Ciudad inmóvil

31 de julio de 2016


En lo que se refiere a dirigencia política, Guayaquil es una ciudad inmóvil (1). La situación ha sido invariable: hoy, como hace exactos diez años, Guayaquil tiene como su alcalde a Jaime Nebot, quien acompaña a Cynthia Viteri como candidata a la Presidencia de la República por el Partido Social Cristiano (PSC) como lo registra esta imagen:

 
El alcalde y la candidata hicieron “el primer recorrido oficial en el bus articulado de la Metrovía”.  El alcalde ofreció quince años atrás, el 25 de julio de 2001, implementar “soluciones inmediatas y mediatas en materia de transporte público” y se suponía que la Metrovía era una de esas soluciones (2). Diez años después de implementada, la Metrovía es un sistema que fracasa: sus tres primeras troncales debió completarlas el año 2008 (según dijo el alcalde el día de su inauguración) pero recién las completó el año 2013. Hoy en día, ni siquiera “hay fecha para el inicio de la obra” de la cuarta troncal (Batallón del Suburbio-Centro) porque “no está en la agenda cercana del Municipio” (3). A este paso, terminar las siete troncales que preveía el sistema Metrovía para el año 2020, tal como estaba planificado, será la historia de un fracaso anunciado.  

El director de Obras Públicas del Municipio, Jorge Berrezueta, ha indicado a la prensa que “este año no se hará la [cuarta] troncal y en el 2017 es incierto”. Y explica el porqué:

“Todo depende de las asignaciones, un préstamo de la CAF… todavía no me han dicho, mientras no haya financiamiento no puedo decir esto se va a hacer” (4).  

Porque ni hablar de autogestión: la Metrovía tiene cada vez menos usuarios (5).

Así, en lo que se refiere a su movilidad, paradójicamente, Guayaquil es una ciudad (casi) inmóvil. Avanza lenta, de tumbo en tumbo, rumbo al fracaso.  

(1) ‘Ciudad inmóvil’ es también como la denomina a Cartagena de Indias el escritor colombiano Efraím Medina Reyes en su novela ‘Érase una vez el amor pero tuve que matarlo’.
(2) Promesas incumplidas (15 años después)’, Xavier Flores Aguirre, 25 de julio de 2016.
(3) Puente, estero y troncal de Metrovía, entre lo pendiente para el suburbio’, Diario El universo, 7 de febrero de 2016.
(4) Ibíd. En cada una de sus cadenas radiales, el alcalde destaca que Guayaquil es una ciudad en la que no existen retrasos en la entrega de obras y que cuenta con financiamiento internacional para ejecutarlas. Nunca, ninguno de los que lo entrevistan al alcalde es capaz de advertirle que eso es mentira y que, por ejemplo, la entrega de las troncales de la Metrovía (una de sus obras estrella, supuestamente) se la ha hecho con retraso y que se vislumbra imposible cumplir con la entrega de las siete troncales del sistema Metrovía en el tiempo presupuestado (año 2020). Además, como lo advierte uno de los funcionarios municipales (J. Berrezueta), es incierto si se va a contar con financiamiento internacional para continuar con esta obra. Es decir, todo lo contrario de lo que afirma de manera recurrente el alcalde, sin que nunca nadie se anime a contrariarlo. Porque si la prensa dócil de Guayaquil se animaría a contrariarlo, se ganaría de seguro su buen chirlazo.
(5) 18,7 millones de usuarios dejaron de utilizar la Metrovía en 2015’, Diario El universo, 12 de febrero de 2016.

La prensa comercial, según el Chulla Romero

28 de julio de 2016


En la novela ‘El Chulla Romero y Flores’ de Jorge Icaza (1906-1978) hay un fragmento en el que de pasada se describe cómo opera, la más de las veces, la prensa comercial. Es un diálogo entre un personaje anónimo (el que empieza el diálogo transcrito) y el personaje principal, el chullita Luis Alfonso Romero y Flores:

- “¿Rectificar? ¿Qué vale un pobre hombre de la calle, solo, jodido?
- Pero la  verdad…
- ¿Qué les importa? La única verdad que les importan es la de sus intereses.
- Usted puede –continúo el mozo dando esperanzas de otros caminos a su interlocutor.
-No hay caso. Estamos atrapados en una red invisible de codicia que se conecta en las altas esferas.
- Sin embargo…
- Atrapados. Y tenemos que aceptar lo inaceptable y atenernos a lo que nos otorguen o nos hagan.

