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Un asalto a Guayaquil

20 de marzo de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 20 de marzo de 2026.

El gobierno central, en su arremetida contra el Municipio de Guayaquil, ha querido tomar por asalto a la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil. El Ministerio de Infraestructura y Transporte envió un oficio a la Autoridad Aeroportuaria por el que le ordenó que haga en el “plazo de cinco días” (sic) una “adecuación estatutaria” para que el ministerio pase a administrar la Autoridad Aeroportuaria. El oficio en cuestión ofrece un nivel muy elemental de redacción y razonamientos.

Con un total desparpajo por el derecho público, el argumento principal del Ministerio de Infraestructura y Transporte en el oficio es que el artículo 261, numeral 10, de la Constitución le otorga al gobierno central una competencia exclusiva sobre los “aeropuertos” (nada dice, por supuesto, acerca del artículo 260 que permite el ejercicio concurrente de estas competencias exclusivas por otros niveles de gobierno). De este numeral derivó el ministerio unas órdenes específicas a la Autoridad Aeroportuaria. 

Pero hasta el más torpe de los abogados sabe que en el derecho público, solo se puede hacer lo que está expresamente permitido en una norma. Por ello, lo que ordenó el Ministerio de Infraestructura y Transporte es un fruto de la fantasía, porque no hay norma que ampare su accionar, es decir, no hay norma que autorice de manera concreta a este ministerio a tomar decisiones tan específicas sobre el funcionamiento de otra institución. Lo que existe es una interpretación, violatoria de principios básicos del derecho. 

Esta interpretación (antojadiza) de la Constitución viola los principios de seguridad jurídica y confianza legítima, desarrollados en el artículo 22 del Código Orgánico Administrativo (COA). Por estos principios, el gobierno central debe respetar “las expectativas que razonablemente haya generado la propia administración pública en el pasado”. 

Y en este caso, por más de un cuarto de siglo, varios gobiernos han respetado el ejercicio de la competencia concurrente y la gestión (exitosa, por cierto) del aeropuerto José Joaquín de Olmedo por la Autoridad Aeroportuaria. De manera súbita, que el gobierno central quiera imponer la modificación agresiva de su relación con la Autoridad Aeroportuaria viola los “criterios de certeza y previsibilidad” que definen a estos principios. 

El gobierno central podría cambiar de política, dice el citado artículo 22, siempre que lo haga “de forma motivada”. Y para cumplir con esta motivación debió poner en evidencia en este oficio todos los hechos relevantes que sirvieron de base para justificar el cambio de su política aeroportuaria. De manera nada sorprendente, no hay referencia alguna a “hechos relevantes” cometidos por la Autoridad Aeroportuaria (obligación contenida en el artículo 100 del COA) ni podría existir, entonces, la explicación de su pertinencia a la norma constitucional citada. Es el reino de la pura discrecionalidad, violatorio del principio de juridicidad, contenido en el artículo 14 del COA.  

Lo peor: el súbito cambio de política del gobierno central es sesgado. Podría aplicar su nueva política centralizadora a la gestión de los aeropuertos de Quito y Cuenca, pero se ensaña únicamente con Guayaquil. La quiere su botín.

El día de la libertad

10 de noviembre de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 10 de noviembre de 2023.

El 9 de octubre de 1820 fue el día de la independencia de Guayaquil, pero ese día 9 no fue el día de su libertad. Al menos, tal era la opinión de la Junta que la gobernaba, compuesta por José Joaquín Olmedo, Rafael Ximena y Francisco María Roca. Ellos tenían razón para celebrar el 8 de noviembre de 1820 como el día de la libertad de Guayaquil. 

El 8 de noviembre de 1820 se reunieron en esta ciudad 57 representantes de un total de 27 pueblos de la provincia de Guayaquil, territorio de alrededor de 50.000 kilómetros cuadrados que abarcaba un espacio que hoy corresponde a cinco provincias: Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Santa Elena (16 representantes concurrieron por la ciudad de Guayaquil). 

