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¿La tercera?

5 de junio de 2020


Corrían los primeros días de 1992 cuando en el diario El Universo se “pudo comprobar que la decisión está tomada y es definitiva”: Fabián Alarcón Rivera, de las filas del Frente Radical Alfarista (FRA), iba a acompañar “como binomio al abogado Jaime Nebot (PSC)”. Según el autor de la nota, este acuerdo se había alcanzado el jueves 2 de enero, “tras un diálogo que duró cerca de una hora entre Nebot Saadi y Alarcón Rivera, quien vino a Guayaquil con ese propósito” (‘Alarcón será binomio de Nebot’, 5 de enero de 1992).

Pero la noticia resultó falsa. En vez de Fabián Alarcón, Nebot lo escogió al ambateño Galo Vela Álvarez como su binomio en el primer fracaso en su ambición de ser el Presidente del Ecuador. Ese año 1992, al binomio Nebot-Vela lo venció una cuña de su mismo palo, compuesta por Sixto Durán-Ballén y Alberto Dahik. En su segundo fracaso, en 1996, a Jaime Nebot lo venció su archienemigo, Abdalá Bucaram. Y a él lo tumbó... Fabián Alarcón.

La lucha de titanes ochenteros... ¡todavía continúa!
Y el pueblo dijo: '¡Destruye! ¡Destruye!'

Desde 1996, Nebot quedó curado de espanto y nunca ha vuelto a intentarlo. Será finalmente en este junio, que despejará la duda de si se anima o no a una tercera carrera presidencial.

Mi pronóstico es que no. Es más digno un sosegado retiro.

Conversación pendiente entre Dahik y Valverde

27 de junio de 2018


Un par de días atrás critiqué en el artículo “País de la fantasía” la fantasía del “correísmo”, promovida por el columnista de El Universo, Pedro Valverde. Para él, el “correísmo” es “El Mal”.

*

Conservo en mis archivos una comunicación de Alberto Dahik dirigida a Alberto Acosta, cuando éste se desempeñaba como Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente.

En ese entonces, el “correísmo” era “El Bien”:

“Este deseo de cambio, este deseo de extirpar las mafias políticas que nos han asfixiado, no puede ser rechazado por ningún ecuatoriano. Esa intencionalidad, no puede cuestionarse.

Como parte de ese proceso, veo con esperanza que el Señor Presidente Correa, en un acto de justicia, ha pedido a la Asamblea que estudie y analice amnistías a favor de varios ciudadanos que ejercieron diversas funciones públicas. Al hacer esto, el Sr. Presidente aspira a que la Asamblea Nacional Constituyente contribuya también a la unificación de nuestro país, a cerrar heridas, a producir una reconciliación nacional. Celebro este deseo y esta iniciativa por ser justa y beneficiosa para la patria ecuatoriana.

Mirando hacia atrás Sr. Presidente, hay que recordar que esas mafias políticas fueron claramente denunciadas por mi persona, cuando ejercí la Vicepresidencia de la República entre 1992 y 1995. Mi intención fue precisamente la misma que anima a quienes hoy proponen el cambio. Mi acusación frontal, que me ha producido más de 12 años de injusto exilio, apuntó justamente a combatir y erradicar las mafias, y producir consecuentemente una indispensable reforma política en el Estado. Sin embargo, la politización de la justicia, y el terrible canibalismo político, ambas infames lacras que tiene el Ecuador, pudieron más que mis intenciones.

Tal fue, además, el poder y capacidad de manipulación de estas mafias que ellas llevaron al Ecuador a vivir entre 1995 y 2005 una década inédita de gran inestabilidad política y de gobiernos agobiados por ellas” [Comunicación de Dahik a Acosta, 13 de febrero del 2008].

*

Alberto Dahik y Pedro Valverde deberían sentarse a conversar sobre esas “mafias políticas” que politizaron la justicia y que hicieron gala por años de canibalismo, antes de que Rafael Correa aparezca en escena. Así refrescarán su memoria.

N.B.: Conversar sobre “mafias políticas” incluye conversar largamente sobre el rol del PSC en la política nacional, algo que a Valverde (un bulldog del PSC) no le gustaría.