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El toque de queda (parte II)

2 de enero de 2021

Ocurrió lo esperable (v. El toque de queda (parte I)), esto es, que a la gente no le importó la prohibición de la quema de años viejos. No iba a ser lo mismo de otros años pero se veía claramente que íbamos a estar muy lejos del efecto deseado del toque de queda, esto es, que nadie esté en las calles pasadas las 10 de la noche (v. El toque de queda y la prohibición de quema de monigotes se cumplieron a medias en Guayaquil).

 

Por supuesto, también ocurrió otra cosa esperable: ningún medio de comunicación masiva de Guayaquil criticó esta ineficacia en el control de la quema porque como es usual desde 1992, es mejor no hablar de ciertas cosas. Esta ineficacia se observa en varios aspectos de la gestión municipal, como es el caso de los controles a la contaminación ambiental (v. ‘A ver, Balsasud’ y ‘El Salado, sin control municipal’) y de los controles a las construcciones en la urbe (v. ‘Mejor no hablar de ciertas cosas, diario El Universo’ y ‘Mejor no hablar de ciertas cosas, diario Expreso’)

 

No es capaz de controlar el ambiente, la urbe y a los ciudadanos… Pero sí tiene la Alcaldía capacidad para controlar lo que se difunde en los medios de comunicación social, esto es, lo que se discute sobre la gestión municipal en la esfera pública. 

 

Y esto es lo que explica que, a tanta ineficacia de su gestión, se la haya podido disfrazar de éxito.   

Si Cynthia fuera Lenín...

9 de enero de 2020


… en cierto modo, sería cosa buena, porque Guayaquil se ahorraría $6 millones al año en sueldos.

Pero Cynthia no es Lenín, porque Cynthia no traiciona a Nebot como Lenín sí lo hizo con Correa. Una vez que Nebot terminó su período como alcalde, ella lo ha prolongado. Si bien ella ha tomado la figura de mando, todavía es él quien manda. Se notó mucho en las fiestas de octubre/protestas, se acaba de revelar en el rol de pagos, por la investigación de diario Expreso.

Que Cynthia Viteri permita que el exalcalde Jaime Nebot mantenga su presencia en el Municipio depende de que sus muchachos consten en la nómina del Municipio. Por supuesto, la alcaldesa Viteri puede poner a su gente, pero lo que ella no puede hacer (en deferencia al exalcalde) es quitarle a sus muchachos. Por ello, la alcaldesa Viteri debió sacrificar la eficacia a la política: duplicó puestos, o los creó, únicamente para satisfacer apetencias políticas de su mentor, sin que ello nos reporte un beneficio a los ciudadanos.

¡Lo que nos cuestan los ojoseco del exalcalde! Por lo menos ahora Teleamazonas y Expreso se animan a criticarlo.

El Municipio del Verano del '92: "crear conciencia"

18 de mayo de 2019


El 3 de agosto de 1992, días antes de que el expresidente León Febres-Cordero asuma la Alcaldía de Guayaquil, Expreso mostró su respaldo a esta futura autoridad en una causa que dicho diario (llamado “de la vida nacional”) juzgaba como fundamental: “crear una conciencia guayaquileña”.

Editorial del 3 de agosto de 1992.

El problema es que el ciudadano que aquella “conciencia” debía superar con un nuevo y “consciente” ciudadano sirve como una descripción del ciudadano del Guayaquil del año 2019:

“Los habitantes de Guayaquil nos singularizamos por arrojar papeles, cortezas de frutas, envases ya usados, etc., porque todo lo dejamos para que el ‘servicio de limpieza’ se encargue de recoger los desperdicios. No hay conciencia cívica, amor a nuestra urbe, cuidado elemental por la ciudad en la cual vivimos”.

La Alcaldía de Guayaquil mal podría negar que esto sigue así, pues ha sido su recurrente excusa para justificar las inundaciones en la ciudad (“la gente es sucia, por eso se taponan las alcantarillas”).

Pasaron ocho años con León Febres-Cordero, diecinueve años con Jaime Nebot, pero la conducta del guayaquileño se mantiene casi invariable después de 27 años socialcristianos.

El rapto jipi fue muy breve. “Crear conciencia” fue apenas el anuncio de un fracaso por venir (uno de tantos). 

