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El periodismo y la opción presidencial de Nebot

22 de abril de 2019


Es de ver cómo el periodismo nacional (es decir, los grandes medios de desinformación y subinformación que tenemos en este fatigado país) harán dos cosas por estos días: A) Posicionar a Jaime Nebot como un líder experimentado que se ha movido de la derecha al centro, eficiente en su gestión y volcado a la obra social (todas ellas metidas de dedo monumentales al elector) y colocarlo a Guillermo Lasso a la derecha de Nebot; B) Atacar todo lo que sea, o puede reputárselo ser, “correísta”.

El propósito es apurar las elecciones para que quede un escenario con los siguientes tres actores: un lento de derechas, un sabido de centro, un impedido de izquierdas. Y ganará el sabido. ¿Por qué? Porque: 1) Tiene al CNE, y no tenía el PSC un CNE hace mucho; 2) De esos tres actores, su gran contrincante de izquierdas (Correa) está fuera de juego, por lo que la izquierda está anulada (el resto de este segmento son inútiles o peseteros). Los otros dos actores son políticos guayacos de derecha. Uno es Nebot. El otro, su punching-ball.

Nebot competería con un árbitro a favor (todo un “safety net” para sus propósitos) y frente a Lasso, un rival al que suele vencer con pasmosa facilidad, al que ya discursivamente lo va a situar en el lugar perdedor de esta historia, como el derechista duro que Nebot dejó de ser. Es la vieja táctica de la “piel de cordero”, que Lasso nunca ha podido atacar realmente, porque nunca se ha sabido jugar la boca para hacerlo. Y ya es tarde para eso.

Segundo semestre de 2019, segunda vuelta electoral, Nebot-Lasso, Nebot Presidente. Con esos amigos en el periodismo, el camino está bastante allanado.

Ahora, en este plan, the bomb is ticking y nunca falta alguien que sobra: ese alguien es Lenin Moreno, un ser que hace rato apesta a muerto. Esta es la palmada que le dará Nebot, cual Leslie Nielsen se la dio a O. J.:

 
Kaputt Moreno, Otto Presidente. Nebot coming soon.

"Grifa locura"

8 de octubre de 2016

¿Quién habría dicho que la traducción más literal de ese clásico de la cultura cannábica que es “Reefer madness” sería “Grifa locura”?

El término “reefer”, según un libro de historia de la marihuana escrito por un profesor de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill, John Charles Chasteen (1955), es probable que venga del término “grifo”, que era una forma común para denominar a la marihuana en México. También en Ecuador (1).

Murder! Insanity! Death!
REEFER MADNESS son 68 minutos de humor involuntario que recomiendo ver competentemente grifo (con el propósito de reírse más todavía).
  
Eso sí: aún hay gente que cree en sandeces como ésas ("Murder! Insanity! Death!).

El mayor enemigo de la legalización de la cannabis es la ignorancia.

(1) “…sometimes the Mexicans called the stuff grifo, which is the probable the origin [sic] of the ‘reefer’ in Reefer Madness”: Chasteen, John Charles 2016, ‘Getting high: Marihuana through the ages’, Rowman & Littlefield, Lanham, EE.UU, p. 16.

Mala tos te siento, Friederike

4 de julio de 2016


En Austria, el 1 de julio de 2016 el Tribunal Constitucional anuló las elecciones del 22 de mayo en la que había ganado el candidato verde Alexander van der Bellen. La anuló a petición del partido ultranacionalista, que había perdido por 30.863 votos. El Tribunal encontró irregularidades formales (no manipulación del voto) en un total 77.926 votos, por lo que ordenó repetir las elecciones (1). Las nuevas elecciones se harán en otoño y el partido ultranacionalista de Norbert Hofer podría obtener esta vez la victoria. Otro país que se movería a la derecha ultranacionalista (ultramontana) (2).

La cultura popular recuerda algunos austríacos. Matthias Sindelar y Anton Polster, Sigmund Freud y… ¡oh, no!

 
(Esta película, cada vez más actual)

(1) Paul Schmidt, ‘Elecciones presidenciales en Austria: una historia interminable’, Diario El país (España), 2 de julio de 2016.
(2) Ana Carbajosa, ‘Los austriacos primero’, Diario El país (España), 21 de junio de 2016; Xosé Hermida, 'Raffaele Simone: "Somos totalitarios por instinto"' (entrevista a Raffaele Simone), Diario El país (España), 3 de julio de 2016.

Banana Joe

2 de julio de 2016


Cuando Blockbuster cerró en Guayaquil el año 2004, liquidó sus VHS (1). Allí me agencié, entre otros, ‘Torrente. El brazo tonto de la ley’ y ‘Banana Joe’ de Bud Spencer, ese simpático grandullón que solía aparecer en la señal de Gamavisión, usualmente en compañía de Terence Hill.


