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El papel de cojudo

26 de agosto de 2017


Hay varios momentos notables en la intervención del legislador socialcristiano Jaime Nebot el 1 de septiembre de 1990 (en particular, debido al nivel cosaco de su consumo de alcohol), como cuando advirtió a su audiencia que él tenía que miccionar sobre la humanidad del legislador socialista Víctor Granda (aquel célebre “no puedo pegarte, tengo que mearte”). Pero su momento cumbre es cuando el legislador socialista Enrique Ayala Mora lo acusa de no saber debatir, mientras los socialistas (según decía Ayala Mora) sí que sabían. 

Matraca lo puteó de lo lindo:

“¿Qué socialismo, mamarracho? Vestido de frac, con pipa y tabaco inglés… ¡cojudo!”.

A la voz de “¡cojudo!”, todo el Congreso Nacional se cagó de la risa. De inmediato, la basureada de Nebot surtió efecto: Ayala Mora se pintó de colores. De ahí en más, no dijo ni pío.

 
Para las elecciones de febrero de 2017, el cojudo de 1990 se lanzó de candidato a asambleísta por su provincia (Imbabura) y fungió de co-ideario de quien lo había basureado años atrás (?). Así, una vez más se confirmó la ingeniosa frase de Charles Dudley Warner, “la política hace extraños compañeros de cama”.

Por cierto que para estas elecciones de 2017 Ayala Mora cambió el frac, la pipa y el tabaco inglés por un chaleco rojo y un eslogan que afirmaba que los socialistas eran más buenos que las fritadas de Imbabura (?). Ayala perdió la elección, y es probable que con esta derrota se apee de manera definitiva de la política. De aquí en más, probablemente, ya no dirá ni pío.

Es tentador decir, dados sus antecedentes, que esto le pasó a Ayala por “cojudo” (established since 1990).

La habilidad de Nebot

30 de abril de 2017


Estas elecciones de febrero y abril del año 2017 han evidenciado la habilidad del alcalde de Guayaquil Jaime Nebot para convertir sus fracasos en victoria. O puesto de otra manera, su habilidad para administrar de una manera eficaz su principal poder: el dominio político excluyente de la ciudad más poblada del Ecuador (uno de cada seis ecuatorianos viven en Guayaquil).

En estas elecciones, el PSC de Nebot perdió en todo lo que se propuso: el conglomerado La Unidad que formó y que iba a ser como La Concertación chilena (?) fracasó de forma miserable, su candidata quedó a gran distancia (más de 14 puntos) de alcanzar la segunda vuelta, el PSC obtuvo menos de la mitad de asambleístas que obtuvo CREO, la marcha que afirmó que haría “el 8 de marzo, a las 15h00” la canceló, el candidato de su preferencia en la segunda vuelta perdió…

Sin embargo, Jaime Nebot aparece indemne de todas estas derrotas: pierde Viteri, pierde Lasso, pierde cualquiera, menos él. En cualquiera de los dos resultados posibles de la elección del 2 de abril, salía bien parado. El broche de oro de su estrategia fue el discurso del miércoles 26 de abril, transmitido vía Facebook. Este discurso admite dos lecturas.

Primera lectura: Atacar a Lasso

Fueron 8 minutos y medio de utilizar a Lasso como muñeco de trapo en el piso y entrarle a patadas. Nebot se dio gusto: citó a la Iglesia Católica, se burló del fracaso de su rival y lo trató de irresponsable y contradictorio.  

A uno le queda la impresión de que Nebot cumplió su objetivo (lograr que Lasso pierda) y que este último video es el equivalente a mear en su territorio y marcarle los límites a su rival directo.

Segunda lectura: Servir de cortina de humo

El mismo día de este discurso se inauguró el reemplazo del paso a desnivel de la avenida De las Américas con seis meses de retraso de la fecha anunciada por el Alcalde de Guayaquil (1). Nebot cuidó su retórica y en su enlace radial de ese miércoles por la mañana evitó conversar del tema.

