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La conquista, en caricaturas

8 de diciembre de 2019


En el simpático formato cuadrado de ediciones de la Flor se publicó ‘¿Valió la pena? (Los humoristas gráficos ante Colón y su viaje)’, un libro que recopiló caricaturas publicadas alrededor del mundo sobre Colón y su viaje a América. El libro fue editado en 1992, en Buenos Aires, con ocasión del Quinto Centenario de la llegada a América del pelirrojo que le dio nombre a mi colegio.

Si se seleccionan cinco caricaturas del libro, se puede contar una muy didáctica historia.

Primero, los pobladores originarios hacían su vida de rutina, hasta que en 1492 llegó el hombre blanco y barbado.


Esos hombres blancos (europeos) tenían otros planes sobre lo que denominaron América.


Estas diferentes visiones produjeron malentendidos…


Y todo se pudre cuando llega la iglesia, en particular, la católica (la puta, la gran puta). En el mundo latino, la estupidización obrada por esta institución es un lastre que arrastramos hasta la fecha.


Por la violencia a los pueblos originarios, en el mundo anglosajón los exterminaron, mientras en los territorios latinos se los explotó de manera inmisericorde, como una raza inferior sujeta a tutela.

La llegada del hombre blanco al territorio que llamaron América acabó, en general, con las culturas nativas (como en el territorio del Ecuador, donde se perpetró un epistemicidio) y lo hizo en nombre del progreso y la prosperidad... A sus autores, se le erigen hoy monumentos.


Ha sido una masacre, pero llovida de aplausos. Esa es la historia que nos cuentan estas cinco caricaturas.

Derecho a la sátira: Undargarín, empomador serial

3 de mayo de 2019


El diario El jueves publicó a Undargarín en la siguiente portada:

En esta portada, Undargarín se empoma a una infanta Cristina con cejas "à la Bustamante".    


La caricatura ironiza sobre la sentencia que exoneró de responsabilidad penal a la infanta Cristina (una hermana mayor de Felipe VI) pero que lo condenó a su marido, el vasco Iñaki Undargarín, a seis años y tres meses de cárcel. De allí la lágrima del exjugador de balonmano.

El abogado de Undargarín ha dicho que el dibujo es “bazofia”, mientras que el abogado de la Infanta Cristina se ha puesto más jurídico: “Eso no es libertad de expresión”. La revista El jueves ya enfrentó un juicio por una portada similar años atrás, por la que fueron condenados al pago de una multa de 3.000 euros. En esta ocasión, El jueves redobló su apuesta: cuando se enteró que Undargarín finalmente no ingresaría a la cárcel, publicó esta caricatura:

En esta portada, Undargarín se empoma a la Justicia. 

Ante una eventual demanda por esta caricatura, los de El Jueves anticiparon que su defensa sería un argumento que le funcionó a la infanta Cristina para deslindarse de responsabilidad en el juicio que condenó a su marido: “No sabemos nada. El tema de las portadas lo llevan nuestros maridos”.

Ni en España, oiga: lo que no han podido empomarse ni Urdargarín ni su muy aristocrática señora (imaginémosla por un instante, con un dildo “à la Armijos”) es el derecho a la sátira.

Diego Oquendo (Naipe Centralista)

30 de mayo de 2018


Mi primer recuerdo de Diego Oquendo es una caricatura de Pancho Jaime, nuestro Charlie Hebdo, vista en una de sus revistas guardadas en el velador del cuarto de mi papá. Habrá sido a fines de los ochenta. En la caricatura, el señor Oquendo estaba sonriente y en bolas, saltando a una piscina llena de vergas erectas, recogidas las piernas y el culito en U.

Y éste es su Naipe Centralista:

La FEF, un pelado sabido

8 de mayo de 2018


Como dice Ricardo Vasconcellos, la FEF vive una suerte de “minusvalía moral”. El anterior jefe de la FEF fue preso, pero el resto de su equipo se mantiene intacto en el poder. Es asombroso como en Ecuador se naturaliza la corrupción, porque no hay nadie tan gil (creo) como para poder creerse que TODA la corrupción que durante la larguísima dirección de Luis “Delincuente” Chiriboga sucedió en la FEF, fue obra de un solo hombre, a espaldas de todos los demás, todos ellos inocentes. TODA la corrupción, a manos de una ÚNICA persona. Ya condenada, pasamos la página, a otra cosa.

