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Un anticipo del futuro

6 de mayo de 2017


Prólogo a "El libro de Litro x Mate", de autoría de Daniel Adum Gilbert.

*

Este libro sobre Litro x Mate es, en realidad, un libro sobre Guayaquil. Litro x Mate es una iniciativa ciudadana orientada a plantar cara a un aspecto de la administración municipal presidida por el alcalde Jaime Nebot: su desprecio por el ornato de la ciudad.

Esta parece una idea contra-intuitiva, pues se supone que el Municipio de Guayaquil cuida el ornato de la ciudad. Pero la propuesta de Litro x Mate parte de una observación sencilla, que prueba lo contrario: los trazos de los grafiteros son cubiertos por los empleados del Municipio de Guayaquil con manchas grises. Esta estrategia del Municipio no cuida el ornato: es apenas el reemplazo de un daño por otro. Con la diferencia que este segundo daño lo pagamos todos (vía nuestros impuestos).

Así, la propuesta de Litro x Mate es simple: consiste en pintar por sobre los grafitis y las manchas (que las hemos pagado todos) unos bloques de colores. Hacerlo, a su vez, de una manera colaborativa y auto-gestionada, con cada uno de los participantes en la jornada de pintada colectiva contribuyendo con (al menos) un litro de pintura. A esta iniciativa confluyó mucha energía de jóvenes de Guayaquil, con el sincero propósito de embellecer su ciudad. Era, realmente, una oportunidad de oro para una administración municipal inteligente (1).

Pero el liderazgo autoritario del Municipio de Guayaquil le jugó en su contra. Lejos de aprovechar esta energía juvenil en su propio beneficio, el Municipio de Guayaquil se cebó en el ataque contra Daniel Adum Gilbert, principal “cabecilla” de esta iniciativa ciudadana. Utilizó sus cuantiosos recursos (que los pagamos todos) al punto de movilizar a más de 30 empleados para pintar de gris los exteriores de la casa de Daniel (obviamente, en contra de su voluntad). Miles de dólares invertidos en ejecutar una venganza que estaba por fuera de la ley, en una ciudad en la que su alcalde ha afirmado, en el colmo del autoritarismo, que para pintar una casa en Guayaquil, “aunque sea mi casa, tengo que pedir permiso” (¡?) (2).

Muy al estilo ochentero clásico en el socialcristianismo, este episodio tuvo su incidente de agresión física y un juicio penal. Fui el abogado defensor de Daniel en la acusación que le hizo el Municipio de Guayaquil, la que demostré que era inconstitucional por violatoria de elementales normas del debido proceso. En conclusión, el Municipio perdió y Daniel se salvó de la cárcel (3). Y como pago por mis servicios de abogado recibí, enmarcada, una plantilla original del chanchito, herramienta clave para encender la paranoia guayaquileña a inicios del mes de diciembre del año 2004, y que hoy adorna mi estudio.

Durante este arbitrario proceso penal contra Daniel aconteció un hecho significativo. Durante su intervención, el abogado del Municipio atinó a afirmar que “lo que sí es objetivo es la ley y su cumplimiento” (4). El resto de su intervención fue olvidable, pero este fragmento de su discurso merece destacarse: es una evidencia del “legalismo ético”, consustancial tanto al fascismo como a las prácticas socialcristianas. Esto es así, pues el fascismo incorpora el “legalismo ético” y, en su vertiente conservadora, sirve para describir la orientación de la gestión municipal del alcalde Jaime Nebot. Lo que estuvo en el origen de la fallida persecución penal emprendida por el Municipio de Guayaquil en contra de Daniel Adum Gilbert era precisamente este “legalismo ético”, según el cual “es justo aquello que es ordenado por el solo hecho de ser ordenado” (5).

Nuevamente, esta atribución de un “fascismo conservador” a la gestión de Jaime Nebot en la Alcaldía de Guayaquil parecería contra-intuitiva: ¿cómo una administración municipal de esta naturaleza podría sostenerse en el poder, con tan altos niveles de aceptación? Porque es realmente asombroso: a pesar de la putrefacción del estero Salado, de las deficiencias en el sistema de transportación pública, de las falencias en los servicios de alcantarillado, agua potable y recolección de basura; a pesar de sus abusos contra las libertades civiles y de la implementación inconsulta de un modelo de desarrollo carente de planificación y orientado al beneficio de grupos de poder económico (especialmente, los ligados al sector de la construcción); y, a pesar de haber convertido a Guayaquil en una ciudad inequitativa, estancada en su economía, atascada en su tráfico, sin espacios públicos ni áreas verdes y expuesta a los riesgos asociados a los terremotos e inundaciones, el Municipio de Guayaquil mantiene una alta aceptación en los habitantes de la ciudad.

Una primera explicación que podría darse para ello es que los habitantes de Guayaquil, en relación con la administración política de su ciudad, sufren del síndrome de Dunning-Kruger: “un sesgo cognitivo por el cual individuos incompetentes sufren de una ilusoria superioridad” (6).

Resultan preferibles, sin embargo, dos explicaciones que interpretan las relaciones de poder en la administración de Guayaquil. La primera: el periodismo de Guayaquil ha sostenido un indisimulado apoyo a la gestión de la Alcaldía. No existe el periodismo de investigación en relación con la gestión municipal, ni el periodismo de opinión se ha mostrado crítico con ella. En la redacción de las noticias, el sesgo a favor del Municipio es muy evidente. De allí que el poder político en Guayaquil se mantenga incólume, por este “control” sobre la opinión y la información, el que se da en doble vía: por todo lo que se dice a favor del Municipio (esto es, por el indisimulado apoyo de medios escritos, radiales y televisivos) y por lo que no se dice, por aquello que se calla.   

