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La base (endeble) del autoritarismo

2 de abril de 2026

Es sencillo atribuir a las autoridades la responsabilidad por el déficit democrático del Estado. Pero eso es tramposo: la responsabilidad la tenemos los ecuatorianos. Los políticos son un reflejo de nuestras miserias como sociedad*.

En el informe 2024 del Latinobarómetro, los ecuatorianos somos la población de América latina y el Caribe con el más alto porcentaje de habitantes (un 54%) que concuerda con la siguiente afirmación: “está bien que el presidente pase por encima de las leyes, el parlamento y/o las instituciones con el objeto de resolver los problemas”. 

Por eso, el presidente ha podido decir que, si llega el caso, él saca de la cárcel a un ministro que se haya saltado la Ley. Este artículo de María Sol Borja lo explica claramente, y a él los remito: “Yo te saco de la cárcel”.

El presidente Daniel Noboa puede ostentar su autoritarismo y el pueblo ecuatoriano, dada su gran vocación autoritaria** se lo puede soportar, o incluso, celebrar. Por ello, el presidente Noboa es el hombre del momento. Aunque no vocaliza mucho su autoritarismo (difícil, muy toscamente, puede hilvanar oraciones con sentido), él lo encarna a la perfección. 

Pero los momentos cambian. Y la justificación de que un presidente pueda saltarse las leyes (para sacar a sus amiguitos de la cárcel, o para cualquier otra cosa) depende de esto: “resolver los problemas”. Van casi dos años y medio de gobierno de Noboa, y sólo un oligofrénico o un lobotomizado podría decir que en este gobierno se han resuelto los problemas: todos los números indican lo contrario. Y, siendo una pandilla de aniñados bobos, no hay visos de que ello el gobierno lo pueda variar.  

Así, la base del autoritarismo es el pueblo ecuatoriano y su gran vocación autoritaria. Pero esa base es endeble y depende de algo que el gobierno no está en capacidad de darle al pueblo. Y es por eso, porque el gobierno no podría cambiar, que tal vez se cambie al gobierno. Amanecerá, después de esta noche oscura y un pueblo hastiado, y veremos.

*

* En el primer artículo que publiqué en un medio de comunicación masiva, éste fue justo mi argumento, v. “A nosotros, los culpables”. Este déficit democrático del Estado nos acompaña desde el inicio de la República del Ecuador. Su primer presidente, Vicente Rocafuerte, lo advirtió claramente, v. “Edificio en ruinas”.

** Para una mirada sobre la proverbial vocación autoritaria del pueblo ecuatoriano, v. “La vocación autoritaria”.

Plastilina jurídica

6 de enero de 2025

La decisión del presidente actual de no pedir licencia para hacer campaña incumple la ley y viola un principio básico del derecho electoral: la igualdad de armas de los participantes en la elección. El argumento del gobierno para justificar la conducta del presidente omite una discusión acerca de la violación del principio y, para decir que sí cumple la ley, utiliza (hace plastilina con) una sentencia de la Corte Constitucional (No. 002-10-SIC-CC).

La sentencia de la Corte Constitucional es acerca de los cómputos para el cálculo del número de períodos que una persona ha ejercido el mismo cargo de elección popular. Como la Constitución impone un tope (Art. 114) por el que limita el número a dos, sean períodos consecutivos o no, el cómputo del número de períodos es muy importante. Y la Corte Constitucional dijo que un período de gobierno resultante de una muerte cruzada no se considera, a efectos del cómputo, como un período regular. 

Es decir, si se ejerce la presidencia como resultado de una elección tras una muerte cruzada (como es el caso ahora), ese período no cuenta. Así, al presidente actual le quedan aún los dos períodos presidenciales. Y es a esta matemática, y no a otra cosa, que se refiere esta sentencia. En simple, lo que está en juego es la duración de las autoridades en el ejercicio de un cargo. 

Desde el gobierno se dice “abracadabra” y de súbito la no contabilización de un período por la interpretación del artículo 114 de la Constitución se convierte en el no cumplimiento de las normas jurídicas asociadas a la reelección. Y esto es absurdo, porque en el caso de las normas asociadas a la reelección está en juego un principio cardinal del derecho electoral y del sistema democrático: la igualdad de armas de los participantes en un proceso electoral.

La norma del artículo 93 del Código de la Democracia que obliga a una autoridad a pedir licencia (ni vista ni oída en la sentencia de la Corte Constitucional, porque ni existía) es una garantía de ese principio. Es claro que si uno de los candidatos tiene el privilegio de seguir siendo autoridad mientras compite, ese privilegiado (léase: el presidente actual) rompe con la igualdad de armas que debe tener el proceso electoral, porque esa persona está en una situación distinta y mejor para influir en el resultado. Y entonces, lo que está en juego es el derecho a ser elegido de los demás candidatos (situados en posición de desventajada) y el derecho a elegir de las personas. 

El argumento del gobierno es una gran non sequitur: como la reelección no cuenta ergo las reglas relativas a la reelección no aplican. Ejemplo de mala lógica.

Porque son cuestiones aparte: por un lado, la reelección no cuenta, en los casos especificados en la sentencia (que incluye la muerte cruzada), para el límite de reelecciones establecido en el artículo 114 de la Constitución y, por otro, la postulación para el ejercicio del mismo cargo, en cualquier caso, debe respetar el principio de igualdad de armas, como una demanda del sistema democrático.

Paradoja de Velasco Ibarra

11 de octubre de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 11 de octubre de 2024.

Nadie en la historia del Ecuador ha sido tan aclamado y exitoso como líder democrático, como el quiteño José María Velasco Ibarra (1893-1979). También: Nadie en la historia del Ecuador intentó tantas veces ser dictador y tantas veces con éxito, como él. 

