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Edi Rama en diario El universo

28 de septiembre de 2016

Albania es un país europeo tan lejano, que rara vez obtiene una mención en los medios de comunicación ecuatorianos. Su hija más ilustre parece ser Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997) aunque su alías la asocie con una populosa ciudad de la India: la “Madre Teresa de Calcuta”.

Con ocasión de la “santidad” de esta famosa albanesa, diario El universo mencionó a Edi Rama, actual Primer Ministro de Albania. Lo hizo en una diminuta nota titulada “Reina de España” (¡?) (1). Una busca en la página web de este diario arroja como resultados vinculados a Edi Rama tan sólo cuatro: dos relacionados con la “Madre Teresa”, uno relativo a la posición de Albania en la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) y otro más sobre el Brexit (2). Tres de ellos, se refieren a su actuación como Primer Ministro albanés, que empezó el año 2013. Sólo uno es sobre su época como alcalde de Tirana (la ciudad capital y más populosa de Albania) y está referido a su perversa connacional “de Calcuta”.

Pero Edi Rama es un político mucho más interesante que estas mínimas alusiones. Durante los años que ejerció como alcalde de Tirana (2000-2011) implementó un programa que era una especie de “Litro x Mate”, pero oficial:


De las políticas públicas de Edi Rama como alcalde de Tirana se podría aprender mucho en una ciudad como Guayaquil, cuyo alcalde afirma prohibir que la gente pinte como desee su propia propiedad inmueble (“aunque sea mi casa, tengo que pedir permiso”) (3). Por supuesto, nadie obedece esta sandez dicha por la máxima autoridad de la ciudad, pero eso no impide que las políticas públicas de su gestión sean, de manera generalizada, represivas. Las políticas de Edi Rama resultarían ilustrativas de todo lo contrario, de las posibilidades del color para embellecer una ciudad y para inculcar “el orgullo a los ciudadanos mediante la transformación de los espacios públicos con diseño coloridos” (4).

Después de su paso de varios años por la alcaldía, Edi Rama se postuló para ser Primer Ministro de Albania y su partido obtuvo el respaldo del 55% del electorado (5). Ha sido un político exitoso, que pasó de la alcaldía de la ciudad más importante a ser Primer Ministro de su país. Para el diario El universo, sin embargo, ninguna de estas celebradas políticas de colores en Tirana existe (si las llegara a conocer, las corcharían por la segura molestia que ocasionarían a su caro amiwi sentado en el Sillón de Olmedo), pues Rama a duras penas resulta un político compatriota de la canalla de Calcuta, aquella “amiga de tiranos y estafadores, militante de lo más reaccionario, facilitadora de la muerte” según la precisa definición de Caparrós (6).

(1) ‘Papa Francisco declara santa a la Madre Teresa de Calcuta’, Diario El universo, 4 de septiembre de 2016.
(2) Aquí los “Resultados de búsqueda”.
(3) 'Nebot: El gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón', Diario El universo, 9 de octubre de 2011.
(4) ‘Edi Rama y una ciudad de colores’, Xavier Flores Aguirre, 15 de diciembre de 2015.
(6) ‘Caridad’, Xavier Flores Aguirre, 10 de mayo de 2009.

"Madre Teresa", ¿santa?

6 de septiembre de 2016

Me entero que la iglesia católica ha llevado a cabo su acelerada movida demagógica y ha elevado a la condición de santa a Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997), mejor conocida por su alias de “Madre Teresa” (1).

En estos días, la prensa española ha publicado algunas notas de información y opinión en las que ha hecho referencia a las prácticas perversas e inconsecuentes de la tal “Madre Teresa” (2). En el diario Público, por ejemplo, se habla de cómo implantó una “cultura de sufrimiento” en sus morideros de Calcuta (3); pero la mejor definición, sin duda, la ha dado el diario de derechas El país, uno de cuyos redactores (Juan G. Bedoya) la caracterizó como "no tanto una amiga de los pobres, como una amiga de la pobreza" (4).

Fuente: Revista Soho (edición No 77)

Lejos de ser una “santa”, esta “Madre Teresa” es, como lo dijo el gran Mauro Velásquez con relación a los malos árbitros, “una sujeta de cuidado” (5). De sumo cuidado.

