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Las vergüenzas del futuro

27 de junio de 2019


Creo, por ejemplo, que se puede ser católico y no ser un pesado. Tener una postura como la que sostiene el columnista de diario El Universo, Alfonso Reece:

“Tampoco entiendo a los católicos que, en nombre de nuestra religión, se rasgan las vestiduras por la legalización del matrimonio homosexual civil. Todavía me acuerdo que en el catecismo me enseñaron bien clarito que quienes están casados solo por lo civil ‘no están casados’ para la Iglesia. Y es lógico, y teológico. Entonces, ¿cuál es el problema si cierto grupo de personas quieren tener uniones diferentes pero solo civiles, o sea que no tienen valor canónico alguno? Déjenles tener su fiestita en paz. Finalmente, cualquier legislación en esta materia tiene importancia relativa, porque Eros, el más poderoso de los dioses, se filtra por los resquicios de cualquier institucionalidad y se ríe de torquemadas y calvinos”*.

Realmente, cuando se lo piensa un poco, es que no se está atentando contra los derechos de los que no somos homosexuales cuando se les reconoce un derecho a los homosexuales: el matrimonio no es una torta, donde si uno come más, otro come menos. No es tampoco que se nos haya impuesto obligación alguna a los heterosexuales (una suerte de lotería que obligara a heterosexuales a casarse con homosexuales o, Jebú no lo quiera, a practicar esa pederastia tan sacerdotal): en nada nos afecta a los heterosexuales el que otras personas que no tiran como nosotros también puedan empezar a gozar de los dudosos beneficiosos que les pueda reportar la institución matrimonial.

En simple: el matrimonio es un derecho (reconocido en instrumentos internacionales, como la Convención Americana) y lo que se ha hecho en el Ecuador, vía una interpretación de la Constitución (basada, a su vez, en una interpretación de la Convención Americana) es ampliar el acceso a dicha institución jurídica, a fin de que se sumen a ella los que quieran, sin discriminación por su orientación sexual.

Así, el matrimonio es para quien lo desee, pues la reforma de la Corte Constitucional a nadie obliga a casarse. Y los que tienen ese espíritu de “torquemadas”, como descrito por Reece, si dejaran de ser metiches en la vida de los demás y se preocuparan por sí mismos, de seguro que contribuirían a mejorar el país (pues no joder, eso es ya una gran contribución).

Finalmente: luchar contra la ampliación de los derechos para otros no es luchar por una causa justa. Es ir a contramano de la historia (en este nuevo siglo, se ha adoptado ya el matrimonio igualitario en veintinueve países) y obtener un espacio seguro en la memoria de las generaciones futuras como las vergüenzas de sus familias.

Por ello, dejen de ser “torquemadas”. Es por el bien de su memoria.

* Alfonso Reece Dousdebés, ‘Torquemadas, erasmos, calvinos’, Diario El Universo, 24 de junio de 2019.

El Municipio del Verano del '92: "crear conciencia"

18 de mayo de 2019


El 3 de agosto de 1992, días antes de que el expresidente León Febres-Cordero asuma la Alcaldía de Guayaquil, Expreso mostró su respaldo a esta futura autoridad en una causa que dicho diario (llamado “de la vida nacional”) juzgaba como fundamental: “crear una conciencia guayaquileña”.

Editorial del 3 de agosto de 1992.

El problema es que el ciudadano que aquella “conciencia” debía superar con un nuevo y “consciente” ciudadano sirve como una descripción del ciudadano del Guayaquil del año 2019:

“Los habitantes de Guayaquil nos singularizamos por arrojar papeles, cortezas de frutas, envases ya usados, etc., porque todo lo dejamos para que el ‘servicio de limpieza’ se encargue de recoger los desperdicios. No hay conciencia cívica, amor a nuestra urbe, cuidado elemental por la ciudad en la cual vivimos”.

La Alcaldía de Guayaquil mal podría negar que esto sigue así, pues ha sido su recurrente excusa para justificar las inundaciones en la ciudad (“la gente es sucia, por eso se taponan las alcantarillas”).

Pasaron ocho años con León Febres-Cordero, diecinueve años con Jaime Nebot, pero la conducta del guayaquileño se mantiene casi invariable después de 27 años socialcristianos.

