Mejor no hablar de ciertas cosas, diario El Universo

30 de abril de 2016


¿Cuál es el criterio de diario El Universo para excluir del buscador de su sección especial ‘Terremoto en Ecuador’ a poblaciones de la provincia del Guayas en las que hubo daños materiales y pérdida de vidas humanas (Daule, Samborodondón, Guayaquil)? (1).

 
Diario El Universo publicó días atrás noticias sobre cuanto afectaba el terremoto a Guayaquil; pocos días después ignora a la ciudad en la inclusión de las afectadas por el terremoto (2). Todavía más preocupante (3) es que el diario esté consciente (algo que a estas alturas es muy evidente) de las notorias deficiencias en el cumplimiento de las normas de construcción que están a cargo de los municipios, pero no saque de ello conclusión alguna.

Ni una palabra sobre la ausencia de control.
 
Diario El Universo es incapaz de relacionar su opinión editorial con lo que sucedió en la ciudad en la que tiene sede. Nunca le ha interesado: el celo investigativo de diario Expreso está ausente en diario El Universo (4). Diario El Universo ni investiga, ni asocia las deficiencias de la gestión municipal de Guayaquil en materia de fiscalización y control de las construcciones urbanas con los daños y los muertos que ocasionó el terremoto de 16 de abril: prefiere echarle la culpa a una "colectividad" a la que hay que "educar". Todo sumado, diario El Universo termina por minimizar y no discutir las consecuencias del terremoto en Guayaquil, cuando no sólo que éste ha comportado muertos, sino que sus consecuencias se sentirán por varios meses en el tráfico urbano (5).

El servicio es doble: información y opinión a gusto del poder local. Pasado un rato, silencio. De esto vive nuestra desmemoria.
 
(1) Después de Manabí, Guayas es la provincia con mayor número de muertos (6) pero ninguna de sus ciudades consta en el buscador.
(2) Una revisión de los artículos sobre Guayaquil en la sección 'Terremoto en Ecuador' dan cuenta de una situación grave, en particular, por la caída de un paso a desnivel. Incorporar a Guayaquil en el buscador sería de utilidad para los lectores de la edición digital del diario.
(3) “Preocupante”, porque es necesario que se respete lo dicho por la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la información en una sociedad democrática: "la equidad debe regir el flujo informativo", v. Caso Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina, Sentencia de 29 de noviembre de 2011 (Fondo, Reparaciones y Costas). Serie C, No 238, p. 45.
(4) Una búsqueda en su portal web no arroja ninguna noticia concreta sobre el estado de los pasos a desnivel en la ciudad. Expreso publicó, en cambio, 'Pasos a desnivel una evaluación necesaria', Jorge Alvarado, 9 de abril de 2016.
(5)Un elefante en la habitación’, Xavier Flores Aguirre, 28 de abril de 2016.

Diario Hoy (Naipe Centralista)

Visión del 'Naipe Centralista'.

Siguente Round

29 de abril de 2016


El martes 12 de abril, unos días antes del terremoto que despertó la solidaridad, Ernesto Yitux y su equipo presentaron en Quito (en ImpaQto) su proyecto audiovisual “transmedia” titulado ‘Siguiente Round’ (1). El propósito de su presentación fue despertar en la gente la confianza suficiente en este proyecto al punto de querer financiarlo. Se puede aportar desde 10 dólares en adelante (según Yitux en FB, aquel martes 12 en la ciudad capital se recaudó la misma cantidad que en Guayaquil, con cuatro veces menos asistentes: ¿por qué no me extraña?). Y es que realmente lo vale:

 
Los de ‘En Corto’ fueron a cubrir la presentación de ‘Siguiente Round’. El resultado está en este enlace.

Para el cierre de su nota, nos pidieron que no salgamos con cervezas en la mano. El único que hizo lo correcto fue Andrés Loor:

 
Los mecanismos para apoyar este extraordinario proyecto y sus correspondientes recompensas se encuentran en el portal web Siguiente Round.

(1) Para comprender los alcances de esta historia, tres ilustrativas notas de prensa: 'Siguiente Round: Cuando los golpes cambian vidas', Diario El Telégrafo, 23 de marzo de 2016; Martha Murga, ''Siguiente Round', una historia de cambio', Diario El Universo, 5 de abril de 2016; ''Siguiente round': la otra arista del boxeo vista desde un documental', Diario El Comercio, 8 de abril de 2016.

El elefante en la habitación

28 de abril de 2016


Hubo únicamente dos estructuras de cemento que colapsaron en Guayaquil durante el terremoto del 16 de abril de 2016. La primera, esta vivienda particular situada en la esquina noroeste de Ayacucho y García Moreno.

Fuente: Metro Ecuador.

Fuente: Revista Vistazo.
 