El propósito de la reunión de estos representantes fue aprobar un “reglamento provisorio de gobierno”, instrumento que debe ser reconocido como la primera Constitución que se otorgó un territorio independiente de España en lo que hoy es la República del Ecuador. Su artículo primero empezaba así: “La provincia de Guayaquil es libre e independiente…”. Y su artículo siguiente declaraba a la provincia “en entera libertad para unirse a la grande asociación que le convenga de las que se han de formar en la América del Sur”. Esta Constitución se aprobó el sábado 11 de noviembre de 1820 y es fama que la redactó Olmedo.

El 26 de octubre de 1821 la Junta de Gobierno de Guayaquil decretó que se debía recordar y conmemorar el 8 de noviembre de 1820 como el día de la libertad de Guayaquil porque, tal como se indicaba en el decreto: “Después de proclamada nuestra independencia no podíamos llamarnos libres, hasta aquel día en que vencidos dignamente los escollos que presentan siempre las revoluciones en su principio, pudo reunirse la representación de la Provincia, que es el más precioso de los derechos sociales, y el privilegio más noble de los pueblos libres. Este memorable día fue el 8 de Noviembre de 1820…”.

Ese memorable día, destacó el decreto, fue cuando “por primera vez pronunció libremente su voluntad el pueblo de Guayaquil, y puso los cimientos de su voluntad política”, por lo que la Junta de Gobierno presidida por Olmedo ordenó que el 8 de noviembre sea “celebrado en la Capital y en todos los pueblos de la provincia” con “una misa de acción de gracias al Ser Supremo”, con “salva general, repique, e iluminación”, y con la siguiente inscripción que debió constar en la Sala Capitular del Cabildo, escrita en grandes caracteres:

“GUAYAQUIL INDEPENDIENTE EN 9 DE OCTUBRE 

GUAYAQUIL LIBRE EN 8 DE NOVIEMBRE DE 1820”

Por este decreto se puede aquilatar la importancia que los hacedores de la independencia le otorgaron al 8 de noviembre de 1820. Mientras que el 9 de octubre era una manifestación de fuerza de un pequeño grupo de valientes, el 8 de noviembre representaba el vigor de la ley, una expresión de la voluntad general, un ejercicio de la razón.

Dentro de este marco jurídico, la Junta de Gobierno funcionó por 609 días hasta que en julio de 1822 llegó Simón Bolívar en compañía de 1.300 soldados colombianos y decidió (manu militari) cesar a la Junta, poner fin a la autonomía guayaquileña y convertir a la provincia en el extremo meridional de la República de Colombia. 

Constituciones y Presidencias concluidas

27 de octubre de 2021


En principio, se debe distinguir entre el Estado del Ecuador y la República del Ecuador. El Estado ecuatoriano surgió en 1830 por la secesión del Distrito del Sur de la República de Colombia (v. ‘Principio y fin del Estado del Sur’), mientras que la República del Ecuador surgió en 1835 como fruto de una guerra civil (v. ‘La República que nació en un barco’). El Estado del Ecuador, en 1830, quería ser un Estado independiente confederado con otros Estados para conformar la República de Colombia (pero nadie le dio ni cinco de bola a su quimera), mientras que, en 1835 y ya desahuevado de la mente, el Ecuador fue una República independiente, en pie de igualdad con la República de la Nueva Granada (alias con el que operaba la patria de Pablo Escobar por aquel entonces). Si las contamos como Estado, el Ecuador ha tenido un total de 19 Constituciones en vigor. Si las contamos como República, el Ecuador ha tenido de 18 Constituciones.


Constituciones [sea como Estado o República]

Períodos de gobierno y Presidencias Constitucionales

Total de períodos de gobierno

1830

1830-1834 [Juan José Flores]*

1

1835

1835-1839 [Vicente Rocafuerte] y 1839-1843 [Juan José Flores]

2

1843

XXX

0

1845

1845-1849 [Vicente Ramón Roca]

1

1851

XXX

0

1852

1852-1856 [José María Urbina]

1

1861

1861-1865 [Gabriel García Moreno]

1

1869

1869-1875 [Gabriel García Moreno y Francisco Javier León]**

1

1878

1878-1882 [Ignacio de Veintemilla]

1

1884

1884-1888 [José María Caamaño] y 1888-1892 [Antonio Flores Jijón]

2

1897

1897-1901 [Eloy Alfaro] y 1901-1905 [Leónidas Plaza]

2

1906

1906-1911 [Eloy Alfaro], 1912-1916 [Leónidas Plaza], 1916-1920 [Alfredo Baquerizo Moreno] y 1920-1924 [José Luis Tamayo]

