Urbanismo responsable vs. Guayaquil (o tres desastres urbanos)

28 de diciembre de 2016

El director de ONU Hábitat, Joan Clos, explica en esta entrevista a diario El Tiempo de Bogotá lo que está mal en el crecimiento de las ciudades (1). Y, de manera nada sorprendente, es como hacer un CHECK LIST de las deficiencias de la administración socialcristiana en Guayaquil:

Una Metrópolis tropical cuyo crecimiento arrastra tres desastres urbanos.

1. PLANEACIÓN A FAVOR DE UN GRUPO DE INTERÉS.

“[El diseño urbano] es levantar el plano, hacer las calles, decir cómo un cruce resuelve los problemas. Tiene que ver con el diseño del espacio público y el diseño de las parcelas edificables, y la relación entre ambos. La planeación se le ha entregado al mercado inmobiliario, y ellos no tienen por qué saber sobre vías públicas porque es un servicio colectivo y no de un proyecto urbanístico. Se les delega a ellos por incapacidad del Estado”.

Como lo han puesto en evidencia los pocos urbanistas que se han preocupado de discutir a Guayaquil en profundidad, la planeación en Guayaquil está en manos del mercado inmobiliario. Para John Dunn, el Municipio se limita “a la simple aprobación de proyectos y construcciones” sin dar “las directrices de crecimiento de la ciudad e implementar una serie de objetivos que permitan medir el crecimiento urbano y la calidad del mismo”. Eduardo McIntosh es aún más rotundo: “Es fácil notar la confusión en el rol que el departamento de planeamiento urbano de Guayaquil debe tener. En lugar de dictar la política de crecimiento a seguir y de coordinar los esfuerzos de los promotores inmobiliarios para maximizar la calidad de sus ofertas, se piensa que el rol del departamento de planeamiento urbano es el de autorizar permisos de construcción y apenas relatar lo que sucede. Es sencillo entender la manera caótica en la cual la ciudad ha venido creciendo" (2).

CHECK

2. CRECIMIENTO DE MANCHA URBANA.

“Lo que estamos diciendo como Naciones Unidas es que, desde el punto de vista de la política urbana, hay que volver a poner la vivienda en el centro de las urbes. Y esto se puede conseguir si lo persigues y lo consideras. Desde el punto de vista funcional y financiero, es lo más eficaz y lo más productivo. La construcción en la periferia tiene como consecuencia que la ‘mancha urbana’ crece, y la dispersión disminuye la productividad de las urbes. Aparte de que el costo de los servicios per cápita es más alto, la productividad de la economía es más baja”.

El hecho de que un economista como Walter Spurrier (no sospechoso de afinidad alguna con el gobierno central) afirme que Guayaquil "creció menos que el resto del país" y que "nuestra ciudad ya no es imán de la migración interna y externa" encuentra una explicación en la forma en la que se ha construido Guayaquil (3). Pero como se demostró en el punto anterior, la “planeación se le ha entregado al mercado inmobiliario” y son ellos la facción ganadora de esta forma de construir, y aunque termine por perjudicar a la ciudad como un todo, ningún cambio puede esperarse bajo el imperio del PSC.

CHECK

3. CRECIMIENTO SEGMENTADO.

“A nivel teórico, la respuesta es siempre la misma: que hay que mezclar a toda la población. Precisamente, la capacidad de innovación y creación de la ciudad proviene no de la separación de grupos, sino de la mezcla de grupos. Este es el ideal. Hay que ver cómo se gestiona en la práctica”.

En la práctica, en Guayaquil el norte es la burbuja. La derrota de una ciudad sucede cuando, como ha pasado con Guayaquil, el aislarse de los demás se convierte en una aspiración común.

CHECK

(1) María Teresa Santos & Ernesto Cortés F., ‘“Sin ley, la urbanización es un desastre”: Joan Clos’, Diario El Tiempo, 16 de octubre de 2016.
(2)Explicando el negocio de la Alcaldía socialcristiana’, Xavier Flores Aguirre, 4 de abril de 2016.
(3) Walter Spurrier Baquerizo, ‘Guayaquil se rezaga’, Diario El Universo, 22 de febrero de 2015.

Supersticiones

“Nacido en el seno del pueblo de Israel –Jesús, sus parientes y sus discípulos eran todos judíos-, el cristianismo no pasó de ser considerado por el Imperio romano durante siglos como una superstición ilícita” (1).

