Mujica

29 de septiembre de 2016

Foto: Nadya Donoso.

Pepe Mujica, filósofo neo-estoico y campechano. Un grande. Su mujer, de igual naturaleza, más risueña.

Edi Rama en diario El universo

28 de septiembre de 2016

Albania es un país europeo tan lejano, que rara vez obtiene una mención en los medios de comunicación ecuatorianos. Su hija más ilustre parece ser Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997) aunque su alías la asocie con una populosa ciudad de la India: la “Madre Teresa de Calcuta”.

Con ocasión de la “santidad” de esta famosa albanesa, diario El universo mencionó a Edi Rama, actual Primer Ministro de Albania. Lo hizo en una diminuta nota titulada “Reina de España” (¡?) (1). Una busca en la página web de este diario arroja como resultados vinculados a Edi Rama tan sólo cuatro: dos relacionados con la “Madre Teresa”, uno relativo a la posición de Albania en la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) y otro más sobre el Brexit (2). Tres de ellos, se refieren a su actuación como Primer Ministro albanés, que empezó el año 2013. Sólo uno es sobre su época como alcalde de Tirana (la ciudad capital y más populosa de Albania) y está referido a su perversa connacional “de Calcuta”.

Pero Edi Rama es un político mucho más interesante que estas mínimas alusiones. Durante los años que ejerció como alcalde de Tirana (2000-2011) implementó un programa que era una especie de “Litro x Mate”, pero oficial:


De las políticas públicas de Edi Rama como alcalde de Tirana se podría aprender mucho en una ciudad como Guayaquil, cuyo alcalde afirma prohibir que la gente pinte como desee su propia propiedad inmueble (“aunque sea mi casa, tengo que pedir permiso”) (3). Por supuesto, nadie obedece esta sandez dicha por la máxima autoridad de la ciudad, pero eso no impide que las políticas públicas de su gestión sean, de manera generalizada, represivas. Las políticas de Edi Rama resultarían ilustrativas de todo lo contrario, de las posibilidades d, el color para embellecer una ciudad y para inculcar “el orgullo a los ciudadanos mediante la transformación de los espacios públicos con diseño coloridos” (4).

Después de su paso de varios años por la alcaldía, Edi Rama se postuló para ser Primer Ministro de Albania y su partido obtuvo el respaldo del 55% del electorado (5). Ha sido un político exitoso, que pasó de la alcaldía de la ciudad más importante a ser Primer Ministro de su país. Para el diario El universo, sin embargo, ninguna de estas celebradas políticas de colores en Tirana existe (si las llegara a conocer, las corcharían por la segura molestia que ocasionarían a su caro amiwi sentado en el Sillón de Olmedo), pues Rama a duras penas resulta un político compatriota de la canalla de Calcuta, aquella “amiga de tiranos y estafadores, militante de lo más reaccionario, facilitadora de la muerte” según la precisa definición de Caparrós (6).

(1) Papa Francisco declara santa a la Madre Teresa de Calcuta’, Diario El universo, 4 de septiembre de 2016.
(2) Aquí los “Resultados de búsqueda”.
(3) 'Nebot: El gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón', Diario El universo, 9 de octubre de 2011.
(4) Edi Rama y una ciudad de colores’, Xavier Flores Aguirre, 15 de diciembre de 2015.
(6)Caridad’, Xavier Flores Aguirre, 10 de mayo de 2009.

La calle Ulpiano Páez ("El Gato")

27 de septiembre de 2016

Sé de Ulpiano Páez Egüez (Guanujo 1854-Quito, 1912) porque fue un militar del liberalismo alfarista (vencedor en la batalla de Gatazo del 14 y 15 de agosto de 1895 que consolidó el triunfo de la Revolución Liberal –Alfaro entró en Quito el 4 septiembre) pero principalmente porque lo recuerda una calle de Quito que desemboca en la avenida Patria, avenida que bordea el perímetro del parque El Ejido donde el pueblo de Quito incineró a Eloy Alfaro y a su amigo Ulpiano Páez en la llamada “Hoguera Bárbara” del 28 de enero de 1912. Es una calle en busca del lugar de su muerte (1).

En este tránsito al sitio donde redujeron a material de cenicero a los líderes liberales, sobre su lado izquierdo y casi a la altura de la calle 18 de septiembre, asienta sus reales la “Cevichería Portoviejo”, un establecimiento de comida manaba al que tranquilamente le debo el 25% de mi felicidad en la ciudad capital.


"Freddy, El Gato, el único único Gato". Ídolo.
 
Que el nombre de un militar de Guanujo quede asociado al recuerdo de un exquisito ceviche estilo Jipijapa es una sabrosa paradoja del destino (2).

