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Doble discurso / Tarea pendiente

4 de junio de 2016


Ayer el diario digital La Nación publicó un artículo de opinión de Antonio Aguirre Medina (a la sazón, mi tío) en el que criticó el doblez en la postura del alcalde Jaime Nebot frente a la construcción del puerto en Posorja (1).

Frente a este doblez, Antonio Aguirre cuestionó: “Sería interesante conocer que personas o grupos económicos adquirieron grandes extensiones de terrenos en el área adyacente de 30 kms. al área concedida”. Los polos de desarrollo generan plusvalía en los terrenos; tal vez este doblez discursivo se justifica por una elevada ganancia de quienes sabían que se iba a generar esa plusvalía (2). El precio a pagar por el doblez es mínimo; la prensa de Guayaquil ha hecho un arte del mirar a otra parte.

Porque este cuestionamiento es uno que nunca ha hecho el periodismo de Guayaquil. Esta investigación pendiente sobre la relación entre compra de terrenos y creación de polos de desarrollo nunca, hasta ahora, le ha interesado. Guayaquil es una ciudad de un periodismo tan espantosamente mediocre que su máxima autoridad puede decir, en público y suelto de huesos, que un terreno vale lo mismo, sea urbano o sea rural: “… el que un terreno sea urbano o sea rural no cambia su ubicación, ni cambia su valor, porque está en el mismo sitio […] Si usted declara urbano el desierto del Sahara, ¿cree que vale más? Será siempre el desierto del Sahara” (3). Y nadie, nunca jamás, cuestionarlo por ello.

Así, por la cara: el hombre que administra la ciudad más populosa del país dice creer en esa torpeza. En otras partes, esto sería sospecha suficiente para investigar el cuestionamiento que Antonio Aguirre ha planteado. Yo no sé si alguien más realmente cree en la mentira del alcalde (sería un incauto redomado); lo que sí sé, es que casi nadie se atreve a cuestionársela. Aguirre es una excepción.

En general, la “madera de guerrero” de nuestro periodismo está apolillada.

(1) Antonio Aguirre, ‘El doble discurso’, Diario La nación, 3 de junio de 2016.
(2) Este entramado, por ejemplo, es el meollo del problema en el que está involucrado el hijo de la presidente Bachelet, v. Rocío Montes, 'El hijo de Bachelet renuncia a su cargo en La Moneda', Diario El país (España), 13 de febrero de 2015. En esencia, es abuso de poder para el beneficio de unos cuantos que están en el ajo.
(3)Nebot, campeón’, Xavier Flores Aguirre, 3 de marzo de 2016.

Periodismo adjetival vs. Periodismo de datos

2 de junio de 2016


El diario español El país publicó a día siguiente del informe a la nación del presidente Correa, un artículo que tituló ‘Rafael Correa presume su “década ganada” pero las cifras lo contradicen’, de autoría de Soraya Constante (1). Con semejante titular, pensé: “al fin voy a leer periodismo de datos sobre la política ecuatoriana, alguien se ha puesto a contrastar los hechos de un decenio de Rafael Correa en el poder”. Porque pensé que en ese artículo del 25 de mayo, el diario El país había hecho, para analizar el informe del presidente ecuatoriano, un trabajo similar al de PolitiFact (2) o al de la página de la Australian Broadcasting Corporation (ABC), cuya sección “Fact-Check” revisé a menudo durante el tiempo que estudié en Australia (3).

Pero fue leerlo apenas para decepcionarse. Las cifras que sirvieron para contradecir la “década ganada” se redujeron a la mención de algunas obviedades económicas y de algunas medidas adoptadas para enfrentar la coyuntura. Así, juzgar todo un decenio (4) por la coyuntura actual es un evidente error de razonamiento, porque es juzgar el todo por la parte (5). Su contenido crítico, frente a un informe a la nación que ofreció tantas cifras para posibles contrastes (cifras sobre ahorro público, gastos del presupuesto, deuda pública, crecimiento PIB, tasa de pobreza, desempleo, cartera de crédito, etc.) fue una sucesión de lugares comunes, sin investigación a fondo, que no ayuda a comprender, ni la complejidad del momento actual, ni mucho menos, la “década ganada” a la que este artículo soso supuso contradecir.