Varias veces pasé frente a esa propiedad y me detuve a pensar en su fragilidad. Su diseño parecía y resultó totalmente irresponsable. Es la única de las viviendas particulares que colapsaron durante el terremoto que es de construcción reciente: no es ni de “materiales mixtos”, ni tiene tampoco “entre 30 y 60 años de construcción”, como las otras 19 viviendas siniestradas. Es la única vivienda cuya construcción se autorizó durante la administración de Jaime Nebot (1).

La otra estructura de cemento que colapsó fue el paso a desnivel que conectaba la calle Luis Cordero Crespo con la avenida De las Américas.

 
En resumidas cuentas:

A causa de un terremoto de magnitud 7.8 en la escala de Ritcher cuyo epicentro se situó a más de 150 kilómetros de Guayaquil, colapsaron 19 construcciones de materiales mixtos de entre 30 y 60 años de antigüedad y 2 construcciones de cemento: una de propiedad privada, visiblemente mal hecha, cuya construcción fue aprobada por la actual administración municipal, y otra de propiedad pública, visiblemente mal mantenida y cuyo mantenimiento era responsabilidad de la Alcaldía de Guayaquil. Este paso a desnivel es, con mucho, la construcción más grande que colapsó en Guayaquil a consecuencia del terremoto del 16 de abril. Su desplome ocasionó dos muertos, circunstancias de las que poco o nada ha informado o comentado el periodismo local (2).
  
¿Qué controles aplica la Alcaldía para el cuidado de la vialidad urbana? ¿Qué sucedió en el caso concreto de este paso a desnivel colapsado? ¿Qué controles aplica la Alcaldía para la construcción de viviendas particulares? ¿Qué sucedió en el caso concreto de la vivienda de Ayacucho y García Moreno? ¿Son esos controles eficaces? Y más importante todavía: ¿Está Guayaquil preparada para un terremoto como el que tuvo epicentro en Pedernales? ¿O nos veremos obligados, en caso de fuerte terremoto, a repetir las escenas de muerte y de horror en Manabí, pero ahora en carne propia? (3). 

La responsabilidad de la Alcaldía de Guayaquil de la que nadie habla. Cortesía de Banksy.
 
El periodismo en Guayaquil no sirve ni para responder siquiera estas preguntas básicas sobre la ciudad que habita. Es una lágrima.

(1) Según los propios habitantes del edificio, éste estaba "mal hecho, porque temblaba al pasar un auto, temblaba pero que usted no tiene idea, las paredes eran cuarteadas, la casa era cuarteada", v. ‘Vivienda se desplomó en pleno centro de Guayaquil’, RTS, 17 de abril de 2016 (m. 4:05-4:15).
(2) Es impresionante: ninguna estructura de cemento alrededor del paso a desnivel sufrió daños graves en kilómetros a la redonda, únicamente el paso a desnivel se desplomó. A un periodismo alerta y responsable esta “singularidad” lo pondría a investigar la causa de esta catástrofe costosa: el desplome de una estructura de millones de dólares, que ocasionó dos muertos y que causará molestas en el tráfico de la ciudad en los meses por venir. Pero de ese periodismo no hay en Guayaquil.
(3) Según esta noticia de diario Expreso, mejor que Dios (es un decir) nos pille confesados: “si el epicentro del temblor hubiese sido en Guayaquil, esta pudo haber sufrido igual o peor daño que el que hoy lamentan Portoviejo, Pedernales [sic] Muisne y otros cantones manabitas y esmeraldeños ¿por qué?, debido a que las construcciones antitécnicas también abundan en esta ciudad”, v.  Jorge Alvarado, ‘Construcción sin ingeniería se impone al uso de normas y nuevas técnicas de edificación’, Diario Expreso, 22 de abril de 2016. Pero como ya fue dicho, diario Expreso anda “caliente, caliente”, pero la pifia al final, v. ‘Mejor no hablar de ciertas cosas, diario Expreso’, Xavier Flores Aguirre, 26 de abril de 2016.

Ciudades frágiles

27 de abril de 2016


En el extraordinario libro de Alain Musset ‘Ciudades nómadas del nuevo mundo’, este geógrafo francés se refirió a la “fragilidad” de las ciudades fundadas en la América hispana. En palabras de Musset:
 
“Durante todo el período colonial, los españoles instalados en el Nuevo Mundo tuvieron que enfrentar los ataques de numerosos enemigos: indígenas insumisos o comunidades rebeldes y aventureros llegados de Europa para reclamar su parte del botín americano, entre otros; sin embargo, los que provocaron los mayores desastres fueron principalmente los caprichos de la naturaleza, mal comprendida y mal manejada” (1). 
Esta falta de comprensión de cómo prevenir los daños que puede provocar la naturaleza (inundaciones, erupciones volcánicas y terremotos) pasó factura en la historia colonial de América latina. Según los cálculos de Musset, “más de 30 asentamientos fueron trasladados durante la época de la Colonia por causa de un desastre natural (inundaciones, erupciones volcánicas y, sobre todo, terremotos)”. Y añadió que esta cantidad de los traslados “muestra la gran vulnerabilidad de las ciudades españolas, construidas en el Nuevo Mundo” (2). 