En la época en que Icaza escribió esta novela (1958) no existía el derecho de rectificación ante los errores o abusos de la prensa (1). Esto ha cambiado: el derecho de rectificación se ha incorporado a las constituciones de manera ininterrumpida desde 1967. Lo que no ha cambiado son los silencios de la prensa, el hecho de que “la única verdad que les importa es la de sus intereses”:

Ni el lunes, ni el martes, ni el miércoles, ni nunca, apareció en la prensa la pequeña verdad del mozo. Después, mucho después, supo que el silencio –celo patriótico en defensa del prestigio nacional e internacional del país- había tenido su precio. Precio que no cobró él. Precio que cobraron los intermediarios y dueños de la libertad de expresión (2).

Tras la lectura de este fragmento, viene fácil a la memoria aquel reconocimiento expreso que hizo quien fue dueño y director de diario El universo, Carlos Pérez Perasso (1935-2002) acerca del rol desempeñado por la prensa en Ecuador: “La prensa ha callado y ha sido cómplice de cosas muy graves” (3). Esta última actitud ha cambiado poco. Tengo la convicción de que en un futuro no muy lejano, cuando pase este aciago período socialcristiano de mansedumbre cívica y docilidad periodística, cuando emerja una ciudadanía responsable y crítica, en Guayaquil abundarán los testimonios sobre estos silencios y complicidades. 

(1) La primera vez que se incorporó el derecho de rectificación en la Constitución fue, de hecho, antes de la publicación de esta novela. La Constitución de 1945, en su artículo 141 numeral 10, sexto inciso, establecía: “Toda persona natural o jurídica tiene derecho, en la forma que la ley determine, a la rectificación gratuita de las aseveraciones o imputaciones falsas o calumniosas hechas por la prensa, por la radio o por cualquier otro medio de publicidad. Esta rectificación deberá hacerse en el mismo órgano en que se hicieron las imputaciones”. La Asamblea Nacional Constituyente, presidida por el liberal Francisco Arízaga Luque (1900-1964) y cuyos vicepresidentes fueron el socialista Manuel Agustín Aguirre y el conservador Manuel Elicio Flor, aprobó esta Constitución en Quito el 5 de marzo de 1945, que se publicó al día siguiente en el Registro Oficial No 228. Sin embargo, la duración de este nuevo derecho fue fugaz, puesto que esta Constitución duró apenas un año y pocos días porque fue desconocida por José María Velasco Ibarra (1893-1979) tras el golpe de Estado que dio el 30 de marzo de 1946. Una nueva Asamblea Nacional Constituyente, convocada por el dictador Velasco, reemplazó esta Constitución por otra (la décimo quinta de nuestra historia constitucional) el 31 de diciembre del año 1946. En esta nueva Constitución se eliminó el derecho de rectificación que se había establecido en la Constitución anterior. Este derecho volvió a establecerse en la Constitución siguiente, la del año 1967, cuyo artículo 28 numeral 5, inciso quinto, disponía lo siguiente: “Toda persona natural o jurídica tiene derecho, con arreglo a la ley, a la rectificación gratuita de las aseveraciones o imputaciones falsas o calumniosas hechas por los medios de comunicación colectiva”. En 1958, en todo caso, el derecho a la rectificación era inexistente.   
(2) Icaza, Jorge, ‘El Chulla Romero y Flores’, Editorial El Conejo, Quito, 1986 [Primera Edición, 1958], pp. 98-99.
(3) La prensa, según Carlos Pérez’, Xavier Flores Aguirre, 5 de marzo de 2012.