(1) En la obra “Quito. Significado y ubicación de sus calles (a comienzos del siglo XXI”, Ángel Dávalos señala que esta calle se sitúa en el sector de “La Mariscal”, entre Luis Cordero y Patria (p. 144). Ulpiano Páez también es el nombre de una calle en Guayaquil, situada en la ciudadela Ferroviaria, entre el Malecón Eloy Alfaro y la calle 5 de junio, v. Compte Andrade, Florencio, 'Nomenclatura de las calles de Guayaquil. Diccionario analítico (L-Z), M. I. Municipalidad de Guayaquil, Guayaquil, 2008, p. 98-99. Allí está situado entre su amigo Eloy y un día de gloria para la causa liberal que defendió, pero que yo sepa, no hay picanterías en esa calle. Sobre la batalla de Gatazo, v. 'Gatazo: el sitio donde se cambió la historia del Ecuador', Diario El telégrafo, 15 de agosto de 2013.
(2) Random: este video del Gobierno Autónomo Descentralizado de Guaranda que muestra los encantos de Guanujo: la nada ("tierra fértil, de gente amable").

Lasso tiene razón

26 de septiembre de 2016

I gotta give it to Willie: Lasso tiene razón en tres de sus dichos, todos ellos relacionados con Nebot:

* Cuando sostiene que CREO perdió con el pacto que hizo con el PSC el año 2013: en ese negocio, Lasso le cedió a Nebot la participación de CREO en la provincia del Guayas a cambio de su apoyo en Guayaquil para las elecciones presidenciales. Pésimo gambito. CREO resignó asambleístas por no participar en la provincia más grande del país (con los que habría podido contar con un bloque legislativo por sí mismo en la Asamblea Nacional) y, a cambio, el apoyo de Nebot, quien acompañó a Lasso en varios recorridos por Guayaquil, resultó un fracaso: Lasso perdió en todas y cada una de las 21 parroquias de Guayaquil (16 urbanas y 5 rurales) frente a Correa. Desastroso.

* Cuando cuestiona que se dé “toletazos a los comerciantes informales en una ciudad en donde miles de personas trabajan como vendedores ambulantes”. Es probablemente el mayor síntoma de que Guayaquil está dormida el que se pueda agredir de manera impune a los más pobres de entre nosotros con la saña, la impunidad y la recurrencia con la que se lo hace. Es bueno que dentro de la misma derecha se empiecen a escuchar voces críticas con relación a esta agresión sistemática a los más pobres.

* Cuando afirma que “la pobreza no se puede esconder como la basura debajo de la alfombra”. Así sucede cuando, por ejemplo, con un sector de la población paupérrima de Guayaquil, al oeste de la Sergio Toral:, que por decisión exclusiva del alcade se encuentra excluida de las obras y servicios públicos: “Yo he tomado la decisión de que aquí no vamos a legalizar un terreno ni vamos a poner una volqueta de cascajo ni un metro cuadrado de asfalto ni un metro de tubería de alcantarillado de agua potable más allá de la Sergio Toral” (1). Así de claro. Si “esconder la basura debajo de la alfombra” es ningunear, pues eso mismo es lo que Nebot hace con sus políticas de exclusión total a los más pobres.

*

Es vox pópuli que los dos líderes de derecha se han distanciado. El candidato de Nebot (C. Viteri) y el candidato Lasso se enfrentarán entre sí por el mismo electorado que ya no lo soporta a Correa. Se restarán votos entre sí, en beneficio del oficialismo (lo que implica: o Nebot es un chimbador, o sólo piensa de manera compulsiva en su propio beneficio).

El oficialismo consolidará una alternativa de unidad dentro de Alianza País (Moreno-Glas) mientras que los dos grandes líderes de la tendencia de derecha se mantendrán divididos. Las consecuencias de ello podrían conspirar contra la convicción de Nebot de que habrá una segunda vuelta. Si el electorado percibe que la derecha está más por la cruda disputa de espacios de poder que por persuadirlo con ideas novedosas y atractivas, no tengo duda de que prevalecerá un voto en conserva del statu quo. La derecha perderá, una vez más, por sus propios errores (2).

Visto este escenario, Lasso podría afirmar haber vivido, en carne propia, aquella frase del político conservador Alzate Avendaño, quien decía que la política es el arte de defenderse de los amigos. Y en esto también Guillermo Lasso llevaría razón.

(1)Extrema y persistente desigualdad en Guayaquil’, Xavier Flores Aguirre, 13 de junio de 2016.
(2)La oposición en la edad del burro’, Xavier Flores Aguirre, 3 de junio de 2012.

