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Corran por su vida

20 de abril de 2022

 

El informe que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó el 17 de marzo de 2022 sobre ‘Personas privadas de libertad en Ecuador’ es una elocuente descripción de la derrota del Estado ecuatoriano en la administración de los 36 centros de detención que tiene en su territorio. El primer párrafo del Resumen ejecutivo del informe irrumpe así:

 

‘Ecuador atraviesa por una grave crisis penitenciaria de naturaleza estructural, caracterizada por niveles de violencia y corrupción sin precedentes dentro de las prisiones, y que responde al abandono del sistema penitenciario por parte del Estado desde hace años atrás, así como a la ausencia de una política criminal integral’. (Párr. 1)

 

O sea, el Estado es como un gran nuay, el naiden de la institucionalidad.

 

Más adelante en su informe, la Comisión Interamericana enumera los factores que han causado la actual crisis penitenciaria en el Ecuador: ‘debilitamiento de la institucionalidad del sistema penitenciario; aumento de penas y del catálogo de delitos que privilegian el encarcelamiento; la política contra las drogas; uso excesivo de la prisión preventiva; obstáculos legales y administrativos para la concesión de beneficios e indultos; y deplorables condiciones de detención’. (Párr. 12)

 

La suma de estos factores produce una consecuencia nefasta: ‘el Estado ecuatoriano está colocando a la población penitenciaria en una situación inminente y permanente de riesgo, y exponiéndola a altísimos actos de violencia carcelaria sin precedentes, que está resultando en que cientos de personas pierdan la vida aún estando bajo la custodia del Estado’. (Párr. 65)

 

Y he aquí la cereza de este pastel catastrófico:

 

‘En particular, llamó la atención de la Comisión que durante su visita al Centro Guayas No. 4, al consultar sobre la existencia de protocolos de actuación en casos de violencia, la autoridad penitenciaria indicó que no habría una política, y en ese sentido, las personas privadas de libertad debían correr hacia las oficinas administrativas en busca de refugio’. (Párr. 71 –el resaltado no es del original)

 

No hay imagen más perfecta para escenificar el fracaso del Estado ecuatoriano.

La "estabilidad política" del Ecuador en sus 189 años

4 de octubre de 2019


El Ecuador es un Estado tan calamitoso que, en sus 189 años de vida política independiente (established since 1830), ha gozado por escasas siete oportunidades del beneficio de una administración de dos o más presidentes constitucionales consecutivos que han concluido el período de su designación.

La siguiente tabla muestra estos siete casos de “estabilidad política” registrados en estos 189 años de jugar a ser país:

Tabla I: Descripción de los casos de “estabilidad política” en el Ecuador
Períodos de Gobierno
Presidente(s) durante los períodos
Ruptura del período
Número de períodos
Total de días hasta la ruptura (calculados a años y semanas)
1835-1843
Vicente Rocafuerte (1835-1839) y Juan José Flores (1839-1843)
Juan José Flores (6 de marzo de 1845)
2
3.498 días (9,58 años / 499,71 semanas)
1884-1892
José María Caamaño (1884-1888) y Antonio Flores (1888-1892)
Luis Cordero (16 de abril de 1895)
2
4.083 días [nuevo récord] (11,18 años / 583,29 semanas)
1897-1905
Eloy Alfaro (1897-1901) y Leonidas Plaza (1901-1905)
Lizardo García (15 de enero de 1906)
2
3.284 días (8,99 años / 469,14 semanas)
1912-1924
Leonidas Plaza (1912-1916), Alfredo Baquerizo (1916-1920) y José Luis Tamayo (1920-1924)
Gonzalo Córdova (9 de julio de 1925)
3
4.694 días [nuevo récord] (12,85 años / 670,57 semanas)
1948-1960
Galo Plaza (1948-1952), José María Velasco (1952-1956) y Camilo Ponce (1956-1960)
José María Velasco (17 de noviembre de 1961)
3
4.815 días [nuevo récord] (13,18 años / 687,86 semanas)
1979-1996
Jaime Roldós-Oswaldo Hurtado (1979-1984), León Febres-Cordero (1984-1988), Rodrigo Borja (1988-1992), Sixto Durán-Ballén (1992-1996)
Abdalá Bucaram (6 de febrero de 1997)

4
6.390 días [récord actual] (16,49 años / 860,58 semanas)
2009-?
Rafael Correa bis (2009-2013, 2013-2017)
¿Moreno?
2 (hasta ahora)
Hoy son 3.707 días, y contando (10,15 años / 529,57 semanas)
Fuente: Ayala Mora, Enrique, ‘Evolución constitucional del Ecuador. Rasgos históricos’, p. 141-147.  Para el conteo de los días....

