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La evidencia de un fracaso anunciado

11 de febrero de 2019


Si algo debería motivar el asombro, es como una sola autoridad que tiene una Ordenanza desde el año 2001 que lo obliga a impulsar las ciclovías en el cantón ha sorteado 18 años de rotunda ineficacia en su aplicación. Quiere decir que la fuerza de los ciclistas para exigir sus derechos en Guayaquil ha sido nula. La autoridad ha hecho lo que le ha venido en gana, lo que se traduce en que no se ha hecho casi nada. Y lo poco que ha hecho, lo ha hecho mal.

Unos meses atrás, en mayo, el Alcalde Nebot se reunió con asociaciones de ciclistas. Como lo comenté en un artículo de la época, había un elefante en la habitación: el hecho de que al Alcalde de la ciudad, no de ahora, de siempre, le importan un pepino las ciclovías. Y no es muy difícil darse cuenta de la razón, pues lo suyo “son los vehículos a motor: ahí, en ello y alrededor de ello (calles, puentes, cemento) está el biyuyo”. Y lo que le importa al Alcalde no es tanto el bien común, como que se gaste y se reparta el biyuyo*. Siendo él el repartidor, claro.

La ineficacia en las ciclovías es fruto del profundo desinterés del Alcalde por ellas, puesto de manifiesto en la designación de una comisión. A Perón se le atribuye la frase: “si quieres que algo no funcione, crea una comisión”; a Nebot puede atribuírsele haber perfeccionado su práctica**. Ese mes de mayo el Alcalde Nebot creó una comisión bajo el muy vendedor eslogan: “un solo equipo por las ciclovías”. Algunos ciclistas le creyeron al Alcalde y han tardado hasta febrero en darse cuenta que lo que para Nebot era un conveniente lavado de imagen, para ellos era una prolongada metedura de dedo***.  

El fracaso lo ha consignado diario Expreso: “El ciclismo se baja de la mesa”. Y las razones son evidentes: la Alcaldía no se tomó nunca en serio la comisión y los ciclistas se cansaron de que la Alcaldía les meta el dedo.

* Porque en Guayaquil se gasta 6 veces más de lo que se debería gastar para que la ciudad tenga un desarrollo sustentable, a costa precisamente de sacrificarlo, v. “Explicando el negocio de la Alcaldía socialcristiana”
** El Alcalde es pésimo con las comisiones. La del Bicentenario es otro fracaso.
*** El contexto de esta comisión creada por Nebot fue la publicación por diario Expreso de un artículo titulado: “Guayaquil renuncia a las ciclovías”. El Alcalde Nebot buscó lavar su imagen enseguida, por lo que organizó la comisión en cuestión. Cuando la critiqué en este blog, uno de los ciclistas integrado a ella (sin identificarse) me cuestionó y le respondí en este artículo: “Ser de cera”. La idea principal del mismo era que dicha comisión estaba destinada a fracasar. Ocho meses después, su fracaso se ha evidenciado.

30 Seconds to Shit

19 de mayo de 2018


Esta entrevista que le hizo Walter Ruiz Jaén al alcalde Jaime Nebot Saadi es rara, por dos razones. Primero, porque es una de las entrevistas menos orquestadas que he visto que le hayan hecho al alcalde Nebot (a ratos se lo sintió hasta incómodo) (1). Segundo, porque en 30 segundos (16:25-16:55) explicó su modus operandi en materia de ciclovías (se le agradece la concisión).  


El entrevistador, voz del fútbol en Diblú, le preguntó al alcalde Nebot por esa construcción de la calle Junín que “estrecha” la calle.

Fue allí que Nebot explicó en treinta exactos segundos (16:25-16:55) el modus operandi de su administración, compuesto de tres prácticas:

1) La regresión a los derechos de los ciclistas

“Mi decisión de que eso no se hag… eso era el intento de hacer en la calle Junín una ciclovía. Y yo me opuse a eso”

N.B.: Pero, claro, son “un solo equipo por las ciclovías”. JAJAJA.

2) La propaganda municipal

“Y eso generó un malentendido, gracias a Dios hoy aclarado con la gente que hace ciclismo. La gente que hace ciclismo sabe que yo propicio la Metrovía, perdón, la Aerovía, eh, las ciclovías”.

N.B.: Esta es la utilidad de los ciclistas sentados alrededor del alcalde: propaganda. Que se le crucen en el cerebro las palabras “Metrovía” y “Aerovía” antes de poder pronunciar “ciclovías”, es un lapsus bastante decidor.

3) La mentira a los ciclistas

“El propio puente en el que Ud. trota [el recién inaugurado puente que conecta Guayaquil con Samborondón] sabe que tiene ciclovía”.

N.B.: Las ciclovías que ha hecho la alcaldía de Guayaquil son dispersas y anti-técnicas, sin planificación ni utilidad. En general, están mal hechas. El ejemplo de ciclovía que le ofreció Nebot a Ruiz es una confirmación de esto. Un ciclista, que seguramente no será de los sentados a la derecha de nuestro alcalde, ha escrito lo mal que esa ciclovía está: un total desastre.

(1) Por supuesto, Ruiz está muy lejos de hacer una entrevista incisiva y documentada (por ejemplo, se come entero el amague de la ciclovía del nuevo puente). Pero en comparación a los otros que lo suelen entrevistar los miércoles, es Philip Adams.

