Mostrando entradas con la etiqueta Comerciantes autónomos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comerciantes autónomos. Mostrar todas las entradas

Las dos caras de Cynthia Viteri (o la consistente aporofobia)

22 de diciembre de 2021


Como una Dra. Jekyll y Srta. Hyde de estos trópicos agrestes, la Alcaldía de Cynthia Viteri tiene dos caras, dos tratos diferentes: uno violento y otro con guante de seda. Todo depende de la capacidad económica.

 

Si, por ejemplo, se es un vendedor informal (una definición ambulante de la pobreza), ni aun cuando se gana una acción constitucional de medidas cautelares, la Alcaldía de Cynthia Viteri respeta esta decisión de la justicia. No sólo la rechaza en un comunicado, sino que además la desafía groseramente con el envío de la fuerza represiva municipal para fumigar a los informales. Así, es un doble desprecio: a la justicia constitucional y a los pobres de la ciudad, a quienes se los fumiga como insectos. Y la justificación que ofrece es asombrosa: dice la Alcaldía de Cynthia Viteri que esto ocurre por razones de salud pública, para evitar los contagios de COVID.

 

Pero si, en cambio, se es del poderoso gremio de los transportistas, con capacidad de paralizar la ciudad, la Alcaldía de Cynthia Viteri acepta la situación, aunque la situación pactada perjudique la salud de los habitantes de Guayaquil. Ante la negativa rotunda de la Alcaldía de elevar el valor del pasaje, los dueños de los buses han decidido utilizar la mitad de las unidades para prestar el servicio de transporte público. A diferencia de los informales, a los transportistas nadie los fue a fumigar. En contraste, la Alcaldía ha sido complaciente: les permite a los dueños de los buses sin usar que los parqueen en las calles de la ciudad. Según un concejal de la Alcaldía (uno de esos que se escogieron en un casting) a ellos no se los toca para que no se caldeen los ánimos. Es decir, a los informales se los fumiga, pero a los transportistas se lo trata con pinzas y se les permite incluso el uso irregular de la vía pública.

 

N.B.: Lo curioso es que las razones de salud pública que se esgrimieron para fumigar a los pobres informales, no valen ni un cazzo en el caso de los transportistas. Con la negativa de la Alcaldía de Guayaquil de aceptar un alza del pasaje, lo único que queda es que la misma cantidad de gente que necesita transportarse lo haga, pero apiñada en la mitad de las unidades de transporte disponibles. Así, se obliga a las personas a aglomerarse, todos los días, en tiempos del nefasto COVID. Esta consecuencia de la negativa de aceptar el alza del pasaje es un grave atentado a la salud pública, pero en la agreste Guayaquil esto no motiva la preocupación de nadie.


Porque en eso la Alcaldía es consistente: los más afectados de viajar apiñados son, nuevamente, los más pobres. Es decir, o los fumigas, o los llevas como ganado exponiéndolos al virus más mortal de los últimos tiempos. Total, son los pobres de la ciudad, sus sempiternos extras.  

Nebot, los informales y los perros

29 de junio de 2018


Ahora resulta que la alcaldía de Nebot apoya a los comerciantes informales. En su rueda de prensa de este último miércoles (que sucedió en su radio más mascota de las radios de los miércoles, Radio Sucre) el alcalde anticipó que va “a dar crédito, de entrada, a más de 50.000 vendedores informales de la ciudad de Guayaquil”, pero que no iba a adelantar más detalles porque esto correspondía a la agenda de Julio y realmente lo va a implementar su posible sucesora en la alcaldía, la Ab. Cynthia Viteri.

Socialcristianos: Enhorabuena por entender (con 26 años de retraso) que el garrote no es la única alternativa para los comerciantes informales. Nunca es tarde para enmendar, pero sería de justicia:

a) No mentir: Decir que no es que la alcaldía haya “matado” a los comerciantes informales (Freud Alert!), pero los ha puesto en “37 mercados, en centros comerciales, en plazas de abastos, en kioskos de Guayaquil” es tan mentira, que es hasta contradictorio con el mismo proyecto que se anuncia: los comerciantes informales no están en los mercados ni en todos esos otros sitios, están en las calles, porque si no, ¿cómo así existen 50.000 comerciantes informales que potencialmente tomarían estos créditos? O están en las calles y les interesaría tomarlo, o son los mismos que están en los mercados, que optarían por salir de lo que ahora tienen en el mercado (no debe ser tan bueno, si tal es su deseo) para tomarlo. No hay que hilar muy fino: los comerciantes informales están más en las calles que en los mercados et al (lógica simple: a pesar de los riesgos, es más rentable vender en las calles que en esos lugares) y son víctimas cotidianas (todo guayaco sin mente de burbuja sabe que esto es así) de la violencia institucional del Estado local, encarnado en la Policía Metropolitana.

b) Ser más transparente: Le preguntaron al alcalde Nebot que de dónde vendría el dinero para otorgar estos créditos. Una pregunta que una autoridad responsable habría explicado con detalle (al final del día, son recursos públicos) el alcalde la atajó con esos modos antológicos que le permite su periodismo mascota:

- “¿Y la plata?”
- “La plata, la tenemos”.