Yo diría que lo que cabe, a día de hoy, es que el sub-producto cristiano de uso local (i.e., el catolicismo del papa de Roma) sea una superstición regulada, en pie de igualdad con todos los demás que ofrecen un establecimiento y la asesoría para practicar una “creencia sin pruebas en lo que alguien nos dice sin fundamento sobre cosas sin paralelo” (2). Como tal, que paguen todos sus impuestos, como lo hace en este poblado cualquier otro negocio (este con la particularidad de traficar con una mercancía etérea llamada “fe”).

The Sad True, folks.
 
(1) Vidal, César 2007, ‘Pontífices. De las persecuciones a Benedicto XVI’, Ediciones Península, Barcelona, p. 25.
(2) Bierce, Ambrose, ‘Diccionario del Diablo’, voz ‘Fe’.

El humo que obnubila el seso

27 de diciembre de 2016


Hace unas semanas se supo el veredicto del “Mayors Challenge 2016” organizado por Bloomberg Philanthropies, que en su edición para América latina y el Caribe, tuvo como ganadora a la ciudad de San Pablo, que obtuvo cinco millones de dólares como premio. Guadalajara, Bogotá, Medellín y Santiago obtuvieron un millón de dólares cada una. La competencia se trató de una invitación a las ciudades de la región que tengan más de 100.000 habitantes “a definir un problema grave y desarrollar nuevas ideas audaces para solucionarlo”. Obviamente, la participación de Guayaquil en un concurso de esta naturaleza está fuera de sus capacidades.

En un ranquin en el que Guayaquil sí marca muy alto es en el de los costos asociados a los daños causados por las inundaciones calculado para el año 2050. Guayaquil es la ciudad tercera a nivel mundial, en daños calculados como porcentaje del PIB:


Fuente
Pero el impune alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, vende humo con el cuento de que él administra una ciudad “inteligente” con un modelo de desarrollo “sustentable”. Y casi nadie en el poblado se atreve a desafiar lo obvio.

Un caso de inestabilidad política: la familia Noboa en la Presidencia

26 de diciembre de 2016

La rama de la familia gallega Noboa asentada en Guayaquil ha dado a la República del Ecuador dos Presidentes, Diego y Gustavo. Ninguno de ellos fue elegido por votación popular y los dos constituyen ejemplos de inestabilidad política del paisito. Uno más que el otro.

Gustavo Noboa sucedió el 21 de enero del año 2000 al defenestrado Mahuad, el tipo a quien la mierda del país le explotó en la cara. El propio Gustavo Noboa retrató la inestabilidad de su gobierno, en una frase memorable:

“Soy como los miembros de alcohólicos anónimos. Tomo las cosas un día a la vez” (1).

A su tatarabuelo, Diego Noboa, le fue incluso peor. Elegido por una Asamblea Constitucional el año 1851, su gobierno duró alrededor de seis meses de ese mismo año. En septiembre, el general Urbina lo inquietó, por lo que Noboa “decidió bajar a Guayaquil, creyendo conjurar el peligro personalmente. En la misma lancha en que se acercaba a la ciudad fue tomado preso por el general Francisco Robles, que cumplía órdenes de Urbina, transbordado sin más a una goleta y desterrado del país” (2).

Diego Noboa (1789-1870) vale un chuchaqui.

Ante esta chapeta colosal, incluso los casi tres años de rehab presidencial de Gustavo Noboa parecen un modelo de estabilidad. A los dos Noboa, en 1851 como en 2003, los sucedió un militar.

(1) Stein et al. (Coord.), ‘La política de las políticas públicas. Progreso económico y social de América latina. Informe 2006’, Banco Interamericano de Desarrollo, Cambridge, USA, p. 63.
(2) Villalba F., Jorge, ‘Los gobiernos marcistas o la reacción antifloreana’, en: Salvat, Juan & Eduardo Crespo (Dir.), ‘Historia del Ecuador’, Vol. 6, Salvat Editores Ecuatoriana, S.A., Navarra, España, 1982, p. 66. 

