Ayer, a partir de su anécdota, flipamos con la idea de OZ: el imaginario cristiano (el católico, al menos, que es el que me lo conozco mejor porque lo padecí en mi infancia) da mucho para un bar temático. En principio, podría replicarse la entrada de Ganesh pero en clave cristiana: un Cristo de brazos abiertos que cuelgue del techo (no decidimos aún si su mirada debería ser dulce o doliente; acaso feroz). La carta tendría piqueos Eucarísticos y Apostólicos, platos tipo Cuerpo de Cristo, La Última Cena y Chorizos en Salsa de Lourdes; los cocktails tendrían nombres sugestivos como Parusía, Juicio Final, Evangelio de Juan (éste te pondría en trance místico deuan), Hijas de Lot (cachondería pura), Carro de Elías, Camino a Belén, etc. Tendría detalles tipo Andrés Carne de Res: así, el popote del Bloddy (Virgin) Mary tendrían una imagen de la Virgen María (Inmaculada since 1854) con guiño de ojo y teñida de rojo. La música sería un techno potente (¡aguante el punchis!) que un DJ apropiadamente vestido de so-cerdote tocaría desde un altar y la atención estaría a cargo de benditos y malditas, debidamente ataviados al efecto. Todo esto y más flipamos nosotros ayer y cuando andábamos en busca de un nombre, el Curro, habitúe de la palabra certera, sentenció que la disco se llamaría Kristotek: brindis y aclamación.
Dijo Cioran: las religiones son cruzadas contra el humor. Me temo que como flipaje de dos white russians de duración la idea nos divierte, pero como negocio no nos rendiría. La gente no sabe todavía disfrutar de una sana dosis de herejía (no en público al menos, las apariencias, blablá).
P.S.- En la foto, arriba: Curro, OZ, xaflag. Abajo: vodka tonic, gin tonic, white russian.