Uno pensaría en una repregunta, pero nada más alejado de ello:

- “Por eso se busca blindar el modelo de Guayaquil”.

Es decir, no te responde, pero igual lo aplaudes. Un modélico perro fiel.

Así, si uno reemplazara las voces de los que entrevistan al alcalde Nebot en Radio Sucre por ladridos, sustancialmente, no se perdería nada de nada. Es más, se ganaría en un atributo: en honestidad.

Fascismo por "aporofobia"

18 de julio de 2017


De “Fascismo municipal” a su financista. El itinerario de un periodista.

 
Un periodista pudo cambiar, pero lo que se ha mantenido inalterable es el abuso contra los más pobres en Guayaquil. Como en el caso de estos 19 detenidos por la Fuerza Pública local aludidos en el artículo de Jijón, en ningún otro de los que se han reportado en decenas de años de abusos, jamás (o muy rara vez) se sabe de los nombres de los detenidos ni de las circunstancias de su detención, sus detalles particulares, nada. Desaparecen, casi literal.

(El periodismo de Guayaquil no solo es tan turro como para invisibilizar estos temas, sino que en un alarde de cinismo, diario El universo ha osado declararse defensor de “los derechos humanos”.)

La violencia contra los más pobres está invisibilizada en Guayaquil. Es como si este maltrato hacia ellos no existiera, o se lo tuvieran merecido. Una de las consecuencias de ser una ciudad aporofóbica.

Cinismo de aniversario

16 de septiembre de 2016

Diario El universo cumple hoy noventaicinco años. En el cierre de una noticia en la que informó sobre el primer editorial que este diario publicó (titulado “En la brecha”, del 16 de septiembre de 1921) publicó con desparpajo lo siguiente sobre su periodismo:

“En otras palabras, hemos reportado la vida. Y hoy, como hace 95 años, lo hacemos con profundo respeto a la fidelidad de los hechos, a la dignidad de las personas y a los derechos humanos” (1).

A la luz de cómo diario El universo “reporta” las palizas a los informales y el decomiso de sus bienes (o habría que decir mejor, cómo NO los reporta), esta afirmación se constituye como una de las más cínicas en la historia del periodismo nacional (2).

(1) '"En la brecha", el primer editorial de EL UNIVERSO', Diario El universo, 16 de septiembre de 2016. 
(2) A guisa de ejemplo sobre el doblez y la servilidad al poder local de este diario, v. ‘Pasen y lean, la tendenciosidad’, Xavier Flores Aguirre, 21 de julio de 2009. El cinismo es aún mayor, porque en el texto del artículo diario El universo habla de la “pobreza que se mantiene”: que se mantiene, por los silencios cómplices con la violencia que se ejerce contra los más pobres de la ciudad, como el suyo propio.

Extrema y persistente desigualdad en Guayaquil

13 de junio de 2016

“El principal argumento que aquí se presenta es el de la exclusión social y económica, derivada de los niveles extremos y persistentes de desigualdad, que aniquila la imparcialidad legal y provoca la invisibilidad de los sumamente pobres, la demonización de quienes cuestionan el sistema y la inmunidad de los privilegiados” (1).
En Guayaquil se cumplen las tres consecuencias de la extrema y persistente desigualdad, tal como descrita por Oscar Vilhena Vieira en su luminoso artículo ‘Desigualdad estructural y Estado de derecho’:

A) Los sumamente pobres son invisibilizados: el Alcalde de Guayaquil puede declarar en una sesión de concejo:
 
“Yo he tomado la decisión de que aquí no vamos a legalizar un terreno ni vamos a poner una volqueta de cascajo ni un metro cuadrado de asfalto ni un metro de tubería de alcantarillado de agua potable más allá de la Sergio Toral” (2). 
Un mapa permite visualizar el tamaño de esta exclusión:
 
En Monte Sinaí, Trinidad de Dios y Voluntad de Dios viven personas en extrema pobreza. La razón de su invisibilidad.
 
Todo lo que está a la izquierda de la línea roja no tendrán obras ni servicios públicos, por decisión del Alcalde. Nadie se ha preocupado de cuestionar esta decisión de la máxima autoridad de la ciudad: las personas a quienes esta decisión afecta son invisibles a los ojos del resto de la sociedad. 