Entre las décadas de los treinta y los setenta, Velasco Ibarra fue la figura estelar de la cartelera democrática. Participó en cinco elecciones para la Presidencia de la República y fue elegido en cuatro oportunidades (únicamente perdió la elección de 1940, frente a Carlos Arroyo del Río). Por la vía democrática, nadie ha sido elegido tantas veces como él.

En su primera elección para la Presidencia de la República, en diciembre de 1933, Velasco Ibarra triunfó. Empezó su administración el 1 de septiembre de 1934 y la concluyó el 20 de agosto de 1935, cuando se precipitó “sobre las bayonetas” según su propio decir. Fue la primera vez que buscó la dictadura, la única en que fracasó en el intento.

La segunda vez que Velasco Ibarra ejerció la Presidencia de la República no llegó por la vía electoral pues en su segunda elección popular perdió frente a Carlos Arroyo del Río, quien no terminó su período porque se lo impidió la Revolución Gloriosa de mayo de 1944, que lo condujo a Velasco Ibarra a la Jefatura Suprema y, después, a la Presidencia de la República, bajo la consigna “Todo el poder a Velasco”.

Fruto de la Revolución Gloriosa se organizó una Asamblea Constitucional que designó el 10 de agosto de 1944 presidente a Velasco Ibarra y que produjo en marzo de 1945 una Constitución. A Velasco Ibarra le disgustó la idea de gobernar co esta Constitución, por lo que el 30 de marzo de 1946 tentó la dictadura nuevamente. Esta vez con éxito. 

Como dictador, Velasco Ibarra convocó a una nueva Asamblea Constitucional, que lo volvió a designar a él presidente el 10 de agosto de 1946 y que produjo a fines del año 1946 otra Constitución, que sí fue del agrado del dictador. Velasco Ibarra gobernó hasta que el golpe de Estado del coronel Mancheno Cajas lo obligó a renunciar el 23 de agosto de 1947.

La siguiente presidencia de Velasco Ibarra, entre 1952 y 1956, fue el fruto de una elección popular celebrada en junio de 1952 y fue el único período que Velasco Ibarra logró concluir en su dilatada vida política. 

La tercera vez que fue elegido presidente por elección popular fue en junio de 1960. Empezó a gobernar el 1 de septiembre de aquel año y concluyó su período por un golpe de Estado militar el 7 de noviembre de 1961. 

La cuarta y última vez que Velasco Ibarra fue elegido presidente por la vía electoral fue en junio de 1968. Volvió a tentar la dictadura, nuevamente con éxito. El 22 de junio de 1970, Velasco Ibarra se declaró dictador y gobernó por poco menos de dos años. El 15 de febrero de 1972 los militares lo sacaron del poder en un golpe de Estado que pasó a la historia como el “Carnavalazo”.

En materia de dictadura, Velasco Ibarra la intentó tres veces (líder máximo de la categoría) y consiguió ser dictador en dos oportunidades (más que cualquiera).

El saldo de cinco décadas de vida política arroja la paradoja de Velasco Ibarra: el más exitoso líder democrático del Ecuador es el mayor practicante de la dictadura. 

El borracho necio de América

14 de abril de 2024

El comportamiento del Estado del Ecuador en los últimos días es congruente con su condición de país del chuchaqui perpetuo

En el foro internacional, se ha comportado como un borracho (siempre ha sido un gran beodo republicano) pero la nota distintiva de estos últimos días es que se ha convertido en el borracho necio de América. Uno que rompe normas básicas del derecho internacional (es decir, la caga en grande), pero que nunca admite que la cagó y jamás pide disculpas, pues al contrario le echa la culpa a otro de haber motivado la desgracia que él cometió. 

Por supuesto, nadie en la fiesta de la democracia (ningún otro país de América) piensa que la cagada del Ecuador tiene sentido o futuro; pero eso a nuestro borracho necio le tiene muy sin cuidado.

¿Qué se puede hacer cuando vives en un país que se comporta como un borracho necio? Pedir disculpas, y mirarlo partir rumbo a las tierras del chuchaqui. 

A estas alturas, el Ecuador no es ni bueno ni malo: es un incorregible dipsómano.

El traidor

9 de julio de 2019


No, no me refiero al ladino de Lenin Moreno.

Me refiero a algo más grave: a Julio César Trujillo, o mejor dicho, a su memoria de héroe.

Julio César Trujillo ha muerto, auto-prorrogado en sus excesos. Murió en su último abuso. Fue un digno “Notario Cabrera”. De la política, claro.

Pero lo que debe quedar cristalino es que Julio César Trujillo fue un traidor. No traicionó a una persona, fue mucho peor: traicionó a la voluntad popular.

Me explico: el pueblo decidió el 4 de febrero de 2018 en referéndum que se debía reformar la Constitución para otorgarse a sí mismo la facultad de elegir a sus representantes a una de las funciones del Estado (el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social) y que se debía crear un Consejo Transitorio que reemplace al Consejo cesado hasta que los elegidos por la voluntad popular (es decir, Tuárez y los demás, elegidos el 24 de marzo de este año) tomen asiento en la renovada institución. Esta fue la voluntad del pueblo.

El Consejo Transitorio presidido por Julio César Trujillo se tomó muy en serio a la “voluntad popular” en sus inicios: fue la base para erigir su edificio de abusos. Cuando como concepto le sirvió para acumular poder, la invocación a la “voluntad popular” que se había expresado a favor de la pregunta 3 y su Anexo en el referéndum del 4 de febrero de 2019 era su carta de triunfo. Armado de este concepto, el órgano de Trujillo creó una normativa que reemplazó a las normas constitucional e internacional aplicables (movida muy conveniente a fin de eximirse del cumplimiento de incluso los rudimentos del debido proceso: el órgano de Trujillo operó como una Kangaroo Court). También les sirvió para destituir a los “correístas” y para nombrar a dedo a los aliados en la “Transición” con la invención de los “encargados”. La “voluntad popular” les sirvió, en definitiva, para su contumaz arbitrariedad.

