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Una resolución ante la muerte

31 de octubre de 2025

            Publicado en diario Expreso el viernes 31 de octubre de 2025.

Se cumplieron los veinte años de la muerte del notario Cabrera en un hotel de la capital de la república, ocurrida el 26 de octubre de 2005 en una madrugada plagada de excesos. Pero Cabrera no era un hombre de la noche; era un circunspecto caballero que ofrecía el negocio de recibir depósitos por encima de los diez mil dólares y devolver unos intereses fabulosos. Y el negocio fue boyante para todos (para Cabrera y los depositantes) hasta que a fines del 2005 dejó de ser boyante. Y ahí fue cuando el circunspecto notario Cabrera emprendió el camino a la madrugada en la que ocurrió su muerte.

El notario Cabrera recibía los depósitos en un edificio ubicado en el centro de la ciudad de Machala. Los depositantes sumaron unas 31.000 personas, entre ellas varias altas autoridades civiles y militares; por lo menos unos 3.500 efectivos de las Fuerzas Armadas y unos 500 policías (el número de efectivos de las Fuerzas Armadas involucrados representó alrededor del 10% de la institución; el affaire Cabrera causó la destitución de parte de la cúpula militar). Se calcula que en esta “banca” paralela e ilegal que era la Notaria II del cantón Machala, a cargo de Cabrera, se movieron alrededor de ochocientos millones de dólares a vista y paciencia de los organismos de control. Porque en este país que exhibe una tradicional ineficacia (establecida en 1830) para el control del territorio y para cualquier otro propósito útil, estos organismos de control no iban a ser la excepción. 

En sus trazos gruesos, lo que hizo el notario Cabrera tiene una explicación sencilla. Se llama esquema Ponzi y consiste en atraer a unos inversores bajo la promesa de un pronto y jugoso retorno de su inversión, pagándole a los primeros participantes en el esquema utilizando los recursos que aportan los nuevos inversores. Esta operación prescinde de una actividad económica real y en ella tal vez participen recursos provenientes de negocios ilícitos, como el narcotráfico.

Un esquema Ponzi funciona mientras no disminuya el número de nuevos inversores o no aumente la demanda de devolución de los recursos invertidos. Pero cuando se cruza un cierto umbral de disminución o de aumento, el esquema Ponzi se vuelve insostenible y se cae. El notario Cabrera se dio cuenta de la inminente caída. Por eso el 24 de octubre viajó a la capital de la república. 

Unos días después de la muerte de Cabrera, un periodista radial informó de la inminente caída. Cundió el caos en Machala y se tomó por asalto la Notaría II por una turba en la que hubo militares y policías, que formó un espectáculo grotesco de gente enloquecida por el dinero, causando destrozos y robándose los unos a los otros. 

Que tantos funcionarios públicos hayan participado de una actividad a todas luces ilegal, que nadie desde los organismos de control haya hecho un mínimo esfuerzo por controlarla y que la oficina del notario Cabrera haya sido el segundo “banco” del Ecuador por el volumen de depósitos: todo esto dice mucho (realmente habla horrores) de la derrotada institucionalidad ecuatoriana.

El día que se dio cuenta que su esquema Ponzi no daba para más, ese fue el día que el notario Cabrera tomó una resolución ante la muerte. Salió a buscarla.

Escobedo, corrupto y traidor

27 de mayo de 2022

 

            Publicado en diario Expreso el 27 de mayo de 2022.

 

Se puede decir que la guayaquileña calle Escobedo recuerda a un tipo que, siendo el capitán de una compañía de un batallón realista, aceptó un pago para apoyar una revolución contra la Monarquía tras la cual se convirtió en el Jefe Militar de Guayaquil y, en tal condición, abusó de sus facultades y de los recursos públicos hasta que fue expulsado de la ciudad por corrupto y por traidor. Así las cosas, la calle Escobedo resulta un homenaje que Guayaquil le rinde a la corrupción y la traición.

 

El militar peruano Gregorio Escobedo había sido un defensor de la Monarquía hasta antes de la revolución de octubre, pero un pago oportuno lo persuadió de apoyar a los revolucionarios. Triunfante la casi incruenta revolución el 9 de octubre de 1820, el militar Escobedo fue ascendido a coronel y ocupó el cargo de Jefe Militar de la ciudad. El Cabildo lo escogió Presidente de la Junta de Gobierno y Jefe Civil de Guayaquil a José Joaquín de Olmedo, pero él renunció a los seis días por la conducta que había demostrado el Jefe Militar. Tras su renuncia, el Cabildo lo escogió a Escobedo en reemplazo de Olmedo. Por unos días de octubre y noviembre de 1820, Escobedo reunió en sí la jefatura militar y civil de Guayaquil.

