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El Mundo de los Niños

23 de abril de 2017


“El Mundo de los Niños”, enciclopedia a la que mi entrañable amigo el Curro ha denominado “material imprescindible de desasnamiento parvulario”, está disponible en la web.

Just thought I’ll let you know, fucker.

Bukowski, 89 (dos poemas)

16 de agosto de 2009


Hoy, Bukowski cumpliría 89. El poema de él que más me gusta y un consejo acaso sabio:

Aire y luz y tiempo y espacio

"sabes, yo tenia una familia, un trabajo, algo
siempre estaba
en el medio
pero ahora
vendí mi casa, encontré este
lugar, un estudio amplio, deberías ver el espacio y
la luz,
por primera vez en mi vida voy a tener un lugar
y el tiempo para
crear".

no, nene, si vas a crear
vas a crear trabajando
16 horas por día en una mina de carbón
o
vas a crear en una piecita con 3 chicos
mientras estás
desocupado,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo,
vas a crear ciego
mutilado
loco,
vas a crear con un gato trepando por tu
espalda mientras
la ciudad entera tiembla en terremotos, bombardeos,
inundaciones y fuego.

nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada
excepto quizás una vida más larga para encontrar
nuevas excusas.

(Traducción de Federico Ludueña en una edición argentina con prólogo del héroe del whisky, como lo llamó alguna vez el Indio Solari a Enrique Symns)

Consejo amistoso a un montón de jóvenes

Vayan al Tíbet.
Monten en camello.
Lean la biblia.
Tiñan sus zapatos de azul.
Déjense la barba.
Den la vuelta al mundo en una
canoa de papel.
Suscríbanse al Saturday Evening
Post
.
Mastiquen sólo por el lado izquierdo
de la boca.
Cásense con una mujer que tenga
una sola pierna y aféitense con
navaja.
Y graben sus nombres en el
brazo de ella.
Lávense los dientes con gasolina.
Duerman todo el día y trepen a los
árboles por la noche.
Sean monjes y beban perdigones y
cerveza.
Mantengan la cabeza bajo el agua y
toquen el violín.
Bailen la danza del vientre delante
de velas rosas.
Maten a su perro.
Preséntense al Alcalde.
Vivan en un barril.
Pártanse la cabeza con un hacha.
Planten tulipanes bajo la lluvia.
Pero no escriban poesía.

Mucho Bukowski, acá, cortesía de Sergi Puertas.

Belleza & Glamour y sorpresa en la deposición

29 de agosto de 2008

También rescatado de esa caja de olvidos, el hi5:
"Costumbre mía de años, entrar a los baños con una lectura con la cual amenizar el rato, cuando sea menester sentarse. En esta ocasión, al apuro, tomé una revista frívola, "BG Belleza & Glamour", probable adquisición de mi madre o hermana, y complemento perfecto para el acto que en breve iba a desarrollar. Apareció, en principio, lo lógico: fotos eróticas, propaganda burda, notas ramplonas, en suma, la común frivolidad. Pero hete aquí la primera sorpresa: una nota sobre el Principito intitulada "le petit prince: el mas bello de los golpes", donde se habla elogiosamente del libro del aviador frances Antoine de Saint-Exupery y se cita, paradójicamente, su célebre frase "lo esencial es invisible a los ojos"... Si era desparpajo o cinismo, no sabría yo descifrarlo. Pensé que esa era mi cuota de estupor en el W.C. y justo cuando pensaba que nada haria variar la frivolidad con la cual "BG Belleza & Glamour" solazaba mi deposición, apareció lo insólito: una reseña sobre el libro "Mujeres" de Charles Bukowski (en el recuadro aparece la célebre cita de Henry Chinaski, "Más de un hombre bueno ha acabado en el arroyo por culpa de una mujer" -"Many a good men have been put under the bridge by a woman"), uno de los libros más crudos del autor maldito Charles Bukowski. La revista alertaba a sus lectores que el libro "no es recomendabl(e) para una persona demasiado sensible, pues habl(a) abiertamente de sexo, males sociales, sentimientos (sic) y resentimientos de toda índole". (Ni modo, pues para ese tipo de lectores se han inventado Corín Tellado, Elizabeth Subercaseaux y, en clave local, Pocha Granja.) En medio de mis gases, me asombraba que en un vademécum de frivolidad como "BG Belleza & Glamour" (el título no permite equívocos) se hallasen dos invocaciones tan opuestas entre sí y al objeto y target de la revista: una invocación a lo evanescente de la mano del Principito, otra a lo crudo de la mano de Bukowski. Nada que hacer, entonces, salvo reír: el mundo es un cualquiera.
P.D.- Bukowski lo hubiera superado, como en la foto, bebiendo".