Socialcristianísima (Guayaquil y la impunidad)

21 de diciembre de 2016

El año 2016 deja varios muertos que lamentamos sin conocerlos personalmente: Bowie, Prince, Cohen (1). Deja también otros muertos que no conocimos personalmente, pero cuyas muertes deberían importarnos más que la de Bowie, Prince o Cohen, aunque por otras razones. Son estos tres muertos, que enumero a continuación: Jorge Patiño, Vicente Rivas y Lady Freire. A ellos habría que sumarle un “perseguido penal” (wink, wink) por un grave delito ambiental, Milton Peña.

Las razones para su importancia es porque demuestran un aspecto de cómo se administra nuestra ciudad. Las muertes de Patiño, Rivas y Freire, así como la “persecución penal” a Peña, revelan los procedimientos que para eludir sus responsabilidades utiliza el Municipio socialcristiano de Guayaquil.

Así, el procedimiento más sencillo es la atribución, como en los casos de las muertes de Jorge Patiño y de Vicente Rivas, a un caso fortuito: fue el terremoto. Esta atribución es falsa (2). El nivel de cuestionamiento en los medios de comunicación, en general, ha sido escaso (3). Se murieron y punto. La gente mira a otra parte.

El puente no se cayó porque sí. La falta de mantenimiento adecuado es clave para explicar su caída.

Un procedimiento intermedio es la atribución de la responsabilidad a una persona de dentro de la misma organización, que sea el más cojudo de todos. En el caso de la muerte de Lady Freire, la Metrovía, que tiene un deber de mantenimiento adecuado de la seguridad de sus vehículos, puso en práctica este procedimiento para cargársele al que menos chance de patalear tenía: el chofer.

Hay un juicio contra el chofer, pero los medios de comunicación de Guayaquil no hacen seguimiento de ello. Hay una muerte y casi nadie cuestiona la responsabilidad de la Metrovía en ella. (Los analistas de la realidad nacional que tiene la prensa de opinión local rara vez se molestan en criticar lo local, no sea que se enoje “el Abogado”). En resumen: que se murió una chica y metieron preso a un gil. La gente mira a otra parte.

El procedimiento hardcore es la atribución de la responsabilidad penal a una persona de dentro de la misma organización, pero habilitarlo para escapar de ella. Este es el caso del delito ambiental que cometió Balsasud S.A., en el que de nuevo se le terminaron cargando al más cojudo, un “calderista” de nombre Milton Peña, quien “justo” había pedido vacaciones (wink, wink).

En este caso de delito ambiental que contaminó un río y privó de agua a toda una ciudad, la responsabilidad de la empresa Balsasud S.A. es evidente (4), pero el asunto ya conoció el olvido. La complicidad del periodismo guayaquileño en estos casos es altísima: jamás una pregunta incómoda, jamás un cuestionamiento a fondo. Han mandado al carajo las reglas básicas de su oficio, cuando de pensar sobre la administración de la ciudad en que viven se trata. Han demostrado serle serviles a toda prueba.

Tres variantes procedimentales para llegar a un mismo destino: la impunidad.

(1) También Juan Gabriel y El Bigote.
(2) Un análisis detallado de la responsabilidad del Municipio de Guayaquil por el colapso del paso a desnivel, en: ‘¿Caso fortuito? El terremoto del 16 de abril en Guayaquil y la responsabilidad civil’, Xavier Flores Aguirre, 18 de julio de 2016.
(3) Un ejemplo flojo y timorato de periodismo de investigación sobre la responsabilidad del Municipio por el colapso del paso a desnivel fue el de Visión 360: '¿Periodismo de investigación?', Xavier Flores Aguirre, 21 de julio de 2016.
(4) Sobre el delito ambiental y la “persecución penal” a Peña, v. los artículos bajo la etiqueta “Balsasud”: https://xaflag.blogspot.com/search/label/Balsasud

Panamá nació en la habitación 1162 del Waldorf Astoria

20 de diciembre de 2016


Cuando chico, en la escuela me enseñaron que Simón Bolívar (ayer se cumplieron 186 años de su muerte, en una finca cercana a Santa Marta, Colombia) libertó a seis naciones pues a su vasto número (que él hubiera preferido menor, acaso reducido a uno: la Gran Colombia) se le añadió la República de Panamá established since 1903.