Es que hay que ser un imbécil para creérselo.

Pero tal vez haya que serlo aún más para diseñar la estrategia jurídica de la FEF. El que reemplazó a Luis “Delincuente” Chiriboga fue Carlos “Medidas Sustitutivas” Villacís, quien no se va preso porque es demasiado viejo para eso. La razón por la que merecería la cárcel es por su manejo opaco e irregular de los derechos de TV. Cuando la justicia le ordenó a la FEF que haga un nuevo concurso, la FEF cumplió, pero a su manera.

La belleza de la estrategia jurídica de la FEF radicó en su simplicidad: cumplió con hacer el nuevo concurso que la justicia le ordenó que haga, nada más que lo hizo para una fecha distinta. Para el año 2028.

La FEF quiso pasarse de sabida pero no hubo quien se tragara semejante rueda de molino. Y de pasarse de sabida, pasó la FEF a hacerse mucho la cojuda. En el juicio que le siguen a Carlos “Medidas Sustitutivas” Villacís por el desacato a la orden judicial (porque su forma chambona de cumplir la orden equivalió a eso), la defensa jurídica que esgrimió fue que se cumplió con lo ordenado “según sus convicciones y el asesoramiento que ha tenido pero de forma diferente a lo que el juez aspiraba”.

Ma-dre-de-Dios.

¿Dónde aprendieron derecho los abogados de la FEF? ¿Leyendo cómics?

En resumen: la FEF ha actuado como un peladito sabido, que comete travesuras y luego busca evadirse de su responsabilidad con argumentos dignos de un mundo de fantasía. Y que, increíblemente y contra todo asomo de sentido común, esperaba ganar.

Eso, en una caricatura de un niño de 6 años como Calvin, es entendible.


Pero en profesionales del derecho, es una auténtica vergüenza. Eso sí, justo es precisarlo, resulta una condigna defensa para un elenco de “minusválidos morales”, que es (poco más o menos) lo que representa la FEF por estos días.

Groucho Trump

6 de junio de 2017

Desprovisto de toda gracia marxista.
Fuente: David Pope, 2 de junio.

Domingo de Resurrección

16 de abril de 2017

"Matemango # 1"

Apoyo de Nebot a Lasso

31 de marzo de 2017

Una caricatura (se la reparte en la Metrovía).









Simple y falaz, como el discurso socialcristiano en general

Cambiar todo

13 de febrero de 2017


Mismo caricaturista, 20 años (1997-2017) en lo mismo.

Diario El Universo, 12 de noviembre de 1997

 
No es su culpa.

Ha sido el narrador visual de un país que nunca se ha querido*

* Mirando a un costado cuando de la Alcaldía de Guayaquil se trata.

Epicuro enfiestado

29 de noviembre de 2016


En un libro muy interesante que acabo de terminar (1) encontré la siguiente frase de Henry David Thoreau: “un hombre es rico en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir” (2). Esta frase de Thoreau me recordó a la filosofía de Epicuro (3) resumida, en cuanto a su idea de partuza se refiere, en este comic que encontré los otros días:



Fuente: Epicureanism. The original party school.

(1) Mullainathan, Sendhil & Shafir, Eldar 2016, ‘Escasez. ¿Por qué tener poco significa tanto?’, Fondo de Cultura Económica, México [Primera edición, 2013].
(2) Thoreau, Henry David, ‘Walden’, citado en: Mullainathan, Sendhil & Shafir, Eldar, op. cit., p. 117.
(3) Beatles, hippies, jardines’, Xavier Flores Aguirre, 7 de julio de 2007.

Un genocidio explicado en tres caricaturas

12 de octubre de 2016

De ‘¿Valió la pena? (Los humoristas gráficos ante Colón y su viaje)’ extraigo tres caricaturas que explican, en sendos episodios, las consecuencias del “descubrimiento” de América (hoy se conmemoran 524 años) en los nativos del continente (1):

Dan Piraro (Estados Unidos de América). El plan.
Bob Darroch (Nueva Zelanda). El engaño.

