo sabía que él no era un hombre brillante. Él había hecho un par de libros donde solamente había copiado referencias de otros libros, porque finalmente los libros no son sino la suma de otros libros. Todos los que hemos hechos un libro sabemos que nos cobijamos en conceptos e ideas de otros libros, aquellas que nos gustan que las hacemos propias porque uno tiene el derecho, cuando lee un libro, a hacer propia la idea de ese libro. El problema con Borja es que plagia todo el libro… Entonces se ha pasado escribiendo a máquina durante mucho tiempo para fingir ser un hombre inteligente. A él le encanta que la gente lo vea como un hombre inteligente, que le pongan cuarenta títulos honoris causa, a pesar de los horrores que causa este infeliz. […] Borja es así, es un detallista, un hombre tirado a noble, a grande, a varón, y realmente no tiene antecedentes de eso porque es… La familia de él vendía cebiche, que es algo muy respetable, un cevichero… Y era un tipo que aspiraba a ser torero y lo único que le quedaron fueron los cuernos a este pobre diablo” (pp. 132-134).

Castro, Fidel (1926-2016).- “¡Cómo lo admiro! Admiro en Fidel Castro un millón de cosas que tiene. Me parece impresionante el hombre, me parece que es el hombre del siglo… Y puede ser verdad todo lo que dicen de él, que es un tirano, lo que quieran, pero yo lo admiro. Sencillamente lo admiro. No puedo decir nada más que lo que siento. Y, entonces, claro, no des esa declaración porque eso no te favorece con los gringos. ¡Me importa un culo! (p. 138).

Clinton, Bill (1946).- “Me gusta mucho Bill Clinton, como te dije, a raíz de la relación sexual con Mónica Lewinsky, me parece fabuloso que le haya dicho al mundo, con lo que hizo, miren, no es verdad que tengo un botón rojo, que voy a acabar el mundo, que voy a hacer una guerra nuclear, a mí lo que me gusta es que me mamen el huevo en una mesa oval. Es tan sencillo como eso, me parece tan humano…” (p. 89).

Clinton, Hillary (1947).- “Me parece una mujer sensualmente fabulosa, una mujer atractiva, una de las pocas mujeres con las cuales le pondría los cachos a mi esposa… Me fascina Hillary Clinton, y eso que ya tiene sus años” (p. 74).

Febres-Cordero, León (1931-2008): “Febres-Cordero es un hampón internacional, y obviamente, si Dios quiere, va a morir como un pirata que es, con un parche en el ojo y una pata de palo. Así tendrá que morir. Pero es un hombre que tiene un mérito: él se ha convencido de que es un hampón, él está convencido de que proviene de un sicario y ese sicariato lo va a seguir manteniendo. Él sólo es leal a él mismo. Sólo trabaja para él. A él le importa un carajo lo que piensen de él, su mérito es que es auténtico en su esfuerzo, o sea, es oligarca, es criminal, es ladrón, y a él le importa un carajo y lo reconoce inclusive. Pero es el centro alrededor del que gravitan los políticos de Ecuador. El verdadero palacio de gobierno en Ecuador es la perrera de Febres-Cordero. Es el gran capo, el gran padrino” (p. 153).

Gutiérrez, Lucio (1957).-  “[É]l está evolucionando, y está evolucionando favorablemente. Es verdad que quizá no tenga el mejor equipo, y que quizás tenga problemas de visión del país, pero tiene una virtud que no tienen muchos políticos, Lucio Gutiérrez: es un hombre noble. No es un hombre malo” (p. 75).