La segunda explicación es la docilidad y la falta de articulación de la sociedad civil en Guayaquil. La forma desordenada en la que hemos permitido que crezca la ciudad refleja esto; también lo hace la manera en que toleramos el trato abusivo y discriminatorio a los más pobres de entre nosotros (7). Por esto, una iniciativa como la de Litro x Mate resulta tan importante: porque implica un acto de ruptura con la pasividad de la sociedad guayaquileña, un ejercicio de reapropiación del espacio público y una contribución a su embellecimiento.   

Si el lector ha llegado hasta aquí, de seguro (salvo que realmente sufra el síndrome de Dunning-Kruger) ha comprendido que tiene en sus manos un libro que contiene un fragmento de la historia de Guayaquil. Un libro que le va a contar una historia de enfrentamiento entre los ciudadanos y la autoridad, los colores contra el gris, la creatividad versus el autoritarismo. Pero mucho más importante: es una historia que anticipa el cambio que vendrá.

Porque la auténtica diferencia entre lo testimoniado por este libro de Daniel Adum Gilbert y la administración de Jaime Nebot no es ni de orientación ideológica, de izquierdas o derechas: la auténtica diferencia es generacional. El alcalde Jaime Nebot representa una forma de administración conservadora y autoritaria, hija de los tiempos en que se incorporó a la política nacional. Mientras que este libro de Daniel Adum Gilbert es todo lo contrario: es el testimonio de una iniciativa libertaria y colaborativa, de una actividad desinteresada y generosa que hizo saltar la pus del Municipio local.

Conforme se trueque el gris por los colores, el autoritarismo por la libertad y el beneficio de unos pocos por una planificación orientada al bien común, Guayaquil cambiará para bien. Esto va a depender de que las nuevas generaciones desplacemos a esta Vieja Guardia enquistada en el poder y asumamos el reto de convertir a Guayaquil en una ciudad verde, inclusiva y sustentable (8).

Este libro es un anticipo del futuro.

A colores.