B) Los que cuestionan el sistema son demonizados: el caso típico de esta práctica en Guayaquil son los comerciantes autónomos. No importa que tengan propuestas concretas para mejorar su situación: en alguna ocasión le solicitaron a la autoridad “definir zonas de trabajo, los productos que se puedan vender, otorgar permisos de funcionamiento y creación de un programa de capacitación con temas como atención al cliente, manejo de negocios y tributación” para recibir por respuesta que “todo lo que venga de ellos va al archivo” (3).

En el discurso de la Alcaldía de Guayaquil, los comerciantes autónomos son siempre los “vándalos”, los que “insultan y pretenden tomarse las calles”, los que quieren traer “de vuelta al caos”: los comerciantes autónomos nunca tienen discurso propio, lo que se sabe de ellos es lo que se ha construido sobre ellos: por ello son siempre los otros malos (4).

La prensa privada de Guayaquil es cómplice de esto, pues lo apoya con la contribución decidida de sus columnistas de opinión y con los silencios de sus servicios de información. Por otra parte, los mecanismos de participación institucional son controlados por la cúpula de la Alcaldía. Así lo reconoció sin empacho el secretario municipal, Vicente Taiano, cuando comentó que el diseño escogido de participación ciudadana servía “para evitar intromisiones en las gestiones del Alcalde” (5). En definitiva, el diseño de participación no es realmente para que los ciudadanos participen, sino para que no estorben. Y si alguien “estorba”, como en el caso de los comerciantes autónomos, lo demonizan, pues así ya no importa realmente la opinión de quien se opone, pues dicha opinión ya no merece ser escuchada: es el castigo por ser la opinión de un malo.

C) Los privilegiados son inmunes. El statu quo en la administración de la Alcaldía de Guayaquil tiene notorios beneficiarios, de los que existe muy poco escrutinio público. La Alcaldía de Guayaquil distribuye dineros y prebendas de una manera discrecional porque las disposiciones del Alcalde siempre son cumplidas sin chistar por los concejales de su agrupación política (auténticos ‘alzamanos’) sin que jamás se discuta en la esfera pública la pertinencia de tales asignaciones ni el procedimiento para su aprobación.

El mexicano Saúl López Noriega ha explicado cómo funciona el poder de los medios de comunicación:
 
“Es cierto que los medios influyen en las creencias, actitudes y opiniones de las personas, mas no son omnipotentes. Más que decirle a los individuos qué pensar, los medios deciden en qué podemos pensar. Los medios tienen el poder de definir la agenda. La capacidad de dirigir la atención del público hacia ciertos conflictos, determinar las prioridades atribuidas por las personas a los problemas nacionales, enumerar los temas que se mascullan en la vida pública. Son capaces de todo esto porque construyen la realidad” (6).
En Guayaquil, las inmunidades no se discuten, ni mucho menos se revierten por lo que la prensa local critica. Todo lo contrario: se perpetúan por lo que esa prensa silencia. La dócil sociedad guayaquileña lo es, en gran medida, por la falta de información. Esta carencia está en la base de nuestra crisis más profunda: el conformarnos con poco, el naturalizar las deficiencias de una gestión sin planificación y orientada a la satisfacción de intereses corporativos y, sobre todo, nuestra falta de imaginación para pensar y proponer una sociedad organizada con criterios de inclusión y prosperidad (7). Somos muy provincianos (8).

*

Así las cosas, también se perpetúa la extrema desigualdad, cuyas más graves consecuencias las padecen cotidianamente (usualmente a través de la violencia impune de la Policía Metropolitana) los invisibilizados y los demonizados de siempre, esos sobre los que los demás suelen justificar la violencia que recae sobre ellos porque algo habrán hecho, sin nunca precisar muy bien qué. Y de eso va, precisamente, la desigualdad estructural.