Pinoargote, proteína política

Con voz de pena, Pinoargote cerró el “tramo Pinoché” de su entrevista con el consultor chileno Patricio Mery Bell con las siguientes palabras:

“Si hablamos de estabilidad, hay que ver bien en qué consiste”.

Cuatro días después, Alfredo Pinoargote se explica. Aquí el video. Él no cree que la estabilidad sea “absolutamente positiva”. Él cree que los regímenes estables construyen “carreteras, escuelas, hospitales y represas. Todos han hecho una gran obra” (se entiende que Correa está en este club); si esos gobiernos estables son de facto “se apuntala de una violencia física de la que hace ostentación para aterrorizar”; pero si esos gobiernos estables son de origen democrático cometen otro tipo de violencia, pues cometen un “genocidio moral de la sociedad civil”, casi un nuevo Apocalipsis.

Pinoargote cierra su editorial explicativo de su “tramo Pinoché” de la siguiente manera:

“La estabilidad es una proteína política cuyo exceso produce coágulos en el sistema circulatorio de la alternancia, bloquea las arterias coronarias del poder, infarta y mata a la democracia. Esa es la realidad”.

La conclusión de Pinoargote es que una “proteína” llamada estabilidad puede matar a la democracia. Esta conclusión es absurda y sólo puede ser el resultado de un grave error conceptual. La estabilidad es una muestra del vigor de una democracia, pues supone la continuidad de un sistema de elecciones abiertas (lo que implica la posibilidad de alternar, si se tiene el favor popular) sin una ruptura anti-democrática.

La estabilidad no puede matar a la democracia, como afirma Pinoargote. Salvo que él entienda por “estabilidad” otra cosa. Y en efecto, así es: Pinoargote reduce la “estabilidad” a la duración de un gobernante en el poder (1). En este sentido, Pinoargote intenta asociar la estabilidad a la falta de alternancia, para darle un contenido negativo. El problema con este tren de ideas de Pinoargote es doble: por una parte, porque es una reducción al absurdo de la idea de estabilidad con el propósito de ajustarla a la justificación de sus dichos en el papelón por su “tramo Pinoché” del otro día; por otra, porque el argumento a rebatir era que el Ecuador ha sido un país estable en los últimos diez años y que lo sigue siendo en comparación con otros países de la región. Esto es cierto, es “la realidad”. Hasta antes de la presidencia de Correa, éramos el hazmerreír de esa misma región con tres presidentes elegidos en elecciones destituidos por golpes de Estado, más o menos burdos y pintorescos.

La explicación que ha dado Alfredo Pinoargote es retórica vacía. Es como si yo dijera:

“Alfredo Pinoargote es una proteína política cuyo exceso produce coágulos en el sistema circulatorio de la alternancia, bloquea las arterias coronarias del poder, infarta y mata a la democracia. Esa es la realidad”.

Pero hasta esto hace más sentido que la explicación del propio Alfredo.

(1) Esto se evidencia porque en su editorial Pinoargote relaciona los períodos de estabilidad con la permanencia de una sola persona o institución en el poder (Veintemilla, militares, Correa). Sin embargo, la estabilidad de una democracia debería medirse por los períodos presidenciales consecutivos sin golpe de Estado, puesto que la estabilidad es el funcionamiento del sistema democrático con la posibilidad real de alternancia, en elecciones abiertas. En ese sentido, los períodos de estabilidad durante el siglo XX serían el liberalismo post-alfarista (1912-1925), el auge bananero (1948-1961) y el retorno a la democracia (1979-1997).

La putinazi

Durante el papado del romano Eugenio Pacelli (1876-1958), alías Papa Pío XII (2 de marzo de 1939-9 de octubre de 1958) se excomulgó en masa a los católicos adherentes al comunismo, por “materialista y anticristiano”; esto sucedió el 1 de julio del año de N. S. de 1949 (1). Pero del nazismo, el buen Pío no dijo ni pío. Incluso un historiador afín a la iglesia católica como César Vidal, reconoce este doblez en Pío XII: “se negó repetidamente a condenar las atrocidades nacionalsocialistas […] pero repetidamente manifestó su repulsa frente al régimen comunista” (2). Michel Onfray, en un capítulo de su “Tratado de ateología” (“El vaticano ama a Adolf Hitler”), explica este punto con mayor detalle:

“A modo de información: ningún nacionalsocialista de las bases, ningún nazi de alto mando o miembro del estado mayor del Reich fue excolmulgado y ningún grupo fue excluido de la Iglesia por haber enseñado y practicado el racismo, el antisemitismo o por haber hecho funcionar las cámaras de gas. Adolf Hitler no fue excomulgado, y su libro Mi lucha, nunca formó parte del Índice. Recordemos que después de 1924, fecha de publicación de ese libro, el famoso Index Librorum Prohibitorum agregó a su lista –junto a Pierre Larousse, culpable del Grand Dictionnaire universal (!)- a Henry Bergson, André Gide, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Adolf Hitler nunca figuró allí” (3).

