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Trujillo in the Sky with Diamonds

1 de octubre de 2018


Dijo el Presidente del Consejo transitorio, Julio César Trujillo AKA “Notario Cabrera de la Política”, en una entrevista reciente: “Desgraciadamente los legisladores están fuera de nuestra competencia, no podemos cesarlos. A ratos creo que querían acortarnos las alas o cortarnos el vuelo en algunos campos, porque me siento limitado en las facultades que tengo, especialmente ante las expectativas del pueblo ecuatoriano, no puedo hacer todo lo que el pueblo quiere y yo quisiera”.

Me deleita que dice querer cesar a los representantes del pueblo porque es lo que el pueblo quiere que es lo que él también quiere. Todo un mismo querer.

Este viejito está en un acid trip.

Bucaram vs. Nebot: La Pelea del Siglo (pasado)

24 de junio de 2017


Un desubicado

Abdalá Bucaram Ortiz (n. 1952) es un político que regresa después de un largo exilio (1). En la memoria colectiva de Guayaquil, Bucaram representa una época de nuestra ciudad: el desorden, la vocinglería y la corrupción de los años ochenta (2). Bucaram ha vuelto, pero en su conducta no ha superado la retórica y la actitud de esa época, que marca su estilo político (3). Bucaram ha vuelto, pero con los ochentas todavía insertos. Los Iracundos lo testimonian.

Abdalá Bucaram ya no electriza a su público como lo hizo en sus buenas épocas (hasta la segunda vuelta de la elección presidencial de 1996). Hoy apenas lo entretiene. No es un líder de masas, es folklore. Su rol político es marginal, pero puede resultar importante en la historia de Guayaquil como un removedor de caca.

Porque Abdalá Bucaram es el Loco que ama… que ama odiar. Y el odio requiere siempre de un enemigo.

Otro desubicado

Jaime Nebot Saadi (n. 1946) ha consolidado su dominio hegemónico de la ciudad de Guayaquil. En esta ciudad, desde 1992 los alcaldes socialcristianos (Febres-Cordero y Nebot) han capitalizado la superación del roldosismo y se han erigido como sus salvadores.

El modelo de desarrollo socialcristiano, ni supera el roldosismo, ni significa una alternativa viable para Guayaquil. El liderazgo autoritario, el capitalismo de amigos, el crecimiento urbano que privilegia el bien privado por encima del bien público, sin planificación ni cuidado ambiental: toda la orquestación del PSC es típicamente ochentera.

Por lo anterior, Jaime Nebot registra muchos aspectos vulnerables en su administración de la ciudad. La vocinglería de Bucaram podría ocuparse de ellos.

El escenario

En 1985, el alcalde de Guayaquil Abdalá Bucaram Ortiz tenía unos pocos años en política (empezó como Intendente de la provincia del Guayas durante la administración de su cuñado Jaime Roldós en 1979) y el gobernador de la provincia del Guayas Jaime Nebot Saadi tenía aún menos (se inició en política con ese cargo, durante la administración de su mentor León Febres-Cordero, en 1984). Esas dos autoridades con asiento en Guayaquil se enfrentaron los años 1984 y 1985, y hubo detenidos, heridos y muertos en ambos bandos. En junio de 1985, Bucaram opinó que las Fuerzas Armadas “solo sirven para desfilar en octubre y se llevan la mitad del presupuesto nacional” y Nebot lo demandó por injurias calumniosas para meterlo en cana. Todo orquestado, Vieja Guardia style. Ante la inminencia de la prisión y lo que en ella le podría suceder, Abdalá Bucaram se avocó a su primer exilio en Panamá.

En 1996, Bucaram y Nebot se enfrentaron en la segunda vuelta para elegir Presidente de la República del Ecuador. Triunfó Bucaram, pero no duró mucho. En 1997, a instancias de una orquestación del PSC et al. (con el PSC capo di tutti capi) se orilló a Bucaram a un nuevo exilio en Panamá (su tercero).

En 2017, Nebot es el alcalde de Guayaquil y Bucaram ha vuelto. Bucaram es un político que necesita un enemigo para existir. Nebot tiene algunos aspectos débiles que pueden ser aprovechados por Bucaram. Nebot, conceptualmente, representa el ethos ochentero, el greed is good de Gordon Gekko; en la práctica, es un representante del “capitalismo de amigos”, de un crecimiento urbano perverso y de las mañas de la Vieja Guardia política; como pieza de un juego estratégico, es un antiguo enemigo y alguien a quien ya Bucaram ha vencido en lo que más les importaba a ambos. Es, por ende, un candidato ideal para renovar su enemistad.