(1) Vilhena Vieira, Oscar, ‘Desigualdad estructural y Estado de derecho’, en: Rodríguez Garavito, César (coord.) 2011, ‘El derecho en América Latina. Un mapa para el pensamiento jurídico del siglo XXI’, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, pp. 25-46.
(3)Discusión de fondo’, Xavier Flores Aguirre, 14 de junio de 2008.
(4) Uno de los pocos esfuerzos para comprender el fenómeno informal es el documental ‘Guayaquil Informal’ de Ernesto Yitux y Andrés Loor.
(5) Municipio tendrá mayoría en la Asamblea Ciudadana’, Diario El telégrafo, 30 de septiembre de 2011.
(6) López Noriega, Saúl, ‘Democracia, poder y medios de comunicación’, Distribuciones Fontamara, México, D.F., 2009, p. 109.
(7) ONU Hábitat ha construido un Índice de la Ciudad Próspera [“City Prosperity Index”] para una “ciudad del siglo 21”. Se compone de cinco dimensiones, todas con indicadores medibles: productividad, desarrollo de infraestructura, calidad de vida, equidad e inclusión social, sostenibilidad ambiental. Contrastar las ideas y propuestas de estas cinco dimensiones de la prosperidad frente a la realidad de la gestión socialcristiana de Guayaquil tras casi un cuarto de siglo en la Alcaldía, nos dará la medida de nuestro retraso: v. UN Habitat, 'State of the world's cities. Prosperity of cities' [2012].
(8) Esta frase tiene relación con esa mentalidad de patria chica (“my city, right or wrong”) que es una renuncia a pensar y a salirse del guion trazado por la Alcaldía, por falta de información suficiente y docilidad/temor reverencial/complicidad frente a la autoridad local. Y con el hecho de que la “capitalidad” de Guayaquil siempre estuvo basada en su fortaleza económica (“Quito capital administrativa, Guayaquil capital económica”: todas las diatribas anti-kikuyos se originaron en esta dualidad); “capitalidad” que recientemente hemos perdido. La falta de prosperidad podrán encubrirla los que están en el ajo, pero para un observador guayaquileño e independiente como el economista Walter Spurrier: “La capital de la república puede oficialmente reclamar el título de ser también capital económica. Esto, a pesar de que Quito tiene sólo 1,9 millones de habitantes y Guayaquil 2,6 millones. El PIB per cápita quiteño era sustancialmente superior al guayaquileño”: Walter Spurrier Baquerizo, ‘Las economías de Guayaquil y Quito’, Diario El Universo, 11 de agosto de 2013. En un artículo posterior, Spurrier precisa: “Entre el 2007 y 2011 Guayaquil pierde 0,8% de participación de la economía, mientras que Quito la aumenta ligeramente, en 0,2 de punto. Guayaquil pasa a 23,9% de la economía nacional, casi dos puntos porcentuales menos que Quito. Nos quedamos atrás: Quito, capital económica indiscutible […]. ¿Qué pasó con Guayaquil? Pierde fuertemente en actividades profesionales e inmobiliarias, la mitad de lo que tenía antes. Todo el resto del país gana participación a expensas de Guayaquil. ¿Estamos perdiendo servicios profesionales? Debe ser causa de preocupación puesto que el futuro está en el conocimiento”: Walter Spurrier Baquerizo, ‘Guayaquil se rezaga’, Diario El Universo, 22 de febrero de 2015 (el resaltado no es del original).   

Contra el Estado de Policía en Guayaquil

7 de abril de 2016


Una asociación de comerciantes autónomos exigió a la Alcaldía de Guayaquil que garantice su derecho a la participación mediante la convocatoria, de conformidad con la Constitución y el COOTAD, a una audiencia pública para deliberar sobre el Estado de Policía al que son sometidos los comerciantes en los mercados.

El Estado de Policía “es aquel en el cual puede la autoridad administrativa, de una manera discrecional y con una libertad de decisión más o menos completa, aplicar a los ciudadanos todas aquellas medidas cuya iniciativa juzgue útil tomar por sí misma, a fin de hacer frente a las circunstancias y conseguir en cada momento los objetos que se proponen” (1). Esa es la vida a la que son sometidos los comerciantes en los mercados de Guayaquil.

De la asociación de comerciantes del mercado "Montebello", éste es su formal reclamo:


  
(1) Villar Borda, Luis, Estado de derecho y Estado social de derecho (2007), p. 76.

La cotidianidad guayaca

8 de marzo de 2016

Cosas de caminar por Guayaquil.

Un lunes, cerca de la hora de almuerzo. Junín, casi esquina con Baquerizo Moreno.

"La tenés adentro"

27 de diciembre de 2009


Si Maradona leyera este editorial de hoy de diario El Universo podría opinar lo mismo que le dijo a Pasman en la rueda de prensa después de la clasificación de Argentina al mundial: “la tenés adentro”. Una amalgama de palabras de plena obsecuencia al Municipio local es lo que se observa en esta opinión institucional del mencionado diario. No quiero abundar demasiado (estoy en plan de organizar un asado para esta noche) pero la frase “recuperación paulatina del orden” es funcional a no discutir el contenido de ese orden, en todo lo que tiene de imposición (en realidad, “el orden” municipal es “la orden” de sus autoridades) y en su vertiente violatoria de derechos civiles (v., e.g., acá, acá y acá). No es difícil darse cuenta que los ejemplos que utiliza son funcionales para capitalizar el pasado como el “cuco” del que se huye (habría que analizar si no se trata de distintos estilos de afane, pero es probable que la prensa no haya contribuido ni tenga interés de contribuir para saberlo), a no problematizar asuntos (como el de la recolección de basura) que sí tienen muchos problemas (véanse estas dos notas de prensa, aquí y acá, y este video) o a la estigmatización “infantil” de los consumidores de drogas. Pffff.