La mentira verde de Jaime Nebot

7 de enero de 2019


El Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, siempre insiste que Guayaquil ha rebasado con creces el estándar de 9 metros cuadrados por habitante fijado por la OMS.

El problema de lo que dice el Alcalde Nebot es que no tiene ningún fundamento. Su cifra de 25 metros cuadrados es pura mentira. Esto lo ilustra el artículo “‘Guayagris’, una ciudad sin sombras”, de autoría de Blanca Moncada, publicado en el diario Expreso del 7 de enero de 2018.

El discurso de Nebot es que su cifra proviene del INEC, un órgano oficial. Esto es mentira. Como lo demuestra el artículo de Expreso, el INEC no dice que la Alcaldía de Guayaquil tenga 25 metros cuadrados, dice que tiene 1.13 metros cuadrados por habitante, lo que más que una rebaja sustancial, evidencia una notoria falsedad. No hay uno solo de sus entrevistadores de los miércoles que se atreva a contradecirlo a Nebot, aunque supieran que él miente. Esto, porque el periodismo de Guayaquil no está tan interesado en la verdad como lo está en un rol de pagos.

Entonces, ¿de dónde saca el Alcalde Nebot la cifra de 25 metros por habitante? Lo ilustra el artículo del Expreso, vía la declaración de su Director de Áreas Verdes, Abel Pesantes: la cifra proviene de una consultora privada, una asociada a jugosos contratos de la Alcaldía de Guayaquil: “Ecosambito”. Es clave tener a aliados bien pagados para dibujarse unas cifras. Y obvio también, tener a unas antenas repetidoras que las divulguen.

Porque es evidente que las cifras se las ha inflado de manera anti-técnica, como lo explican los expertos. El profesor de la Católica, Ricardo Sandoya, revela la trampa cuando dice que se incluyen “bosques, manglares, reservas y estuarios en sus estadísticas”, mientras que otros especialista, David Hidalgo, señala cuál es la deficiencia en Guayaquil: la “grama o césped en suelo urbano. Esto fácilmente se comprueba con una vista aérea de la ciudad de Guayaquil en Google Earth”. Pero pocos hacen ese simple ejercicio de contraste, y ninguno es periodista. Y si lo fuera, igual se calla. Al final, en los medios tradicionales, nadie protesta sobre lo que pasa en Guayaquil. La mayoría se lo traga de un ¡gulp!

El saldo es: Guayaquil es una ciudad gris, sin sombras, con autogoles arbóreos como las palmeras y con una clara vocación arboricida… y que, a pesar de ello, tiene la desfachatez de venderse (y logra hacerlo, por la casi nula resistencia de la mayoría de nuestro periodismo, tan servil y pesetero) como una ciudad que casi triplica el mínimo de las áreas verdes que nunca tuvo y sobre las que siempre miente. Es una ciudad que consiente una mentira de su máxima autoridad, y que incluso la adorna, a mayor perjuicio propio. Propio de idiotas*.

El Alcalde gana políticamente, los periodistas ganan económicamente: el que pierde es el ciudadano, que ni se entera de su derrota.

* En el sentido griego del término, del que no le importa lo común.  

La historia de un fracaso

8 de octubre de 2018


Ahora que ya se va a ir en alrededor de 6 meses después de casi 20 veinte años de gobernar una ciudad de alrededor de 2 millones de habitantes (podría ser un récord latinoamericano), le han preguntado sus amigotes de la prensa al Alcalde Jaime Nebot cuál es la obra que le deja él a la ciudad. La respuesta del Alcalde indica que realmente no tiene ninguna (pues sería indigno mencionar a la rueda, así como sería mentiroso hacerlo con la Metrovía). “Haber servido”, dice.

Luego viene lo hermoso, pues le preguntan al Alcalde si hay alguna obra que quiso ejecutar que no haya ejecutado. Y él dice, muy suelto de huesos, que no:

“He logrado hacer todo lo que me propuse”.

Y claro, desde el periodismo no hubo capacidad de respuesta (era El Universo). Es así, porque Nebot dijo que así era. Ahí acaba la noticia, todo mundo lo sabe.