 
La trama de esta co-producción ítalo-germana de 1982 es sencilla (la escribió el mismo Bud Spencer): un fortachón ingenuo y analfabeto (‘Banana Joe’, o sea, Bud) vive en una isla a punta de babanas y tiene que salir de ella para enfrentar a la burocracia (hay una épica escena en el registro civil, que es un Guayaquil ochentero a full -56:38) que exige permisos a Joe para vender sus bananas en el puerto, y al capitalismo, representado en un empresario inescrupuloso. Por supuesto, este analfabeto justiciero vence a ambos a punta de mamporros y un golpe de suerte, termina quedándose con la rubia [la germana Marina Langner (2)], aprende lecciones sobre los banqueros (“un estafador puede ser banquero” 1:29:41) y construye una escuela para los niños de la isla, convencido de que ese es el camino al desarrollo. Un hombre “bueno y sencillo” (3). Puro Bud.

Carlo Pedersoli ha muerto en Roma, a los 86 años (4). Sus últimas palabras, según ha informado su familia, fueron “grazie”. Grazie a te, grandissimo Bud.

(1) 'Local de Blockbuster en Guayaquil entró a liquidación', Diario El universo, 5 de febrero de 2004.
(2) La Wikipedia italiana la describe así: “Classica bellezza nordica, bionda, occhi azzurri, dal fisico statuario è stata Miss Germania nel 1975 e seconda classificata a Miss Mondo nel novembre dello stesso anno”.
(3) Iñigo Domínguez, 'Amigo Bud', Diario El país (España), 29 de junio de 2016. El agradecimiento en este artículo lo tomo de esta extraordinaria despedida a "un hombre bueno y sencillo".
(4) Gregorio Belinchón, 'Muere Bud Spencer a los 86 años', Diario El país (España), 2 de julio de 2016.

Guayaquil, ¿ciudad para débiles?

16 de mayo de 2016


Encontré esta entrada que una viajera argentina escribió en su blog sobre Guayaquil. Su título es: ‘Guayaquil, ciudad para débiles’. Un fragmento de su cierre sirve de resumen de su contenido:
 
“Es todo una gran ficción, donde actúan los menos. Todo servido, todo cómodo. El confort es lo que busca este hombre que nada sabe de su alrededor. No sólo no sabe, sino que no le importa, y si puede pisa a quien un favor le pide. Autos, más autos, guardias de seguridad, estacionamientos, servicios de comida rápida y cajeros con sólo estirar el brazo sin salir del volante. Otro condominio y varias autopistas más. El avión se estaciona en el medio de la ciudad y de allí un taxi. La ley del menor esfuerzo está presente en todas las esquinas. Guayaquil, ciudad para débiles” (1). 
En un sentido coincido con la observación de Guayaquil como una ciudad débil: existe una marcada debilidad de carácter del guayaquileño, pues acepta con demasiada facilidad lo que hace o deja de hacer la autoridad que lo gobierna. Se siente cómodo y satisfecho con una obra pública ineficaz e irresponsable, lo que pone en evidencia una ciudad con una mayoría de personas conformistas e incapaces de utilizar su imaginación para pensar ideas por fuera de lo que reciben (pensar “fuera de la caja”, por así decirlo) porque simplemente lo dan por bueno sin chistar (2).

Y como la prensa de Guayaquil ha renunciado de entrada y de manera rotunda a mantener cualquier asomo de postura crítica frente a la administración de la Alcaldía de Guayaquil, no ha existido jamás incentivo ninguno para que despierte la sociedad civil de su letargo. Porque causas sobran, faltan los ciudadanos que masivamente las empoderen.

(1)Guayaquil: Ciudad para débiles’, Diario de Alpargatas, 28 de agosto de 2012. Eso de que Guayaquil es una ciudad “donde actúan los menos” coincide con esa ingeniosa (y tristemente cruel) observación en la película ‘Sin otoño, sin primavera’: “Guayaquil, una ciudad de 100.000 habitantes y más de un millón y medio de extras”.
(2) Se podrían pensar varias políticas orientadas en un sentido opuesto al que ha impuesto la Alcaldía de Guayaquil, por ejemplo, en materia de áreas verdes, de espacios públicos, de participación ciudadana, de políticas para los mercados, de incentivos para los emprendimientos económicos (de comerciantes autónomos y de todo tipo de iniciativa, desde la popular y solidaria a la industrial), a la prevención en la gestión de riesgos en materia de terremotos y de inundaciones… en fin, hay varios ángulos para criticar la gestión de la Alcaldía de Guayaquil. En este blog, bajo la etiqueta ‘Alcaldía de Guayaquil’ (en la barra derecha) se encuentran compiladas mis publicaciones de casi diez años de crítica fundamentada a la gestión de la Alcaldía de Guayaquil. Es necesario notar que ONU Hábitat, el organismo especializado de las Naciones Unidas en materia de ciudades (este año organiza su III Conferencia Mundial en Quito) ha señalado que las ciudades de América latina en el siglo XXI deben impulsar “un modelo centrado a la vez en el bienestar de las personas y su inclusión en la sociedad, un modelo que privilegie el empleo local, la diversidad social y cultural, la sostenibilidad ambiental y la reafirmación de los espacios públicos” (‘Estado de las ciudades de América latina y el Caribe 2012. Rumbo auna nueva transición urbana’, ONU Hábitat, 2012, p. XV). Esta es una descripción, a un mismo tiempo, de dos cosas: 1) La dirección de las políticas que las ciudades latinoamericanas deben implementar en este siglo XXI; 2) La dirección opuesta a esta recomendación de ONU Hábitat de las políticas que se han emprendido en Guayaquil durante los años de la administración de Jaime Nebot. Un estudio a profundidad de las políticas de la Alcaldía de Guayaquil durante su período de administración (2000- ) frente a los criterios de ONU Hábitat sobre lo que constituye una “Ciudad Próspera” sería una contribución clave para desentrañar la ficción de éxito que sostiene la Alcaldía de Guayaquil.

