Mostrando entradas con la etiqueta Juan Fernando Andrade. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Fernando Andrade. Mostrar todas las entradas

JFA en GYE

22 de febrero de 2010

… para presentar HD. Lo haré simple, copy n’ paste del mail remitido por jfa:


"queridísimo personal guayaco,

a través de la presente

los invito, formalmente

al lanzamiento d HD en Gkill

03/03/10

Diva Nicotina

20h00

con la actuación estelar de:

Francisco Santana

les adjunto la invitación

pa q acoliten haciendo la bomba d rigor

nos veremos pronto

abrazos a todos

salud

jfa"


Aquí tons, el acolite. HD está de pelos, muy recomendable (debo una breve crónica al respecto). A ustedes, que les vaya bien, que les pise un auto, que les mate el tren (con fondo musical de Chancho en piedra).

A partir de Raúl Farías

19 de enero de 2010

Raúl Farías tiene buena pluma y la prueba fehaciente es su bitácora. Lo más reciente que ha publicado es una crónica de la película 500 days of summer animada de fondo con música de la gran Regina Spektor (Rodrigo Fresán, a quien RF cita y con quien comparte acrónimo, le dedica una luminosa crítica, por acá), una crítica al libro de Juan Fernando Andrade, Hablas demasiado, pensada y ligera (como me imagino el libro y con The Strokes de fondo musical, de nuevo gracias) y un último post 2009 que narra el Guayaquil de fin de año (esencialmente insoportable, de adioses al sosiego y bienvenida a los grillos) con una serie de fotos de Vasco Szinetar, de algunas de las cuales me aprovecho random para decir unas cuantas palabras:


Bolaño

No soy un gran fanático de Bolaño, pero lo que he leído me ha gustado mucho (Detectives salvajes, Putas asesinas). Creo que hay que leerlo con ligereza, sin ese peso absurdo de las onerosas consideraciones y premios y blablá; creo, como dijo Parra, que le debemos un hígado. Me gusta la foto; es una de amigos.


Borges

Sépase que nadie como Borges y su maestría: Borges es mucho. La imagen de un anciano ciego presa de una broma inocente en un baño, dejándose estar, tal como parece representarlo esta fotografía, indefenso y risueño: hermosa metáfora.


Cioran


Vasco, gracias por las fotos.

El diablo se reconoce en la locura

triunfal de vuestros ojos, mientras

que en los mios,

apagados y petrificados,

vuelve a hallar el

hocico de un asesino cansado de todo,

incluso del Mal.

¡Abajo el espejo!

Al no tener fondo

ni limites,

éste nos revela lo que demás íntimo y lejano hay en

nosotros: nuestros temibles secretos,

nuestras ocultas demencias.

Cioran, Paris, 5 de Octubre de 1983


No es sino una clara aplicación de su regla de oro: “dejar una imagen incompleta de uno mismo”.

Happy birthday Barack!

4 de agosto de 2009

Yo escribí unas palabras cuando accedió a la Presidencia, pero me rindo ante la evidencia que las mejores líneas las escribió Juan Fernando Andrade en su bitácora:

“A mí me cae bien por las cosas más sencillas. Obama me cae bien porque es hijo de extranjeros en un país hecho por extranjeros, porque nació en Hawái (precisamente en Honolulu) y haber nacido frente al mar es un plus y cuenta bastante, porque es joven (modelo 1961) y al terminar su período tendrá todavía la vida por delante y verá crecer a sus hijas, porque cree en el Internet, porque apareció en The Daily Show con Jon Stewart y estuvo súper cool, porque si se deja crecer el pelo se le hace un afro, porque será el amanecer tras la larga y oscura y sangrienta y boba noche Bush, porque supo pelear como un caballero contra Hillary Clinton, porque Janeane Garofalo hizo campaña por él, porque dos de cada tres latinos lo apoyaron en las urnas, porque arrancó con todas las de perder y como en la mejor película americana, terminó ganando, como un Rocky Balboa que se defiende con palabras, porque maneja los medios como pocos y, claro, obvio, cómo no, me cae bien por ser negro y lanzarse a presidente de un país racista y represor. All the luck para Obama”.

Que pueda crecerle un afro es lo más. Y sí, claro que sí, all the luck and happy birthday Barack!

Bukowski

16 de agosto de 2008


Hoy serían 88 años y no fueron: Charles Bukowski murió antes, de 73, en San Pedro, California. No alcanzó los 81, la cifra que él quería para ligarse una muchacha de 18. Sin compromisos. Solo cuestión de números y ego, acaso suerte, como en las carreras de caballos. Muy a la manera de Bukowski.

Mi bitácora de Internet registra el origen de mi afición por Bukowski. Para esta columna, bástame recordar que fue un amigo argentino, Diego Vásquez Suazábal, el que me dijo, me insistió “tenés que leerlo, pibe, tenés, tenés que leerlo”. Me habló de la crudeza de Bukowski, de su escritura como si fuera la de un fontanero o un plomero, me habló de un paria, un linyera, un tipo sin brillo pero con luz propia. Me convenció. Al poco tiempo me agencié Factótum y La máquina de follar. Nunca le podré agradecer a Diego (donde quiera que estés, compadre) lo suficiente.

Uno lo lee a Bukowski, y le puede asaltar la impresión de que es fácil escribir como él. Pero es falsa esa impresión. A los imitadores se les notan las costuras: les faltan las noches de Bukowski, les falta vértigo, resaca, humor. Yo no sé cuál es la clave, no la conozco. Pero sé que el que a mi juicio escribe las mejores crónicas de este país, Juan Fernando Andrade, tiene en su bitácora de Internet (que recomiendo, mucho: http://www.culturab.blogspot.com/) palabras certeras en el post que hizo sobre la película Factótum, basada en el libro homónimo de Bukowski y cuyo personaje principal, el mítico Henry Chinaski (álter ego de Bukowski, misántropo, borracho y mujeriego) lo interpreta Matt Dillon. Dice Andrade: “Muchos de los que andan por ahí queriendo ser Bukowski creen que basta con chupar más que el resto. Por eso cada vez hay más borrachos inútiles y menos escritores entregados. Bukowski le dio con todo y, a su manera, Matt Dillon también”, y traduce y comenta, de inmediato, la que es frase insignia de la obra: “’If you’re going to try, go all the way’. Lo que en ecuatoriano vendría a ser algo como: ‘Si lo vas a intentar, dale con todo’. Cuánta razón en una sola línea, digo yo”. Simón. Mucha, mucha razón.

Pero que el propio Charles Bukowski sea, en traducción de Juan Fernando Andrade, el que cierre con su voz esta columna, el que abra las apuestas, el que tome el shot; que sea él, Bukowski, quien suene y mine nuestras diminutas seguridades con las palabras con las que concluye Factótum: “Si lo vas a intentar, dale con todo. De otra forma ni siquiera empieces. Esto puede significar perder novias, esposas, parientes, trabajos. Y tal vez la cabeza. Puede significar no comer por tres o cuatro días. Puede significar congelarte en la banca de un parque. Puede significar la cárcel. Puede significar burlas. Puede significar asaltos, aislamiento. El asilamiento es El don. Todos los otros son para probar tu resistencia. Para saber cuánto lo quieres en realidad. Y lo harás, a pesar de todos los rechazos. Y será mejor que cualquier cosa que puedas imaginar. Si lo vas a intentar, dale con todo. No hay sensación como esa. Estarás solo con los dioses. Y las noches se encenderán con fuego. Llevarás tu vida directamente a una carcajada perfecta. Es la única buena pelea que existe”.