Pero la voluntad popular no es puro verso: tiene una manifestación real los días de elección popular. Y el invento de la integración de un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social por la voluntad del pueblo, que parecía un juguete inofensivo con el que seducir al votante ecuatoriano en febrero de 2018, unos meses después amenazaba con convertirse en un grave obstáculo para sostener los cambios emprendidos por el desplazamiento de los “correístas” de los altos mandos del Gobierno, que fue el gran propósito de la existencia del Consejo Transitorio, ya en la práctica.

El problema era que una nueva manifestación real de la “voluntad popular” en marzo del 2019 podía muy bien resultar contraria a los intereses del Gobierno. Y así resultó.

Y aunque fuera la misma “voluntad popular” por la que se creó el órgano transitorio que él presidió, Julio César Trujillo decidió, después de haberse servido ya lo suficiente de ella, traicionar a la “voluntad popular”. Porque el pueblo decidió el 4 de febrero de 2018 que las autoridades del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (por reforma que propuso este mismo Gobierno) sean elegidas por la voluntad popular y se decidió el 24 de marzo de 2019 los que ahora son sus integrantes (es decir, Tuárez y los demás). Voluntad popular, le haya gustado a Trujillo o no.

Entonces, la traición: Julio César Trujillo decidió ponerse en contra de la decisión popular del 4 de febrero de 2018 a través de la promoción del voto nulo y de la eliminación del mismo órgano que él mismo presidió (valga decirlo, en su versión más arbitraria).

Es cristalino: Trujillo traicionó a la voluntad popular, pues un rato la exaltó como herramienta para atacar a sus “enemigos” políticos, pero luego la despreció cuando ya no le servía. Trujillo actuó como un atemporal canalla, con un claro sesgo anti-democrático.

Si esto es un héroe…

Velasco Ibarra y Assad Bucaram

29 de mayo de 2019


José María Velasco Ibarra (1893-1979) y Assad Bucaram (1916-1981) fueron dos populistas que dominaron la escena política ecuatoriana. La principal diferencia entre ambos políticos, la estableció con claridad el Embajador de los Estados Unidos de América para el Ecuador durante una parte del Gobierno del Presidente Jimmy Carter, el Sr. Richard J. Bloomfield, pues para él, el quiteño Velasco Ibarra nunca amenazó los intereses de la oligarquía, mientras que Assad Bucaram, a esos mismos oligarcas, sí que les causaba pánico porque podría cambiar las reglas del juego y con ello “la distribución de la riqueza, el poder y los privilegios”. En palabras del Embajador Bloomfield:

“Es instructiva la comparación entre Bucaram y José María Velasco Ibarra. Desde los tempranos años treinta, la solución del establishment ante la amenaza populista era cooptarla en la persona de Velasco Ibarra. Velasco era la personificación del demagogo populista, con la crucial diferencia de que él mismo era un producto de la oligarquía y cuando estaba en el gobierno no representaba amenaza alguna a sus intereses. Velasco fue así capaz de unir detrás de sus candidaturas tanto a los segundones como a los miembros de la oligarquía. Él fue depuesto en cuatro ocasiones. En las primeras tres fue sacado del poder cuando su ineptitud como administrador, en contraste con su maestría para cautivar al electorado, amenazaba con llevar al país al tipo de caos económico que el establishment no podía permitirse”.

Estos pesos pesados de la política ecuatoriana, que marcaron nuestra escena política por décadas, no sobrevivieron a la década de los ochenta. El viejo Velasco (nacido en un lejano 1893) murió en Quito el 30 marzo de 1979, a los 86 años recién cumplidos. Por su parte, el “patán de noble corazón” vivió un poco más y alcanzó a tener un fugaz aunque relevante paso en los inicios de la era democrática empezada en 1979, en su calidad de primer Presidente del parlamento (en esa época, “Cámara Nacional de Representantes”) cargo que desempeñó entre agosto de 1979 y el día de su muerte, acaecida en Guayaquil el 5 de noviembre de 1981 por un infarto fulminante y a escasos días de cumplir 65 años.

Dogma vs. Realidad

30 de marzo de 2019


Hay gente que tiene convicciones profundas sobre lo que OTRAS personas tienen que hacer con su cuerpo. Esas personas necesitan calmarse.

Porque, en rigor, sus convicciones profundas las deben limitar a SUS propios cuerpos. Si, por ejemplo, alguna de ellas desea abortar, o no hacerlo, esa decisión es SUYA y los demás (mucho menos a través de normativa punitiva) no deberían interferir con esa decisión.

Esto, porque esas convicciones profundas de los que sienten apasionadamente que tienen que decidir por otros, no están pensadas para ayudar a otras personas, seamos francos. Están allí para joderlas: es una forma de imponerse, de dominar, de controlarlas.

Me explico: si sus convicciones profundas estuvieran atadas a una práctica consecuente con ellas, tendría yo un concepto diferente. Pero el hecho cierto de que el fruto de mantener su convicción profunda (punir el aborto, es decir, favorecer la existencia de una vida más en este mundo prostituto y vano*) no impida que haya alrededor de 3.000 niños en orfanatos, es ilustrativo de los límites de sus convicciones. Si fueran consecuentes, no debería haber ni uno solo, muchos menos en las condiciones de dejadez y abandono en que viven.

