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El panorama sombrío de la historiografía nacional

18 de diciembre de 2020


El 16 de diciembre, en una entrevista en radio RTP 96.5 (la vieja Tropicana), programa ‘Cuarto piso’, el abogado Harry Domínguez le preguntó al historiador Enrique Ayala acerca de las ideas sobre el 10 de agosto de 1809 que lo consideran un movimiento ‘autonomista’ antes que ‘independentista’… Mis ideas a este respecto están muy claras, v. ‘Siglo y medio de miseria y derrotas’, ‘El 10 de agosto no fue obra de canallas’ y ‘Los dos 9 de octubre’.

 

El historiador Ayala, por su parte, ofreció una respuesta algo confusa al abogado Domínguez, pues criticó con adjetivos a los que sostenemos el revisionismo del 10 de agosto (por supuesto, sin especificar a alguien en concreto), balbuceó una conexión entre el 10 de agosto de 1809 y el 9 de octubre de 1820 y omitió toda referencia a acontecimientos históricos. Altisonante y vago, lo suyo fue un gran ‘deje así, deje así’ que de veras confunde, pues no parece una postura condigna a la profesión de historiador.

 

Al día siguiente y por las mismas ondas de la vieja Tropicana, programa ‘Cuarto piso’ entre las 8h30 y 9h30, el mismo Harry Domínguez le preguntó a un historiador guayaquileño, Willington Paredes, sobre el mismo tópico del día anterior. La respuesta de Paredes fue tan certera como desoladora, pues se la puede resumir en el triste e incontrastable hecho de que Guayaquil tiene una élite ‘desilustrada’, que no se interesa por la investigación histórica, teniendo un rico material para hacerlo…

 

Y estas dos conversaciones a día seguido del abogado Domínguez por las ondas de la vieja y querida Tropicana es que pintan de cuerpo entero el panorama sombrío de la historiografía nacional… pues, por una parte, están los que se niegan a reconocer las nuevas narrativas de los estudios históricos sobre la independencia americana de España, como es el caso del historiador Ayala, y por otra parte están los incapaces de producir una revisión histórica, como la élite guayaquileña que, tan angurrienta y palurda como es, es incapaz de reivindicar el rol de la ciudad en la historia nacional a conciencia y con dignidad, debido a su condición de ‘desislutrada’, o sea por palurda, lo que la RAE define como persona ‘rústica e ignorante’, es decir, son eso precisamente.

 

Y es una élite que cree, la pobre, que cambiarle el nombre a un aeropuerto es cosa suficiente cuando lo único que revela es cuán hondo le cala lo de palurda.

Metrovía, una vía al fracaso

14 de mayo de 2018

Es solo cuestión de mirar el mapa con las troncales de la Metrovía que publicó diario El Universo.

Las siete troncales, evidencia de un fracaso.

La Metrovía debió empezar en enero de 2005, pero empezó a funcionar (de manera parcial) en julio de 2006, casi con año y medio de retraso. Luego, las tres primeras troncales de la Metrovía debieron estar para el 2008, pero recién lo estuvieron el 2013, esto es, ya con cinco años de retraso (1). Para el 2015, según diario El Universo, debieron estar las siete troncales, pero hoy se mantienen apenas las tres que se completaron en el 2013. De la cuarta troncal, apenas se han removido tierras para su futura construcción (2). Las otras tres troncales, que son Puente Portete-Centro Urbano, Prosperina-Centro Urbano y Las Orquídeas-Centro Urbano, mejor no hablar. El alcalde ha decidido minimizarlas, como si eso sirviera para ocultar su fracaso (por increíble que parezca, en Guayaquil, eso sirve). Cuando en Radio Tropicana, María Fernanda Perrone le preguntó por estas tres troncales, el alcalde simplemente respondió que “las otras son muy chiquitas, las otras no son troncales” (¡?) (3). Y así esquivó el bache: el alcalde tiene la extraña manía de pasar sus mentiras de agache.

De hecho, los esquiva siempre. Cada miércoles, el alcalde repite una misma letanía y dice que en esta ciudad no hay una obra incumplida, ni atrasada, etc. Una sola palabra bastaría para conjurar su letanía: “Metrovía”. Apenas hay tres de las siete troncales y unas magras opciones de hacer una cuarta troncal y de las otras tres mejor que se pierdan todas las esperanzas. El ejemplo más claro de una obra incumplida y atrasada. Dicho con simplicidad: una obra fracasada.  

Pero es casi nulo el periodismo que se atreva a cuestionar en serio la mediocridad y los fracasos (la Metrovía, evidencia de uno de ellos) de la Alcaldía de nuestra ciudad. Menos aún lo hay en las entrevistas de los días miércoles, donde (salvo por la parcial excepción de Radio Tropicana) todos los periodistas parecen estar allí para satisfacer las necesidades de comunicación de la Alcaldía de Guayaquil.

O, lo que es lo mismo, para permitirle al alcalde que pase sus mentiras de agache.

(1) 'Metrovía, 2017', Xavier Flores Aguirre, 23 de enero de 2017.
(2) 'Compactan terreno donde operará troncal 4 del sistema Metrovía', Diario El Universo, 14 de febrero de 2018.

De pendejadas a evasivas: el aire acondicionado en la Metrovía

16 de marzo de 2017

A diferencia del resto del país, en Guayaquil el costo del pasaje del transporte público es de 30 centavos de dólar. Este aumento fue aprobado por el Concejo Cantonal y la nueva tarifa entró en vigor el 1 de septiembre de 2016 (1).

Por esta razón, Otto Sonnenholzner, entrevistador de radio Tropicana, le preguntó al alcalde Jaime Nebot el 18 de enero de este año si ese aumento del pasaje en el transporte público (buses y Metrovía) iba a servir para que se coloque aire acondicionado en las unidades de la Metrovía.

Radio Tropicana, 18 de enero de 2017.
La respuesta de Nebot es de antología:

“Se están haciendo mejoras en Metrovía en todo sentido, y en ese también, pero déjeme decirle que las mejoras del tránsito pasan por el puente, por la Aerovía que ahora se la quiere detener, por la coordinación de la semaforización, por muchas cosas. Por la no parqueada en doble o triple línea, etc. […]. Nosotros actuamos siempre con justicia, siempre con justicia, pero las mejoras se van dando y por eso es que es indignante que por politiquería, por mal ánimo contra una ciudad, por cualquier cosa que no tiene ninguna justificación, una obra de esa magnitud, una obra como la Aerovía se detenga porque un funcionario… ¿quién es este señor, digamos? ¿quién es este señor para hacer eso?” (23:30-24:52) (2).

Siguió un rato más, iracundo y a los gritos. Después de eso, se cambió el tema. Y Nebot jamás respondió si, con el aumento del pasaje, se iba a instalar aire acondicionado en las unidades de Metrovía (3).

En todo caso, hay que asumirlo como un “cambio positivo”: Nebot hoy responde con evasivas, lo que antes respondía con puras pendejadas.
  
(1) '¡Subió el valor del pasaje en Guayaquil!', Diario Extra, 31 de agosto de 2016.
(2) Nebot se refiere al ministro Patricio Rivera (?).
(3) Lo que se ha hecho es lo contrario: retirar el aire acondicionado de las pocas unidades de la Metrovía que lo tenían: ‘Climatización es el centro de  reclamos en la Metrovía’, Diario El universo, 13 de enero de 2017.