(1) No confundir con la “Gata Teresa”, de celebrada y merecida fama en las guayaquileñas calles Cuenca y Babahoyo.
(2) De algunas de ellas, me he ocupado antes: ‘Caridad’, Xavier Flores Aguirre, 10 de mayo de 2009; '... conmigo dejásteis de hacerlo', Xavier Flores Aguirre, 18 de mayo de 2009.
(3) ‘El lado oscuro de la madre Teresa del que no responde el Vaticano’, Diario Público, 4 de septiembre de 2016.
(4) Juan G. Bedoya, 'Santos no siempre ejemplares', Diario El país (España), 5 de septiembre de 2016. Una prensa ecuatoriana que informe y opine sobre la perversidad de esta ahora santa es imposible. La prensa del Ecuador, desde que se consolidó un oligopolio de medios de comunicación escrita de difusión nacional, ha acentuado dos rasgos: a) la afirmación mentirosa de ser una prensa libre e independiente, cuando tiene un sesgo político muy evidente (no tanto por la información y opinión que transmiten, como por la que callan); b) un conservadurismo rancio, que minimiza u oculta las críticas a las acciones de la iglesia católica (lo que impide, por supuesto, las críticas a la “Madre Teresa”).  
(5) Afirmación hecha por este recordado comentarista deportivo durante la transmisión televisiva de un partido Barcelona vs. Espoli, en relación con un arbitraje particularmente malo. Lo vimos por televisión con mi brother Curro, en los primeros años de este nuevo milenio.

... conmigo dejasteis de hacerlo

18 de mayo de 2009


La entrada Caridad que publiqué este 10 de mayo y que, entre otros temas, se refirió a la Madre Teresa de Calcuta provocó algunos comentarios interesantes, entre esos, el de Citrange (de quien tengo el alto concepto de que suele intervenir con genuino interés en el debate y con argumentos que sustentan su postura) quien, entre otras cosas, sostuvo que era probable que la MTC no haya conocido a las personas con quienes trabó amistad (diríase, entonces: su reino no era de este mundo) y que, en consecuencia, no se le podía atribuir a la MTC reproche.   Sin embargo, este intercambio epistolar entre la MTC y el Fiscal del Distrito que acusó a uno de sus grandes benefactores, Charles H. Keating, Jr. (“uno de los mayores estafadores de la historia financiera norteamericana”, como lo llamó Caparrós), desmiente en este caso concreto esa posibilidad.  El intercambio epistolar (cuya traducción me corresponde y les anticipo mis disculpas por cualquier error) se publicó en el capítulo II del libro The missionary position: Mother Teresa’s crimes against humanity de autoría de Christopher Hitchens, el que en esta entrevista, canta la plena: en el caso de la MTC “simplemente no se juzga su reputación por sus actos sino que, de invariable manera, sucede a la inversa y a sus actos se los juzga por su reputación”.  Que se le descorra, entonces, el velo: a continuación, la carta que le dirigió al juez Lance Ito la Madre Teresa de Calcuta:

“MISIONERAS DE LA CARIDAD

“En verdad os digo que cuando dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo”

Honorable Lance Ito
Corte Superior
Calle West Temple 210
Dept. 123, Piso 13ro.
Los Angeles, California, 90012

Apreciado Honorable Lance Ito:

Nosotros no nos mezclamos con negocios, política o tribunales.  Nuestro trabajo, como Misioneras de la Caridad, es ofrecerles un servicio libre y de todo corazón a los más pobres de entre los pobres.

No conozco nada sobre el trabajo, los negocios o los asuntos que del Sr. Charles Keating estén bajo su conocimiento.  Solo sé que él siempre ha sido cariñoso y generoso para los pobres de Dios y siempre ha estado pronto a ayudar cuando ha sido necesario.  Es por esta razón que no quiero olvidarlo mientras él y su familia sufren.  Jesús nos dijo, “En verdad os digo que cuando dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, TAMBIÉN CONMIGO DEJASTEIS DE HACERLO” (1).  El Sr. Keating hizo ambas cosas para ayudar a los pobres y esa es la razón por la que escribo en su beneficio.

