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Urbanismo responsable vs. Guayaquil (o tres desastres urbanos)

28 de diciembre de 2016

El director de ONU Hábitat, Joan Clos, explica en esta entrevista a diario El Tiempo de Bogotá lo que está mal en el crecimiento de las ciudades (1). Y, de manera nada sorprendente, es como hacer un CHECK LIST de las deficiencias de la administración socialcristiana en Guayaquil:

Una Metrópolis tropical cuyo crecimiento arrastra tres desastres urbanos.

1. PLANEACIÓN A FAVOR DE UN GRUPO DE INTERÉS.

“[El diseño urbano] es levantar el plano, hacer las calles, decir cómo un cruce resuelve los problemas. Tiene que ver con el diseño del espacio público y el diseño de las parcelas edificables, y la relación entre ambos. La planeación se le ha entregado al mercado inmobiliario, y ellos no tienen por qué saber sobre vías públicas porque es un servicio colectivo y no de un proyecto urbanístico. Se les delega a ellos por incapacidad del Estado”.

Como lo han puesto en evidencia los pocos urbanistas que se han preocupado de discutir a Guayaquil en profundidad, la planeación en Guayaquil está en manos del mercado inmobiliario. Para John Dunn, el Municipio se limita “a la simple aprobación de proyectos y construcciones” sin dar “las directrices de crecimiento de la ciudad e implementar una serie de objetivos que permitan medir el crecimiento urbano y la calidad del mismo”. Eduardo McIntosh es aún más rotundo: “Es fácil notar la confusión en el rol que el departamento de planeamiento urbano de Guayaquil debe tener. En lugar de dictar la política de crecimiento a seguir y de coordinar los esfuerzos de los promotores inmobiliarios para maximizar la calidad de sus ofertas, se piensa que el rol del departamento de planeamiento urbano es el de autorizar permisos de construcción y apenas relatar lo que sucede. Es sencillo entender la manera caótica en la cual la ciudad ha venido creciendo" (2).

CHECK

2. CRECIMIENTO DE MANCHA URBANA.

“Lo que estamos diciendo como Naciones Unidas es que, desde el punto de vista de la política urbana, hay que volver a poner la vivienda en el centro de las urbes. Y esto se puede conseguir si lo persigues y lo consideras. Desde el punto de vista funcional y financiero, es lo más eficaz y lo más productivo. La construcción en la periferia tiene como consecuencia que la ‘mancha urbana’ crece, y la dispersión disminuye la productividad de las urbes. Aparte de que el costo de los servicios per cápita es más alto, la productividad de la economía es más baja”.

El hecho de que un economista como Walter Spurrier (no sospechoso de afinidad alguna con el gobierno central) afirme que Guayaquil "creció menos que el resto del país" y que "nuestra ciudad ya no es imán de la migración interna y externa" encuentra una explicación en la forma en la que se ha construido Guayaquil (3). Pero como se demostró en el punto anterior, la “planeación se le ha entregado al mercado inmobiliario” y son ellos la facción ganadora de esta forma de construir, y aunque termine por perjudicar a la ciudad como un todo, ningún cambio puede esperarse bajo el imperio del PSC.

CHECK

3. CRECIMIENTO SEGMENTADO.

“A nivel teórico, la respuesta es siempre la misma: que hay que mezclar a toda la población. Precisamente, la capacidad de innovación y creación de la ciudad proviene no de la separación de grupos, sino de la mezcla de grupos. Este es el ideal. Hay que ver cómo se gestiona en la práctica”.

En la práctica, en Guayaquil el norte es la burbuja. La derrota de una ciudad sucede cuando, como ha pasado con Guayaquil, el aislarse de los demás se convierte en una aspiración común.

CHECK

(1) María Teresa Santos & Ernesto Cortés F., ‘“Sin ley, la urbanización es un desastre”: Joan Clos’, Diario El Tiempo, 16 de octubre de 2016.
(2)Explicando el negocio de la Alcaldía socialcristiana’, Xavier Flores Aguirre, 4 de abril de 2016.
(3) Walter Spurrier Baquerizo, ‘Guayaquil se rezaga’, Diario El Universo, 22 de febrero de 2015.

