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Ecuador en París 1924

24 de mayo de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 24 de mayo de 2024.

Hace cien años, en los VIII Juegos Olímpicos de París 1924, ocurrió la primera participación de una delegación ecuatoriana. En esa ocasión, la delegación del Ecuador se compuso de tres varones: Alberto Jurado por Guayas, Alberto Jarrín por Tungurahua y Belisario Villacís por Pichincha. 

No había el Comité Olímpico Ecuatoriano en 1924 (recién se instituyó en 1959), así que hizo sus veces la Federación Deportiva del Guayas, que fue la primera federación del Ecuador, constituida en 1922. Los tres atletas recibieron ayuda oficial para su participación en los Juegos Olímpicos de París. Por una parte, el presidente José Luis Tamayo les entregó la cantidad de 6.000 sucres; en París, ellos fueron recibidos por el cónsul ecuatoriano Luis Barberis. Eso sí, viajaron sin acompañamiento de ningún dirigente; Alberto Jurado hizo las veces de delegado-tesorero de la delegación. 

La delegación del Ecuador compitió únicamente en pruebas de atletismo. El guayaquileño Alberto Jurado, quien fuera el abanderado de la delegación, fue también el primer atleta que representó al Ecuador en una competencia. El 6 de julio participó en los 100 metros planos y finalizó último, con un tiempo de 11.4 segundos, quinto entre cinco. Con un tiempo de 10.8 segundos, terminó en primer lugar el estadounidense Loren Murchison. Él avanzó a la ronda final, donde finalizó sexto. 

Como dato de color de la carrera en la que participó Jurado, el segundo en esa competencia fue el neozelandés Arthur Porrit (único enviado de Nueva Zelanda para estos juegos), quien avanzó a la ronda final y obtuvo la medalla de bronce, y que en su país se convirtió en el primer Gobernador General de Nueva Zelanda (1967-1972) que fuera nativo del territorio (todos los anteriores a él habían nacido en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte).

Ese mismo 6 de julio compitió Alberto Jarrín en la carrera de 10.000 metros. No concluyó la prueba. 

Alberto Jurado participó el 8 de julio en la competencia de salto largo y allí le fue algo mejor pues fue penúltimo, séptimo entre ocho participantes. Jurado marcó 5.68 metros, quedando a 1.58 metros del vencedor, el noruego Sverre Hansen, que marcó 7.26 metros y avanzó a la ronda final, donde obtuvo la medalla de bronce (el ganador de la medalla de oro ese año, el estadounidense William DeHart Hubbard, marcó 7.44 metros). En esta competencia, Jurado superó por 0.20 metros al mexicano Alfonso Stoopen.

Se podría decir que aquella fue la única “victoria” ecuatoriana pues el 13 de julio el sargento Belisario Villacís compitió en la maratón, pero él tampoco concluyó la competencia.6   

La razón del fracaso de los fondistas ecuatorianos la explicó el cónsul Luis Barberis. Él destacó que estos atletas “no corrieron sino 5.000 metros porque cometieron el error de usar zapatos nuevos, comprados en Francia, muy atléticos pero que les apretaron los pies desde la partida”. 

De esta manera concluyó la primera participación del Ecuador en unos Juegos Olímpicos. Cien años después, incluyendo París 2024, el Ecuador habrá participado en un total de quince Juegos Olímpicos. En tres de ellos (Atlanta 1996, Beijing 2008 y Tokio 2020) sumó en total tres medallas de oro y dos de plata.

Jurado y Jungbluth

10 de mayo de 2018


Los apellidos de los debutantes por Ecuador en los Juegos Olímpicos y en los Juegos Olímpicos de Invierno comienzan con jota: Jurado debutó en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y Jungbluth en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang en 2018. Esta es una coincidencia.

Y esta es otra: ambos debutantes quedaron casi últimos. Jurado quedó sexto entre siete en salto alto (1) y Jungbluth terminó 112 entre 119 inscritos en la competencia de esquí cross-country. Y esto de no subir al podio es una tradición olímpica de la delegación ecuatoriana, sólo rota por J. Pérez en dos oportunidades. 

(1) Jurado compitió también en los 100 metros planos (en su debut absoluto, el 6 de julio de 1924) y quedó de último. También compitieron en estos Juegos Olímpicos dos atletas serranos (Jarrín y Villacís) que no terminaron sus pruebas. El resultado de salto alto de Jurado fue lo más granado de esta aventura parisina. Sus participantes obtuvieron para ella 6.000 sucres dados por el Presidente de la República de aquel entonces, José Luis Tamayo. Los serranos compraron en París los zapatos equivocados y, por ello (al menos así lo reportó el cónsul del Ecuador, Luis Barberis), no pudieron completar sus competencias, v. ‘Ecuador en París 1924’. Otro caso de mal uso de recursos públicos, inveterada tradición nacional, antes y después de 1924.