Bukowski, mucho Bukowski

20 de agosto de 2008


Escribí mi columna del sábado pasado porque Bukowski es uno de mis autores favoritos y tenía muchas ganas, con ocasión de sus 88 años, de rendirle un homenaje que provoque alegría a mis cofrades de la iglesia bukowskiana (insisto: mucho, mucho mejor que otras iglesias que yo me sé) y curiosidad a quienes no lo conocen, que (acaso) los anime a unírsenos a esta espirituosa (que no espiritual) amalgama de devotos. Sobre esto último, no pocos conocidos y desconocidos me escribieron en estos días para solicitarme orientaciones de dónde encontrar al bueno de Charles. Una remisión a una librería me parece cosa de chacales, no solo porque implica gastos sino porque no tengo ninguna precisión sobre cuántos libros de Bukowski pueden encontrarse allí (aunque librerías grandes –en términos de esta ciudad, claro- como Mr. Books o Librimundi –aunque esta última decepciona, y mucho- deberían tenerlo porque Anagrama, que es una editorial importante en el contexto hispano, ha publicado varios libros de Bukowski).

Pero salgo al paso con buenas nuevas y tengo, para todos aquellos que quieran acercarse a Bukowski o releer sus obras, una alternativa mejor y mucho más económica: leer a Bukowski en Internet. Les cuelgo un par de enlaces. El primero, http://www.katarsis-net.com.ar/biblioteca, tiene a disposición de quien lo desee, “Toca el piano borracho como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco”, “Lo que más me gusta es rascarme los sobacos” (libro de entrevistas con Fernanda Pivano), “Cartas y poemas”, “Love is a dog from hell”, “The days run away like horses over the hills” y “War all the time”. Esta ciberpágina, una joyita, tiene además libros de Artaud, Baudelaire, Bolaño, Capote, Cioran, Cortázar, Dick, Ginsberg, Hemingway, Huxley, Kerouac, Michaux, Miller, Pessoa, Pizarnik, Rey, Rimbaud, Symns, Thomas, Tzara, Verlaine, y muchos otros. Está excelente, la neta que sí. E incluye, por si fuera poco, enlaces a otras ciberpáginas de las que pueden bajarse más y más libros. No podrán quejarse.

El segundo enlace, http://www.bukbooks.cjb.net/, es una ciberpágina dedicada solo a la difusión de la obra de Bukowski, con un epígrafe que conmueve, “Porque los muertos no necesitan royalties”, y una foto de Bukowski entre lápidas, sonriente, panzón y haciéndonos la señal de la victoria. La ciberpágina nos ofrece en formato Word “La senda del perdedor”, “Factótum”, “Cartero”, “Pulp” (esta novela, la única que también está en formato PDF, fue su última: Bukowski la publicó en 1994 y murió al poco tiempo de terminarla, y es delirante, bárbara y risueña, y está “dedicada a la mala escritura”, ja), “El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco”, “Escritos de un viejo indecente”, “Música de cañerías” y “Abraza la oscuridad”. Ningún libro se repite y suman en total 14, entre novelas, poemas, relatos, cuentos y entrevistas. Quedan servidos. Salute.

Bukowski

16 de agosto de 2008


Hoy serían 88 años y no fueron: Charles Bukowski murió antes, de 73, en San Pedro, California. No alcanzó los 81, la cifra que él quería para ligarse una muchacha de 18. Sin compromisos. Solo cuestión de números y ego, acaso suerte, como en las carreras de caballos. Muy a la manera de Bukowski.

Mi bitácora de Internet registra el origen de mi afición por Bukowski. Para esta columna, bástame recordar que fue un amigo argentino, Diego Vásquez Suazábal, el que me dijo, me insistió “tenés que leerlo, pibe, tenés, tenés que leerlo”. Me habló de la crudeza de Bukowski, de su escritura como si fuera la de un fontanero o un plomero, me habló de un paria, un linyera, un tipo sin brillo pero con luz propia. Me convenció. Al poco tiempo me agencié Factótum y La máquina de follar. Nunca le podré agradecer a Diego (donde quiera que estés, compadre) lo suficiente.

Uno lo lee a Bukowski, y le puede asaltar la impresión de que es fácil escribir como él. Pero es falsa esa impresión. A los imitadores se les notan las costuras: les faltan las noches de Bukowski, les falta vértigo, resaca, humor. Yo no sé cuál es la clave, no la conozco. Pero sé que el que a mi juicio escribe las mejores crónicas de este país, Juan Fernando Andrade, tiene en su bitácora de Internet (que recomiendo, mucho: http://www.culturab.blogspot.com/) palabras certeras en el post que hizo sobre la película Factótum, basada en el libro homónimo de Bukowski y cuyo personaje principal, el mítico Henry Chinaski (álter ego de Bukowski, misántropo, borracho y mujeriego) lo interpreta Matt Dillon. Dice Andrade: “Muchos de los que andan por ahí queriendo ser Bukowski creen que basta con chupar más que el resto. Por eso cada vez hay más borrachos inútiles y menos escritores entregados. Bukowski le dio con todo y, a su manera, Matt Dillon también”, y traduce y comenta, de inmediato, la que es frase insignia de la obra: “’If you’re going to try, go all the way’. Lo que en ecuatoriano vendría a ser algo como: ‘Si lo vas a intentar, dale con todo’. Cuánta razón en una sola línea, digo yo”. Simón. Mucha, mucha razón.