Pero lo más grave es que esta condición de ser una de las variantes del himen (la complaciente) para unos, implica, en plan de completar la obsecuente díada B/N, el atacar a otros, a los “enemigos” de la obra municipal. El Gobierno, según esta gozosa opinión, incentivó a que los “vendedores informales se apoderen de los calles” con “el argumento de que tienen derecho a trabajar”. Lo gozoso, en este caso, es aliado de la ignorancia o de la mala fe porque desconoce que en ese reclamo de los comerciantes autónomos tiene muchísima responsabilidad, tanto en la no solución del problema como por la atroz represión que realiza en contra de ellos, el Municipio local, así como desconoce (esto es casi un detalle) que ese “argumento” tiene raigambre constitucional (artículo 329) (v. acá, acá y acá).
  
Plantear un escenario B/N en connivencia con la autoridad municipal, con omisión de ideas relevantes para el debate sobre los comerciantes autónomos y con mención de otras ideas que son débiles y altamente problemáticas pero que pretende pasárselas como verdades resulta muy funcional para que este editorial zanguango cierre con una rotunda toma de postura: “No habrá que permitirlo”. Casi conmovedor. Si le hacemos caso al Diego, El Universo es el Pasman local y, como tal, la tiene adentro.

Pasen y lean, la tendenciosidad

21 de julio de 2009

Me pregunté cómo había tratado diario El Universo los acontecimientos entre los universitarios y la Policía Nacional y entre los comerciantes informales y la Policía Metropolitana, los que sucedieron a día seguido. La comparación de las ediciones que ese diario publicó los días miércoles 15 y jueves 16 me dieron la respuesta: los trató con una no disimulada tendenciosidad.

Las noticias:
 
 
Miércoles 15.- Ese día diario El Universo publica en su portada el titular “Gases y golpes durante marcha de universitarios” con una foto de las fricciones entre universitarios y policías. El texto de la noticia nos dice que “[l]uego de una accidentada marcha de protesta, los universitarios del país no pudieron concretar un diálogo con el presidente Rafael Correa”. La noticia precisa que “miles de universitarios” que salieron “desde la Universidad de Guayaquil” quisieron entregarle al Presidente Correa “una propuesta de reformas al anteproyecto de Ley de Educación Superior” pero fueron “impedidos, con gases lacrimógenos” y que “[s]olo una delegación, de unos 20 universitarios […] fue recibida por el Gobernador Francisco Jiménez y un asesor presidencial”. Esta nota de la primera página nos remite a información adicional en las páginas 8 y 11 de la primera sección. La página 11 es de Deportes y se la incluyó porque la noticia de la portada contenía (en plan de contraste) una referencia a que el Presidente Correa “saludó al equipo de Emelec que ganó la primera etapa del campeonato de fútbol”. La página 8 es de El País y la noticia se titula “Marcha de universitarios terminó en incidentes y fallida cita con Correa” y repite ideas que se expresaron en la noticia de la portada con el añadido de algunos detalles. Curiosamente, la noticia afirma que “[l]a caminata se desarrolló sin inconvenientes, pero a una cuadra antes…” lo que contradice la versión de la noticia de la portada de que “[l]uego de una accidentada marcha…” (¡?). En todo caso, la noticia de la página 8 repite la información de que “una comisión de 20 personas” se reunió con el Gobernador, quien asimismo afirmó que se compromete “a investigar a los policías que agredieron a estudiantes”. El resto de la nota no tiene mayor relevancia para este análisis.

 
Jueves 16.- Ese día diario El Universo publica en la portada “Sabando desmiente a la CFN; no aprobó crédito a Megamaq”. Debajo de esta noticia, un par de fotos con un encabezado que dice “Violento enfrentamiento entre informales y metropolitanos”. Una foto muestra a una señora que persigue con un palo a un metropolitano que salta una cerca y otra que muestra a dos metropolitanos que arrastran a un supuesto comerciante informal. El pie de página afirma: “Metropolitanos y comerciantes informales se enfrentaron ayer en los alrededores del Mercado Central. Esto después de los anuncios que realizara el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, de que no se permitirá el caos en la ciudad. Según los vendedores minoristas, se registraron cuatro heridos. El Municipio no habló sobre el conflicto”. El pie de página nos remite a la página 3 de la sección Gran Guayaquil. La página 3 es de Ciudad y la noticia se titula “Informales, metropolitanos y policías en otro enfrentamiento”. La noticia afirma que “[e]l origen del conflicto, al igual que ayer, fueron los controles de los municipales a los comerciantes municipales”. La noticia afirma que “[l]os informales acusaron a los policías metropolitanos de iniciar la gresca al incautar mercadería y agredir a algunos comerciantes” pero que “algunos policías metropolitanos aseguraron que fueron los informales quienes los agredieron cuando efectuaban un control de rutina”. La nota termina con una referencia de la dirigente de la Federación de Comerciantes Autónomos del Guayas, Elizabeth Palacios Silva, a que la acción de los policías metropolitanos “respondería a supuestas amenazas que estos [los metropolitanos] hicieron a los comerciantes informales la tarde del pasado martes”.