Algunos datos relevantes que se extraen de esta “Tabla I”:

* En los 70 años de administración ecuatoriana durante el siglo XIX (1830-1900), sólo en dos ocasiones se registraron dos presidencias consecutivas completas: en las dos intervino un Flores (padre e hijo) y un guayaquileño oligarca (V. Rocafuerte y J. M. Caamaño).
* La Revolución Liberal implicó un “A la Costa” para la administración pública: en las dos ocasiones que se registraron presidencias consecutivas completas durante esta época, todos los presidentes fueron costeños: E. Alfaro de Montecristi, L. Plaza de Charapotó, A. Baquerizo de Guayaquil y J. L. Tamayo de Chanduy. 
* Leonidas Plaza es el único presidente que participó de dos períodos de estabilidad (1897-1905 y 1912-1924).
* En los 100 años del siglo XX, se cerró un ciclo de estabilidad empezado por Eloy Alfaro (1897-1905) y se completaron tres períodos de estabilidad que fueron de tres o más períodos presidenciales (1912-1924, 1948-1960, 1979-1996).
* Eloy Alfaro es el único presidente que abrió un período de estabilidad (1897) y lo cerró él mismo con un Golpe de Estado (1906).
* Dos familias colocaron a padre e hijo en la presidencia: los Flores (Juan José y Antonio, siglo XIX) y los Plaza (Leonidas y Galo, siglo XX).
* El período de estabilidad asociado al boom bananero se vinculó de forma exclusiva a unos Presidentes de origen serrano (G. Plaza, hacendado serrano accidentalmente nacido en Nueva York; J. M. Velasco y C. Ponce, de origen quiteño).
* El período de estabilidad registrado en el retorno a la democracia (1979-1996) ha sido el más largo de la historia política del país, e involucró a cinco presidentes en los cuatro períodos consecutivos que tuvo. Este período fue de 17 años (tres períodos de cuatro años y uno de cinco –el de Roldós y Hurtado, entre 1979 y 1984).
* De los cuatro Presidentes elegidos durante el período de mayor estabilidad política, dos fueron de Guayaquil (J. Roldós y L. Febres-Cordero) y dos estuvieron vinculados a Quito (R. Borja y S. Durán-Ballén, nacido en Boston).  
* En el siglo XXI se ha registrado la singularidad de que los dos períodos presidenciales consecutivos que se han completado se asocian a una misma persona: Rafael Correa (2009-2013 y 2013-2017). 

Pero el dato más asombroso que se extrae de esta “Tabla I” es que somos los ecuatorianos de mi generación (los Xennial) quienes hemos vivido durante más tiempo bajo los beneficios de la “estabilidad política” (?). En total, hemos experimentado desde el retorno a la democracia (1979-2019) seis períodos presidenciales completos. Y estamos contando.§

En contraste con el “total de tiempo” de la “estabilidad política” en la “Tabla I” que le corresponde al período anterior (1830-1979), casi que los Xennial en el Ecuador hemos vivido en Suiza frente a la situación de inestabilidad política de nuestros mayores.  

Y si este desastre institucional que hemos vivido en estos últimos 40 años de vida política es una Suiza, esto únicamente pone en evidencia dos cosas:

1) Los ecuatorianos de antes vivían en la puta selva;
2) Nuestro subdesarrollo es una pesada losa.

*

§ Aunque también la época de mayor estabilidad ha estado curtida de mucha inestabilidad, pues en el decenio que corre desde la caída de A. Bucaram (1997) hasta la elección de R. Correa (2006), hemos vivido tres rupturas violentas de períodos de gobierno (A. Bucaram, J. Mahuad y L. Gutiérrez). No extrañaría que Moreno se sume a esta lista de fracasados.