De vuelta / We're back / Voltamos

27 de julio de 2016


Litro x Mate ha vuelto. Esta es su obra, entregada este 25 de julio a Guayaquil:



Me pregunto que hará la Alcaldía de Guayaquil frente a los cuadrados de colores pintados sin su permiso. Esto, porque su autoritario alcalde ha dicho que en Guayaquil “todo el mundo tiene que pedir permiso” para pintar una casa. Según Nebot, esto es tan estricto, que “aunque sea mi casa, tengo que pedir un permiso” (1).

Con ocasión del Litro x Mate del año 2011, el alcalde Nebot hizo aprobar a sus obedientes alzamanos (esto es, a su Concejo Municipal) una “Resolución normativa que establece el pago de recompensa dineraria por las denuncias que inequívocamente identifiquen la comisión de ciertas acciones dañosas”, en la que equiparó el pintar una pared sin permiso con el robo de tapas de alcantarilla (una poderosa estupidez) e instituyó la práctica de la delación a través de la recompensa de US$1000.00 para quienes denuncien a los que están “agrediendo con pintura –ofensiva o no- o manchando propiedad privada o pública” así como una sanción penal para quienes sean descubiertos brocha en mano “de hasta siete días y los trabajos comunitarios reparando el daño causado” (2).

Jaime Nebot incluso persiguió penalmente a Daniel Adum (organizador de esta iniciativa) pero fue ineficaz en su persecución (3). Me pregunto si persistirá en su autoritario proceder, de restricciones a las libertades y persecuciones penales. Porque lo realmente inteligente sería aceptar esta contribución y encausarla en beneficio ciudadano. Mucho me temo que aquel que es autoritario como Jaime Nebot, morirá autoritario (“morirá en su ley”). Porque desde su perspectiva falocéntrica, no hacerlo sería amariconarse frente a unos pintores de brocha y sus colores. Y ese no es Nebot.

Peor para él.

(1)Fascismo municipal’, Xavier Flores Aguirre, 13 de enero de 2012. Las declaraciones de Nebot se registraron en esta entrevista de su entrañable diario amiwi, El universo: ‘Nebot: El gran Guayaquil abarca a Durán, Daule y Samborondón’, Diario El universo, 9 de octubre de 2011.
(2) Resolución normativa que establece el pago de recompensa dineraria por las denuncias que inequívocamente identifique la comisión de ciertas acciones dañosas’, Concejo Municipal de Guayaquil, 18 de agosto de 2011.
(3) El Municipio vs. Daniel Adum Gilbert’, Redacción GkillCity, 13 de septiembre de 2011; ‘Municipio de Guayaquil pidió prisión para artista urbano quien asegura sufrir persecución y acoso’, Fundamedios, 16 de septiembre de 2011.

Jefferson Kitsch

26 de julio de 2016

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Hace 20 años, recuerdo entrar por la mañana al cuarto de mi mamá y encontrarme conque un ecuatoriano desconocido, un tal morlaco Jefferson Pérez, estaba en el pelotón de élite de los 20 kilómetros marcha. Me quedé viendo la carrera hasta el final, sentado en su cama, hasta que se cantó el himno nacional. Fue increíble.

Este video repite la transmisión de Teleamazonas pero con los comentarios del héroe de la jornada: este cocktail contiene la narrativa a cargo del infumable de Vito Muñoz (quien decía que Pérez andaba a “paso gallardo de varón”), con la incesante música pedorra de la selección de fútbol de fondo (“oh, oh, oh, oh, oh, oh”) y salpicado con los comentarios psico-mágicos del propio Jefferson Pérez (“ahora, como cuando vendía periódicos, debo terminar antes que el sol se oculte”, entre tantas otras…).

 
Mi amigo Fernando Ampuero me compartió esta joya. La gracia empieza casi al minuto 10.

En esta versión ganar nunca, nunca fue más kitsch.

Entrevista radial sobre Guayaquil

25 de julio de 2016


Hoy por la mañana me invitaron a una charla radial, en la que ofició de entrevistador Kintto Lucas y en la que respondí sus preguntas sobre el día de la supuesta fundación de mi ciudad y sobre temas políticos relativos a ella. Resumir esos temas políticos en el título “El populismo sigue vigente en Guayaquil”, como ha hecho la radio, no es desacertado.

Se la puede escuchar en este enlace.