Pensé que diario El país iba a suplir la notoria ausencia del periodismo de datos en el Ecuador, donde el periodismo aún no supera su “fase hepática” (de adjetivales opiniones) y el contraste sistemático y sostenido de información, con un análisis profundo de los hechos y transparencia en las fuentes utilizadas, es todavía una quimera. El periodismo ecuatoriano no quiere tener lectores informados: aspira meramente a que sus lectores sean mojones en la marea de la opinión pública, puesto que así se los puede manipular más y mejor.

(1) Soraya Constante, ‘Rafael Correa presume su “década ganada” pero las cifras lo contradicen’, Diario El país (España), 25 de mayo de 2016.
(2) De PolitiFact hablé justo el día del informe a la nación y a las puertas donde éste se dio, v. 'Sobre el informe a la nación (entrevista con Carlos Rabascall)', Xavier Flores Aguirre, 31 de mayo de 2016.
(3) ABC, 'Fact-Check'.
(4) En rigor, debería ser el “decenio ganado”, porque 'decenio' se usa "para designar el período de diez años comprendido entre dos años cualquiera" mientras que 'década' se usa para designar "en especial el período de diez años referido a cada una de las decenas del siglo (años diez, veinte, treinta, etc.)", v. 'Década', Diccionario Panhispánico de Dudas (2005).
(5) 'Falacia de la composición', Uso de Razón.

¡Ay, Varguitas!

17 de mayo de 2016


Es casi un lugar común admitir que Mario Vargas Llosa es un gran escritor de prosa de ficción, pero un pésimo redactor de artículos sobre temas de política. Este fin de semana volvió a perpetrar un artículo de pésima factura, al que tituló ‘Otra argentina’ (1) en el que elogió sin tapujos a Mauricio Macri, de la misma acrítica manera con la que antes elogiaba al régimen político de Fidel Castro (2). 

El primer párrafo del artículo de Varguitas cifró su elogio: Mauricio Macri es el gran exterminador del “Gobierno K”. El segundo párrafo debería explicarnos a los lectores el porqué esto es así, pero empieza con unas palabras problemáticas: “No es necesario recurrir a sondeos y estadísticas para demostrarlo”. Así, si el autor se permite obviar estos procedimientos científicos para formarse opinión, ¿en qué se fía entonces para alcanzarla? Cuenta Varguitas:
 
“El cambio está en el aire que se respira, en la manera de hablar de la gente sobre el momento actual, el alivio y el optimismo con que a la mayor parte de conocidos y desconocidos les oigo comentar la actualidad política”. 
Esta opinión superficial de Vargas Llosa (porque así se forman criterio las abuelas, mientras tejen ropa para sus nietecitos) se agrava cuando menciona los tres méritos que le atribuye al gobierno de Macri: el acuerdo con los “fondos buitre”, la visita de Obama a la Argentina y la crítica a la situación de los derechos humanos en Venezuela. Es de notar, primero, que Varguitas no menciona ninguna reforma concreta de política interna. Más aún, realmente impresiona todo lo que omite: en un artículo reciente publicado en The New York Times, titulado ‘Lo que Obama debe saber sobre la Argentina de Macri’ se refieren varios de estos hechos problemáticos: “El riesgo de militarizar el orden público, el debilitamiento de los límites institucionales al poder ejecutivo, la criminalización de la protesta y una obsesión por la promoción de políticas ortodoxas de libre mercado: nada de esto tiene buenos ecos en América latina” (3). Ninguno de ellos merece siquiera una palabra de Vargas Llosa. Tal vez no se lo cuentan a esta abuelita colmilluda las personas con las que se acompaña para formarse opinión.