Si las personas de convicciones profundas, convencidas de que una vida debe “salvarse” y existir, luego dejan que estas nuevas vidas vivan de forma miserable, es neta, entiéndalo: no están haciendo nada bueno. Están multiplicando la miseria y no preocupándose por hacerlo, porque lo que sí hacen (porque son obedientes de una corporación gobernada por ancianos a los que les pende un pene) es joder a una mujer a través de la imposición de un dogma sostenido por estos ancianos. La movida tiene todo el tufo medieval y macabro que es el Jean Naté de la Iglesia Católica, un monstruo anti-liberal donde los haya.

Es decir, la mayoría de los anti-abortistas por dogma católico lo son realmente para joder a otros, no para ayudarlos (y mucho menos para ayudar a la vida que ellos dicen “salvar”).

Lo dicho al inicio, entonces, reafirmado: necesitan ustedes calmarse. Cambien el foco de sus manías y oriéntense, católicos, a la devota oración: hablar con las paredes tiene la inmejorable ventaja de no hacerle daño a nadie.

Y si no quieren abortar, entonces no lo hagan. Actúen de acuerdo con su propia conciencia, y dejen que los demás hagan lo mismo, que es de eso de lo que va la democracia, aunque les pese.

*sólo quería un cigarro en mi mano.

Los Arosemena en la Presidencia: una muestra de inestabilidad política

24 de diciembre de 2018


La guayaquileña familia Arosemena es la que mayor número de portadores de su apellido ha colocado en la Presidencia de la República del Ecuador: Carlos Julio Arosemena Tola (1947-1948), Carlos Julio Arosemena Monroy (1961-1963) y Otto Arosemena Gómez (1966-1968). Ninguno de ellos accedió a la Presidencia por el mismo procedimiento y todos ellos tienen en común no haber accedido por voluntad popular. Y, además, haberlo hecho dentro de un período de menos de un cuarto de siglo (entre los años 1947 y 1968), en una época dominada por el populismo velasquista.

1. Carlos Julio Arosemena Tola (1888-1952)

Carlos Julio Arosemena Tola y Laura Monroy Garaycoa, padres del siguiente.

El primero de los Arosemena fue el resultado de una medida transaccional entre los conservadores y el Ejército.

Período presidencial: 16 de septiembre de 1947-31 de agosto de 1948 (total: 350 días -11 meses, 15 días).

2. Carlos Julio Arosemena Monroy (1919-2004)

Like a boss con Kennedy, a quien sobrevivió por 41 largos años. Un crack.


El segundo Arosemena fue el sucesor constitucional del destituido Presidente José María Velasco Ibarra en la presidencia. A su vez, Arosemena Monroy fue destituido por un golpe militar en 1963.

Período presidencial: 7 de noviembre de 1961-11 de julio de 1963 (total: 611 días -1 año, 8 meses, 4 días).

3. Otto Arosemena Gómez (1925-1984)

Segundo en el Campeonato Nacional de Cejas Políticas, después de Bustamante.

El tercer Arosemena fue designado por una Asamblea Constituyente, logrando la proeza de ser elegido Presidente de la República como parte de un partido de tres personas (el CID).

Período presidencial: 16 de noviembre de 1966-31 de agosto de 1968 (total: 654 días -1 año, 9 meses, 15 días).

En total, los tres presidentes Arosemena registran un tiempo de 4 años, 5 meses y 4 dias en el ejercicio de la Presidencia de la República. 

Son un claro síntoma de la inestabilidad política del Ecuador.

La ingenuidad y las farsas

20 de diciembre de 2018


Un fantasma recorre las redes sociales: el fantasma de no saber por qué chuchas si antes nos levantábamos por menos, ahora aguantamos tanto. Este mensaje de Don Evaristo (?) es elocuente:


La idea de este ícono quiteño es cierta, siempre que se acepte como premisa que antes y ahora el pueblo ha decidido el curso de acción de los acontecimientos. Un tren de ideas en el que el pueblo se levanta, resuelve las cosas (atacando la institucionalidad y destituyendo a una autoridad corrupta y/o incompetente, típicamente un Presidente), y luego se retira una vez culminada su heroica tarea. Benjamín Carrión escribió en “Cartas al Ecuador”, a inicios de los años cuarenta del siglo pasado, sobre este melancólico* drama del ecuatoriano, por el cual:

“… el hombre ecuatoriano ha salido a la calle armado de su grito, o se ha lanzado al campo de batalla armado de su rifle o su machete, a defender su libertad. Y casi siempre ha triunfado en su empeño, aunque después del triunfo popular –bien ganado, heroicamente conquistado- haya naufragado en las aguas turbias de la intriga de camarilla o de trinca”. (p. 127)

Esto es de una tremenda ingenuidad: todos esos golpes fueron y son orquestados desde arriba (desde la “camarilla” o “trinca”) y el bravo pueblo del Ecuador ha sido un instrumento para ese re-acomodo de sus élites. Entrados en el regreso a la democracia, en la primera caída de un Presidente, la de Bucaram, el pueblo fue instrumento de los intereses del PSC. Lo que recetó Febres-Cordero por la mañana en las calles de Quito, se cumplió al pie de la letra en el Congreso Nacional unas horas más tarde. En este video (min. 3:15 en adelante) se observa al Ingeniero en su rol de DT de los destinos patrios. Es una gozada.

Todo el heroísmo del pueblo de Quito fue un tabaquito en labios del Ingeniero: todos los esfuerzos del bravo pueblo en las jornadas de febrero de 1997 (heroicos, en este imaginario ingenuo) fueron en beneficio de un caudillo guayaquileño y su “camarilla” o “trinca”, como las llamaba Carrión. Héroe, en este caso, resulta sinónimo de “tonto útil”**.