Conclusión

El alcalde Jaime Nebot cumple tres objetivos con esta campaña electoral y su “broche de oro” (los dos primeros objetivos son principales, el tercero, tangencial):

1) El triunfo de Moreno (su escenario político más favorable).
2) La disminución de su rival político en Guayaquil, Guillermo Lasso.
3) La no discusión de un tema de interés público como el desplome del paso a desnivel y su tardío reemplazo.

La dignidad del perdedor

26 de abril de 2017


Evoqué una frase de Jorge Luis Borges en una entrevista el día de las elecciones: “Hay una dignidad que el vencedor no puede alcanzar”.

Un ejemplo de ello fue el discurso de John McCain el 4 de noviembre de 2008, cuando perdió la Presidencia de los EE.UU. frente a Barack Obama. Escuché ambos ese martes de elección: me gustó más el discurso de concesión de derrota de McCain que el discurso triunfal de Obama. McCain supo estar a la altura de la sentencia borgeana.

Uno que no estuvo a la altura fue Guillermo Lasso. Su discurso fue contradictorio por dos razones: A) Porque si el CNE es fraudulento, el movimiento de Lasso debería rechazar los resultados electorales que sí los beneficiaron, pues de no hacerlo así, CREO sería un beneficiario del fraude que denuncia; B) Porque si quiere representar la opción del “cambio”, con acciones como ésta, Lasso no se diferencia de lo que critica en los modos del Presidente actual. Esto último lo argumenta muy bien Felipe Burbano de Lara en su columna de opinión del 25 de abril de 2017 (1).

Estas contradicciones de Lasso son muy graves: se relacionan con la coherencia interna de su reclamo (si es fraude, debe serlo no sólo para aquello que no me beneficia) y con su razón de ser (representar un cambio al correísmo). Le restaron dignidad a su derrota.

(1) “Si fue la revolución ciudadana la que llevó la política durante estos diez años al terreno permanente de la confrontación y la polarización, pues la decisión de Lasso tiene el mismo significado: confrontar con el gobierno de Moreno sin darse la oportunidad de abrir, en este momento de transición, el espacio político para exigir un nuevo clima de convivencia”, v. Burbano de Lara, Felipe, ‘El error histórico de Lasso’, Diario El universo, 25 de abril de 2017.

Lassoledad

19 de abril de 2017


Durante la primera y la segunda vuelta, el mejor día para Guillermo Lasso fue el 21 de febrero. Ese día, Lasso estaba en Guayaquil frente a las instalaciones del CNE liderando una protesta por fraude, rodeado de miles de simpatizantes y apoyado por varios políticos, entre ellos, Abdalá Bucaram Jr. y Jaime Nebot. Los sucesos de aquel 21 de febrero parecían confirmar que Guillermo Lasso se iba a convertir en el Gran Contradictor del Correísmo, tal vez en ruta a la Presidencia de la República. Ese día, Lasso era legión.

Sin embargo, después de aquel día, las cosas a Lasso se le fueron yendo como para el carajo. Los primeros en abandonarlo, todavía en campaña, fueron los políticos. Su principal aliado en la provincia del Guayas, Jaime Nebot, tomó distancia con una jugada propia de un “viejo sabido” (1). También lo abandonó Abdalá Bucaram Jr., cuyo candidato a la Vicepresidencia de la República, Ramiro Aguilar, advirtió que CREO “es de la Sierra, es una candidatura de clase media y por eso va a perder las elecciones. Repito, va a perder las elecciones y después va a decir que hubo fraude(2).

Una vez obtenidos los resultados de la segunda vuelta, en efecto, Guillermo Lasso se lanzó a decir que hubo fraude. Lasso advirtió que reclamaría ante la OEA, pero la OEA se apresuró a reconocer el triunfo de Lenin Moreno. Los gobiernos de los países extranjeros, incluido el de los Estados Unidos de América, reconocieron pronto el triunfo de su rival. Así, las cosas a Lasso se le pusieron cuesta arriba: los organismos internacionales y los gobiernos extranjeros le restaban potencia al reclamo por fraude que Lasso empezaba. 

Descartados así los apoyos de los políticos ecuatorianos y de la comunidad internacional, le quedaba a Lasso hacerse fuerte en la sociedad civil. Poco a poco, sin embargo, esos apoyos también han empezado a desgajársele. En este sentido cabe entender la distancia que han tomado frente al discurso del fraude opositores al gobierno como Manuel Ignacio Gómez y Felipe Burbano de Lara.