4

1929

XXX

0

1938***

XXX

0

1945

XXX

0

1946

1948-1952 [Galo Plaza], 1952-1956 [José María Velasco] y 1956-1960 [Camilo Ponce]

3

1967

XXX

0

1979

1979-1984 [Jaime Roldós y Oswaldo Hurtado], 1984-1988 [León Febres-Cordero], 1988-1992 [Rodrigo Borja] y 1992-1996 [Sixto Durán-Ballén]

4

1998

XXX

0

2008

2009-2013 [Rafael Correa], 2013-2017 [Rafael Correa], 2017-2021 [Lenin Moreno]

3

* Durante este período de Flores rigió una Constitución provisional a un aborto de Estado, sin República y sin futuro. Es la Constitución de nuestra ‘Patria Boba’.

** Francisco Javier León sucedió a García Moreno tras su magnicidio el 6 de agosto de 1875, completó su período de gobierno (faltaban apenas 4 días) y llamó a unas nuevas elecciones (pues García Moreno iba a sucederse a sí mismo, siendo como fue el primer Presidente ecuatoriano reelegido de manera consecutiva, aunque no pudo ejercer su cargo por causa de muerte) y le entregó el gobierno al sucesor.

*** Este Constitución se la coloca únicamente para fines ilustrativos, pues jamás entró en vigor.

 

El saldo es que seis Constituciones de la República no alcanzaron a regir ni un período de gobierno (se excluye de esta cuenta, con justicia, a la Constitución de 1938, que jamás entró en vigor). Otras seis Constituciones más alcanzaron a regir sobre un único período de gobierno*. Tres alcanzaron a regir sobre dos períodos de gobierno (1835, 1884, 1897). Dos Constituciones, incluyendo la actual, han regido sobre tres períodos de gobierno (1946, 2008). Y dos Constituciones más ostentan son las que ostentan el récord de haber regido sobre cuatro períodos de gobierno: las de 1906 y de 1979, aunque esta última es la única en toda la historia del Estado ecuatoriano que lo ha conseguido de manera consecutiva**.

 

En pocas palabras, desde los tiempos en que entró en vigencia la primera Constitución de la República del Ecuador en 1835 hasta la fecha, han existido un total de 18 Constituciones y un total de 25 Presidencias Constitucionales que concluyeron su período de gobierno. Es una cifra paupérrima, lamentable.

 

~*~

 

* No se cuenta la Constitución de 1830, porque debemos entender que el tiempo como un Estado sin República es nuestro tiempo de ‘Patria Boba’.

** Curiosa paradoja: depende de Lasso que la Constitución de Correa (2008) empate el récord de cuatro Presidencias consecutivas bajo una misma Constitución. 

Las 4 caídas del Presidente de las 5 décadas

21 de agosto de 2021

Fue el 20 de agosto de 1935 (son 86 años y un día) cuando el Presidente José María Velasco Ibarra cayó por primera vez. Velasco es el político que más veces ha ejercido la Presidencia del Estado del Ecuador, con un total de cinco, en un período que cubre cinco décadas del siglo XX. En cuatro de ellas llegó por la votación del pueblo y en cuatro de ellas los militares lo sacaron. 

 

En 1935 Velasco se quiso declarar dictador, pero los militares no lo apoyaron en su movida (como él diría, se precipitó sobre las bayonetas). Cayó antes de cumplir un año de gobierno (entonces se empezaba a gobernar el 1 de septiembre y Velasco había empezado ese día de 1934). Lo detuvieron y condujeron al Regimiento Calderón, donde firmó su renuncia. Velasco buscó asilo en la Legación de Colombia y abandonó el Ecuador por un tiempo.

 

Volvió para participar en las elecciones de 1940, que perdió frente a Carlos Arroyo del Río. Cosas de la vida política ecuatoriana, Velasco fue quien concluyó el período presidencial de Arroyo, pues Arroyo debió renunciar el 30 de mayo de 1944, a escasos dos meses y pico de terminar su período presidencial, por efecto de la ‘Revolución Gloriosa’. Velasco cruzó la frontera norte y entró a Quito, donde usufructuó de esta revolución que se había labrado en las calles de Guayaquil. El 31 de mayo, la insurgencia organizada en la ADE (Acción Democrática Ecuatoriana) lo designó Presidente provisional a Velasco, para al rato, el 10 de agosto, ser designado Presidente Constitucional por una Asamblea Constitucional. Dicha asamblea también dictó la décimo cuarta Constitución del Ecuador el 6 de marzo de 1945.

