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Hoy, discusión sobre democracia inconclusa

23 de septiembre de 2009



Hoy, a las 19h00, en el auditorio “Leonidas Ortega” de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil en compañía de mi tocayo y amigo Xavier Castro Muñoz discutiremos un ensayo sobre la democracia inconclusa. La invitación que circula para este caso dice, poco más o menos, lo siguiente:

La Red de Investigadores para el Monitoreo de la Democracia en la Región Andina de la Universidad de British Columbia (Vancouver-Canadá), el Centro de Investigaciones de Política y Economía (CIPEC) y el Programa de Maestría en Gobernabilidad y Gerencia Política de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil difunden el informe de investigación “La democracia inconclusa: derechos fundamentales, instituciones políticas y rendimientos gubernamentales en Ecuador (1979-2007)” de autoría de Santiago Basabe, Simón Pachano y Andrés Mejía.

La agenda del acto de difusión del informe es la siguiente: 1) Presentación del informe por parte del Dr. Santiago Basabe Serrano, Director del Centro de Investigaciones de Política y Economía (CIPEC) y Coordinador del equipo ecuatoriano para el monitoreo de la democracia en la región andina; 2) Comentarios del Ab. Xavier Castro Muñoz, jurista y especialista en temas judiciales; 3) Comentarios del Ab. Xavier Flores Aguirre, analista político y catedrático universitario; 4) Preguntas del público. El acto lo moderará la Lcda. Olilia Carlier de Idrovo, Directora de la Maestría en Gobernabilidad y Gerencia Política de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

Importante: vino gratis. A ver si alguno de los lectores de esta bitácora déjase caer.

Juicio, silencio y sospechas

17 de mayo de 2009


Xavier Castro Muñoz publicó en la edición 944 de la revista Vistazo el artículo Jueces libres en el que declaró que Xavier Neira Menéndez era el “verdadero director nacional de la Función Judicial desde 1998 y considerado el abogado sin título más poderoso del país”.  Neira le respondió esos dichos con el inicio de un proceso penal por el supuesto delito de injurias calumniosas y no calumniosas graves.  Vistazo, 57 ediciones después, publicó en su sección Radar que “Xavier Castro Muñoz le ganó en tres instancias un juicio que por injurias calumniosas le había puesto el ex diputado socialcristiano Xavier Neira Menéndez, en torno a la influencia que ejercía este político en las cortes judiciales” y que “el registro de 411 llamadas en menos de cinco meses del ex diputado a jueces y dirigentes judiciales sirvió de sustento a Castro para probar tal influencia.  Del número celular del economista Neira se registraron numerosas llamadas al juez Hernán Ulloa; al juez Luis Rojas Bajaña, a los ex Presidentes de la Corte Superior Gustavo von Buchwald y Armando Cervantes y al dirigente judicial Luis Muñoz”.
Lo primero que llama la atención sobre este juicio es el silencio que sobre él ha guardado la prensa en general: silencio incomprensible, si se toma en cuenta que este juicio, en esencia, se refiere al derecho a la libertad de expresión y a la corrupción en la función judicial, dos temas que se supone de interés de los medios de comunicación. 
Así, sobre libertad de expresión la Segunda Sala de lo Penal de la Corte Provincial del Guayas citó en su sentencia el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (relativo a la libertad de pensamiento y expresión) y los principios 10 y 11 de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión que elaboró la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los que, suscribió la Segunda Sala, “determinan que las leyes de privacidad [o sea, las normas que regulan el delito de injurias] no pueden inhibir ni restringir la investigación y difusión de información de interés público”, que la reputación “debe estar garantizada solo a través de sanciones civiles en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario público o persona particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público”, que “los funcionarios públicos están sometidos a mayor escrutinio por la sociedad” y que, para establecer la existencia de las injurias “debe probarse que en la difusión de noticias, el comunicador tuvo pleno conocimiento de que estaba difundiendo noticias falsas”.  Todos estos dichos de la Segunda Sala de lo Penal deberían motivar un importante debate público sobre las leyes que regulan las injurias, e incluso, podrían servir de fundamento para que se declare su inconstitucionalidad.
Sobre la corrupción en la función judicial, lo escrito en Vistazo habla por sí solo: si en este país existe periodismo serio debería preocuparse de investigar el por qué de esas llamadas, de entrevistar a los involucrados, de explicarnos estos hechos sospechosos.  Porque este silencio cómplice de los medios de comunicación, también resulta sospechoso.  

Vistazo (I)

13 de mayo de 2009


“El poderoso teléfono de Neira

El registro de llamadas celulares puede sustentar un juicio penal.  El ex columnista de Vistazo, Xavier Castro Muñoz le ganó en tres instancias un juicio que por injurias calumniosas le había puesto el ex diputado socialcristiano Xavier Neira Menéndez, en torno a la influencia que ejercía este político en las cortes judiciales.  El registro de 411 llamadas en menos de cinco meses del ex diputado a jueces y dirigentes judiciales sirvió de sustento a Castro para probar tal influencia.  Del número celular del economista Neira se registraron numerosas llamadas al juez Hernán Ulloa; al juez Luis Rojas Bajaña, a los ex Presidentes de la Corte Superior Gustavo von Buchwald y Armando Cervantes y al dirigente judicial Luis Muñoz.”