Como los noventa están de vuelta, la historia quiere repetirse, aunque no como Marx decía, que primero como tragedia y luego como farsa. En Ecuador no es así, porque ha sido una farsa siempre y en todo lugar, una larga y estúpida sucesión de farsas. La que toca ahora, la que está en cocción, se compondría una vez más del bravo pueblo de Quito en las calles para beneficiar a otro caudillo guayaquileño: Jaime Nebot, sucesor de León Febres-Cordero (a la derecha en el video de febrero de 1997).

Sigue sonando Vilma Palma de fondo y esto es el Ecuador. Todo es posible.

* Gregorio Peces-Barba decía que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía. Por eso la devoción popular al pasillo.
* El único levantamiento popular genuino fue contra Mahuad y la evidencia de esto fue la muerte lenta de su partido (es decir, la gente sí estuvo realmente arrecha contra Mahuad, por ser un maldito incompetente –me incluyo, aunque he tratado de entenderlo). Después de su destitución, la DP obtuvo 4 diputados de 100 posibles, es decir, pasó de tener 36 diputados en 1998 (cuando el pueblo -ayudado por el escritorio- eligió a Mahuad) a pasar a tener 4 en 2002. La DP languideció un rato más, para desaparecer años después sin pena ni gloria, como casi todo lo que ha hecho Oswaldo Hurtado a lo largo de su vida política. Que las otros dos destituciones fueron orquestadas por una porción de la élite política para eliminar a sus rivales políticos en el ejercicio del poder, sin contar con un genuino respaldo popular, se evidencia en el resultado de las siguientes elecciones: tras la destitución de Bucaram, el PRE obtuvo 24 diputados de 120 posibles (en 1996, cuando se eligió a Bucaram, contaba 19 de 82) con lo que se convirtió en la tercera fuerza política en el Congreso (por encima, el PSC tenía 27, la DP-UDC 36); tras la destitución de Gutiérrez, Sociedad Patriótica obtuvo 24 diputados de 100 posibles (en 2002, cuando se eligió a Gutiérrez, tenía apenas 6 de 100), con lo que se convirtió en la segunda fuerza política en el Congreso (por encima, el PRIAN tenía 28 diputados).

Lasso, el innecesario

12 de noviembre de 2018


Creo que el mejor momento de la vida política de Guillermo Lasso, su orgasmo,  fue el 21 de febrero de 2017 cuando las masas lo aclamaron en las afueras del CNE de Guayaquil. Incluso el alcalde Nebot fue a verlo en la tarima, a jugar un rol secundario en una película en la que Lasso era el héroe.

Luego las cosas amainaron, Nebot jugó a dos puntas, Moreno dizque triunfó en segunda vuelta cuando realmente lo hizo la derecha política y económica pero nunca Lasso, quien se mantiene aún como un periférico del poder político. Como el gobierno de Moreno ha girado a la derecha, Lasso está en la incómoda posición de resultar innecesario.

Y en estos días, en el partido de Lasso, CREO, hay un problema porque uno de los integrantes de su bloque, Fernando Flores, presentó una moción el jueves pasado para que las destituciones de los asambleístas tengan que hacerse con una mayoría calificada de dos terceras partes de la Asamblea (91 de 137) y su moción fue aprobada.

Guillermo Lasso ha reaccionado indignado con esta moción de Flores:

“Lo actuado por el Asambleísta Fernando Flores, quien pertenece a la Bancada de CREO, el pasado 8 de noviembre durante la sesión que trataba sobre la destitución de las Asambleístas tanto del correísmo como del morenismo, Sofía Espín y Norma Vallejo, es simplemente IMPRESENTABLE e incongruente con nuestros principios y valores que motivan una lucha política y cívica.
Su decisión INDIVIDUAL e inconsulta con el Bloque, de proponer una votación que blinde o complique una destitución de las Asambleístas denunciadas de manera firme y con suficientes elementos probatorios por nuestros legisladores de Bancada Esteban Bernal y Fabricio Villamar; así como el contenido de su discurso, NO corresponde a un accionar ético que encamine nuestra lucha por rescatar al Ecuador de la pobreza institucional, moral y económica que los Gobiernos de Alianza País nos han dejado”.

Y por ello, Lasso exhortó al bloque de CREO a…

“…que evalúe este comportamiento, y decida separar del bloque a Fernando Flores, como una SANCION ÉTICA INDISPENSABLE” (Fuente).

Después de esto, Lasso y CREO salen muy mal parados. Por cinco razones:

La primera, es que Guillermo Lasso da por descontado que la evaluación del bloque es una formalidad, por lo que salen mal parados los procedimientos democráticos de CREO. La segunda, porque es terrible que uno de los principios y valores que motivan su “lucha política y cívica” sea el de disminuir las garantías de estabilidad de un cargo de elección popular a través de obtener una cifra menor de votos para obtener una destitución. Es muy poco democrático que se quiera someter a un cabildeo menor del mundo político (el de las resoluciones del Legislativo) la suerte de una autoridad pública elegida por decenas o cientos de miles de personas y está en contradicción con lo que recomiendan los órganos internacionales de derechos humanos, que sostienen que las restricciones como la destitución de un cargo de elección popular son cosa seria: “una restricción arbitraria de los derechos políticos que impacte en el derecho de una persona a ser elegida popularmente y a completar su mandato, no afecta únicamente los derechos políticos de la  persona en cuestión, sino que implica una afectación en la  dimensión colectiva de dichos derechos y, en suma, tiene la virtualidad de incidir significativamente en el juego democrático”. (CIDH, Caso Petro c. Colombia, Párr. 117). Es decir, el asambleísta Flores es un defensor del fair play democrático.