El rapto jipi fue muy breve. “Crear conciencia” fue apenas el anuncio de un fracaso por venir (uno de tantos). 

Crueldad y grandeza de un puñado de sabidos

14 de noviembre de 2018


Al presidente Rafael Correa, dice Felipe Burbano de Lara en su último artículo en diario El Universo, le alcanza una regla de la política ecuatoriana. Burbano de Lara describe su aplicación con grandilocuencia: “Crueldad y grandeza de la regla informal de la política ecuatoriana”, cuya aplicación “resuena como un castigo político por haber [Rafael Correa] maltratado a los ciudadanos, haber abusado del poder, haber promovido tanto despilfarro y solapado la corrupción”. Burbano de Lara se inventó ayer martes en diario El Universo una regla para explicar la realidad de la política ecuatoriana y la aplicó a cuatros presidentes: tres antes de Correa y este man.

¿Cuál es el denominador común entre Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Correa? Burbano de Lara reconoce que Correa es “un caso distinto” a los otros tres presidentes, pero “no por eso la regla del castigo y la sanción dejó de aplicarse” a él. ¿En qué consiste esta supuesta “regla informal”? Burbano de Lara la define como una medida de juicio que tiene el pueblo ecuatoriano sobre la acción política de sus presidentes y que dice Burbano de Lara que “preserva viva, en medio de todas nuestras precariedades, la aspiración de un horizonte democrático para la vida social y política” (?). ¿Cómo se rompe esta supuesta regla? Según Burbano de Lara, cuando los presidentes rompen un impreciso “límite de tolerancia” o unos nebulosos “límites intuidos”, en esos casos los políticos “son duramente castigados por vías distintas a las convencionales”. Y, finalmente, ¿cuáles son las consecuencias de esta ruptura? En palabras de Burbano de Lara, “son destierros largos y agonías políticas indefectibles”.

En realidad, esto que dice Burbano de Lara es un plato de realismo mágico servido en salsa de política: ¿El pueblo ecuatoriano aplica una regla informal de manera consistente para juzgar a los presidentes que los gobiernan? Cuéntame una de vaqueros, Felipe. Más sencillo (más sensato) es buscar una explicación menos candorosa en los juegos de los actores políticos en este país de escasa, casi nula, institucionalidad. Esto es mucho menos cosa del pueblo ecuatoriano y esta regla de fantasía, que lo que es realmente: el juego inescrupuloso de un puñado de sabidos.

Molina resume

11 de noviembre de 2018


Un asambleísta alterno, Luis Molina, abogado constitucionalista, intervino en el Pleno de la Asamblea Nacional durante la Sesión No 551, donde alegó razones suficientes para estimar el proceso de destitución llevado contra la asambleísta Sofía Espín como obra de la “plastilina constitucional” y que, en el caso de Espín, lo que tiene que “primar es el debido proceso”.


Roberto Aguilar, “cronista” de la Asamblea Nacional para diario Expreso, reconoció la tarea de Molina y le atribuyó un rol de pivote de la argumentación jurídica:

“Todos giraban en torno a una figura novedosa en este Pleno: Luis Molina, joven abogado de Rafael Correa y asambleísta alterno de Mónica Alemán, quien le cedió su puesto para que armara la defensa. Los argumentos de Espín y los suyos: temas de procedimiento, especialmente la negación al derecho a la defensa de la que supuestamente fue víctima, y, cómo no, los vacíos de la maravillosa LOFL del correísmo”.

Lo de los vacíos de la Ley es palmario: por no tener, no tiene el mínimo de votos que debe obtenerse para la destitución de un asambleísta (por resolución del Pleno se necesitan las dos terceras partes: 91 de 137) ni un proceso adecuado a la gravedad de la decisión de destituir a una autoridad de elección popular. Es muy irresponsable que un procedimiento que la jurisprudencia internacional recomienda que se conduzca encaminado a proteger bienes valiosos, de manera cuidadosa y bajo “escrutinio riguroso”*, se lo esté llevando a cabo como si de una gymkhana** se tratara.

En todo caso, el mérito de Molina fue condensar en 10 minutos un acumulado de semanas de abusos y arbitrariedades en un proceso mal hecho.