Promesas incumplidas (15 años después)


Esta fotografía captura las promesas hechas (o mejor dicho, publicadas) un día como hoy, 25 de julio, pero de hace quince años.  

Fuente: Diario El universo (25 de julio de 2001).
Diario El universo publicó estas promesas del alcalde Nebot el 25 de julio de 2001, en las primeras fiestas julianas que el alcalde presidió. Varias de ellas se mantienen incumplidas, quince años después: el estero Salado continúa sin ser “rescatado” (es decir, continúa pudriéndose a vista y paciencia de los guayacos), las soluciones “inmediatas y mediatas en materia de transporte público” han sido ineficaces (su proyecto estrella, la ‘Metrovía’, está fallido) y el transporte acuático “por el río Guayas y el estero Salado” es inexistente.

Guayaquil es una ciudad sin memoria, donde la autoridad (siempre que sea socialcristiana) puede fracasar en aquello que prometió y nadie reprochárselo: tal es la enorme ventaja de tener una prensa servil. Tan sin memoria es Guayaquil, que festeja cada 25 de julio una fundación que nunca existió (1), al tiempo que su Alcalde, para justificar el despilfarro de millones de dólares en una estatua, no duda en alimentar una leyenda creada por Pino Roca, indicando que esos son “nuestros orígenes” y que “de allí venimos” (¡?).

Fuente: El Twitter de este vendehumo.
(1)El azar de un nombre’, Xavier Flores Aguirre, 3 de noviembre de 2016.

"Mijita, venga que le cuento un cuento"

24 de julio de 2016


Nunca un cuestionamiento. Frente al alcalde Nebot, la prensa de Guayaquil siempre se le achicopala, se disminuye, se hace chiquita. Su lema es: “A mayor gloria del Alcalde”.

En una entrevista que se publicó el día de hoy (1), una entrevistadora de diario El universo le preguntó a Nebot sobre temas de interés: ciudades inteligentes, desarrollo sostenible, áreas verdes... que el alcalde despachó a gusto. Incluso con respuestas cantinflescas:

“Los buses de la Metrovía no son generadores de contaminación, el combustible que se usa y que no lo producimos nosotros, aunque ha mejorado, es un factor de contaminación”.

WTF? El funcionamiento de los buses está atado a usar combustible, Jimmy (2).

Pero tal vez el episodio que mejor define la relación entre la prensa de Guayaquil y el alcalde de la ciudad se puso de manifiesto en este intercambio cuando la entrevistadora le preguntó a Nebot sobre las áreas verdes (“La cantidad y calidad de las áreas verdes es un tema que incide en el modelo de desarrollo sostenible de las ciudades”, así empezó) e hizo referencia a las palmeras. Nebot se vio obligado a interrumpirla, aludir a las palmeras que tiene en su jardín diario El universo (simpático guatdefoquismo), aludir luego a las palmeras en el Guayaquil “de 1700 y pico” (otro más) y espetarle a la entrevistadora: “aquí hay todos los árboles mijita, pero déjeme decirle lo siguiente”, para a continuación lanzarle la misma parrafada mentirosa de siempre sobre las áreas verdes en Guayaquil (3).
 
Mijitear a la entrevistadora del diario más importante de la ciudad nos da la medida de lo Vieja Guardia que es el alcalde. Da la medida, también, de su trato con la prensa de su ciudad, de su relación de control sobre ella. Una relación que bien puede resumirse en la reiteración por 16 años de un paternal Leitmotiv: “Mijita, venga que le cuento un cuento”.

Y por vía de ellos, a todos nosotros. 

(1) ‘Jaime Nebot: “Guayaquil tiene que superar el tema de la falta de servicios”’, Diario El universo, 24 de julio de 2016.
(2) Tal vez por eso el bus de la Metrovía era el elemento aglutinante de las ideas sobre cambio climático de la Alcaldía de Guayaquil, o dicho de otra manera, “un fiel reflejo de la mediocridad y de la irresponsabilidad con la que se encaran las políticas públicas ambientales en la Alcaldía de Guayaquil”: ‘Señales medioambientales del subdesarrollo en Guayaquil’, Xavier Flores Aguirre, 5 de junio de 2016.
(3) La fórmula es vieja: ‘El alcalde y las áreas verdes’, Xavier Flores Aguirre, 14 de febrero de 2016; ‘La Alcaldía de Guayaquil y las áreas verdes’, Xavier Flores Aguirre, 24 de enero de 2016; '¿Áreas verdes en Guayaquil? ¿Dónde?', Xavier Flores Aguirre, 22 de febrero de 2016. El problema no es que el alcalde lo repita (¿qué es sino un Leitmotiv?) sino que haya irresponsables que se lo permitan. 