Tanto Gómez como Burbano de Lara, en sendos artículos elogiosos a Lasso publicados en diario El Universo, enviaron un claro mensaje acerca de la necesidad de voltear la página. Gómez sostuvo que ya fue, que “[q]uedó en el camino la posibilidad de un cambio”, mientras que Burbano de Lara fue más contundente:

“Lasso cometió un solo error en la segunda vuelta: proclamarse triunfador de la elección muy tempranamente sobre la base del exit poll de Cedatos. De allí en adelante, en lugar de capitalizar lo conquistado para seguir trazando las agendas del Ecuador poscorreísta, se puso a jugar con fuego deslizándose al pantanoso terreno del fraude. Y en ese desliz, los avances alcanzados corren el peligro de corroerse y distorsionarse” (3).   

Lasso, sin embargo, se mantiene en sus trece con la estrategia del fraude: ayer ratificó que no reconocerá el triunfo de Moreno (4).

En mi opinión, a Guillermo Lasso le convendría una jugada cortazariana: “No todo está perdido, si tenemos el valor de admitir que todo está perdido, y empezarlo de nuevo”. Con este borrón y cuenta nueva, Guillermo Lasso podría dedicarse efectivamente a “capitalizar lo conquistado para seguir trazando las agendas del Ecuador poscorreísta” de cara a la siguiente batalla: las elecciones seccionales del 2019.

Pero emperrarse en las acusaciones de fraude es una manera de NO “capitalizar lo conquistado”, sea dicho in the parlance of Burbano de Lara. Todo lo contrario: es una vía segura para quedarse cada vez más solo. Lasso ya ha perdido el apoyo de los políticos ecuatorianos y de la comunidad internacional, y se enrumba a un cada vez mayor desgaste entre la sociedad civil opositora al oficialismo. Esto, porque su discurso de fraude está ya en trance de cruzar la frontera que separa un justo reclamo del berrinche y la pataleta.

En conclusión: casi dos meses después de aquel 21 de febrero, el hombre que aquella tarde era legión, hoy se está quedando solo (la compañía de Páez únicamente acentúa su soledad), emperrado en un callejón sin salida discursivo y esforzándose, con una pasión digna de mejor causa, por dilapidar lo que había ganado en varios años de construcción de su imagen política.

(1) De la estrategia de Nebot he hablado en otra parte: v. ‘El extraordinario caso del PSC: triunfar perdiendo’, Xavier Flores Aguirre, 30 de marzo de 2017.
(2) Juan Carlos Calderón, ‘Ramiro Aguilar: el trompón de Jacobito nos mató’ [entrevista], Plan V, 20 de marzo de 2017.
(3) Felipe Burbano de Lara, ‘Lasso, la democracia y el fraude’, Diario El universo, 18 de abril de 2017; Manuel Ignacio Gómez, ‘Gracias, Guillermo’, Diario El universo, 17 de abril de 2017.
(4) Guillermo Lasso dice que no reconocerá victoria de Lenín Moreno’, Diario El universo, 19 de abril de 2017.

El Aniñado Sabido vs. Los Aniñados Bobos

12 de abril de 2017


El chiste se cuenta solo.


Un mensaje de Maquiavelo para el candidato Lasso


Lo que en Juan Manuel de Rosas era una cuestión práctica, Nicolás Maquiavelo (1469-1527) lo teorizó en su obra clásica “El príncipe”:

“Nunca debe dejarse empeorar un mal por evitar una guerra, pues al cabo no se evita, y solamente se dilata en daño propio” (1).

A Guillermo Lasso no le impide acceder a la Presidencia de la República el supuesto “fraude” que ahora alega; se lo impide su relación con Jaime Nebot.

El interés de Nebot es cuidar su territorio, ahora amenazado por AP. Desde esa lógica, Lasso es un intruso y debe ser rechazado (con maestría política: haciendo que él se lo agradezca, como ha sucedido). Desde la lógica electoral que debería entender Lasso, los votos de los “novo-bolivianos” no son suficientes. Lasso debería entrar a disputar de frente el electorado de Guayas y Guayaquil, si quiere crecer lo suficiente como para acceder a la Presidencia de la República.