Siguente Round

29 de abril de 2016


El martes 12 de abril, unos días antes del terremoto que despertó la solidaridad, Ernesto Yitux y su equipo presentaron en Quito (en ImpaQto) su proyecto audiovisual “transmedia” titulado ‘Siguiente Round’ (1). El propósito de su presentación fue despertar en la gente la confianza suficiente en este proyecto al punto de querer financiarlo. Se puede aportar desde 10 dólares en adelante (según Yitux en FB, aquel martes 12 en la ciudad capital se recaudó la misma cantidad que en Guayaquil, con cuatro veces menos asistentes: ¿por qué no me extraña?). Y es que realmente lo vale:

 
Los de ‘En Corto’ fueron a cubrir la presentación de ‘Siguiente Round’. El resultado está en este enlace.

Para el cierre de su nota, nos pidieron que no salgamos con cervezas en la mano. El único que hizo lo correcto fue Andrés Loor:

 
Los mecanismos para apoyar este extraordinario proyecto y sus correspondientes recompensas se encuentran en el portal web Siguiente Round.

(1) Para comprender los alcances de esta historia, tres ilustrativas notas de prensa: 'Siguiente Round: Cuando los golpes cambian vidas', Diario El Telégrafo, 23 de marzo de 2016; Martha Murga, ''Siguiente Round', una historia de cambio', Diario El Universo, 5 de abril de 2016; ''Siguiente round': la otra arista del boxeo vista desde un documental', Diario El Comercio, 8 de abril de 2016.

La prensa, según Carlos Pérez

5 de marzo de 2012

Marcelo Marchán, el popular Tomás del Pelo, entrevistó para la edición de revista La Otra del 26 de septiembre de 1986 a Carlos Pérez Perasso, entonces director de diario El Universo. Una de las respuestas de Pérez en dicha entrevista retrata las prácticas en que la prensa, aunque en creciente declive, todavía insiste hasta la actualidad (“Retrato de época”). La película The Artist, vencedora en las categorías más relevantes de la última edición de los premios Oscar, es una metáfora precisa del creciente declive y la necesaria ruptura con las prácticas que Pérez retrató en su entrevista (“Cambio de época”).

Retrato de época

“P: ¿Cree usted que existe realmente libertad de prensa en nuestro país? 
R: Yo pienso que sí. Fíjese: quienes afirman lo contrario, son aquellos que no son otra cosa que producto de la prensa; personas que han alcanzado un espacio de opinión y de notoriedad gracias a que la prensa no los ha ignorado”.

Estas declaraciones de Carlos Pérez se dieron en el contexto del gobierno de León Febres-Cordero, en el que se había ordenado la censura previa de medios de comunicación durante el fallido rescate a Nahim Isaías, la rebelión militar de Frank Vargas y las 7 huelgas nacionales sucedidas durante su período de gobierno (el fallido rescate fue en septiembre de 1985, la rebelión militar en marzo de 1986 y 4 de las 7 huelgas nacionales ya habían acontecido para la época de las declaraciones de Pérez, en octubre de 1984, en enero y en marzo de 1985, y en septiembre de 1986 –esto es, 9 días antes de la publicación de la entrevista). Un total de 37 medios de comunicación fueron clausurados durante esa época: en noviembre de 1984, el gobierno ordenó la clausura de las radios Atalaya, CRE y Huancavilca, en Guayaquil, y de radio Democracia en Quito, por retransmitir opiniones del entonces Alcalde de Guayaquil, Abdalá Bucaram; en abril de 1985 se clausuró las radios Dinámica y Victoria por la transmisión de un espacio pagado por Bucaram; en marzo de 1986, con ocasión de la rebelión militar, el gobierno clausuró las radios Tarqui, Democracia, El Sol, Éxito, Sideral, Bolívar, Cristal y CRE, por retransmitir declaraciones de Frank Vargas. El 17 de agosto de 1985 se había disparado contra el vehículo del gerente de Radio Éxito de Quito, José Rodríguez Santander y en junio de 1985 se había encarcelado al periodista Pancho Jaime por cuatro días (quien ya había sido detenido y torturado con anterioridad, en enero de 1985 y noviembre de 1984). En mayo de 1985, el gobierno de Febres-Cordero impidió por una resolución administrativa que el canal 5 (de propiedad de la Organización Ecuatoriana de Televisión, Cía. Ltda. –ORTEL) salga al aire pese a que había satisfecho todos los requisitos legales. Su gobierno también utilizó la asignación de publicidad oficial de manera discriminatoria a manera de premio o castigo y, de manera general, los periodistas que no coincidían con las políticas del régimen de Febres-Cordero fueron víctimas de agresiones, intimidaciones, encarcelamientos, intentos de asesinato y despidos. El retrato de su época de gobierno lo c0mpleta el propio Febres-Cordero, quien en una entrevista en sus últimos días como Presidente celebrada con el entonces periodista Carlos Vera y transcrita en su libro Autopsia de una traición, incriminó a los medios de comunicación de haber usado “acusaciones perversas, infundadas, explotadas por algunos medios” para deteriorar la imagen de su gobierno (Pág. 134): un botón de muestra de su manifiesta beligerancia verbal contra todo aquel que pensara distinto a él y de la que nunca se privó durante su gobierno (véase, por ejemplo, por acá).

