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Casal y el año 1534

10 de julio de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 10 de julio de 2026.

El año 1895, Manuel Alfredo Casal publicó en Santiago de Guayaquil un libro que contenía unas refutaciones a ciertos dichos de la ‘Gran Guía Estadística Sud-Americana’ acerca de la República del Ecuador. Este libro se había publicado en Génova en 1892 y entre sus tantas refutaciones, Casal explicó que Guayaquil se debió haber fundado el año 1534, no el año 1535 como se sostenía en el libro. 

Esta refutación hecha por Manuel Alfredo Casal no se la basó en la continuidad que existe entre la ciudad de Santiago de Quito fundada en 1534 en las cercanías de la laguna de Colta y la ciudad de Santiago de Guayaquil donde Casal publicó su libro en 1895. La continuidad entre estas dos ciudades (una serrana y otra costeña) es la base del argumento que avanzó por primera vez Miguel Aspiazu Carbo en un libro publicado sesenta años después, en 1955. 

Es importante destacar que este argumento de Aspiazu no lo podía Casal desarrollar en 1895 porque el argumento de Aspiazu surge a raíz de la atenta y razonada lectura de un documento (el acta de fundación de la ciudad de Santiago de Quito, hecha el 15 de agosto de 1534 por Diego de Almagro) que se publicó recién en 1934, con ocasión de los 400 años de fundación de San Francisco de Quito, hecha el 28 de agosto de 1534 (y fundada, justamente, en la ciudad de Santiago).

El argumento de Manuel Alfredo Casal para concluir que Guayaquil se fundó el año 1534 implicó la referencia a un documento no tan conocido y un ejercicio de pura lógica. Por su lectura del libro de Francisco Campos, ‘Compendio histórico de Guayaquil desde su fundación hasta el año de 1820’, él conoció de la existencia de una Cédula Real de Carlos I de España, emitida el 6 de octubre de 1535, en la cual se consideraba a Guayaquil como “la segunda ciudad fundada en los dominios del Reino de Quito”. 

Entonces, dedujo Casal, “acordes en que la ciudad de Lima fué fundada por Pizarro en enero de 1535, mal puede admitirse que Guayaquil fuese la segunda fundación de los españoles, si ella hubiese tenido lugar el 25 de julio de 1535, en cuyo caso hubiese sido la tercera, tomando por base sólo las fundaciones de San Miguel, hoy Piura, fundada en 1532, y de Lima, en enero de 1535”. Finalmente, Casal concluyó: “la fundación de Guayaquil tuvo lugar en 1534.”

Aquel año 1534, justamente, es el que consta en el acta de fundación de la ciudad. Miguel Aspiazu, los esposos Ádam Szászdi y Dora León, Julio Estrada, son historiadores que han demostrado que existe una continuidad entre la ciudad de Santiago de 1534 (fundada en la provincia de Quito) y la ciudad de Santiago de 1547 (que se asentó en el cerro Lominchao -hoy, Santa Ana-, en un área vinculada al cacique Guayaquile). El tránsito de esta ciudad española de la Sierra a la Costa para servir mejor a los propósitos de la conquista y sus varios traslados en la Costa hasta encontrar su lugar definitivo en el cerro Lominchao, son materia de minuciosos estudios por Ádam Szászdi y Dora León.

A los nombres de estos historiadores ilustres para dilucidar la fundación de una ciudad y su tránsito hasta un asentamiento definitivo, en cuanto al año de su fundación, se debe agregar a un precursor del siglo XIX: Manuel Alfredo Casal.

El crimen que ubicó a Guayaquil

1 de abril de 2022

 

Publicado en diario Expreso el 1 de abril de 2022.

 

Los conquistadores de América cruzaron el océano Atlántico para someter a los naturales del territorio conquistado y ponerlos a trabajar (explotarlos) en su provecho. Este sistema de explotación se llamó ‘encomienda’. Los conquistadores querían que las encomiendas a ellos otorgadas por sus sacrificios sean hereditarias, pero la Corona de Castilla quiso limitar su duración y, en efecto, así lo hizo en las llamadas Leyes Nuevas, dictadas por el Rey Carlos I en 1542. En la América del Sur, Gonzalo Pizarro capitaneó las demandas de los conquistadores de explotar a su gusto a los nativos. El asunto desembocó en una guerra civil entre conquistadores.

