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Maradona Supernova

27 de noviembre de 2020


Yo soy un ateo que cree como en un evangelio en las primeras líneas de la autobiografía de Vladimir Nabokov: ‘… el sentido común nos dice que nuestra existencia no es sino una breve explosión de luz entre dos eternidades de oscuridad*

 

Y la vida de Diego Armando Maradona fue una explosión de luz, pero como ninguna otra luz: Maradona brilló como una supernova. El brillo esplendoroso de su luz emocionó y nos hizo felices a millones y millones de personas. En el que es el deporte más popular del mundo, Maradona brilló tanto y de forma única, porque él encarnó la épica en esa patriada del ‘86 de hacer a la Argentina campeona del mundo.

 

Se necesita de contexto para entender esto: una tarde en Ciudad de México, un hombre humilde, un reino poderoso; un país sudamericano pobre, un país europeo rico; una relación asimétrica de siempre, con el rico humillando al pobre, tanto en la economía como en la guerra. En la economía, siempre que pudo y podía siempre; en la guerra, en 1982, apenas cuatro años antes de esa tarde de junio en Ciudad de México. Y un dato no menor: esos poderosos habían inventado este deporte.

 

Sin este contexto, no se entiende esa tarde del 22 de junio de 1986. No es el mejor gol contra Marruecos o Canadá (ambos equipos participaron el ‘86) y no es un gol en un torneo menor, o en un deporte olvidable. Ese 22, en los cuartos de final de un mundial de fútbol, ese hombre humilde burló a los inventores del deporte dos veces: la primera con una picardía que burló sus reglas**, la segunda con una genialidad de 10.6 segundos que burló a toda su defensa, que mostró al mundo que el fútbol es magia y fuego, y que constituye la gran gesta épica de los tiempos modernos. Y lo es, porque con esos 44 pasos hasta dejar la pelota en la red, Maradona cumplió una revancha histórica y un triunfo simbólico: lavó el honor de su país pintándole la cara a los piratas en su propio juego, con picardía y genialidad, dueño de la pelota y la belleza. En esos días del ‘86, Maradona brilló como una supernova. Y sacó a su Argentina campeona del mundo, en una gesta épica que ya la hubiera querido narrar el ciego Homero.

 

Con ese héroe del ‘86, con el tipo que pudo comprometer a los otros a acometer una patriada, con aquel que nos regaló a millones momentos de una gran felicidad, con el que supo estar del lado de los más vulnerables y que fue David pudiendo ser Goliat… Con ese recuerdo feliz de Maradona me quedo yo. Con aquel que fue luz, mucha luz.

 

* La cita original es: ‘… and common sense tell us, that our existence is but a brief crack of light between two eternities of darkness’ (Speak, Memory).

** No tienes opción a quejarte, piratita, o eres Terry Butcher.

Los disidentes de D10S: Meet Terry Butcher

15 de mayo de 2019


En la carrera de doce toques de balón, 44 pasos y 10.6 segundos que emprendió Diego Armando Maradona hacia la gloria en la cancha del “Azteca”, el zaguero inglés Terry Butcher cumplió un rol tragicómico: es el único jugador que intentó bajarse a Maradona, no una sino dos veces, ambas coronadas por el fracaso. Así lo recuerda Hernán Casciari en 10.6 segundos:

“Butcher es el que ahora, cuando los relatores de radio y los espectadores en las gradas todavía están poniéndose de pie, le tira una patada fallida al jugador que avanza por su banda. Sin saber que su apellido, en el idioma del rival, significa carnicero, Butcher perseguirá enloquecido al jugador y le tirará una segunda patada, esta vez con ánimo mortal, en el vértice del área pequeña”.

Conozcamos, entonces, la raíz de su trauma, tal como él se la ha contado a la prensa de su país: “Al resto de mis compañeros los regateó una vez, pero a mí dos… Pequeño bastardo”.