Este lastre colonial se mantiene casi intacto. En un informe reciente de ONU Hábitat sobre el estado de las ciudades en América latina, este organismo especializado de las Naciones Unidas sostuvo que en nuestros países:
 
“Existe poca conciencia de cómo la urbanización mal pensada puede incrementar los factores de riesgo a desastres, con las consecuentes pérdidas materiales y humanas. Desafortunadamente, en muchos países de la región, se desconocen las medidas para reducir la vulnerabilidad, no se consideran o no se fiscalizan(3). 
Deficiencias en la construcción como las descritas en el informe de ONU Hábitat están en la raíz del desastre ocasionado por el terremoto del 16 de abril de 2016. Porque como bien lo saben y lo comunican los expertos, “los terremotos no matan gente, pero el colapso de los edificios sí” (4). Evitar ese colapso es una decisión humana, demasiado humana. 

Así, nuestras ciudades seguirán siendo siempre “frágiles”, como lo han sido desde tiempos de su lejana fundación, mientras desde la sociedad civil y el gobierno central se permita la irresponsabilidad de las autoridades seccionales en la aplicación y el control de las medidas necesarias para reducir, de una manera drástica, la vulnerabilidad de nuestras construcciones ante la eventualidad de un terremoto. Si algo debemos sacar en limpio, como sociedad, del desastre que ocasionó el terremoto del 16 de abril, eso debería ser la obligación civil de tomarnos en serio las prevenciones necesarias para que un terremoto cause un mínimo de daños y, en la medida de lo posible, no mate a nadie. Eso es cuestión de voluntad política, nada más (5).

(1) Musset, Alain, ‘Ciudades nómadas del Nuevo Mundo’, Fondo de Cultura Económica, México, 2011 [Título original: ‘Villes nómades du Nouveau Monde’, 2002], p. 212.
(2) Ibíd, p. 213.
(3) ONU Hábitat, ‘Estado de las ciudades de América latina y el Caribe 2012. Rumbo a una nueva transición urbana’, Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, Río de Janeiro, 2012, p. XIII.
(4) Shigeru Ban en TED: los terremotos no matan gente, pero el colapso de los edificios sí’, TED Talk, 11 de marzo de 2015 [Última visita, 27 de abril de 2016].
(5) La normativa existe (la 'Norma Ecuatoriana de Construcción', aprobada por Acuerdo Ministerial No 0047 del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda el 10 de enero de 2015); sólo hace falta voluntad política para su aplicación eficaz.

Mejor no hablar de ciertas cosas, diario Expreso

26 de abril de 2016


Según informó la Alcaldía de Guayaquil, los antiguos pasos a desnivel de la ciudad (como aquel que se desplomó sobre un vehículo a consecuencia del terremoto del 16 de abril) eran “controlados por especialistas”, un control que de haber sido efectivo habría evitado la muerte de dos personas (1). En una ciudad en la que “solo una veintena de viviendas se arruinaron”, según información de diario Expreso, también colapsó esta estructura pública que nunca debió caerse de haber sido mantenida de forma adecuada (2).

Un artículo del mismo diario publicado justo una semana antes del terremoto (el 9 de abril) evidenció notorias deficiencias en el mantenimiento de los pasos a desnivel: deformaciones en las vigas de los pasos a desnivel  y sospechas sobre su construcción y su mantenimiento (3). La potencia de un terremoto cuyo epicentro se situó a 150 kilómetros de distancia no fue capaz de dañar de gravedad las construcciones de cemento situadas kilómetros a la redonda del paso a desnivel que conecta la calle Luis Cordero Crespo con la avenida De las Américas, pero sí fue suficiente para echarlo abajo, siendo que ese paso a desnivel estaba bajo sospecha por el mismo diario (4). Es irrefutable entonces que hubo problemas en el mantenimiento de esta estructura, que terminaron por provocar su singular colapso.

Un dato llamativo es que el diario que publicó la noticia sobre los pasos a desnivel, titulada ‘Pasos a desnivel una evaluación necesaria’, es incapaz de relacionar su propia información publicada el 9 de abril con un suceso de enorme gravedad (es extraordinario el desplome de un paso a desnivel: en Guayaquil eso nunca había pasado) acontecido apenas una semana después.

Es incapaz de hacerlo, a pesar de la íntima relación entre estos hechos, que encierra la aceptación de la siguiente proposición: si la Alcaldía de Guayaquil habría hecho bien el “control a cargo de especialistas” que afirmaba haber hecho, el paso a desnivel no se habría jamás desplomado (porque evitarlo es precisamente uno de los propósitos del control que hacen los especialistas).