La tercera razón, porque considera que lo hecho por esa tortuga llamada Bernal tiene “suficientes elementos probatorios” cuando lo que hizo fue una mamarrachada; la cuarta, porque ahora se entiende que es valiosa la disciplina de un bloque político cuando antes le mafeaban esa misma conducta a Alianza País, durante el gobierno del Presidente Correa; la quinta razón, porque una sanción de expulsión del bloque es desproporcionada al hecho de haber sido una voz disidente sobre un tema relativo a las garantías de estabilidad de los asambleístas, en los que Flores defiende, además, la postura que es congruente con los derechos políticos de acuerdo con el derecho internacional de los derechos humanos.

Guillermo Lasso se puso bravo: el saldo es la pérdida de un asambleísta de su movimiento.

Lo que hace Lasso, con declaraciones desafortunadas como éstas, es reafirmar su condición de innecesario, en la que se ha embarcado este 2018.

Democracia sin demócratas

24 de agosto de 2017


Formalmente, la República del Ecuador es una democracia (así dicen su Constitución, sus leyes y la periódica organización de elecciones). Pero de fondo, Ecuador carece de lo fundamental para ser una democracia, pues le faltan los demócratas. Y le faltan, creo, por dos razones fundamentales: primero, por nuestros ciudadanos; segundo, por nuestro periodismo.

En cuanto a los ciudadanos, el ecuatoriano no suele tener valores democráticos en su interacción con los demás. Somos un país donde suele imperar la desconfianza mutua, la intolerancia y la corrupción. Con gente así curtida, la democracia se torna casi imposible.

Y en cuanto al periodismo, se supone que tiene la responsabilidad de crear una ciudadanía informada, que es un pilar de la democracia. Pero su rol en Ecuador se ha reducido casi en exclusiva a la manipulación en función de sus intereses económicos, lo que implica desde la alteración de la verdad hasta la omisión de datos sustanciales para comprenderla. Nuestro periodismo es principalmente mercenario; únicamente de manera accidental, resulta informativo.

En resumidas cuentas: ciudadanía y periodismo son dos lastres que impiden que la democracia prospere en el Ecuador. Seguimos siendo, como decía Jorge Luis Borges, una sociedad dedicada a “una versión latinoamericana de la política: conspirar, mentir e imponerse”.

Velasco Ibarra vs. Assad Bucaram

16 de febrero de 2017

La diferencia

El embajador de los Estados Unidos de América en Ecuador, Richard J. Bloomfield, escribió un cable a las autoridades en el que destacaba las diferencias entre un José María Velasco Ibarra manipulable y de un Assad Bucaram impredecible. En palabras del embajador, difundidas por Wikileaks:

“Es instructivo comparar a Bucaram con José María Velasco Ibarra. Desde los tempranos años treinta, la solución del “establishment” a la amenaza populista fue cooptarla en la persona de Velasco Ibarra. Velasco era la personificación del populista demagogo, con la crucial diferencia de que él mismo era parte de la oligarquía y, una vez en el poder, no constituía una amenaza a sus intereses” (1)

El criterio de utilidad

La condición de “manipulable” de Velasco Ibarra (en otras palabras, aprovechable por las élites económicas y políticas en su propio beneficio) la puso en contexto Norman Morris, extraordinario biógrafo que cita las palabras de impotencia de Velasco Ibarra frente a la corrupción generalizada de su cuarta administración:

“No se puede negar que al país le ha invadido la corrupción. Yo no puedo corregir el mal; porque el empleado que reemplaza al empleado ladrón resulta también ladrón o por lo menos groseramente indelicado. Todo es pobreza en el país”.

Y ponía en ejemplo práctico:

“si yo hubiera sacado a Nebot [se refiere a Nebot Velasco, su Ministro de Gobierno], nueve posibilidades de diez, el reemplazo habría sido ladrón, y era mejor tener un Ministro ladrón que hacía buen trabajo, que un Ministro ladrón que no” (2).

Así, la condición de “manipulable” de Velasco Ibarra resultaba útil a una élite angurrienta (de “enloquecidos por el dinero”, como los llamó Carlos Julio Arosemena) pero Assad Bucaram, por su condición de impredecible, no.

Las consecuencias obvias

Velasco Ibarra fue Presidente de la República en cinco ocasiones. Las élites lo dejaban porque (y mientras) resultaba útil a sus intereses. Por contraste, a Assad Bucaram nunca lo dejaron participar. La sospecha del embajador Bloomfield de que se iba a utilizar “algún subterfugio para descalificar a Bucaram” se materializó en la disposición transitoria quinta de la Ley de Elecciones (3). Jamás pudo ser candidato a la Presidencia de la República.

(1) Wikileaks, 'Ecuador’s return to constitutional democracy: An alternative route?', 1978QUITO00155-d, Richard J. Bloomfield, 10 de enero de 1978.
(2) Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, pp. 290-291.
(3)Las transiciones a la democracia en Ecuador y en Myanmar’, Xavier Flores Aguirre, 19 de mayo de 2016.

Alvarito, "master mind"

8 de diciembre de 2016


Álvaro Noboa siempre ha sido un empresario, incluso cuando ha participado en política. A mediados de los noventa supo vincularse a ella para obtener ventaja frente a sus hermanos en las negociaciones con el poder (de ahí la frase de Abdalá Bucaram en su entrevista con Rafael Cuesta a principios de abril del 2005, que a Noboa: “lo saqué de maricón y bobo, lo hice rico” [1]). De este “Alvarito noventero” al actual hay una constante: Noboa siempre entendió la política como una extensión de sus negocios.

Pensemos en el momento actual. Alvarito ya no tiene opción alguna de ganar la Presidencia de la República y la gente lo agarra para el chuleteo. ¿Qué hace? Declina su participación y empieza a promover (él, que sí puede pagarlo) a algunas “caras conocidas” de la farándula nacional como candidatos de su partido “Adelante Ecuatoriano Adelante” (AEA).