Ha contado también Butcher a los tabloides ingleses que se encontró con Diego después de ese partido (22 de junio de 1986) en el laboratorio, para el control anti-doping. Dice que le preguntó por señas si el primer gol había sido con la mano o con la cabeza. Butcher estaba flanqueado por dos ingleses, por lo que Diego (D10S, pero no boludo) optó por la fácil: “la cabeza, boludo”, les explicó sin palabras. Meó, y se fue.

El triplemente burlado inglés Terry Butcher revive en su imaginación ese momento con Maradona en el laboratorio. No es que atesore una fortuna: afirma que pondría unos cuantos “miles de libras” para regresar en el tiempo y encontrarse con Maradona de nuevo en aquel cuartito (es de suponer, sabiendo que Diego hizo el gol con la mano) para zurrarse a D10S.

Pero no hay caso: D10S seguirá siendo D10S, mientras que Terry Butcher seguirá siendo el borrachín humillado y resentido que fantasea con irrealizables estupideces para una prensa ávida de burlarse de sus vencidos.

Butcher, un disidente de D10S. Un caído.

De la independencia al carajo

16 de septiembre de 2018


La independencia de la Monarquía Católica surgió de Venezuela y del Río de la Plata, de los países que hoy son la República Bolivariana de Venezuela y la República Argentina. A 200 años de su gesta, hoy son dos países en grave crisis: uno porque una oligarquía facinerosa fue reemplazada por otra oligarquía facinerosa, y la otra… por lo mismo. En el fondo, el mismo irrespeto a las instituciones, el mismo ciclo incesante de imponerse unos a otros, cueste lo que cueste.

Que los países que originaron la independencia de Sudamérica sean los ejemplos extremos de su abundancia y su negligencia… Que lo parió.

"El fútbol es como la geometría"

19 de julio de 2018


En el mundial de Estados Unidos 1994, aquel en que al Diego le cortaron las piernas tras el partido contra Grecia, la Argentina en octavos (ya sin D10S) se enfrentó a la Rumania de Gheorghe Hagi, que la venció 3 a 2. El tercer gol fue obra de Hagi: la acomodó a un costado de Islas, tras pase de Dimitrescu. Y Kaputt. Fue el 3 a 1, que resultó irremontable para la albiceleste.


En la última revista Líbero hay una entrevista a Hagi, “el Maradona de los Cárpatos”, en la que le preguntaron por sus goles de fuera del área. Su respuesta lo pinta de cuerpo entero a este crack:

“Desde que tenía 12 años, mi primer entrenador me dijo que entrenara esta cualidad. Me pidió que disparara, que siguiera intentando y disparando a larga distancia. El 70% de mis goles vinieron de fuera del área. Es un buen porcentaje, ¿no? (ríe).
Era mi cualidad, lo supe desde que era muy joven y lo seguí entrenando. Y ahora, cuando soy entrenador, hago lo mismo con mis jugadores. No hubo ninguna semana en mi carrera como jugador en la que no entrenara tiros desde posiciones imposibles o tiros libres. El fútbol es como la geometría. Necesitas ver los ángulos, sentir el espacio, ver las líneas y trayectorias. ¡Aprendes geometría en el campo! Seguí practicando esos tiros incluso después de dejar de jugar” (No 25, p. 32).

Lo dicho: un crack.

Maradona, un tío díscolo

28 de junio de 2018


Banco a Maradona a morir y para siempre. Ofrezco tan solo dos razones:

1) Maradona no tiene la obligación de ser ejemplo de nada: En realidad, dejaré que de este punto se encargue Dolina vía “Ingrid Hammer”.

2) No soy ingrato: Soy de la generación que creció con el Diego, que amó el Mundial del ’86, que vivió su época y sus goles inolvidables. Nos hizo felices a muchos, como sólo el fútbol (AKA “la recuperación semanal de la infancia”) puede hacerlo, como sólo Maradona (y por estos días, el genio que ocupa su número 10 en la albiceleste) pudo hacerlo. Si no fuiste de esta generación, si no lo viviste en carne propia, no podrás entenderlo.