Así, en el idealizado mundo de Varguitas, el mérito principal de Macri ha sido la superación del kirchnerismo (porque el kirchnerismo es el otro malo) y su apuesta a futuro es que “con las reformas en marcha, las inversiones extranjeras, retraídas todos estos años, volverán en gran número a una tierra tan pródiga, creando los empleos que hacen falta y elevando los niveles de vida y las oportunidades para los argentinos”. Una confianza sorprendente, dado el hecho cierto de que Varguitas no se animó a describir en su artículo ninguna de esas luminosas reformas. Pero sobretodo, una apuesta que será fallida, dada la superficialidad y el sesgo con el que Varguitas la fundamenta (4). Así, el Nobel peruano confirmó que en temas de política no pasa hoy de ser un cheerleader de los poderosos de la derecha, como antes lo era de poderosos de un diferente ropaje (5).

(1) Vargas Llosa, Mario, ‘Otra argentina’, Diario El país (España), 15 de mayo de 2016. Las siguientes citas corresponde a este texto, salvo indicación en contrario.
(2)El mito del liberal heroico’, Xavier Flores Aguirre, 23 de abril de 2016.
(3) Gastón Chillier & Ernesto Semán, ‘Lo que Obama debe saber sobre la Argentina de Macri’, The New York Times, 23 de marzo de 2016. Vargas Llosa omite, cómodamente, las consecuencias de las reformas: v. Ana delicado, ‘En dos meses Macri pone Argentina al servicio del capital internacional y echa a la calle a 27.000 funcionarios’, Diario Público, 7 de febrero de 2016; Federico Rivas Molina, ‘La imagen de Macri cae más de 10 puntos desde diciembre por el tarifazo’, Diario El país (España), 12 de abril de 2016. 
(4) Ignacio Sánchez-Cuenca escribió un libro titulado ‘La desfachatez intelectual’, en el que critica a varios que hacen opinión política en España, por “la impunidad con la que opinan, un estilo mucho más literario que analítico, su viraje desde la izquierda hacia posiciones reaccionarias” y, en particular, sobre Vargas Llosa sostiene que “cuando habla de política, lo hace de forma muy superficial, con gran osadía y sin demasiado amor por los hechos o la lógica. Releyendo artículos antiguos en los que ensalza a Rosa Díez o a Esperanza Aguirre –llega a decir que si la “Juana de Arco del liberalismo” [se refiere a E. Aguirre, la liberal que sostenía que el que los indigentes duerman en la calle “ahuyenta a los turistas”, N. del A.] hubiera gobernado, España habría evitado la crisis-, te das cuenta de la frivolidad con la que están escritos”, v. Miguel Mora & Vanesa Jiménez [Entrevista a Ignacio Sánchez-Cuenca], ‘Hay que acabar con la cultura de amiguetes’, CTXT, 28 de febrero de 2016. El periodismo de opinión ecuatoriano comparte los atributos de estos intelectuales a los que se refiere Sánchez-Cuenca, pero en una calidad muy inferior.
(5) Supra nota 2.

Panamá Papers (entrevista con Carlos Rabascall)

11 de abril de 2016


Carlos Rabascall nos entrevistó a Isabel Ramos y a mí sobre el tema de los “Panamá papers”. Éste fue el saldo de esos casi veinte minutos de entrevista en la mañana de hoy:


En relación con el “experimento natural” al que hice alusión en el curso de la entrevista: ello significa que las condiciones del experimento a analizar son determinadas por factores fuera del control de los analistas. Eso es precisamente lo que sucede en el caso de los “Panamá papers”, en el que se analizará la actuación que la prensa privada de alcance nacional (diarios El Universo, Expreso, Extra, El Comercio y La Hora) tome frente a la información de que varios actores de la oposición política poseen compañías offshore; esta actuación se encuentra fuera del control de quienes observamos este “experimento”.

