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Paul, fumón viejo

2 de noviembre de 2019


O como diría John, “give weed a chance(?).

Fuente: Diario Extra. Informa primero y mejor.

Violencia Rivas

10 de mayo de 2019


En el libro “Rock & Pop, bienvenidos a Ecuador. Años 60 y 70”, de autoría de Roberto Neumane, hay una entrevista a la “cantante, productora y empresaria” Hilda Murillo, una de esas personas que era ya vieja cuando yo era chiquito.

Este look setentero termina de asentar a Hilda como a una Elizabeth Taylor de la Chala. Killer Hilda.



En una parte de la entrevista, Hilda Murillo recuerda a los artistas nacionales y extranjeros en el Ecuador de los años sesenta y setenta


Entre ellos, menciona a Violeta Rivas (1937-2018), chivilcoyana* antecedente de Violencia Rivas, esa crack de verdades como puños y frases como jabs al mentón acerca de nuestra decadente sociedad capitalista del orto. Véanla, y rómpanse la cabeza:

 
Toda Violencia, acá.

N. B.: Violencia Rivas: Otra obra de Capusotto & Saborido.

* Chivilcoy lugar querido, pues “puede ser Uruguay, puede ser Chivilcoy”.

Paren de venir / ya váyanse

4 de agosto de 2017


Durante la Alcaldía socialcristiana de León Febres-Cordero, en 1994, el grupo argentino “The Sacados” puso una canción de moda:

 
Guayaquil es una ciudad tan noventera que el estribillo de esa canción de 1994 podría bien caracterizar a su escena musical actual de “celebridades” (hoy, año dosmilfuckingdiecisiete).

Por supuesto, la caracterizaría por razones distintas.

Paren de venir… todas esas “celebridades” que han venido al menos desde los años noventa (incluso desde los ochentas y setentas) y que han resultado imparables: siguen viniendo, no paran de venir a quemar sus últimos cartuchos en el puerto de Guayaquil. Si son salseros, vienen con financiamiento municipal a todas y cada una de las fiestas populares de los 25 de julio y 9 de octubre; para todo el resto de “geronto-celebridades”, la única explicación para su permanencia de varias décadas en cartelera es que no hay ilusiones ni presupuesto para proponer algo distinto a esta ciudad.

En general, se ha jugado sobre seguro: en la escena musical se ha apostado a lo que ha funcionado antes, porque las posibilidades para innovar son escasas y los impuestos (los del Municipio y el destinado a la Junta de Beneficencia de Guayaquil, específico para espectáculos públicos) son altos.

Por eso Guayaquil es una ciudad atascada en sus años noventa y tiene una Alcaldía marca PSC en plena sintonía con ese mood (established since 1992). Aquí se vende como moderno lo que ya pasó de moda, tanto en oferta musical como en administración de la ciudad. Y la gente lo sigue consumiendo, sin chistar ni cuestionarlo. Si acaso, lamentándose en voz baja.

Es por todos estos años de incesante noventerismo que se justifica el lema no oficial de Guayaquil durante su período socialcristiano: “Esto es lo que hay”. Es lo que hay en la “Capital Tropical del Conformismo” en que unos cuantos avivatos han convertido a Guayaquil.

Rosa Borja de Ycaza

30 de julio de 2017

Desde niño he vivido familiarizado con este nombre, porque es el nombre de la calle de mi casa desde antes de entrar a la preparatoria en el Cristóbal Colón (que queda sobre esa misma calle, al 115) (1).

Pero antes la calle “Rosa Borja” no se llamaba así. En un principio (en un gesto de cipayismo que habría hecho sonreír a Jauretche) el Concejo Municipal de Guayaquil, cuando el primer trazado de esta calle del Barrio del Centenario con dirección al Sur, la denominó “Ministro Canning”. La llamó así por George Canning (1770-1827), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido que desde 1822 hasta 1827 procuró el reconocimiento de las naciones sudamericanas por parte del gobierno británico.

En todo caso, el Concejo Municipal de Guayaquil decidió revertir pronto esta decisión inicial. El 4 de agosto de 1936 decidió cambiarle el nombre a la calle “Ministro Canning” por “Rosa Borja de Ycaza”. El Concejo, cuenta el cronista Pérez Pimentel, “ejecutó la ordenanza el 7 de septiembre siguiente”.

Cuando se le puso su nombre a una calle, la poetisa e intelectual Rosa Borja Febres-Cordero vivía, estaba casada con Alberto Ycaza Carbo, era una destacada feminista de Guayaquil (presidenta del Consejo Nacional Ecuatoriano de la Unión de Mujeres Americanas y presidenta de la Legión Femenina de Educación Popular y editora de su órgano de difusión oficial, la revista “Nuevos Horizontes”) y había hasta entonces publicado un libro con tres conferencias “Aspectos de mi sendero”, otro de poesías “Hacia la vida” y una obra de teatro “Las de Judas”.

El Concejo Municipal la homenajeó ese 1936, con el propósito de “alentar su labor”.