 

José Joaquín de Olmedo denunció la conducta del peruano Escobedo al general José de San Martín, que entonces se encontraba en el Perú. En carta del 22 de noviembre de 1820, Olmedo le explicó la conducta abusiva y corrupta de Escobedo en Guayaquil, pues desde el primer día Escobedo metió presos ‘a todos los europeos sin distinción, y encerrándolos en un pontón estrecho, se echó sobre sus bienes, los cuales no entraron en los fondos públicos. Más de ochenta europeos fueron remitidos al Chocó, y sus propiedades ocupadas han desaparecido’. Por el desvío de los recursos públicos que hizo Escobedo, le decía Olmedo a San Martín: ‘La escasez de nuestro erario merece el nombre de verdadera miseria…’.

 

Olmedo también le denunció al general San Martín que era Escobedo un traidor a la causa de los americanos, por haber ‘conspirado contra este país [Guayaquil], preparando la fuerza armada para atacar la Representación de la Provincia. […] Se decía que no era el amor de la Patria ni de la Independencia el que había hecho tomar una parte activa en la transformación de este país, y sí sólo la sed de atesorar, la ambición de mando, y el ansia de salir del estado miserable a que le había reducido su conducta anterior’. Esta era una alusión velada de Olmedo a la participación de Escobedo en la revolución motivado por un incentivo puramente material.

 

Olmedo no se dejó y actuó. Él logró que se convoque a un Colegio Electoral de los representantes de la provincia de Guayaquil (una jurisdicción costera que abarcaba de Manabí a El Oro y que contaba con 57 representantes) el que, reunido del 8 al 11 de noviembre de 1820, adoptó el Reglamento Provisorio de Guayaquil y creó una Segunda Junta de Gobierno que reemplazó a Escobedo por Olmedo como Presidente de la Junta de Gobierno. Escobedo fue inmediatamente apresado y exiliado a Chile. Nunca más volvió a pisar Guayaquil.

 

Nacido en Arequipa el 9 de mayo de 1795, Gregorio Escobedo encontró la muerte en Cusco, el año 1836.

El país maldito

30 de agosto de 2021

Bajo el pseudónimo de Edward Coke, el expresidente Carlos Julio Arosemena Monroy (1919-2004) escribió columnas de opinión en el diario Expreso. El libro ‘Edward Coke’, publicado por Granasa el año 2004, recogió algunos de estos escritos. En ese libro consta el artículo ‘Que muera EMETEL’, publicado originalmente el 14 de marzo de 1995.

 

En él, Carlos Julio demuestra ser un maestro del basureo:

 

Alguna maldición agobia a la Nación. No hay servicio público que valga. Juan Pueblo es asesinado en los hospitales, envenenado por la sanidad, hurtado en el correo, destrozado en los transportes, saqueado y brutalmente humillado en el IESS. Las aduanas son las cuevas de Alí-babá. El correo es un pudridero. En CEPE reinan los Cacos. Y Tartufo maneja los hilos tenebrosos del narcotráfico. Sin embargo IETEL no tiene rival’.

 

En seguida, Carlos Julio procede a la demolición de IETEL: ‘La irresponsabilidad, la impudicia, la insolencia, el cinismo, el robo se han entronizado en este organismo. [] Comencemos por el IETEL. Luego, con el resto. Es preciso que IETEL muera para que progrese la Patria’.

 

 

CARLOS JULIO CRACK

El artículo de Carlos Julio Arosemena es de una carta pública que él le envió a Alberto Borges, comentarista de Ecuavisa, el 20 de abril de 1988. Carlos Julio la recuerda y la cita en extenso en su artículo del 14 de marzo de 1995, escrito cuando IETEL ya estaba muerta, pero las cosas no habían cambiado para mejor en el país: ‘Se aprovecharon, primero IETEL, y posteriormente EMETEL, para perfeccionar, sofisticar y diversificar sus tretas delictivas’. Y concluye su artículo de 1995 así:

 

Desde la fecha de la carta que transcribimos han transcurrido casi 7 años. ¿Ha cambiado la situación? Sí, en mucho. EMETEL, la heredera impudente de IETEL, la muerta, ha acabado por enloquecer a los usuarios. Se cometen hechos increíbles, por lo que hay que ultimarla cuanto antes. Por el bien del país. Por su desarrollo’.