Mafia política.- “Yo creo que hay un mal endémico en el Ecuador, y es que se ha creado una banda política que es presidida por el doctor Rodrigo Borja Cevallos y por el ingeniero León Febres-Cordero, y es presidida además por el señor Paco Moncayo, y diputados como el doctor Marco Proaño Maya, que era de mi partido, el señor diputado Ramiro Rivera, el diputado Carlos Vallejo, el señor Andrés Vallejo… ¡Es una mafia! Una banda política, Miguel Orellana, Xavier Neira, que se dedican a negocios de Estado. Ese es el Ecuador. A ellos les importa un carajo que un cuatro por ciento de la población se haya ido del país, un hecho inédito que no se da ni en la fuga de los egipcios ante las diez plagas de Egipto” (p. 116-117).

Moncayo, Paco (1940).- “… para mí Paco Moncayo es un simple comprador y vendedor de armas y nada más. […] Un hombre totalmente pentagonal, totalmente dependiente del gobierno de los Estados Unidos, que eso fue Paco Moncayo, no podía admitir pues… a un descendiente de libanés [Alberto Dahik, N. del A.] en la Vicepresidencia de la República” (pp. 123-124).

Nebot, Jaime (1946).- “El otro día leí una declaración del señor Nebot (Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil), que decía que algo no le gusta es la música. Estamos en la mierda. Un hombre al que no le gusta la música no es un hombre, por favor” (p. 79).

Noboa, Álvaro (1950).- “Entonces a este pobre hombre, que no sé si será buen o mal amante en la cama, nunca le han reconocido ningún mérito, ¿no? Yo pienso que él lo que quiere ahora no es ser Presidente, sino que la gente le reconozca algo por lo que él es. Pero, desgraciadamente, todo el mundo le dice: nunca será Presidente sin Bucaram. No es un líder, y el tipo quiere ser un líder, él quiere obligar a la gente a que le diga que él es un líder. Él quiere sentirse amado, apreciado por el pueblo, pero la gente no lo aprecia, no lo ama. Tiene muchísima plata, sí, que yo se la di…” (p. 148).

Pelé (1940): “Pienso que Pelé es un canalla domesticado, es un perro al que le dieron de comer y vive lamiéndole las bolsas al grupo que imperializa el fútbol, pienso que es un simple empleado de la FIFA que no tiene valor ni para defender lo que él fue [sic], el futbolista”.

Roldós, Jaime (1940-1981).- “Jaime Roldós comía con dieciséis tenedores, tenía los zapatos muy limpios y cruzaba las piernas de una forma muy elegante, y lo mataron porque no les convenía. Jaime era un hombre muy estético, nunca decía una mala palabra, era la contraposición de la informalidad de Bucaram, era un hombre muy inteligente, un filósofo, un pensador, un literato, un catedrático, muchas cosas que tal vez yo hubiera podido ser en mi vida, un hombre que andaba con terno 24 horas al día, un hombre extremadamente culto, que no buscaba el conflicto, y sin embargo lo mataron” (p. 73).

*

Bucaram: un pintoresco ejercicio de randomness.

El stand-up de Bucaram [2017]

22 de junio de 2017


El primer discurso de Abdalá Bucaram (n. 1952) en Ecuador, después de su fallido retorno en abril del 2005, se llevó a cabo en las calles Francisco Segura y la 24 de esta ciudad de Guayaquil, el sábado que pasó. Su manantial de guatdefoquismos se puede ejemplificar con los siguientes 10 puntos, en un creciente “WTF?”

Bucaram en tarima. Fuente

10) “Yo necesito que nadie se mueva. Estoy hablando con mi pueblo, pues”. Esta frase fue un síntoma porque, en general, Bucaram estuvo incómodo en la tarima. Y como es un incontinente verbal, lo hizo notar [25:55-26:10].

9) Le envió un mensaje “cifrado” a Jaime Nebot: le va a extender la mano “aunque se me lleve las huellas digitales” [46:49-46:55] (1).

8) “Yo tuve varios traidores, y deben saber la verdad. La primera, una señora [Rosalía Arteaga], que fatigaba su cuerpo con mis enemigos, para dar un golpe de Estado. Un traidor, testaferro, llamado Fabián Alarcón. Y unas Fuerzas Armadas oligárquicas, que se entregaron a un general que me traicionó [Paco Moncayo]”. Su “confesión” sobre el golpe de Estado es de una simpleza conmovedora [23:29-24:00] (2).