Guayaquil, 5 de diciembre de 2016

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(1) Edi Rama, quien fue alcalde de Tirana (la capital albanesa), hoy Primer Ministro de Albania, implementó durante su mandato en la Alcaldía (2000-2011) políticas públicas orientadas a inculcar “el orgullo a los ciudadanos mediante la transformación de los espacios públicos con diseños coloridos”, v. ‘Edi Rama Recupere su ciudad con pintura’, TEDxThessaloniki [Mayo, 2012].
(2) ‘Nebot: el gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón’, Diario El universo, 9 de octubre de 2011. Es obvio, sin embargo, que a nadie en Guayaquil se le ocurre ir a “pedir” un permiso para pintar su casa. Esta falta de efectividad de una disposición es una práctica común en el Municipio de Guayaquil (administrada, por cierto, a conveniencia) y hay dos temas en los que resulta especialmente peligrosa: en la prevención de los riesgos asociados a los terremotos y en la prevención de los riesgos asociados a las inundaciones. El primero de estos riesgos deriva de la ineficacia de la Alcaldía de Guayaquil para controlar las construcciones en la ciudad, como lo ha señalado el Presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, ingeniero Enrique Pita: “El Municipio, lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si los metros cuadrados que se reportaron son los correctos”. Esta inefectividad contribuye a la vulnerabilidad de Guayaquil frente a los terremotos (se estima que en Guayaquil un terremoto con la intensidad del que tuvo epicentro en Pedernales ocasionaría más de 20.000 muertos y alrededor de 1.500.000.000 USD en daños).
Para las declaraciones del ingeniero Pita, v. ‘Guayaquil vulnerable / Bloque 3 Visión 360 III Temporada’, Visión 360, YouTube (min. 11:06-11:22).
El segundo es un escenario igualmente catastrófico, porque en razón del cambio climático, Guayaquil es la cuarta ciudad costera en el mundo de más de un millón de habitantes (de un total de 136 ciudades estudiadas) que proyecta una mayor estimación de pérdidas económicas anuales (dependiendo de los cálculos, estas pérdidas oscilarían entre 2.183.000.000 USD y 3.189.000.000 USD) por las inundaciones que se producirán por el aumento del nivel del mar, dentro de los próximos treintaicinco años. Un informe publicado en la revista Nature Climate Change el año 2013 (titulado ‘Future flood losses in major coastal cities’ –‘futuras pérdidas por inundación en las grandes ciudades costeras’) alertó de la necesidad para las ciudades costeras de adaptarse al cambio climático, “porque la inacción resultaría en pérdidas inaceptablemente altas”. 
Sobre estos riesgos asociados a las inundaciones, hay varios artículos en mi blog bajo la etiqueta “Inundaciones” (https://xaflag.blogspot.com/search/label/Inundaciones), v. en particular, las entradas “Inundaciones en Guayaquil: asumir las responsabilidades ciudadanas para enfrentar los riesgos inminentes” (12 de enero de 2016), “La posibilidad de una ciudad verde” (18 de enero de 2016) y “Guayaquil a la deriva” (28 de febrero de 2016).
(3) En una charla TED, Daniel me llamó “el Messi de las leyes”, un desmedido elogio. ¡Gracias, Puyol! , v. ‘Atrevimiento a la no-idea’, TedQuito [Septiembre, 2014]
(4) ‘Municipio de Guayaquil vs. Artista Urbano (Daniel Adum) (3era Parte)’, Guayaquil Progresista, YouTube (min. 5:59-6:04).
(5) Bobbio, Norberto, ‘Ensayos sobre el fascismo’, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2008 [Primera edición: 2006], p. 120. Una demostración de este “legalismo ético” está en que al Municipio de Guayaquil nunca le interesó entrar a discutir los efectos de las intervenciones de Litro x Mate. Una de las evidencias aportadas en mi defensa de Daniel fue que la opinión de los vecinos de los barrios en los que intervino Litro x Mate estaba de acuerdo con el cambio hecho por la intervención: v. ‘Escrito presentado ante el Juez de Contravenciones en el caso Municipio de Guayaquil vs. Daniel Adum Gilbert’, pp. 2-3.
¿Por qué la Alcaldía de Nebot es fascista? V. ‘El fascismo municipal’, Xavier Flores Aguirre [blog], 13 de enero de 2012.
(6) Dossey, Larry, ‘The Lemon Juice Syndrome and the Hunger Games’, Explore, Vol. 10, No. 3, pp. 137-145.
(7) En Guayaquil, según un informe técnico presentado por expertos de la CAF solicitado por el propio Municipio de Guayaquil, el crecimiento de Guayaquil “ha privilegiado la densidad en términos de áreas impermeables, con lotes pequeños para las viviendas, aceras y accesos estrechos, limitadas áreas verdes, y en general una clara tendencia hacia la impermeabilidad del suelo urbano –inclusive en las divisorias y laterales de calles y avenidas construidas en fechas recientes. Este tipo de ocupación aumenta notablemente la temperatura en la ciudad, incrementa significativamente los picos y la velocidad del escurrimiento durante las crecidas de la escorrentía superficial, produce erosión y aumenta la contaminación de las aguas pluviales”, v. Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tucci, Carlos Eduardo, Bertoni, Juan Carlos & Gabriel Cabezas Vélez, ‘La inundación de Guayaquil en marzo 2013’, Opinión de expertos internacionales. Cooperación Técnica de la CAF, Informe Gerencial [17 de junio de 2013], p. 24.
La exclusión a los pobres se evidencia de manera brutal en las palabras del propio alcalde Nebot dichas durante una sesión oficial del Concejo Cantonal, en la que muy suelto de huesos afirmó: “Yo he tomado la decisión de que aquí no vamos a legalizar un terreno ni vamos a poner una volqueta de cascajo ni un metro cuadrado de asfalto ni un metro de tubería de alcantarillado o de agua potable más allá de lo que he expresado en el límite oeste, el límite de Flor de Bastión y el límite de la Sergio Toral” (Acta de la sesión del 7 de octubre del 2010, p. 12). Esta declaración suya evidencia el habitual modus operandi del Municipio de Guayaquil de castigar a los pobres, por el sólo hecho de serlo… Y eso que ni siquiera hablamos de los abusos cotidianos perpetrados en contra de los comerciantes informales.
(8) Según el informe de expertos solicitado por el Municipio de Guayaquil a raíz de la inundación del 2 y 3 de marzo de 2013, Guayaquil “ofrece condiciones inmejorables para desarrollar soluciones integradas en el diseño urbano que combine programas de vivienda, transporte, agua potable, alcantarillado, drenaje, residuos sólidos y medio ambiente. Para ello se requiere que las intervenciones urbanas se integren a nivel operacional para proponer y diseñar soluciones que sean sustentables a largo plazo”, v. ‘La inundación de Guayaquil en marzo 2013’, Ibíd., p. 31. A pesar de estas “condiciones inmejorables”, el Municipio de Guayaquil ha insistido en recorrer durante este casi cuarto de siglo de dominio socialcristiano (en continuidad de una inveterada tradición) la dirección contraria.

Litro x Mate 3 - Alcaldía 0 (temporada 2016)

23 de agosto de 2016


Urdesa Norte, en los alrededores del templo mormón.

Esta es la buena gente de Litro x Mate, con Daniel Adum Gilbert al centro. Y esta es la tercera pared que Litro x Mate ha pintado en Guayaquil, y todavía no hay represión municipal. Las otras dos paredes son:

Urdesa, Av. Olmos. 

Escuela fiscal en la calle Los Ríos

Y se vienen más, porque cada vez se suma más gente. Muy pilas, el personal de Litro x Mate: haciendo aquello que se reprime desde el autoritarismo local (porque “aunque sea mi casa, tengo que pedir un permiso”, según dice Nebot) en tiempo de elecciones, cuando revivir la imagen represiva no conviene.

Porque cuando no es de su estricta conveniencia “la pantomima de guardar la compostura”, las huestes del abogado Nebot no perdonan el color (1).

(1) Para la cita del alcalde de Guayaquil sobre la necesidad de pedir un permiso municipal para pintar la casa propia, v. ‘Nebot: El gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón’, Diario El universo, 9 de octubre de 2011. La frase “la pantomima de guardar la compostura”, misma que se le acabó al punto de querer miccionar sobre un colega socialista de un cojudo imbabureño, la dijo Nebot en septiembre de 1990 cuando empezó su experiencia en el Congreso Nacional, en su puteada épica al bloque socialista (compuesto por Víctor Granda, Enrique Ayala y Raúl Patiño). Finalmente, sobre la represión municipal a Litro x Mate y, en particular, sobre Daniel Adum Gilbert, por pintadas similares hace casi cinco años, v. ‘Lo feo, lo malo, lo bueno’, Xavier Flores Aguirre, 16 de septiembre de 2011.