Ya entonces era fácil darse cuenta que no tenía mucho sentido atribuirle a Simón Bolívar la liberación de un país que todavía no existía, al tiempo de su muerte: Panamá se había independizado de la República de Colombia, no del Reino de España. ¿Quién, si no Bolívar, estuvo detrás de la independencia panameña? Nominalmente, Manuel Amador y Esteban Huertas, sus héroes. Pero que eran, a su vez, los héroes que había dispuesto para este show con ribetes épicos el capital financiero (J. P. Morgan) y el poder político del naciente imperialismo estadounidense (T. Roosevelt).

Hace un par de años, encontré un libro sobre la historia de la independencia de Panamá que describía esta historia. En su prólogo, el autor del libro, el abogado panameño Ovidio Díaz Espino, contó que en el origen del libro estuvo una fiesta de Navidad el año 1997 en Nueva York, en la que un fulano, el productor de cine Webster Stone, al enterarse que Díaz trabajaba para J. P. Morgan, le planteó las siguientes preguntas:

“¿Estás consciente que J. P. Morgan fue el tesorero de Panamá durante su primera década? ¿Sabías que la República de Panamá nació en la habitación 1162 del Waldorf Astoria?” (1)

El abogado Ovidio Díaz Espino tuvo la inteligencia suficiente como para no escudarse en el patrioterismo (la típica actitud de los canallas) e investigar sobre el nacimiento de su país con dedicación y honestidad, a fin de desdibujar “la idealizada pero falsa visión de nuestra propia historia” y así “darle a Panamá una historia propia”, verídica y documentada (2). Esta entrevista de Amy Goodman al abogado panameño Ovidio Díaz Espino pone en contexto los orígenes del país que lo vio nacer (3).

(1) Díaz Espino, Ovidio 2001, ‘How Wall Street created a nation. J. P. Morgan, Teddy Roosevelt, and the Panama Canal’, Four Walls Eight Windows, New York.
(2) Es decir, el propósito de Díaz (satisfecho a lo largo de 250 páginas de su magnífico libro) era un “cut the crap” con la historia de Panamá. Pero sucede que “crap” es la madre nutricia del chovinismo. En una ocasión (circa 2008) me tocó presenciar en una habitación de un hotel en ciudad de Panamá una discusión entre una panameña y una colombiana acerca de la independencia de Panamá. No pensé que llegaría a tanto. El chovinismo es realmente asombroso en relación a los alcances de la estupidez que inspira: es Mayhem.
(3) On the twentieth anniversary of the death ofPanamanian dictator Omar Torrijos, the man who negotiated the Panama CanalTreaty, ‘How Wall Street created a nation: J. P. Morgan, Teddy Roosevelt, andthe Panama Canal’ [Entrevista a Ovidio Díaz Espino], Democracy Now, 31 de julio de 2001. En castellano, v. Mokhiber, Russell & Robert Weissman, ‘Cómo Wall Street creó una nación’, Rebelión, 6 de mayo del 2002; ‘Leyenda negra’ [Entrevista a Ovidio Díaz Espino], BBC Mundo, 31 de octubre de 2003.

Paja y Rusia

19 de diciembre de 2016


El liderazgo vertical, corporativista y autoritario de Vladimir Putin lo tiene con una popularidad superior al 80% de la población, en un país de más de 143 millones de habitantes y una cultura milenaria como Rusia. Aquí también, un liderazgo vertical, corporativista y autoritario como el de Jaime Nebot mantiene una popularidad superior al 80% de la población, en la ciudad más poblada del Ecuador. El éxito del liderazgo autoritario funciona para grandes y chicos. Es un éxito transversal, con una condición previa: el colapso (URSS, Bucaram) es el escenario propicio para que triunfe el "hombre fuerte" (1).

No puedo hablar por la inmensidad rusa, pero sí puedo referirme a nuestras pajas administrativas, a todo lo que desde la administración pública y desde mucho tiempo antes del socialcristianismo, se viene haciendo mal en el desarrollo de la ciudad. Pero, en rigor: ¿Qué es Guayaquil para oponerse a un liderazgo autoritario que en estos últimos 16 años ha construido una ciudad con “lotes pequeños para las viviendas, aceras y accesos estrechos, limitadas áreas verdes, y en general una clara tendencia hacia la impermeabilización del suelo urbano”? (2). Guayaquil es una ciudad con una historia de debilidad institucional, un crecimiento urbano inarticulado y una sociedad civil apática, ¿con qué energía cívica podría resistir un liderazgo de esta naturaleza? Al contrario: lo bienviene y lo admira (3).