¿En qué cabeza enferma se condena un diccionario, pero se deja impune un libro de apología antisemita?

Tal parece que “La Puta”, al decir de Fernando Vallejo, se acostaba con hombres vestidos de Hugo Boss.

(1) Del día que la Iglesia excomulgó a los comunistas’, Religión en libertad, 16 de enero de 2014.
(2) Vidal, César, ‘Pontífices. De las persecuciones a Benedicto XVI’, Ediciones Península, Barcelona, 2007, p. 196.
(3) Onfray, Michel, ‘Tratado de ateología’, Editorial Anagrama S.A., Barcelona, 2006, p. 193.

Manual de supervivencia

25 de septiembre de 2016

Hablando de entrevistadores (1), una comunicadora política, recientemente nombrada jefa de campaña de Donald Trump, Kellyanne Conway, dio una entrevista en el programa de HBO “Real Time” (conducido por Bill Maher) el viernes 16 de septiembre. Bill Maher tiene una trayectoria de más de veinte años como conductor de programas de humor político y Kellyanne Conway ha sido una invitada habitual en ellos: una de las “original blonde conservatives” (0:20).

Donald Trump es un fanfarrón y bodoque que ha demandado a Bill Maher por haber dicho que su padre era un orangután. Pero como Rodrigo Borja ha vaticinado (2), este sujeto de cuidado tiene las de ganar en la carrera a la presidencia de los Estados Unidos de América.

Bill Maher, Donald Trump y su supuesto padre.
 
Trump contrató a esta jefa de campaña, vieja amiga de Maher, a la que autorizó a participar de esta entrevista (“he said to say hello” -2:37). Todo estaba en su contra: un auditorio liberal, el enfrentarse (más allá de la amistad de años) con el “talking head master” de ese sector del electorado y, por sobre todo, tener el oficio que ella tenía, porque simplemente Donald Trump is bad.

Conway da una clase de cómo sobrevivir a fuego enemigo durante una entrevista. Y de cómo pilotear una idea, al punto no sólo que Maher no logró ridiculizarla (su evidente propósito durante 13 minutos) sino que es probable que haya terminado pareciéndole una opción razonable a los indecisos de ese sector del electorado a los que ella quería apelar.

 
La nobleza de Bill Maher se demuestra cuando al final le reconoce a Conway su mérito en esta conversación (“I gotta give it to you. You did it” -12:52), que es lo mismo que admitir su prevalencia en esta lucha dialéctica  (3).

Estrictamente desde el punto de vista de la puesta en escena, she played it well, indeed.

(1) Por este artículo reciente: ‘Pinoargote, vencido’, Xavier Flores Aguirre, 23 de septiembre de 2016.
(2)Dos vaticinios’, Xavier Flores Aguirre, 21 de septiembre de 2016.
(3) En una comparación con la entrevista de Pinoargote a Mery, en ambas el entrevistado triunfó, pero la reacción del entrevistador fue muy distinta. Los dos entrevistadores fueron confrontativos, pero mientras Pinoargote se abatió con su derrota y le terminaron pronto el programa, Maher se lo tomó con una sonrisa y con un gentil reconocimiento a su “rival”. A good sport.

Paz en Colombia

24 de septiembre de 2016


Colombia es un país entrañable (de gente entrañable), razón por la cual este Acuerdo de Paz es una noticia tan feliz. Su ratificación popular se la prevé para el 2 de octubre; si triunfa la opción por el “sí” sería, además de una sonora cachetada al culibajito (1), el punto de partida “para olvidar el dolor pasado, para disminuir el dolor presente y para prevenir el dolor futuro” (2).

Esta última frase pertenece al hermoso alegato escrito por Héctor Abad Faciolince (autor de una de las novelas esenciales de la literatura en castellano: “El olvido que seremos”) para persuadir a su excuñado Federico Uribe (sin ninguna relación con el culibajito), dos veces secuestrado por las FARC y su “contribuyente”, para que cambie su opinión y vote por el “sí” en el plebiscito de octubre. El alegato de Abad concluyó con esta pregunta a su excuñado:

“¿No es mejor un país donde tus mismos secuestradores estén libres haciendo política, en vez de un país en que esos mismos tipos estén cerca de tu finca, amenazando a tus hijos, mis sobrinos, y a los hijos de tus hijos, a tus nietos?” (3)

Colombia está entre perpetuar el odio o buscar un bálsamo, una posibilidad para sanar sus heridas de decenas de años.