Fight!

Es prematuro saber cómo se desenvolverán las cosas, pero el hecho cierto es que grosso modo se enfrentarán dos estilos políticos en Guayaquil: el caos corrupto bucaramista versus el orden tramposo socialcristiano. Dos estilos esencialmente ochenteros, vuelven entonces a enfrentarse. Guayaquil es una ciudad atrapada en el pasado (4).

Abdalá Bucaram buscará remover la caca y salpicar con ello a la administración del PSC, en especial, al alcalde Nebot. Payback time. Y puede que su época haya ya pasado, pero Bucaram todavía puede ser útil para la superación de su viejo enemigo.

En una sociedad tan homogénea como la guayaquileña, Bucaram puede jugar el papel de un disruptor. El Loco no tiene nada que perder. Y no importa tanto el emisor, porque lo importante es nombrar las cosas, que de a poco a poco estas empezarán a discutirse (5).

Así, Abdalá Bucaram vs. Jaime Nebot en el trienio 2017-2019 es la pelea del siglo. Pero del siglo que ya pasó. Y eso significa dos cosas.

Primero: el que una pelea del siglo pasado sea la modernidad política de Guayaquil, habla horrores de la debilidad cívica de nuestra ciudad.

Segundo, que lo que quede de esta pelea, debe ser un punto de partida para pensar de manera distinta a Guayaquil. Principalmente, para pensarla a la contra de este par de políticos desubicados y caducos.

(1) En rigor, son cuatro “exilios”. El primero, en 1985, con retorno en 1987; el segundo, en 1988, con retorno en 1990; el tercero, en 1997, con breve retorno el 2005; el cuarto, en 2005 hasta su retorno definitivo el 2017. En un lapso que abarca 32 años, Bucaram ha pasado un 25% (alrededor de ocho años) en el Ecuador. El resto, en sus sucesivos asilos en Panamá.
(4) En Guayaquil, uno puede tener la sensación de que una canción de Vilma Palma podría ser un hit del verano: una ciudad carcomida por su pasado.
(5) Esta intuición la abrigó un diputado ecuatoriano a la Asamblea Constituyente del año 1883 la primera vez que se discutieron los derechos de la mujer al voto (en los primeros 53 años del Estado ecuatoriano el tema no se había hablado jamás: era a fact of life). El diputado expresó una honda preocupación por lo acontecido en la Asamblea: “[n]osotros no debíamos haber discutido este punto porque hay el peligro que las mujeres abran los ojos y crean que pueden ser ciudadanas”. (‘El sufragio femenino en el Ecuador’). Ese es el riesgo que corre la Alcaldía de Guayaquil: que el nombrar y discutir nuestros problemas urbanos termine por empoderar a una ciudadanía, hoy dormida.

El stand-up de Bucaram [2017]

22 de junio de 2017


El primer discurso de Abdalá Bucaram (n. 1952) en Ecuador, después de su fallido retorno en abril del 2005, se llevó a cabo en las calles Francisco Segura y la 24 de esta ciudad de Guayaquil, el sábado que pasó. Su manantial de guatdefoquismos se puede ejemplificar con los siguientes 10 puntos, en un creciente “WTF?

Bucaram en tarima. Fuente

10) “Yo necesito que nadie se mueva. Estoy hablando con mi pueblo, pues”. Esta frase fue un síntoma porque, en general, Bucaram estuvo incómodo en la tarima. Y como es un incontinente verbal, lo hizo notar [25:55-26:10].

9) Le envió un mensaje “cifrado” a Jaime Nebot: le va a extender la mano “aunque se me lleve las huellas digitales” [46:49-46:55] (1).

8) “Yo tuve varios traidores, y deben saber la verdad. La primera, una señora [Rosalía Arteaga], que fatigaba su cuerpo con mis enemigos, para dar un golpe de Estado. Un traidor, testaferro, llamado Fabián Alarcón. Y unas Fuerzas Armadas oligárquicas, que se entregaron a un general que me traicionó [Paco Moncayo]”. Su “confesión” sobre el golpe de Estado es de una simpleza conmovedora [23:29-24:00] (2).