(Otrosí: su cooptación de los medios de comunicación de la ciudad también le ha resultado muy útil [4]).

(1) El colapso de Guayaquil durante la administracón de los Bucaram et al. (1984-1992) fue el discurso que apalancó al socialcristianismo en el poder político de Guayaquil. Con eso afanaron hasta hace poco, pero 24 años después es ya un discurso insostenible.
(2) Así describen a Guayaquil los expertos internacionales solicitados por el alcalde Nebot a la CAF: v. Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tucci, Carlos Eduardo, Bertoni, Juan Carlos, Cabezas Vélez, Gabriel 2013, La inundación de Guayaquil en marzo 2013. Opinión de expertos internacionales, Cooperación Técnica de CAF, Informe gerencial [17 de junio de 2013].
(3) El autoritarismo explica el ascenso de Donald Trump: ‘Authoritarianism: The political science that explains Trump’, Vox, YouTube. Y este video (en inglés): esto es periodismo del bueno. En nuestro país, algo así no existe.
(4)Para cuando el periodismo guayaquileño pierda el miedo…’, Xavier Flores Aguirre, 6 de febrero de 2016.

Capusotto enseña a copiar a Calamaro

15 de diciembre de 2016


Creo, como Charly García, que Andrés Calamaro no existe. Pero cuando desafía su inexistencia, aparece Calamaro con sus gafas y su “sub-estilo” facilón:

 
En una ciudad como Guayaquil, en la que Vilma Palma e Vampiros todavía puede aspirar al estatus de hit de la temporada, Calamaro es una gran alternativa para el choreo musical. Pues como advierte Capusotto, “¡vamos, te vas a poner a copiar a Zappa, que es más difícil y vende menos!!!”.

Antonio Acosta (Naipe Centralista)

14 de diciembre de 2016


Con una pinta de Dennis Farina del Interande, este naipe cuenta in a nutshell la historia del Banco del Pichincha, de un banco que cuidaba los ahorros de la Santísima Trinidad Serrana (Burocracia, Milicos, Clero) a un banco adquirido "en oscuras circunstancias" por Fidel Egas, con cuyo Naipe Centralista éste debe leerse en conjunto y a quien este 6 de picas, Antonio Acosta, “[s]irve de sotana”.

Osvaldo Hurtado dice... (1)

13 de diciembre de 2016


En su libro ‘El poder político en el Ecuador’, Osvaldo Hurtado dedica el sexto capítulo de la tercera parte a analizar lo que él denomina la “politización del movimiento estudiantil”. Allí estudia las consecuencias de la supresión de los exámenes de ingreso a las universidades.

Una primera consecuencia que advirtió Hurtado fue el aumento en el número de inscriptos en las universidades (2). Advirtió otra, que estimó lamentable: “El brusco descenso de nivel académico de la Universidad ha rebasado límites críticos [y] se torna difícil que la Universidad pueda en el futuro asumir satisfactoriamente sus papeles científico y académico en un momento en que cada vez es mayor la dependencia cultural y tecnológica del país” (3).

A página seguida, Hurtado lamentó que la universidad en el Ecuador haya mantenido “su tradicional estratificación social en la que predominan estudiantes provenientes de la clases media y alta, siendo muy minoritaria la participación de alumnos provenientes de las clases populares” (4).

 *

La oposición debería hacerle caso a Hurtado, uno de su mismo palo: suprimir los exámenes de ingreso es una pésima idea. Aumenta los gastos, pero no es de ninguna manera una medida efectiva para mejorar la calidad académica de la universidad (5). Y Hurtado debería hacerse caso a sí mismo, y reconocer que el gobierno nacional que él tanto odia hizo un cambio en el sentido que él reclamaba en su libro setentero (6).

(1) Pendejadas, según Febres.  
(2) Hurtado Osvaldo, ‘El poder político en el Ecuador’, Editorial Planeta del Ecuador S.A., Décimo quinta edición, 2006 [Primera edición, 1977], Quito, p. 292.
(3) Ibíd., p. 293.
(4) Ibíd., p. 294.
(5) Es curioso que esta propuesta se afirme tan alegremente por los candidatos de oposición cuando implica un fuerte incremento del gasto público para cubrir los costos asociados a la educación de esos nuevos universitarios, en abierta contradicción con su idea de gastos excesivos hechos por un Estado obeso.
(6) “La taza [sic] de  ingreso para los indígenas subió del 9,5% en 2006 al 17,3% en 2014, asimismo la taza [sic] de inscripción de afroecuatorianos paso del 14,1% en 2006 al 21% en 2014”, en: 'Ecuador apunta a la igualdad en laeducación superior con una plataforma de capacitación', ANDES, 21 de marzo de 2016.