La beligerancia verbal de Febres-Cordero, la censura previa en estados de emergencia, la clausura de los medios de comunicación, los abusos administrativos y las agresiones a periodistas: ese era el contexto de las violaciones a la libertad de expresión registradas al momento de las declaraciones de Carlos Pérez en la revista La Otra del 26 de septiembre de 1986. A Carlos Pérez, sin embargo, ninguna de esas circunstancias le impidió afirmar en su respuesta que existía libertad de prensa. Entender el por qué de estas declaraciones es la esencia de este retrato de época.

Para Carlos Pérez, la libertad de prensa es todo aquello que la prensa decide que vale publicarse y toda persona que puede participar de la opinión pública (o sea, que ha “alcanzado un espacio de opinión y de notoriedad”) tiene ese espacio “gracias a que la prensa no lo ha ignorado”. Esta descripción del ejercicio de la libertad de prensa hecha por Pérez describe con precisión cuál es la naturaleza del poder de los medios de comunicación tradicionales: un poder por el cual “más que decirle a los individuos qué pensar, los medios deciden en qué podemos pensar. Los medios tienen el poder de definir la agenda” (López Noriega, Saúl, Democracia, poder y medios de comunicación, Pág. 109). Esta definición de la agenda (o sea, de lo que la prensa ha decidido no ignorar) los medios de comunicación la realizan en función de los intereses de sus dueños y de sus directivos: son sus razones empresariales las que determinan lo que se les informa a los ciudadanos, lo que estos “pueden pensar”. Con aquello que le convenga ensañarse, el medio de comunicación se ensaña y lo convierte en parte de lo que puede pensarse en la opinión pública; con aquello que le conviene ocultar, el medio de comunicación minimiza o calla la información. Eso explica, por ejemplo, por qué los medios de comunicación en Guayaquil (por ejemplo, el periódico de Carlos Pérez Perasso, cuya administración heredaron tres de sus hijos) tienen una dinámica muy diferente según quién haya cometido un supuesto abuso: si proviene del gobierno nacional, el escándalo es seguro; si proviene del gobierno seccional, lo seguro es el silencio o un conveniente sucedáneo, situado muy lejos de la información responsable. Un doble estándar que, por ejemplo, en el caso de El Universo ha sido tan evidente, que este periódico ha informado a los ciudadanos con narrativas claramente opuestas sobre casos tan graves como los enfrentamientos entre fuerza pública y civiles sucedidos con un escaso día de diferencia: cuando en un caso la narrativa correspondía al gobierno nacional, El Universo evidenció su ensañamiento, a pesar de que en el “enfrentamiento” no hubo heridos ni detenidos; en el otro caso, cuando la narrativa correspondía al gobierno seccional, El Universo evidenció su silencio cómplice, a pesar de que en el “enfrentamiento” hubo 4 heridos y 12 detenidos (véase, por acá).

Los medios de comunicación no solo que suelen formular la agenda de la opinión pública (esto es, lo que “podemos pensar”) de acuerdo con sus intereses empresariales, sino que incluso crean y mantienen esas empresas privadas de comunicación para cumplir un propósito distinto al de la rentabilidad empresarial, esto es, a pesar de que la empresa privada de comunicación no sea una empresa rentable. Esto es lo que se desprende de las declaraciones de un conocedor de las prácticas periodísticas en este país, Carlos Vera, quien en una entrevista celebrada el 24 de enero de 2011 con Ismael Cala en CNN, con ocasión de debatir una de las preguntas de la consulta popular, declaró: “ahora quieren que un empresario de radio, por ejemplo, si es de cobertura nacional no tenga una hacienda, no tenga una camaronera, no tenga un local comercial, cuando a veces la rentabilidad de ese negocio cubre las deficiencias del de la comunicación”. Si la empresa privada de comunicación no es por sí misma rentable, a pesar de lo cual se la quiere mantener en funcionamiento, es porque cumple un propósito distinto al empresarial-comercial y no es difícil deducir que el propósito que cumple (lo que resulta congruente con el poder de definir la agenda pública) es un propósito de carácter político. 