Pero que el propio Charles Bukowski sea, en traducción de Juan Fernando Andrade, el que cierre con su voz esta columna, el que abra las apuestas, el que tome el shot; que sea él, Bukowski, quien suene y mine nuestras diminutas seguridades con las palabras con las que concluye Factótum: “Si lo vas a intentar, dale con todo. De otra forma ni siquiera empieces. Esto puede significar perder novias, esposas, parientes, trabajos. Y tal vez la cabeza. Puede significar no comer por tres o cuatro días. Puede significar congelarte en la banca de un parque. Puede significar la cárcel. Puede significar burlas. Puede significar asaltos, aislamiento. El asilamiento es El don. Todos los otros son para probar tu resistencia. Para saber cuánto lo quieres en realidad. Y lo harás, a pesar de todos los rechazos. Y será mejor que cualquier cosa que puedas imaginar. Si lo vas a intentar, dale con todo. No hay sensación como esa. Estarás solo con los dioses. Y las noches se encenderán con fuego. Llevarás tu vida directamente a una carcajada perfecta. Es la única buena pelea que existe”.

Tío Jorge

7 de agosto de 2008

Se me hace cuento que mi tío Jorge haya muerto, hoy, hace cuatro años. Cuando mis viejos se separaron (yo era un niñito con cerquillo y sin conciencia ninguna del hecho) mi tío Jorge siempre estuvo allí, siempre. Recuerdo un Niva y un Volkswagen, en los que solía llevarme a la vieja casa de playa en Costa Azul (frente a lo que fue, en los tempranos 80, el hipódromo del mismo nombre) en compañía de mi mamá y de mi abuela. Pasaron los años, compartimos la afición por los caballos (esa gran pasión de la familia Aguirre -mi tío era veterinario y no pocas veces lo acompañé a los Haras) e incluso vivió un tiempo en mi casa. Tuve ocasión de decirle lo mucho que lo quiero. Una noche que yo dormí fuera de casa, mi mamá me llamó temprano para decirme que mi tío Jorge había muerto. Recuerdo el dolor; recuerdo que yo leía y leía, sin cesar y repitiéndolo en voz baja como si fuera un bálsamo para todas estas cosas que no se pueden entender ni curar, un poema de Charles Bukowski que, de alguna manera, representaba a mi tío en mi memoria. Se llama One for the old snaggle-tooth, y lo copio en su idioma original, como lo viví en esos días:

I know a woman
who keeps buying puzzles
chinese
puzzles
blocks
wires
pieces that finally fit
into some order.
she works it out
mathematically
she solves all her
puzzles
lives down by the sea
puts sugar out for the ants
and believes
ultimately
in a better world.
her hair is white
she seldom combs it
her teeth are snaggled
and she wears loose shapeless
coveralls over a body most
women would wish they had.
for many years she irritated me
with what I considered her
eccentricities-
like soaking eggshells in water
(to feed the plants so that
they'd get calcium).
but finally when I think of her
life
and compare it to other lives
more dazzling, oringinal
and beatiful
I realize that she has hurt fewer
people than anybody I know
(and by hurt I simply mean hurt).
she has had some terrible times,
times when maybe I should have
helped her more
for she is the mother of my only
child
and we were once great lovers,
but she has come through
like I said
she has hurt fewer people than
anybody I know,
and if you look at it like that,
well,
she has created a better world.
she has won.

Frances, this poem is for
you.

Mi tío Jorge nunca dañó a nadie y creó, con simples cosas y detalles, creó un mundo mejor. He won. Él ganó.