El futuro fracaso de 'La Perla'

26 de octubre de 2016


Finalmente, llegó el día: una de las dos novedades prometidas durante la cuarta campaña de Jaime Nebot para la Alcaldía de Guayaquil ha sido cumplida (1). ‘La Perla’, una rueda moscovita de 57 metros de altura, ha empezado a funcionar desde las 10h00 de la mañana de hoy. De ella, el arquitecto Eduardo McIntosh escribió unos meses atrás las razones por las que fracasará (2). Sintetizaré sus razones en tres ideas, y en contraste con la atracción turística con la que el alcalde Nebot suele comparar a este emprendimiento: el ‘London Eye’.

1) El número de turistas: La alcaldía de Guayaquil pone los caballos detrás de la carreta. El flujo anual de turistas de Londres, ciudad donde se encuentra el ‘London Eye’, es de 15.000.000, mientras Guayaquil tiene treinta veces menos, alrededor de 500.000. Así, de un número grande de turistas que visite la ciudad, algunos podrían ir a ‘La Perla’. Pero un gran número de turistas no vendrá a la ciudad porque se haya instalado ‘La Perla’. Los turistas son más inteligentes que eso (3).

2) La rentabilidad: En Londres, la entrada cuesta desde 25 USD en adelante. Además, el ‘London Eye’ tiene un esquema de ‘naming rights’ financiado por British Airways y la francesa EDF (la ventaja de llamarse Londres). En Guayaquil, la entrada más barata cuesta 3.50 USD y no cuenta con ningún financiamiento adicional. Únicamente con el apoyo de la Alcaldía de Guayaquil, la que cedió con facilidades un espacio público para realizar una inversión privada (la ventaja de ser amiguito del alcalde) (4).

3) La ubicación: Londres es una ciudad en la que el ‘London Eye’ es apenas una atracción adicional. Situado sobre el ‘South Bank’, en un malecón no cercado sino integrado a la ciudad, el ‘London Eye’ está localizado en un espacio lleno de atractivos (incluido uno llamado ‘Undercroft’, dedicado a skaters y grafiteros). Además, Londres es en sí mismo un hub internacional, la capital cultural y financiera de Europa y una ciudad con un flujo anual de 15 millones de turistas. Guayaquil tiene apenas el Malecón 2000, copia barata del Bayside de Miami.

*

El alcalde Nebot está equivocado en su comparación de ‘La Perla’ de Guayaquil con el ‘London Eye’ de Londres. Mientras el ‘London Eye’ es un ejemplo de inversión capitalista en una ciudad pujante, ‘La Perla’ de Guayaquil es un ejemplo de ‘capitalismo de amigos’ (crony capitalism) de una ciudad decadente (5). Mientras el ‘London Eye’ es un motivo más de orgullo para una ciudad con una potencia cultural formidable (la ciudad con mayor cantidad de museos gratuitos en el mundo, p. ej.), ‘La Perla’ evidencia el tamaño de nuestro provincianismo. Como lo ha advertido McIntosh: “Una réplica barata del London Eye en el malecón de Guayaquil sería lo mismo que la torre Eiffel de Vinces, un hazmerreír” (6).

"I wanna be like Vinces". Guayaquil, ciudad aspiracional. Fuente.

El alcalde Nebot está equivocado. Cuando inauguró unas fuentes de agua el 31 de octubre de 2011 (hace casi cinco años), Nebot anunció que aquel era un “ícono turístico a nivel nacional e internacional que convocará diariamente a muchísimas personas para disfrutar de estos juegos” y que traerá “inversión, empleo y bienestar” (7). Por supuesto, el alcalde se equivocó de cabo a rabo. Ni acudió el turismo (¿en serio pensaron que iba a ir a ese adefesio? –hay que ser idiota), ni hubo “inversión, empleo y bienestar”. Pura paja.