De vuelta / We're back / Voltamos

27 de julio de 2016


Litro x Mate ha vuelto. Esta es su obra, entregada este 25 de julio a Guayaquil:



Me pregunto que hará la Alcaldía de Guayaquil frente a los cuadrados de colores pintados sin su permiso. Esto, porque su autoritario alcalde ha dicho que en Guayaquil “todo el mundo tiene que pedir permiso” para pintar una casa. Según Nebot, esto es tan estricto, que “aunque sea mi casa, tengo que pedir un permiso” (1).

Con ocasión del Litro x Mate del año 2011, el alcalde Nebot hizo aprobar a sus obedientes alzamanos (esto es, a su Concejo Municipal) una “Resolución normativa que establece el pago de recompensa dineraria por las denuncias que inequívocamente identifiquen la comisión de ciertas acciones dañosas”, en la que equiparó el pintar una pared sin permiso con el robo de tapas de alcantarilla (una poderosa estupidez) e instituyó la práctica de la delación a través de la recompensa de US$1000.00 para quienes denuncien a los que están “agrediendo con pintura –ofensiva o no- o manchando propiedad privada o pública” así como una sanción penal para quienes sean descubiertos brocha en mano “de hasta siete días y los trabajos comunitarios reparando el daño causado” (2).

Jaime Nebot incluso persiguió penalmente a Daniel Adum (organizador de esta iniciativa) pero fue ineficaz en su persecución (3). Me pregunto si persistirá en su autoritario proceder, de restricciones a las libertades y persecuciones penales. Porque lo realmente inteligente sería aceptar esta contribución y encausarla en beneficio ciudadano. Mucho me temo que aquel que es autoritario como Jaime Nebot, morirá autoritario (“morirá en su ley”). Porque desde su perspectiva falocéntrica, no hacerlo sería amariconarse frente a unos pintores de brocha y sus colores. Y ese no es Nebot.

Peor para él.

(1) ‘Fascismo municipal’, Xavier Flores Aguirre, 13 de enero de 2012. Las declaraciones de Nebot se registraron en esta entrevista de su entrañable diario amiwi, El universo: ‘Nebot: El gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón’, Diario El universo, 9 de octubre de 2011.
(2) ‘Resolución normativa que establece el pago de recompensa dineraria por las denuncias que inequívocamente identifique la comisión de ciertas acciones dañosas’, Concejo Municipal de Guayaquil, 18 de agosto de 2011.
(3) ‘El Municipio vs. Daniel Adum Gilbert’, Redacción GkillCity, 13 de septiembre de 2011; ‘Municipio de Guayaquil pidió prisión para artista urbano quien asegura sufrir persecución y acoso’, Fundamedios, 16 de septiembre de 2011.

Edi Rama y una ciudad de colores

15 de diciembre de 2015


“Construya una hermosa ciudad, frene la corrupción”: este fue el lema de la alcaldía de Tirana, capital de Albania, en los años 2000-2011. Edi Rama, alcalde de Tirana durante dicho período, inculcó “el orgullo a los ciudadanos mediante la transformación de los espacios públicos con diseños coloridos” (1). Así lo explica él mismo, en esta TED Talk:


 
Al alcalde Nebot [¿recuerdan a ‘Mostacho el facho’? (2)] le podría dar un ACV si observa esta charla de su colega albano. Aunque, lo más seguro es que ni la entienda, está en otra.

(1) Rama, Edi 2012, Recupere su ciudad con pintura (TED Talk) 
(2) Adum Gilbert, Daniel 2014, Atrevimiento a la no-idea (TED Talk).

Lo feo, lo malo, lo bueno

16 de septiembre de 2011

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Publicado en GkillCity el 16 de septiembre de 2011.

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Lo feo, lo malo, lo bueno: este clásico trío servirá para este reporte sobre la “estrategia” que utilizó el municipio de Guayaquil en el proceso penal que sigue contra Daniel Adum Gilbert.

Escenario general

El municipio de Guayaquil inició un proceso penal contra Daniel Adum Gilbert por la supuesta violación del artículo 4 de la “Ordenanza que norma la obligación que tienen los propietarios, o administradores, arrendatarios u ocupantes de inmuebles, de pintar adecuada y debidamente las fachadas, cerramientos, cercas o verjas de las edificaciones, para el embellecimiento y ornato de la ciudad”, aprobada por el municipio de Guayaquil el 10 mayo del 2001.  Su artículo 4, primer inciso, establece lo siguiente:

Art. 4, primer inciso.- Las personas que sean sorprendidas in fraganti, o que mediante denuncia comprobada se determinare que son los responsables de pintar y dañar con pinturas u otros elementos, mediante dibujos y gráficos indebidos, expresiones inadecuadas, grafitis u otras formas inapropiadas, las paredes, fachadas, columnas, cerramientos, cercas, verjas, etc., de bienes inmuebles de dominio público o dominio privado, afectando el ornato, embellecimiento, estética, aseo y sanidad de la ciudad serán juzgados por los Comisarios Municipales y sancionados con multas equivalentes a dos (2) veces el valor del perjuicio ocasionado del que se obtendrá la suma de dinero necesaria para que la Municipalidad proceda a remediar el daño, y trabajará comunitariamente privado de su libertad y bajo vigilancia de la Policía Metropolitana, en la pintada o reparación del bien afectado, por un máximo de siete días.