Si se toma como verdadera la declaración de un tal “Don Day” de que se les ofreció a estas “caras conocidas” 20.000 dólares para su incursión en la contienda electoral (2), Noboa ha invertido lo que para él constituye una bagatela y, a cambio, obtendría una representación política en la Asamblea Nacional favorable a sus intereses. Noboa ha analizado los costos y los beneficios: ha dado su visto bueno a esta operación.

En un escenario electoral en el que prima el desencanto como el de esta elección venidera, no es improbable que el electorado escoja a algunas de estas “caras conocidas” (¿por qué no? Al final la gente que vota principalmente por ideología somos apenas una minoría) como sus representantes para la próxima Asamblea Nacional. Se identifican con ellos, les caen bien. Si es así, la estrategia de Álvaro Noboa habría tenido éxito, a bajo costo (visto desde sus finanzas, claro)

Conclusión: Esta movida de Álvaro Noboa podría resultar la más efectiva del escenario electoral: el intercambio de bagatelas para obtener representación en la Asamblea Nacional. Alvarito parece aplicar la “Estrategia de Quishpe” (inspirada en la vida y obra del maestro Delfín): “ríete de mí nomás, mientras la levanto con pala”.

Alvarito no es ningún gil. Tan sólo tiene el empaque.

P.S.: ¿Preocupación en Noboa por socavar a la democracia en el proceso? Esto es apenas un detalle en el razonamiento de un empresario.

(1)La mejor entrevista política del mundo’, Xavier Flores Aguirre, 27 de noviembre de 2015. (v. min. 7:57)
(2)Don Day rechaza la oferta para convertirse en candidato a asambleísta’, Diario Extra, 18 de noviembre de 2016.

Gracias, NRA

20 de junio de 2016


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El comercio de armas es un gran negocio y el lobby de las armas en los Estados Unidos (conducido por National Rifle Association) es poderoso. Aunque el 90% de la población de los Estados Unidos desea un cambio en la regulación de acceso a las armas, la NRA tiene a muchos políticos tomados de los huevecillos: si se salen del guion, enseguida pagarán las consecuencias (perder el apoyo de la NRA, en ciertos estados, significaría la derrota en las elecciones). La NRA y los representantes del pueblo de los Estados Unidos de América saben que los negocios son negocios. La democracia y el sentido común, en los Estados Unidos, pueden sentarse a esperar: business comes first (1).

(1) Sobre el control de armas y el poderoso lobby de la NRA he escrito en otras ocasiones: ‘Control de armas’, Xavier Flores Aguirre, 7 de septiembre de 2014; ‘Las lágrimas de Obama’, Xavier Flores Aguirre, 6 de enero de 2016.

Las transiciones a la democracia en Ecuador y en Myanmar

19 de mayo de 2016

“Pese a que la comisión que preparaba la nueva Constitución y la normativa electoral había previsto una liberalización en la admisión de candidatos a la presidencia, la Junta Militar reglamentó el 20 de febrero [del año 1978, N. del A.] las elecciones de modo que mediante una disposición que impedía presentarse como candidato a quienes no hubieran nacido de padres ecuatorianos, se eliminaba de la contienda a personalidades destacadas contrincantes, tales como Assad Bucaram, líder de Concentración de Fuerzas Populares, y a los antiguos presidentes José M. Velasco Ibarra y Carlos Arosemena” (1)
La disposición prohibitiva en cuestión fue la transitoria quinta de la Ley de Elecciones, dictada por el Consejo Supremo de Gobierno el 20 de febrero de 1978 y publicada en el Registro Oficial No 534 del 27 del mismo mes y año:

La disposición transitoria quinta de la Ley de Elecciones
Esta disposición vigente para las primeras elecciones en el país desde el año 1972 se dirigió, de manera principal, contra el populista Assad Bucaram, líder del partido Concentración de Fuerzas Populares (CFP). Un cable del Embajador de los Estados Unidos en Ecuador, Richard J. Bloomfield (1927-2011), transmitido desde Quito a Washington, D.C. el 10 de enero de 1978 y revelado por Wikileaks, cuenta cuáles eran las alternativas que las élites ecuatorianas (militares, comerciales y políticas) barajaban apenas un mes antes de la aprobación de la Ley de Elecciones, ante el temor de que Assad Bucaram pueda acceder a la Presidencia de la República:
 
“Las alternativas mencionadas incluyen la perpetuación del gobierno militar a través de un ‘auto-golpe’ [en español en el texto original, N. del A.], la interposición de alguna clase de presidencia provisional, la convocatoria a una asamblea constituyente, o el uso de algún subterfugio para descalificar a Bucaram” (2). 
Finalmente, la dictadura militar optó por la alternativa de menor complejidad, la más burocrática y leguleya, la más discriminatoria de todas: la exclusión expresa en disposición legal. Assad Bucaram (1916-1981) no pudo participar como candidato a la presidencia por el CFP, pero su espacio lo ocupó su sobrino político, Jaime Roldós (se decía en la época: “Roldós presidente, Bucaram al poder”): el saldo de esa primera jornada democrática para el CFP fue Roldós presidente Jaime Roldós y una mayoría del 45% en el foro legislativo por haber obtenido 30 de 69 legisladores (3). Una era de cambio democrático se inició en agosto de 1979, pero la pugna entre Assad Bucaram (legislador que ocuparía la presidencia del primer parlamento tras la vuelta a la democracia) y su sobrino el presidente dificultó la gobernabilidad de la naciente democracia desde el principio. La muerte nunca aclarada de Roldós el 24 de mayo de 1981 terminó por clausurar esta prometedora etapa (4).