 

Velasco debía gobernar hasta el 1 de septiembre de 1948 bajo el imperio de la Constitución de 1945. Pero, incómodo con la Constitución y con sus opositores, se declaró dictador el 30 de marzo de 1946 y, en esta ocasión, su aventura dictatorial le funcionó. Empezó la represión a sus opositores, el ataque a los periódicos y, por supuesto, el desconocimiento de la nueva Constitución. Para hacer efectiva su destrucción, Velasco organizó una nueva Asamblea Constitucional, de cuño conservador, que dictó otra Constitución el 31 de diciembre de 1946, la décimo quinta, ahora sí del gusto de Velasco. Esta Asamblea Constitucional lo designó Presidente Constitucional a Velasco la madrugada del 11 de agosto de 1946, con un mandato que debía igualmente terminar el 1 de septiembre de 1948.

 

Transcurría 1947 con Velasco Presidente, hasta que llegó el ‘Manchenazo’. El 23 de agosto de 1947 el coronel Carlos Mancheno Cajas practicó un Golpe de Estado, con el que produjo la renuncia del Presidente Velasco y un efímero gobierno suyo que, sin apoyos, apenas le permitió disfrutar de su Golpe de Estado por diez días. El coronel debió renunciar a su blooper y reconocer que el Poder Ejecutivo le correspondía a quien era el Vicepresidente de Velasco, el otavaleño Mariano Suárez Veintimilla. En cuanto a Velasco, él estaba caído y debió salir, una vez más, a vivir fuera del Ecuador. (1)

 

Velasco es un ejemplo de la brutal inestabilidad política del Ecuador porque en cuatro de cinco oportunidades no terminó su período presidencial por decisión de los militares. La única vez que sí lo terminó fue en la década del cincuenta, entre 1952 y 1956, en el marco de una de las pocas etapas de estabilidad política de este atribulado país (2).

 

Después de esta excepción a la regla de la inestabilidad, Velasco volvió a la Presidencia en 1960. En esta ocasión volvió a durar poco, aunque duró un poco más que su primera vez en 1934-1935 (3). Su gobierno fue represivo y no dudó en alejar o apresar a sus opositores, incluidos algunos congresistas y al Vicepresidente Carlos Julio Arosemena (4). Varios militares se sublevaron: el batallón ‘Chimborazo’, situado en el Sur de Quito lo hizo la mañana del 7 de noviembre de 1961, aunque fueron rápidamente sofocados; la Base Militar de Taura también se sublevó y pidió por la libertad del Vicepresidente y los congresistas. Otros militares, como los aviadores de la Zona Militar de Quito, plegaron a la insurgencia de Taura. Velasco perdió tiempo visitando los cuarteles, todo estaba ya perdido. En sus propias palabras: ‘Estuve en el Cuartel del Tanque hasta las dos de la madrugada del día 8 de noviembre. A esas horas asomó el General del Pozo Lagos a decirme que las Fuerzas Armadas no aceptaban mi continuación en el Gobierno’. (5) Velasco, como un maleteado, se fue a dormir adonde un amigo. A la mañana siguiente, buscó asilo en la Embajada de México.

 

En simple, lo que el general del Pozo Lagos le dijo a Velasco era que debía aceptar los hechos consumados. En la noche del 7 de noviembre de 1961, a eso de las 22h50, el Congreso Nacional había designado al Vicepresidente Carlos Julio Arosemena como el reemplazo del caído Velasco. (6) Carlos Jumo gobernó hasta el próximo Golpe de Estado militar.