Jorge Salvador Lara (Naipe Centralista)


En su ‘Breve historia contemporánea del Ecuador’, Jorge Salvador Lara (1926-2012) menciona una supuesta repercusión mundial (¡?) de la ‘Revolución de Quito’, ese ladino juramento de fidelidad al Rey de España Fernando VII sucedido el año de 1809 (1). Esta alusión exagerada de Salvador Lara grafica muy bien las dos características que son transversales a su libro de historia: una visión serrano-céntrica y pomposa de la ecuatorianidad.

 
Otrosí: el libro de entrevistas de Pablo Cuvi a este caballero es un deleite (2).

(1) En un atlas (editado por el Ministerio de Defensa Nacional y el Instituto Geográfico Militar) aparece, en la sección 'Geografía política': “Fiesta de Independencia (de España): 10 de agosto de 1809”, en: ‘Atlas geografía esencial del Ecuador’, Instituto Geográfico Militar, Quito, 2013, p. 10 (el libro es un extracto del ‘Atlas geográfico de la República del Ecuador’, cuya segunda edición se publicó ese mismo año).
Vaya adefesio. ¿Y el 24 de mayo de 1822? ¿Es que trocearlo a Abdón Senén no sirvió de nada?
(2) Cuvi, Pablo, ‘Jorge Salvador Lara: con la fe por delante’, Noción Imprenta, Quito, 2012.

Los Miserials

23 de julio de 2016


Mientras tanto, en la Argentina de Mauricio, reporta Revista Barcelona:

 
El mejor resumen de la política económica de Macri, a cargo de su sobrina: “La pobreza aumenta. Desastre todo”. Son 1.4 millones más de indigentes desde que Macri asumió el poder, un no muy lejano 10 de diciembre del año pasado.

Décimo aniversario (¿Más ciudad?)

22 de julio de 2016

Los otros días, por buscar otra cosa en una hemeroteca, me encontré con este artículo, que salió publicado un día como hoy, hace exactamente diez años:

Publicado el 22 de julio del 2006.
 
Fue el primero que publiqué en un medio de difusión masiva (diario El universo) en el que formulé una crítica al modelo de desarrollo de la administración socialcristiana en Guayaquil como tal (de ahí el título, que englobaba la sospecha de que esta esperanza de “Más Ciudad” que vende el PSC es falaz –es venta de humo). En otros artículos había criticado aspectos de su gestión (por ejemplo, una crítica a su prohibición de marchar en la vía pública al colectivo GLBTI, en “¿Por qué no marchan?”, publicado el 27 de mayo de ese mismo año) pero este artículo fue el primero en proponer la idea de que el modelo de gestión era el equivocado.

Lo he vuelto a leer y sostengo unas ideas más depuradas, pero no diferentes: en aquel entonces, como ahora, la Alcaldía de Guayaquil sigue estando administrada de una manera que busca disciplinar a los habitantes de la ciudad y someterlos a sus inconsultas regulaciones antes que buscar consensos y promover la participación ciudadana (como es su obligación legal, sobra decirlo). Esa es la administración municipal en Guayaquil: una gestión vertical con Nebot on top y una práctica generalizada de sus autoridades de minusvalorar los espacios de participación de los ciudadanos (incluido en este concepto los espacios públicos). Una gestión autoritaria y excluyente.   

