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Marx y Quito

1 de octubre de 2020

Hay un célebre pasaje de su vasta obra, en el que Karl Marx hace un elogio del crimen:

 

‘El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad y ello nos ayudará a sobreponemos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una “mercancía”. […] El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc., y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo; desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas.’*

 

A mí una analogía con Quito me parece obvia. Analicemos la relación de Quito como una ‘rama de producción y el conjunto de la sociedad y ello nos ayudará a sobreponermos a muchos prejuicios’, como dice Marx. Por una tara de su nacimiento, cual es su ubicación, Quito produce bienes y servicios casi exclusivamente para su consumo y el de sus pintorescos alrededores. No es y nunca ha sido un motor de la economía nacional. No ejerce una influencia nacional, pues las otras ciudades importantes del país, Guayaquil y Cuenca, tienen su propia lógica, su propia prensa y su propia televisora. Sus élites no tienen liderazgo ni tan siquiera local, como lo admiten los propios analistas quiteños (v. ‘Quito sin liderazgo’). Entonces, ¿qué hace como capital?

 

Pues cobrar la renta de ser un centro administrativo. Quito, como ‘rama de producción’ produce burócratas, y los burócratas, la lentitud (el atributo más acusado del quiteño, que se nota hasta cuando caminan, v. ‘A Quito en sus fiestas’). La lentitud en los trámites es lo que relaciona a Quito con ‘el conjunto de la sociedad’, y esas demoras se resuelven de dos maneras: o pagando (i.e., corrupción), o soportando lo que tome la demora. De cualquier manera, Quito gana.

 

Quito gana en ‘pagando’ porque entra dinero a circular en su mercado (esos edificios tan bonitos de su zona Norte no se pagan solos, muchachos), y Quito gana, y mucho, causando que los que acuden a ella por ser un centro administrativo sufran demoras, porque de esa manera gana el hotel, la hostería o la chingana adonde llegue el forastero; gana la seño que vende el almuerzo, la tienda de víveres y las licoreras; gana el taxista y el busetero, la damita y el caballero, el dueño del chongo y las respetables señoras putas; gana el abogado y gana el delincuente, pues como decía mi lejano pariente Juan Bautista Aguirre, ‘A cualquier forastero / con extraña cortesía / sea de noche, sea de día / le quitan luego el sombrero; / y si él no trata ligero / de tomar otra derrota / le quitan también sin nota / estos corteses ladrones / la camisa y los calzones / hasta dejarlo en pelota’ (‘Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito’)  

 

Y una vez que hemos llegado hasta el delincuente, empatamos con lo dicho por la barba Marx y se produce en el disfuncional Ecuador el derecho penal y los libros de Zavala Baquerizo, la administración de justicia penal y la Fiscal Salazar. Por cagarla verde, hasta se la produce a la María Paula Romo.

 

Así, Quito produce burócratas: su fuente de riqueza es la desgracia del resto del país. Sobre esta base no hay desarrollo posible para el Ecuador.

 

Y lo supo ver bien Guadalupe Mantilla de Aquaviva, la dueña de diario El Comercio (el diario que se lee en Quito y sus pintorescos alrededores), a quien se le atribuye la certera frase: ‘Quito, sin burocracia, se parecería a Machachi’ (v. ‘Guadalupe Mantilla (Naipe Centralista)). Porque es evidente que, si se seca su ‘rama de producción’, Quito sería como una Machachi, un pintoresco pueblo triste que ofrece allullas al paseante, o algo así.

 

Cuánto se puede aprender a partir de una frase de la barba***.