 

Para esta época, Guayaquil era una ciudad española bajada de la montaña, buscando asentarse a la orilla de un río grande. Y se había asentado en la margen oriental de un río, pero sin suerte, pues los ataques de los nativos en 1536, 1537, 1542 y 1543 obligaron a los europeos a trasladar la ciudad una y otra vez, aunque siempre sobre la margen oriental, es decir, en la margen del río más cercana a Quito, villa (ciudad desde 1541) a la que Guayaquil debía servir como puerto.

 

La guerra civil entre los conquistadores es el escenario del crimen ocurrido en Guayaquil que determinó su ubicación definitiva. En Guayaquil gobernaba un portugués, Miguel de Estacio, nombrado Teniente de Gobernador de Guayaquil por Gonzalo Pizarro. En Puerto Viejo gobernaba Francisco de Olmos, Teniente de Gobernador también nombrado por Pizarro. Pero Olmos se cambió al bando realista tras conocer que el Rey había enviado a un sacerdote miembro de la Inquisición, Pedro de la Gasca, a pacificar en su nombre estos ariscos territorios.

 

En abril de 1547, para someter a los sublevados a la autoridad del rey, fue a Guayaquil Francisco de Olmos acompañado de otros ocho españoles. El 6 de abril de 1547, Olmos y compañía sacaron al gonzalista Estacio a conversar al fresco y lo cosieron a puñaladas. También mataron a otros gonzalistas, Alonso de Gutiérrez y un tal capitán Marmolejo. Consumadas estas muertes, la incipiente Guayaquil volvió al redil del Rey.

 

Y consumadas estas muertes, los habitantes de Guayaquil temieron la venganza de Pedro de Puelles, Teniente de Gobernador en Quito nombrado por Gonzalo Pizarro. Para ponérsela difícil a Puelles, los guayaquileños decidieron trasladar la ciudad a la margen occidental del río y ubicarla en la cima de un cerrito, para su mejor defensa.  

 

Pedro de Puelles nunca pudo concretar la temida venganza, porque el 29 de mayo de 1547 lo fueron a visitar unos españoles a su casa en Quito y lo cosieron a puñaladas. Pero ya Guayaquil no se movió del cerro que pasó a llamarse Santa Ana. Fruto del temor, la ciudad había llegado a su ubicación final. Y a pesar de los reclamos de Quito a la Audiencia de Lima para que Guayaquil regrese a la margen oriental (‘para ir y venir [a Guayaquil] se ha de ir con balsas y por ser puerto desta cibdad le viene daño’), ello ya nunca ocurrió.

 

423 años después, en 1970, el ‘Puente de la Unidad Nacional’ acercó Guayaquil a Quito, salvando una distancia que se había creado en 1547. El temor a la venganza por un crimen separó a estas ciudades por mucho (demasiado) tiempo.

Crimen y traslado

14 de marzo de 2021


En 1547, cuando la ciudad de Guayaquil se asentaba de una manera definitiva en el cerro Santa Ana, Francisco de Olmos era un hombre con las manos manchadas de sangre. Las muertes que él causó merecen una explicación.

 

La década de los cuarenta del siglo dieciséis es aún tiempo de conquista en la América del Sur. En la zona del río Guayas y sus afluentes, los habitantes originarios resienten y resisten la presencia de los europeos en su territorio. Antes de 1547, por trece años, la ciudad española que se llamaría Guayaquil buscó un lugar para su establecimiento, pero los chonos, los punáes y los huancavilcas la atacaban y la obligaban a trasladarse. Ocurrió en cuatro ocasiones: en 1536, en 1537, en 1542 y en 1543. Pero su último traslado, el de 1547, fue distinto y es el que hace a esta historia.   