(1) “Culibajito” es como el escritor Fernando Vallejo lo llama a Álvaro Uribe: “un culibajito con pinta de sacristán que tiene todo el tiempo a Dios y a la patria en la boca”, y que “como es de voz débil pero de carácter fuerte, se empina y aprieta el culito para entonar”, v. ‘Fernando Vallejo, cortejando a la muerte’.
(2) Héctor Abad Faciolince, ‘Ya no me siento víctima’, Diario El país (España), 3 de septiembre de 2016.
(3) El Uribe expresidente respondería, apretando el culito, que no.

Pinoargote, vencido

23 de septiembre de 2016

Que el principal presentador de noticias de un canal influyente en la opinión pública tenga un comentario que elogia la estabilidad de una dictadura es preocupante. Tan preocupante es por su contenido, como por la forma en que se dio.

El caso fue que un consultor internacional acudió a Ecuavisa a hacer su trabajo: transmitir un mensaje de apoyo a un movimiento político y, en el camino, lo desquició a Pinoargote. Aquí el video.

Pinoargote se empezó a deshilachar cuando le mencionaron a Lasso: le pareció intolerable que le digan la verdad sobre su afición por el candidato de la derecha guayaquileña (el candidato natural de Ecuavisa, podría decirse). Desde ese momento, Pinoargote empieza a irse al carajo. Ya no está interesado en conocer la opinión de su entrevistado (porque ya no es un simple entrevistado, es “el enemigo”) sino en contradecirlo. Y busca su momento.

Esto, que de por sí es una mala estrategia, Pinoargote lo ejecuta pésimo. El consultor chileno Patricio Mery Bell elogia la estabilidad del Ecuador frente a hechos recientes en otros países de la región. Pinoargote se anima a la confrontación:

Pinoargote: Pero Chile estuvo muy estable con Pinochet también durante muchos años...
Mery: Perdón, pero mataron a 3.000 personas...
Pinoargote: No, pero era estable, ah no, era estable...
Mery: Y nadie eligió a Pinochet, a Rafael Correa lo eligieron por votos, ¿cuál es la diferencia, Alfredo, de qué estamos hablando?
Pinoargote: Pero era estable.
Mery: ¿Usted va a comparar una democracia elegida por los votos, con una dictadura que mató a 3.000 personas...
Pinoargote: Yo no las comparo, pero si hablamos de estabilidad… hay que ver en qué consiste...
Mery: Sí, sí, por favor, lo escucho…

En este intercambio, Pinoargote lució pésimo. Se metió a rebatir la idea de “estabilidad” que elaboraba Mery, pero terminó siendo reprendido por su apoyo a una dictadura. Fue por lana y salió trasquilado. Tras la oferta de escucharlo, las palabras de Pinoargote para cerrar este intercambio fueron:

“Si hablamos de estabilidad… hay que ver bien en qué consiste”.

Sus palabras fueron dichas con pena, con la certeza absoluta de haberla cagado: desde ese momento, fue carrera corrida para el consultor. Pinoargote se abatió y el mensaje que el comunicador fue a transmitir campeó. Tanto, que Ecuavisa tuvo que terminar la entrevista antes, para rescatar a su entrevistador estrella de su evidente papelón.

El consultor ríe, porque sabe que Pinoargote está en el horno.

La imagen que deja esta entrevista es que el principal entrevistador de un canal influyente es un ejemplar del periodismo de confrontación, que diseña una estrategia equivocada y la ejecuta de forma torpe (con fintas propias de un elefante en una cristalería, digamos); un entrevistador que manifiesta un notorio sesgo, se altera con facilidad y pierde el control de la entrevista y de sí mismo, sin beneficio para el televidente o para los intereses que sirve. Una imagen desastrosa, paupérrima.

Esto, en cuanto a la forma. Porque el que Alfredo Pinoargote sea “fans” de Pinochet, esa es ya otra cuestión. Por sus dichos en la entrevista, tal parece, este dictador chileno sí que tiene un sitial en su corazoncito senil.

Dos vaticinios

21 de septiembre de 2016


El primero, del expresidente Rodrigo Borja (1935), quien vaticinó en un artículo publicado en diario El comercio este domingo 18 de septiembre que Donald Trump ganará la Presidencia de los Estados Unidos de América en las elecciones del martes 8 de noviembre. La razón que ofreció Borja para su afirmación es “porque cada atentado islámico le suma votos”, es decir, por el populismo del miedo a los “enemigos” que resultan “los culpables de todo” (1). Muy a pesar de la humanidad misma, creo que Borja lleva razón.