Comparación:

1) Lo primero que se evidencia es el tratamiento de noticia de primera página que se le otorga al enfrentamiento de estudiantes universitarios y policías nacionales, al que se le adjuntan dos fotos: una que muestra un momento de fricción entre los estudiantes y los policías y otra que muestra a Correa cuando recibe una camiseta de manos de David Quiroz, jugador de Emelec (esta segunda foto, es evidente, se la utiliza para contrastar que atiende a unos y no a otros). En el caso del enfrentamiento entre comerciantes informales y policías metropolitanos, ésta no es noticia de primera página (esa noticia es “Sabando desmiente a la CFN; no aprobó el crédito a Megamaq”) sino que se reduce a dos fotos y un pie de página. Una foto muestra a una señora que persigue con un palo a un metropolitano que salta una cerca y la otra que muestra a dos metropolitanos que arrastran a un supuesto comerciante informal; la información de las fotos equilibra la lucha de los bandos. (De hecho, la foto que estuvo colgada en la edición digital de El Universo del día miércoles –día del enfrentamiento en el Mercado Central- solo tenía la foto de la señora que persigue con un palo al metropolitano.)

2) La noticia de portada en relación con el enfrentamiento de estudiantes universitarios y policías nacionales tiene el titular “Gases y golpes…” pero no detalla ninguna situación específica de violencia que justifique el uso del término golpes en contra de los estudiantes universitarios. La noticia de portada y de la página 8 dicen que los estudiantes “fueron impedidos, con gases lacrimógenos”, “fueron reprimidos”, “los policías formaron un cerco para evitar el paso de los manifestantes”, “se produjeron forcejeos”. Ni un solo dato específico de violencia, ni en el contenido de las noticias ni en ninguna de las cinco fotos que ilustran las dos noticias. En cambio, el pie de página y la noticia del Gran Guayaquil en relación con el enfrentamiento de comerciantes informales y policías metropolitanos tienen un par de fotos de agresiones de policías metropolitanos (en una aparecen dos que arrastran a un supuesto comerciante informal; en otra cuatro golpean a un supuesto comerciante informal) pero los titulares sólo se refieren a que existió un “enfrentamiento”. Ninguna referencia a los “golpes” que, en este caso concreto, sus fotos sí evidencia que ejecutó la Policía Metropolitana.

3) La noticia de la portada del enfrentamiento entre estudiantes universitarios y policías nacionales refiere que “solo una delegación, de unos 2o universitarios” dialogó con autoridades. La noticia de la página 8 afirma con algo de sorna que “[m]ientras los voceros universitarios abandonaban, al mediodía, el edificio con rostros de decepción, por otro lado ingresaban sonrientes los jugadores, cuerpo técnico y directivos de Emelec”. El pie de página de la portada de la noticia del enfrentamiento entre comerciantes informales y policías metropolitanos afirma de manera escueta: “El Municipio no habló sobre el conflicto”. No se da ninguna explicación de ese silencio. Ninguna.

4) Finalmente, las noticias del enfrentamiento entre estudiantes universitarios y Policía Nacional intenta minimizar los diálogos y maximizar el enfrentamiento, a pesar de que en este caso sí hubo diálogo y el enfrentamiento no produjo ningún herido ni ningún detenido. La noticia del pie de página solo afirma de manera escueta que “se registraron cuatro heridos”, pero no detalla en ninguna parte quiénes son ni cómo los hirieron, salvo una escueta referencia a que a un tal Cristian Rodríguez “le rompieron la cabeza”. Pero no hay ninguna explicación de ese hecho, ni referencia alguna a ninguno de los otros tres heridos que el diario afirma que existieron. Tampoco tenemos ninguna referencia a las, al menos, 12 detenciones que realizó la Policía Metropolitana. Ninguna, ninguna información: para El Universo, esas detenciones no existieron.