Para imponer la sanción que en ella se establece (multa y prisión de 7 días con trabajos comunitarios) la ordenanza obliga al comisario municipal a que en el proceso penal pruebe lo siguiente: 1) que se sorprendió “in fraganti” o que mediante “denuncia comprobada” se pudo determinar la responsabilidad de una persona en los actos de “pintar y dañar” paredes, fachadas, columnas, cerramientos, cercas, verjas, etc.; 2) que la pintada que ocasionó daño se haya manifestado con “dibujos y gráficos indebidos, expresiones inadecuadas, grafitis u otras formas inapropiadas”; 3) que la pintada que ocasionó daño haya afectado “el ornato, embellecimiento, estética, aseo y sanidad de la ciudad”.

El proceso penal que inicia una autoridad municipal debe respetar las garantías del debido proceso.  Eso incluye, entre otras cosas, el derecho a ser oído dentro del proceso penal, a contar con tiempo para preparar su defensa, a presentar de forma verbal o escrita argumentos y a replicar los argumentos en su contra, a presentar pruebas y a contradecir las pruebas contra él presentadas, a obtener una resolución debidamente motivada.  Ninguno de estos derechos respetó en el proceso penal contra Adum el comisario municipal a cargo, Ab. Ángel Peñafiel Espinoza, a pesar de que tenía la obligación constitucional (artículo 76 numeral 1) y legal (artículo 395 del Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Control) de hacerlo.  En realidad, el proceso penal duró dos días, desde que el delegado municipal # 59, Flavio Maridueña Carreño, remitió un informe al director de justicia y vigilancia, Ab. Xavier Narváez Valdiviezo, en el que refería que la pared de la Av. del Bombero había sido utilizada “para exponer pintura” y que días después se habían pintado otras, en las que después de repintarlas los funcionarios municipales de gris, el 20 de agosto “habían pintado caras diciendo: ‘Censurado por mostacho alfacho’” (sic).  El 24 de agosto, este informe se agrega al expediente 2011-7669 que el comisario cuarto municipal, Ab. Ángel Peñafiel Espinoza, sigue contra Daniel Adum Gilbert.  El informe se constituyó como el único fundamento para que el comisario cuarto municipal resuelva imponer “LA MULTA EQUIVALENTE AL DOBLE DEL PERJUICIO, EL MISMO QUE DETERMINARÁ LA DIRECCIÓN DE OBRAS PÚBLICAS, Y TRABAJARÁ COMUNITARIAMENTE PRIVADO DE SU LIBERTAD, BAJO VIGILANCIA DE LA POLICÍA METROPOLITANA, EN LA PINTADA O REPARACIÓN DEL BIEN AFECTADO, POR UN MÁXIMO DE SIETE DÍAS”. (Las mayúsculas y las negrillas son del original).

Se reporta a continuación lo feo, lo malo y lo bueno de la “estrategia” del municipio de Guayaquil en este proceso penal.

Lo feo

Lo feo de la “estrategia” del municipio de Guayaquil sucedió el día de la audiencia pública, en las afueras de la Intendencia General de Policía del Guayas: el municipio de Guayaquil llevó a personas que no conocían siquiera de qué se trataba el proceso penal contra Adum, con el propósito de provocar y buscarle conflicto a la gente de Litro x Mate, que respaldaba con su presencia a Daniel Adum Gilbert.  En algún momento, incluso, una de esas personas (como puede observarse en este video) empuja a Paulina Obrist.  Las prácticas de provocación y de violencia no son extrañas a los socialcristianos del municipio de Guayaquil: las prácticas de provocación y de agresión verbal a los concejales de oposición en las sesiones del Concejo Municipal, la violencia física de un concejal a otro y del propio Alcalde Jaime Nebot Saadi a una autoridad judicial (que, sin embargo, lejos de recibir críticas de quienes con tanto celo se preocupan de cualquier agresión verbal emanada de otras autoridades, casi nunca ha merecido ni información ni reproche en los medios de comunicación locales –el subdirector de diario Expreso, Jorge Vivanco Mendieta, no tuvo empacho en llamarlo una defensa “con vehemencia –como debe ser-” lo que a Nebot le agradó bastante).

Es feo que el municipio tenga estas prácticas y que los medios de comunicación sean, de manera general, mudos cómplices de las mismas.  Y no es tanto feo, como facho (dándole la razón al Mostacho).

Lo malo

Lo malo de la “estrategia” del municipio de Guayaquil es la “argumentación” que utilizó para “probar” la responsabilidad de Daniel Adum Gilbert e imponerle la sanción establecida en la ordenanza.  Es mala, primero, por mentirosa: en la audiencia, como pruebas contra Adum, el director de justicia y vigilancia, Xavier Narváez Valdiviezo, presentó unas fotografías a las que calificó de “manifestaciones supuestamente artísticas que no sólo violan la ley sino agreden a la ciudad” (audio, min. 03:08 - 03:47) que no eran de autoría de Daniel Adum Gilbert.  Sí, así fue, tan absurdo como eso: el municipio de Guayaquil intentó probar la responsabilidad de una persona en un proceso penal con actos de reconocida autoría de otra persona (esto está para romper el guatedefacómetro, pero en realidad este procedimiento malicioso no es extraño para el municipio de Guayaquil: hizo lo propio en el caso de la censura previa, en el que nos atribuyó a quienes presentamos la acción de protección el defender obras cuya defensa nunca habíamos asumido: véase acá).  Las fotografías que presentaron correspondían al proyecto “Burros de colores”, que si se habrían tomado la básica molestia de googlearlo se habrían encontrado con el blog www.burrosdecolores y se darían cuenta que ese proyecto es de autoría de Jorge Jaén (el proyecto obtuvo un “primer premio salón de julio” y, no se piquen, también llegó a Carondelet).  Acusar a una persona de actos que de manera pública y notoria no ha cometido (con solo googlearlo poder darse cuenta), eso es mala estrategia.  Pésima.