Por el gran trabajo de Karen Silva Torres sobre la construcción mediática del PSC-power en Guayaquil (o la construcción de la argolla político-mediática, por decirlo de otra manera) me enteré, muchos años después de publicado, que este debut en mi crítica a una gestión que si tuviera que condensarla en una frase “camina en la dirección equivocada”, mereció una respuesta de uno de los periodistas de opinión entusiastas del alcalde Nebot (o sea, uno de la inmensa mayoría): un tal señor Gustavo Ramírez, escritor en las páginas de opinión de diario El telégrafo en el año de N. S. de 2006.

Un hilarante fragmento de la respuesta de Ramírez, alusivo a mi artículo y cuyo contexto es el acre desprecio que manifiesta a los “enemigos” de Guayaquil, lo transcribo a continuación:

“[enemigo] que intenta trocar el sueño ansiado convertido hoy en inamovible realidad con una pregunta que felizmente nadie recoge y nadie nunca responderá porque la respuesta es la vida con esperanza en la que hoy los guayaquileños vivimos” (1).

En el mundo Konitos de este fulano, yo era un enemigo de Guayaquil por mi irrespeto a la “inamovible realidad” de la “vida con esperanza” de los guayaquileños. La retórica vacía del populismo socialcristiano, condensada en su esencia: es difícil sintetizarla de mejor manera en su total maniqueísmo (la crítica la hace un “enemigo”, siempre), en los conceptos vacíos que utiliza (¿”inamovible realidad”? ¿”vida con esperanza”?), en su apelación a lo popular (“los guayaquileños”). Es, de veras, un resumen extraordinario.

Gracias, señor Ramírez, no lo conozco, pero es usted un capo muy a pesar de sí mismo.

(1) Karen Silva Torres, ‘Comunicación y política: Los medios y la construcción del capital político de los líderes del Partido Social Cristiano en Guayaquil’, Tesis de Maestría en Antropología Visual y Documental Antropológico [Asesor de tesis: Xavier Andrade], Abril de 2013, p. 149.

Guillermo Lasso frustró una revolución

No se trata, por supuesto, del banquero candidato al que una encuesta de CEDATOS coloca por encima de Rafael Correa (1) sino de una persona cuyo mote era Lolo y cuya historia la narra Rodrigo Borja en su libro de memorias ‘Recovecos de la historia’.

El 28 de mayo de 1942 (el “primer 28 de mayo”, aclara Borja) hubo un intento de tomarse el Palacio Presidencial que ocupaba Carlos Alberto Arroyo del Río, que falló porque los fusiles con los que pretendía hacérselo nunca llegaron. De todas maneras, “con las pocas armas cortas” que tenían a la mano los complotados acometieron la empresa, la que resultó desafortunada pues “tuvieron que retroceder ante el fuego cruzado de la carabinería” (2). Algunos de los complotados cayeron presos y otros huyeron a pedir asilo político en el Perú (3).

El presidente al que querían botar. Tiene la pinta del Tremendo Juez de la Tremenda Corte antes de que haya tal interpretación televisiva del cubano Aníbal de Mar (1966-1969).

Las armas nunca llegaron por culpa de Guillermo Lasso:  

“Los fusiles que debían llegar no llegaron porque la camioneta que los transportaba, conducida por Guillermo Lasso –mejor conocido como Lolo Lasso, líder de la federación de estudiantes universitarios-, se dañó en la subida de la Royal, a seis cuadras de la Plaza Grande” (4).
Hubo que esperar a otro 28 de mayo para sacarlo al representante de la banca en el poder. A Arroyo del Río, involuntariamente, lo ayudó Guillermo Lasso.