Así, los intereses de Nebot y los de Lasso son claramente contrapuestos. Mientras Nebot busca conservar su poder, Lasso debería disputárselo para incrementar el suyo. Si Lasso, en esta última elección, hubiera sumado a su triunfo en 13 provincias un triunfo claro en la provincia del Guayas (con unos 200.000 votos de diferencia), por estos días estaría ocupado en la conformación de su gabinete de gobierno.

Ya el tema está para el chuleteo.
 
En conclusión, en esta relación entre Nebot y Lasso, Nebot aplica la Ley del Embudo (2). Mientras Lasso no busque cambiar ese estado de cosas de manera radical, solo dilatará la situación causándose “daño propio”, como lo advertía Maquiavelo en “El príncipe”.

Por supuesto, nadie garantiza que tenga éxito (Nebot bien podría comérselo al escabeche), pero es la única buena pelea que Lasso necesita hacer.

(1) Maquiavelo, Nicolás, ‘El príncipe’, Editorial Edaf, Madrid, 2006, p. 31 [Primera edición: 1532].
(2) En la elección presidencial y de asambleístas del año 2013, CREO resignó participar en las elecciones para asambleístas en la provincia del Guayas para obtener a cambio el apoyo de Nebot contra Correa en Guayaquil. Pésimo arreglo: Guillermo Lasso no solo perdió la posibilidad de sumar más asambleístas (podría haber llegado a catorce y constituir a CREO como una bancada legislativa por sí mismo en la Asamblea Nacional) sino que el apoyo de Nebot no le reportó ningún beneficio: Lasso perdió en todas las parroquias del cantón Guayaquil frente a Correa. Pero lo más grave (lo maestro, desde la perspectiva de Nebot) fue retrasar el crecimiento de CREO en el feudo principal del PSC (este retraso en su crecimiento se reflejó en sus números del 2017). Desde la perspectiva de Nebot, CREO no es un grupo político afín, es la competencia de un mismo mercado electoral. En esta relación entre Nebot y Lasso se ha cumplido la sentencia del político colombiano Alzate Avendaño, quien decía que la política es el arte de defenderse de los amigos.

Juan Manuel de Rosas explica este 2 de abril

10 de abril de 2017


Juan Manuel de Rosas, millonario y caudillo (1):

“… pero a mí parecer todos cometían un gran error: se conducían muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los hombres de las clases bajas, los de la campaña, que son gente de acción. […] Me pareció pues muy importante conseguir una influencia grande sobre esta gente para contenerla o dirigirla y me propuse adquirir esa influencia a toda costa; para esto me fue preciso trabajar con mucha constancia, y hacerme gaucho como ellos, y hacer cuanto ellos hacían, protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus intereses […] me propuse que conociesen que sin mí nada podían…” (2).

Es un mensaje que tiene sentido en el contexto de la derecha costeña, en particular, del electorado guayaquileño. El porteño Rosas en el siglo XIX era como el PSC en el Guayaquil actual: ambos con la enorme ventaja de no ser únicamente de clase media, de tener entrada en los barrios populares, de que sus habitantes conocen “que sin [ellos] nada podían” (lo que en Rosas era rústico, en el PSC es un clientelismo curtido).

Guillermo Lasso debió disputarle a Jaime Nebot este electorado desde la creación misma de su movimiento CREO, allá por el año 2012. Lleva ahora cinco años de retraso, que le pasaron una alta factura este 2 de abril (3).

(1) Juan Manuel de Rosas (1793-1877) dirigió los destinos de un territorio que hoy es la República Argentina entre 1829 y 1852.
(2) Pigna, Felipe, ‘Los mitos de la historia argentina 2. De San Martín a “El granero del mundo”’, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2005, p. 196-7. El resaltado es propio.
(3) Al respecto, v. ‘Cantonal e ineficaz’, Xavier Flores Aguirre, 9 de abril de 2017.

Cantonal e ineficaz

9 de abril de 2017

El saldo de estas elecciones para el alcalde Jaime Nebot: la confirmación de un liderazgo cantonal e ineficaz.