Un Estado "encargado" en un gobierno transitorio

12 de septiembre de 2018


Desde la creación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social transitorio encabezado por el Notario Cabrera de la Política, Julio César Trujillo, el Ecuador vive en un “régimen de transición”, en el que un grupo de siete personas en uso de sus “facultades extraordinarias” hacen y deshacen con la institucionalidad del país.

Después de los seis meses que duró el período de evaluación que llevó a cabo el Consejo transitorio, entre el 6 de marzo y el 6 de septiembre, este es el resultado de su intervención en quince instituciones del Estado:

1) CONSEJO DE LA JUDICATURA
El Consejo transitorio inició la evaluación de los vocales del Consejo de la Judicatura el 4 de abril y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 4 de junio, en primera instancia. Los vocales del Consejo de la Judicatura impugnaron esta resolución y el 14 de junio el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Ese mismo día, el Consejo transitorio designó a los vocales del Consejo de la Judicatura “encargados”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

2) CONSEJO NACIONAL ELECTORAL
El Consejo transitorio inició la evaluación de los consejeros de este órgano el 4 de abril y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 17 de julio, en primera instancia. Todos los consejeros, menos Ana Marcela Paredes, impugnaron esta resolución. El 1 de agosto el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Ese mismo 1 de agosto, el Consejo transitorio designó a los consejeros del Consejo Nacional Electoral “encargados” y dictó el “Mandato para el concurso de selección y designación de las y los consejeros del Consejo Nacional Electoral”. El 7 de agosto dictó el “Mandato de conformación de la Comisión Técnica Ciudadana de Selección y Veeduría para el concurso público de designación de las y los miembros del Consejo Nacional y Electoral”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

3) CORTE CONSTITUCIONAL
El Consejo transitorio inició la evaluación de los jueces de la Corte Constitucional el 9 de mayo y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 23 de agosto, en primera instancia. Todos los vocales impugnaron esta resolución y el 31 de agosto el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Ese mismo día declaró la “vacancia” de la Corte Constitucional. La designación de sus autoridades está pendiente.
* INSTITUCIÓN EN EL LIMBO

4) DEFENSORÍA DEL PUEBLO
El Consejo transitorio inició la evaluación del Defensor del Pueblo Rivadeneira el 12 de abril y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 2 de mayo, en única y definitiva instancia. Ese mismo día designó a Gina Benavides Defensora del Pueblo “encargada”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

5) DEFENSORÍA PÚBLICA
La Defensoría Pública tenía a su autoridad en funciones prorrogadas. El Consejo transitorio designó el 31 de agosto a Ángel Benigno Torres como Defensor Público “encargado”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

6) DIRECTORIO DEL BANCO DEL IESS
El Consejo transitorio inició la evaluación a Valeria Robalino y Luis Cazar, representantes al Directorio del Banco del IESS, el 13 de junio. Nunca concluyó su evaluación.
* INSTITUCIÓN EN EL LIMBO

7) FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO
El Consejo transitorio inició la evaluación del Fiscal General Carlos Baca el 4 de abril. La Asamblea Nacional destituyó a Carlos Baca antes de que el Consejo transitorio lo cese en funciones. El 2 de mayo, sin embargo, el Consejo transitorio intervino para designar como Fiscal General del Estado “encargado” a Edwin Paúl Pérez Reina.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

8) PROCURADURÍA GENERAL DEL ESTADO
El Consejo transitorio dictó el 5 de junio el “Mandato para la designación de la primera autoridad de la Procuraduría General del Estado, de la terna propuesta por el Presidente de la República”. Concluido el proceso de designación, el Consejo transitorio designó a Íñigo Salvador como el Procurador General del Estado “definitivo”. El 31 de julio, Íñigo Salvador se posesionó de su cargo ante la Asamblea Nacional.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD DEFINITIVA

9) SUPERINTENDENCIA DE BANCOS
El Consejo transitorio inició la evaluación del Superintendente Cruz el 4 de abril y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 18 de julio, en primera instancia. El Superintendente impugnó esta resolución y el 1 de agosto el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. El 2 de agosto, el Consejo transitorio designó a Juan Carlos Novoa como Superintendente “encargado”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

10) SUPERINTENDENCIA DE COMPAÑÍAS, VALORES Y SEGUROS
El Consejo transitorio inició la evaluación de la Superintendenta Manssur el 12 de abril y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 30 de julio, en primera instancia. La Superintendenta impugnó esta resolución y el 14 de agosto el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Ese mismo día, el Consejo transitorio designó a Víctor Manuel Anchundia como Superintendente “encargado”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