 

Pasó el tiempo y también murió EMETEL, pero la corrupción en el país tomó nuevas formas y mayores vuelos. Como dijo Carlos Julio con razón: ‘Alguna maldición agobia a la Nación’.

Velasco y la corrupción (‘Todo es pobreza en el país’)

23 de agosto de 2021

Corrían los tiempos de su cuarta presidencia (1 de septiembre de 1960 - 7 de noviembre de 1961), cuando al Presidente José María Velasco Ibarra le preguntaron por la corrupción en su gobierno. Su respuesta fue elocuente y lapidaria:

 

no se puede negar que al país le ha invadido la corrupción. Yo no puedo corregir el mal; porque el empleado que reemplaza al empleado ladrón resulta también ladrón o por lo menos groseramente indelicado. Todo es pobreza en el país’. (1)

 

A mayor abundamiento, en una entrevista de 1966, Velasco ejemplificó sobre el período de su cuarta presidencia con una persona en concreto: su ministro Jaime Nebot Velasco. Sobre él dijo:

 

si yo hubiera sacado a Nebot, nueve posibilidades de diez, el reemplazo habría sido ladrón, y era mejor tener un Ministro ladrón que hacía buen trabajo, que un Ministro ladrón que no(2)

 

Las respuestas de Velasco cuentan dos historias que conducen a un mismo fin. Por una parte, en su primera respuesta, Velasco pinta a la corrupción en el Ecuador como una serpiente policéfala, una hidra de diez mil cabezas, a la que si le llegas a cortar una, le crecen otras dos (3). La constatación de este hecho y su permanencia en el tiempo hace que, en el Ecuador, aquel que lucha contra la corrupción sea el equivalente cívico de un Alvarito enfrentándose al huracán. (4)

 

 

ALVARICOSAS

La respuesta de Velasco que involucra al ministro Nebot ilustra un tópico de la corrupción: el corrupto que hace. Esto es, realmente, una consecuencia de la hidra de diez mil cabezas. Así, no importa si el político es corrupto (igual todos lo son), importa que sea eficaz y que haga un ‘buen trabajo’. (5)

 

Las dos historias conducen a un mismo fin, a la constatación infeliz de que el Presidente Velasco lleva razón: ‘Todo es pobreza en el país’. De ahí su desesperante subdesarrollo.

 

~*~

 

(1) Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, p. 290.

(2) Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, p. 290-291.

(3) La Hidra de Lerna.

(4) La corrupción se aceita en el sistema político-electoral, v. ‘Una revolución contra la idiotez’. Un país así constituido es inviable, un manicomio de Rosas Cerdas.

(5) En la praxis, esta es la fórmula socialcristiana. Así, en Guayaquil se sufre el peor tipo de subdesarrollo: aquel que festeja sus miserias.

La corrupción generalizada (por los internos de una cárcel)

21 de marzo de 2021

Hay una frase que cada vez que ocurre una masacre en alguna cárcel del país se la recuerda en las redes para auto-flagelarnos. Es ‘el grado de civilización de una sociedad pueda juzgarse por el estado de sus prisiones’, frase del ruso Fiodor Dostoievski que consta en su libro ‘Recuerdos de la casa de los muertos’, que la leí por primera vez en el voto razonado del juez brasileño Cançado Trindade en el caso Tibi vs. Ecuador y que nos latiguea a los ecuatorianos con que somos de un nivel africano (v. ‘El Haití de los Andes’)

 

En agosto del año 1997, el Comité de Internos del Centro de Reinserción Social del Guayas, contrastó las cifras: por corrupción no estaba preso nadie (‘a excepción de dos personas detenidas por peculado’) entre los 2.450 presos que entonces tenía ese Centro. Así lo recuerda esta nota del diario Expreso, publicada el 29 de agosto de 1997:

 

Diario Expreso, 29 de agosto de 1997, p. 12

El mensaje del Comité de Internos era claro. La disparidad del número de presos refleja ‘la hipocresía social en la que se ve envuelta un país en el que hay quien es detenido por consumir drogas mientras que los mayores delincuentes, los corruptos, continúan en la calle’.

 

Aplicando la citada frase de Dostoievski a nuestra realidad civilizatoria, ello quiere decir que en el Estado del Ecuador hemos naturalizado la corrupción. Tanto en 1997, como 24 años después (porque la pandemia del COVID-19 puso en evidencia una corrupción incubada, invariablemente, por años y años y años).