Las ciclovías y el elefante

16 de mayo de 2018



La primera nota: “Guayaquil renuncia a las ciclovías” (11/abril/2018)

La nota pinta una realidad triste: la Alcaldía de Guayaquil proyectó 8 ciclovías, pero solo ejecutaron dos, una de ellas en el centro que “nunca fue respetada”. La nota describe que en la ciclovía de la calle Junín, en el centro, ahora se iba a construir una jardinera “que es como se lo ha aprobado por parte del alcalde”. Finalmente, se publica la opinión lapidaria del vocero de la Alcaldía: “en el centro de Guayaquil, por las condiciones de las calles y el clima no funciona una ciclovía”.

La segunda nota: “Ciclistas y alcaldes forman un solo equipo por las ciclovías” (10/mayo/2018)

Todo el escenario de desastre de la nota anterior, es decir, el incumplimiento de su propia planificación, la ineficacia de hacer cumplir lo ejecutado e incluso su regresión (la ciclovía de la calle Junín), además de la negativa de construir ciclovías en el centro, las conjuró la sola expresión del alcalde: “No hay problemas con el tema ciclovías”, para a continuación señalar que “por el momento debemos tener restricciones, no prohibiciones, en el centro”.

Desde los ciclistas, el problema es cualquier restricción a la circulación, en el centro o en cualquier otra parte. No porque no pueda haber restricciones a la circulación. Pero porque tienen que estar plenamente justificadas.

Y veamos esta justificación: según el redactor de esta nota, el alcalde ofreció lo que él llamó “razones técnicas”, que se reducían a esto:

“Evitar aportar al colapso del tránsito que ya se presenta en esta parte de la ciudad”.

¿Razones técnicas? JAJAJA. Reformulemos: el tráfico colapsa y se piensa “evitar” que se aporte a ese colapso a través de una restricción a la circulación de aquellos que podrían contribuir a evitar el colapso del tráfico: los ciclistas (claro, para ello se requiere planificación y otro modelo de desarrollo que priorice el interés general por encima del particular: ciencia ficción para el gobierno local). Estas “razones técnicas” del alcalde ven como problema a una posible solución, no ofrecen ni un dato, ni un estudio, ni nada, únicamente una restricción, propuesta frente a quienes serían sus destinatarios, que allí sentados debieron ser de cera porque no dijeron ni mú. Se ofrendó ante ellos una de las “razones técnicas” más pobres que una autoridad ha propuesto en el orbe occidental, pero la muchachada hurgó en el silencio.

Seamos claros: la medida que quiere imponer la Alcaldía es una vulneración a los derechos de los ciclistas, que pagan los platos rotos de la incompetencia de la Alcaldía en la planificación y en la ejecución de lo planificado.

No hay que ser ingenuos: esta reunión con los ciclistas fue un lavado de imagen, en un área en la que se han hecho las cosas muy mal, no de ahora, desde siempre, porque se avecinan tiempos electorales. Eso es todo. Y Mr. Hyde fue el cronista de este simulacro.

Conclusión: El elefante en la habitación.

El elefante en la habitación es que al alcalde le importa un pepino las ciclovías. No de ahora, desde siempre. Lo suyo son los vehículos a motor: ahí, en ello y alrededor de ello (calles, puentes, cemento) está el biyuyo. Cuando ha tenido oportunidades (financiamiento internacional, por ejemplo) para desarrollarlas, las ha desperdiciado. Cuando ha asumido la competencia del tránsito, no las ha vinculado a una planificación integral. Incluso cuando (aunque de manera deficiente) las ha implementado, luego ha dado marcha atrás (como lo mostró Expreso en la primera nota, cuando estaba Dr. Jekyll). Y la cereza de este pastel anti-ciclístico es la restricción que pretende ahora imponer a la circulación en el centro. 

Así es Ciudad Sainete, donde te pasan este elefante en la habitación como “un solo equipo por las ciclovías”. Y la verdad, no sé qué es peor: o los ciclistas que se han dejado, o el periodista que redactó ese adefesio.  

El ciclismo vuelve a las calles

4 de marzo de 2009


El domingo 22 de febrero Diario Expreso publicó en su suplemento Semana (la nota, aquí) un artículo con el ilustrativo título que encabeza esta entrada. Dicho artículo expone algunos ejemplos de personas que suelen utilizar la bicicleta como medio de transporte (incluido el mío propio), destaca el trabajo de Ecuador Aventura, una agrupación que promueve el uso de las bicicletas en conjunto con la M. I. Municipalidad de Guayaquil, y explica cuál es el marco legal que ampara las iniciativas y establece las exigencias a formularse en este ámbito. El artículo lo redactó con mucho oficio Johnny Alvarado y las fotos (al menos ésta que adjunto, que apareció en la edición impresa del suplemento) las tomó Romina Icaza.

El 1 de marzo publiqué una entrada titulada “Derechos de los ciclistas”; ese mismo día, la entrada recibió este comentario de Luis Vélez Lecaro (su blog aquí), mismo que pongo a consideración general:

“Ecuador Aventura es uno de los grupos de ciclistas de Guayaquil que está promoviendo la implementación de las ciclovías en Guayaquil; el jueves habrá una reunión para tratar justamente sobre las propuestas por el municipio; los que estén interesados en participar contactarse con los organizadores: http://www.ecuadoraventura.org/”
La invitación, entonces, queda hecha. Saluz.