Cuando alguien me solicita hablarle a un juez, yo siempre me expreso de la misma forma.  Yo les pido que recen, que miren dentro de sus corazones y que hagan lo que Jesús habría hecho en esa circunstancia.  Y esto es lo que le pido a usted, su señoría.

Mi gratitud a usted son mis oraciones por usted, por su trabajo, su familia y por la gente para la que usted trabaja.

Dios lo bendiga.

M. Teresa”.

Luego, la respuesta que el Fiscal Paul W. Turley le dirigió a la Madre Teresa de Calcuta:

“Apreciada Madre Teresa:

Soy el delegado del Fiscal del Distrito en el Condado de Los Ángeles y una de las personas que trabajó en la prosecución de su benefactor, Charles H. Keating, Jr.  Leí su carta al Juez Ito, escrita en beneficio del Sr. Keating, la que incluye su admisión de que usted no conoce nada sobre los negocios o sobre las imputaciones de delito que del Sr. Keating se le presentaron al Juez Ito.  Le escribo a usted para proveerle de una somera explicación de los delitos por los que se lo condenó al Sr. Keating, para que usted entienda el origen del dinero que el Sr. Keating le donó y para sugerirle a usted que realice el acto moral y ético de devolver el dinero a sus legítimos propietarios.

Al Sr. Keating se lo condenó por defraudar a 17 individuos en más de 900.000 dólares.  Estos 17 individuos representaban a 17.000 individuos a quienes el Sr. Keating les robó 252.000.000 dólares.  El específico acto de fraude que perpetró el Sr. Keating fue ser la fuente de una serie de representaciones fraudulentas hechas a personas que compraron bonos de su compañía y él también era el depositario de información crucial de la cual el escogía retenerla de sus compradores de bonos, con el consecuente engaño a sus víctimas en hacerles creer que realizaban una inversión segura y de bajo riesgo.  En realidad y de hecho, su dinero se lo utilizaba para sostener el exorbitante y extravagante estilo de vida del Sr. Keating.  Las víctimas del fraude del Sr. Keating provienen de un amplio espectro social.  Algunos eran ricos y bien educados.  La mayoría eran gente de modestos recursos y no familiarizados con las altas finanzas.  Uno era, en efecto, un pobre carpintero que no hablaba el idioma inglés y cuyos ahorros de su vida le fueron robados por el fraude del Sr. Keating.

La sentencia bíblica de su organización es “En verdad os digo que cuando dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo”.  El “más pequeño” de los hermanos está entre aquellos a quienes el Sr. Keating esquilmó sin inmutarse.  Como usted bien conoce, el perdón divino está al alcance de todos, pero al perdón debe precederlo la admisión del pecado.  No sólo el Sr. Keating no ha admitido sus pecados y sus delitos, sino que él persiste en su blindaje moral de culpar a otros de los daños que cometió.  Su experiencia ha sido, de manera admirable, con los pobres.  Mi experiencia ha sido con el conchudo y con el perpetrador del fraude.  No es inusual para el conchudo expresar generosidad con su familia y sus amigos y con la caridad.

Es probable que ellos crean que su generosidad les comprará amor, respeto y perdón.  Sin embargo, el tiempo en que la compra de indulgencias era un método aceptable de conseguir el perdón murió con la Reforma.  Ninguna iglesia, ni centro caritativo, ni organización debería permitirse a sí misma el que se la utilice como un remedio para la conciencia del criminal.  Todos agradecemos que el perdón esté al alcance de cualquiera, pero asimismo, todos también, debemos cumplir con nuestras obligaciones.  Esto último incluye al Juez y al Jurado.  Conservo en mi memoria la admonición bíblica del profeta Miqueas: “Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios”. (2)    

A nosotros se nos urge que amemos la piedad, pero nuestra obligación es hacer justicia.

Usted insta al Juez Ito a que mire dentro de su corazón –al momento de sentenciarlo a Charles Keating- y hacer lo que Jesús haría.  Yo la insto a que haga usted lo mismo.  Pregúntese usted, ¿qué haría Jesús si a él le fueran dadas las frutas de un crimen?, ¿qué haría Jesús si él entrara en posesión de dinero cuyo origen es el robo?; ¿que haría Jesús si alguien intentara aprovecharse de él para limpiar su conciencia?      