7) Su cuento sobre el político argentino Juan Domingo Perón, “ladrón, cabrón y maricón”: un larguísimo divague para llegar a la conclusión de que “el pueblo quiere a Abdalá” [20:18-22:32].

6) “El Loco no es de esos políticos que cuando bailan, bailan para atrás. Yo bailo para adelante” (gesto lascivo incluido). Bucaram es un adulto mayor, que piensa y vive como un adolescente perpetuo [19:58-20:07].

5) Se atrevió a sugerir que había sido un excelente alcalde de Guayaquil (“Alcalde insuperable”) [43:30-43:40].

4) “Este partido se llama pueblo contra oligarquías ecuatorianas, compatriotas”. This is good ol’ populism [36:38-36:48]

3) Abdalá está en una misión divina: “Porque Dios, Dios, a sus elegidos, les deja tinta en el tintero. Y acá llego yo, lleno de tinta, por arriba, por abajo y por todos lados, pura tinta, para cobrármelas a las oligarquías nacionales. Un aplauso para El Loco” [41:17-41-40].

2) “Cuando nos limpiamos el trasero, nos limpiamos con papel blanco, compatriotas”. Una exaltación anal de la lucha contra el racismo, al servicio de la ultra-demagogia [28:55-29:55].

1) “Yo he visto llorar a Dios, yo he sentido llorar a Dios”: en su delirio de ser un Elegido de Dios (v. punto 3), Bucaram no es que le haya visto las nalgas en la zarza como Moisés... es que lo ha visto a Dios mismo, y además, ¡lo ha visto llorar, lo ha “sentido” llorar! [26:38-27:50]

Troesma.

La verdad de la milanesa: Abdalá Bucaram ya no electriza a su público, apenas lo entretiene. En este país, ya distinto al país que había 20 años atrás y que lo eligió presidente en vez de elegir a su enemigo Jaime Nebot, Bucaram está condenado a desempeñar un rol más o menos marginal.

Pero una cosa es cierta: Bucaram buscará recuperar su espacio en Guayaquil, a costa de su viejo enemigo. Y tiene un ventilador y un montón de mierda para tirarle.

(1) Es moneda común que El Loco lo raye a Nebot de ladrón con este chiste, v., ‘Usted escucha a Correa y es una mala copia de Bucaram’. En general, como le ganó en la elección más importante de su vida política, Bucaram lo tiene a Nebot para el chuleteo, pues “Nebot jamás superó su derrota electoral”, en razón de lo cual Bucaram afirma que “él vive lleno de odio y yo lo entiendo, porque la gente le hacía bromas, desde el día antes de la elección (segunda vuelta electoral). La gente decía en las calles que Nebot le había dicho a su mujer: “Mijita, desde mañana te acostarás con el Presidente de la República”, y la mujer había dicho: “¡No, por favor, con Abdalá no!”, Ibíd.
(2) El cuento de El Loco es que Rosalía Arteaga vacilaba con Paco Moncayo y su hermana, Claudia, con el embajador de la Yoni, Leslie Alexander, v. Ángel Beccassino, ‘¿Quién le teme a Abdalá Bucaram?’, Editorial Nuevamerica, Bogotá, D.C., 2006, p. 125.

La maldición azuaya

2 de junio de 2017

El número de Jefes de Estado del Ecuador de origen azuayo asciende a cinco: Antonio Borrero (1875-1876), Luis Cordero (1892-1895), Gonzalo S. Córdova (1924-1925), Manuel María Borrero (1938) y Rosalía Arteaga (1996) (1).

De estos cuatro hombres y una mujer, tres fueron elegidos Presidentes Constitucionales por un período fijo, uno fue encargado de la Presidencia de la República y otro (en rigor, otra, la Única) fue un caso de sucesión presidencial.