La derecha que no se atreve a ser moderna

12 de diciembre de 2016


Nuestro diseño constitucional supone la organización de una oposición política (artículo 111) cuyo contenido dependerá, obviamente, del ambiente político. En el contexto actual, esto implica una oposición que involucra a partidos y movimientos de derecha y de izquierda, pero con un twist: en Ecuador, la izquierda es la mano con la que come la derecha (que es ambidextra y angurrienta). Y la izquierda que no es funcional a la derecha, se divierte con devaneos entre la alta filosofía y los fracasos electorales (tipo A. Acosta).

En AP, Rafael Correa es una especie de Perón moderno, la Súpergoma que lo amalgama todo (a “todos y todas”, para decirlo con la mamarrachada de género); en la oposición, por el contrario, la que tal vez pudo ser esa figura aglutinadora (Nebot) declinó (o lo que es lo mismo, anticipó su derrota). Sin un líder opositor, cada quien dispara para cualquier parte, todo se pega con babas, no hay amalgama de nada.

Así, en la oposición de la derecha no hay unidad. El fracaso del experimento político de idéntico nombre lo ha puesto en evidencia. Y este fin de semana lo ha confirmado el fuego cruzado entre los dos bandos de esta misma derecha rancia. No es nada nuevo bajo el sol: nuestra oposición continúa en la edad del burro (1). En todo caso, vale destacar tres aspectos de este fuego cruzado intercambiado por simpatizantes de CREO y el PSC:

* El periodista Pinoargote juega un rol político en la candidatura de Lasso: La persona que afirma esto (C. Coronel) señaló que esta es una “legítima predilección” del periodista Pinoargote; está equivocado. Sería una “legítima predilección” si informara debidamente a su público televidente de ella, pero no lo hace. Su predilección, entonces, es apenas un burdo intento de manipulación, una muestra adicional de su mal periodismo (2). 

* Acusaciones mutuas de ser chimbador: B. Rosales afirma que Viteri fracasó con La Unidad y que podría pasar “a ser conocida como la gran chimbadora” si no declina su candidatura, mientras Coronel le retruca que “Guillermo Lasso es el único responsable de que no haya Unidad y termina siendo el ‘chimbador’”. Esta acusación a Guillermo Lasso de ser un desestabilizador de la “tendencia” parece reafirmarse en los dichos de la candidata Viteri: “Señores, ¡paren!, paren la presión del grupo económico que por todo lado, de toda forma ha tratado de que yo me aparte de la contienda electoral” (3).

* El acuerdo en respetar el modelo del PSC: La “tendencia” está sustancialmente de acuerdo con el modelo administrativo impuesto por el PSC en Guayaquil. Rosales, de una manera implícita; Coronel, explícitamente, pues afirma que el PSC sabe servir “con eficiencia y solidaridad”.

*

De los tres aspectos que resalto, el primero nos  revela cómo la TV juega un rol político en las elecciones, el segundo nos advierte del juego tras bastidores dentro de una misma tendencia y el tercero nos marca los límites del discurso de dicha “tendencia”. Ésta pertenecerá a la derecha rancia, mientras no sea capaz de desmarcarse y criticar a la gestión socialcristiana en Guayaquil (4).

En otras palabras: mientras la derecha en Guayaquil sea incapaz de criticar a fondo un modelo de desarrollo que mantiene putrefacto el estero Salado (que el alcalde Nebot se comprometió a rescatar al inicio de su gestión, por cierto), que ha sido inútil para resolver los problemas del transporte público e ineficiente en la prestación de los servicios de agua potable, alcantarillado y recolección de basura, será simplemente una derecha cobarde. 