Esmeraldas y mucho Bukowski

6 de agosto de 2008

El fin de semana fugué a la playa, a Esmeraldas, a una casa de amplios ventanales que miraban mansas olas. Los buenos anfitriones, la buena compañía, los buenos vinos y la buena comida produjeron epicúreas jornadas. Llevé cuatro libros: uno de ensayos sobre fútbol (interesantes pero sin gracia –porque, dicho sea de paso, los libros de ensayos que yo más he disfrutado son todos sobre fútbol: El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano, Salvajes y Sentimentales, de Javier Marías y Dios es redondo, de Juan Villoro-: porque en este libro –que se llama ¿la pelota no dobla?, e imagino que conocen la anécdota- César R. Torres o Scott Krechtmar carecen de toda la gracia que a Galeano, Marías y Villoro tanto les sobra), un libro de Huilo Ruales (que prometía humor y provocó sopor, solo un cuento pude terminar y me supo a sopa de clavos), un excelente libro de Poemas griegos de vino y burla, tomo XI de la Antología Palatina (con epigramas como éste, de autoría de Páladas "Han de morir, todos los hombres, y no hay mortal que conozca si vivirá mañana. Ahora que lo sabes bien, hombre, regocíjate, y haz de Bromio olvido de la muerte. Disfruta con la Pafia, dilatando esta vida fugaz; todo lo demás, deja decidirlo al Destino", y que dada su composición, lo disfruté a retazos) y un libro, el mejor de todos, La senda del perdedor (original en inglés: Ham on Rye) del gran Charles Bukowski.

Este libro de Bukowski me lo regaló mi carnal Andrey, en Río de Janeiro y con sentida dedicatoria incluida, el día de mi cumpleaños número 30. Yo pensaba que lo había leído y se lo presté a Rafa Avilés, que juró devolverlo pronto y no lo hizo, pero bue, lo devolvió: la noche del jueves, la víspera de mi viaje, de improviso y mientras escuchábamos a Coco Legrand y volteábamos una botella de vino chileno, me agradeció el préstamo y volvió a mis manos. Solo en ese momento comprendí que La senda del perdedor era la única novela de Bukowski que me faltaba por leer. Me propuse reparar esa grave omisión en la playa y, para mi intenso disfrute, actúe en consecuencia.

Soy fanático de Bukowski desde hace muchos años, desde una tarde de los primeros días de un viaje mochilero al sur de la América andina, en Vilcabamba, cuando el entrañable amigo argentino Dieguito Vásquez Suazábal (de quien no tengo noticias hace tiempo y que bendito sea donde quiera que esté) me dijo, me insistió: “tenés que leerlo, pibe, tenés, tenés que leerlo”. Para persuadirme, recuerdo, elaboró una metáfora sobre la escritura de un fontanero o un plomero, con la que pretendíó ejemplificar la crudeza de la prosa bukowskiana. Mi mamá me trajo de Chile los primeros Bukowski, editados por Anagrama, Factótum y La máquina de follar: fueron el inicio de una adicción.

Sobre Bukowski se puede encontrar en Internet mucho, mucho; por ejemplo, una página en inglés bastante completa o varios de sus poemas traducidos al español. Con paciencia, San Google los convertirá en feligreses de la iglesia bukowskiana (bastante mejor, mucho mejor, que otras que yo me sé). Yo rescato para este post, un breve texto escrito hace años y publicado en esa caja de olvidos que se llama hi5, que titulé “Shakespeare nunca lo hizo”, por obvias razones que de inmediato se explicitan, y que aquí está:

“Acabo de leer ‘Shakespeare nunca lo hizo’ de Charles Bukowski. En medio del tráfago de un largo lunes que se ha extendido hasta la madrugada del martes 3:30 en compañía de Creedence Clearwater Revival me he dado modos para finalizar justo ahora la lectura de sus últimos poemas. Y solo quería consignar cuan genial es Bukowski: parece sencillo escribir como él, tan prosaico y rudo, con frases cortas como jabs al mentón, con un cierto hastío por todos, incluso por sí mismo. Pero no lo es. Bukowski es un maldito, que en su condición de tal ofrece los asomos de una lucidez y de un humor brutal, difíciles de sentir con cualquier otro autor: la risa trágica (y solidaria) de quien ha perdido el sueldo en las carreras, un domingo cualquiera.

En Shakespeare... que trata sobre su gira a Francia y Alemania para realizar recitales de sus poemas consigna esta párrafo, crudamente hermoso: "creo que es un error mirarlo todo, es agotador: deberíamos escoger las cosas, digerirlas un poco y dejarlas en paz. La gente se altera porque no comprenden la matemática central y no aguantan durante demasiado tiempo la misma rutina, y más tarde rechazan follar con sus amantes o pegan a sus hijos o tienen indigestión o insomnio, gases, úlceras sangrantes, odian la economía y a los dirigentes, al gobierno, las carreteras -todos los odios lógicos e inútiles-, tienen calambres en los dedos de los pies, espasmos en la espalda, y el insomnio acaba en pesadilla. Porque han mantenido los ojos abiertos durante todo el maldito día del Señor y han visto demasiado".

Seguía la nota un poquito más, pero no le hace. Solo me resta copiarles un enlace al poema Air and light and time and space, para mí, uno de los mejores de Bukowski: acaso les sirva de abrebocas para su próxima feligresía.