La prensa privada de alcance nacional ha estado interesada en el escándalo de los “Panamá papers” y ha publicado noticias y opiniones sobre el tema, siempre que al implicado se lo haya podido asociar con el gobierno nacional (1). Ahora que la situación ha cambiado y las personas involucradas en los “Panamá papers” son actores de la oposición, la prensa privada tiene dos opciones: a) Ser fiel a los principios del periodismo, e informar y opinar sobre estos hechos, cueste lo que cueste; b) Callar.

La segunda opción es lo que se viene. Este experimento evidenciará el sesgo político de la prensa privada, su falta de independencia e imparcialidad en el tratamiento de los temas de interés público. La Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció en el caso Fontevecchia y D’Amico c. Argentina que “la equidad debe regir el flujo informativo” como consecuencia de una “elevada responsabilidad” de los periodistas en el ejercicio de su profesión (2).

Pero en Ecuador estamos lejos de cumplir con este básico estándar de profesionalismo en el ejercicio del periodismo. La reacción política de la prensa privada (puesta de manifiesto en su futuro silencio o en la minimización del asunto) estará en franca oposición a su deber profesional de presentar “las distintas informaciones en el debate público” (3) lo que no hará sino confirmar la cotidiana pobreza en la que se desenvuelve nuestro periodismo.

(1) Cuando la noticia involucra a Galo Chiriboga, Pedro Delgado o Javier Molina tiene muchas posibilidades de convertirse en un escándalo; cuando involucra a Andrés Páez, Heinz Moeller o Francesco Tabacchi, como en la investigación de diario El Telégrafo publicada el día de hoy, sucede el silencio. La investigación de El Telégrafo: ‘Páez, Moeller, Silvia Buendía y Tabacchi tienen cuentas enparaísos fiscales’, Diario El Telégrafo, 11 de abril de 2016.
(2) Corte IDH, Caso Fontevecchia y D’Amico c. Argentina, Sentencia del 29 de noviembre de 2011 (Fondo, Reparaciones y Costas). Serie C, No 238, párr. 45. 
(3) Ibíd.

Panamá Papers (una investigación australiana)

10 de abril de 2016

El programa ‘Four Corners' de la televisión australiana investigó los vínculos de los ‘Panamá papers’ con Australia (1). Para esta investigación, un equipo comandado por la periodista Marian Wilkinson (1954) viajó a los Estados Unidos de América, Panamá y las Islas Vírgenes Británicas, visitó las oficinas de los principales involucrados, entrevistó a personas informadas y críticas (grata sorpresa la del senador laborista por New South Wales Sam Dastyari [2]) siguió pistas que lo condujeron a entrevistar a un kiwi de nombre Ian Taylor que admitió que era un testaferro y encontró responsables de chanchullos hechos con las 'shell companies' (las compañías fantasmas creadas con la intervención del estudio panameño Mossack Fonseca) en los hermanos Raymond y Thomas Kwok (contratistas de seguridad con el gobierno australiano) y en Li Ka Shing (propietario en monopolio del negocio de la electricidad en el estado de South Australia): todos ellos multimillonarios y originarios de Hong Kong. 

El lema de Four Corners es "investigative journalism at his best" y son periodistas que están a la altura de lo que dicen de sí mismos.


Comparar lo hecho por los periodistas australianos con el ‘periodismo investigativo’ ecuatoriano nos sitúa a años luz de distancia: otro presupuesto, otra realidad cultural y otro alcance de la investigación, mucho más profunda, completa y rigurosa.

*

De bonus track, una entrevista de Philip Adams, conductor del programa Late Night Live y extraordinario entrevistador, sobre los ‘Panamá papers’ (3). El 5 de abril, un día después de la emisión del programa de 'Four Corners' (al que aludió al principio del programa), Adams entrevistó a Jason Sharman, autor del artículo titulado ‘Chasing kelptocrats' loot: Narrowing the effectiveness gap’, académico de la Universidad de Griffith y especialista en lavado de dinero y paraísos fiscales (4). La entrevista pinta a Philip Adams como lo que es: un tipo informado e inteligente, con entrevistados interesantes, de quienes obtiene lo mejor sobre un tema específico a través de una charla ilustrada y agradable.