El vasquito Cea

9 de junio de 2017


Hubo un tiempo en que se estilaban los amuletos en el arco.

Evidencia gráfica de un arquero y su amuleto: el portero de las Indias Orientales Neerlandesas (desde 1945, Indonesia) con su muñequito. Mundial de 1938.

Sucedió lo que tenía que suceder y un día la globa mandó a volar uno de esos. Le cupo ese alto honor al vasquito Cea:

“En la semifinal de París, 1924, Uruguay jugó contra Holanda. Y los holandeses madrugaron, sacaron ventaja colocándose 1 a 0 y dale que dale, el ataque celeste no podía quebrar la resistencia de los súbditos de la entonces reina Guillermina. El arquero se llamaba Van der Moulen. Y como era el tiempo cuando se usaban las mascotas, había colgado un conejo de trapo en la red. Era su amuleto. En la hora desesperada, el vasquito Cea se fue abriendo camino a pata y pulmón y cuando estuvo en posición de tiro, empalmó a toda capellada la globa a la que le dio con la pata y con el alma. La redonda pasó la línea fatal y pegó en el conejo que fue a parar a los yuyos. Se había quebrado el embrujo. Cea había empatado. Fue un 6 de junio. Uruguay ganó y pasó a la final. Fue campeón olímpico” (1).

Esa final se jugó un día como hoy, 9 de junio. Ese día, en 1924, Uruguay venció a Suiza por marcador de 3 a 0 y obtuvo su primer campeonato mundial. Venció Uruguay también en el campeonato olímpico siguiente, celebrado en Ámsterdam en 1928, así como en el campeonato mundial de fútbol de 1930 (el primero con tal denominación), celebrado íntegramente en el estadio Centenario de Montevideo. Y como lo anota Diego Lucero, “José Pedro Cea fue un gran jugador. El único jugador del mundo que triunfante en tres títulos de carácter mundial, no faltó a un solo partido. Cinco en París, Cinco en Ámsterdam, cinco en Montevideo…” (2).

Porque Uruguay ha sido cuatro veces campeón del mundo, y en tres de esas ocasiones fue figura descollante el vasquito José Pedro Cea (1900-1970), aquel que le tumbó el conejito de trapo a Van der Moulen para abrir el camino al primero de los campeonatos mundiales de la escuadra yourugua.

(1) Lucero, Diego, ‘Siento ruido de pelota… Crónicas de medio siglo’, Editorial Freeland, Buenos Aires, 1975, pp. 106-107, artículo ‘Pedro Cea, un crack de la era romántica’. El resaltado no es del original.
(2) Ibíd., p. 107.

Nado sincronizado

31 de agosto de 2016

En conversaciones con motivo de las olimpiadas, hemos llegado (medio en broma, medio en serio) a la conclusión de que el día que la República del Ecuador presente un equipo de nado sincronizado por equipos para competir en los Juegos Olímpicos, ese es el día en que podremos llamarnos “civilizados” (1).

Mientras tanto, las chicas de Rusia... (2):



 
(1) Por lo pronto, una escuela de nado sincronizado empezó a funcionar en Guayaquil a partir de febrero de 2015. Se contrató a una entrenadora cubana (Anahís Paneque Aldana) y tiene 15 alumnas (información a septiembre de 2015). Las inscripciones se receptan en la planta baja de Fedeguayas (Mascote y Luque) y el único requisito es “saber nadar”: v. ‘El nado sincronizado siembra su semilla’, Diario El universo, 1 de septiembre de 2015.
(2) Esta participación fue en el XVI Campeonato Mundial de Natación, celebrado en julio-agosto de 2015, en el que Rusia participó por nueve medallas, obteniendo ocho de oro y una de plata. En los Juegos Olímpicos de Río 2016, Rusia obtuvo una vez más la medalla de oro por equipos: la continuación de una tradición que empezó en Sydney 2000.