* Comisión IDH. Informe No 130/17, Caso 13.044 (Gustavo Francisco Petro Urrego c. Colombia), 25 de octubre de 2017, Párr. 117.
** Cuando las barras interrumpieron a Molina y éste pidió acallarlas, Cabezas retrucó: “Qué bueno que sienta la incomodidad que se siente cuando se altera desde otras bancadas también con la misma…”, no terminó la idea por los abucheos (min. 8:26-8:38). Cabezas es la animadora una gymkhana, pero no de cualquiera: la suya es una gymkhana polémica.

Entrevista radial (16 de octubre)

16 de octubre de 2018


Al Presidente Lenin Moreno le vale madres y a los poderes privados les gusta que así sea: la institucionalidad del país se coloca (debo decir: vuelve) a su beneficio. La ciudadanía sería la única que podría emerger para rechazar esta captura del Estado en aprovechamiento de unos pocos, principalmente en beneficio de ellos mismos (los que más tienen, incluidos los medios de comunicación). Pero la ciudadanía está desorganizada (o peor: es caótica y violenta, como lo demuestran los hechos recientes en Posorja) y en el Ecuador nunca ha sido un contrapeso valioso del poder político. (Los reclamos liberales y ciudadanos, en este país, son muy débiles y desarticulados).

En este panorama de mierda, el país escora a la derecha, el estreno de la muerte cruzada se avecina a mediados del 2019 y Nebot se relame con una tercera vez. Es el gran emergente de este post-correísmo con sabor a pre-correísmo, que 23 años después de su última elección presidencial (acumula ya dos derrotas) tiene verdaderas chances de ganar en este tercer intento. Porque Nebot, para ganar, necesita dos cosas: a Correa fuera de juego y a un rival débil a vencer en la papeleta. El primer deseo ya le fue concedido.

El segundo viene en forma de Guillermo Lasso.

De esto y otras cosas, fue esta entrevista.    

Manipulación del derecho

28 de septiembre de 2018


Por estos días en el Ecuador para algunos todo vale si es contra Correa, o contra personas cercanas a él.

Incluso cuando se trata de los más académicos: en el artículo Manipulación de testigos del abogado Jorge Alvear, columnista de diario El Universo, este profesional del derecho demostró muchas dificultades para disfrazar su animadversión de razonamiento jurídico.

El abogado Alvear recogió la opinión de otro abogado, Diego Chimbo, quien afirmó que el lunes 24 de septiembre se cometió una “instigación a cometer fraude procesal” en la visita en la cárcel a su defendida, la expolicía Diana Falcón, por parte de la asambleísta Sofía Espín y una abogada que la acompañó. La expolicía Falcón involucró al expresidente Correa como autor del secuestro de Fernando Balda en Bogotá y, de acuerdo con este abogado Chimbo, en esta visita se la presionó para que cambie su opinión, pues “Espín prometió asilo en Bélgica a la agente a cambio de que diga que fue presionada por el fiscal Paúl Pérez para involucrar a Correa en el proceso penal”.

¿Qué es el “fraude procesal” según el Código Penal? Pues el delito que comete una persona cuando “con el fin de inducir a engaño a la o al juez […] antes de un procedimiento penal o durante él, oculte los instrumentos o pruebas, cambie el estado de las cosas, lugares o personas” y por el que puede ser sancionada con “pena privativa de libertad de uno a tres años” (Art. 272 del COIP, primer inciso).

¿Cómo esta visita en la cárcel pudo incurrir en este delito? El abogado Alvear no recurre a lo dicho por el abogado Chimbo, pues lo que se afirma sin evidencia, debe desecharse sin evidencia. Entonces, Alvear toma como evidencia las declaraciones de la propia asambleísta Espín de que le había dicho a Falcón en la visita que Correa era inocente y que “su abogado [Chimbo] no la defiende”. Estas son, en opinión de Alvear, “dos formas de manifestar presión”.

Armado de estas dos evidencias, el abogado Alvear estima que la descripción del tipo penal de “fraude procesal” de cambiar “el estado de las cosas, lugares o personas” pudo ponerse en práctica, pues en su visita la asambleísta Espín y la abogada que la acompañó habrían intentado “modificar el estado de culpabilidad de una persona por el de inocencia, con apoyo en un falso testimonio”. Reconoce que los efectos “no se habrían producido”, pero que en este tipo de delitos “se sanciona la tentativa” (uno a dos tercios de los uno a tres años de pena privativa de libertad).