 

* ‘Elogio del crimen’. Este texto se escribió entre 1860 y 1862 y se editó póstumamente, a modo de apéndice en ‘Teorías de las plusvalías’, bajo el título ‘Concepción apologética de la productividad de todas las profesiones’

** Aclaración importante: soy marxista, pero de la tendencia grouchiana.

*** Karl Marx y James Harden, juntos en un mismo mote.

 

Quito, la empleomaniaca

25 de agosto de 2019


Contaba el afamado periodista cuencano Manuel de Jesús Calle lo siguiente de la capital, a principios del siglo pasado:

“No hay ciudad más empleomaniaca que Quito. Allí la mitad de la gente propiamente urbana, que no tiene sobre qué caerse muerta, vive del fisco; una tercera parte, de ricos, hacendados, comerciantes y pulperos, explota las necesidades del pobre, como es natural que suceda; y el resto, se dedica la mitad a la vagancia, en pleno ‘chullalevismo’, y la mitad al agio y la usura, con el concurso a veces de la tesorería de hacienda y la municipal […] Y por ello la pobreza es formidable. Quito entero quiere ser empleado. […] Y las artes del ‘palanqueo’ revisten en ocasiones, el serio carácter de una... ¿cómo diré? de una amable condescendencia. El que tiene una vecinita linda, unas primas donosas, unas hijas simpáticas, una mujercita bonita, a ellas envía en son de súplica, aunque corran el peligro de que las atiendan en forma, y tal vez por eso mismo. Lo he observado durante larguísimo tiempo, y es una vergüenza.” (‘Charlas de Ernesto Mora’, 24 de septiembre de 1911)

Lo de las “artes del palanqueo” que comercia con mujeres es historia antigua (esperemos). Pero que Quito es una ciudad empleomaniaca, claro que lo es. Si le quitas a la burocracia, como bien supo advertirlo la Guadalupe Mantilla, se parecería a Machachi.

Quito con burocracia (felizmente)

12 de junio de 2017


Como lo ha advertido la dueña del diario El Comercio de la ciudad capital, Guadalupe Mantilla de Acquaviva, “Quito sin burocracia se parecería a Machachi”.

Estando en Quito, con unos amigos guayaquileños, nos reíamos de la idea de que sin burocracia Quito caería en fase de ruina. Abandonado de colombianas, venezolanas y manabas, Quito entraría en un período de nalgas caídas. Y podría muy bien cambiar su nombre a Infierno Frío, o Ciudad Tristeza, los que le harían justicia.

Pero lo más probable es que la burocracia siga vivificando a Quito, para mayor fortuna de todos.

Cynthia colecciona naipes (siempre que sean centralistas)

24 de noviembre de 2016


Fuente.  
En esta imagen, Cynthia Viteri aparece sentada junto a tres serranos. Los tres fueron incluidos, por gente cercana a su partido y al ideal de “autonomía” de Guayaquil (cuando éste existía), en la baraja del desopilante “Naipe Centralista”, ataque mordaz perpetrado contra algunos representantes de la franciscana ciudad que bien pudiera ser Machachi (Mantilla de Acquaviva dixit) a inicios de este milenio (año 2003, creo).


A la derecha de Viteri en la imagen, Mauricio Pozo, su vicepresidente, viejo conocido del Naipe Centralista (en la imagen de arriba, con un look de risueño Édgar Vivar). A su izquierda, está Roque Sevilla, un empresario con facha de quijote del Interande, pero pura facha. Al menos, según advierten los autores del Naipe Centralista, que lo tratan como un auténtico sujeto de cuidado:


 
Here comes to cobrar la renta


 
Al fondo en la imagen, el tercero que aparece en el Naipe Centralista es el “empresario de tez morena” que engañaba a los niños serranos:

 
Conclusión: para que un político serrano de cierta relevancia se alíe con Cynthia Viteri en esta elección parece imprescindible que haya aparecido en el Naipe Centralista. Ramiro González (este “Jetón” es otra figura del Naipe Centralista, ¡cómo no!) fue el fulano que marcó este derrotero de Viteri de aliarse con tipos indeseables para un sector de su propio partido y para varios de sus aliados naturales. La sucesión de cromos dignos de un naipe sentados en su derredor confirman este derrotero, en el que todos los respaldos sumados pertenecen a una odiosa Vieja Guardia (o como en el caso de Rodrigo Paz, a la pelea pasada). 

La única explicación posible para ello es: “Es lo que hay”. Y realmente es poco.

Guadalupe Mantilla (Naipe Centralista)

27 de agosto de 2016


“Quito sin burocracia se parecería a Machachi”.

Tiene toda la boca llenitita de razón, la Guadalupe.