Éste es, en definitiva, el retrato de época de la libertad de prensa en el Ecuador, descrito por sus propios actores relevantes (un importante político –León Febres-Cordero, un dueño de un periódico influyente –Carlos Pérez, y un destacado periodista –Carlos Vera): una libertad que ha sido ejercida por unos medios de comunicación que tradicionalmente han decidido la agenda de lo que podemos pensar los ciudadanos en la opinión pública, de una manera selectiva y de acuerdo con sus intereses empresariales y, mucho peor todavía, de acuerdo con sus intereses políticos. Por ello, ante las graves y evidentes violaciones a la libertad de expresión durante el gobierno de Febres-Cordero, Carlos Pérez Perasso podía declarar sin asco ninguno que en esa época existía libertad de prensa: porque la libertad de prensa existiría para un empresario de la comunicación siempre que las políticas del Estado no contravengan sus intereses empresariales o políticos. (De hecho, las políticas públicas del Estado ecuatoriano han solido favorecer a los grandes medios de comunicación, con exenciones tributarias y privilegios comerciales –artículo 35, reformado en mayo de 1995 de la Ley de Radiodifusión y Televisión.)

En una entrevista de 1996, el propio Carlos Pérez Perasso resumió de manera lapidaria el rol que en buena medida ha cumplido la prensa en este país: “la prensa ha callado y ha sido cómplice de cosas muy graves”. El mejor pie de página para cerrar este apartado.

Cambio de época


The artist es una película que obtuvo 5 premios Oscar (en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actor principal, mejor banda sonora y mejor vestuario) y que nos cuenta la historia de George Valentin, una estrella del cine mudo, cuyo orgullo le impide aceptar la nueva tecnología sonora que la industria cinematográfica adoptó desde 1929. La historia se cuenta con los recursos propios del cine mudo y uno de sus mensajes es que no puede resistirse el avance de la tecnología: o te adaptas a ella, o quedas fuera de juego.

El Internet es para el negocio del periodismo lo que el sonido fue para la industria cinematográfica: un avance al que los actores del negocio del periodismo no podrán resistirse. Más temprano o más tarde, el negocio del periodismo será enteramente digital y lo impreso meramente un recuerdo. El Internet terminará por hacer trizas el retrato de época que se describió en el apartado anterior: lo que en su momento era (y todavía es) un negocio principalmente de grandes capitales favorecidos por políticas públicas funcionales a ellos, se convertirá de manera creciente en un emprendimiento principalmente de voluntades favorecidas por una plataforma esencialmente democratizadora, de costos mínimos y maximizadora de las posibilidades de difusión y de intercambio en tiempo real. Los poderes políticos acostumbrados a la connivencia con las empresas de comunicación no podrán sostener sus prácticas de omertá, porque lo que no se dice en una parte, podrá de todas maneras decirse en otra: el que una cosa se discuta en la opinión pública será, esencialmente, una cuestión de actitud y de talentos. La posibilidad de que la prensa sea “cómplice de cosas muy graves” será escasa: la escena pública de los ochentas, cuya prolongación todavía vivimos, será solamente un recuerdo nefasto.

El cambio de época implica romper el retrato de época. Este es el propósito al que apunta nuestra apuesta hipertextual.

Fuente: Pablo Cozzaglio.

Poder civil e iglesia

9 de diciembre de 2011


Piensen en esta escena: en un acantilado, una persona sostiene un frasco con las cenizas de un amigo muerto. Otra, de reconocido temperamento pacifico, lo escucha cuando empieza un discurso absurdo, tras el cual termina por arrojar el contenido del frasco contra el viento, cuyo efecto es que las cenizas se revierten contra la persona pacifica y se arruina la idea original que los condujo al acantilado. Es una metáfora precisa de la que suele ser una mentalidad religiosa: un tipo empieza por adoptar un discurso absurdo, degenera en afectar a personas a quienes ese discurso les resulta indiferente y termina por arruinar el propósito que se supone que su discurso promueve. La escena es un fragmento de ese clásico que es The Big Lebowski. Como The Dude, puede que al final la persona afectada opte por desentenderse e ir a jugar a los bolos.

O puede que no opte por ello y piense que las consecuencias de esa mentalidad religiosa merecen discutirse. Lo primero que asombra en una mentalidad religiosa es su necesidad de creer. La fe (según las precisas palabras de Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo, "creencia sin pruebas en lo que alguien nos dice sin fundamento sobre cosas sin paralelo") es decidirse por lo imaginario frente a lo real, es preferir el absurdo (el credo quia absurdum, que decía Tertuliano) frente a lo razonable. De ahí que me haya causado tanta gracia la lectura de la Carta a los Agentes Sanitarios en el apartado referido a la postura de la iglesia catolica en relación con las drogas (párr. 94) porque según se dice allí (y la cita le pertenece al Papa Juan Pablo II) "drogarse es siempre ilícito, porque implica una renuncia injustificada e irracional  a pensar, querer y obrar como persona libre".  Lo que quiere eliminar el Papa, entonces, es la competencia: la religión es, mas que cualquier otra cosa, "una renuncia injustificada e irracional a pensar, querer y obrar como persona libre" porque es diferir la libertad racional al absurdo dosificado por otros. La diferencia con la droga es que esta no causa ni mucho menos tanto daño (salvo para los bobitos que se creen la "profecía autocumplida": el daño que causa, si lo hace, se debe en enorme medida a la prohibición auspiciada por la estúpida "Guerra contra las drogas") como lo ocasiona la religión y es que, de hecho, suele producir lo contrario. El arte, en sus distintas manifestaciones (piensese nada mas en la música que escuchamos o en la literatura que leemos) le debe muchísimo a la alteración de la conciencia que proviene del consumo de drogas. De hecho, un reciente estudio de la universidad John Hopkins ha demostrado efectos duraderos y positivos en el consumo de psilocibina: deberíamos seguir la sana recomendación de Bill Maher y consumir hongos, porque mejora la sensibilidad, la imaginacion y la apertura mental frente a terceros. Mientras la religión, en cambio (lo que Saramago llamó el Factor Dios) nace con un buen propósito (como el que anima a John Goodman en la escena de The Big Lebowski) pero su discurso absurdo (necesariamente absurdo por opuesto a racional) ha terminado, de manera usual, por pervertir o contradecir ese supuesto propósito. Y, sin embargo, luego dicen que la otra droga es la mala y que la religión es la buena. Si lo miramos con lucidez, en general, es al revés.