Conclusión:

No es difícil imaginarse, con este ánimo tendencioso que se observa en la redacción de sus noticias, lo que habría hecho diario El Universo con la noticia si la Policía Nacional se hubiera comportado como la Policía Metropolitana (¡Fotos de agresiones concretas! ¡Más de una decena de detenidos! Eso sí que es represión bárbara, blablá). Esto que sugiero que nos imaginemos es hipotético, pero si tomamos como referencia estos antecedentes, no es ninguna hipótesis endeble. Porque lo que nos revelan estas noticias del 15 y 16 de julio que tomamos como antecedentes es que la redacción de las noticias que involucran al Gobierno es la redacción de noticias contra un enemigo al que hay que darle como se pueda mientras que la redacción de las noticias sobre el Municipio es la redacción de noticias a favor de un amigo al que se le brinda apoyo: que por lo que a uno se lo ataca con denuedo, al otro se lo perdona con ligereza. No es difícil entonces, si lo miramos de manera serena y neutral, observar el doble estándar que utiliza El Universo, la penosa tendenciosidad que lo suele caracterizar y que no se compagina con su supuesta defensa la libertad de expresión (si es que supieran, al menos, de lo que se trata este concepto).

Compromiso de morondanga

13 de junio de 2009


"Lo civilizado es juntar esfuerzos para que la gente progrese. Obviamente, se necesita más de una voluntad, la conversación profunda, y con ánimo de escuchar y concretar cosas que hagan real un cambio en beneficio de las personas".

Esta es la declaración de un sólido compromiso con el diálogo en democracia. Entonces, ¿por qué no escucha a los informales? ¿O es que el diálogo sólo vale para algunos? (para los que asisten a aplaudirlo a la Cámara de Comercio). Ummm, compromiso de morondanga.

Bonil la tiene clarísima:

Discusión de fondo

14 de junio de 2008

Dos observaciones sobre la disputa entre trabajadores informales y Municipio local:

1) La afirmación de las autoridades del Municipio local de que son ellos la única institución que otorga permisos para marchar es mentirosa. El Reglamento Orgánico Funcional del Régimen Seccional Dependiente del Ministerio de Gobierno, Policía, Cultos y Municipalidades establece en su artículo 11, numeral 12, la atribución del Intendente General de Policía para “autorizar y controlar las marchas y movilizaciones gremiales, religiosas y culturales”. El Municipio local también puede otorgar permisos: los artículos 105 y 107 de la Ordenanza de Uso del Espacio y Vía Pública le conceden amplísima discrecionalidad para hacerlo; dicha discrecionalidad, por cierto, conoce de arbitrariedades y discriminación (véase mi columna, “El derecho de reunión”, del 18 de agosto de 2007).

2) La criminalización que las autoridades del Municipio local hacen de la postura de los vendedores informales (acusarlos de “vándalos” que “insultan y pretenden tomarse las calles”, de “politiqueros” y de traer “de vuelta el caos”) es útil para justificar que el Alcalde Nebot sostenga este patético concepto de diálogo de “yo digo y si quieren, ustedes escuchan” y para que subalternos del Municipio reciban la propuesta de los trabajadores informales solo para que Nebot, en esa vena autoritaria que parece nunca abandonarlo, declare que “todo lo que venga de ellos va al archivo”. (Esta criminalización no es rara como respuesta a críticas y protestas, recuérdese el caso de quienes protestaron contra la Metrovía; véase, entre otras, mi columna “El derecho a la protesta”, del 19 de agosto del 2006). Pero para quienes se resistan a participar de los prejuicios sobre los trabajadores informales les transcribo su propuesta, tal como la consignó La Calle de Guayaquil (uno de esos diarios de notoria impronta pro-Municipal que se obtienen gratis en la Metrovía): “que se cree una comisión de evaluación y diseño de nuevas ordenanzas que estaría conformada por un delegado del Municipio, un delegado del Gobernador, un delegado de los mercados, un delegado de los comerciantes ambulantes y un delegado de los comercios tradicionales, así como definir las zonas de trabajo, los productos que se puedan vender, otorgar permisos de funcionamiento para los vendedores, la entrega de un carné de funcionamiento y creación de un programa de capacitación con temas como atención al cliente, manejo de negocios y tributación”. Una propuesta razonable, ¿o no? En efecto, nada en esta propuesta merece que no sea escuchada o su directa remisión al archivo y el olvido. En consecuencia, la actitud del Municipio local no merece aplauso sino reproche, porque nos evidencia su pueril autoritarismo.