(1) Dicha empresa debería rebautizarse como Money Talks.
(2) De manera previsible, todas las citas corresponden al libro de Borja: ‘Recovecos de la historia’, Editorial Planeta del Ecuador, Quito, 2004, Segunda Edición [Primera edición, 2003], pp. 14- 21 [El relato se titula “Tras las rejas”]. Esta cita en concreto, sin embargo, proviene de un artículo publicado en diario El comercio el 17 de septiembre de 1981 por José María Ponce Yépez, en el que con ocasión de la muerte del padre de Rodrigo Borja (quien fuera uno de los principales complotados en esta fallida escaramuza) rememoró este episodio en el que él también participó. La cita completa del artículo periodístico, tal como recogida por Borja, es la siguiente: “Borja, Plaza y López en forma temeraria llegaron combatiendo hasta las gradas interiores del Palacio de donde tuvieron que retroceder ante el fuego cruzado de la carabinería”.
(3) Uno de los asilados en territorio peruano fue el padre de Rodrigo Borja, Luis Felipe Borja, razón por lo cual Rodrigo tuvo que trasladarse a Lima a estudiar en un colegio en el que fue víctima del bullying mucho antes de que se acuñara la palabra: “Y fue tanta la hostilidad, que tenía que trompearme todos los días, y a veces más de una vez diaria, en ese ambiente hostil. Recuerdo cómo me cayeron a golpes mis compañeros durante un partido de fútbol contra el equipo de otra escuela cuando tuve la mala fortuna de hacer un autogol. Me rescataron mi padre, que estaba en la tribuna, y los profesores”. Las imágenes sucesivas del infortunado autogol y los golpes propinados a un paisanito por una horda de feroces niños peruanos: una postal del bullying antes del bullying.
(4) ‘Recovecos de la historia’, p. 17.

¿Periodismo de investigación?

21 de julio de 2016


Me comentaron que Ecuavisa había hecho periodismo de investigación sobre los efectos del terremoto en Guayaquil. Vi, entonces, este video (1).
 
No creo que este programa haya sido un buen ejemplo de periodismo de investigación. Voy a explicar el porqué.

*

Divido la investigación hecha por el programa Visión 360, en lo que atañe al Municipio de Guayaquil, en dos grandes temas:

1) La responsabilidad de la Alcaldía por las edificaciones en Guayaquil que incumplen las normas municipales.

2) La responsabilidad de la Alcaldía por el desplome del paso a desnivel y los daños que su caída causó.

1) La responsabilidad por la falta de control en las edificaciones.

Sobre el incumplimiento generalizado en Guayaquil de las normas de construcción, Visión 360 investigó acerca de los controles que la Alcaldía de Guayaquil tiene la obligación legal de hacer. Para ello, entrevistó al presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, ingeniero Enrique Pita. Las palabras de Pita son bastante claras para identificar el problema:
 
“El Municipio, lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si los metros cuadrados que se reportaron son los correctos” (2).
Visión 360 entrevistó al Alcalde Jaime Nebot para que explique esto. Su respuesta fue que las normas de construcción “se actualizan permanentemente” y que ahora va a hacer algo adicional: “optimizar” estas normas. Que antes estaban bien, pero que se optimizarán con una consultoría internacional a contratarse en un futuro cercano. La entrevistadora María Cecilia Largacha dio por buena esta respuesta. No se le ocurrió repreguntarle nada.

La respuesta de Nebot es un ejemplo perfecto de cómo salirse por las ramas. La pregunta era sobre las deficiencias en los controles que debió realizar el Municipio (un tema de eficacia) pero Nebot le responde con unas futuras mejoras en las ordenanzas (un tema de normativa). Largacha le pregunta por una cosa, Nebot responde con otra. Mantantirutirulá

Salió al paso, sin despeinarse.

2) La responsabilidad por el colapso del paso a desnivel.

El segundo tema es más grave. Visión 360 hace un buen trabajo sobre los daños causados por el terremoto en Guayaquil, una ciudad situada “de hecho, a 300 kilómetros de la zona de devastación” y en la cual “según los datos del Instituto Geofísico, Guayaquil sintió el movimiento con una intensidad de seis en la escala de Ritcher, no de 7,8 como en Esmeraldas o en Manabí”. Incluso el programa plantea la pregunta correcta: “¿Por qué a 300 kilómetros del epicentro murieron dos personas por la caída de un puente en Guayaquil. O más directo aún, ¿por qué se cayó el puente?”.

La respuesta del alcalde Nebot es tajante: que el Municipio “no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido” y que se hicieron los mantenimientos necesarios a todos los pasos a desnivel (3). Para los familiares de una de las víctimas por el desplome del paso a desnivel, Jorge Patiño Flores, el alcalde acepta “humanamente, toda la ayuda del mundo” pero “legalmente ninguna”. Ante la pregunta directa: “¿Por qué se cayó el puente?”, Nebot zanjó el tema con una facilidad pasmosa: “Por el terremoto”.