La predica absurda de la religión ha provocado innumerables historias de discriminación y de violencia hacia los que piensan distinto y, sin embargo, existe una idea extendida en las personas de mentalidad religiosa de que las personas que no comparten su fe, o que no profesan alguna fe religiosa, son personas inmorales. Esta opinión es asombrosa: las mismas personas que optan por no apelar a la razón sino a la fe (recuerdese la definición de Ambrose Bierce) suelen descalificar a las personas que guían sus actos por motivos racionales el que procedan de esa manera y tenerlos a menos. Esto es muy alto WTF.  Mas todavía, en el indiscutible (porque no puede discutirse lo que ni siquiera se argumenta racionalmente) ámbito de su fe, un numero importante de creyentes consideran que su creencia debería ser inmune a las criticas (lo que es, por supuesto, falso: como se ha visto en un articulo anterior sobre libertad de religión, el derecho a tener una religión "no incluye el derecho a tener una religión o unas creencias que no puedan criticaras ni ridiculizarse").

Es aquí donde entran en juego las solicitudes de eliminación de registros personales presentadas al Arzobispado. La iglesia católica, según lo ha recogido la prensa, se ha manifestado en contrario. Sus argumentos teológicos (que el bautismo es vinculo indisoluble y otras paparruchadas por el estilo) no son de recibo, porque esta no es una discusión teológica, sino una solicitud civil, fundamentada en un derecho constitucional (el derecho a la libertad de religión y a la protección de datos personales) de cuyo cumplimiento la iglesia católica (como toda otra institución religiosa en el país) no se encuentra exenta. Las solicitudes, y si la iglesia católica se nos pone impersecuta, la futura interposición de acciones de habeas data, quieren propiciar un debate sobre el rol de las instituciones religiosas en una sociedad democrática: de nuestro lado y a partir de nuestra propuesta, resulta evidente que dicho rol debe encontrarse sometido al poder civil y al estricto ámbito personal de quienes quieren creer en vírgenes preñadas y absurdos semejantes.

Se presentaron 34 solicitudes de eliminación de datos personales de los registros de la iglesia católica.

Prometeo deportado

6 de octubre de 2010

Asúntense y véanla: bien craneada, posi la actuación y muy decidora de ese plural y errático nosotros.


I love Pinochet

2 de octubre de 2010


I love Pinochet es la versión audiovisual, concentrada y de fuente certera del libro El Dios de Pinochet, también de Marcela Said. (Hacia el final, coloreitor Phillips y la morocha de Chanel son la ornamental boludez en su punto). Por acá.

Los relanzamientos de Vanguardia

31 de enero de 2010


A la portada de la edición 224 (semana del 25 al 31 de enero) de la revista Vanguardia le corresponde esta rola. Uno podría pensar, tras una somera revisión de la cartelera local de cines, que Holmes relanzará las agencias de detectives, Un novio para mi mujer relanzará el ménage à trois y que Rudy, el cerdito de carreras relanzará, obviamente, las carreras de cerditos (tan venidas a menos, como no sea metáfora política). Para festejar esta muestra de creatividad, elaboré una hipotética selección histórica de las siete portadas de Vanguardia que relanzaron temas:

1) Nosferatu relanza el vampirismo (edición de la semana del 5 al 12 de marzo de 1922) (Recuadro: “Francisco Urbina Jado declaró, vía telegráfica después de haberla visto en Berlín, que la película ‘está destinada a convertirse en una precisa metáfora del mundo bancario’”)

2) Last tango in Paris relanza la mantequilla en el ojete (edición de la semana del 16 al 22 de diciembre de 1972) (Recuadro: “Directivos de Dorina se relamen”)

3) Saturday Night Fever relanza las fiestas locas (edición de la semana del 15 al 21 de diciembre de 1977) (Recuadro: “Pascual del Cioppo declara: ‘yo quiero ser como Travolta y andar en plan livin’ la vida loca”)

4) The shining relanza los asesinatos bajo la consigna redrum (edición de la semana del 24 al 30 de mayo de 1980) (Recuadro: “Jaime Nebot declara que se trata de una ‘excelente estrategia”. Fotos exclusivas del bigotón fenicio-franquista con sonrisa alla Nicholson.)