Gustaaf Lambrecht (Bélgica). El resultado.

(1) Ricci, Michael & Joseph George Szabo (eds.), ‘¿Valió la pena? (Los humoristas gráficos ante su Colón y su viaje)’ [Título original: Was it worth it?], Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1992.

Una caricatura que explica cosas

10 de agosto de 2016


La “amante bandida” de la Alcaldía de Guayaquil recibió a Jaime Nebot en su primer día como alcalde de la ciudad, con esta caricatura: 

 
Tan vieja, que el día de su publicación todavía circulaban los sucres. La caricatura la obtuve en este excelente trabajo de Karen Silva.

En el dibujo de Bonil, León Febres-Cordero le da a Jaime Nebot la llave de Guayaquil. Pero mientras Febres-Cordero tiene los pies firmes en el piso, Nebot los agita y parece estar volando. Suponemos que en un viaje que lo llevaría lejos del periodismo crítico de la ciudad cuya llave en su mano sostiene, porque el periodismo guayaquileño ha sido incapaz de levantar una crítica sostenida a las notorias deficiencias de su gestión, en los dieciséis añitos que hoy cumple (ya es señorita) (1). Han habido apenas unos chispazos de voces críticas en un océano de complacencia y de apoyos indisimulados (2).

Esta caricatura es tan laudatoria, tan entregada, que licencia esta metáfora.

(1) Si el desarrollo de Guayaquil durante el período socialcristiano se compara con la rapacidad administrativa de su precedente roldosista, Guayaquil resulta un éxito en contraste, sin duda. Pero si el desarrollo de Guayaquil se compara con los estándares de ONU Hábitat, organismo de las Naciones Unidas especializado en el desarrollo inclusivo, sostenible y próspero de las ciudades a nivel mundial, lo puesto en práctica en este casi cuarto de siglo de dominación socialcristiana de Guayaquil ha sido un rotundo fracaso.
(2) ¿Cuánto habría durado Nebot con una prensa en contra? Una prensa investigativa en serio, que hubiera hurgado en las sospechas y buscado los detalles de cómo administra los dineros de la ciudad la Alcaldía de Guayaquil y sus fundaciones adláteres, habría cambiado la historia de esta ciudad. No sólo por lo que habría dicho un periodismo con una postura crítica (no esta prensa complaciente que mira a un costado y pasa silbando) sino porque una población informada genera una sociedad más crítica, más resistente a los abusos y más participativa en lo que resulta de interés público (áreas verdes, espacios públicos, transporte público). Armados de esa sociedad, nos habríamos ahorrado algunos años de caminar en la dirección equivocada.

Ley de herencias (I)

28 de mayo de 2016


Tontos útiles.

Fuente: Topaze.

Panamá Papers (visión de El Roto)

15 de abril de 2016

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Donde dice España, decid Ecuador. E imagínense a su empresario favorito en ese traje y con ese cinismo (1). El Roto la tiene clara.
 
Tomado de diario El País (España), edición del 14 de abril de 2016.
 
(1) En un cable de la Embajada de los Estados Unidos de América en Ecuador que filtró Wikileaks, elaborado por Douglas Griffiths (cónsul general en Guayaquil entre los años 2006 y 2009) y relativo a los grupos de poder económico en el Ecuador, su autor describió las prácticas de dichos grupos (Griffiths se refirió específicamente a los grupos Noboa (de Álvaro e de Isabel), Wong, Egas, Isaías, Eljuri, Wright, Czarniski, Bakker, Villamar, Ortiz, Villaseca, Quezada, Rivadeneira, Quirola y Dassum). En opinión de Griffiths, “la mayoría de ellos no son transparentes”, su naturaleza concentrada “ha creado un ambiente político y económico que favorece la protección de intereses creados” y su estructura “es usualmente opaca”. En definitiva, “los negocios ecuatorianos usualmente sub-reportan ingresos, bienes y ganancias”, v. Wikileaks, ‘Ecuador’s leading family business groups’, Quito, 8 de agosto de 2008.

Ingenio fecal

19 de febrero de 2016


Un país ineficaz y roto, ingenioso para las cagadas. Ecuador, al año 2006 (1):
El pelado Ramiro Rivera se ofreció como modelo. Fuente: Mierdecitas.