1) Presidentes Constitucionales: Antonio Borrero, Luis Cordero y Gonzalo S. Córdova

El cuencano Antonio Borrero (1827-1911) sucedió a los encargados de la Presidencia de la República tras el magnicidio de García Moreno. Borrero fue elegido por votación popular celebrada los días 17, 18 y 19 de octubre de 1875. Empezó su período el 9 de diciembre de 1875 y debía terminarlo en 1881. Fue interrumpido por el golpe de Estado de Ignacio de Veintimilla del 8 de julio de 1876. Vivió en el exilio hasta 1883.

El originario de Déleg, Luis Cordero (1833-1912), fue elegido Presidente por elección popular celebrada los días 10, 11, 12 y 13 de enero de 1892 (2). Empezó su gobierno el 1 de julio de 1892 y debía terminarlo en 1896. Sin embargo, tras el escándalo conocido como “la venta de la bandera”, se lo orilló a renunciar, lo que finalmente hizo el 16 de abril de 1895. Se retiró de manera definitiva de la vida pública.

El cuencano Gonzalo S. Córdova (1863-1928) fue elegido Presidente en elecciones populares celebradas en 1924, las últimas elecciones del período liberal. Su gobierno fue interrumpido por el Golpe de Estado de la “Revolución Juliana” el 9 de julio de 1925. Fue apresado y murió en el exilio, en Valparaíso, en 1928.

2) Encargado de la Presidencia de la República: Manuel María Borrero

Encargado de la Presidencia de la República fue el cuencano Manuel María Borrero (1883-1975), designado Presidente interino por la Asamblea Nacional Constituyente de 1938, tras la renuncia del general Alberto Enríquez Gallo. Gobernó entre el 10 de agosto de 1938 y el 1 de diciembre de ese mismo año, por apenas 114 días. Renunció por el insostenible clima político de la época. Lo sucedió Aurelio Mosquera Narváez.

3) Sucesión presidencial: Rosalía Arteaga

El caso de Rosalía Arteaga (1956) es singular. El Congreso Nacional destituyó al Presidente de la República, Abdalá Bucaram, por la causal de “incapacidad mental”. Rosalía Arteaga debió sucederlo, pero el Congreso Nacional se impuso. Gobernó (es un decir) por un par de días, entre el 9 y el 11 de febrero de 1997.

4) Conclusiones

A ningún oriundo del Azuay le fue bien en la Presidencia de la República. O tuvieron que renunciar de manera anticipada por el ambiente político que imperaba (los casos de Luis Cordero y Manuel María Borrero) o fueron destituidos en el contexto de golpes de Estado (los casos de Antonio Borrero, Gonzalo S. Córdova y Rosalía Arteaga).

La maldición azuaya: Todos sus Presidentes han sido fallidos.

*

(1) Antonio Borrero era tío abuelo de Manuel María Borrero.
(2) A la fecha del nacimiento de Luis Cordero en la hacienda Surampalti, en Déleg, este territorio pertenecía a la provincia del Azuay. La provincia de Cañar se constituyó como tal el 23 de abril de 1884.

El Ingeniero les recuerda... (II)

17 de febrero de 2017

Un país de mierda.

Diario El Universo, 21 de noviembre de 1997

Rosalía apasionada crea un caos, dice el Ingeniero.

En lo que sí estoy de acuerdo es en su reconocimiento a Rodrigo Borja, de quien dijo el ingeniero que era un hombre “preparado”, mientras que de Freddy Ehlers dijo que era un “improvisado” (1).

Y tuvo buen ojo, puesto que desde entonces el hombre “preparado” escribió por sí solo una “Enciclopedia de la Política”, una obra únicamente al alcance de una mente privilegiada y una disciplina ejemplar. Mientras que el “improvisado” de Ehlers…


(1) Unos días después, Jaime Nebot diría en TV que Ehlers no se llama Freddy sino Federico, con certificado de nacimiento en mano. The original birther.