El segundo vaticinio es obra de Eduardo ‘El Tanque’ Hurtado (1969), un exfutbolista que se cansó de embrochetar suizas en Saint Gallen y que es el segundo goleador histórico de la selección nacional. Hurtado vaticinó que “[s]i el miércoles los toreros vencen a Liga –en el estadio Monumental-, diríamos todos que final no va a haber” (2). Cumplida esta condición tras el triunfo 2 a 0 de Barcelona sobre LDU(Q), el vaticinio de Eduardo ‘El Tanque’ Hurtado es “Barcelona campeón 2016”. Y yo le añado que lo será en la fecha No 20, el domingo 27 de noviembre, en casa y frente a nuestro tradicional rival de barrio.

(1) Rodrigo Borja, ‘Donald Trump’, Diario El comercio, 18 de septiembre de 2016.
(2) Eduardo ‘Tanque’ Hurtado analizó el rendimiento de Emelec y Barcelona SC’, Diario El universo, 19 de septiembre de 2016.

Nicolás Romero y su completa síntesis

Diario Expreso comenzó su noticia con una afirmación tajante:

“No hay posibilidades de que Guayaquil apueste por un gran parque verde en el terreno donde ahora está el aeropuerto José Joaquín de Olmedo cuando la terminal aérea se mude a su nueva base, Daular, en 2024”.

La fuente de esta afirmación fue el gerente de la Autoridad Portuaria, Nicolás Romero. Su razonamiento está condensado en tres de sus declaraciones a diario Expreso (1):

1) “Ya tiene Samanes y ha construido otros por todos lados”.

El discurso oficial de la Alcaldía es que durante la administración del alcalde Jaime Nebot se han incrementado las áreas verdes en Guayaquil desde el 0.5 metros cuadrados con que la entregó León Febres-Cordero, tras ocho años de administración, hasta casi los 9 metros cuadrados que recomienda, según Nebot, “una meta del milenio” (2). Esto es una gran mentira, que sólo se sostiene por el periodismo timorato, lerdo o cómplice que hay en Guayaquil (3).

De esta afirmación resulta curioso que el único parque que pudo nombrar Nicolás Romero, lo haya construido el Gobierno central al que tanto desprecia. Pues haría mejor en encauzar su desprecio hacia esos adefesios de áreas verdes que tienen los parques que inaugura el Municipio de Guayaquil. Hace un par de días, el alcalde en su cuenta de Twitter anunció la inauguración de un nuevo parque en Guayaquil (“1.545 metros cuadrados para los habitantes de la ciudadela Martha de Roldós”) con la siguiente foto:

La proporción de cemento vs. áreas verdes habla por sí sola. Este adefesio no es la excepción, es la regla.

2) “…porque de eso se encargará la empresa extranjera que levantará la obra”.

Diario Expreso colocó esta afirmación después de subrayar que “no hubo estudios, ni encuestas, ni ningún tipo de socialización de la propuesta”. En consecuencia, no hubo ninguna participación de los ciudadanos en la decisión sobre el futuro de un espacio público, pues eso se lo ha reservado a la empresa que se encargará de la obra.

La decisión sobre el espacio público no es de ninguna manera popular, pues pertenece en exclusiva a una empresa privada. Así funciona la Alcaldía de Guayaquil: nuevamente, que así sea no es ninguna excepción, es la regla.

3) “… si ese parque no representa un ingreso económico”. 

Según Nicolás Romero, si no se gana dinero con el parque que se podría construir en los terrenos del viejo aeropuerto, simplemente no es factible. La única alternativa que Romero ha sido capaz de vislumbrar es “que se acceda con pago”, como se lo hecho con un parque en San Diego, EE.UU.

Así, en este razonamiento, el rendimiento del capital (o con mayor precisión, la ganancia para unos pocos) está por encima del bienestar colectivo. Una vez más, esta práctica no es de ninguna manera excepcional: es la regla que guía las obras y las políticas públicas de la Alcaldía de Guayaquil.

*

Gracias, Nicolás Romero, por haber sintetizado el ideario socialcristiano compuesto de mentiras (afirmación primera), de exclusión (afirmación segunda) y de beneficio para unos pocos (afirmación tercera) de una manera tan concisa y precisa. “Lo bueno, si breve”, comentaba Baltasar Gracián, “dos veces bueno”.

(1) Blanca Moncada, ‘Lo rentable marca el futuro del aeropuerto’, Diario Expreso, 20 de septiembre de 2016. Todas las citas de Romero provienen de este documento.
(2) No existe tal cosa. Sobre las cantinfladas de Nebot en esta materia, v. ‘El alcalde y las áreas verdes’, Xavier Flores Aguirre, 14 de febrero de 2016.
(3) Sobre esta recurrente mentira de la Alcaldía, que sólo se sostiene debido a la probada negligencia del periodismo guayaquileño, he escrito en mi blog varios artículos bajo la etiqueta “Áreas verdes”. A ellos remito, en particular, a ‘La Alcaldía de Guayaquil y las áreas verdes’ y a ‘¿Áreas verdes en Guayaquil? ¿Dónde?’.