Pero eso no es lo que Nebot decía. O mejor dicho, antes dijo cosas de las que ahora ya no se acuerda (tal vez es la edad). Porque en su primer período en la Alcaldía de Guayaquil, el visionario Alcalde Nebot soñaba con recuperar el estero Salado, con hacer de Guayaquil una ciudad “competitiva” y con convertirla en un “corredor tecnológico”. Eran los sueños de un Alcalde todavía joven, que los declaró en la edición de revista Vistazo del 18 de julio de 2002, la que tenía en portada a una Dallyana Passailaigue en las escalinatas del Cerro (entonces era figura de TV, hoy es parte del PSC en la Asamblea Nacional). La No 838.

FUENTE
Ya no pudo hacer el Alcalde lo que prometió entusiasta el año 2002, pero el reconocimiento de su fracaso sería mostrarse débil y eso un Cuco Viejo como Jaime Nebot no puede permitirse (¿cómo creen que ha durado tantos años en el ejercicio del poder de una ciudad grande y caótica como es Guayaquil? Sin aliados en el negocio de la comunicación, eso es imposible). Entonces, lo mejor es echarle tierra, no mencionarlo nunca. Total, en Guayaquil el periodismo jamás indaga, porque las cosas son lo que Nebot diga y, por ende, los ciudadanos nunca se enteran, no tienen capacidad de contraste. Y entonces se repite el ciclo de siempre: “en Guayaquil, no pasa nada”.

El Alcalde Nebot siempre ha tenido esta altísima aceptación en Guayaquil porque sabe cultivar sus alianzas en los medios de comunicación locales y porque nadie nunca realmente ha cuestionado, en la esfera pública, su obra (a pesar de que sobran los motivos para hacerlo).

Pero lo que no tiene es memoria para recordar la ciudad que él soñó que sea Guayaquil, que es una muy distinta a la que va a entregar el 2019 venidero.

Visto desde su propia perspectiva, es un fracaso.

Nebot y el "desarrollo sostenible"

23 de septiembre de 2018


Que el alcalde Jaime Nebot, principal impulsor de un modelo de desarrollo urbano que conspira contra el “desarrollo sostenible”, pretenda hoy apropiarse de este concepto para su administración, es propio de un mago de las palabras y de una prensa paniaguada y mediocre.

Hocus Pocus: en Guayaquil las cosas suceden porque su Alcalde las dice. (Así es, por ejemplo, con las áreas verdes.) En estas cosas, Guayaquil es todavía un pueblo de los ochentas.

Nebot dice, sin vergüenza, “el desarrollo sostenible es el único camino” en plena ciudad del cemento, el adoquín y la palmera. Y el gil (años de adoctrinamiento socialcristiano no son en vano) que se come el amague, que se la cree entera, que nunca lo cuestiona.

Nebot y los esteros: nace un héroe póstumo

1 de julio de 2018


La entrevista de Radio Sucre (¡guau, guau!) del 27 de junio depara más sorpresas todavía: el alcalde le entró con enjundia a la limpieza del estero Salado.

* La evolución del PSC

El alcalde Nebot explica lo que él llama la “evolución” de la limpieza del estero Salado:

1) 15 años atrás: Se empieza a recoger la basura en el estero. De acuerdo con el propio Alcalde, en los tiempos de Febres-Cordero no se hizo nada para remediar la contaminación del Estero.

2) La próxima semana (o “esta misma”): Se va a iniciar “un operativo”. El alcalde le ha dicho al director de Ambiente, Bolívar Coloma, que “clausure irreversiblemente las empresas, no me importa si grandes, pequeñas y medianas, que no entienden que tienen que mitigar y que siguen con este asunto contaminante”. Y reiteró: “Vamos a poner más empeño del que le hemos puesto”.

La evolución del PSC es como sigue: durante la administración de Febres-Cordero no se hizo nada, durante los primeros tres años de Nebot tampoco, en los últimos 15 años de su administración se empezó a recoger la basura, aunque sin mayor efectividad, pues se ha seguido contaminando. Por eso, recién esta semana (al PSC le tomó 26 años darse cuenta y tomar medidas) va a iniciar unos implacables “operativos” para detener la contaminación.

* Los contaminantes de los esteros

Nebot explica también quiénes son los contaminantes, a los que va a combatir de manera tan implacable:

1) La gente: según Nebot, ahora son menos.
2) Los negocios intermedios y grandes, desde los que se descargan químicos y “cuestiones contaminantes”.
3) Las empresas de la construcción que ponen escombros a las orillas de los esteros.