Pues como será ‘La Perla’, ni más ni menos.

(1) La otra promesa de campaña era un nuevo monumento a Guayas y Quil, ese mitológico adefesio que costó dos millones y medio de dólares, v. ‘El monumento a Guayas y Quil’, Xavier Flores Aguirre, 11 de diciembre de 2016.
(2) Guayaquil: Drinking the Kool Aid’, Eduardo McIntosh, 13 de enero de 2016.
(3) La alcaldía de Guayaquil los subestima, pues los juzga con el mismo rasero con el que juzga a los habitantes de la ciudad que administra.
(5) Como lo afirma el economista Walter Spurrier: “Quito, capital económica indiscutible”, título que perdió Guayaquil durante la administración de Jaime Nebot, v. Walter Spurrier, ‘Guayaquil se rezaga’, Diario El universo, 22 de febrero de 2015.
(6)Guayaquil: Drinking the Kool Aid’, Eduardo McIntosh, 13 de enero de 2016.
(7) Dijo, en acto de comicidad involuntaria, que esas fuentes de agua ponían a Guayaquil “a nivel de ciudad como Barcelona y Las Vegas”: Tremendo pedo mental, v. ‘Fuentes de cerveza (ante el fracaso de las de agua)’, Xavier Flores Aguirre, 27 de mayo de 2016.

Reconstruir con "acero vegetal"

13 de julio de 2016


En las costas de la zona norte de la provincia de Manabí y en la provincia de Esmeraldas se encuentra la zona de subducción en la que colisionan la placa oceánica de Nazca con la placa continental Sudamericana. 

Fuente: 'Ruptura geológica genera terremotos en la Costa ecuatoriana'.
 
Esta es una zona en la que se han registrado cinco terremotos de los más fuertes que ha sentido el país (1). Frente a las costas de Esmeraldas, el 31 de enero de 1906 se registró un sismo de magnitud 8.8 en la escala de Ritcher (2); durante mucho tiempo (48 años) fue el terremoto más fuerte registrado en el mundo, hasta el registro en 1952 de un terremoto en el Mar de Ojotsk, en las cercanías de la península de Kamchatka, Rusia (3).

En particular, fue devastador el tsunami a consecuencia del terremoto:

“El movimiento del mar que llevó las aguas sobre los altos árboles destruyó centenares de vidas. Fue precedido de un rumor hondo y profundo y el suelo quedó literalmente cubierto de peces y aves” (4). 
Después del terremoto de Pelileo de agosto de 1949 que causó alrededor de 6000 muertos, este terremoto de 1906 es el que ha provocado más víctimas fatales: se calculan entre 1000 y 1500 muertos (5). Este terremoto sucedió hace 110 años, pero nos puede enseñar una lección valiosa.

Según expertos que estudiaron este terremoto (recordemos que durante más de medio siglo fue el más fuerte jamás registrado) indicaron que su efecto pudo haber sido mucho más devastador:

“Si todas estas casas hubieran estado hechas de ladrillos y piedras, toda la ciudad [de Tumaco] habría sido destruida por el primer impacto del movimiento, enterrando así bajo sus escombros a la mayoría de los habitantes, pero como estaban hechas de madera, muy dura además y muy bien encajada, poseen una gran elasticidad y resistieron muy bien a los movimientos” (6). 
La casa de mi bisabuela en el centro de Manta, de madera centenaria, resistió sin dificultad el terremoto de magnitud 7.8 del 16 de abril de 2016. Y seguramente resistiría uno de magnitud 8.8 como el que resistieron las casas de madera del año 1906, por las que salvaron la vida muchas personas. Lo mismo no puede decirse de tantas y tantas construcciones de cemento que resultaron “trampas mortales” para sus habitantes y causantes de centenas de muertos.