El hecho de que el paso a desnivel se haya desplomado, entonces, debería servir de alerta a los periodistas de diario Expreso de que ese control que la Alcaldía de Guayaquil les alegó que hacía cuando le preguntaron sobre el mantenimiento de estas estructuras, era un control negligente. Y eso es sumamente grave, habida cuenta de la muerte de dos personas a causa de su colapso.

Pero es pedirle peras al olmo. El diario Expreso ha seguido publicando temas relacionados con las deficiencias de la aplicación de las normas de construcción, e incluso ha llegado a afirmar que “si el epicentro del temblor hubiese sido en Guayaquil, esta pudo haber sufrido igual o peor daño que el que hoy lamentan Portoviejo, Pedernales [sic] Muisne y otros cantones manabitas y esmeraldeños ¿por qué?, debido a que las construcciones antitécnicas también abundan en esta ciudad y en el país” (5). Pero cuando Expreso consulta a servidores de la Alcaldía de Guayaquil, su asombrosa respuesta es que ella “endosa” su responsabilidad a los “técnicos calculistas como constructores, y otros técnicos, en el marco del Código Civil”. Una respuesta absurda por imposible, pero que diario Expreso ha aceptado sin chistar (6).

COOTAD (2010)
 
Así, el escenario es el siguiente: un diario de Guayaquil sabe que existen deficiencias en el mantenimiento de un paso a desnivel que causó la muerte de dos personas, en el control de las construcciones urbanas y, en general, en las condiciones de sismo-resistencia de Guayaquil. Sabe que un terremoto como el de Pedernales con epicentro en Guayaquil sería devastador. Sabe que la responsabilidad de corregir esas deficiencias y de prevenir una futura devastación en caso de terremoto es de las autoridades del gobierno local de Guayaquil. Pero los periodistas van y le consultan a las autoridades del gobierno local y éstas le responden que la responsabilidad le corresponde, por la vía del “endoso”, a “constructores y otros técnicos”. Esta es una mentira más grande que el paso a desnivel que colapsó, pero que por alguna absurda razón ha satisfecho la curiosidad de los periodistas de diario Expreso. Business as usual.

Salvo que la sociedad civil lo exija, la prensa guayaquileña jamás se molestará en indagar quiénes eran esos “especialistas” fallidos de la Alcaldía de Guayaquil y cuál es su justificación ante el desplome de la obra que ellos afirmaban “controlar”. Pensar que la prensa privada guayaquileña pueda emprender una investigación a fondo para conocer la naturaleza de las deficiencias en esta específica área de la gestión municipal (la competencia de mantenimiento de los pasos a desnivel) es irreal. Los periodistas en Guayaquil se autocensuran, por temor o por conveniencia de sus jefes, pero el resultado de ello es que rara vez se atreven a publicar una información que sea crítica de la gestión de la Alcaldía de Guayaquil, y cuando lo hacen, es invariablemente superficial.

Guardarán silencio. Tienen una lección aprendida: mejor no hablar de ciertas cosas.

(1) Jorge Alvarado, ‘Pasos a desnivel una evaluación necesaria’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016. Un primer muerto fue Jorge Patiño Flores, quien murió cuando el paso a desnivel se desplomó sobre su vehículo. Un segundo muerto es una persona no identificada que apareció mientras se removían los escombros del paso a desnivel, v. ‘Hallan una nueva víctima bajo el puente’, Diario Expreso, 26 de abril de 2016.
(2) Jorge Alvarado, ‘Construcción sin ingeniería se impone el uso de normas y nuevastécnicas de edificación’, Diario Expreso, 22 de abril de 2016. El saldo de daños en una ciudad que tiene más de 480.000 viviendas es de 243 casas afectadas, 147 edificios en evaluación, 20 casas colapsadas (19 de ellas de construcción mixta y de más de 30 años de construcción y sólo una de cemento y moderna) y un paso a desnivel colapsado, única obra pública que se desplomó y única obra que ocasionó la muerte de personas en Guayaquil, v. Nelson Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016.
(3) El municipio contratará estudios’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016. Este artículo acompaña el artículo principal de autoría de Alvarado y reafirma la idea del “control periódico de sus estructuras, por parte de especialistas”. Expreso describió que este control “se hace en las vigas de soporte de la losa de rodadura, así como de su posible asentamiento”. Las vigas de soporte, objeto de su control, son precisamente las afectadas por el terremoto. El diario citó al director de Obras Públicas de la Alcaldía de Guayaquil, Jorge Berrezueta, quien afirmó que para reforzar ese control “se analiza contratar el estudio que determine a profundidad el comportamiento estructural de estos pasos”, entre ellos, el paso colapsado el día del terremoto. El paso a desnivel que colapsó no esperó el final de este trámite burocrático y se llevó dos muertos consigo.
(4) Ibíd.
(5) Jorge Alvarado, ‘Construcción sin ingeniería se impone el uso de normas y nuevas técnicas de edificación’, Diario Expreso, 22 de abril de 2016.
(6) Nelson Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016. Sobre este “argumento” absurdo de los funcionarios de la alcaldía: a) No existe tal cosa como la figura del “endoso” en el derecho administrativo; b) Se puede hacer una delegación a la iniciativa privada, pero implica el cumplimiento de requisitos tales como un acto normativo y la circunstancia de no hallarse la alcaldía “en capacidad técnica y económica de gestionar directamente un servicio público” (Artículo 283 del COOTAD); c) Aún en la hipótesis de que se hayan cumplido esos requisitos, las alcaldías jamás pierden su atribución de control, la que ejercerán sobre “las obras que se ejecuten directamente, por contrato, por delegación, por gestión compartida, o por congestión; así como, de los servicios públicos prestados a través empresas públicas, mixtas, de economía popular y solidaria o privadas, a fin de garantizar que éstos se presten bajo los principios de obligatoriedad, generalidad, uniformidad, eficiencia, oportunidad, responsabilidad, universalidad, accesibilidad, regularidad, continuidad y calidad establecidos en la Constitución de la República”. En morocho, con esta figura del “endoso”, a diario Expreso le han metido el dedo.       