7) Su cuento sobre el político argentino Juan Domingo Perón, “ladrón, cabrón y maricón”: un larguísimo divague para llegar a la conclusión de que “el pueblo quiere a Abdalá” [20:18-22:32].

6) “El Loco no es de esos políticos que cuando bailan, bailan para atrás. Yo bailo para adelante” (gesto lascivo incluido). Bucaram es un adulto mayor, que piensa y vive como un adolescente perpetuo [19:58-20:07].

5) Se atrevió a sugerir que había sido un excelente alcalde de Guayaquil (“Alcalde insuperable”) [43:30-43:40].

4) “Este partido se llama pueblo contra oligarquías ecuatorianas, compatriotas”. This is good ol’ populism [36:38-36:48]

3) Abdalá está en una misión divina: “Porque Dios, Dios, a sus elegidos, les deja tinta en el tintero. Y acá llego yo, lleno de tinta, por arriba, por abajo y por todos lados, pura tinta, para cobrármelas a las oligarquías nacionales. Un aplauso para El Loco” [41:17-41-40].

2) “Cuando nos limpiamos el trasero, nos limpiamos con papel blanco, compatriotas”. Una exaltación anal de la lucha contra el racismo, al servicio de la ultra-demagogia [28:55-29:55].

1) “Yo he visto llorar a Dios, yo he sentido llorar a Dios”: en su delirio de ser un Elegido de Dios (v. punto 3), Bucaram no es que le haya visto las nalgas en la zarza como Moisés... es que lo ha visto a Dios mismo, y además, ¡lo ha visto llorar, lo ha “sentido” llorar! [26:38-27:50]

Troesma.

La verdad de la milanesa: Abdalá Bucaram ya no electriza a su público, apenas lo entretiene. En este país, ya distinto al país que había 20 años atrás y que lo eligió presidente en vez de elegir a su enemigo Jaime Nebot, Bucaram está condenado a desempeñar un rol más o menos marginal.

Pero una cosa es cierta: Bucaram buscará recuperar su espacio en Guayaquil, a costa de su viejo enemigo. Y tiene un ventilador y un montón de mierda para tirarle.

(1) Es moneda común que El Loco lo raye a Nebot de ladrón con este chiste, v., ‘Usted escucha a Correa y es una mala copia de Bucaram’. En general, como le ganó en la elección más importante de su vida política, Bucaram lo tiene a Nebot para el chuleteo, pues “Nebot jamás superó su derrota electoral”, en razón de lo cual Bucaram afirma que “él vive lleno de odio y yo lo entiendo, porque la gente le hacía bromas, desde el día antes de la elección (segunda vuelta electoral). La gente decía en las calles que Nebot le había dicho a su mujer: “Mijita, desde mañana te acostarás con el Presidente de la República”, y la mujer había dicho: “¡No, por favor, con Abdalá no!”, Ibíd.
(2) El cuento de El Loco es que Rosalía Arteaga vacilaba con Paco Moncayo y su hermana, Claudia, con el embajador de la Yoni, Leslie Alexander, v. Ángel Beccassino, ‘¿Quién le teme a Abdalá Bucaram?’, Editorial Nuevamerica, Bogotá, D.C., 2006, p. 125.

Un tribunero y un académico

9 de marzo de 2017


Guayaquil, bajo la administración de Jaime Nebot, se ha caracterizado por resistir a los que ha considerado abusos del gobierno de Rafael Correa. En esto, Jaime Nebot tiene un antecedente en Pedro Carbo, quien como presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil presentó una clara y frontal resistencia a los abusos perpetrados durante las presidencias conservadoras de Gabriel García Moreno (1861-1865 y 1869-1875). Por supuesto, los argumentos dados por Nebot y por Pedro Carbo son muy distintos.

Nebot, por ejemplo, dice que una sentencia tiene “la eficacia del papel higiénico”, cuando de resistirse a la orden de un juez en su territorio se trata (1).

Pedro Carbo (1813-1894)

Pedro Carbo, en cambio, demostró ser un hombre de leyes:

“Nos hemos propuesto en este opúsculo defender al poder temporal [frente a la iglesia católica] sin ningún jénero de prevención civil ó relijiosa, y para ello nos ha sido indispensable comenzar por defender la Constitución de la República, fieles como siempre hemos sido al principio Constitucional, que siempre hemos defendido en las diferentes situaciones en que nuestro país se ha encontrado” (2).