(1) 'Retrato de un país roto', Xavier Flores Aguirre, 27 de enero de 2015. 

Maletín de sorpresas

20 de diciembre de 2009


De un tiempo a esta parte, leer a Emilio Palacio es apercibirse de la bajeza a la que puede conducir el amalgamar sílabas. Refutar el resultado de esa amalgama es inútil porque equivale a persuadir a un sujeto que está convencido que es Napoleón, que no es Napoleón: a personas de esta laya no se las refuta, se las ignora. Si publican (como es el caso) debe leérselos desde la compasión que provoca la comicidad involuntaria.

La única excepción para esta lectura es cuando el frenesí de su amalgama termina por demostrar lo contrario de lo que enuncia. Por ejemplo, en el artículo El maletín que publicó hoy, en el que narra la historia de dos vecinos (¡tiempo de parábolas, oh, hermanos!) sobre quienes concluye que el acuerdo de las bancadas legislativas sobre la ley de comunicación no les interesa “porque hay problemas muchísimo más importantes en los que deberían [los legisladores] estar ocupados” (todo esto acompañado de mucho blablá, ñam ñam, invenciones absurdas e ironía barata, of course) resulta muy curiosa semejante conclusión porque precisamente el proyecto de ley de comunicación ha sido el motivo de más grande preocupación para el diario en el que EP escribe, al punto de tener una sección especial de comedia llamada El Poder Ciudadano: con semejante conclusión EP nos demuestra, sin querer queriendo, que la auténtica razón por la cual el medio de comunicación privado para el que él escribe se preocupa tanto de criticar el proyecto de ley de comunicación no es porque esa crítica la haga en beneficio de los ciudadanos (porque a ellos les interesan otras cosas) sino que esa crítica la realiza en defensa de la continuidad de la venta de esa “‘mercancía’ cuya producción se vincula a la propiedad del medio de información y a las inserciones publicitarias”, con lo cual, como sostiene Ferrajoli, se trata de “bienes patrimoniales, en vez de derechos fundamentales”, o sea, en pocas palabras, esa crítica al proyecto de ley de comunicación se la realiza para defender su negocio, no para defender un principio, el de la libertad de expresión, cuyo contenido claramente desconocen (de ahí el tratamiento que le han dispensado). Que nos quieran vender su interés particular como interés colectivo no es sino una práctica falaz que, a estas alturas, no debería sorprendernos.

Por supuesto, no fue esto lo que quiso demostrar EP (lo que haya querido demostrar resulta irrelevante) pero es lo que, a su despecho, su biliosa redacción termina por demostrarnos.

Hipocresía y egoísmo

15 de julio de 2009

Fuente: godisnotheredotcom.wordpress.com

Esta caricatura es representativa de la hipocresía que suelen tener los creyentes (cuando escribo creyentes, me refiero en particular a los creyentes conservadores de religiones de origen cristiano –aunque no son los únicos creyentes que tienen estas prácticas).

Para la comprensión de su usual egoísmo, basta recordar la definición que ofreció Oscar Wilde: “Egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es requerir de otros que vivan tal como uno desea vivir”, que es lo que suelen pretender los creyentes. A partir de la caricatura y la frase de Wilde, formulo dos observaciones:

1) Los no creyentes (ateos o agnósticos) no pretendemos que se obligue a que los creyentes se conviertan al agnosticismo o al ateísmo. (La historia de las creencias suele ser, tristemente, la historia de pretender imponerles a otros las mismas.) Eso sí, los no creyentes solemos persuadir (tenemos el derecho a hacerlo) a cualquier otra persona a que piense como nosotros, en el marco de nuestro derecho de expresión de nuestras ideas y con el debido respeto a la decisión de esa otra persona de no hacernos caso. Lo que sí exigimos es que la política pública en una sociedad democrática garantice el derecho de toda persona de conservar (cambiar si le apetece) y profesar la creencia que quiera –adorar a Joe Pesci, por ejemplo:

 