Cuzco y Guayaquil

25 de abril de 2016

La ciudad de Cuzco tiene una relación curiosa con Guayaquil: fue el lugar de la muerte de dos iniciadores de la ciudad. Allí murió el 8 de julio de 1538 el tuerto Diego de Almagro, ejecutado por orden de Hernando Pizarro y cuyo cadáver se lo decapitó en la Plaza de Armas. Almagro fue el fundador de Santiago de Quito el 15 de agosto de 1534, ciudad que en el curso de trece años terminaría por asentarse en el cerro Santa Ana y llamarse Santiago de Guayaquil (1).

Dibujo de Diego de Almagro por Antonio de Herrera y Tordesillas. Fuente: Wikipedia Commons. 
En Cuzco murió también, aunque en este caso por causas naturales, Gregorio Escobedo, segundo jefe militar del Batallón ‘Granaderos’, quien desde la madrugada del 9 de octubre de 1820 asumió el cargo de Jefe Superior Militar del Guayaquil independiente del Reino de España. En la mañana de ese mismo día 9, un cabildo abierto nombró a Escobedo Jefe Superior de la provincia del Guayas y el 14 de ese mismo mes el Cabildo nombró al arequipeño Gregorio Escobedo como el primer Presidente de la Junta de Gobierno del Guayaquil independiente, compuesta también por los vocales Rafael María Ximena y José Vicente Espantoso. No duró mucho en el cargo, puesto que por sus actos despóticos el Colegio Electoral de la provincia del Guayas, reunido el 8 de noviembre de 1820, lo destituyó de su cargo e instituyó una nueva Junta de Gobierno, compuesta por José Joaquín de Olmedo como su Presidente y por los vocales Rafael María Ximena y Francisco María Roca (2).

Gregorio Escobedo (1795-1836). Fuente: Diario El Universo.
Es cuando menos curioso que el fundador de una ciudad española en América y su primer presidente de un gobierno independiente de España hayan muerto, ambos en el extranjero y ambos en la misma ciudad, Cuzco (no siendo ninguno de ellos nativos de ésta).

(1) 'El azar de un nombre', Xavier Flores Aguirre, 3 de noviembre de 2015. Almagro tomó su nombre de la ciudad manchega en la que nació el año de 1485. Su apellido original era Montenegro.
(2) El resumen de estos hechos se extrajo de: Destruge Illingworth, Camilo, 'Historia de la Revolución de Octubre y Campaña Libertadora de 1820-22', Guayaquil, segunda edición, 1982 [Primera edición, 1920], pp. 163-225. Gregorio Escobedo era, en palabras de Aguirre Abad, un sujeto “dispuesto a todo para satisfacer sus vicios”, v. Aguirre Abad, Francisco Xavier, Aguirre Abad, ‘Bosquejo histórico de la República del Ecuador’, Corporación de Estudios y Publicaciones, Guayaquil, 1972, p. 178.

Las mortales consecuencias del subdesarrollo

24 de abril de 2016


En una entrada anterior me referí a la responsabilidad que tendría la Alcaldía de Guayaquil por el colapso de un paso a desnivel sobre un vehículo, que ocasionó la muerte de una persona (1). El caso de la Alcaldía de Guayaquil me pareció el más evidente porque justo una semana antes del terremoto un reportaje de diario Expreso demostró varias negligencias en el mantenimiento de los pasos a desnivel. Era fácil asociar dichas negligencias con el desplome del paso a desnivel y extraer las lógicas consecuencias.

El terremoto en Ecuador funciona a manera de un ‘experimento natural’ para determinar quienes cumplieron sus obligaciones en materia de construcción y quienes no lo hicieron. Tuve ocasión de recorrer la zona del desastre de Portoviejo con un grupo de rescatistas y se repitió muchas veces una imagen: una al lado de otra, una construcción intacta y otra devastada. Era fácil deducir quiénes se tomaron en serio su seguridad y quiénes no. Y sobre esto hay que reflexionar, porque la seguridad en las construcciones no debería ser optativa.