El Presidente en funciones (J. Roldós), el que lo sucedería (O. Hurtado) y el que no pudo ser (A. Bucaram). Fuente: Diario Expreso.
 De manera reciente, en Myanmar (antigua Birmania) se actúo de manera similar al Ecuador de fines de la década de los setenta durante la transición (tutelada por las Fuerzas Armadas) a la democracia. En vez de una transitoria de rango legal, la dictadura militar estableció la exclusión discriminatoria en una norma constitucional que utiliza un subterfugio similar al que usó la dictadura militar ecuatoriana en la Ley de Elecciones de 1978. Así describe la norma constitucional Macarena Vidal Liy, del diario español El país: 

“‘La Dama’, como se la conoce popularmente en Birmania, no ha podido optar a la jefatura del Estado porque la Constitución birmana, redactada por los militares que han controlado el país durante medio siglo [el año 2008, N. del. A.], prohíbe ocupar el puesto a quienes tengan hijos con pasaporte extranjeros. Los de Suu Kyi tienen nacionalidad británicas” (5). 
Así como Assad Bucaram, Aung San Suu Kyi estaba habilitada a candidatizarse a la legislatura. Así como el partido de Bucaram ganó la mayoría (como no se la obtendría hasta el año 2007 con la mayoría de Alianza País en la Asamblea Constituyente) y Assad Bucaram ocupó un cargo de relevancia en el nuevo gobierno (Presidente de la Cámara Nacional de Representantes, actual Asamblea Nacional), también el partido de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi ganó la mayoría en el legislativo y Aung San Suu Kiy ocupa cargos de relevancia en el nuevo gobierno, aunque en la misma función ejecutiva. Como Aung San Suu Kyi no podía acceder a la Presidencia por la expresa prohibición constitucional, este cargo lo ocupa su “brazo derecho” Htin Kyw y ella está a cargo de cuatro carteras ejecutivas de relevancia: Asuntos Exteriores, Educación, Energía y la Oficina de la Presidencia (6). Tal vez en el caso de Myanmar, la relación que en el Ecuador fue distanciamiento (Assad Bucaram-Jaime Roldós), allá sea de trabajo conjunto (Aung San Suu Kyi-Htin Kyaw). El liderazgo de “la Mandela de Asia” será clave para sacar adelante a un país de alrededor de 55 millones de habitantes con una democracia apenas incipiente (7).

El Presidente Htin Kyaw y la todopoderosa ministra Aung San Suu Kyi. Fuente: Diario El país (España).
En la transición a la democracia de Ecuador y de Myanmar, con casi 40 años de diferencia entre una y otra, existió una común discriminación contra la participación política de líderes populares, consagrada en la legislación. El argumento de los dictadores militares, en ambos casos, fue uno de filiación: o por tener padres nacidos fuera del país (Ecuador) o por tener hijos nacidos fuera del país (Myanmar). Si bien efectiva en impedir el acceso de Bucaram y de Suu Kyi a la más alta autoridad ejecutiva de sus respectivos países, no puedo evitar el triunfo electoral arrollador de sus maquinarias políticas (la Concentración de Fuerzas Populares y la Liga Nacional para la Democracia, respectivamente).

En Ecuador, la transición a una democracia real se truncó con la muerte de Roldós en mayo de 1981; después de eso se impuso su funesta caricatura, hasta el retorno de la institucionalidad en los gobiernos de Rafael Correa (8). La transición a la democracia en Myanmar tiene un origen similar al que tuvo Ecuador cuarenta años atrás (fruto de dictaduras militares, que pusieron obstáculos legales a la participación de líderes populares) y enfrenta un futuro democrático incierto: su experimento acaba de empezar.   

(1) ‘Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Suplemento Anual 1977-1978, Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1982). Como se ha señalado en otra entrada, la familia Bucaram ha sido la auténtica paria de la política ecuatoriana: ‘Los parias de la política ecuatoriana’, Xavier Flores Aguirre, 23 de febrero de 2016. De los políticos a quienes esta disposición prohibía su participación en política, José María Velasco Ibarra murió en marzo de 1979, Assad Bucaram en noviembre de 1981 y Carlos Julio Arosemena en marzo de 2004. 
(2)Ecuador’s return to constitutional democracy: An alternative route?’, 1978QUITO00155_d, Richard J. Bloomfield, 10 de enero de 1978.
(3) Así miraba el diario español El País en su editorial la victoria de Jaime Roldós: “En el plano político, Roldós Aguilera es un político progresista talante nacional [sic], que aspira a otorgar participación económica a las clases menos favorecidas del país, así como llevar a cabo una política nacionalista con el petróleo”. Lo situaba en el contexto de un país miserable: “La situación social en Ecuador es lamentable. El 75% de la renta nacional recae en menos del 20% de la población. El resto sobrevive con salarios mensuales de poco más de 5.000 pesetas y la situación de los obreros subempleados es aún peor. Problemas heredados de 150 años de historia que sin duda tienen una solución a largo plazo”: ‘La “fuerza del cambio” ecuatoriana’, Diario El país (España) [Editorial], 1 de mayo de 1979.
(4) Los últimos días de Jaime Roldós’, Diario El Comercio, 23 de mayo de 2013.
(5) Macarena Vidal Liy, ‘La Nobel de la Paz Suu Kyi jura como ministra del nuevo Gobierno de Myanmar’, Diario El país (España), 30 de marzo de 2016.
(6) Macarena Vidal Lyi, ‘El partido de Aung San Suu Kyi logra la mayoría absoluta en Myanmar’, Diario El país (España), 13 de noviembre de 2015; Macarena Vidal Lyi, ‘Myanmar tendrá a un civil como presidente por primera vez en más de 50años’, Diario El país (España), 15 de marzo de 2016.
(7)La Mandela de Asia’, Diario El país (España) [Editorial], 14 de noviembre de 2010.
(8)Retrato de un país roto’, Xavier Flores Aguirre, 27 de enero de 2015.