Es mala, también, la estrategia por arbitraria e irracional.  En ningún momento de la audiencia pública el director de justicia y vigilancia, Xavier Narváez Valdiviezo, intentó razonar el por qué de la responsabilidad de Daniel Adum Gilbert en los hechos que le imputaba; nunca intentó razonar cómo el hecho de pintar colores causaba daño, cómo los cuadrados de colores constituían “dibujos y gráficos indebidos, expresiones inadecuadas, grafitis u otras formas inapropiadas”; cómo el daño que causaban los colores afectaba “el ornato, embellecimiento, estética, aseo y sanidad de la ciudad” (menos todavía cómo podía afectarlo cuando lo que había antes de los colores era, ahí sí, paredes manchadas de publicidad, de grafitis ininteligibles y de obscenidades, las que jamás merecieron atención de las autoridades municipales, las que ahora sí, ¡oh, sorpresa!, resultan celosas guardianas del “ornato y etcétera” de la ciudad).  Nunca intentó razonamiento alguno para rebatir los argumentos expuestos por la contraparte de que la ordenanza era arbitraria, desproporcionada, ilegal e inconstitucional (expuestos en este escrito y en la audiencia pública, cuyo audio puede escucharse acá: dicho sea de paso, el que calla, otorga); nunca intentó razonar nada, porque el director de justicia y vigilancia alegaba que “lo que sí es objetivo es la ley y su cumplimiento” (audio, min. 06:00 - 06:04).  Para el representante del municipio de Guayaquil no había nada que razonar a este respecto: el municipio de Guayaquil crea la ordenanza y sus funcionarios la hacen cumplir cuando ellos entienden que ésta se ha incumplido, sin consultas a los ciudadanos (a las que están obligados legalmente) y sin razonamientos de ningún tipo.  Lo hacen porque sí, porque quieren.  Así no más.  Una forma de entender las cosas y de proceder que resulta, de manera evidente, arbitraria e irracional.

Recapitulemos: un proceso penal de dos días en sede municipal en el que se irrespetaron garantías básicas del debido proceso, una sanción impuesta en la que no se consultó a los ciudadanos de la ciudad a la que supuestamente se ofende (que es una obligación legal, de conformidad con el artículo 3 literal g) del Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización) , una “argumentación” que sostiene que la ley, tal como ellos la entienden, es “objetiva” (un WTF jurídico del tamaño de la incapacidad de Lucio Gutiérrez) y que parece concederles patente de corso para eximirse de realizar todo tipo de ejercicio argumentativo para probar la responsabilidad de Daniel Adum Gilbert en los hechos que le imputan haber cometido.  En resumen, el municipio crea la norma (cuya creación es ilegal e inconstitucional, además), la pretende aplicar como le da su real gana, por sí y ante sí, sin consultas ni razonamiento alguno y con pruebas falsas.  Un asco.  Es difícil pensar que podían hacerlo peor que este triste ropaje jurídico con el que han pretendido disimular su prepotencia y su afán persecutorio contra Adum.

Esta actitud de la entidad municipal de erigirse como celosa guardiana del ornato de la ciudad (a la cual, esto es textual, estos murales de colores de la agrupación Litro x Mate supuestamente “agreden”, según nos cuenta el director de justicia y vigilancia), en términos de impedir o sancionar toda manifestación que a ellos no les parece adecuada, es una actitud propia de gobiernos anteriores a la época de la Ilustración, propia de los principios del “Estado de policía”, el que de acuerdo con Gustavo Zagrebelski, se halla “fundado no sobre la libertad, sino sobre el ‘paternalismo’ del Estado, donde, en general, la acción de los particulares se admitía sólo mediante autorización de la Administración, previa valoración de su adecuación al interés público.  En el Estado de policía, una sociedad de menores; en el Estado liberal, una sociedad de adultos”. (El derecho dúctil, Pág. 29)  Una sociedad de menores: el que debe ser el probable sueño húmedo del idealista papanatas que es Melvin Hoyos: véase acá y acá.  Una autoridad que no es liberal, a pesar de lo mucho que se llena la boca rebuznando: “libertad, libertad”.

Lo bueno

Lo bueno es que el municipio de Guayaquil es papayero y con este proceder tan feo y tan malo (tan torpe y tan turro, añadiría yo) lo que hacen es darle la razón a quienes lo retratan, jocosamente, como “facho” en las paredes que insisten en pintar de gris.