La BBC Mundo publicó un reportaje sobre el terremoto en Ecuador. Recogió la opinión del presidente Rafael Correa de que muchos edificios se habían derrumbado “por mala construcción” (2). La opinión del ingeniero estructural Fabián Carrasco aclara el significado de esta opinión:
 
“Los permisos de construcción dependen de cada municipio. Algunos exigen la intervención de un ingeniero estructural a partir de un determinado número de pisos, otros no, pero esto sólo es en el estudio de los planos, luego no hay nadie que supervise la construcción”. 
Ecuador cuenta con legislación adecuada para las construcciones. Tras la experiencia de los terremotos de Haití y Chile, en el país se adoptó la Norma Ecuatoriana de Construcción (NEC). El problema es el control de la aplicación de las normas de construcción, a cargo de los 221 municipios que hay en el país. Aunado a la ausencia de supervisión, las construcciones carecen de diseños anti-sísmicos y suelen hacerlas ‘maestros’ en vez de ingenieros o arquitectos. En líneas generales, el mundo de la construcción opera en la informalidad (3).

El reportaje de BBC Mundo recorrió varias ciudades de la costa manabita afectadas por el terremoto del 16 de abril. Para el arquitecto Fausto Cardoso, en Ecuador: “Se gasta mucho en los ornamentos del edificio, pero se descuida la seguridad”. Esta negligencia produce contrastes como el que presencié en el centro de Portoviejo: por un lado, el hotel ‘Royal Pacific’ en Canoa, que “recuerda en su caída al clásico videojuego del Tetris, en el que las piezas desaparecían al llegar a la superficie. La primera planta ha sido complemente aplastada por los pisos superiores”.

Imagen de lo que queda del hotel 'Royal Pacific'. Fuente: BBC Mundo.
 
La consecuencia de esta falla estructural fue la muerte de seis personas (4). Pero a dos cuadras del hotel devastado, informa la BBC, “se levanta otro que no presenta grietas, como si la estructura no se hubiese enterado de que hubo un terremoto o el sismo hubiera elegido perdonarle la vida”. El hotel se llama ‘Amalur’, sus dueños son dos españoles y la diferencia la hizo su determinación de convertir su establecimiento en un lugar seguro: se tomaron dos meses en la construcción de los cimientos y utilizaron arena de río en vez de arena de la playa, de uso común en la costa, pero que “es salina y se va comiendo el hierro”.

Imagen del hotel 'Amalur', intacto tras el terremoto. Fuente: BBC Mundo.
 
Impresiona la descripción de los españoles (la BBC la califica de “desoladora”) sobre cómo se construía en Canoa:
 
“Acá presentaban el plano de un piso y luego construían cinco y nadie se daba cuenta. Había edificios que pensabas que se iban a caer sin necesidad de un terremoto. Un día que soplara un poco de viento se iban a caer”. 
Nadie debe llamarse a engaño: la irresponsabilidad de las autoridades municipales tiene una relación directa y causal con las consecuencias devastadoras del terremoto. Una discusión profunda sobre cómo corregir estas notorias deficiencias en la supervisión y el control es necesaria en el proceso de construcción y de reconstrucción de las edificaciones afectadas.

Pero el subdesarrollo, como lo afirmé en una anterior entrada ('Ciudad dormida'), es la “incapacidad para relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse”. Y esta incapacidad de relacionar una cosa con la otra (por ejemplo, “uso arena de playa de mar, ergo la construcción incrementa el riesgo de colapso’) ha traído, en esta oportunidad, consecuencias mortales que bien pudieron evitarse. Debemos ser capaces de hacer esta asociación entre irresponsabilidad de autoridades y mortandad de personas y exigir que se aprendan lecciones y se corrijan errores. No solo para no vernos condenados a la repetición de las condiciones que permitieron este desastre, sino para aprovechar la oportunidad y construir bien, de una vez por todas: con respeto a los requerimientos de las normas vigentes de construcción y al contenido del derecho a una vivienda digna (5).