1. La confirmación de un liderazgo cantonal

En una entrevista en Teleamazonas, tras la primera vuelta electoral, Nebot afirmó que la fortaleza del PSC “está evidentemente en la Costa, y particularmente en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro”, pero precisó que es fuerte “fundamentalmente, en Guayaquil” (1).

La confirmación de que su poderío se extiende exclusivamente sobre Guayaquil se dio en esta segunda vuelta. Nebot apoyó a Lasso en esta segunda vuelta, pero Lasso perdió en todas las provincias en las que Nebot afirma que el PSC es fuerte. Lasso perdió en Guayas por 4.00 puntos, en El Oro por 7.54 puntos y en Los Ríos por 17.98 puntos.

Lasso ganó, sin embargo, en el cantón Guayaquil. Por un margen de 5.06% se impuso a Moreno. Nebot le ofreció su apoyo “a cambio de nada” y Lasso pudo aruñarle un triunfo a su rival (en un contexto de derrotas de Lasso en todas y cada una de las provincias de la Costa) en el cantón que Nebot administra. Así, la influencia política de Jaime Nebot se ha acotado a los límites de un territorio cantonal.

2. La ineficacia del apoyo de Nebot

En su última miercolina, el alcalde Jaime Nebot explicó el resultado en Guayaquil:

“Esto es sencillo. El señor Lasso en la primera vuelta sacó 22 por ciento. La doctora Viteri sacó 28 por ciento. Si usted suma 22 por ciento más 28 por ciento son 50 por ciento. Tres por ciento más porque algo de lo poco que sacó Paco Moncayo o Abdalá Bucaram, se reparte esa votación, ¿no es cierto? Ahí están los votos. No hay más, mi amigo” (2).

¿Es esto cierto?

El triunfo de Guillermo Lasso en el cantón Guayaquil se explica, principalmente, por su enorme votación en los sectores de clase media y alta del cantón. En esta segunda vuelta, la misión de Lasso era remontar los votos de diferencia que le había sacado Moreno en la primera vuelta en el cantón Guayaquil, que ascendían a casi 200.000 votos (197.163).

El escenario aparecía favorable para ello. Algunos pensaban que los únicos votos que podrían sumarse a Moreno en la segunda vuelta era el 3% de Iván Espinel. En todo caso, el crecimiento de la candidatura de Guillermo Lasso estaba asegurado. ¿Crecería lo suficiente?

La candidatura de Lasso creció más que la candidatura de Moreno en las 21 parroquias que componen el cantón Guayaquil. Pero creció de manera distinta. En las parroquias en las que Guillermo Lasso obtuvo una brecha de crecimiento en su votación superior al 20%, Lasso triunfó. En las parroquia que Guillermo Lasso obtuvo una brecha de crecimiento inferior a ese 20%, casi invariablemente, perdió (3).

TABLA 1. Resultados de Lenin Moreno y Guillermo Lasso en las parroquias del cantón Guayaquil, en la primera y segunda vuelta