2) No se trata de que las personas no creyentes al emitir una opinión sobre las creencias de otras personas necesariamente ofendan a esas otras personas (a esas supuestas opiniones ofensivas se les aplican las mismas responsabilidades ulteriores que a cualquier otra opinión, lo que ampara las opiniones críticas e hirientes, irónicas y burlescas). Si las personas creyentes se sienten ofendidas ante esas opiniones críticas e hirientes, irónicas y burlescas es porque no entienden la naturaleza de una sociedad liberal y, más todavía y de manera probable, porque no se hacen cargo de lo que significa el término “ofender”, el que resulta mucho más aplicable a la histórica y habitual intolerancia (porque, como fue dicho arriba, la historia de las creencias suele ser, tristemente, la historia de pretender imponerles a otros las mismas) de los miembros de su fe.

No protestes, Mahoma

18 de febrero de 2006


Publicado en diario El universo el 18 de febrero de 2006.

*

El periódico danés Jylland-Posten publicó el 30 de setiembre de 2005 doce caricaturas tituladas Las Caras de Mahoma. En una de ellas aparecía el profeta usando un turbante-bomba con la mecha encendida y en otra instaba a quienes parecen ser terroristas islámicos a que se detengan porque ya no quedaban más vírgenes en el paraíso. Este suceso, que pasó inadvertido por varias semanas, propició a principios de febrero que algunos extremistas musulmanes incendiaran los consulados de Dinamarca y de Noruega en Siria y que a partir de entonces crezca, casi incontenible, la llama de una hoguera bárbara que ocasiona todavía cuantiosos daños materiales, el cierre de delegaciones diplomáticas europeas, amenazas a inocentes y decenas de muertos y heridos.

Vale enfatizar, en principio, que es incuestionable el derecho tanto de musulmanes como de cualesquiera otras personas a que profesen su propia concepción de la vida y de la muerte y su idea particular de Dios, etc. Como un derivado lógico de esa manifestación es razonable que los creyentes ejerzan las acciones que tiendan a la exigencia del respeto que su opción religiosa merece con la única salvedad, por supuesto, que el derecho a la realización de esa exigencia se lo haga dentro de los parámetros propios del Estado de derecho.

En este último contexto debe recordarse que para Dinamarca y la mayoría de los países occidentales el derecho a la libertad de expresión constituye “uno de los fundamentos esenciales de la sociedad democrática, una de las condiciones primordiales para su progreso y para el desarrollo de los hombres [que permite la expresión de ideas] que chocan, inquietan u ofenden al Estado o una fracción cualquiera de la población [pues] tales son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin las cuales no existe ‘la sociedad democrática’”. Así, en esos diáfanos términos lo reconoció la Corte Europea de Derechos Humanos en los casos The Sunday Times c. Reino Unido y Lingens c. Austria, entre decenas de otros. Esta opinión, por cierto, no supone ni mucho menos una tolerancia al abuso del ejercicio del derecho a la libertad de expresión pues éste halla razonables limitaciones en tres postulados: 1) La censura previa en casos de protección a los menores de edad; 2) El establecimiento de responsabilidades ulteriores siempre que se fijen de antemano por la ley y que sean estrictamente necesarias para asegurar los derechos y la reputación de los demás y la protección de la seguridad nacional, el orden y la moral públicas; 3) La prohibición de toda apología del odio nacional, racial o religioso que incite a la violencia o acciones de tipo análogo.

Más allá de las diferencias culturales que pueden alegarse, debe admitirse que la reacción de la minoría de integristas musulmanes que realizan los actos mencionados es desproporcionada: si en efecto existiera una ofensa a sus creencias, el canal idóneo para sancionar a los responsables de la misma no podría ser otro que un proceso judicial con las debidas garantías que considere los valores en juego y decida en consonancia. Cualquier apelación a la violencia y a la barbarie debe resistirse: Occidente no debe usar a este respecto sino las herramientas de la diplomacia, la razón y el humor para enfrentar los hechos, tal como lo hizo el diario galo France Soir cuando publicó en sus páginas la jocosa caricatura en la cual constaban Dios, Yahvé, Buda y Mahoma, y el primero de los citados le espeta a este último: “No protestes Mahoma… Aquí, todos hemos sido caricaturizados”. Y en gozoso uso del derecho a la libertad de expresión, cabría añadir.