* El negocio de la recolección

Por diseño, el negocio de la recolección de basura en el estero Salado se paga por tonelada recogida. Así que el negocio, tal como lo plantean los del PSC (piénsalo, no te comas los amagues) es conservar los esteros contaminados: Ahí está la plata.

* El héroe póstumo

Nebot, como héroe contra la contaminación de los esteros, ha nacido muy tarde: a los 18 años de su administración se le ocurre lo que es lo mínimo, esto es, hacer cumplir la ley. (El periodismo lambiscón de Guayaquil se lo celebra, por supuesto). No es difícil prever que Ramita es un héroe más efectivo que nuestro Alcalde.

Nebot, los informales y los perros

29 de junio de 2018


Ahora resulta que la alcaldía de Nebot apoya a los comerciantes informales. En su rueda de prensa de este último miércoles (que sucedió en su radio más mascota de las radios de los miércoles, Radio Sucre) el alcalde anticipó que va “a dar crédito, de entrada, a más de 50.000 vendedores informales de la ciudad de Guayaquil”, pero que no iba a adelantar más detalles porque esto correspondía a la agenda de Julio y realmente lo va a implementar su posible sucesora en la alcaldía, la Ab. Cynthia Viteri.

Socialcristianos: Enhorabuena por entender (con 26 años de retraso) que el garrote no es la única alternativa para los comerciantes informales. Nunca es tarde para enmendar, pero sería de justicia:

a) No mentir: Decir que no es que la alcaldía haya “matado” a los comerciantes informales (Freud Alert!), pero los ha puesto en “37 mercados, en centros comerciales, en plazas de abastos, en kioskos de Guayaquil” es tan mentira, que es hasta contradictorio con el mismo proyecto que se anuncia: los comerciantes informales no están en los mercados ni en todos esos otros sitios, están en las calles, porque si no, ¿cómo así existen 50.000 comerciantes informales que potencialmente tomarían estos créditos? O están en las calles y les interesaría tomarlo, o son los mismos que están en los mercados, que optarían por salir de lo que ahora tienen en el mercado (no debe ser tan bueno, si tal es su deseo) para tomarlo. No hay que hilar muy fino: los comerciantes informales están más en las calles que en los mercados et al (lógica simple: a pesar de los riesgos, es más rentable vender en las calles que en esos lugares) y son víctimas cotidianas (todo guayaco sin mente de burbuja sabe que esto es así) de la violencia institucional del Estado local, encarnado en la Policía Metropolitana.

b) Ser más transparente: Le preguntaron al alcalde Nebot que de dónde vendría el dinero para otorgar estos créditos. Una pregunta que una autoridad responsable habría explicado con detalle (al final del día, son recursos públicos) el alcalde la atajó con esos modos antológicos que le permite su periodismo mascota:

- “¿Y la plata?”
- “La plata, la tenemos”.

Uno pensaría en una repregunta, pero nada más alejado de ello:

- “Por eso se busca blindar el modelo de Guayaquil”.

Es decir, no te responde, pero igual lo aplaudes. Un modélico perro fiel.

Así, si uno reemplazara las voces de los que entrevistan al alcalde Nebot en Radio Sucre por ladridos, sustancialmente, no se perdería nada de nada. Es más, se ganaría en un atributo: en honestidad.

Entrevista en Radio Pichincha Universal

17 de mayo de 2018


La entrevista, en este enlace.

Me la hicieron esta mañana con ocasión de que pronto va a cumplir un año el presidente Moreno en el ejercicio de la máxima autoridad ejecutiva del país. Entre otras cosas: Que el puesto a Moreno le quedó ancho, que la prensa guayaca es marioneta del titiritero Nebot, que la dolarización es una demostración de la subnormalidad de nuestros políticos.

Entre otras yerbas.

Marcha cannábica y prensa pituca

6 de mayo de 2018


Diario El Universo es la señora pituca de la prensa de Guayaquil. La construcción de su noticia sobre la “marcha promarihuana” que publicó el día de hoy es un ejemplo de su defensa del orden burgués y de la forma cómo narra a quienes lo desafían (obviamente, en su acotada visión del mundo, los integrantes de la “marcha promarihauana”).