PARROQUIAS
(Votos válidos, 1ra y 2da vuelta)
Lenin
Moreno
1ra vuelta
Lenin
Moreno
2da vuelta
Guillermo
Lasso
1ra vuelta
Guillermo
Lasso
2da vuelta
AYACUCHO
13.777 / 13.870
3.796 (27.56%)
4.782
(34.48%)
4.008 (29.09%)
9.085
(65.52%)
BOLÍVAR
11.318 / 11.444
3.631 (32.10%)
4.708
(41.15%)
2.856 (25.25%)
6.733
(58.85%)
CARBO
21.793 / 22.046
6.543 (30.03%)
8.632
(39.16%)
6.147 (28.21%)
13.412
(60.84%)
CHONGÓN
8.152 / 8.437
4.207 (51.65%)
5.591
(66.24%)
1.314 (16.13%)
2.849
(33.76%)
EL MORRO
2.239 / 2.402
757 (33.82%)
1.206
(50.21%)
444 (19.84%)
1.196
(49.79%)
FEBRES-CORDERO
257.008 / 261.821
93.883 (36.54%)
130.949
(50.02%)
42.512 (16.54%)
130.820
(49.98%)
GARCÍA MORENO
47.379 / 47.734
13.478 (28.45%)
17.601
(36.87%)
11.602 (24.49%)
30.138
(63.13%)
GÓMEZ RENDÓN
5.863 / 6.181
2.077 (35.45%)
3.395
(54.96%)
942 (16.08%)
2.782
(45.04%)
LETAMENDI
75.230 / 76.200
23.737 (31.56%)
32.088
(42.12%)
15.227 (20.25%)
44.088
(57.88%)
9 DE OCTUBRE
9.643 / 9.560
2.775 (29.33%)
3.505
(36.67%)
2.943 (31.11)
6.053
(63.33%)
OLMEDO
11.854 / 11.976
3.759 (31.72%)
4.631
(38.67%)
3.468 (29.27%)
7.346
(61.33%)
PASCUALES
155.728 / 160.580
70.409 (45.24%)
96.920
(60.36%)
24.490 (15.73%)
63.644
(39.64%)
POSORJA
12.933 / 13.603
6.648 (51.44%)
9.195
(67.60%)
1.225 (9.48%)
4.408
(32.40%)
PUNÁ
4.612 / 5.162
2.810 (60.94%)
3.930
(76.13%)
328
(7.11%)
1.232
(23.87%)
ROCA
11.462 / 11.558
3.263 (28.48%)
4.196
(36.30%)
3.487 (30.44%)
7.362
(63.70%)
ROCAFUERTE
11.086 / 11.295
3.131 (28.24%)
4.028
(35.66%)
3.886 (35.05%)
7.266
(64.34%)
SUCRE
13.030 / 13.172
4.126 (31.67%)
5.221
(39.65%)
3.349 (25.71%)
7.946
(60.35%)
TARQUI
460.453 / 472.999
145.178 (31.53%)
203.609
(43.05%)
130.351 (28.31%)
269.320
(56.95%)
TENGUEL
6.237 / 6.572
3.095 (49.58%)
4.275
(65.07%)
1.043 (16.71%)
2.295
(34.93%)
URDANETA
23.273 / 23.371
6.480 (27.86%)
8.565
(36.65%)
5.859 (25.19%)
14.806
(63.35%)
XIMENA
327.571 / 332.382
121.928 (37.25%)
167.142
(50.29%)
63.067 (19.27%)
165.202
(49.71%9
9 DE OCTUBRE
9.643 / 9.560
2.775 (29.33%)
3.505
(36.67%)
2.943 (31.11)
6.053
(63.33%)
TOTAL
1.490.641 / 1.522.365
525.711
(35.28%)
718.578
(47.47%)
328.548
(22.05%)
795.134
(52.53%)

TABLA 2. Incremento de la votación de Lenin Moreno y Guillermo Lasso en las parroquias del cantón Guayaquil e indicación de la brecha a favor de Lasso y del triunfador por parroquia

PARROQUIAS
Moreno
Lasso
Brecha
Triunfador
AYACUCHO
6.92%
36.43%
29.51%
Lasso
BOLÍVAR
9.05%
33.60%
24.55%
Lasso
CARBO
9.13%
32.63%
23.50%
Lasso
CHONGÓN
14.59%
17.63%
3.04%
Moreno
EL MORRO*
16.39%
29.95%
13.56%
Moreno
FEBRES-CORDERO
13.48%
33.44%
19.96%
Moreno
GARCÍA MORENO
8.42%
38.64%
30.22%
Lasso
GÓMEZ RENDÓN*
19.51%
28.96%
9.45%
Moreno
LETAMENDI
10.56%
37.63%
27.07%
Lasso
OLMEDO
6.95%
32.06%
25.11%
Lasso
PASCUALES
15.12%
23.91%
8.79%
Moreno
POSORJA*
16.16%
22.92%
6.76%
Moreno
PUNÁ*
15.19%
16.76%
1.57%
Moreno
ROCA
7.82%
33.26%
25.44%
Lasso
ROCAFUERTE
7.42%
29.29%
21.87%
Lasso
SUCRE
7.98%
34.64%
26.66%
Lasso
TARQUI
11.52%
28.64%
17.12%
Lasso
TENGUEL*
15.49%
18.24%
2.73%
Moreno
URDANETA
8.79%
38.16%
29.37%
Lasso
XIMENA
13.04%
30.44%
17.40%
Moreno
9 DE OCTUBRE
7.34%
32.22%
24.88%
Lasso
TOTAL
12.19%
30.48%
18.29%
Lasso
* Parroquias rurales