Así las cosas, el Diego, el Dié, D10S, es para muchos de mi generación, una suerte de tío díscolo. Falopero, putañero, tremendo, canas verdes de la abuela, ruleta rusa, carnaval toda la vida… Muchos no lo querrán por eso, pero este adulto (con el niño que vive en él) que lo ve derrapar, que entiende que el tío ha derrapado, que se nos está yendo, que el tío se ha ido al carajo, no puede participar de este morboso cargamontón contra Maradona: eso es coto exclusivo de los canallas.

Porque de mi parte, como le pasará con millones, nunca dejará de contar con mi mano amiga y estas palabras: “Te voy a querer siempre, Diego”. El niño que vive en mí no abandona a quien lo hizo feliz. Por gratitud, hermosa virtud. Porque así es el fútbol.


Y a los que el Diego, el Dié, D10S, no les gusta, pues sólo les diré, como para no desentonar:

“QUE LA SIGAN CHUPANDO”

Pampita explica la legalización del aborto

13 de junio de 2018


La legalización del aborto se discute este día en el Congreso de la Argentina.

De todo lo que he leído o escuchado sobre esta ley para legalizar el aborto en la Argentina, me ha gustado más la evolución de Carolina Ardohaín, modelo, pampeana y razonante, más conocida por el mote de “Pampita”. Provinciana y católica, todo su vida se opuso al aborto, pues así lo disponía la Iglesia a la que ella pertenecía y pertenece.

Pero los otros días formuló este tren de ideas, honesto y valiente, que he dividido en cuatro partes:

1) Postura personal: Pampita cuenta su postura personal, común a la del resto de la grey católica: “Soy católica, siempre estuve en contra del aborto, nunca fue una opción para mí, ni lo es”.

2) Irrelevancia de la postura personal: Pampita entiende la irrelevancia de su postura personal: “Las creencias personales, en este tema, hay que dejarlas de lado”.

3) Salud pública: Pampita explica la razón de porqué es necesario dejar de lado las creencias personales: “Creo que es realmente un tema de salud pública. Cuando ves las cifras, cuando ves la cantidad de mujeres que mueren, que no tienen la posibilidad de elegir, me hizo cambiar mi postura, hoy estoy a favor de la despenalización del aborto, a pesar de que no es opción para mí [… este tema hay que ] tratarlo con la seriedad que merece. No es, ‘ah, bueno, no quiero tener un hijo, aborto’, no es eso. Es: Anti-concepción para no abortar y aborto legal para no morir”.

4) Baño de realidad: Cuando la reconvienen con el argumento de que con el aborto “mueren vidas”, Pampita da un baño de realidad que debería limpiarnos de ombliguismo: “También hay mujeres que mueren. Y el aborto existe. Y aunque no exista una ley que lo legalice, va a seguir existiendo”.

*

En realidad, este de Pampita es un razonamiento similar al que tuvo el Presidente francés Valéry Giscard d’Estaign, cuando en sus memorias recordó los debates para la aprobación de la legalización del aborto en Francia, durante los años setenta:

“Yo soy católico, le dije [al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano], pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos [...] lo que tengo que hacer es velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social”. Y añadía: “Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización” (leo esto y pienso: cuánto de Giscard d’Estaign hizo falta en Correa. Mejor dicho: cuánto de Estadista hizo falta en Correa).

La legalización del aborto se aprobó en Francia el 20 de diciembre de 1974 y fue publicada en el Journal Offiiciel el 16 de enero de 1975.

*

Pero no hay que hacer como Rafael Correa, hay que hacerlo mejor (ese es el chiste de superarlo a Correa, ¿no?). Hagan como hizo Pampita, hagan como Valéry Giscard d’Estaign: pensar como un Estadista está al alcance de la mano.

Nacer dos veces

2 de mayo de 2018

En el muy agradable libro Alfredito, Alfredito de autoría del periodista argentino Jorge Barraza se recoge el episodio histórico de la clasificación del Perú al Mundial de México 1970 por su empate a dos en La Bombonera contra Argentina. Sucedió el 31 de agosto de 1969; los dos goles de la selección peruana fueron obra del puntero del Sport Boys, Oswaldo Cachito Ramírez.