(1)Ciudad dormida’, Xavier Flores Aguirre, 22 de abril de 2016.
(2) Matías Zibell, ‘El secreto de los edificios que no se cayeron durante el terremoto de Ecuador’, BBC Mundo, 23 de abril de 2016. En adelante, todas las citas corresponden a este texto, salvo indicación en contrario.
(3) Para muestra un botón: en la ciudad de Guayaquil, según informa diario Expreso “la situación es clara. Y grave: el 70% de las viviendas de la ciudad ha sido construido de manera informal, sin un plano o estudio de por medio. Y del otro 30%, en la mayoría de casos no se ejecutaron los planos presentados”,  v. Nelson Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016. Si esta es la situación en el municipio más poblado del país, sólo resta imaginarse cuál pudo ser la situación en los pequeños municipios de la costa norte de Manabí.
(4) En una conversación que sostuve con un rescatista, observando el colapso similar de un pequeño edificio en el centro de Portoviejo, me explicó que este tipo de colapso de la estructura (estilo ‘panqueque’, recuerdo que lo llamó) era el peor de todos, porque ofrecía menores posibilidades para la existencia de un “triángulo de la vida”, condición necesaria para el rescate de una persona.
(5) Las normas de construcción se encuentran en la ‘Norma Ecuatoriana deConstrucción’ que adoptó el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. Una interpretación del derecho a la vivienda digna en el Ecuador debe partir de lo dispuesto en la Constitución de Montecristi (principalmente, los artículos 30 y 31 como derecho del buen vivir y los artículos 375 y 376 como parte del régimen del buen vivir) y orientarse por los criterios expuestos por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales sobre el derecho a una vivienda adecuada, v. Observación General No 4, Derecho a una vivienda adecuada (párrafo 1 del artículo 11 del Pacto) [1991].

Un tipo digno

23 de abril de 2016


“Y no comparto la indignación de tantos escritores que se sienten traicionados por el torpe director de cine. No niego la traición: me complace. Si no hubiera traicionado mi libro no sería un creador” (1). 
La opinión de Edmundo Desnoes sobre la película que de su libro ‘Memorias del subdesarrollo’ hizo Tomás Gutiérrez Alea.

La película completa se la puede observar en el siguiente enlace (2).

(1) Citada por Marta Acevedo, en: ‘Memorias del subdesarrollo’, Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México.
(2) Memorias del subdesarrollo’, YouTube [Última visita el 23 de abril de 2016].

El mito del liberal heroico


Los otros días, encontré en un artículo de Alfonso Reece las siguientes afirmaciones:
 
“Temprano Vargas Llosa tomó el partido de los buenos, cuando junto con Jean Paul Sartre y otras figuras de las artes y el pensamiento se opusieron a la persecución del castrismo contra el poeta Heriberto Padilla. Eso no le perdonaron” (1). 
Esto que afirma Alfonso Reece es falso. En 1971, año del llamado “Caso Padilla” al que alude Reece en su artículo de opinión, César Hildebrandt entrevistó a Mario Vargas Llosa, teniendo como antecedente el que Vargas Llosa había renunciado al comité de la ‘Casa de las Américas’ cuya directora, Haydeé Santamaría, lo había acusado “de sumar su nombre a la lista de los ‘peores calumniadores de la revolución’” (2). Pero Vargas Llosa, lejos de “tomar el partido de los buenos” (lo que, in the parlance of Reece, supondría una abjuración de sus ideas socialistas) ratificó claramente su compromiso con el socialismo.

Vargas Llosa empezó la entrevista así, en respuesta a la pregunta de si su actitud frente al llamado ‘Caso Padilla’ ha afectado la imagen de la Revolución Cubana:
 
“Yo no he hecho más que protestar por estos sucesos que contradicen lo que siempre he admirado en la Revolución Cubana: haber mostrado que la justicia social era posible sin despreciar la dignidad de los individuos, sin dictadura policial o estética”. 
La Revolución Cubana llevaba ya doce años (3) pero Vargas Llosa considera lamentable a este episodio por “la extraordinaria oportunidad que brindan a la derecha y al imperialismo de atacar la solución socialista par [sic] los problemas de América latina”.

El imperialismo atacando la “solución socialista” para América latina. El ‘San Mario’ resulta ser un precursor del comandante Chávez.

Pero esto no es todo. En medio de la entrevista, que se realizaba a través de una conexión telefónica entre Lima y Barcelona, Vargas Llosa se pone a leer una declaración que había entregado a la prensa sobre este tema, en la que afirmaba que su renuncia al comité de la revista ‘Casa de las Américas’
 
“es una acto de protesta contra un hecho específico que sigo considerando lamentable, pero no es ni puede ser un acto hostil contra la Revolución Cubana, cuyas realizaciones formidables para el pueblo de Cuba son llevadas cabo [sic] en condiciones verdaderamente heroicas, que he podido verificar personalmente en repetidos viajes a la isla. El derecho a la crítica y a la discrepancia no es un privilegio burgués. Al contrario, sólo el socialismo puede asentar las bases de una verdadera justicia social, dar a expresiones como ‘libertad de opinión’, ‘libertad de creación’, su verdadero sentido”. 
En doce años de dictadura castrista, lo que tenemos en Vargas Llosa es un testigo presencial de las “realizaciones formidables” del pueblo de Cuba. Lo opuesto al mito que Reece contribuyó a difundir.

Esta es una fotografía de la entrevista que publicó la revista Caretas, constante en el blog que he citado en abundancia en esta entrada:

Revista Caretas, junio de 1971
En todo caso, lo más probable es que en la hagiografía que de este santón pretendan hacer los talking heads de la derecha figurará su ruptura inmediata con la revolución cubana a partir del ‘Caso Padilla’.