11) SUPERINTENDENCIA DE CONTROL DE PODER DE MERCADO
El Consejo transitorio dictó el 5 de junio el “Mandato para la designación de la primera autoridad de la Superintendencia de Control del Poder de Mercado”. La designación sigue pendiente, después de que el Consejo transitorio requirió del Presidente Lenin Moreno el envío de una nueva terna.
* INSTITUCIÓN EN EL LIMBO

12) SUPERINTENDENCIA DE ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA
El Consejo transitorio inició la evaluación del Superintendente Rivera el 21 de marzo. Lo cesó en única y definitiva instancia el 4 de abril. El 2 de mayo, el Consejo transitorio designó como Superintendenta “encargada” a Sofía Hernández. El Consejo transitorio dictó el 5 de junio el “Mandato para la designación de la primera autoridad de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, de la terna propuesta por el Presidente de la República”. Concluido el proceso de designación, el Consejo transitorio designó el 8 de agosto nuevamente a Sofía Hernández, como la Superintendenta “definitiva”. El 4 de septiembre, Sofía Hernández se posesionó de su cargo ante la Asamblea Nacional.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD DEFINITIVA

13) SUPERINTENDENCIA DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN
El Consejo transitorio cesó al Superintendente Carlos Ochoa el 7 de marzo, sin evaluación previa. A Ochoa lo sucedió inmediatamente una subrogante de la misma institución, Paulina Quilumba. El Consejo transitorio dictó el 14 de junio el “Mandato para la designación de la primera autoridad de la Superintendencia de la Información y Comunicación, de la terna propuesta por el Presidente de la República”. El Consejo transitorio designó el 23 de julio, en reemplazo de Paulina Quilumba, a Édison Toro como Superintendente “encargado”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

14) SUPERINTENDENCIA DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL, USO Y GESTIÓN DEL SUELO
El Consejo transitorio inició la evaluación del Superintendente Cordero el 13 de junio y declaró la terminación anticipada de sus funciones el 22 de agosto, en primera instancia. El Superintendente Cordero impugnó esta resolución y el 31 de agosto el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Ese mismo día, designó a Xavier Arboleda como Superintendente “encargado”, pero el 6 de septiembre designó a Fabián Neira en su reemplazo, también como “encargado”.
* INSTITUCIÓN CON AUTORIDAD ENCARGADA

15) TRIBUNAL CONTENCIOSO ELECTORAL
El Consejo transitorio inició la evaluación de este Tribunal (menos de Patricia Guaicha, por su escaso tiempo en el cargo) el 15 de mayo y declaró la terminación anticipada de sus funciones de todos sus jueces, menos de Arturo Cabrera, el 29 de agosto. Todos los jueces cesados impugnaron la resolución de primera instancia y el 6 de septiembre el Consejo transitorio ratificó su resolución de primera instancia. Los reemplazos de este órgano del Estado siguen pendientes.
* INSTITUCIÓN EN EL LIMBO

*

La autoridad “encargada” por el Consejo transitorio se convierte, por su aceptación del cargo, en una autoridad subordinada a la autoridad que la nominó. Así, el Consejo transitorio no solo opera a su arbitrio en la designación de autoridades (la figura del “encargo” le autoriza una amplia discrecionalidad) sino que, además, somete a los órganos designados por “encargo” a sus decisiones. A fecha de hoy, nueve órganos del Estado (en orden cronológico: la Superintendencia de Información y Comunicación, la Fiscalía General del Estado, la Defensoría del Pueblo, el Consejo de la Judicatura, el Consejo Nacional Electoral, la Superintendencia de Bancos, la Superintendencia de Compañías, la Defensoría Pública y la Superintendencia de Ordenamiento Territorial) se encuentran en esta situación que afecta a su independencia, pues no puede reputarse como independiente al que debe someterse a las órdenes de otro.

Esta posición de subordinación de las máximas autoridades de los órganos del Estado al Consejo transitorio durante este “régimen de transición” (marzo de 2018 a marzo de 2019) se sancionó legalmente en el “Mandato del proceso de selección y designación de autoridades en aplicación de las enmiendas a la Constitución aprobadas por el pueblo ecuatoriano mediante consulta y referéndum de 4 de febrero de 2018”, del 9 de mayo de 2018, el que en su disposición general segunda, titulada “ENCARGO DE FUNCIONES”, indica que la autoridad “encargada” es una que “deberá cumplir con […] las disposiciones del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio”.