En el artículo dedicado a esta gesta, Barraza describe dos escenas de gran caballerosidad, tal vez impensables al día de hoy. La primera, que en una premiación de la revista El Gráfico a fines de 1969, el seleccionado y capitán argentino, Silvio Marzolini, le entregó a Héctor Chumpitaz, capitán de la selección peruana, una distinción a la que acompañó de las siguientes palabras: “Perder la clasificación ante Perú fue una amargura muy grande, pero me considero un buen perdedor y creo que Perú nos eliminó bien. Por eso, al entregarle este trofeo a Chumpitaz, le deseo al equipo peruano la mejor de las suertes en México”.

En el mundo exitista del fútbol actual, “me considero un buen perdedor” es anatema.

El segundo episodio de caballerosidad fue la palinodia que motu propio escribió el periodista peruano Paco Landa, quien había escrito antes del partido de su selección: “Perú jugará con diez frente a Argentina; Didí decidió alinear a Ramírez”. Después de los dos goles de Cachito Ramírez y la clasificación gloriosa, Landa escribió una columna a la que tituló: “Perdona, Cachito”. Así empezaba: “¡Perdona “Cachito”! Perdona a nombre de quiénes no creíamos en tu efectividad. Yo también estuve entre ellos”. Y así concluía: “Arrollaste todo a tu paso y ni la matonería vestida de celeste y blanco fue suficiente freno a tu codicia. Todo lo desbordaste, todo sistema se vino abajo ante tu ímpetu. ¡Una vez más, perdona “Cachito”!”.

Al día de hoy, lo habitual es que los comentaristas deportivos digan cualquier huevada, con total impunidad, sin retractarse jamás. En Ecuador, esa es la norma.

Pero esas eran otras épocas. Y ese fue un partido especial. Tanto, que los goles del puntero del Sport Boys, Cachito Ramírez, “hicieron explotar de orgullo a una nación entera como nunca”, y para el mismo Cachito, ese día fue un parteaguas. Por eso, el artículo de Barraza se tituló “Nací dos veces en mi vida” y empieza con la voz en primera persona de Oswaldo Ramírez, Cachito, chalaco de nación: “Yo nací dos veces en mi vida: una el 28 de marzo de 1947 en el Callao, la otra el 31 de agosto del ‘69 en La Bombonera”. 

Éramos tan pobres...

25 de junio de 2017


En los archivos del Palacio Legislativo debe reposar el original de este documento, que data de diciembre de 1999:

Por esta causa acaban de condenarlo a Menem
 
En él, se ataja la crítica sobre las carencias armamentísticas del Ecuador el año 1995 de forma conmovedora:


Págs. 4-5. Un honesto “No jodan, somos pobres”. Snif.        

Satori

18 de junio de 2017

He contado en una entrada anterior la vez que decidí ser carnívoro el resto de mi vida. Sucedió en la Argentina, país propicio a la buena carne, en un campo en las afueras de Mendoza. Todo era ideal: la carne, el vino, el ambiente. Fue un momento digno de justificar el eterno retorno.

Ese fue el día en el que abandoné el prejuicio urbano (debo decir, de algunos urbanitas) de la sacralidad de la naturaleza. Los animales son hermosos, también en mi plato.

Y acepté en mi corazón, todavía sin conocerla, la frase atribuida a Fran Lebowitz que leí años después en Brasil: “Mi animal preferido es el bife” (1).

(1) de Lara, José Francisco (comp.), ‘Ironia. Frases soltas que deveriam ser presas’, Cócegas Editora, Curitiba, 2005, p. 79. 

San Martín en Guayaquil

11 de abril de 2017


La única visita del Libertador José de San Martín y Matorras (1778-1850) a Guayaquil fue para su entrevista con Simón Bolívar en julio de 1822. Terminada la entrevista, José de San Martín partió a Lima, el 20 de septiembre de 1822 presentó su renuncia al Congreso del Perú y pasó a retirarse a Europa desde 1824. Murió en Boulogne-sur-Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850.