Recapitulemos el tren de ideas del abogado Alvear. Una persona visita a otra en la cárcel y declara que en esa visita le ha dicho a la persona visitada que aquel a quien ella inculpa (Correa) es inocente y que no está bien defendida en el juicio que se sigue en su contra por su abogado (Chimbo). A partir de esto, Alvear supone que con ello se ha buscado “inducir a engaño a la o el juez” a través de un “falso testimonio” (?). Que si bien eso no pasó, se intentó hacerlo. Y que, por eso, la sanción podría ser de cuatro meses a dos años (por la “tentativa”).

¿La razón? En la mente jurídica del abogado Alvear, no cabe otra alternativa: Correa es culpable. Solo de esa manera puede él entender que se busque “engañar” al juez a efectos de no inculpar a Correa y de que se necesite un “falso testimonio” para que se diga que no fue responsable del delito del que se lo acusa. Solo de esa manera se puede entender la desproporción de que en unas declaraciones circunstanciales como las de la asambleísta Espín encuentre el abogado Alvear el “dolo” de engañar a una autoridad judicial. Porque entre estas dos declaraciones de la asambleísta Espín y la “voluntad deliberada de cometer un delito a sabiendas de su ilicitud” (que eso es el dolo), hay una distancia tan considerable como insalvable.

La de Alvear es como la mentalidad de Martín, el soviético. Pero disfrazada de derecho.

Mutua intolerancia

20 de septiembre de 2018


Decía Alejandro Carrión, en un artículo publicado en la revista Vistazo, edición del 18 octubre de 1990:

“Simplemente los ecuatorianos no podemos aguantarnos unos a los otros. Ecuador es una isla de paz, pero no obstante tanta belleza, la procesión va por dentro y la procesión es la mutua intolerancia”.

Casi 30 años después, Carrión sigue teniendo razón.

Martín, el soviético


En un artículo reciente de Martín Pallares, este señor criticó la presencia de observadores internacionales en la audiencia que se realizó el 18 de septiembre en el juicio que involucra al expresidente Rafael Correa. Mirado con un poco más de detalle, el suyo es un artículo revelador de cómo opera la mentalidad de una persona que, por sistema, está en contra de otra (invariable y persistentemente en contra). Este párrafo que copio es ilustrativo de cómo ese tipo de mentalidad acota las posibilidades de razonamiento a límites casi irrespirables:

“La única explicación para que Correa y los suyos hayan pensado en una supuesta misión de observadores internacionales integrada por abogados del ex presidente y partidarios rabiosos del mismo es que se hallen armando un caso de supuesta persecución política para justificar, si se presenta la necesidad, de que Correa pida asilo político en algún país. Todo esto porque resulta evidente que para Correa será muy difícil probar que no tuvo ningún vínculo con la orden y el operativo para secuestrar a Balda en Bogotá” (El resaltado no es del original).

La única explicación que encuentra Pallares es instrumental: “armar un caso”. Peor es la justificación de su razonamiento: “armar ese caso” es necesario, pues Correa tendrá “muy difícil probar que no tuvo ningún vínculo” con aquello que se le imputa.

En el universo mental de Martín Pallares no se debe probar por un tribunal que Correa es culpable, sino que Correa debe probar ante un tribunal que él no es culpable de lo que se lo acusa. Esto es absurdo, pero no es novedoso. Es del tiempo de los soviéticos. Cuando arrestaron al novelista Isaac Babel en 1939, uno de los oficiales le informó:

- Se lo ha arrestado como traidor por actividades antisoviéticas. ¿Reconoce su culpa?
- No, no la reconozco.
- Pero entonces, ¿cómo puede reconciliar esa declaración de inocencia con el hecho de su arresto?”

Por mentalidad, Pallares podría ser ese sargento de la CCCP.