El shock del terremoto ha sido muy doloroso para el país, pero es también una oportunidad única para reconstruir la ciudad con el uso de materiales alternativos como la madera, más resistentes a los terremotos, más frescos y más atractivos para el turismo (7). Diario Expreso escribió, por ejemplo, sobre el posible uso de caña guadua en la reconstrucción. Su artículo destacó varios de los beneficios de la construcción con caña guadua (resistencia, durabilidad, aislante térmico, retardante del fuego) y describió como a raíz del terremoto “algunas viviendas de este material permanecían de pie al lado de otras de cemento que habían colapsado” (8).

Quien probablemente mejor ha difundido esta idea del uso de la caña es el arquitecto Eduardo McIntosh, citado en esta nota de diario Expreso. En su cuenta de Twitter ha expuesto varias de las ideas que podrían hacerse realidad:





Fuente: Twitter de Eduardo McIntosh. El "test sísmico" a la caña guadua puede observarse aquí.

Estas ideas no son necesariamente baratas de ejecutar; es claro, por supuesto, que libradas a su suerte, las personas preferirían reconstruir con cemento, por rapidez y abaratamiento de costos. Pero allí es donde el Estado debería intervenir con políticas públicas para incentivar las construcciones con madera, con bambú, con caña guadua, en particular, para las construcciones que se orientan a la prestación de servicios turísticos.

Bien se sabe que toda crisis es también oportunidad. En esta ocasión, una oportunidad para construir bien, respetando el derecho a la ciudad, con cuidado social y ambiental, así como con las medidas de seguridad necesarias para prevenir los daños de un próximo terremoto. Porque los terremotos son previsibles (en Ecuador sabemos que sucederán, porque estamos situados en el cinturón de fuego del Pacífico; lo que no sabemos es cuándo) y lo que debemos procurar es que nuestras construcciones sean resistentes a su impacto, porque la ciencia de la construcción nos faculta a ello. Como lo ha dicho Shigeru Ban, arquitecto ganador del premio Pritzker, “los terremotos no matan a la gente, sino los edificios mal construidos” (9).  

(1) "Debemos recordar que la zona de subducción ecuatoriana es la fuente de los sismos más grandes que se han registrado en el país, entre los que se puede mencionar al gran terremoto del 31 de enero de 1906 con una magnitud de 8.8 [...], al sismo del 14 de mayo de 1942 con una magnitud de 7.6, al sismo del 19 de enero de 1958 con una magnitud de 7.7 y al sismo del 12 de Diciembre [sic] con una magnitud de 8.2", al que debe sumársele los terremotos del 16 de abril de 2016, de magnitud 7.8 en la escala de Ritcher, v. 'Estudio sísimo de la zona de subducción frente a las costas de Manabí', Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, 10 de junio de 2011.
(2)A 105 años del terremoto y tsunami de Esmeraldas, ¿está Ecuador preparado para un evento similar?’, Instituto Geofísico, 31 de enero de 2011. La respuesta, cinco años después es clara: no lo está.
(3) Aún el día de hoy, consta en el top ten de los terremotos registrados de mayor magnitud a nivel mundial desde el año 1900: v. 'Magnitude 8 and Greater Earthquakes Since 1900', United States Geological Survey.
(5) 'Gran terremoto de Pelileo: 5 de agosto de 1949', Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, 5 de agosto de 2012. 
(7) 'Los desastres naturales tienen un efecto positivo sobre el turismo', Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. 
(8) Nelson Tubay, 'La hora de la caña guadua', Diario Expreso, 30 de abril de 2016. A raíz del terremoto del 16 de abril se informó de varios edificios de madera que sobrevivieron intactos su impacto, aún estando en la zona crítica: v. ‘CanoaBeach Hotel, un refugio de madera que sigue en pie luego del terremoto’, Diario El universo, 22 de abril de 2016.
(9) Ibíd.

¿Quién es el responsable por la impunidad de estas muertes?