Pongo a consideración suya que Jesús devolvería, sin dudarlo y de manera inmediata, la propiedad robada a sus legítimos propietarios.  Usted debería hacer lo mismo.  A usted le ha sido entregado dinero que el Sr. Keating robó y por lo cual él ha recibido una condena por fraude.  ¡Devuélvale ese dinero a quienes lo trabajaron y lo merecen!

Si usted me contacta yo la pondría, a su vez, en directo contacto con los legítimos propietarios de ese dinero que actualmente está en su posesión.

Sinceramente,

Paul W. Turley”

La M. Teresa nunca le respondió a Turley.  En su libro, Hitchens ironiza: “los santos, tal parece, son inmunes a escuchar”.  Pero lo que no podrá alegarse, en beneficio de esta sordera de la MTC, es que no lo supo y que con varios "dejó de hacerlo".

Caridad

10 de mayo de 2009


Debo a la trinidad que componen un literato bigotón y argentino, un profesor (radicado en esta ciudad) argentino de origen tano y una religiosa de origen albano y fama mundial la reflexión de esta página. La relación de esta trinidad es la siguiente: el literato bigotón y argentino (Martín Caparrós) publicó en la edición local de la revista Soho (No 77) un artículo sobre la religiosa de origen albano y fama mundial (Agnes Gonxha Bojaxhiu, alias Madre Teresa de Calcuta) titulado Por qué detesto a la Madre Teresa de Calcuta. Yo me hago cargo de los dichos de Martín Caparrós y los asocio con los dichos del profesor argentino de origen tano, Jorge Massuco.
Martín Caparrós recuerda en su artículo los gestos amistosos de la Madre Teresa para con los dictadores Enver Hoxha y Baby Doc Duvalier, su recomendación de que los afectados por el desastre ecológico que provocó Union Carbide en el Bhopal indio “olvidaran y perdonaran” en vez de reclamar indemnizaciones y su petición de clemencia en favor de Charles Keating, “uno de los mayores estafadores de la historia financiera norteamericana: el fulano que se robó, por medio de una serie de maniobras bancarias, 252 millones de dólares de pequeños ahorristas”. Estos son detalles, en comparación con lo peor: la eficaz militancia de la Madre Teresa en el conservadurismo católico (cuando recibió el premio Nobel de la Paz en 1979 declaró: “la contracepción y el aborto son moralmente equivalentes”) y su idea-fuerza, “la idea de que el sufrimiento de los pobres es un don de Dios: ‘Hay algo muy bello en ver a los pobres aceptar su suerte, sufrirla como la pasión de Jesucristo –dijo la Madre Teresa-. El mundo gana con su sufrimiento’”.
Me interesa referirme a la Madre Teresa de Calcuta (“amiga de tiranos y estafadores, militante de lo más reaccionario, facilitadora de la muerte”, la llama Caparrós) porque hoy en día su nombre, como ningún otro y en razón de sus actos de caridad, representa la idea de bondad. Yo sostengo que esa representación “bondadosa” de la Madre Teresa es errónea en lo individual (el conservadurismo católico y la idea de aceptación del sufrimiento me parecen, en principio, ideas lamentables de bondad) y que es errónea y discriminadora en lo social. Para este último punto es que convoco al análisis al profesor argentino Jorge Massuco, el que en su libro El nosotros analiza la idiosincrasia de la sociedad de Guayaquil, a la que caracteriza como populista y gamonal, “acostumbrada a una organización social vertical, en la cual todo emana de arriba, criada en el fatalismo de será lo que Dios quiera o así lo ha querido Dios” y analiza la caridad (él la refiere como limosna y la entiende práctica común de las élites), la que “lejos de propiciar condiciones de identidad ciudadana, ahonda las diferencias; no procura la autoestima sino que perfecciona las diferencias. Es la institucionalización de la incapacidad de los sectores populares para darse sus propias reglas.” Y se pregunta: “¿No existe la posibilidad de desarrollar un proyecto conjunto en el que todos asuman responsabilidades compartidas?”. Y la respuesta, desde las élites sociales y políticas de esta ciudad, suele ser un rotundo no.
P.S.- [Benditos] los húmedos chochitos de las putas / que consuelan a más desconsolados / que las madres teresas de calcutas. (Acá, todo el Ciento volando de catorce)