Ancha es Castilla. Cosas del gobierno de un Presidente transitorio.

Cuernos

23 de septiembre de 2008

Seguí el consejo de Sabina y entre las casadas busqué mis amadas y de entre todos los maridos elegí “a ese infeliz que siempre está reunido y siempre de viaje” (Cuernos, track 8 de "Hotel, dulce hotel"). Ella era socia del Country Club y en un lunes de nadie, a inicios de la tarde, nos fuimos para allá. Entramos al baño de mujeres, un sitio amplio que ostenta unas caricaturas de jugadoras de golf en la pared de la entrada. Sonreímos al descubrir que una tía mía constaba en la nómina de jugadoras en grafito: era la tercera si contamos los cuadros desde la izquierda. Tiempo después, no muy lejos de mi tía, eyaculé. Salimos al aire fresco, almorzamos ligero, caminamos por los campos de golf. En el hoyo 17 nos echamos a la sombra de un árbol a sostener una placentera conversación sin rumbo. Miramos caer las hojas desde la copa de un ceibo. Este hecho, la situación en sí, eran el fiel reflejo de una plácida belleza. Corría, es lícito suponerlo, el mes de junio.

Eran tiempos del Cacao, ese bar de Jimmy Mendoza que inició todo aquello que hoy llaman, con cierta e inmerecida pompa, Zona Rosa. Allí la conocí una noche y desde aquel entonces nos dimos a la caza de no escasos amaneceres. Residía en una de esas ciudadelas que llaman, con cierta y merecida pompa, burbuja. La casa era de dos pisos y moderno y hermoso decorado. Recuerdo un libro sobre arquitectura de Buenos Aires en el centro de mesa, en la planta baja. Al principio yo entraba a la ciudadela siempre en plan camouflage; hacia el final, ya saludaba orondo y sonriente a los guardias. Ideamos una excusa, del tipo que yo era profesor de alguna materia que a ella le interesaba aprender. Su marido era un alto ejecutivo, de reuniones y propicios viajes al extranjero. Nuestra excusa funcionó: para variar, el marido me pagó buena plata durante los meses que duró nuestra relación.

El día del baño en el Country salimos con rumbo a su casa y para evitar entrar a la ciudad, tomamos la carretera para rodearla; creo que este sector se llama Daular. La carretera mira al río y el trayecto demora un poco pero el ritmo es constante y el paisaje es hermoso. Al amparo de Lou Reed podíamos decir que it was just being a perfect day. Escuchábamos a Tom Jobim, el track 3 de un disco que me regaló Claire (¿Qué será de Claire?): sonaba aguas de marco cuando tomamos una curva y el carro derrapó hacia la izquierda; ella soltó el volante que yo tomé para intentar enderezarlo. El carro se fue entonces hacia la derecha e impactamos un tráiler en una de sus enormes llantas, no una, sino dos veces. El impacto aminoró la velocidad y el vehículo se detuvo a un lado de la carretera. Los daños fueron menores, pero del susto teníamos el corazón en las manos. Y si el carro en vez de impactar contra las llantas del tráiler se acomodaba entre ellas, no quiero ni imaginarlo: esa muerte hubiera sido atroz. Cuando bajamos del carro, un subaru se dio vueltas de campana y casi nos atropella: quedó a unos tres metros de nosotros.

Lo comprendimos. Le habían echado cascajo a la carretera para asfaltarla y al tomar la curva, las llantas al contacto del cascajo, derrapaban sin excepción. Me pareció increíble que nadie, ni la empresa, ni ninguna autoridad, pudiera advertir con unos letreros de aquella reparación, y evitarnos los daños a terceros. Las autoridades rondaban esa esquina: la curva que cuento está a unos quinientos metros de un retén conjunto de la Policía Nacional, Comisión de Tránsito del Guayas y Policía Metropolitana que, para todos los efectos, sólo parecían existir para probar las dimensiones homéricas de su estupidez. Recuerdo que avanzamos un poco en el carro y avistamos unos obreros. Mi reacción fue bajarme del carro e increparlos: una reacción estúpida. Ellos, en definitiva, no tenían la culpa. Pero me pudo la indignación, hasta que uno de ellos levantó una pala: sólo ahí me sosegué. Les solté alguna frase más, me fui.