11 de julio de 2016


Unos días atrás, publiqué un artículo titulado ‘¿Quién es el responsable de estos muertos?(1) en el que argumenté la existencia de indicios que conducían a presuponer la “responsabilidad extracontractual por omisión” del Municipio de Guayaquil en las muertes causadas por el desplome de un paso a desnivel, cuyo mantenimiento era de su responsabilidad, por lo que “resultaría obligado a la reparación de los daños causados a los familiares de Jorge Patiño Flores y de Vicente Rivas Plaza, por su injusta muerte”. Estos indicios son: 1) Las declaraciones de los especialistas en este tipo de estructura, expresadas la semana anterior al terremoto; 2) El hecho de que el Municipio de Guayaquil suele ser ineficaz en los controles (otros ejemplos: controles ambientales, como el caso de Balsasud; controles de construcción de edificaciones, como ha quedado demostrado a raíz del terremoto); 3) El hecho de que es una de las dos estructuras de cemento que se cayó, a pesar de ser un movimiento de intensidad mediana (por la lejanía con el epicentro).

En un proceso judicial, una investigación a partir de estos indicios serviría para responder a las preguntas que, en relación con este tema, ha planteado el arquitecto urbanista Eduardo McIntosh. Preguntas de sentido común:
 

 
En rigor, las respuestas a estas preguntas las debió investigar el periodismo de la ciudad donde se produjeron dos víctimas mortales por el colapso de una construcción cuyo mantenimiento estaba a cargo del Municipio de Guayaquil. La muerte injusta de dos personas por un hecho que podría imputarse a la administración pública, en ciudades del primer mundo, provocaría escándalos mediáticos; en Guayaquil, ello no es causa siquiera de una olita. A la muerte física de estas personas les siguió la mediática: en días, o (como en el caso de Vicente Rivas) apenas a horas de saberse de su muerte. Casi nadie recuerda que se llamaban Jorge Patiño Flores y Vicente Rivas Plaza.

Porque como se conoce de sobra, el periodismo de Guayaquil es completamente inútil para investigar cualquier asunto relacionado a la administración de la ciudad. Híper-crítico con todos los gobiernos centrales que han pasado, pero siempre servicial al gobierno local de la ciudad donde residen estas empresas de periódico, radio y televisión.

Probaré una porción de esta afirmación con una sencilla observación sobre las columnas que se publicaron en la página de opinión de los diarios El universo y Expreso durante los días siguientes al terremoto, contados a partir del primer día en que estos diarios publicaron opiniones sobre el terremoto del 16 de abril (el 19 de abril) y por espacio de dos semanas.

Artículos publicados en diarios El Universo y Expreso (19 de abril-2 de mayo) sobre el terremoto del 16 de abril.

Diario El Universo
Diario Expreso
19 de abril (5 de 6)
19 de abril (3 de 6)
"Organización" (Editorial)
"Unidad frente a la catástrofe" (Editorial)
"Desafíos de una tragedia" (Hernán Pérez)
"El terremoto y las ventanas rotas" (Paúl Palacios)
"Si no ayuda, al menos no estorbe" (Beatriz León)
"Solidaridad" (Diana Acosta)
"El batacazo del FMI" (Felipe Burbano)

"La sombra de la evasión" (Leonardo Valencia)

20 de abril (4 de 6)
20 de abril (4 de 6)
"Problema sanitario" (Editorial)
"Solidaridad internacional" (Editorial)
"Lecciones con intensidad 7.8" (David Samaniego)
"Ser Ecuador unido y solidario" (Willington Paredes)
"Tras cuernos, palos" (Pedro Valverde)
"E pur si muove" (Fernando Cazón)
"Junta de Reconstrucción de Tungurahua" (Mauricio Gándara)
"Congoja" (Luis Sarrazín)
21 de abril (3 de 6)
21 de abril (5 de 6)
"Esfuerzo conjunto" (Editorial)
"Valiosa acción de rescatistas" (Editorial)
"Al empate, Calceta" (Enrique Rojas)
"Resiliencia" (Florencio Compte)
"La sociedad y el terremoto" (Luis Verdesoto)
"La reconstrucción" (Clemente Haro)