Ecuador en París 1924

26 de agosto de 2016

La primera participación olímpica del Ecuador se registró en París 1924, en la segunda ocasión que la capital francesa organizó los Juegos Olímpicos (1). El país estuvo representado por una delegación compuesta de tres varones: Alberto Jurado, Alberto Jarrín y Belisario Villacís, quienes obtuvieron “del presidente José Luis Tamayo la suma de 6.000 sucres” y fueron recibidos en París “por el cónsul ecuatoriano Luis Barberis” (2)

Únicamente compitieron en pruebas de atletismo. Jurado, quien fue el abanderado de la delegación, participó en los 100 metros planos y en salto largo. Sus compatriotas Jarrín y Villacís participaron en los 10.000 metros y en la maratón, respectivamente.

Fuente: Sports Reference. 6 de julio de 1924. Loren Murchison quedó parapléjico al año siguiente y Arthur Porritt (1900-1994) se convirtió en el primer Gobernador General de Nueva Zelanda (1967-1972) nativo del país.
   
Alberto Santiago Jurado González (1902-1984) participó el 6 de julio de 1924 en la primera ronda de los 100 metros planos. Fue el primer atleta que representó al Ecuador en una justa olímpica y terminó quinto entre cinco. Compitió contra el neozelandés Arthur Porrit (único enviado de su país para estos juegos), segundo en esta competencia pero que avanzaría en ella hasta obtener el bronce (3). Jurado participó también en la competencia de salto largo, en cuya ronda clasificatoria marcó 5.68 metros, quedando por encima del mexicano Alfonso Stoopen.

Fuente: Sports Reference. Alfonso Stoopen n'existe pas.
  
Ni Jarrín ni Villacís terminaron sus pruebas. El cónsul Barberis informó que ellos “no corrieron sino 5.000 metros porque cometieron el error de usar zapatos nuevos, comprados en Francia, muy atléticos pero que les apretaron los pies desde la partida” (4). Y así concluyó la primera participación de la República del Ecuador en unos Juegos Olímpicos, en lo que constituyó el inicio de una larga tradición de no obtener medalla alguna, pues ese ha sido el caso (salvo las dos excepciones en Atlanta 1996 y Beijing 2008, a cargo de J. Pérez) en 11 de nuestras 13 participaciones.

(1) En París se organizaron los Juegos Olímpicos el año 1900 como parte de una Exposición Universal (similar procedimiento le concedería la sede de los Juegos Olímpicos a Saint Louis, EE.UU., en 1904). 
(2) Jorge Ribadeneira, ‘Una Olimpiada súper en Río’, Diario El comercio, 14 de agosto de 2016.
(3) Sports Reference, 'Athletics at the 1924 Paris Summer Games: Men's 100 metres Final'.
(4) Jorge Ribadeneira, ‘Una Olimpiada súper en Río’, Diario El comercio, 14 de agosto de 2016.

Joseph Schooling (Singapur) vs. Carlos Mina (Ecuador)

24 de agosto de 2016

Singapur es un diminuto Estado del Sureste de Asia, de menos de 700 kilómetros cuadrados de extensión y con una población inferior a los 5 millones de habitantes, que en estos Juegos Olímpicos de Río 2016 obtuvo su primera medalla de oro. En total, acumula cinco medallas en su historia olímpica: la de esta edición en Brasil se suma a las dos de bronce obtenidas en Londres 2012, una plata en Beijing 2008 y otra más en una lejana Roma 1960. Ha participado de casi manera ininterrumpida en los Juegos Olímpicos desde Londres 1948, salvo por Tokio 1964 (un total de 15 ocasiones) (1).

Ecuador es un país muchísimo más extenso y tres veces más poblado que Singapur, que en estos últimos Juegos Olímpicos no obtuvo nada. En su historia olímpica, Ecuador acumula dos medallas, obtenidas por un único deportista, Jefferson Pérez: una de oro en Atlanta 1996 y otra de plata en Beijing 2008. Ecuador participó en las olimpiadas de París 1924 y luego a partir de las olimpiadas de México 1968 en todos los Juegos Olímpicos de manera ininterrumpida (un total de 13 ocasiones) (2).

Esta medalla de oro de Singapur en los Juegos Olímpicos de Río 2016 la obtuvo el nadador Joseph Schooling, un muchacho de 21 años que tenía una estrategia clara, la que cumplió a rajatabla para vencer a su ídolo Michael Phelps en la competencia de 100 metros mariposa (privándolo así a Phelps de ganar su 24ava medalla de oro). Shooling declaró, tras su triunfo, que todo lo que hizo fue “atenerse al plan de acción” (3).

Fuente: The Straits Times.