P.S.- La imagen en el video es de Jürgen Mossack y su esposa cubana.

(1) 'The secrets of the super rich', Four Corners, Australian Broadcasting Corporation (4 de abril de 2016).
(2) Gareth Hutchens, 'Labor senator Sam Dastyari claims 10 companies have taken control of Australian politics', The Sydney Morning Herald, 5 de febrero de 2016.
(3) 'Panama shell games', Late Night Live, Australian Broadcasting Corporation (5 de abril de 2016).
(4) Jason Sharman, Griffith University. El artículo discutido en la entrevista se encuentra disponible en este enlace.

Hitler & Drumpf

2 de marzo de 2016


Adolf Hitler y Donald Drumpf tienen un parecido fundamental: el ser la alternativa política preferida por una amplia mayoría de humillados hombres blancos. Cambian el tiempo y el lugar, e incluso el objetivo de su desprecio (donde decía ‘judío’ ahora dice ‘mexicano’) pero la sustancia común a ambos es un enojo que se traduce en votos para un fulano con una promesa agresiva de grandeza. Este video muestra el parecido de sus promesas en el imaginario de sus votantes (1)
  
Y ahora Drumpf ha dejado de ser simplemente un payaso millonario para convertirse en un payaso millonario con posibilidades de alcanzar la presidencia del país más poderoso del mundo. Ayer en el Super Tuesday, Drumpf barrió en las primarias del Partido Republicano.

Esta pieza de periodismo investigativo de John Oliver (de su programa del 28 de febrero) explica las razones por las cuales no debería elegirse como presidente de los Estados Unidos de América a Donald Drumpf:


Vistazo (II)

18 de mayo de 2009


La edición No 1001 de la revista Vistazo publicó la siguiente noticia en su sección Radar:

Sin visa
El gobierno de Estados Unidos revocó la visa de Miguel Orellana Arenas, ex secretario privado del presidente León Febres-Cordero y su yerno. Estados Unidos revocó la visa de Orellana en base a la disposición 112 de la ley de Inmigración, por actos de ‘corrupción’”.

Miguel “Cleclé” Orellana publicó el libro Santiago de Guayaquil. Una ciudad abierta en el que constan dos fotos aéreas de La Puntilla y Samborondón que tienen el siguiente decidor pie de página: “Metas geográficas y personales de quienes viven en una ciudad abierta”.  (Yo hice referencia a esta memez, acá.)  Orellana postula estas metas que reducen la voluntad de quienes habitamos esta “ciudad abierta” (¡?) a la persecución de un estilo de vida que suele privilegiar el afán de lucro y la exclusión; de manera acaso astuta, MOA no nos cuenta el cómo perseguir ese estilo de vida o, al menos, no nos cuenta su experiencia personal de cómo él lo persiguió.  La noticia de Vistazo, sin embargo, nos ofrece algunas pistas a este respecto.

En un artículo que publicó el 2006 en El Universo titulado El muro y la visa Manuel Ignacio Gómez destacó que el retiro de la visa a los Estados Unidos de América, además del efecto práctico de no permitirle volver a pisar el territorio de ese país al infractor, puede tener “un gran peso simbólico”.  Lo primero es lo único seguro; el “gran peso simbólico” (que debería, a partir de esta sospecha de corrupción, intentar convertirse en el peso de la ley) dependerá, entre otras cosas, del papel que desempeñen los medios de comunicación social para investigar este hecho.  Sin embargo, mala tos: una busca digital arroja solo seis noticias meramente descriptivas del hecho, cuatro de las cuales pertenecen a medios virtuales (las otras dos replican escuetas noticias que se publicaron en prensa escrita: en El Universo y Hoy). 

Ningún análisis, ningún trabajo de investigación, ninguna información de real relevancia nos cuentan los medios de comunicación sobre el caso de este individuo sobre el que existen sospechas de corrupción (de alto nivel, dados sus vínculos políticos) que no merecen soslayarse.  Pero lo dicho, a los medios de comunicación les encanta callar (cuando les conviene).  