Daguerrotipo de José de San Martín

Se ha colmado de misterios a la entrevista de Guayaquil entre San Martín y Bolívar. Para el historiador argentino Felipe Pigna, hay una explicación de “política doméstica” (argentina) para comprender la decisión tomada por San Martín:

“Se ha pretendido llenar de misterio la entrevista cuando en realidad ha quedado bastante claro lo que pasó en aquellos memorables días. Había básicamente dos temas en discusión; mientras San Martín era partidario de que cada pueblo liberado decidiera con libertad su futuro, Bolívar, preocupado por el peligro de la anarquía, estaba interesado en controlar personalmente la evolución política de las nuevas repúblicas. El otro tema polémico fue quién conduciría el nuevo ejército libertador que resultaría de la unión de las tropas comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar pero éste dijo que nunca podría tener a un general de la calidad y capacidad de San Martín como subordinado. Esta decisión tenía mucho que ver con la enemistad manifiesta de las autoridades porteñas que habían abandonado a su suerte hacía tiempo al Libertador y a su ejército. El nuevo hombre fuerte de Buenos Aires, Bernardino Rivadavia, viejo enemigo de San Martín, había dado por concluida la campaña libertadora en Mendoza. Queda mejor hablar de misterio antes que admitir que el Estado argentino, en manos entonces del ‘más grande hombre civil de la Argentina’, al decir de Mitre, había tomado la férrea decisión de destruir a San Martín abandonándolo y quitándole toda capacidad de negociación y todo apoyo militar para terminar su gloriosa campaña. El general argentino tuvo que tomar entonces la drástica decisión de retirarse de todos sus cargos, dejarle sus tropas a Bolívar y regresar a su país” (1).

San Martín llegó a Guayaquil el 26 de julio por la mañana y se retiró al día siguiente por la noche. Sostuvo dos entrevistas con Bolívar, la más importante el día de su partida. Apenas permaneció dos días en Guayaquil, pero en ese breve período, el Libertador San Martín empezó su retirada del poder y dejó descendencia: la hubo en la guayaquileña Carmen Mirón y Alayón (2).

(1) Pigna, Felipe, ‘Los mitos de la historia argentina 2. De San Martín a “El granero del mundo”’, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2005, p. 55. El resaltado es propio.
(2) Así lo consigna Jurado Noboa en un libro con un título de jocoso sensacionalismo: Jurado Noboa, Fernando, ‘Las noches de los libertadores’, Vol. 2, Ediciones IADAP, Quito, 1991. Conozco a varios descendientes de este enlace.

Juan Manuel de Rosas explica este 2 de abril

10 de abril de 2017


Juan Manuel de Rosas, millonario y caudillo (1):

“… pero a mí parecer todos cometían un gran error: se conducían muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los hombres de las clases bajas, los de la campaña, que son gente de acción. […] Me pareció pues muy importante conseguir una influencia grande sobre esta gente para contenerla o dirigirla y me propuse adquirir esa influencia a toda costa; para esto me fue preciso trabajar con mucha constancia, y hacerme gaucho como ellos, y hacer cuanto ellos hacían, protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus intereses […] me propuse que conociesen que sin mí nada podían…” (2).

Es un mensaje que tiene sentido en el contexto de la derecha costeña, en particular, del electorado guayaquileño. El porteño Rosas en el siglo XIX era como el PSC en el Guayaquil actual: ambos con la enorme ventaja de no ser únicamente de clase media, de tener entrada en los barrios populares, de que sus habitantes conocen “que sin [ellos] nada podían” (lo que en Rosas era rústico, en el PSC es un clientelismo curtido).

Guillermo Lasso debió disputarle a Jaime Nebot este electorado desde la creación misma de su movimiento CREO, allá por el año 2012. Lleva ahora cinco años de retraso, que le pasaron una alta factura este 2 de abril (3).

(1) Juan Manuel de Rosas (1793-1877) dirigió los destinos de un territorio que hoy es la República Argentina entre 1829 y 1852.
(2) Pigna, Felipe, ‘Los mitos de la historia argentina 2. De San Martín a “El granero del mundo”’, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2005, p. 196-7. El resaltado es propio.
(3) Al respecto, v. ‘Cantonal e ineficaz’, Xavier Flores Aguirre, 9 de abril de 2017.