Rosa Borja correspondió a sus expectativas. Vivió por largos veintiocho años desde este homenaje municipal, hasta que murió el 22 de diciembre de 1964. Durante esos casi treinta años de vida, Borja fue una mujer pionera: la primera que ocupó el cargo de Directora de la Biblioteca Municipal de Guayaquil (1953-1959) y de Directora de la Biblioteca Nacional del Ecuador.



También publicó, durante ese período, varios libros de poesía y de teatro y dos biografías: la suya propia, titulada “Mi mundo íntimo”, y la de su padre, el doctor César Borja Lavayen.

Sobre temas sociales, en este período Rosa Borja publicó sobre su ciudad “Guayaquil, ojeada histórica de la ciudad, desde los Huancavilcas hasta nuestros días” y “El Municipio y los problemas sociales de Guayaquil”. También publicó el libro “Influencia de la mujer como factor importante en el mejoramiento humano” y se destacó por ser una activa conferenciante feminista. La Unión de Mujeres Americanas, con sede en Nueva York, la designó su presidenta. Fue también Consejera Provincial del Guayas y una activa militante del CFP con Guevara Moreno, durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Fruto de su gestión política, el Municipio porteño fundó el Centro Municipal de Cultura, que se cerró el año 1989 durante la administración de Elsa Bucaram.

Last but not least, Borja también fue compositora musical. Su “Álbum de música” fue premiado en Buenos Aires en 1942 por la “Asociación Argentina de Música de Cámara”.

Rosa Borja de Ycaza fue una mujer notable, con calle propia en su ciudad. Una mujer de la que, es ignorancia generalizada, hoy se conmemora un aniversario más de su nacimiento el año 1889.

(1) Un edificio antiguo, cuya construcción se inició en 1945 y culminó en 1951, a cargo del arquitecto Juan Orús Madinyá, emplazada en el mismo lugar que ocupó el antiguo edificio de madera de tres pisos donde funcionó el Cristóbal desde su inauguración el 28 de mayo de 1911, v. ‘Colegió Cristóbal Colón (patrimonial)’.
(2) Como Primer Ministro del Reino Unido, podría decírsele “George Canning, El Breve”: asumió el cargo el 10 de abril de 1827 y cesó en él apenas 119 días después, dado su fallecimiento por neumonía el 8 de agosto de ese mismo año. Según cuenta una página web del gobierno británico, sus últimas palabras fueron “Spain and Portugal”.

Elvis y los amigos negros

17 de julio de 2017

La fina burla al P. Bartolomé de las Casas que inicia el cuento “El atroz redentor Lazarus Morell” de Jorge Luis Borges, ha cobrado merecida fama. Es como sigue:

“En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas” (1).

Sigue una relación de hechos que Jorge Luis Borges le atribuye a la negritud. Recuerda en su letanía a los orientales Pedro Figari y Vicente Rossi, a los políticos Abraham Lincoln y Toussaint Louverture, a la herencia musical en el candombe y en “la habanera madre del tango”.

Elvis llegaría después (el cuento se publicó en 1935). Pero bien hubiera podido añadir: “Y la música de Elvis Presley”.

En una entrevista a inicios de su carrera (1956), Elvis fue honesto sobre el origen de su estilo:

“Los amigos negros [‘colored folks’, en el original] llevan cantando y tocando esto desde antes de lo que yo puedo recordar, amigo. Ya tocaban en sus chabolas y en sus garitos, y nadie apostaba por ellos hasta que yo he despabilado el tema. Yo lo he copiado de ellos. En Tupelo, Mississippi, solía oír al viejo Arthur Cudrup aporreando su guitarra igual que hago yo, y yo me decía si algún día consigo sentir todo lo que siente el viejo Arthur me habré convertido en un músico como nadie”.

(2) Mason, Bobbie Ann, ‘Elvis Presley’, Mondadori, Barcelona, 2003, p. 55. El resaltado no es del original.

Luca sobre Australia

11 de febrero de 2017


‘Estas charlas eran graciosas porque Luca podía en dos o más palabras convertir a una banda o a un estilo completo en un puñado de plastilina de los que quedan cuando la hora del jardín terminó. Lo que el mundo veía como aceptable, para Prodan era literalmente in-to-le-ra-ble… Esto podía incluir los trajes de Phil Collins, las poses de peluquería de Duran Duran, los Kajagoogoo, los trajes de pirata de Adam Ant cuando pensó que podía cortarse solo y abandonar su grupo, toda Australia con los Men at Work a la cabeza y con la cabeza de ellos en la mano. “Los australianos son una mierda de tipos. Brutos, siempre tirándose cervezas a la cara. ¿Nunca los viste jugando al rugby? Bueno, así son en sus vidas. Patéticos. Y en el fondo quisieran ser ingleses… pero no pueden”. Reía’* .
 
Hay que perdonarlos, también le dieron al mundo AC/DC.

* Pettinato, Roberto, ‘Sumo’, Reservoir Books, Buenos Aires, 2009, p. 108.