5) La noche de los lápices relanza los productos Faber-Castell (edición de la semana del 5 al 12 de septiembre de 1986) (Recuadro: “El Conde Anton Wolfgang von Faber-Castell, máximo directivo de la empresa, declara, con evidente fondo musical, ‘puede ser mi gran noche’”)

6) Tesis relanza los estudios de posgrado (edición de la semana del 13 al 19 de abril de 1996) (Recuadro: “Mery Zamora declara: ‘esta es un gran oportunidad para la superación personal’”. ¡Qué miedo!)

7) Super size me relanza la glotonería grasosa (edición de la semana del 18 al 24 de enero de 2004) (Recuadro: “Consultado a través de la ouija, Joffre Torbay declaró: ‘I wish I was him’”.)

P.S.- Me encantaría hacer los afiches en photoshop pero no entiendo mierda de ese coso.

De androides gigantes, Alcalde Nebó y Bon Jovi

5 de diciembre de 2009

El Universo publicó esta nota ayer viernes, pero no tuvo la gentileza de colgar el vídeo que yo había visto antes en esta bitácora, a la que había llegado porque soy visitante asiduo de esta otra (nunca le den un peso a Bon Jovi). Yo, en mi infinita bondad (y también porque no me cuesta ni el peso que le niego a Bon Jovi) les cuelgo el vídeo, hecho por Federico Álvarez con 3 gamba-dólar y que trata de androides gigantes y malvados (algo así como miembros de la Policía Metropolitana cruzados con Ultraman) que invaden Monte y se la fuman. Si algo así pasara en Guayaquil, ni los tres edificius prime, celosos guardianes dormidos de la ciudad (el edificio diagonal al Policentro, el de la taza de Nescafé y el que queda en Carchi y 9-X, diagonal al shawarma de Alí) podrían salvarnos, como tampoco las plegarias al santo Pato Mesías ni a ninguna otra deidad, sea ésta la Santísima Trinidad, Lou Ferrigno o Zaratustra, porque lo mismo los androides en cuestión se fumarían de volea al piloso edificio que es la Previsora y el Forum se caería solito de puro miedo (los Lionel Hutz que allí trabajan harían lo que suelen hacer los habitantes del Forum: saltar por la ventana) y se tomarían el Guayas como pileta y colgarían sus tangas narizonas (lo que elevaría sólidas sospechas de que los androides son made in Brazil o paisanos) en el Palacio Municipal, lo que lo emputaría grosso al Alcalde Nebó, le provocaría vitiligo, le tornaría su bigote bicolor, pero no lo convertiría en Charly García porque el bigote resulta de todas maneras demasiado franquista y mucho, mucho más importante, porque el Alcalde Nebó (así como el Intendente) no sabe de rock. Que no permita la Virgen (sí, claro, jaja) que tengan poder y nos invadan. Amén.

En fin, a continuación el vídeo en cuestión:

Rumbo a la Atenas

26 de septiembre de 2009

Rumbo a Cuenca. A tripear a Juan Luis Guerra con un personal cool a precios más módicos que en guaillukill y a tripear la Atenas del Ecuador por un rato. A hacer burbujas de amor por dondequiera. Random! (not whatever):

Bet on black & bonus track

31 de julio de 2009

Hoy es el cumpleaños de Wesley Snipes. Para celebrarlo, tenemos su consejo cool & gambler de Passenger 57 (ese bodrio tan chistoso) :



Tengo clara mi estrategia para mi próxima visita al casino.

Bonus track: Wesley Snipes es el contrincante del “malvado” Michael Jackson en Bad, donde MJ es tan malo como podría serlo esto, ja.

tres comentarios cinematográficos tres

9 de marzo de 2009

La reproducción de DVD’s piratas me deparó dos biografías y la delirante historia de dos subnormales:

Milk
Conocí esta película por esta entrada en la bitácora de Juan Fernando Andrade. De todas maneras, es altamente probable que la publicidad de sus ocho nominaciones al Oscar y la merecida estatuilla que recibió Sean Penn por su memorable actuación como Harvey Bernard Milk me la depararían en el curso de los días. La película, dirigida por Gus van Sant, cuenta la historia del primer hombre de abierta orientación sexual homosexual en ser elegido como miembro del board of supervisors (en español local: concejal) de la ciudad de San Francisco. (Imagínense un concejal similar en la M. I. Municipalidad de Guayaquil: el Androide Nobot would get mad.) La película es el azaroso tránsito de un homosexual de closet a un activista político narrada con solvencia, raptos de ternura y crítica social. Sean Penn, en su discurso de recepción del Oscar, declaró: “Para aquellos que vieron las demostraciones de odio mientras nuestros vehículos llegaban esta noche, pienso que es un buen momento para que aquellos que votaron a favor de la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo se sienten y reflexionen y que prevean la gran vergüenza que sentirán y la vergüenza que verán en los ojos de sus nietos si continúan apoyando eso. Todos debemos tener los mismos derechos”.

Es probable que los argumentos, como sostenía Ralph Waldo Emerson, no convenzan a nadie, así como no es improbable que sí lo hagan las emociones. Acaso Milk contribuya a emocionarnos lo suficiente como para empezar a comprender que no existen sólidas razones para negarles a los homosexuales lo que Sean Penn reclama, esto es, que todos debemos tener los mismos derechos. Debería ser obvio, pero la estupidez humana es infinita (Einstein dixit) y no lo es.