 

La década de los cuarenta del siglo dieciséis es tiempo de guerra entre los conquistadores de la América del Sur: unos están por el gobierno del rey europeo Carlos I y sus leyes, otros por el gobierno del encomendero Gonzalo Pizarro, sublevado a la autoridad del rey. En el marco de esta lucha, en Guayaquil, el 6 de abril de 1547, Francisco de Olmos y otros ocho españoles mataron al portugués Miguel de Estacio, a Alonso Gutiérrez y al capitán Marmolejo, gonzalistas. La leyenda dice que a Estacio, que era el Teniente del Gobernador en Guayaquil nombrado por Gonzalo Pizarro, Olmos y sus compinches lo cosieron a puñaladas, después de sacarlo a conversar al fresco. Olmos era, a su vez, el Teniente de Gobernador nombrado por Pizarro para Puerto Viejo, pero cuando llegó Pedro de la Gasca a pacificar estos territorios en nombre del rey Carlos I, él y muchos otros se pasaron al bando del rey.  

 

Así, cuando Olmos y sus aliados mataron a Estacio, Gutiérrez y Marmolejo en Guayaquil, los mataron por gonzalistas. Fueron muertes causadas por los defensores de la autoridad del rey Carlos I para acabar con la subversión de los españoles en la zona del Golfo de Guayaquil.

 

Este acto criminal justificó el último y definitivo traslado de Guayaquil al Cerrito Verde, hoy cerro Santa Ana. La reacción de los gonzalistas, liderada por el Teniente de Gobernador de Pizarro en Quito, Pedro de Puelles, fue lo que temieron estos incipientes guayaquileños. Por ello, buscaron poner agua de por medio entre la posible reacción de Puelles y se decidió cruzar la ciudad al margen del río opuesto al camino que venía de Quito. Pero la posible reacción de Puelles jamás pudo ocurrir, pues él fue a su vez asesinado el 29 de mayo de 1547 por otros españoles, defensores de la causa del Rey. Y también de su propio peculio: el líder de la turba que mató a Puelles en una ‘visita’ que le hicieron a su casa, Rodrigo de Salazar El Corcovado, se quedó con las encomiendas y las propiedades que de Puelles habían sido.

 

Así, fue el temor a Puelles en 1547 (v. ‘Los orígenes: Guayaquil se aleja de Quito’) lo que hizo que Guayaquil se quede, hasta 1970 y el puente de la Unidad Nacional, separada por un ancho río de su multisecular e inoperante capital administrativa, Quito.

Los orígenes: Guayaquil se aleja de Quito

19 de enero de 2021


Guayaquil y Quito son ciudades fundadas el mismo año, en una misma agitada quincena de agosto de 1534 en la que parecía que se iban a enfrentar dos facciones de españoles, una comandada por Pedro de Alvarado y otra por Diego de Almagro. Una negociación resolvió el asunto sin efusión de sangre (v. ‘Quito: la ciudad que no se fundó en diciembre’).

 

El resultado de esa quincena fue que el 28 de agosto de 1534 se fundó la villa de San Francisco con el expreso propósito de trasladarla 30 leguas al Norte para ocupar un destruido pueblo de indios, de nombre Quito. La villa, efectivamente, se la trasladó a dicho territorio que los españoles ocuparon el 6 de diciembre de 1534. La ciudad de Santiago, fundada unos días antes, el 15 de agosto de 1534, iba a ser el puerto para la ciudad de Quito y con ese propósito se la trasladó a la Costa. Su primer asentamiento en este nuevo emplazamiento data de 1535.

 

Como la ciudad iba a ser un puerto para Quito, siempre se ubicó en el margen oriental del río Babahoyo, del lado del río que no se cruzaba cuando se venía desde Quito, un área de más fácil acceso para los quiteños. La ciudad que se destruyó en 1536, 1537, 1542 y 1543 por los americanos del sector, siempre se la volvió a fundar sobre ese margen oriental. Pero su último traslado, en 1547, no ocurrió por los ataques de los habitantes originarios, ni implicó moverse a otro lado del mismo margen oriental. El traslado ocurrió por una lucha de facciones entre los europeos, e implicó el traslado de la ciudad al margen opuesto a Quito, cruzando el río.