Mientras la derecha guayaquileña sea incapaz de plantear un relevo a una gestión de la ciudad que implementa de manera inconsulta su modelo de desarrollo, sin planificación y con una clara orientación al beneficio de grupos de poder económico (en especial, del sector de la construcción, al que se ha pertenecido el alcalde Nebot) y cuyo resultado visible ha sido una ciudad inequitativa, estancada en su producción económica, sin espacios públicos ni áreas verdes, con un tráfico insoportable y expuesta a los riesgos asociados a terremotos e inundaciones, será cómplice de este estado de cosas. Sometida al poder local, que le ha marcado sus límites.

Cuando a nuestra derecha política le dé por criticar a esta Babahoyo gigante con bolsones de “Miami”, entonces podrá adjudicarse el título de moderna. Hasta entonces, seguirá con su característico olor a naftalina.

(1) La oposición en la edad del burro’, Xavier Flores Aguirre, 3 de junio de 2012. Cuidado y “Paquete” Moncayo se cuela por las tranqueras. Tiene menos carisma que un accidente de tránsito que involucra a un tráiler, pero mientras la derecha rancia se saca los ojos, esta derecha “empaquetada” podría dar la sorpresa.
(2) 'Pinoargote, vencido', Xavier Flores Aguirre, 23 de septiembre de 2016.
(3)Cynthia Viteri denuncia que grupo económico la quiere fuera de la carrera presidencial’, Diario El telégrafo, 12 de diciembre de 2016. En este enlace consta el intercambio entre Benjamín Rosales y César Coronel. 
(4) Aunque ha hecho unos intentos, claramente insuficientes: 'Lasso tiene razón', Xavier Flores Aguirre, 26 de septiembre de 2016.

Feminismo y perreo


Esencialmente, creo que todos perreamos, incluidas las feministas. El punto es cuánto licor necesitamos en nuestro organismo para empezar a perrear (yo, con unos ocho tragos, por ejemplo).

Cuando un sector del feminismo se propone limitar el goce (porque persiguen un “bien superior”) asume un rol “sacerdotal” que las torna indeseables. Pero es que, además de la moralina inserta en una prohibición, usualmente el efecto que tiene es contrario al que se busca (1).

Así, esta es una solución estúpida para un problema complejo. Prohibir a un reggaetonero no detendrá a la gente que quiera escucharlo, a Maluma en este caso, o a otro cualquiera de esos productos fungibles que hacen lo que él.

Por eso, el gran ganador de esta discusión es el singularizado Maluma, un tipo que yo no sabía que existía (la alteración de esta constante fue indeseable), que atiende a sus 4 “Babys” (al menos en una canción) y que si lo cuestionas por eso, te responde en Instagram que “si hablaron de Jesucristo por qué te sorprendes cuando hablan de ti?”. Me encanta esta última asociación entre Jesús y el perreo. Salsa, sabor y evangelios. Este fulano la tiene clara.

Fuente. Un razonamiento "Jaime Iván Kaviedes style".

Maluma se merece su éxito, por esta mezcla pop de sexo “desenfrenado” en la vida pública y religión “sanadora” en la vida privada: en el contexto de una civilización cristiana, Maluma es un “ganador” en el sentido más tradicional de la palabra (2).

Si un sector del feminismo quiere luchar contra este sub-producto de la civilización cristiana, tendrá que venir con algo más inteligente que una prohibición (3). Salvo que lo que realmente quieran, feministas anti-Maluma, es publicitar de manera gratuita al cantante masculino al que tanto desprecian.

Don’t blame me: I’m just reporting.

(1) Una variante del “efecto Streisand”.
(2) El “convexo” del “cóncavo” Maluma es la Chingadalupe, v. ‘Con ustedes, la chingadalupe’, Xavier Flores Aguirre, 30 de abril de 2009.
(3) Por cierto, esta prohibición se intentó en Puerto Rico hace unos veinte años. No sirvió de nada.

Barcelona Campeón

10 de diciembre de 2016


De todas las opiniones vertidas sobre la corona 15, me quedo con esta idea del capitán del equipo, Matías Oyola, en entrevista concedida a diario Extra:

¿Hasta qué punto ha sido importante la dirigencia?
Ellos cambiaron radicalmente la institución. El título no es casualidad. Se nota que han sido jugadores, saben que nosotros necesitamos cercanía, y por eso hablan mucho con nosotros, incluso cuando al principio del año había problemas económicos. Ahora todo nos sonríe y quieren seguir mejorando para volver a ser el club de los 90” (1).