Seguimos otro poco y encontramos un agente de la Comisión de Tránsito del Guayas. Un sujeto obeso, con tranquila cara de idiota. Detuvimos el carro y bajé la ventana. Sosegado de mi anterior incursión a la diatriba, traté de explicarle lo que sucedía y que aquello podía provocar graves accidentes, ni se diga si se trata de carros grandes o tráilers. Aquí, el tipo me atajó: Los tráilers son demasiado pesados como para que derrapen. Pensé en la frase de Italo Svevo: Tienes razón, pero eres un imbécil. Me di cuenta que no tenía sentido, que la escasa racionalidad de este tipejo era devota de la corruptela y de las películas del 4. Mi amante, que no lo había dicho pero era extranjera, empezó a gritarle, fuera de sí. El tipejo nunca entendió. Mientras yo subía la ventana, le pedí que arranque, que no tenía sentido, que se calme. Arrancamos y anduvimos largo rato en silencio. Empecé a sentir un dolor de país. Sentí que la palabra “país” era excesiva para esta provincia de nadie. Sentí vergüenza de reconocer que aquel uniformado, que alguna forma idiota de institucionalidad representaba, era mi connacional. Sentí que ser ecuatoriano era mi castigo porque en vidas pasadas les abrí el gas a los niños judíos en Treblinka. Quise cambiar mi nacionalidad por la de un iraquí: de hecho, pensé en la apatridia, que Naciones Unidas combate con tanto afán en convenciones internacionales, como en una opción plausible. (Cioran, a quien tanto admiro, era apátrida y juzgaba que ésta era la condición propicia para la filosofía.) La miré y le dije: Te entiendo. Tú sí vienes de un país. Su mirada me respondió extrañada: lloraba. Yo no tenía ganas de explicarle lo que había dicho y sólo le sequé un par de lágrimas que se deslizaban por su mejilla derecha con mi mano izquierda, sin decirle nada. Estuvimos un largo rato en silencio. El accidente dañó el reproductor de música y no podíamos escuchar más a Tom Jobim.

Después de mi arranque de apatridia, conversamos del tema, lo agotamos y decidimos ponerlo aparte de nuestra relación: le aplicamos la terapia del sexo y de la risa. No tenía sentido discutir tanta estupidez: sabemos por Einstein que es infinita. Y sabíamos los dos, por experiencia propia, que la vida estaba en otra parte, en aquel sendero que de manera erótica y furtiva, ambos recorríamos.

Le debo a ella varias cosas. Una camiseta negra que utilicé para los 50 años de mamá, comprada en Sao Paulo y envuelta para regalo. Un disco de Tira Poeira y otro de Joyce e banda maluca. Las cuentas de decenas de restoranes exquisitos y de moteles de ocasión. Las llamadas de madrugada en busca de calor. Lo más importante: unos meses de honda belleza que siempre me avivan la nostalgia. Porque un día, en una huequita donde solíamos tomar café pasado, cerca del mercado que algunos dicen (y es mentira) que construyó Eiffel, me dijo que se marchaba, que la empresa trasladó al marido a un país vecino al suyo. Mierda.

La vi por última vez en el Hilton Colon. Había abandonado la casa y estaba hospedada sus últimos días en un cuarto del piso 9. Le quedaban tres días más, pero al día siguiente yo viajaba a México. Esa era nuestra última vez. No hicimos el triste o desaforado amor de los adioses porque estaba su marido. Me devolvió tres discos de bossa nova que le había prestado (se quedó con el de Jobim) y conversamos sin énfasis. Me despedí. Le estreché la mano al alto ejecutivo y ella me acompañó. Nos dimos un último magreo en el tránsito del ascensor a la planta baja. Llegamos, le dije suerte y buen viento, y empecé a caminar hacia la puerta giratoria del hotel sin volver la vista atrás.

El año pasado visité la ciudad donde ella vive o vivía. Tenía la ilusión de verla: la busqué en la guía, llamé a la operadora. El resultado fue siempre NS/NC. Mierda. Le perdí el rastro.

G: just in case, this one is for you.