Lo bueno, también y más importante, es que a pesar de la disciplinada omertá entre el municipio de Guayaquil y los medios de comunicación locales, se empieza, en buena medida a través de las redes sociales, a observar grietas en ese muro de silencio embrutecedor y cómplice.  Acá un video que se presentó en la audiencia pública con algunas opiniones que contribuyen a ello:


¿Vieron a la señora Nelly Cereceda de Vallarino que salió en el video?  La señora dice que la acción del municipio de Guayaquil le provocó “la sensación de haber regresado al medioevo, y eso ya pasó hace muchos siglos”.  Si una señora de 88 años tiene razón en caracterizarte como una antigualla medieval (o como un Estado pre-ilustrado de policía, en términos de Zagrebelski), o sea, en definitiva, como entidad indigna del siglo XXI, entonces harían mejor las autoridades del municipio de Guayaquil en no tener la turra terquedad de Iván Hurtado y pensar en su retiro e irse “por la sombrita”, como diría el concejal Polito.  Porque, ha sido evidente, una ciudad del siglo XXI les queda muy, pero muy grande.

Mostacho el Facho

2 de septiembre de 2011

Publicado en GkillCity el 2 de septiembre de 2011.

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Mostacho El Facho es un personaje conocido en las redes sociales, que tiene su propio canal de TV (mostachoteve) y cuya imagen (similar a la del abogadito Nebot) ha engalanado algunas paredes de la ciudad, para evidente disgusto de varios funcionarios del municipio local. No tengo ni puta idea de quién es Mostacho El Facho, pero mi hipótesis es que no es uno, sino legión.

Debe ser muy sencillo hacer a Mostacho El Facho (el stencil de Mostacho El Facho está disponible en la web) y cualquiera lo puede bajar y podrían capturar a uno y otro tomará la posta. En todo caso, lo realmente asombroso de todo este asunto del que Mostacho El Facho es parte es que una ciudad en la que los garabatos y las obscenidades (un amplio catálogo de vergas, por ejemplo) nunca han motivado a las autoridades municipales lo suficiente como para borrarlos, la existencia de colores en lo que antes eran muros grises (con garabatos y obscenidades, además) los motive tanto e inviertan de nuestro billete para borrarlos. Parecerían encantados con las vergas que adornan la ciudad (o al menos eso parece indicarnos su inalterable presencia) y muy molestos por los colores (al tiempo de amar el gris por sobre todas las cosas). Si entran en terapia sexual, yo apostaría que el psicólogo de turno pondría una notita al pie de su informe: "caso difícil".

Ahora, puede entenderse que el municipio ame el color gris: es un color monótono, neutro y sombrío, tal como son sus políticas para el espacio público. O sea, es un color congruente. Pero lo que debería resultarnos difícil de entender es cómo el municipio puede actuar, nuevamente, en abierta contradicción a la ley, en este caso, contra su propia ordenanza, la que establece para el caso de que se afecte con "dibujos o gráficos indebidos" u "otras formas inapropiadas" el "ornato, embellecimiento, estética, aseo y sanidad" una sanción de multas y de hasta siete días de prisión. Nadie sensato consideraría esos dibujos de colores como indebidos o inapropiados, ni que puedan afectar todas esas cosas que el municipio sostiene en su ordenanza que le interesa proteger. Nadie sensato podría considerarlo así, menos después de observar una de esas comparaciones antes y después (tan queridas por Novedades TV y por las autoridades del municipio para todavía vacilar, casi veinte años después, el cuco de Bucaram), como ésta:

 
Menos todavía puede justificarse la represión penal que establece la ordenanza por expresarse de una manera que disguste a la autoridad (aunque la disguste mucho, como los stencils de Mostacho El Facho). Si tanto indigna a la gente (incluidos a los políticos de Madera de Guerrero) que Correa haya utilizado el tipo penal de desacato para sancionar a quienes se expresaron de una manera que lo cabreó (una indignación justificada de la gente, por supuesto, que para quienes creemos que a las palabras -porque eso de ser whining bitches es aburrido tirando a patético- las deben acompañar los actos, nos motivó a presentar una acción de inconstitucionalidad del delito de desacato, que firmamos los abogados Ramiro Ávila, Agustín Grijalva, Rafael Lugo y quien esto escribe, y que puede encontrarse en el siguiente enlace, esa misma indignación debe provocarle a la gente el que exista una ordenanza que sancione con prisión a quienes pinten colores o graffitis que no sean del gusto de la autoridad. Esto, porque la prisión es, de manera evidente, una sanción desproporcionada, por un acto que podría repararse (llegado el caso) sin ninguna afectación a la libertad personal. Pero no sólo es una sanción desproporcionada, sino que también el establecer en una ordenanza una sanción de privación de libertad es ilegal e inconstitucional: hacerlo está en abierta contradicción con el artículo 2 del Código de Procedimiento Penal y con el artículo 76 numeral 3 de la Constitución, que establecen el principio de legalidad para las sanciones penales, lo que implica que solamente la Asamblea Nacional puede dictar normas que sancionen con la privación de libertad: no puede nunca hacerlo una corporación municipal. La ordenanza es desproporcionada, ilegal e inconstitucional: yo digo que debería resultarnos difícil de entender que exista, pero a condición de que fuera ésta una sociedad liberal y democrática. Porque, a decir verdad, está claro que todo esto puede entenderse que suceda en el territorio del abogadito Nebot.