Bonil (Naipe Centralista)


Para los creadores del Naipe Centralista, Bonil era un “quiteño infiltrado en diario El Universo”, a quien se acusaba (se decía: “su misión”) era la de menoscabar “el sentido del auto estima guayaquileña lograda durante los últimos años” y “criticar con sutileza […] a los líderes locales”.

 
Sin embargo, Bonil recibió la alcaldía de Jaime Nebot el 10 de agosto del año 2000, con la siguiente ofrenda:

 
Así empezó Bonil, y no hizo críticas, ni sutiles ni de ningún otro tipo, ni antes ni después. Han sido dieciséis años casi ininterrumpidos de silencio, cuando a la alcaldía de Jaime Nebot hay tantas cosas para criticarla: putrefracción del estero Salado, notorias deficiencias en la transportación pública, falencias graves en la prestación de los servicios de alcantarillado, agua potable y recolección de basuras, represión de las libertades civiles (de reunión, de expresión, de circulación) y, sobre todo, la implementación inconsulta y arbitraria de un modelo de desarrollo sin planificación alguna y orientado al beneficio de grupos de poder económico (en especial, del sector de la construcción) que han hecho de Guayaquil una ciudad de profundas inequidades, estancada en su economía, atascada en su tráfico, sin espacios públicos ni áreas verdes, y vulnerable a los riesgos de terremotos e inundaciones (lo segundo es inminente, por efecto del cambio climático). Una Babahoyo gigante, con bolsones de “Miami”.

Y ante toda esta tamaña irresponsabilidad, el buen Bonil, silente.

Hubo un mucho de paranoia en este naipe.

¿Se cumplió lo prometido?

20 de septiembre de 2016

En la entrada del 29 de agosto de este blog, anoté los dichos del presidente de la Fundación Metrovía, Federico von Buchwald, quien el 26 de agosto ofreció una mejora concreta en la Metrovía y se impuso un plazo para cumplirla (1). Una actitud que vale reconocer, porque así debería actuar un servidor público ante un reclamo ciudadano: ofrecer una pronta y satisfactoria solución, con un indicador medible (en este caso concreto, un autoimpuesto plazo de dos semanas).

Esta actitud del presidente de la Fundación Metrovía el 26 de agosto era bastante más inteligente y útil que la burda acusación a un anónimo, que fue el criterio de la propia Fundación Metrovía, puesto de manifiesto en una rueda de prensa brindada a los medios de comunicación apenas tres días antes, el 23 de agosto (2). En aquel día, la culpa era ajena y la Metrovía no tenía nada que ver, ni que remediar. El asunto se reducía a la captura de un culpable.

Desde el 26 de agosto en que se ofreció la mejora concreta (esto es, “un mecanismo para que las unidades no arranquen si están con las puertas abiertas y en caso de que abran en el camino, por cualquier circunstancia, el vehículo bajará la velocidad hasta detenerse”) han transcurrido más de dos semanas. La pregunta es… ¿Cumplió la Fundación Metrovía con lo ofrecido por su máxima autoridad?

'The portrait of a Wrongdoer'. Fuente: Diario El universo.

No es posible saberlo. Nadie le ha preguntado al servidor público Federico von Buchwald si el sistema que ofreció el viernes 26 de agosto se implementó dentro del plazo ofrecido. Nadie ha buscado información para comprobar la implementación de esta medida de seguridad, ni su eficacia, ni su contratación, ni nada. Hasta ahora, es una idea fugaz: apenas enunciada, desapareció.

La implementación de una medida de seguridad en un sistema de transporte que cuenta con una víctima mortal (Lady Freire Sornoza, el 9 de junio) por la deficiencia que dicha medida de seguridad procuraría remediar debería ser un tema de interés público. El que una autoridad cumpla con lo ofrecido debería ser un tema de interés público. Pero el periodismo de Guayaquil no informa, ni tampoco lo comenta. Rara vez una columna de opinión en El universo o el Expreso resulta crítica con la gestión de la administración de la ciudad (todo lo contrario: cheerleaders por doquier).

Esto, a pesar de que en general la Metrovía es un sistema que presta un servicio deficiente, que ha sido implementado con graves retrasos (las tres primeras troncales se debieron entregar el 2008 y recién se las entregó el 2013) y que va rumbo directo a no cumplir con las propias metas establecidas en la planificación de la Metrovía hasta el año 2020, en el que ya Guayaquil debería contar con siete troncales (pero no se empieza a construir aún ni tan siquiera la cuarta troncal –Batallón del Suburbio-Centro-, ni se hará el año siguiente). Un sistema de transportación pública que no es exitoso, porque el número de sus usuarios en vez de aumentar, desciende (3).