La autoridad de la Corte IDH

18 de febrero de 2017


Años atrás, pensé labrarme una carrera como litigante en foros internacionales pero, en el curso de los años, cambié de idea (1). Una razón para ese cambio fueron los efectos reducidos del litigio (2); otra, que administrativamente, la justicia internacional no es tan distinta de la justicia nacional. En otras proporciones y manifestaciones, también crea sus cortesanos y sus corruptelas.

Desde un punto de vista conceptual, uno de los asuntos que me solía cuestionar era la autoridad de las decisiones de la Corte IDH. En pocas palabras: ¿Por qué siete “sabios” deberían tener la última palabra? (3). Y una pregunta derivada: ¿Cuáles son sus límites?

Sobre estos límites a la autoridad de la Corte IDH ha tratado, de manera reciente, la Corte Suprema de Argentina en un interesante Acuerdo, surgido a raíz del cumplimiento en la jurisdicción interna del Caso Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina, que sentenció la Corte IDH el 29 de noviembre de 2011.  

Planteamiento del problema

El asunto es como sigue: la Dirección General de Derechos Humanos de la Nación (dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores) solicitó a la Corte Suprema de Argentina que cumpla con lo dispuesto en la sentencia Fontevecchia y D’Amico de la Corte IDH, en la parte pertinente a “dejar sin efecto” el caso nacional (“Menen, Carlos Saúl contra Editorial Perfil S.A. y otros”) (4). Dicho de otra forma: se pidió a la Corte Suprema argentina que haga caso de una sentencia de la Corte IDH que le ordenó revocar una de sus propias sentencias.

Es decir, que se desdiga en 2017 de lo que suscribió en 2001.

Solución: No way San José, no way.

La Corte Suprema argentina se negó a cumplir con lo solicitado. El motivo de su negativa es la falta de competencia de la Corte IDH para ordenar la “revocatoria” de un juicio sentenciado en la jurisdicción de Argentina.

La Corte Suprema argentina no le desconoce a la Corte IDH que sus sentencias tengan efectos vinculantes en territorio argentino (punto 6 y al final del acuerdo) pero le reconoce esa obligatoriedad únicamente en el marco de sus competencias legales, esto es, “en el marco de sus potestades remediales” (punto 6). La Corte Suprema sostiene que esas “potestades remediales” no incluyen esta potestad de la Corte IDH de revocar sentencias en jurisdicciones nacionales.

La Corte Suprema razonó en su Acuerdo del 14 de febrero que esta potestad de la Corte IDH se convertiría “efectivamente, en una ‘cuarta instancia’ revisora de las sentencias dictadas por esta Corte, en clara violación de los principios estructurantes del sistema interamericano y en exceso de las obligaciones convencionalmente asumidas por el Estado argentino al ingresar a dicho sistema” (punto 11).

La Corte Suprema argentina entendió que esta potestad de la Corte IDH contraviene la Constitución y comportaría una capitis diminutio de la propia Corte Suprema, puesto que sería “privarl[a] de su carácter de órgano supremo del Poder Judicial argentino y sustituirlo por un tribunal internacional, en clara transgresión a los arts. 27 y 108 de la Constitución Nacional” (Punto 17).

Así, la Corte Suprema de Argentina le negó a la Corte IDH la aplicación de esta innovación jurídica (la potestad de revocar sentencias) en su territorio. Implícitamente, le recomendó a la Corte IDH que se constriña a lo dispuesto en la Convención Americana sobre Derechos Humanos sobre sus “potestades remediales” (Art. 68.1).

En otras palabras, un sólido “tate quieto” a la corte internacional, escrito en sucinta jerga jurídica (apenas 12 páginas), destinada a ponerle claros mojones a su autoridad.

N.B.: El criterio “popular y dialogante” de Roberto Gargarella, en esta entrada de su blog.