El contraste grafica la diferencia entre un tribunero y un académico.

Además, otra diferencia no menor: Pedro Carbo defendió principios liberales, siempre expuestos de forma fundada y clara (su oposición al concordato es gran ejemplo de ello). Lo usual en Nebot, en cambio, es jugar sobre seguro y a conveniencia, pues no defiende principios, defiende intereses: Los suyos propios.

(1) Nebot compara sentencia de juez con papel higiénico’, La República, 24 de febrero de 2012.
(2) Carbo, Pedro, ‘El concordato ecuatoriano. Defensa del poder temporal’, Guayaquil, Imprenta de Murillo por D. Vergara, 1863.

Los dos populismos de Guayaquil

5 de marzo de 2017

Desde el retorno a la democracia, Guayaquil ha estado esencialmente gobernada por dos tipos de populismo. El primero, un “populismo chabacano”, corrupto y vulgar, encabezado por ese atrabiliario personaje que es Abdalá Bucaram (desde 1984). El segundo, un “populismo autoritario”, atributo del PSC (desde 1992).

La existencia del primer populismo justificó al segundo. El “populismo chabacano” sumió a la ciudad “en un estado de postración y de abandono” en palabras de Febres-Cordero. Frente a ello, la derecha guayaquileña en asocio con los medios de comunicación locales, consolidó un proyecto político para reemplazar a este “populismo chabacano”. 

Este cambio de populismo chabacano a populismo autoritario sucedió, como describió Norberto Bobbio en Italia el cambio en tiempos del fascismo: la conquista del poder “fue el resultado de una fecunda alianza entre precisos intereses de clase y turbios ideales, favorecidos por la crisis moral, social y económica que atravesaba un [cantón] como el nuestro, por larga tradición más acostumbrado a la opresión que a la libertad” (1).
 
La "ruptura" con el PRE, una mentira bien orquestada.
Así, la historia “oficial” sostiene que la administración de los socialcristianos ha significado una clara ruptura con el pasado roldosista de la ciudad.

Esto no es así. A un nivel formal, el socialcristianismo parece una antítesis del roldosismo: donde el PRE era caos, el PSC puso un orden. Pero en lo sustancial, el PRE y el PSC (populismo chabacano y populismo autoritario) son similares. En ambos partidos la gestión política se la ha utilizado para beneficiar a grupos de poder, sin planificación urbana, sin criterios inclusivos, sin cuidado ambiental. La continuidad del populismo ha resultado nefasta para el desarrollo de nuestra ciudad.

Por esta razón, Guayaquil no ha resuelto sus problemas básicos: ninguno de los “desafíos” de Jaime Nebot cuando asumió la alcaldía de Guayaquil el año 2000 (transporte público, contaminación ambiental, alcantarillado y seguridad) los ha podido superar. En todos y cada uno de ellos, Nebot ha fracasado.

Desde la vuelta a la democracia en lo mismo, de populismo en populismo.

(1)El fascismo municipal’, Xavier Flores Aguirre, 13 de enero de 2012.

Nebot en Teleamazonas

4 de marzo de 2017

Este 2 de marzo, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, fue entrevistado por Janet Hinostroza en Teleamazonas. En casi 18 minutos, J. Hinostroza demostró su incapacidad para hacer una entrevista a profundidad, en la que exija precisiones y aclaraciones.

A continuación, un análisis de los cinco tópicos abordados durante las ocho preguntas que Hinostroza le hizo al alcalde Nebot.

1. Análisis electoral

El resumen de lo dicho por Nebot: “otras personas han ganado” pero el PSC ha crecido.

La paradoja es que el PSC ha crecido, siempre que se acepte que es un partido minúsculo, de modestas aspiraciones. Así, Nebot acepta la derrota del PSC, porque el partido es fuerte en tres provincias (Guayas, Los Ríos y El Oro) y “fundamentalmente en la ciudad de Guayaquil”.

En materia de “diputados”, Nebot se anima a mostrar cifras: acepta que AP le ganó por poco al PSC en Guayaquil, pero de todas maneras está alegre de casi empatar (?).

Hinostroza: Incapaz de preguntar cosas obvias: ¿Por qué no ganó la candidata que él aseguró que iba a ganar? ¿Por qué el PSC no crece a otras provincias del país? ¿Por qué el crecimiento de AP en Guayas y Guayaquil, a expensas de su partido? 