La gran amenaza para Guayaquil

26 de agosto de 2018


La columna de opinión “La gran amenaza para Guayaquil”, por su contexto (publicado en diario El Universo y de autoría de Juan José Illingworth) no daba para pensar que iba a ser crítica de la administración municipal. Su inicio despeja cualquier duda:

“Ante la posibilidad de que el sucesor de Nebot destruya lo logrado en estos últimos 25 años…”

Cuando, en realidad, la “gran amenaza para Guayaquil” es la continuidad de “lo logrado en estos últimos 25 años” de administración socialcristiana de la ciudad: Lo que motiva el elogio de Illingworth: ese es el verdadero problema guayaquileño. Esto, porque el modelo urbano del PSC en Guayaquil no ha sido planificado ni consultado, porque está pensado para el enriquecimiento de unos pocos a expensas del subdesarrollo de los muchos (este modelo urbano supone un orden vertical y mucha disciplina). Pero, principalmente, porque esta forma irresponsable de administrar el crecimiento de la ciudad la ha expuesto a una gran vulnerabilidad en terremotos e inundaciones, de la que poco se habla.   

La “gran amenaza para Guayaquil” es la continuidad del PSC en el poder.

Sin equipo

3 de julio de 2018


Contaba Alejandro Carrión (“Juan sin cielo”) que, una vez en el Perú, en una tertulia entre periodistas celebrada “en una confitería de la Plaza San Martín”, un colega le preguntó por “el Presidente futbolista”. El colega peruano hacía alusión a Galo Plaza, de cuyo Gabinete se decía por allá que eran “los antiguos players del Gladiador”, equipo del que Plaza había sido portero (“goalkeeper”, in the parlance of Carrión).

Carrión se apresuró a declarar “que no es verdad y que el Gabinete, desde luego, no tiene nada de equipo de fútbol. Me callo la otra cosa: que no tiene nada de equipo en ningún sentido”*.

Ecuador, la Carabina de Ambrosio established since 1830. 

* Carrión, Alejandro, ‘Esta vida de Quito…’, Banco Central del Ecuador, Quito, 1983, pp. 127-8.

Periodismo revanchista

18 de junio de 2018


Es difícil entender este “meme de opinión” como no sea como un ejercicio de “periodismo revanchista”. Es decir, uno que ha nacido con una clara consigna (ser un perro de presa para el “correísmo”) y que, una vez vencido su enemigo, se solaza en su derrota.


Dos cuestionamientos básicos:

1) El periodismo debería tener un norte de respeto a los derechos de todas las personas (así lo dice no menos que la Corte IDH*). Este ejercicio visceral de Andersson Boscán es todo lo contario a este sano propósito. Es más o menos así: “¿Quiénes son los malos? Correa y sus secuaces. ¿Quiénes somos los buenos? Todos los que nos oponemos a Correa y sus secuaces”. Y desde estas premisas surge una cascada de adjetivos y acusaciones que parecen justificar cualquier maltrato o abuso que ahora sufran los “correístas” porque antes ellos lo propiciaron en otros (AKA “revancha”).

Y además… ¿Valentía? Eso ya es nivel roldosista.

2) El enemigo de mi enemigo es mi amigo: por cómo Andersson Boscán lo trata a Jaime Nebot en su nota “Jaime Nebot presenta al nuevo Jaime Nebot”, esta consigna se cumple en su caso. Este mismo implacable censor del gobierno de Correa es una mansa palomita frente a la administración del Alcalde Nebot, al que llama “el refurbished”. Se permite, incluso, alguna más para la risa. Escribe Boscán:

“[Nebot hace su discurso] con la soltura que una administración probada concede. Después de todo a Nebot se lo critica por muchos costados: ninguno por incompetencia”.

Ese “ninguno” es porque nadie en el periodismo nacional se anima a hacerlo. Pues hay de sobra elementos para considerarlo un “incompetente”: la ineficacia en controlar la contaminación ambiental y la construcción de las edificaciones en la urbe, el evidente atraso en la implementación de la Metrovía (apenas 3 de las 7 troncales planificadas se han construido), la desigualdad estructural en la prestación de los servicios de agua potable, alcantarillado y recolección de desechos sólidos, la ausencia de espacios públicos y áreas verdes, la vulnerabilidad de la ciudad a los riesgos de terremotos e inundaciones… Guayaquil es una ciudad con notorias muestras de “incompetencia” que el periodismo mediocre de Guayaquil (y del país) han esquivado casi siempre.**

Por lo pronto: En el “periodismo revanchista” están demasiado ocupados en buscar las descalificaciones a todo lo que puede asociarse con el término “correísmo”, como para ponerse a realizar una investigación seria, honesta y profunda sobre lo que ha significado la administración de Jaime Nebot en Guayaquil.