Y que además, gracias al periodismo lerdo de Guayaquil, tiene una medida de seguridad por implementar, de la que nada se sabe.

(1)Metrovía: correcciones dentro de dos semanas’, Xavier Flores Aguirre, 29 de agosto de 2016.
(2) Un pasajero acusado de bloquear puerta’, Diario Expreso, 23 de agosto de 2016; ‘Metrovía culpa a un usuario de evitar el cierre de una puerta’, Diario El universo, 24 de agosto de 2016.
(3) Este memorial de agravios contra las manifiestas deficiencias del servicio que presta la Metrovía en Guayaquil puede leerse con mayor detalle en: ‘Novedades en la Metrovía’ (aplausos en el Titanic)’, Xavier Flores Aguirre, 25 de agosto de 2016.

Informales a motor


Anda a emprender en Guayaquil con un “food truck”: la autoridad municipal te impedirá tu emprendimiento por trabas burocráticas (“no están homologados para su revisión técnica vehicular y matriculación respectiva”) y te retendrá el “food truck” si desafías su prohibición; incluso advertirá a los comercializadores de los “food trucks” para que eviten problemas a sus clientes (“que informen a sus clientes y evitar futuros inconvenientes”) (1). Un ambiente, sin duda, poco amable para el emprendimiento.

La respuesta de una autoridad municipal preocupada por el emprendimiento de las PYMES (pequeñas y medianas empresas) debería ser el incentivo de los “food trucks”, con reglas claras de uso del suelo y de higiene. Pero la respuesta del Municipio de Guayaquil ha sido todo lo contrario: una prohibición total, sin otro fundamento que restricciones burocráticas (muy de “kikuyos”). En Guayaquil, estancada ciudad en la que “nada, no pasa nada”, este tema relativo a la libertad de comercio no se discute en la esfera pública (¿o algún editorialista, de esos que asocian la libertad con la ausencia de regulaciones, ha dicho algo? No, porque discutir las deficiencias y abusos de la administración local podría conducir a malquistarse con el Señor Alcalde).

La “libertad” de los socialcristianos es una palabra vacía, retórica de la “Vieja Guardia” (2).

(1)Los ‘Food Trucks’ están prohibidos en Guayaquil’, Diario El universo, 19 de septiembre de 2016.
(2)El liberalismo guayaco’, Xavier Flores Aguirre, 7 de octubre de 2011.

La puta

19 de septiembre de 2016


“LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusulén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la tiránica; la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar” (1).

Cualquiera que haya leído historia sabe que estos cargos (más allá de ciertas adjetivaciones) son esencialmente ciertos. Gracias, Vallejo, por haber escrito el más cumplido memorial de agravios contra la Infame.

(1) Vallejo, Fernando, ‘La puta de Babilonia’, Editorial Planeta Colombiana, Bogotá, 2007, pp. 5-6.

Bilardo, Ladri

18 de septiembre de 2016


En un mercado de libros usados en la calle Cabildo, en Buenos Aires, conseguí el “Así ganamos. La verdadera lucha por la copa”, de Carlos Salvador Bilardo. A día siguiente de comprarlo, fui a visitar a un amigo en Longchamps y me tomé el tren Roca. Me lo llevé a Bilardo de compañía.

Lo empecé a hojear y me detuve en el capítulo del partido contra los ingleses (“Capítulo XII: Algo raro en el aire”). Y ésta es la misérrima forma en que Bilardo describió los goles de Maradona contra Inglaterra, esa gloriosa tarde del 22 de junio de 1986 en Ciudad de México:

“El primer tiempo fue bastante parejo. El gol vino recién a los 51 minutos. A los 55, Maradona marcó el mejor gol del campeonato; Diego arrancó sobre la derecha y pasó a Butcher y a Fendwick en velocidad. Arrancando de atrás, a esa gente que, como yo supuse, era pesada, tenía que superarla con toda facilidad. El piso era difícil, resbaloso. Se dio todo como había previsto de antemano(1).

Hay muchas cosas que están mal con este párrafo, pero atribuir la intempestiva magia de uno de los mejores futbolistas de la historia a su “previsión” como técnico es la más grave de todas: un asalto a mano armada a la autoría de la jugada y una tomadura de pelo a sus lectores. 

(1) Bilardo, Carlos S., ‘Así ganamos. La verdadera lucha por la Copa’, Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986, p. 116.