*

(1) De allí que haya viajado a Australia a estudiar un máster en políticas públicas.
(2) Bueno para un sano heroísmo individual, pero no para producir cambios sustanciales (esta afirmación admite, por supuesto, matices y excepciones).
(3) El concepto de “sabio”, hoy en día, involucra a Patricio Pazmiño. Quien más que sabio, parece el Jefe Golgory. 
(4) El 15 de noviembre de 2001, en razón de la disconformidad con lo decidido en el caso “Menen, Carlos Saúl contra Editorial Perfil S.A. y otros”, se presentó la denuncia que dio inicio al procedimiento en el Sistema Interamericano que desembocó, diez años después, en la sentencia de la Corte IDH de noviembre del 2011.

Capusotto y los Reyes Magos (bis)

10 de enero de 2017


  
“No te olvides de ser solidario. Acordate: dale al pobre lo que te sobre. Que él, se arregla con cualquier mierda”.

Este fragmento del sketch de Capusotto de los dos Reyes Magos y “el personal de servicio de origen africano” es descriptivo de las políticas públicas del Municipio de Guayaquil en relación con los sectores marginales y pobres de la ciudad, muchos de los cuales tienen apariencia de “personal de servicio de origen africano”.

Las mañas de Micky Vainilla no son extrañas a Guayaquil.

(1) El mantra de la alcaldía local es el servicio “eficaz y solidario”. Lo primero es falso; lo segundo, farsa.

Bilardo, Ladri

18 de septiembre de 2016


En un mercado de libros usados en la calle Cabildo, en Buenos Aires, conseguí el “Así ganamos. La verdadera lucha por la copa”, de Carlos Salvador Bilardo. A día siguiente de comprarlo, fui a visitar a un amigo en Longchamps y me tomé el tren Roca. Me lo llevé a Bilardo de compañía.

Lo empecé a hojear y me detuve en el capítulo del partido contra los ingleses (“Capítulo XII: Algo raro en el aire”). Y ésta es la misérrima forma en que Bilardo describió los goles de Maradona contra Inglaterra, esa gloriosa tarde del 22 de junio de 1986 en Ciudad de México:

“El primer tiempo fue bastante parejo. El gol vino recién a los 51 minutos. A los 55, Maradona marcó el mejor gol del campeonato; Diego arrancó sobre la derecha y pasó a Butcher y a Fendwick en velocidad. Arrancando de atrás, a esa gente que, como yo supuse, era pesada, tenía que superarla con toda facilidad. El piso era difícil, resbaloso. Se dio todo como había previsto de antemano(1).

Hay muchas cosas que están mal con este párrafo, pero atribuir la intempestiva magia de uno de los mejores futbolistas de la historia a su “previsión” como técnico es la más grave de todas: un asalto a mano armada a la autoría de la jugada y una tomadura de pelo a sus lectores. 

(1) Bilardo, Carlos S., ‘Así ganamos. La verdadera lucha por la Copa’, Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986, p. 116.

Viaje por la soberanía alimentaria

22 de agosto de 2016

Mi amigo Marcos Ezequiel Filardi, de quien he hablado antes en esta bitácora en razón de su viaje por África (1), ha emprendido ahora un viaje de un año por el territorio argentino, con un propósito muy específico: entender la producción, la distribución y el consumo de los alimentos y crear un Mapa de la Soberanía Alimentaria en Argentina.

 
Marcos es profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en cátedras  relacionadas con el derecho a la alimentación. El viaje tiene su bitácora (viajeporlasoberanialimentaria.blogspot.com.ar) y en su página personal de la UBA se encuentran sus varios trabajos publicados. Gracias, Marcos, por hacer estas luchas que valen la pena.

Y feliz cumpleaños.

(1)Ubuntu’, Xavier Flores Aguirre, 26 de mayo de 2007.

Los Miserials

23 de julio de 2016


Mientras tanto, en la Argentina de Mauricio, reporta Revista Barcelona:

 
El mejor resumen de la política económica de Macri, a cargo de su sobrina: “La pobreza aumenta. Desastre todo”. Son 1.4 millones más de indigentes desde que Macri asumió el poder, un no muy lejano 10 de diciembre del año pasado.