
Maletín de sorpresas
20 de diciembre de 2009

Publicado por Xavier 5 comentarios
Etiquetas: Caricatura, Derecho, El roto, Emilio Palacio, Libertad de Expresión, Luigi Ferrajoli
Privados de derechos
Empecemos
por definir la libertad de expresión. Para los MCP, la libertad de expresión se
reduce a su derecho de expresar la información que consideren pertinente y su
opinión. Este concepto de libertad de expresión es diminuto y sesgado. Para
refutarlo, nadie mejor que esa entidad que los propios MCP invocan, a ratos, en
su auxilio: la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En la misma Opinión
Consultiva OC/5 tantas veces citada para criticar (con razón) la exigibilidad
de título para ejercer el periodismo, la Corte estableció que la libertad de
expresión tiene una dimensión social que implica “un derecho colectivo a
recibir cualquier información y a conocer la expresión del pensamiento ajeno”.
Este “derecho colectivo” no se satisface cuando solamente las leyes del mercado
regulan la libertad de expresión porque, para decirlo con palabras de Luigi
Ferrajoli, en esa circunstancia “el pensamiento, la opinión, la información, se
convierten en ‘mercancías’ cuya producción se vincula a la propiedad del medio
de información y a las inserciones publicitarias: por lo tanto son bienes
patrimoniales, en vez de derechos fundamentales”. Ferrajoli denomina a este
hecho, “la confusión conceptual entre libertad de información y propiedad
privada de los medios de información”. Publicado por Xavier 3 comentarios
Etiquetas: Corte IDH, Derecho, El roto, Libertad de Expresión, Louis de Bonald, Luigi Ferrajoli, Periodismo
Hoy, matrimonio
27 de junio de 2009
O sea, whisky y la música de este proto-garantista ("para eso existen las leyes / que suelen todo arreglar") gigante que es El Puma:
Publicado por Xavier 0 comentarios
Etiquetas: El Puma, Luigi Ferrajoli, Whisky
Acciones afirmativas
3 de mayo de 2009

Publicado por Xavier 5 comentarios
Etiquetas: Acciones afirmativas, John Rawls, Luigi Ferrajoli
Drogas y democracia
8 de marzo de 2009
“Estados Unidos es el responsable. Tienen a más negros en la cárcel por tema de drogas que en las universidades. Aquí conocemos a los narcos por nombre, apodo y vicios favoritos. Ahí están tan protegidos que operan en la sombra” declara un personaje de la novela El Testigo del mexicano Juan Villoro. Parece llevar razón. Es en todo caso muy cierto que Estados Unidos es el país que abandera en el mundo el discurso prohibicionista, un discurso que en palabras del jurista Luigi Ferrajoli “significa afirmar el monopolio criminal del mercado de la droga” lo que provoca, justamente y a contramano de su supuesta pretensión, “criminalidad y no la disminución del consumo”. Pero el codicioso y moralista Estados Unidos de América se niega a toda evidencia: sus poderosas razones tendrá.Dadas las evidencias disponibles no es difícil sostener, como lo he hecho yo por ejemplo, que la prohibición “fomenta una poderosa economía ilegal e internacional (con sus consecuencias de violencia y corrupción), sobrecarga el aparato judicial y penitenciario, promueve la comisión de conductas delictivas para obtener un producto encarecido artificialmente y la aplicación de una justicia penal que restringe las garantías individuales. En adición, la prohibición estigmatiza y margina al consumidor y lo expone al consumo de sustancias adulteradas y el énfasis en reprimir desvía los necesarios recursos para prevenir y ayudar a los consumidores”. Lo interesante es que una postura análoga se la sostenga fuera del ámbito académico, en la arena política. Curiosamente, así lo hace la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia que co-presiden los ex Presidentes César Gaviria, Fernando Henrique Cardoso y Ernesto Zedillo, y que la componen también otras catorce personalidades (entre ellas, Antanas Mockus, Diego García Sayán, Enrique Krauze, Mario Vargas Llosa y Moisés Naím).
En su declaración Drogas y democracia: hacia un nuevo paradigma la Comisión empieza por admitir que “las políticas prohibicionistas basadas en la represión de la producción y la distribución, así como la criminalización del consumo, no han producido los resultados esperados. Estamos más lejos que nunca del objetivo de erradicación de las drogas”. El nuevo paradigma que la Comisión propone se sustenta en tres grandes directrices: 1) Tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública; 2) Reducir el consumo mediante acciones de información y prevención; 3) Focalizar la represión sobre el crimen organizado. Finalmente, la Comisión plantea la necesidad de la participación de la sociedad civil y de la opinión pública: “cada país debe confrontar el desafío de abrir un amplio debate público sobre la gravedad del problema y la búsqueda de las políticas más adecuadas a su historia y su cultura”.
La declaración de la Comisión peca de políticamente correcta (hay demasiado en juego para un desafío abierto) pero sí que contribuye a plantear una discusión sensata y necesaria sobre el tema (todavía tabú) de la prohibición de las drogas.