Porque esa investigación sí sería respetuosa de los principios básicos del periodismo, ¿no?

* La opinión de la Corte IDH: “En su jurisprudencia la Corte ha establecido que los medios de comunicación social juegan un rol esencial como vehículos para el ejercicio de la dimensión social de la libertad de expresión en una sociedad democrática, razón por la cual es indispensable que recojan las más diversas informaciones y opiniones. Los referidos medios, como instrumentos esenciales de la libertad de pensamiento y de expresión, deben ejercer con responsabilidad la función social que desarrollan. Dada la importancia de la libertad de expresión en una sociedad democrática y la elevada responsabilidad que ello entraña para quienes ejercen profesionalmente labores de comunicación social […] la equidad debe regir el flujo informativo”, v. Caso Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina, Sentencia de 29 de noviembre de 2011 (Fondo, Reparaciones y Costas), Serie C No 238, Párr. 44-45.
** Sobre las “incompetencias” de la administración de Nebot en Guayaquil puede leerse mucho en este enlace a las publicaciones de mi blog archivadas bajo la etiqueta “Modelo empresarial de desarrollo”.

Diego Oquendo (Naipe Centralista)

30 de mayo de 2018


Mi primer recuerdo de Diego Oquendo es una caricatura de Pancho Jaime, nuestro Charlie Hebdo, vista en una de sus revistas guardadas en el velador del cuarto de mi papá. Habrá sido a fines de los ochenta. En la caricatura, el señor Oquendo estaba sonriente y en bolas, saltando a una piscina llena de vergas erectas, recogidas las piernas y el culito en U.

Y éste es su Naipe Centralista:

Odio y mierda

25 de mayo de 2018


Hagamos un ejercicio: aceptemos, por un instante, la hipótesis de que Roberto Aguilar es un odiador. Luego, leamos su artículo ‘País de mierda’ en el que los ecuatorianos quedamos retratados como unos habitantes de eso (con Correa con mucho de culpa, como es usual).

La lectura del artículo provocará dos cosas en el lector: 1) Confirmará la hipótesis sobre Aguilar; 2) Lo motivará a pensar si los ecuatorianos somos todos así (“acomplejados”, “arribistas”, “sanguijuelas”, “manga de analfabetos”, etc., todos calificativos cosecha de Aguilar). Todos los ecuatorianos, del Oriente a la Región Insular, del Carchi al Macará. Naturalmente, cualquier persona debería descartar esa idea por desproporcionada y absurda. Es una falacia de generalización apresurada.

Creo que, en rigor, este artículo de Aguilar debe motivar una reflexión sobre cómo se construye una opinión. Hay dos opciones con este texto. La primera: es la sumatoria de todas las malas experiencias que pudo acopiar Aguilar sobre xenofobia a las venezolanas en el Ecuador (en un escandaloso cherry picking que contradice reglas básicas de la buena argumentación) lo que le permite llegar a la conclusión de que somos un “país de mierda”. Sin contextualizar, sin cifras ni estudios, sin historias de fondo salvo sketches a conveniencia.

La segunda: Roberto Aguilar decidió a priori que somos un “país de mierda”. Acto seguido, procedió a hacer un escandaloso cherry picking para demostrar su idea. Sin contextualizar, sin cifras ni estudios, sin historias de fondo salvo sketches a conveniencia.

En ningún caso hay otra cosa que falacias.

La FEF, un pelado sabido

8 de mayo de 2018


Como dice Ricardo Vasconcellos, la FEF vive una suerte de “minusvalía moral”. El anterior jefe de la FEF fue preso, pero el resto de su equipo se mantiene intacto en el poder. Es asombroso como en Ecuador se naturaliza la corrupción, porque no hay nadie tan gil (creo) como para poder creerse que TODA la corrupción que durante la larguísima dirección de Luis “Delincuente” Chiriboga sucedió en la FEF, fue obra de un solo hombre, a espaldas de todos los demás, todos ellos inocentes. TODA la corrupción, a manos de una ÚNICA persona. Ya condenada, pasamos la página, a otra cosa.