"Solidaridad y unidad" (Byron López)

"Ambato" (Rómulo López)
22 de abril (5 de 6)
22 de abril (4 de 6)
"Reconstrucción" (Editorial)
"La salud después del terremoto" (Editorial)
"La sociedad civil al rescate" (Gabriela Calderón)
"Financiar la reconstrucción" (Eduardo Carmigniani)
"Reconstrucción posterremoto" (Jorge Alvear)
"Sentimientos" (Teresa Nuques)
"Manabí, la hospitalaria" (Orlando Alcívar)
"De pie" (Irene Vélez)
"Tiempos de alianza" (Vianna Maino)

23 de abril (5 de 6)
23 de abril (5 de 6)
"Construcción y educación" (Editorial)
"Reconstruir el país unidos" (Editorial)
"Corazones generosos" (Alfonso Oramas)
"Solidaridad y asociaciones mentales" (Jaime Rumbea)
"El Ecuador que no vemos" (Nila Velásquez)
"Dolor y solidaridad" (Abelardo García)
"Solidaridad…" (Pablo Lucio-Paredes)
"Tiempo de solidaridad" (Roberto Passailague)
"Luces, sombras, acciones" (José Mario Ruiz)
"El dolor no descansa" (Nelly Jaramillo)
24 de abril (6 de 8)
24 de abril (5 de 6)
"La gran lección" (Francisco Febres-Cordero)
"Dos réplicas y otras réplicas (Editorial)
"¿Qué podemos aprender?" (Iván Sandoval)
"Medidas ante la tragedia" (Clemente Haro)
"Lecciones del terremoto" (Walter Spurrier)
"Al servicio de la humanidad" (Guillermo Arosemena)
"Sanar, cicatrizar, convalecer" (John Dunn)
"Vencer la adversidad" (Willington Paredes)
"Para rehabilitar Manabí" (José Fernando Navia)
"Tragedia nacional e institucionalidad" (Gaitán Villavicencio)
"Lecciones chilenas ante los terremotos" (Juan Jacobo Velasco)

25 de abril (4 de 6)
25 de abril (5 de 6)
"Solidaridad y voluntad" (Paola Ycaza)
"Impuestos y recesión" (Editorial)
"Catástrofe y política" (Simón Pachano)
"¡Y ahora, la reconstrucción!" (Byron López)
"Unidad ante la reconstrucción" (Roberto Aspiazu)
"Días de dolor y ejemplo" (Joaquín Hernández)
"Tragedia, solidaridad e ineptitud" (Ramiro García)
"De la solidaridad a la indolencia" (Gerardo Apolo)

"Crítica constructiva" (Roberto López)
26 de abril (4 de 6)
26 de abril (4 de 6)
"Seguir adelante" (Antonio Ayoví)
"Los jóvenes respondieron" (Editorial)
"Sin palabras" (Mónica Varea)
"Fondo de reconstrucción" (Paul Palacios)
"'Ojalá nos llegue alguito'" (Felipe Burbano)
"Frases desafortunadas" (José Luis Ortiz)
"Terremotos y seguros" (Eduardo Peña)
"¿Prohibido llorar?" (Diana Acosta)
27 de abril (2 de 6)
27 de abril (3 de 6)
"La naturaleza y nosotros" (Nelsa Curbelo)
“El país unido responde” (Willington Paredes) 
"La agonía del jaguar" (Giovanni Carrión)
“Seguimos temblando” (Fernando Cazón)

“Penas y medidas” (Luis Sarrazín)
28 de abril(4 de 6)
 28 de abril (4 de 6)
"Rehabilitación de sectores productivos damnificados" (Gonzalo Gómez)
“Terremoto y sociedad” (Editorial) 
"¡Lo haremos!" (Betty Escobar)
 “Somos vulnerables” (Florencio Compte)
"El terremoto partidizado" (Ricardo Tello)
“El desastre” (Clemente Haro) 
"9 terremotos por año" (Juan José Illingworth)
“’Déjenos llorar, presidente’” (Rómulo López)
29 de abril (3 de 6)
29 de abril (2 de 6)
"Después de la tragedia" (Orlando Alcívar)
“La unidad nacional como utopía” (Editorial) 
"7,8 y Chernobil" (Fernando Balseca)
“Decisiones conjuntas” (Teresa Nuques)
"Consensos para reconstruir" (Juan Jacobo Velasco)