Y justo es admitirlo, la maquinaria mediática de la derecha es mucho más eficaz que el agua bendita (4).

(1)San Mario de Arequipa’, Alfonso Reece Dousdebés, 18 de abril de 2016.
(2) Entrevistaa Vargas Llosa Caretas, junio de 1971’ [entrevistado por César Hildebrandt], marioelescribidor.blogspot.com, 19 de noviembre de 2010. Esta es una bitácora “que recopila los escritos del Nobel de Literatura peruano, Mario Vargas Llosa, así como las versiones a favor y en contra de su obra. No es un espacio auspiciado por el novelista ni por sus editores. Pretende ser un habitad [sic] de las diferentes corrientes de pensamiento que envuelven al extraordinario escritor y su extensa producción literaria y periodística”. Tarea loable y alejada de la hagiografía. En esta entrada, toda futura cita corresponde a este texto, salvo indicación en contrario.
(3) Un tiempo mayor que el que lleva el gobierno de Correa en el poder. Pero Varguitas todavía no se desengañaba…
(4) Que, en rigor, es un mecanismo para que unos pocos se enriquezcan a costilla de la ingenuidad de unos muchos.

Ciudad dormida

22 de abril de 2016

Justo una semana antes del terremoto, diario Expreso publicó una noticia sobre el estado de los 45 pasos a desnivel que tiene Guayaquil (1). Expreso encontró: 


“Desgaste en las juntas, el pavimento y daños en las barandas suelen presentar cada cierto tiempo los 45 pasos elevados vehiculares de la ciudad, pero unos pocos de ellos muestran, además, deformaciones en sus vigas, según especialistas en este tipo de estructuras”.
Expreso entrevistó a un ingeniero de suelos que manifestó su desconfianza de los sistemas constructivos utilizados porque 

“se trabaja un poco tratando de hacer algún ahorro, lo cual no es conveniente, porque creo que en países como los nuestros donde el mantenimiento es prácticamente cero, las construcciones deben tener una calidad de primera”.
 
El diario solicitó información a la Alcaldía de Guayaquil. La respuesta recibida fue que “los pasos a desnivel de la urbe están operativos y en forma general reciben anualmente mantenimientos preventivos y correctivos cuando amerita el caso”. Y añadió en relación con los pasos a desnivel más antiguos, como aquel cuyo colapso causó la muerte de una persona: “En tanto que los [pasos a desnivel] más antiguos son periódicamente controlados por especialistas de esta entidad”.

Y así debía ser, porque esa es una competencia exclusiva de todo "gobierno autónomo descentralizado municipal", como la Alcaldía de Guayaquil:

COOTAD (2010).

Una competencia, que debidamente ejercida, habría evitado una muerte. 

En resumidas cuentas: 

1) El mantenimiento de los pasos a desnivel es una competencia exclusiva de la Alcaldía de Guayaquil. De acuerdo con la Alcaldía, todos los pasos a desnivel recibían “mantenimientos preventivos y correctivos” y los más antiguos eran “controlados por especialistas”.
2) Sin embargo, un reporte periodístico de una semana antes del terremoto constató que ese mantenimiento no era eficiente (v. primero texto citado aparte) y transmitió la desconfianza de expertos en la calidad de las construcciones y su mantenimiento. (v. segundo texto citado aparte).
3) Las ondas sísmicas del terremoto del 16 de abril cuyo epicentro se sitúo a 150 kilómetros de Guayaquil ocasionan algunos daños, entre los cuales el más significativo fue la caída de un paso a desnivel (uno de esos que estaba supuestamente “controlado por especialistas”) sobre un vehículo, lo que causó la muerte de una persona.
 
Es fácil asociar las ideas expresadas en los párrafos precedentes y señalar responsables. En otras partes del mundo, sin duda, esto sería un escándalo que motivaría severas críticas a la gestión de la alcaldía. Pero una inequívoca señal del subdesarrollo es la “incapacidad para relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse” (2). Y Guayaquil es un vivo ejemplo de ello, con su argolla política-mediática y su sociedad civil apática. Es fácil suponer que ningún artículo de opinión se escribirá sobre este tema, ni ninguna investigación se hará al respecto. Es muy probable que nadie exija nada (salvo algunas voces aisladas) y que a este muerto, Jorge Patiño Flores, que lo mató un puente que le cayó encima, también le caerá el silencio.

Guayaquil es una ciudad dormida. Ni un terremoto la despierta.

(1) Jorge Alvarado, 'Pasos a desnivel una evaluación necesaria', Diario Expreso, 9 de abril de 2016.
(2) Cita del libro de Edmundo Desnoes 'Memorias del subdesarrollo' (1965) llevado al cine por Tomás Gutiérrez Alea.