Pero es incluso peor. Las gentes del municipio (el abogadito Nebot, el primero) se llenan la boca hablando de libertades, pero no las respetan en la práctica. La casa que alquila Daniel Adum sobre la calle Higueras en Urdesa, en la cual él pintó las paredes de colores, el municipio se las pintó de gris. Llegaron de madrugada y mancharon de sombrío lo que antes era de color: no es esa pared de la calle Higueras una pared de propiedad pública, no es una pared que se haya pintado contra la voluntad de su propietario o de su administrador. En este caso, tanto el propietario (una persona que vive fuera del país) como su administrador (el propio Adum) querían que la pared esté pintada como estaba, pero el municipio decidió pintarla, por sí y ante sí, sin consultar a nadie, en clara afectación a la libertad de una persona de decidir sobre su propiedad (la pared no tenía ninguna pintura ofensiva, ni había molestado a ninguno de los vecinos, quienes más bien se han sentido incómodos con este hegemónico y patético gris). Y así se llena la boca esta pobre gente, tan llena de imposiciones, prohibiciones y arbitrariedades, hablando de libertades: pura mentira. Bullshit.

Y no se detiene allí el asunto. Mostacho el Facho publicó en su canal de TV un didáctico video en el que el abogadito Nebot no duda en defender la libertad de expresión y en proclamar que "discrepar no es delito, ni aquí, ni en ninguna parte del mundo". Si el abogadito se tomara en serio lo que dice, ¿a cuenta de qué la orden de meter presa a una persona por discrepar con las acciones represivas (e ilegales, además) que borran colores de la ciudad? Tenga la valentía de la coherencia, abogadito. Pilas ahí.

En resumen, las pintadas de "gris municipal" carecen de sustento legal, la posible represión penal es desproporcionada, ilegal e inconstitucional, la pintada de una propiedad privada contra el consentimiento de sus legítimos administrador y propietario una violación a la libertad de estos y a su derecho a la propiedad privada y el abogadito Nebot a punto de cometer un evidente acto de alta hipocresía (una vez más). Pero de esto último y de sus anteriores errores queremos rescatar al municipio. En esta edición de GkillCity presentamos una propuesta de ordenanza que respeta el espacio público y el derecho a la propiedad privada, que elimina la desproporcionada represión penal y la abominable práctica de la delación (instituida por ordenanza el jueves 18 de agosto, otro desatino) y que promueve la participación ciudadana en la gestión de los espacios comunes. Hay chance para que el abogadito Nebot se reivindique y no nos permita confirmar que tiene de Mostacho todo lo que tiene de Facho. Como ese stencil que tanto le disgusta.

El símbolo Delfín

24 de marzo de 2007

Publicado en diario El universo el 24 de marzo de 2007.

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“El fin de Delfín” se titula el último post que se publicó en el laudatorio blog oficial del cantante Delfín Quishpe, que se dedicó por entero a la adoración de su objeto de culto. Esta ciberpágina recogió los videos de sus conciertos en Ecuador y en el extranjero, expuso los homenajes de sus admiradores de varios países, divulgó sus entrevistas y ofreció sus ringtones. Pero este blog cerró la semana pasada, y sus razones son elocuentes: “Logramos lo que queríamos, darle a este chico pero gran país [Ecuador] un espacio en el mundo globalizado y por sobre todo, divertirnos. Pero la diversión se acabó, ya no creemos en Delfín, es una pena enorme pero así es la vida, es creer y dejar de creer”.

Pero, ¿quién es Delfín? Este Diario le dedicó un reportaje en su edición del domingo 4 de febrero; en su ciberpágina, él se compara con “artistas de la talla de Ricky Martin, Shakira, Juanes” . Originario del poblado San Antonio de Encalado, cantón Guamote, provincia de Chimborazo, puede predicarse sin error que Delfín Quishpe era famoso entre los miembros de los estratos populares de la Sierra central a la que él se pertenece. El estrecho ámbito de su fama se multiplicó, sin embargo, gracias a YouTube: su canción Torres Gemelas se publicó en este portal el 1 de diciembre del 2006 y se convirtió en un éxito instantáneo. Torres Gemelas tiene, según Delfín, “una letra triste y un ritmo alegre”; su género es el “folclore tecnoandino” y sus características, lo kitsch y la carencia de sintaxis. Hasta hoy, este video ha recibido en YouTube cerca de 1’000.000 de vistas y 4.000 comentarios, que se dividen entre expresiones de desprecio e insultos racistas y valoraciones de Delfín como feliz baluarte de la comicidad involuntaria e ícono de la contracultura.

Delfín, por su parte, afirma que con Torres Gemelas pretende rendirle “homenaje a todos los compatriotas que perdieron sus vidas el 11 de septiembre del 2001”. La mayoría de los miembros de los estratos populares entienden, en efecto, que Torres Gemelas no es otra cosa que la triste historia de un compatriota migrante; las clases medias y las élites, en cambio, tienden a burlarse de este video y lo hacen, la mayoría de las veces, con ostentación de una no disimulada carga de superioridad cultural. Así, el éxito de Delfín nos pone de manifiesto un hecho capital, esto es, que somos un país esencialmente fragmentado, en el que las clases medias y las élites usualmente no entendemos ni queremos entender el imaginario y la estética de los miembros de los estratos populares (y sino, díganme cómo entender estos dos ejemplos: el fenómeno de los chanchitos en la pared que pintó Daniel Adum, que histerizó a los residentes de las ciudadelas burbuja de Samborondón, o que en Quito no se haya podido exhibir en el Museo de la Ciudad el trabajo Divas de la Tecnocumbia). Y los ejemplos podrían multiplicarse, en ámbitos individuales o sociales, por centenas. Delfín Quisphe, entonces, se revela como un claro símbolo de las severas averías existenciales que supone la ecuatorianidad y del hecho triste y cierto de que ser ecuatoriano constituye un mero acto de fe en un país de no creyentes.