Visión 360 aceptó, sin chistar, las respuestas del alcalde. Allí terminó su celo investigativo, cuando es allí donde debió empezar: si Nebot afirmaba que el Municipio no tiene ninguna responsabilidad, debió investigar sobre la responsabilidad patrimonial del Estado y sobre el mantenimiento hecho en la práctica a los pasos a desnivel; si Nebot afirmaba que se hicieron los necesarios mantenimientos, investigarlos a profundidad (por ejemplo, a través de consultas a especialistas o, mejor aún, de una acción de acceso a la información pública que permita conocer estos documentos y analizarlos); si Nebot ofrece “ayuda humanitaria”, investigar sobre el derecho que tienen las víctimas para la reparación del daño que se les causó y acerca de las normas y sentencias de las altas cortes en el país que las facultan al ejercicio de este derecho (4).

Visión 360 sabe que el Municipio no es eficaz en los controles (se lo informó el ingeniero Enrique Pita en relación con las edificaciones), sabe que el terremoto fue relativamente leve en Guayaquil y sabe que la caída del paso a desnivel en este contexto es de una sospechosa singularidad, pero acepta las respuestas del Municipio, sin chistar. Es totalmente incapaz de cuestionarlo. 

3) Conclusiones.

En resumen:

1) En el primer tema, el alcalde simplemente se sale por las ramas, a vista y paciencia de la periodista.
2) En el segundo tema, falta mucha investigación y cuestionamiento a la autoridad local. Las respuestas dadas por el alcalde concluyeron la investigación. Un periodismo marca “Lo Que Usted Diga, Señor Alcalde”.

Esto se explica por el habitus que han adoptado los periodistas, en general, frente al poder socialcristiano en Guayaquil, tan bien estudiado por Karen Silva (5).

Como periodismo de investigación, un ejemplo flojo y timorato.

(1) Guayaquil vulnerable / Bloque 3 Visión 360 III Temporada’, Visión 360, YouTube. Mientras no se indique otra cosa, todas las citas provienen de esta fuente.
(2) Curiosamente, Ecuavisa no menciona la fuente de la obligación legal del Municipio, que se encuentra en el artículo 134 literal b del Reglamento Orgánico Funcional del Cantón Guayaquil, como una de las funciones del “Departamento de Control de Edificaciones” del Municipio: “b. Emitir certificados de inspecciones finales, una vez recibidos los informes respectivos que determinen que se ha respetado los planos aprobados y que se ha cumplido con los requisitos exigidos por la Codificación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal”.
(3) Es raro que Nebot mencione la existencia de 17 pasos a desnivel, porque su número real es 45: Jorge Alvarado, “Pasos a desnivel, una evaluación necesaria”, Diario Expreso, 9 de abril de 2016.
(4) Sobre la responsabilidad civil del Municipio de Guayaquil por la caída del paso a desnivel que causó la muerte de dos personas (Jorge Patiño Flores y Vicente Rivas Plaza) y daños físicas a un tercera (Teresa Rodas, viuda de Patiño Flores), v. ‘¿Caso fortuito? El Terremoto del 16 de abril en Guayaquil y la responsabilidad civil’, Xavier Flores Aguirre, 18 de julio de 2016; ‘¿Quién es el responsable por la impunidad de estas muertes?”, Xavier Flores Aguirre, 11 de julio de 2016; '¿Quién es el responsable por estos muertos?', Xavier Flores Aguirre, 6 de julio de 2016.  
(5) “Las prácticas regulatorias de los medios de comunicación [se han interiorizado] en los periodistas de tal manera que su actuación no solo que refuerza los propios límites en los que desarrollan su actividad, sino que además se ven como naturales y normales”, v. Karen Silva Torres, ‘Comunicación y política: Los medios y la construcción del capital político de los líderes del Partido Social Cristiano en Guayaquil’, Tesis de Maestría en Antropología Visual y Documental Antropológico [Asesor de tesis: Xavier Andrade], Abril de 2013, pp. 185-190 [“Conclusiones”].