Ni yo, ni nadie sensato, puede discutirle al Alcalde Nebot el que tanto él, como Febres-Cordero, han superado las miserias de la administración roldosista y han construido una importante obra pública. Pero esos méritos no pueden obnubilar un merecido juicio crítico sobre el modelo de administración de la ciudad, un modelo que desconoce derechos individuales y que no fomenta ni permite el autogobierno colectivo (¿a quiénes de los ciudadanos escucha, a quiénes consulta?), que se niega a dialogar con aquellos a quienes excluye, que pretende la imposición de modelos de ciudadanía a toletazos o silbatazos (¿hay alguien tan torpe que pueda pensar que la ciudadanía puede crearse mediante la represión?), que criminaliza los discursos disidentes, que se resiste a cualquier posibilidad de autocrítica de sus rasgos autoritarios, que desconoce la sensata práctica del diálogo plural y la inclusión social que todo sociedad democrática merece. No permanezcamos en los márgenes y, con un mínimo de esfuerzo y buena voluntad, hagamos una discusión de fondo sobre la ciudad, como corresponde en una sociedad civilizada y democrática. 

Espacio público

31 de mayo de 2008


Xavier Zavala Egas escribió el martes 20 de mayo un editorial que publicó en Diario Expreso titulado “Bulla Perversa”. El artículo de Zavala es tan diáfano y contundente como su propuesta: evitar la bulla perversa que provoca el discurso maniqueo de las autoridades locales con relación al uso del espacio público. El método de Zavala es sencillo: el análisis directo del “polémico” artículo que aprobó la Asamblea Constituyente, que dice:
 
“Se reconoce y protege el trabajo autónomo y por cuenta propia realizado en espacios públicos, permitidos por la ley y otras regulaciones. Se prohíbe toda forma de confiscación de sus productos, materiales o herramientas de trabajo”.
No resisto citarlo en extenso; mi tocayo Zavala afirma: “Por favor, no hay que ser un genio”, empieza, para admitir que el trabajo autónomo “es una realidad social y que debe ser reconocido constitucionalmente para otorgarle y garantizarle derechos, tales como evitar la recurrente extorsión y abuso de inspectores y guardias municipales”. El artículo que aprobó la Asamblea Constituyente “dice claramente que puede ser realizado en espacios públicos conforme a la ley y otras regulaciones, como las ordenanzas municipales. Entonces, del documento no puede entenderse que se pretende violentar la competencia municipal de aceras, calles, bordillos o espacios públicos incitando a su desenfrenada ocupación por los informales, cualquier interpretación en tal sentido es mañosa y truculenta” y que de lo que se trata es que “la autoridad municipal regule su actividad provocando su paulatina formalización, evitando perversos y permanentes abusos y atropellos”. Finalmente, una verdad solo los espíritus aleves y represivos no pueden consentir: “Por último, no entiendo cómo a un ser humano se le puede ocurrir oponerse a la prohibición de confiscación o decomiso sobre las mercaderías callejeras y material de trabajo, que determina el texto comentado. En cada carreta, caramanchel o charol con productos varios a la venta, se encuentra el capital de trabajo de una persona que ha forjado con mucho esfuerzo y que de un plumazo, por atentar contra el orden y el ornato de la ciudad, resulta confiscado o comisado. Las diferencias jurídicas entre estas figuras son intrascendentes frente al resultado perverso de convertir a un hombre productivo en indigente”.

Quiero un poco ahondar en el lúcido análisis que desarrolló Zavala y discutir un asunto que se relaciona con su crítica: el uso del espacio público. Quiero hacerlo, además, en la grata compañía de un poeta al que tanto admiro: Luis García Montero. En una entrevista reciente García Montero afirmó que el espacio público “es un lugar de entendimiento entre individuos que tienen su propia conciencia y su propio pensamiento crítico y que encuentran un sitio donde dialogan y ponen en común su pensamiento”. Lleva razón García Montero: el espacio público es y debe ser un lugar de encuentro y de diálogo. O sea, justo en las antípodas de la realidad local, donde el espacio público es un lugar donde se practica la discriminación (véase mi editorial “Derecho de admisión”) y donde la noción de diálogo es escasa o inexistente. De hecho, el concepto de diálogo del Alcalde Jaime Nebot, al menos en el tema de los informales, se reduce al tristísimo “yo digo y si quieren, ustedes escuchan” (como lo publicó uno de esos diarios gratuitos que se obtienen en la Metrovía). Cierro mi columna con García Montero, quien sostiene que más que exigir respuestas, hoy, necesitamos hacernos preguntas. Él formula dos: “¿qué estamos diciendo cuando decimos democracia?, ¿qué estamos diciendo cuando decimos progreso y bienestar?”. Yo las suscribo. Y a juzgar por el uso del espacio público local, el Municipio de Guayaquil (para decirlo con los términos de esa productividad que tanto le interesa, a despecho de la construcción de ciudadanía) cotiza a la baja.