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El país egoísta y represivo

3 de enero de 2021


Nuestra derecha es como Messi. Pero como Messi cuando le preguntó a Carlitos Tévez si podían ir a un concierto de Oasis, en Londres, o acaso en Manchester. La respuesta del Apache dejó en evidencia que el mítico Messi había vivido en un termo: ‘Se han separado, Leo’. Los de Oasis se habían separado hace mucho rato, pero Leo ni enterado. Él sólo juega a la pelota, y en ese aspecto sigue siendo genial.

 

Pero de genial nuestra derecha no tiene na’ y en eso se diferencia de Messi. En lo que sí se parece a Messi es en eso de vivir en un termo. Sólo observa su entorno, usualmente en modo predatorio. Su idea de llegar a la Presidencia es para utilizar los recursos del Estado en beneficio de su grupo en el poder y asociados, porque en este país la Presidencia es un botín de facciones en disputa*. Es menos un país que un cómic.

 

La miseria de las élites del Ecuador (el grueso de un ‘grupo en el poder y asociados’) frente a la masa de desposeídos que también son parte del país se refleja en las cifras del estudio ‘Responses to COVID-19 in five Latin American countries’. Los países parte del estudio son Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. El resumen que de él se hizo en un artículo que publicó la BBC el 19 de octubre de 2020 [‘Coronavirus: ¿por qué América Latina es la región con más muertes en el mundo?’] es lapidario sobre la actuación del Ecuador. En materia económica, el artículo destacó que ‘todos los países, salvo Ecuador, redujeron sus tasas de interés, crearon condiciones para otorgar créditos y establecieron medidas para proteger el empleo’. Y empeora su actuación cuando se compara el ‘apoyo económico que se entregó a los hogares tomando en cuenta la evolución de la enfermedad’. Ecuador es maldito:

 

‘De los cinco casos analizados, Brasil es el que realiza un esfuerzo mayor, gastando alrededor de US$880 por habitante (alrededor de 10% del PIB nacional), seguido de Chile, con casi US$800 (5,2% del PIB). Colombia y Perú gastaron casi US$500 (7,6%) y US$380 (5,6%) por habitante.

Ecuador es el país que menos apoyo entrega: US$24,8 per cápita y 0,4% del PIB’.

 

Si por su egoísmo no se hace casi nada para apoyar a los pobres, la alternativa de las élites es corchar las opciones de los pobres para cambiar la situación. Para eso es importante la persuasión de los medios de comunicación masiva (parte clave de ‘grupos en el poder y asociados’), pero por sobre todo, son importantes las armas de la Fuerza Pública y sus sueldos siempre al día (v. ‘Cada año, Ecuador gasta en promedio el 2,37% del PIB en temas militares’ y ‘Prefieren pagar a la fuerza pública; el resto a lacola’’).

 

¿Es, o no, un Estado represivo cuando se prefiere el gasto en policías y militares a la ayuda económica a los pobres? El mensaje es claro: nuestro Estado (a la fecha, arlequín de las élites de derecha) adolece de aporofobia.

 

* Disclaimer: Con la izquierda y sus simulacros ocurre algo similar. El problema es estructural, el sistema electoral está arreglado (v. ‘Una revolución contra la idiotez’).

La derecha ecuatoriana en su laberinto (part deux)

16 de diciembre de 2020

La facción de derecha de nuestra tormentosa política tenía a mediados del 2020 tres opciones para las elecciones del año venidero, todos aniñados/millonarios guayacos. Su carta principal, el capo di tutti capi de la facción, decidió no participar*. Quedan Álvaro Noboa (si lo dejan) y Guillermo Lasso**.

 

G. Lasso la tiene difícil en esta elección (v. ‘Tres razones para que Lasso sea tercero’). La gran ventaja de Álvaro Noboa sobre Guillermo Lasso es que resulta más difícil vincularlo a Noboa con el Gobierno de Lenin Moreno. Hoy, ni la gente de su movimiento, ni su mentor Larrea, ni nadie, desea asociarse con Lenin Moreno: es el apestado, jediondo a caca, de la política nacional, y se huye de él como de la peste. Pero en la memoria popular, Lasso está asociado a Moreno. ¡Y cómo lo jode!

 

Álvaro Noboa, en cambio, tiene la desventaja de no ser sordomudo. Creo que si se vistiera con una camiseta de mangas largas que le cuelguen de sus bracitos y se comunicara por señas, a la manera de Tontín, al candidato Alvarito le fuera mucho mejor. Así sería un subnormal simpatiquísimo, que por no poder hablar se haría él un favor. Esto, porque el mayor enemigo de este hombre es él mismo, pues en su entusiasta boboalegrismo no puede ni hablar de forma coherente, ni tan siquiera leer un teleprompter.

 

En conclusión, Nebot se dio chapeta, a Lasso lo jode Moreno y Alvarito se marca solo (por no ser un sordomudo). Y es la derecha ecuatoriana en su laberinto, cuya única salida parece ser una derrota si no corre a salvarla el maleable sistema electoral.

 

* Su no participación era previsible, v. ¿La tercera? Y de su no participación, por cierto, surgió el primer laberinto de su facción, v. ‘La derecha ecuatoriana en su laberinto’, y su fracasada solución, v. ‘La tregua’.
** En mi opinión, Isidro Romero es un chimbador para torpedear a Lasso, acusándolo de co-gobiernista. ¡Y cómo lo jode!