30 de abril (3 de 6)
30 de abril (2 de 6)
"Catástrofe y resiliencia" (Alfonso Oramas)
"Efectos psicológicos del sismo" (Editorial)
"Solidaridad vivida" (José Mario Ruiz)
"Parece mentira" (Nelly de Jaramillo)
"Ecuador 2016: acuerdos comerciales y crisis económica" (Juan Falconí)

1 de mayo (2 de 6)
1 de mayo (2 de 6)
"Como ave fénix" (Walter Spurrier)
"Nos duele Manabí" (Willington Paredes)
"¿Qué ha cambiado?"
"Estado y catástrofe" (Gaitán Villavicencio)
2 de mayo (4 de 6)
2 de mayo (1 de 6)
"Estrés posterremoto" (Alicia Miranda)
"Genio y figura…" (Francisco Cuesta)
"Las secuelas" (Simón Pachano)

"Tristeza, rabia, esperanza" (Manuel Ignacio Gómez)

"'¿Estás loco?, ¡Es la primera!" (León Roldós).


En las dos semanas de opinión publicada posteriores al terremoto, diario El universo publicó 86 editoriales y diario Expreso publicó 84, de las cuales 54 y 49 trataron respectivamente acerca del terremoto. Así, en las dos semanas siguientes, los principales diarios privados asentados en la ciudad de Guayaquil, cuyos editorialistas son en su mayoría guayaquileños que viven en la ciudad, trataron en 103 de 170 editoriales sobre el terremoto del 16 de abril. Eso es el 60.58%: más de 6 de cada 10 editoriales escritas en la prensa de Guayaquil durante ese período fueron sobre el terremoto pero NINGUNA se refirió al desplome del paso a desnivel sobre dos personas sucedido con ocasión del mismo, en Guayaquil.

Dos muertos en su ciudad, pero ninguna palabra del periodismo de opinión. Ni para bien, ni para mal. Ni para atacar las supuestas omisiones del Municipio (algo impensable en el Guayaquil socialcristiano) ni para defender su gestión en materia de mantenimiento. Bah, como si el Municipio necesitara defensa: la mejor defensa para su gestión es el incesante olvido.

Es como si el desplome y las muertes no hubieran existido: Esta es la clave de su impunidad.

Una prensa que no investiga, implica que no hay exigencia de veracidad de ningún tipo a la Alcaldía de Guayaquil. Y en ciudad tan dormida como Guayaquil no la habrá, salvo que se la exija una parte interesada en saber lo qué pasó. La primera que se me ocurre, por haber dos víctimas mortales por un hecho que tiene toda la apariencia de ser atribuible a omisiones del municipio, son los familiares de las víctimas. Ellos tienen el derecho a saber la verdad sobre lo qué pasó, sobre por qué colapsó el paso a desnivel y quiénes son los responsables por omisión de su desplome. Ellos tendrían derecho a tomar acciones legales para obtener una indemnización por el daño causado, e incluso a seguir las acciones legales contra los responsables por el delito de “Muerte provocada por negligencia de contratista o ejecutor de obra”, dispuesto en el artículo 378 del Código Orgánico Integral Penal.

Por reemplazo de nuestra prensa inútil, debería haber un juicio que investigue realmente lo que pasó, para indagar sobre las preguntas hechas por McIntosh, para recabar información y para atar cabos. En memoria de Jorge Patiño Flores y de Vicente Rivas Plaza, en procura de una justa reparación por unas muertes que no debieron ser.

(1) 'Quién es el responsable de estos muertos', Xavier Flores Aguirre, 6 de julio de 2016.