La cara de la alegría marca PSC

2. Relación con Guillermo Lasso

De acuerdo con Nebot, es Lasso quien tiene que pronunciarse. La pelota está en su cancha.

Hinostroza: Ninguna pregunta sobre la fracasada marcha del 8 de marzo.

3. Bye-bye, Cynthia Viteri

Nebot omite referirse a Viteri. Como su candidatura fracasó, Nebot ahora afirma que los 900.000 votos que obtuvo de las mujeres no son porque Viteri era mujer (1): Nebot le atribuye esos votos a las madres agradecidas con la obra de la Alcaldía de Guayaquil (?).

Una forma cruda de sacar provecho en esta situación, haciendo leña del árbol caído. No en vano Nebot es El Tiburón.

Hinostroza: Escuchando muy atenta. No se le cae una idea.

4. La defensa de la democracia

Nebot dice que hay democracia cuando se respeta la independencia de las funciones del Estado. Esta es una muestra de la impunidad de Nebot, cabeza de un partido “histórico” que fue famoso por acaparar funciones del Estado (principal, pero no exclusivamente, la función judicial).

Nebot afirma que ha desarrollado económicamente a Guayaquil, que eso está “probado”. Y mencionó que la generación de empleo se hace con el “turismo, construcción”. El turismo es esa farsa de piletitas y rueda moscovita; la construcción es el verdadero “negocio” del desarrollo urbano, beneficioso para una rosca, pero perjudicial para la ciudad.  

Hinostroza: Como una esfinge. De J. Hinostroza no cabe esperar ni memoria histórica ni contexto de ningún tipo. Pedirle, por ejemplo, que refiera otras voces (como la de W. Spurrier, economista que sostiene hace tiempo que Guayaquil “se rezaga”) o que aporte datos como los de la revista América Economía, que sitúa a Guayaquil de manera consistente en la parte baja de su lista de “Mejores ciudades para hacer negocios en América latina”, es pedirle peras al olmo.  

5. El populismo

Finalmente, no es una entrevista al alcalde Jaime Nebot si este dinosaurio no hace uso de su rancio repertorio populista.

Así, Nebot afirma suelto de huesos: “Nosotros no somos otra cosa que lo que el pueblo quiere que seamos”. Vea eso.

Pero bien se sabe que el populismo, cuando es de derechas, únicamente produce sonrisas.

Hinostroza: ¿Existes?

Conclusiones

1) Hinostroza es inútil para hacer entrevistas a profundidad, al menos cuando entrevista a los del mismo palo.
2) Nebot tiene licencia para hablar vaguedades sin sustento, pues no hay periodista en el Ecuador que le exija precisiones o aclaraciones.
3) Nebot es un dinosaurio populista que está en claro declive. Se mantiene, más que por sus propios méritos, por la mediocridad insigne de nuestro periodismo. 

*

(1) Esto, a pesar de la contradicción con la propaganda del PSC en campaña, la que se valía de su condición de mujer para atraer electorado.

Yo, yo, yo

24 de enero de 2017

 
Audio: 1:27-1:50

¿Solito? ¿El resto de la Alcaldía (obreros, administradores, concejales) así como los ciudadanos que pagamos impuestos para que se hagan esa y otras obras, qué? El ego del alcalde se apropia de las acciones del resto para su mayor gloria.

Esta andanada de letras del alcalde Nebot no tiene sentido. Salvo que en su ego, el alcalde piense que él encarna a una ciudad y a su administración entera, una idea que de tan desmesurada, solo puede ser propia de un fulano con un ego que haría lucir como acomplejado a Charly García. Es decir, el ego de una persona profundamente equivocada (1)

Cosas del Populismo Top.  

 
(1) Porque García es el más grande. Tiene estatus de Prócer.

Populismos

21 de enero de 2017

Ayer, dos políticos de relevancia dieron sendos discursos populistas. Uno, con una audiencia mundial; el otro, local. El primero, fue el discurso de posesión del 45avo presidente de los EE.UU., Donald J. Trump, hecho que tal vez marca el inicio del fin del dominio anglosajón en la política mundial (1); el otro, el que hizo el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, en defensa de su honor y a los pies del edificio municipal de esta calurosa ciudad. 