Por Ecuador, además del meritorio desempeño de Alexandra Escobar (cuarto puesto en levantamiento de pesas, división 58 kilos), pudo obtener una medalla el boxeador Carlos Mina, quien se quedó a una única pelea de lograrlo. Sus declaraciones, sin embargo, fueron lo opuesto a las dadas por Schooling: “Cuando me subí al ring él me miró con mala cara y empezó a hacerse el mejor y atacar y atacar y yo me dije: ‘No cabrón, a ti te paro yo’, y me olvidé del plan para caerle a palos” (4). Lo hecho por Mina (su “actitud”, digamos) le sirvió para derrotar al irlandés Ward por decisión dividida, pero ya no le alcanzó para su siguiente rival, un francés de apellido Bauderlique, quien le asestó un nocaut técnico y terminó con la ilusión.

Fuente: El Mercurio.







Pasado un cierto nivel, la “actitud” no resulta suficiente. Se requiere lo que el singapurense Joseph Schooling tuvo por probado: una planificación con un objetivo claro y una perseverancia a prueba de todo, para cumplir ese objetivo de manera eficaz.

Sin tomárselo a la tremenda (5), a juzgar por su desarrollo económico durante los últimos 50 años, ambos sirven de metáforas de sus respectivos países (6).

(1)Singapur’, Sports Reference.
(2)Ecuador’, Sports Reference.
(3) How Joseph Schooling achieved the impossible’, Straits times, 13 de agosto de 2016.
(4) Carlos Mina: Fui peleador callejero y no le tengo miedo a nadie’, Diario El universo, 10 de agosto de 2016.
(5) Sin tomárselo a la tremenda, porque habría que introducir varios matices desde la naturaleza diferente de ambas disciplinas deportivas hasta el distinto origen y entorno de ambos atletas (mientras Joseph Schooling proviene de una familia acomodada, Carlos Mina proviene de una situación de pobreza).
(6) El desarrollo económico de Singapur es fruto de la planificación del Estado y debe muchísimo a una férrea intervención del Estado en las decisiones de los singapurenses (económicas y políticas). Sobre lo primero, v. Seung-yoon Lee, 'Ha-Joon Chang: Economics is a political argument', Huffington Post, 4 de septiembre de 2014; sobre lo segundo, v. Xavier Fontdeglòria, 'Muere Lee Kuan Yew, el 'padre' de Singapur', Diario El país (España), 23 de marzo de 2015. El liderazgo autoritario implementado en Singapur por su 'Ministro Mentor", Lee Kuan Yew (1923-2015), bien puede sintetizarse en la siguiente frase, por él dicha: "Nosotros decidimos lo que es correcto, no importa lo que la gente piense". Por su parte, la historia del desarrollo económico en Ecuador ha sido, esencialmente, un caos.

Master Willie, inventor de los penales

21 de agosto de 2016

Por la vía de los penales, Brasil obtuvo ayer el triunfo que saldaba su última deuda: el oro olímpico en fútbol. Lo hizo a través de un mecanismo de definición que imaginó el portero ‘Master Willie’ McCrum. La idea se le ocurrió a este millonario irlandés durante los partidos en que su equipo, el Milford Everton, enfrentaba a otros equipos del condado de Armagh, en Irlanda (1).

A esta historia llegué, porque una vez compré un libro llamado Going dutch in Beijing: The international guide to doing the right thing, de Mark McCrum y, en una búsqueda curiosa en Internet, encontré que este Mark McCrum era el bisnieto de aquel imaginativo irlandés que logró elevar su petición de incorporación de los penales a la International Football Board, que la incorporó (tras algunas resistencias iniciales) a las reglas del que se convertiría en el deporte más popular del mundo el 2 de junio de 1891 (2).

Hay un camino que recorre desde 1891 hasta ayer, de Irlanda a Brasil, de McCrum para Neymar: ese penal que definió el oro olímpico.

(1)Campeón al fin: Brasil gana el ansiado oro en el fútbol en Río 2016’, www.rio2016.com, 20 de agosto de 2016; Guillermo López, ‘Mr. McCrum, inventor del penalti’, Diario El país (España), 23 de abril de 2007.
(2) Nancy Wilson, ‘Going Dutch in Beijing by Mark McCrum’, The Riviera reporter; Robert McCrum, ‘Penalty shoot-outs? Blame my great-grandfather’, The Guardian, 4 de julio de 2004.

