38 muertos y una mentira (excusable) de Yei Yei
8 de noviembre de 2016
Publicado por Xavier 0 comentarios
Etiquetas: Aguirre Abad, Ángela Batallas, Emil Cioran, Gregorio Escobedo, Guayaquil, Historia, HIstoria de Guayaquil, Joaquín Magallar, José Joaquín de Olmedo, Luis Urdaneta, Melvin Hoyos, Pocho Harb
Los espantos de la independencia de Guayaquil
24 de enero de 2016
“Si uno lee los grandes estudios abstractos, las teorías, las proclamas de la época, muy bien; pero cuando se leen las memorias de quienes vivieron esos acontecimientos, se da uno cuenta de que fueron espantosos.”(Emil Cioran)
Publicado por Xavier 1 comentarios
Etiquetas: Aguirre Abad, Comida, Emil Cioran, Encebollado, Gregorio Escobedo, Historia, HIstoria de Guayaquil, PSC
A partir de Raúl Farías
19 de enero de 2010
Raúl Farías tiene buena pluma y la prueba fehaciente es su bitácora. Lo más reciente que ha publicado es una crónica de la película 500 days of summer animada de fondo con música de la gran Regina Spektor (Rodrigo Fresán, a quien RF cita y con quien comparte acrónimo, le dedica una luminosa crítica, por acá), una crítica al libro de Juan Fernando Andrade, Hablas demasiado, pensada y ligera (como me imagino el libro y con The Strokes de fondo musical, de nuevo gracias) y un último post 2009 que narra el Guayaquil de fin de año (esencialmente insoportable, de adioses al sosiego y bienvenida a los grillos) con una serie de fotos de Vasco Szinetar, de algunas de las cuales me aprovecho random para decir unas cuantas palabras:

Bolaño
No soy un gran fanático de Bolaño, pero lo que he leído me ha gustado mucho (Detectives salvajes, Putas asesinas). Creo que hay que leerlo con ligereza, sin ese peso absurdo de las onerosas consideraciones y premios y blablá; creo, como dijo Parra, que le debemos un hígado. Me gusta la foto; es una de amigos.

Borges
Sépase que nadie como Borges y su maestría: Borges es mucho. La imagen de un anciano ciego presa de una broma inocente en un baño, dejándose estar, tal como parece representarlo esta fotografía, indefenso y risueño: hermosa metáfora.