Yo conocí el caso de primera mano y defendí en público la postura de Xavier Castro Muñoz porque entendí que defenderla era defender la libertad de expresión.  Es ridículo, pero la noticia ha pasado casi desapercibida (el que Vistazo publique aunque sea esta gacetilla es lo mínimo: el supuesto “delito” de injurias calumniosas y no calumniosas graves que le imputó, digámoslo con todas sus letras, el “verdadero director nacional de la Función Judicial desde 1998 y considerado el abogado sin título más poderoso del país” a XCM sucedió en sus páginas): el buscador del profeta Google, si colocamos “xavier neira” + “juicio”, nos arroja sólo cuatro resultados (consulta hecha a las 12h05 del 13 de mayo): dos son plenamente insustanciales (los de los diarios Hoy y El Comercio) y dos se refieren al juicio sin profundizar al respecto, ambos de EcuadorInmediato (aquí y acá). 

Valga decirlo: Xavier Neira Menéndez fue Ministro de Industrias en el período de Febres-Cordero (duró 33 meses en el cargo hasta que se lo acusó de corrupción por un contrato con la empresa Ecuahospital; para evitar la orden de captura Neira fugó a los Estados Unidos de América, país al que, dicho sea de paso, ya más no puede viajar porque su Gobierno le revocó la visa –Miguel Orellana Arenas es la reciente adquisición de este deplorable club- por sospechas de “corrupción”), diputado y candidato a la Presidencia de la República el año 2002 por el PSC (¿cómo olvidar la vergüenza ajena que provocaba LeóNeira?) que terminó por expulsarlo de sus filas por las sospechas de corrupción que justificaron retirarle la visa.  El juicio que Xavier Castro Muñoz le ganó a XNM contiene referencias que tienden a probar la clara injerencia de XNM en las cortes de justicia y el núcleo duro de su discusión se refiere al derecho a la libertad de expresión (aquel que los medios de comunicación dicen tanto defender)…

Y sin embargo, las dos únicas referencias en la prensa escrita (además de Vistazo) pertenecen a dos diarios quiteños que aluden de manera insustancial el asunto (en uno de ellos, el diario Hoy, escribe todavía XNM) y dos noticias meramente descriptivas que corresponden a un diario digital.  Los diarios de Guayaquil, mutis por el foro: ni una noticia, siquiera (al menos, ninguna que aparezca en una busca digital, valga aclararlo).  Ningún medio de comunicación se ha preocupado de discutir los alcances de esta sentencia, de entrevistar a los involucrados (¡al juez Ulloa Parada, que está tan de moda!), de pensar el asunto, nada.  Es muy patético, de veras.

Lo dicho: a los medios de comunicación les gusta callar porque están como ausentes (cuando les conviene: las razones de fondo son desagradables).
   
P.S.- En la foto, dicho sea con el estribillo de moda, ¿De qué se ríe Neira? ¿De la mediocridad de la llamada “prensa libre” acaso?  Ummm.  Y sí, puede ser.

Libertad de opinión

5 de mayo de 2007

Xavier Castro publicó un artículo en revista Vistazo donde opinó que Xavier Neira era el “verdadero director nacional de personal de la Función Judicial desde 1998 y considerado el abogado sin título más poderoso del país”. Conozco a decenas de personas que comparten la opinión de Castro; yo mismo la suscribo sin demora. Se supone, sin embargo, que no deberíamos compartir esta opinión porque corremos el inminente riesgo de que Neira nos demande por injurias calumniosas y no calumniosas graves, acto que el aludido perpetró en contra de Castro en razón del citado artículo.

Tanto dramatismo de Neira, sin embargo, no se justifica, en razón de las propias normas y hechos que él refiere en la acusación particular que presentó contra Castro. Neira cita el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y recuerda que fue Ministro de Industrias, Diputado de la República en dos ocasiones y candidato a la Presidencia de la República (¿cómo olvidar la comicidad involuntaria de LeoNeira?), todo lo cual, en sus propias palabras, lo configura como “hombre público y de ahí la mayor afectación de las injurias descritas”. Pero Neira se equivoca, porque precisamente el artículo que cita, sin conocerlo bien, se interpreta de manera opuesta a la que él sugiere.

Me explico: el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos protege el derecho a la libertad de expresión; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos interpreta este derecho mediante la “Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión” cuyo principio décimo establece una menor protección para los funcionarios o personas públicas y la obligación que tienen éstas de probar que el presunto autor de la injuria tuvo la inequívoca intención de infligirles daño, en cuyo caso únicamente debería aplicársele una sanción civil, porque la Comisión Interamericana entiende que la libertad de expresión genera “discursos críticos o incluso ofensivos” ante los cuales las denuncias de injurias suelen utilizarse para atacarlos o silenciarlos (cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia). La ciberpágina de la Relatoría para la Libertad de Expresión es pródiga en información a este respecto y la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso Ricardo Canese c. Paraguay no permite dudas acerca de la necesidad de aplicar los principios sobre libertad de expresión en el derecho interno.

Nos hallamos, entonces, ante la necesidad de defender la libertad de opinar garantizada en la Constitución y amparada en normas e interpretaciones de instrumentos internacionales que son plenamente aplicables en el país (y que prevalecen sobre las leyes) o de admitir que esta libertad se criminalice mediante el recurso a una acción penal que la acalle. Tengo la convicción de que en el hipotético (y desde luego, erróneo) caso de que a Xavier Castro la justicia penal lo condene, a éste le queda expedito el camino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que responsabilice al Estado ecuatoriano y lo obligue a pagarle una indemnización que lo resarza de esa condena; más aún, tengo la firme convicción de que la obligación de quienes hacemos opinión pública es tomar partido por la defensa del derecho a expresar nuestra opinión, derecho éste, que mucho enoja y poco entiende Xavier Neira.