Uno de los jugadores del mítico Peñarol de Alberto Spencer, el paraguayo Juan Vicente Lezcano, recordaba la importancia del camerino: “[Peñarol fue] el mejor equipo que integré en mi vida, tenía un vestuario bárbaro, un compañerismo… Todos luchaban para todos, a un mismo ritmo” (2). Mientras el Campeón tenga su camerino bien y un proyecto dirigencial claro, podrá apuntar alto. Incluso, a lo que sueña el Pony.

(1) Dueñas, Stéffano, ‘“Sueño con ganar la Libertadores”’ [entrevista a Matías Oyola], Diario Extra, 9 de diciembre de 2016, p. 23.
(2) 'El fútbol a partir del camerino', Xavier Flores Aguirre, 10 de agosto de 2009.

El derecho de reunión (II)

9 de diciembre de 2016

Hace casi diez años, en agosto de 2007, publiqué un artículo en diario El universo sobre el ejercicio del derecho de reunión en Guayaquil (1). En dicho artículo apunté que no había en el país una ley que regulara el ejercicio del derecho de reunión. Y sigue sin haberla.

Critiqué también la arbitrariedad de las decisiones administrativas tomadas al amparo de una Ordenanza aprobada en noviembre de 1992 para autorizar el ejercicio del derecho de reunión en Guayaquil. Y sigue vigente.

Y a su amparo sigue campante (un Johnnie Walker municipal) la arbitrariedad. Esta decisión por la que se negó el derecho de reunión en la plaza San Francisco a un grupo de personas que buscaban conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos es simple y llanamente eso: una decisión arbitraria.

 
Esta comunicación en la que la Alcaldía de Guayaquil niega un derecho no hace sentido lógico, jurídico, o gramatical. De hecho, no le explica nada a su destinatario. Alude, en general, a que la plaza pública San Francisco (también conocida como Rocafuerte) cuyo uso se peticionó sirve únicamente “para realizar eventos de carácter Cívicos” [sic], pero sin nunca explicar al peticionario el porqué su reunión no se encuadra como un acto “Cívicos”.

Alude asimismo a otro documento (el memorando No DUEVP-JVP-2016-3515 del 30 de noviembre de 2016 del Jefe de Vía Pública de la Alcaldía de Guayaquil -el patrón de las calles) pero dicho documento no le fue entregado al Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (2). Y allí concluye su argumentación.

La falta de fundamentación convierte a este acto administrativo en nulo (3). Un legislador francés (E. Ollivier) tuvo el acierto de definir el derecho a la reunión como “el verdadero derecho popular” (4). Para justificar una restricción al derecho de reunión, la autoridad debe ajustar su decisión, de manera razonada, a las permisibles en nuestra legislación, esto es, a las que sean “necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, de la seguridad o el orden públicos, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos o libertades de los demás” (5). Es claro que aquello no sucedió en este caso.

Porque si la justificación del Jefe de Vía Pública de nuestra ciudad es que el acto a realizarse no era “cívico” (es decir, lo consideró un acto “político”) sería interesante que nos explique un par de cosas sobre el derecho de reunión en Guayaquil:

1) ¿Por qué la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos es un acto político?
2) ¿Por qué el uso de ese espacio no se lo niega a grupos que sí realizan actos políticos, pero que son afines al Gobierno municipal de Jaime Nebot?

Fuente: 'Guayaquil de pie' [Blog].

(1)El derecho de reunión’, Xavier Flores Aguirre, 18 de agosto de 2007.
(2) Sería muy interesante la obtención de ese documento: un condumio del “pensamiento práctico” municipal se vería reflejado allí.
(3) Por aplicación del artículo 76 numeral 7 literal l) de la Constitución: “Las resoluciones de los poderes públicos deberán ser motivadas. […] Los actos administrativos, resoluciones o fallos que no se encuentren debidamente motivados se considerarán nulos. Las servidoras o servidores responsables serán sancionados”.
(4) Guardia, Lucas, ‘Artículo 15. Derecho de reunión’.
(5) Artículo 15 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, instrumento directamente aplicable en nuestra legislación por lo dispuesto en el artículo 424 de la Constitución. Por esto, la autoridad (nacional o local) no sólo que debe limitar lo menos posible el ejercicio del derecho de derecho de reunión, sino que debe facilitar y proteger su realización. Esto es lo que se conoce como las “obligaciones positivas” del Estado para la garantía de un derecho.