Cioran
Vasco, gracias por las fotos.
El diablo se reconoce en la locura
triunfal de vuestros ojos, mientras
que en los mios,
apagados y petrificados,
vuelve a hallar el
hocico de un asesino cansado de todo,
incluso del Mal.
¡Abajo el espejo!
Al no tener fondo
ni limites,
éste nos revela lo que demás íntimo y lejano hay en
nosotros: nuestros temibles secretos,
nuestras ocultas demencias.
Cioran, Paris, 5 de Octubre de 1983
No es sino una clara aplicación de su regla de oro: “dejar una imagen incompleta de uno mismo”.
Publicado por Xavier 4 comentarios
Etiquetas: Emil Cioran, Jorge Luis Borges, Juan Fernando Andrade, Raúl Farías, Regina Spektor, Roberto Bolaño, Rodrigo Fresán, The Strokes, Vasco Szinetar
Religulous
1 de octubre de 2009
Publicado por Xavier 2 comentarios
Etiquetas: Bill Maher, Documental, Emil Cioran, Religión
Kristotek
7 de enero de 2009
Ayer, a partir de su anécdota, flipamos con la idea de OZ: el imaginario cristiano (el católico, al menos, que es el que me lo conozco mejor porque lo padecí en mi infancia) da mucho para un bar temático. En principio, podría replicarse la entrada de Ganesh pero en clave cristiana: un Cristo de brazos abiertos que cuelgue del techo (no decidimos aún si su mirada debería ser dulce o doliente; acaso feroz). La carta tendría piqueos Eucarísticos y Apostólicos, platos tipo Cuerpo de Cristo, La Última Cena y Chorizos en Salsa de Lourdes; los cocktails tendrían nombres sugestivos como Parusía, Juicio Final, Evangelio de Juan (éste te pondría en trance místico deuan), Hijas de Lot (cachondería pura), Carro de Elías, Camino a Belén, etc. Tendría detalles tipo Andrés Carne de Res: así, el popote del Bloddy (Virgin) Mary tendrían una imagen de la Virgen María (Inmaculada since 1854) con guiño de ojo y teñida de rojo. La música sería un techno potente (¡aguante el punchis!) que un DJ apropiadamente vestido de so-cerdote tocaría desde un altar y la atención estaría a cargo de benditos y malditas, debidamente ataviados al efecto. Todo esto y más flipamos nosotros ayer y cuando andábamos en busca de un nombre, el Curro, habitúe de la palabra certera, sentenció que la disco se llamaría Kristotek: brindis y aclamación.
Dijo Cioran: las religiones son cruzadas contra el humor. Me temo que como flipaje de dos white russians de duración la idea nos divierte, pero como negocio no nos rendiría. La gente no sabe todavía disfrutar de una sana dosis de herejía (no en público al menos, las apariencias, blablá).
P.S.- En la foto, arriba: Curro, OZ, xaflag. Abajo: vodka tonic, gin tonic, white russian.
Publicado por Xavier 14 comentarios
Etiquetas: Amigos, Emil Cioran, Kristotek, Religión
Cinema Paradiso
8 de septiembre de 2008
Un jueves en Quito convine con mi pana Ernesto Arosemena (que hoy estudia en el seminario y que si algún día me avengo a casarme –porque la institución del matrimonio me interesa tan poco, que precisamente en razón de ese desinterés podría muy bien hacerlo- será él quien oficie la boda –o sea, la charla previa a la batalla de hígados) en ir al Octaedro (allí, en la calle Zurriago, ¿existirá todavía?) para ver Cinema Paradiso. No fuimos ese jueves porque un aguacero brutal (cats and dogs, it was raining) nos suspendió la función.
El martes siguiente un anuncio diminuto en El Comercio advertía al público en general que aquello que el jueves no fue, sería ese día. Lo revisé justo un par de horas antes, llamé a Ernesto, se excusó. Tomé la Catar-El Bosque y llegué a Octaedro, unos diez minutos antes de la 19h30, hora de la función. Si no yerro, el dueño de Octaedro era o es un tipo que hace cine y que se apellida Cañizares. Me parece que administraba el lugar en compañía de su madre. Cuando entré, sólo los vi a ellos, sentados y dos tazas de café. No había nadie más y parecían a punto de irse. Les pregunté, ¿hay función? Se miraron, como buscando respuestas en sus pupilas, y optaron por el respeto a la palabra empeñada. Por supuesto, dijo él, adelante.
Y ahí estaba yo, solo, frente a una pantalla que proyectaba las imágenes que despedía un cañón de luz desde atrás y sentado en una silla de director de cine, en una situación que parecía de homenaje a esta película que es, en sí misma, un homenaje al cine. Empezó a rodar, a escucharse la música de Ennio Morricone y empecé yo a quebrarme desde el momento en que Alfredo salva a Toto cuando la madre lo amonesta por gastarse el dinero en las películas. La historia de amor, cito de memoria la frase de Alfredo, ese inmenso Philippe Noiret, “no te metas con las mujeres de ojos azules, ésas son las peores” (yo me he perdido en mujeres de ojos azules, Alfredo) es trágica y hermosa. La escena final, esa catarata de imágenes, tenía su réplica en mis mejillas. Recuerdo que cuando pasaban los créditos, entró el tipo a apagar el proyector y con voz quebrada le pedí que no lo hiciera. Él me miró como si yo fuera un alucinado. Es probable que no se haya percatado que en ese momento, para mí, no terminaba la película: terminaba un rito.
Cuando salí de Octaedro mi viejo me esperaba afuera. Se asombró de verme en este estado. Yo traté de explicarle, de hacerle entender, pero no pude verbalizarlo. Escribió Cioran que “no se habita un país, se habita una lengua. Una patria es eso y nada más”. Y si el rumano está en lo cierto, una experiencia como ésta te convierte en apátrida, te saca de tus posibilidades de expresión. No hay quien te entienda, al menos por palabras (acaso sólo se entiendan estas cosas por cuerpos, miradas, orgasmos). Mi viejo no lo entendió. Recuerdo que le dije que yo no había llorado tanto desde que murió mi abuelo. Él no me respondió nada, sólo miró hacia adelante, en perfecto control del volante. Caía una lluvia tenue.
Mi amigo Jorge Pipo Aycart se suele burlar de mi relación con Cinema Paradiso (la que yo considero la mejor película que haya visto, y esto lacera al bueno de Pipo, parece). Él prefiere un cine conceptual, una especie de cine sacerdotal que sólo lo entienden, en todos sus extremos, los iniciados, aquellos que manejan la jerga y conocen los libros y los códigos. Nada que objetarles, salvo el aburrimiento y que ese tipo de película, a mí, ni me mueve ni me toca. Yo quiero, yo anhelo otro cine. Uno que me conmueva, que me saque. Un cine que me vuele los sesos, sí, pero que también me acaricie il cuore. Y para mí, Cinema Paradiso tiene eso en su justa medida. Y no puedo (me avergonzaría algún día no hacerlo) verla sin lágrimas en los ojos. Ni modo, así nos juega el corazón.
Publicado por Xavier 13 comentarios
Etiquetas: Cine, Cinema Paradiso, Emil Cioran
Villa Grimaldi
21 de octubre de 2006
Publicado por Xavier 0 comentarios
Etiquetas: Augusto Pinochet, Chile, Corte IDH, Diario El Universo, Emil Cioran, Joaquín Sabina, León Febres-Cordero, Terrorismo de Estado, Villa Grimaldi