Publicado por Xavier 12 comentarios
Etiquetas: Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, Democracia, Drogas, Juan Villoro, Luigi Ferrajoli
De Rocafuerte a Ferrajoli
1 de febrero de 2009
Ese era el diseño institucional del siglo XIX: ese diseño cambió en el siglo XX. La irrupción de nuevos actores en la escena política provocó inéditas exigencias que condujeron a la consagración de nuevos derechos cuyo cumplimiento (en teoría) podía exigírselo a la autoridad. Esos nuevos derechos fueron los derechos sociales y la Constitución ecuatoriana que empezó a reconocerlos fue la de 1929. Desde aquel entonces (casi son 80 años) el reconocimiento de los derechos en las cartas constitucionales, incluidos los derechos sociales, se ha incrementado de manera notable: son las constituciones del ’98 y del 2008 las más generosas en la consagración de los mismos. Un decenio demoró la Constitución del ’98 para probarnos el abismo entre la teoría y la realidad. La que entró en vigor en octubre del 2008 no puede repetir ese error.
Seré redundante: la única garantía que tenemos para que evitemos repetirlo son las garantías. Lo diré con palabras del jurista italiano Luigi Ferrajoli: “una Constitución puede ser avanzadísima por los principios y derechos que sanciona y, sin embargo, no pasar de ser un pedazo de papel si carece de técnicas coercitivas –es decir, garantías- que permitan el control y la neutralización del poder y del derecho ilegítimo”. La Constitución actual ofrece un amplio, luminoso elenco de garantías constitucionales (artículos 84-94). Ferrajoli está consciente que “habrá que distinguir siempre entre el modelo constitucional y el funcionam2iento efectivo del sistema”, esto es, entre la teoría y la realidad. También nosotros debemos estar conscientes que la única manera de salvar ese abismo entre la teoría y la realidad es mediante el ejercicio constante e incisivo de esas garantías constitucionales; más todavía, debemos estar conscientes de que esa inmensa tarea nos corresponde a los ciudadanos, quienes hoy tenemos las herramientas para que esas promesas que otrora nos entretenían, ahora las hagamos cumplir."
Publicado por Xavier 4 comentarios
Etiquetas: Constitución de Montecristi, DESC, Garantías jurisdiccionales, Juan José Flores, Luigi Ferrajoli, Siglo XIX, Vicente Rocafuerte
La profecía que se autocumple
17 de septiembre de 2008
Mi columna Constitución, Drogas y Autonomía que se publicó en diario El Universo y en esta bitácora el sábado 6 de setiembre produjo críticas que resumo sin pérdida en que los consumidores de drogas son delincuentes porque “asaltan y si [uno] se resiste lo pueden fácilmente matar” y que mi postura incentiva el tráfico de las drogas porque “se produce una cadena de delitos como producción, comercialización, enriquecimiento ilícito, asesinatos, corrupción”.
En principio, yo no discuto que personas consumidoras de drogas cometan delitos. Esta constatación, sin embargo, no puede desconocer dos realidades: 1) no todos los consumidores de drogas, sino una minoría, son los que cometen esos delitos. El que esa minoría los cometa no justifica, por supuesto, la criminalización del consumo en general; 2) los delitos que se cometen bajo la influencia del alcohol son mucho más numerosos que los que se cometen bajo la influencia de las drogas. Y sin embargo…
Pero a mayor y necesario abundamiento, la mejor respuesta para estas críticas que se formularon a mi columna la argumentó en su artículo “Drogas, derecho y democracia” el inmenso jurista colombiano Rodrigo Uprimny Yépez cuando describe lo que él denomina la “profecía que se autocumple”, en los siguientes cabales términos:
“… el discurso prohibicionista tiene la diabólica virtud de operar como una suerte de profecía que se autocumple: su puesta en ejecución crea socialmente las premisas de las cuales parte. Así por ejemplo, el prohibicionismo considera que todo uso es abuso y lleva indefectiblemente al deterioro físico y síquico del consumidor; por eso recomienda prohibir todo consumo. Al hacerlo, margina a los usuarios, quienes obligados a vivir en la ilegalidad y en la exclusión, es posible que sufran deterioros síquicos y físicos importantes, lo cual refuerza la premisa de partida del prohibicionista, según la cual todo uso de esas sustancias prohibidas es abuso y deteriora invariablemente al consumidor. La opinión pública queda entonces convencida de esa premisa, a pesar de que ella es falsa, pues no todo uso es un abuso, como lo muestra la diferencia que existe entre un alcohólico y un consumidor social de licor”. Y continúa Uprimny con la afirmación de que una vez que se consolida esta macabra estrategia, “el adicto es representado como el elemento dinamizador de la actividad de las organizaciones criminales. La ‘guerra a las drogas’ adquiere entonces el sabor de una cruzada por la salvación de la humanidad, frente a la cual no pueden existir críticos sino tan sólo herejes y traidores”. De hecho, así lo creen los críticos de mi columna del 6 de este mes. Rodrigo Uprimny les prueba, con la solvencia que lo caracteriza, que están en un error.
A manera de bonus track les cuelgo esta entrevista a Luigi Ferrajoli en que el jurista italiano se explaya sobre éste y otros tópicos. Viene muy bien como complemento para pensar estas ideas con profundidad y detalle, y no desde los errados prejuicios de quienes creen conocer cómo son los otros y cómo controlarlos.
Etiquetas: Legalización de las drogas, Luigi Ferrajoli, Rodrigo Uprimny