Es que hay que ser un imbécil para creérselo.

Pero tal vez haya que serlo aún más para diseñar la estrategia jurídica de la FEF. El que reemplazó a Luis “Delincuente” Chiriboga fue Carlos “Medidas Sustitutivas” Villacís, quien no se va preso porque es demasiado viejo para eso. La razón por la que merecería la cárcel es por su manejo opaco e irregular de los derechos de TV. Cuando la justicia le ordenó a la FEF que haga un nuevo concurso, la FEF cumplió, pero a su manera.

La belleza de la estrategia jurídica de la FEF radicó en su simplicidad: cumplió con hacer el nuevo concurso que la justicia le ordenó que haga, nada más que lo hizo para una fecha distinta. Para el año 2028.

La FEF quiso pasarse de sabida pero no hubo quien se tragara semejante rueda de molino. Y de pasarse de sabida, pasó la FEF a hacerse mucho la cojuda. En el juicio que le siguen a Carlos “Medidas Sustitutivas” Villacís por el desacato a la orden judicial (porque su forma chambona de cumplir la orden equivalió a eso), la defensa jurídica que esgrimió fue que se cumplió con lo ordenado “según sus convicciones y el asesoramiento que ha tenido pero de forma diferente a lo que el juez aspiraba”.

Ma-dre-de-Dios.

¿Dónde aprendieron derecho los abogados de la FEF? ¿Leyendo cómics?

En resumen: la FEF ha actuado como un peladito sabido, que comete travesuras y luego busca evadirse de su responsabilidad con argumentos dignos de un mundo de fantasía. Y que, increíblemente y contra todo asomo de sentido común, esperaba ganar.

Eso, en una caricatura de un niño de 6 años como Calvin, es entendible.


Pero en profesionales del derecho, es una auténtica vergüenza. Eso sí, justo es precisarlo, resulta una condigna defensa para un elenco de “minusválidos morales”, que es (poco más o menos) lo que representa la FEF por estos días.

El reto

8 de julio de 2017

Encontré esto:


 
Aquel fallido detractor de Correa que comparte el nombre completo del exárbitro y actual asambleísta de Alianza País (Carlos Vera Rodríguez) escribió el artículo “De Correa depende”, cuando el candidato Rafael Correa recién salía de su única derrota electoral: la primera vuelta en las elecciones presidenciales del año 2006 (le ganó Alvarito).

Este artículo resulta interesante verlo en perspectiva, porque escrito antes de que Correa asuma la presidencia el 15 de enero de 2007, lanzó un reto al entonces candidato: “el reto de Correa está en probar que esa reforma jurídica [i.e., la Asamblea Constituyente] permitiría generar lo deseado: empleo, vivienda, seguridad, salud, educación, al arrebatarle a los capos de la partidocracia el monopolio del estado, orientado a enriquecer a su círculo y dejar las migajas al pueblo”.

En el tren de ideas de Vera:

1) Hay una “partidocracia” orientada a “enriquecer a su círculo y dejar las migajas al pueblo”.
2) Rafael Correa, una vez en el poder, debe “arrebatarle” a los capos de la “partidocracia” el “monopolio del estado”.
3) Con este nuevo escenario, Rafael Correa debe generar “lo deseado: empleo, vivienda, seguridad, salud, educación”.  

Lo primero es un reconocimiento expreso del modus operandi de nuestras élites políticas hasta el año 2006. Lo segundo es un reconocimiento de que esas élites políticas no cederían fácilmente su poder, pues hay que “arrebatarle” ese poder que ellas usan en su propio beneficio. Y se puede inferir sin problema que Correa fue exitoso en esto, pues todo dios opositor le decía “Dictador, etc.”.

El tercer punto era el “reto” principal lanzado a Correa: que en su gobierno pueda generar “empleo, vivienda, seguridad, salud, educación”. En líneas generales, esta es la parte fácil: los gobiernos anteriores a Correa fueron (salvo chispazos) tan desastrosos, que lo hecho durante su gobierno refulge en contraste.

Si tal era el reto, prueba superada.