 

La quinta y última vez de Velasco en la Presidencia empezó en 1968. Había pasado 34 años del año 1934, cuando su primera vez como Presidente. Velasco recurrió en 1970 al manido expediente de declararse dictador y, como en 1946, le volvió a funcionar. Desde el 22 de junio de 1970, Velasco ejerció como un dictador, hasta que los militares decidieron darle chapeta, una vez más, para sumar la cuarta en total. Ocurrió el 15 de febrero de 1972, en un martes de Carnaval, en lo que se recuerda como ‘El Carnavalazo’, cuando los militares depusieron al dictador Velasco para imponer la dictadura de uno de los suyos, el general Guillermo Bombita Rodríguez Lara. Así, el Ecuador vivió en dictadura, sea civil o militar, a lo largo de toda la década del setenta, pues recién regresó a la democracia el 10 de agosto de 1979, tras el triunfo electoral de Jaime Roldós. Para ese entonces, Velasco ya estaba muerto. Se petateó el 30 de marzo de 1979, recién cumplidos sus 86 años.

 

El cadavérico Velasco y su verbo electrizante

En resumen, Velasco ejerció cinco veces la Presidencia de la República, en cuatro lo eligió el pueblo ecuatoriano y en cuatro los militares lo destituyeron. Velasco se declaró dictador en tres oportunidades y actuó en tal condición en dos. También en dos oportunidades, Velasco fue elegido por una Asamblea Constitucional. Su dominio de la política ecuatoriana (o debo decir: su rol funcional) abarcó cinco décadas, del treinta al setenta (7). Marcó una época.

 

Es quien más veces fue Presidente, pero también es el que más veces cayó. Velasco es el campeón, pero de la inestabilidad política ecuatoriana. Nuestra marca registrada.

 

~ * ~

 

(1) La justificación de Velasco para renunciar, en sus propias palabras: ‘Desde el momento que militares de toda la República se juntaban en Quito para la cuartelada y para ultrajarme, estaba rota la paz y la justicia, y pude yo expresar lícitamente que renunciaba para evitar una lucha civil y que se restableciese la paz y la justicia. También Alfaro renunció y desde una legación. También Alessandri renunció. Unos renuncian y otros nó. [sic] Depende de las circunstancias’, v. Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, p. 97.

(2) Un canto a la inestabilidad: ese período de estabilidad política en el que participó la tercera Presidencia de Velasco para conformar la sucesión de tres gobiernos de Presidentes Constitucionales (Plaza Lasso, Velasco Ibarra, Ponce Enríquez) entre 1948 y 1960, hasta entonces, sólo registraba un antecedente en la historia política del Ecuador, con la sucesión de otros tres Presidentes Constitucionales entre 1912 y 1924 (Plaza Gutiérrez, Baquerizo Moreno, Tamayo Terán). En el siglo XIX jamás ocurrió este fenómeno.

(3) En 1934-1935 demoró 353 días en caer; en 1960-1961 demoró 432 días (1 año, 2 meses y 6 días)

(4) Carlos Julio fue tan bacán, que cuando cayó detenido en el Panóptico y le preguntaron por su identificación, vaticinó su destino: ‘Carlos Julio Arosemena, 42 años de edad, Vicepresidente de la República y mañana Presidente Constitucional’, v. ‘El Gran Ausente’, Tomo II, p. 328.

(5) El Gran Ausente’, Tomo II, p. 330.

(6) Como el Ecuador es un país rocambolesco, esa noche del 7 de noviembre el Alto Mando de las Fuerzas Armadas le ofreció la Presidencia de la República a Camilo Gallegos Toledo, Presidente de la Corte Suprema de Justicia, que él aceptó a las 22h15. Es decir, entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de noviembre de 1961 hubo en el Ecuador tres presidentes: Velasco, manque maleteado, seguía siéndolo hasta antes de su abandono efectivo del poder; Arosemena, designado por el Congreso; Gallegos, designado por los militares. Un golpe de fuerza de la Fuerza Aérea decidió las cosas a favor de Arosemena la mañana del 8 de noviembre, cuando ‘[a]viones a chorro pasaron sobre el Palacio Legislativo, soltando unos disparos al aire’, por lo que ‘[f]rente a la amenaza de una guerra civil y sin tener una base legal, Gallegos y sus partidarios en las Fuerzas Armadas reconocieron al Gobierno de Arosemena’. Triunfó el Congreso, pero por las balas, v. ‘El Gran Ausente’, Tomo II, p. 331.

(7) No hay que olvidar que Velasco fue, en todo momento, un tonto útil de la oligarquía, v. ‘Velasco Ibarra y la oligarquía ecuatoriana’.