 

El caso es que entre los españoles había algunos que apoyaban al rey, pero otros que apoyaban a Gonzalo Pizarro. Los gonzalistas habían triunfado sobre Blasco Nuñez, a quien el rey Carlos I de España había nombrado en 1543 como primer Virrey de Lima y primer Presidente de la Audiencia de Lima con el propósito de aplicar las Leyes Nuevas dictadas el año anterior y con las que se pretendía moderar los abusos que los conquistadores y sus herederos cometían en perjuicio de los indígenas. Gonzalo Pizarro y su gente no consentían esta moderación. En la batalla de Iñaquito, el 18 de enero de 1546, el ejército formado por Blasco Nuñez fue vencido y él fue degollado en el campo de batalla.

 

Entonces el rey Carlos I de España nombró a un clérigo, obispo de Palencia y miembro de la Inquisición, Pedro de la Gasca, para pacificar estos territorios sublevados. En este nuevo contexto, finalmente los apoyos cambiaron y en la batalla de Jaquijaguana, el 9 de abril de 1548, el ejército de Pizarro fue derrotado por el ejército de La Gasca. Ni siquiera hubo una lucha, pues tan grande era la superioridad del ejército de La Gasca que lo que ocurrió fue un desbande. Enseguida, Pizarro encontró la muerte.

 

En el contexto de esta lucha entre La Gasca y Pizarro, debe entenderse lo ocurrido en Guayaquil un año antes de la batalla de Jaquijaguana, el 6 de abril de 1547. Pizarro había nombrado como Teniente del Gobernador en Guayaquil al portugués Manuel de Estacio. Por su parte, Francisco de Olmos, aunque pariente de los Pizarro, se había pasado al bando realista. Se dice que Olmos y otros ocho realistas, terminaron por coserlo a puñaladas a Estacio, después de sacarlo a conversar al fresco de la incipiente ciudad. También mataron a otros dos gonzalistas, Alonso de Gutiérrez y un tal capitán Marmolejo. No fue muy sutil, pero sí un modo efectivo de acabar con el gonzalismo en un Guayaquil que era un territorio ocupado por apenas 30 ó 40 españoles.

 

Estas muertes son las que ocasionaron el traslado de Guayaquil al lado opuesto de Quito, pues se temía que desde esa ciudad (Quito es ciudad desde el año 1541, ojo al dato) el Teniente de Gobernador nombrado por Pizarro, Pedro de Puelles, envíe una partida para ajustar cuentas por las muertes de Estacio, Gutiérrez y Marmolejo. Avivados por ese temor, se construyeron unas embarcaciones y los guayaquileños se movieron con sus tereques al Cerrito Verde, fuera del alcance de la posible reacción quiteña. Dicha reacción iba a pasar, pero antes de que ocurra Pedro de Puelles fue asesinado por otros españoles (se supone que comprometidos con La Gasca), el 29 de mayo de 1547. La reacción se pasmó (1).

 

Cuando las cosas se decantaron para el realismo, no había ninguna razón para que la ciudad de Santiago de Guayaquil se mantenga en el Cerrito Verde, del lado opuesto a la ciudad de Quito, de la que debía ser su puerto. El cabildo de Quito protestó en 1549 a la Audiencia de Lima: ‘Pedir que por quanto la cibdad de Santiago se pobló de próximo en el paso de Guaynacaba e para ir a venir se ha de ir con balsas y por ser puerto desta cibdad le viene daño…’. Pero ya nada cambió (2). Guayaquil creció mucho, pero ya lo hizo siempre del lado del río opuesto a Quito, cosa que únicamente se resolvió de manera definitiva con la construcción del llamado ‘Puente de la Unidad Nacional’, inaugurado en 1970, es decir, 423 años después de originados los hechos que separaron a las dos ciudades.

 

La capital y su puerto, separados desde el inicio y por varios siglos. En términos de desarrollo económico, esto sólo podía salir mal.

 

(1) Un excelente relato de este crimen y sus consecuencias se lo encuentra en el tomo primero de la gran obra de Julio Estrada Ycaza La lucha de Guayaquil por el Estado de Quito, publicada en Guayaquil el año 1984 por el Archivo Histórico del Guayas, en dos tomos. La única cita de este texto corresponde a las páginas 14-15 del tomo citado.

(2) Quito luego buscó otros puertos menos lejanos, pero toda empresa que emprendió, conoció únicamente el fracaso, v. ‘Esmeraldas no way’.