Be kind, rewind
Un subnormal de nombre Jerry (que lo interpreta Jack Black, un gordito especialista en interpretar subnormales) sospecha que una planta eléctrica ataca su cerebro e intenta sabotearla. La consecuencia de su fallido sabotaje es la capacidad de borrar las cintas de VHS del local donde trabaja su amigo Mike (otro subnormal, interpretado por Mos Def): Jerry las borra todas. La respuesta de Jerry y Mike ante este hecho es empezar a filmar las películas que se borraron. Ahí comienza lo bueno: su primera producción es Ghostbusters, que se convierte en inmediato éxito barrial. Le siguen Rocobop, Odisea 2001, El Rey León, decenas de otras. A todas estas películas se las llama sweded (suecadas) porque se argumenta que demoran en llegar y cuestan más porque provienen de Suecia (el término tiene repercusión en la vida real). La historia se torna comunitaria y sentimental, pero se sostiene bien y no busca un estúpido final feliz (ni siquiera a ritmo de jazz). Dirigida por Michael Gondry (sí, el mismo de Eternal Sunshine of the Spotless Mind y director de los vídeos de Bjork) después de fumarse unos porros del porte de la catedral de Colonia (Kölner Dom, para el público ilustrado). Enhorabuena. Chida.

Lenny

Era otro Estados Unidos en esa época. Hace rato que las cosas que dijo Leonard Alfred Schneider (inmortalizado como Lenny Bruce) sobre sexo y religión son moneda común del stand-up comedy. Pero en esa época su actitud no convencional le implicó el inicio de varios juicios por obscenidad­: el primero, en octubre de 1961, por enriquecer su rutina de humor con la palabra cocksucker (mamaverga). Dustin Hoffman interpreta, en pleno dominio del personaje y de manera no menos que soberbia, a este Lenny complejo, contradictorio, autodestructivo, al tiempo que frontal y desafiante de las formas que demandaba lo políticamente correcto y la hipocresía generalizada en aquel entonces. Lenny sabía (como lo supo el maestro Fontanarrosa, aquí y acá) que las malas palabras no existen, porque precisamente es su supresión la que les concede el poder, la violencia y el vicio, porque es, precisa y paradójicamente, esa propia hipocresía que las censura la que les concede la fuerza que luego les reprocha.

El filme es trepidante, exhibe una tormentosa relación amorosa (adornada de un par de exquisitas tetas) y una serie de monólogos en los que Hoffman expone el mejor Lenny. Memorable. (Lenny Bruce murió de sobredosis en agosto de 1966.)

Nota: El lector aguzado intuirá que además de compartir origen judío* Milk y Bruce compartieron la reivindicación de derechos. Milk, el derecho al libre desarrollo de su personalidad, a decidir sobre su orientación sexual; Bruce el derecho a la libertad de expresión. Hacia 1974, uno de los perseguidores de Bruce declaró: "hoy en día, cualquier abogado de la acusación que dedicara dos minutos a pensar si Bruce debe ser acusado tendría que hacerse ver de la cabeza". Más todavía, en diciembre de 2003 el Estado de Nueva York, en cabeza del Gobernador George Pataki, le concedió a Lenny Bruce un perdón póstumo en razón de su condena por obscenidad. (Fue el primer perdón póstumo en la historia del Estado; Pataki señaló que era “una declaración del compromiso de Nueva York de sostener la Primera Enmienda de la Constitución”.) At the end, you know, Lenny Bruce was right: su reivindicación es parte de los derechos de toda persona. Acaso Sean Penn lleve razón en su discurso de recepción del Oscar y todos quienes hoy se oponen a la prohibición del matrimonio homosexual (no se diga tanto tonto que se opone, en nombre de Dios u otras abstracciones, a las relaciones homosexuales) cuando pase el tiempo perciban el tamaño de su error y se avergüencen un poco de sí mismos, o peor, sea su propia parentela quienes digan en sobremesa familiar, hey, abuelo [o Papá, o tía Gertrudis, etc.] era un poco tonto, ¿no? Pensaba que algunas personas no tenían derecho a decidir por sí mismas lo qué era lo mejor para ellas. Pues no sean tontos y ahórrense el bochorno.

* Justamente esta mañana leí que “los judíos, arguye Veblen, son de algún modo forasteros en cada país y esa condición les permite ser innovadores y formular críticas lúcidas; críticas, precisamente, de aquellos hechos que están ocultos para las personas que han nacido dentro de la cultura de cada país. Esas personas aceptan hechos como inevitable porción de la realidad; no perciben, no pueden percibir, lo convencional o lo falso que puede haber en ellos. El judío, en cambio, mira objetivamente las culturas occidentales; por eso puede innovar en ellas”. (Borges, Jorge Luis, Textos recobrados (1931-1955), Pág. 267). Para una anotación sobre la influencia de los judíos en Ecuador, v. Hurtado, Osvaldo, Las costumbres de los ecuatorianos, Pág. 277-284.