Las fantasías de Valverde sobre Nebot

11 de mayo de 2017


Ayer me encontré con este artículo de Pedro Valverde titulado “Jaime Nebot”. Rara vez lo leo, pero me pregunté qué podría decir Valverde sobre Nebot. “Seguro, nada inteligente”, pensé. Y me dispuse a leerlo.

Por supuesto, Valverde fue consistente con el postulado de nula inteligencia (consistente, además, con su propia historia como columnista). Su artículo es bastante olvidable, pero su último párrafo se lo puede aprovechar para un par de precisiones. Dice Valverde:

“En el caso de Nebot, considero que hay una virtuosa combinación de conocimiento y experiencia al servicio de Guayaquil y el país, pero especialmente al servicio de las clases más necesitadas. Solo así se explica que mantenga altos niveles de aceptación de su gestión, popularidad e intención de voto a pesar de tantos años en la Alcaldía”.

1) “Pero especialmente al servicio de las clases más necesitadas”.- Las clases medias tienen la fantasía (obviamente, porque rara vez conocen la realidad de las clases populares) de que la alcaldía de Jaime Nebot sirve a las “clases más necesitadas”. Esto es falso, porque en realidad, la Alcaldía de Guayaquil se preocupa del “capitalismo de amigos”, en especial, de aquellos vinculados al negocio de la construcción (de cuyas filas proviene el propio alcalde).

2) “Solo así se explica que mantenga altos niveles de aceptación de su gestión”.- Las clases medias tienen la fantasía de que la aceptación del alcalde Jaime Nebot se debe a su gestión. En realidad, se debe a su manejo de un tinglado de medios de comunicación de comprobada servilidad a la Alcaldía de Guayaquil y a las políticas clientelares que mantiene en los sectores populares.

Conclusión: No puede esperarse ningún análisis profundo de la Alcaldía de Guayaquil por parte de uno de sus cheerleaders, uno de los tantos en Guayaquil que critica el autoritarismo en el gobierno central pero que mira a otra parte cuando del autoritarismo del gobierno seccional de Guayaquil se trata. Así, de Valverde quedan apenas un par de ideas fantasiosas, expuestas con su habitual torpeza.

El panorama político en Guayaquil (entrevista)

3 de mayo de 2017

Hoy en Radio Pichincha Universal, Washington Reyes me entrevistó sobre el panorama político en mi ciudad. 

La dignidad del perdedor

26 de abril de 2017


Evoqué una frase de Jorge Luis Borges en una entrevista el día de las elecciones: “Hay una dignidad que el vencedor no puede alcanzar”.

Un ejemplo de ello fue el discurso de John McCain el 4 de noviembre de 2008, cuando perdió la Presidencia de los EE.UU. frente a Barack Obama. Escuché ambos ese martes de elección: me gustó más el discurso de concesión de derrota de McCain que el discurso triunfal de Obama. McCain supo estar a la altura de la sentencia borgeana.

Uno que no estuvo a la altura fue Guillermo Lasso. Su discurso fue contradictorio por dos razones: A) Porque si el CNE es fraudulento, el movimiento de Lasso debería rechazar los resultados electorales que sí los beneficiaron, pues de no hacerlo así, CREO sería un beneficiario del fraude que denuncia; B) Porque si quiere representar la opción del “cambio”, con acciones como ésta, Lasso no se diferencia de lo que critica en los modos del Presidente actual. Esto último lo argumenta muy bien Felipe Burbano de Lara en su columna de opinión del 25 de abril de 2017 (1).

Estas contradicciones de Lasso son muy graves: se relacionan con la coherencia interna de su reclamo (si es fraude, debe serlo no sólo para aquello que no me beneficia) y con su razón de ser (representar un cambio al correísmo). Le restaron dignidad a su derrota.

(1) “Si fue la revolución ciudadana la que llevó la política durante estos diez años al terreno permanente de la confrontación y la polarización, pues la decisión de Lasso tiene el mismo significado: confrontar con el gobierno de Moreno sin darse la oportunidad de abrir, en este momento de transición, el espacio político para exigir un nuevo clima de convivencia”, v. Burbano de Lara, Felipe, ‘El error histórico de Lasso’, Diario El universo, 25 de abril de 2017.