Vistazo (I)

13 de mayo de 2009


El poderoso teléfono de Neira

El registro de llamadas celulares puede sustentar un juicio penal.  El ex columnista de Vistazo, Xavier Castro Muñoz le ganó en tres instancias un juicio que por injurias calumniosas le había puesto el ex diputado socialcristiano Xavier Neira Menéndez, en torno a la influencia que ejercía este político en las cortes judiciales.  El registro de 411 llamadas en menos de cinco meses del ex diputado a jueces y dirigentes judiciales sirvió de sustento a Castro para probar tal influencia.  Del número celular del economista Neira se registraron numerosas llamadas al juez Hernán Ulloa; al juez Luis Rojas Bajaña, a los ex Presidentes de la Corte Superior Gustavo von Buchwald y Armando Cervantes y al dirigente judicial Luis Muñoz.”

Yo conocí el caso de primera mano y defendí en público la postura de Xavier Castro Muñoz porque entendí que defenderla era defender la libertad de expresión.  Es ridículo, pero la noticia ha pasado casi desapercibida (el que Vistazo publique aunque sea esta gacetilla es lo mínimo: el supuesto “delito” de injurias calumniosas y no calumniosas graves que le imputó, digámoslo con todas sus letras, el “verdadero director nacional de la Función Judicial desde 1998 y considerado el abogado sin título más poderoso del país” a XCM sucedió en sus páginas): el buscador del profeta Google, si colocamos “xavier neira” + “juicio”, nos arroja sólo cuatro resultados (consulta hecha a las 12h05 del 13 de mayo): dos son plenamente insustanciales (los de los diarios Hoy y El Comercio) y dos se refieren al juicio sin profundizar al respecto, ambos de EcuadorInmediato (aquí y acá). 

Valga decirlo: Xavier Neira Menéndez fue Ministro de Industrias en el período de Febres-Cordero (duró 33 meses en el cargo hasta que se lo acusó de corrupción por un contrato con la empresa Ecuahospital; para evitar la orden de captura Neira fugó a los Estados Unidos de América, país al que, dicho sea de paso, ya más no puede viajar porque su Gobierno le revocó la visa –Miguel Orellana Arenas es la reciente adquisición de este deplorable club- por sospechas de “corrupción”), diputado y candidato a la Presidencia de la República el año 2002 por el PSC (¿cómo olvidar la vergüenza ajena que provocaba LeóNeira?) que terminó por expulsarlo de sus filas por las sospechas de corrupción que justificaron retirarle la visa.  El juicio que Xavier Castro Muñoz le ganó a XNM contiene referencias que tienden a probar la clara injerencia de XNM en las cortes de justicia y el núcleo duro de su discusión se refiere al derecho a la libertad de expresión (aquel que los medios de comunicación dicen tanto defender)…

Y sin embargo, las dos únicas referencias en la prensa escrita (además de Vistazo) pertenecen a dos diarios quiteños que aluden de manera insustancial el asunto (en uno de ellos, el diario Hoy, escribe todavía XNM) y dos noticias meramente descriptivas que corresponden a un diario digital.  Los diarios de Guayaquil, mutis por el foro: ni una noticia, siquiera (al menos, ninguna que aparezca en una busca digital, valga aclararlo).  Ningún medio de comunicación se ha preocupado de discutir los alcances de esta sentencia, de entrevistar a los involucrados (¡al juez Ulloa Parada, que está tan de moda!), de pensar el asunto, nada.  Es muy patético, de veras.

Lo dicho: a los medios de comunicación les gusta callar porque están como ausentes (cuando les conviene: las razones de fondo son desagradables).
   
P.S.- En la foto, dicho sea con el estribillo de moda, ¿De qué se ríe Neira? ¿De la mediocridad de la llamada “prensa libre” acaso?  Ummm.  Y sí, puede ser.