Uno de los rasgos característicos del populismo es fundir al líder populista con el pueblo al cual se dirige. En esta narrativa, el líder populista y su pueblo son uno solo. La consecuencia de esto, es una licencia autoritaria (conveniente al temperamento de Nebot y de Trump) que puede pasar por encima de todo porque goza de superlativa legitimidad popular. A lo largo de sus carreras (la de Nebot mucho más extensa que la de Trump), ambos políticos han hecho gala de su actitud autoritaria.

*

Del discurso de Trump (2), por ejemplo, se destacan estas perlas:

“Porque hoy no solo estamos traspasando el poder de un gobierno a otro ni de un partido a otro, sino que estamos transfiriéndolo de Washington, D.C. al pueblo americano”.

“El 20 de enero de 2017 se recordará como el día en el que el pueblo volvió a gobernar este país”.

“A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero, América primero”.

En su discurso, Donald Trump promete pelear por su pueblo (“los hombres y mujeres olvidados no serán más olvidados”) y sugiere que el poder que a él se le confiere es un poder popular y patriotero. Jaime Nebot, sin embargo, está a otro nivel.

Nebot logra que el pueblo de su ciudad pelee por él (retóricamente y con el debido patrocinio, claro está). Con su discurso populista, Jaime Nebot logra, por arte de birlibirloque, convertir lo que es una afectación personal (el supuesto perjuicio a su honor por una denuncia de corrupción) en un problema público, al que hay que enfrentar al mero estilo del PSC, es decir, con una turbamulta apostada en las calles. El honor de Nebot no es suyo, ni pertenece solo a su familia, sino que es de su “gran familia, que son ustedes”.

Así, Nebot logra la alquimia de que la imputación de un acto de corrupción se convierta en un deshonor a la ciudad. Su “barra brava”, que es constante en sus apariciones aunque no tenga ni las más pálida idea de contra qué protesta (si algo revela su condición de mercenaria, es este detalle [3]), enloqueció de entusiasmo. Su honor se convirtió en el honor de Guayaquil. No puede existir fusión más perfecta entre autoridad y pueblo. Populismo Top.

Y tampoco ninguna que haga más sentido para lo que es hoy Guayaquil: una ciudad sin ciudadanos, que le delega su poder a un fulano autoritario para defenderse de una imputación personal como un problema público y a turbamulta en las calles del centro. El alcalde pudo tener la cachaza de cerrar su alocución populista, diciendo a los gritos, “¡Ahora voy por ellos!” (4).

En esto del populismo, en comparación a Nebot, Trump es todavía un alevín.

(1) Torreblanca, José Ignacio, ‘El suicidio anglosajón’, Diario El país (España), 20 de enero de 2017.
(3) Un día le dijimos a estos mercenarios en su cara: “Pagados por Nebot”, v. #JusticiaparaDanielAdum, YouTube, Guido Bajaña Yude, 9 de septiembre de 2011.
(4) Boscán, Andersson, 'Nebot: 'Ahora voy por ellos"', Diario Expreso, 21 de enero de 2017.

Amsterdam & Mandalay

12 de septiembre de 2016



La entrevista se realizó el lunes 12 de septiembre, por la señal de EcuadorTV, en el espacio “Pensamiento crítico” conducido por Carlos Rabascall.

Populismo, ciudadanía y porqué Guayaquil no pudo ser Amsterdam y de cómo termina por parecerse a Mandalay.

Entrevista radial sobre Guayaquil

25 de julio de 2016


Hoy por la mañana me invitaron a una charla radial, en la que ofició de entrevistador Kintto Lucas y en la que respondí sus preguntas sobre el día de la supuesta fundación de mi ciudad y sobre temas políticos relativos a ella. Resumir esos temas políticos en el título “El populismo sigue vigente en Guayaquil”, como ha hecho la radio, no es desacertado.

Se la puede escuchar en este enlace.

Décimo aniversario (¿Más ciudad?)

22 de julio de 2016

Los otros días, por buscar otra cosa en una hemeroteca, me encontré con este artículo, que salió publicado un día como hoy, hace exactamente diez años:

Publicado el 22 de julio del 2006.
 