Eso es todo. Una nota de cinco párrafos, que se titula, con tono amarillista, “Dos retenidos y disturbios en marcha promarihuana en Guayaquil”. El redactor de la noticia es tan perezoso que escribe “Los asistentes indicaron que estas marchas se realizan…” en vez de él hacer un trabajo de investigación sobre ellas y darse cuenta de su alcance mundial. Nunca hay un interés en explicar el propósito de la marcha, como no sea con una cita anónima (no textual) que dice que lo que se busca es “la implantación de marihuana para evitar que persista el narcotráfico” (?) y su promoción “como método curativo a enfermedades”. Nuevamente, la explicación de un contexto del porqué se marcha está fuera de rango para nuestra señora pituca de la prensa y su redactor perezoso.

Pero lo peor está por venir: la señora pituca que es El Universo narra la represión policial de manera gozosa: cuenta que la Policía “retiró a los asistentes”, pero no explica nunca lo que anunció en su título, la suerte de los “dos retenidos” por la policía. Es lo de siempre: en la narrativa de la violencia policial en Guayaquil, El Universo la suele contar como si de un hecho de la naturaleza se tratara, como si ello debía pasar y punto, sin necesidad jamás de averiguar sus consecuencias. De los “retenidos” por la Policía no sabemos nada. Más bien, tenemos la justificación que da nuestra señora pituca: “además, los transeúntes se sentían atemorizados por los consumidores”.

Porque sin redondear su nota con algo de reefer madness y paranoia, El Universo no habría sido todo lo señora pituca que puede ser, y que invariablemente, es.
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Así, cualquiera

19 de agosto de 2017


El siguiente episodio de enero refleja muy bien la forma cómo la Alcaldía de Guayaquil sobrevive a su propia incompetencia.

*

En la que fue su segunda entrevista radial de los miércoles este año 2017, el alcalde Jaime Nebot debía ofrecer una explicación por la caída de la cruz de la Catedral, en razón de que el Municipio de Guayaquil debió haber autorizado y controlado esta intervención (tal es su obligación legal: Resolución No 0004-CNC-2015, Arts. 9-14). La restauración de la Catedral fue realizada de forma pública (hubo cierre de calles, sobrevuelo de helicópteros, notas de prensa) pero el Municipio fue incapaz de ejercer sus obligaciones legales. La consecuencia de ello fue el aparatoso fracaso de la restauración.

El alcalde Nebot escogió a una comparsa ideal para la transmisión de sus ideas: radio Sucre, de propiedad del exconcejal del PSC Vicente Arroba Ditto. Él le formuló una primera pregunta al alcalde, que concluyó con las siguientes palabras: “Los padrecitos dicen que el Municipio tenía que realizar ese trabajo”. En este punto, Nebot empieza a REÍRSE y sus dos entrevistadores lo secundan en la risotada. En medio de estas risas, es que Nebot empezó su respuesta. Fue cualquiera. Véanlo ustedes mismos:


Arroba Ditto y el otro fulano sentado a su lado no estaban allí para hacer periodismo, eso de ninguna manera. Su función era la de ser meras comparsas de cualquier cosa que el alcalde Jaime Nebot quiera decir, sin jamás incomodarlo ni cuestionarlo.

A un periodismo como aquel no se le ocurrirá jamás preguntarle al alcalde Nebot cosas como, por ejemplo: ¿Por qué si el Municipio de Guayaquil está obligado a la rectoría, planificación, regulación y control y gestión del patrimonio cultural y arquitectónico en su jurisdicción, no actúa en concordancia con sus obligaciones legales? ¿Por qué no dicta las ordenanzas a las que lo obliga la ley? ¿Por qué no crea la institución de control que debe crear para controlar la gestión de lo patrimonial en el cantón?

En vista de los últimos sucesos, estas preguntas se hacen cada vez más urgentes.

*

Porque tengámoslo claro: es este tipo de periodismo servil al poder político e irresponsable frente a los ciudadanos, como el practicado por radio Sucre en esta entrevista que reseño, el que permite que el patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad se destruya.

Y es por este tipo de mal periodismo, generalizado en Guayaquil, que la Alcaldía de nuestra ciudad, aunque irresponsable, queda siempre impune. Así, cualquiera.