TABLA 3. Parroquias del cantón Guayaquil ordenados según su cercanía al 20% de brecha a favor de Lasso e indicación del triunfador por parroquia

PARROQUIAS
Brecha
Triunfador
GARCÍA MORENO
30.22%
Lasso
AYACUCHO
29.51%
Lasso
URDANETA
29.37%
Lasso
LETAMENDI
27.07%
Lasso
SUCRE
26.66%
Lasso
ROCA
25.44%
Lasso
OLMEDO
25.11%
Lasso
9 DE OCTUBRE
24.88%
Lasso
BOLÍVAR
24.55%
Lasso
CARBO
23.50%
Lasso
ROCAFUERTE
21.87%
Lasso
BRECHA DEL 20%
FEBRES-CORDERO
19.96%
Moreno
XIMENA
17.40%
Moreno
TARQUI
17.12%
Lasso
EL MORRO
13.56%
Moreno
GÓMEZ RENDÓN
9.45%
Moreno
PASCUALES
8.79%
Moreno
POSORJA
6.76%
Moreno
CHONGÓN
3.04%
Moreno
TENGUEL
2.73%
Moreno
PUNÁ
1.57%
Moreno

Como se puede apreciar, el apoyo de Nebot mengua en los sectores populares, en los que triunfó Moreno. La brecha de crecimiento en el cantón Guayaquil es del 30.48%, pero en los sectores populares como las parroquias Febres-Cordero, Ximena y Pascuales (que representan casi el 50% de la votación cantonal), esta brecha a favor de Lasso disminuye de manera considerable, al punto que se convierte en un magro 8.79% en Pascuales, donde Moreno le saca casi 20 puntos de diferencia a Lasso (Pascuales es la cuarta parroquia más populosa de Guayaquil).

La votación de los sectores populares y rurales del cantón Guayaquil, así como la votación del resto de los cantones de la provincia del Guayas (con la excepción de Samborondón) es la que aguanta la arremetida de la clase media y alta del cantón Guayaquil y permite, en definitiva, el triunfo de Moreno en la provincia del Guayas.

Como en su momento sostuve, si Guillermo Lasso no remontaba a Lenin Moreno en Guayas, era virtualmente imposible que Lasso triunfe en la segunda vuelta. El 2 de abril lo confirmó.

El apoyo ofrecido por Nebot “sirvió” en los sectores que de todas maneras no lo requerían (el voto de la clase media y alta es voto anti-correísta, por ende, anti-Moreno, diga lo que diga Nebot) pero mermó en los sectores populares, donde era realmente necesario.

Solo resta decir que qué bueno que este fue un apoyo dado “a cambio de nada”, pues no sirvió para nada. Donde no fue redundante, resultó ineficaz.

(1) ‘02 MARZO 2017 Entrevista al Alcalde Jaime Nebot en Teleamazonas’, YouTube [1:11-1:25]
(2) ‘5 ABRIL 2017 ENLACE RADIAL’, YouTube [13:33-14:00]
(3) “Brecha de crecimiento” significa los puntos de diferencia que sacó el candidato Guillermo Lasso frente al candidato Lenin Moreno. La única excepción a esta brecha del 20% es Tarqui, que es una parroquia peculiar, pues en razón de su enorme población (la parroquia más poblada del Ecuador) contiene una enorme población de clase media y alta (Alborada, Sauces, Los Ceibos, Miraflores, Urdesa y Vía a la Costa) así como una enorme población de sectores populares (Chongón, La Prosperina, Colinas de la Florida, Mapasingue, Martha de Roldós). Esta parroquia repite el mismo esquema provincial: los votantes de clase media y alta eligen masivamente a Lasso, mientras que la votación de los sectores populares apoyan mayoritariamente a Moreno.