Fue el primero que publiqué en un medio de difusión masiva (diario El universo) en el que formulé una crítica al modelo de desarrollo de la administración socialcristiana en Guayaquil como tal (de ahí el título, que englobaba la sospecha de que esta esperanza de “Más Ciudad” que vende el PSC es falaz –es venta de humo). En otros artículos había criticado aspectos de su gestión (por ejemplo, una crítica a su prohibición de marchar en la vía pública al colectivo GLBTI, en “¿Por qué no marchan?”, publicado el 27 de mayo de ese mismo año) pero este artículo fue el primero en proponer la idea de que el modelo de gestión era el equivocado.

Lo he vuelto a leer y sostengo unas ideas más depuradas, pero no diferentes: en aquel entonces, como ahora, la Alcaldía de Guayaquil sigue estando administrada de una manera que busca disciplinar a los habitantes de la ciudad y someterlos a sus inconsultas regulaciones antes que buscar consensos y promover la participación ciudadana (como es su obligación legal, sobra decirlo). Esa es la administración municipal en Guayaquil: una gestión vertical con Nebot on top y una práctica generalizada de sus autoridades de minusvalorar los espacios de participación de los ciudadanos (incluido en este concepto los espacios públicos). Una gestión autoritaria y excluyente.   

Por el gran trabajo de Karen Silva Torres sobre la construcción mediática del PSC-power en Guayaquil (o la construcción de la argolla político-mediática, por decirlo de otra manera) me enteré, muchos años después de publicado, que este debut en mi crítica a una gestión que si tuviera que condensarla en una frase “camina en la dirección equivocada”, mereció una respuesta de uno de los periodistas de opinión entusiastas del alcalde Nebot (o sea, uno de la inmensa mayoría): un tal señor Gustavo Ramírez, escritor en las páginas de opinión de diario El telégrafo en el año de N. S. de 2006.

Un hilarante fragmento de la respuesta de Ramírez, alusivo a mi artículo y cuyo contexto es el acre desprecio que manifiesta a los “enemigos” de Guayaquil, lo transcribo a continuación:

“[enemigo] que intenta trocar el sueño ansiado convertido hoy en inamovible realidad con una pregunta que felizmente nadie recoge y nadie nunca responderá porque la respuesta es la vida con esperanza en la que hoy los guayaquileños vivimos” (1).

En el mundo Konitos de este fulano, yo era un enemigo de Guayaquil por mi irrespeto a la “inamovible realidad” de la “vida con esperanza” de los guayaquileños. La retórica vacía del populismo socialcristiano, condensada en su esencia: es difícil sintetizarla de mejor manera en su total maniqueísmo (la crítica la hace un “enemigo”, siempre), en los conceptos vacíos que utiliza (¿”inamovible realidad”? ¿”vida con esperanza”?), en su apelación a lo popular (“los guayaquileños”). Es, de veras, un resumen extraordinario.

Gracias, señor Ramírez, no lo conozco, pero es usted un capo muy a pesar de sí mismo.

(1) Karen Silva Torres, ‘Comunicación y política: Los medios y la construcción del capital político de los líderes del Partido Social Cristiano en Guayaquil’, Tesis de Maestría en Antropología Visual y Documental Antropológico [Asesor de tesis: Xavier Andrade], Abril de 2013, p. 149.

Trainmelvin

21 de marzo de 2016

Guayaquil no tiene vestigios históricos, por lo que su director municipal de cultura sugiere que el turista use su viva imaginación para creer en lo que se le cuenta en los tours que organiza la Alcaldía. Según Melvin Hoyos [o Calvin Huecos, como también se lo conoce (1)] en los tours históricos de la Alcaldía de Guayaquil esto es lo que sucede:
 
“Se apela a la imaginación del turista, tratando de ser lo más gráfico posible para que ellos a su vez puedan estructurar una imagen en su cerebro” (2).
Claro está, una imagen a gusto del socialcristianismo, con su devoción al jefe paganini de la obra y su panteón de héroes representativos de este ‘populismo autoritario de derechas’ que es la administración de Jaime Nebot en la Alcaldía de Guayaquil.

La historia, en estas manos, es lo que Inglaterra para este escocés, en esta escena justamente célebre de esa gran película que es Trainspotting:

 
Wanckers.

(1) 'Querido Calvin', Xavier Flores Aguirre, 5 de mayo de 2011.
(2) Jaramillo Ruiz, Sara Leonela 2014, 'Análisis del turismo urbano como modalidad de desarrollo turístico para la ciudad de Guayaquil', Universidad Católica de Santiago de Guayaquil [Transcripción parcial de entrevista a Melvin Hoyos], p. 94.