La verdadera historia de Jesse Owens

20 de agosto de 2016

James Cleveland ‘Jesse’ Owens (1913-1980) afirmó que, a su regreso después de sus legendarias medallas de oro en las Olimpiadas de Berlín (1936) y después de las historias (propaganda) que se difundieron acerca de la supuesta conducta de Hitler, en los Estados Unidos de América,

“no podía subirme a la parte de delante de un bus. Tenía que ir por la puerta de atrás. No podía vivir donde quisiera. Y si no fui invitado a estrecharle la mano a Hitler, pues no fui invitado a la Casa Blanca a estrecharle las manos al Presidente [Roosevelt], tampoco” (1).

Peor aún: el Presidente Roosevelt si invitó a sus compañeros olímpicos que eran blancos y, además, era mentira que Hitler no lo saludó: “Cuando pasé frente al Canciller [Hitler] él se levantó y agitó su mano hacia mí, a lo que yo le correspondí. Creo que los escritores mostraron mal gusto (‘bad taste’) en criticar al hombre del momento en Alemania” (2).

Jesse Owens, triunfador de los 100 metros planos en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936

En realidad, como rememora Roger Osborne en ‘Civilización. Una historia crítica del mundo occidental’, los reclamos a la política racista de Alemania contra los judíos en los años treinta caían en saco roto, porque la estupidez del racismo era común en el resto de los países:

“En 1935 se promulgaron las leyes de Nuremberg que restringían ciertas ocupaciones a los judíos y prohibían los matrimonios entre judíos y gentiles. La desaprobación internacional quedó mitigada por las leyes Jim Crow vigentes en el sur de Estados Unidos, que de forma similar ilegalizaban los matrimonios interraciales, y por las políticas coloniales del Reino Unido, Francia y otras naciones europeas, fundamentadas en criterios de raza” (3).

Osborne concluye: “el nazismo germinó en una época en la que todas las razas blancas se consideraban a sí mismas superiores” (4). En razón de ello, hasta que recién en los cincuenta Owens pudo conseguir un empleo estable, esta gloria deportiva tuvo que ganarse por años la vida como un “runner for hire” [corredor de alquiler], demostrando su rapidez en competencia con personas, animales (perros y caballos), e incluso motocicletas (5). 

(1) White, John, ‘The olympic miscellany’, Carlton Books Limited, Londres, 2008, p. 10.
(2) Ibíd., p. 137.
(3) Osborne, Roger, ‘Civilización. Una historia crítica del mundo occidental’, Crítica, Barcelona, 2007, p. 497-8. [Título original: ‘A new history of the western world’, 2006, traducción de Antonio-Prometeo Moya y Rosa M. Salleras].
(4) Ibíd., p. 498.
(5) White, John, Ibíd., p. 16; Larry Schwartz, ‘Owens pierced a myth’, ESPN.com.

"Nada mal para un pacheco, ¿eh?"

19 de agosto de 2016


Pacheco es el tronado de los mexicanos, el estado en el que se entra después de fumar marihuana. En este simpático video, el exministro de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda Gutman, reflexiona sobre los efectos de la marihuana en Michael Phelps, el atleta que más medallas de oro ha acumulado en toda la historia de los Juegos Olímpicos.

 
Phelps ha admitido que ha fumado mucha marihuana, pero como advierte Castañeda, “no parece haberle hecho mucho daño. Habría que ir pensando, realmente, si todo lo que nos han dicho de qué daño hace la marihuana, realmente lo hace”. Porque como lo recuerda Castañeda, Michael Phelps en su carrera olímpica (2004-2016) ha acumulado más medallas de oro que todo México en su historia olímpica. Y 23 veces más que las medallas de oro que Ecuador ha conseguido, por cierto. Nada mal para un fumón, ¿no? (1)

(1) Mejor aún: nada mal para desmontar prejuicios en relación con el cannabis, porque hay siempre que recordarlo: la ignorancia es el mayor enemigo de la legalización.

Jefferson Kitsch

26 de julio de 2016

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Hace 20 años, recuerdo entrar por la mañana al cuarto de mi mamá y encontrarme conque un ecuatoriano desconocido, un tal morlaco Jefferson Pérez, estaba en el pelotón de élite de los 20 kilómetros marcha. Me quedé viendo la carrera hasta el final, sentado en su cama, hasta que se cantó el himno nacional. Fue increíble.

Este video repite la transmisión de Teleamazonas pero con los comentarios del héroe de la jornada: este cocktail contiene la narrativa a cargo del infumable de Vito Muñoz (quien decía que Pérez andaba a “paso gallardo de varón”), con la incesante música pedorra de la selección de fútbol de fondo (“oh, oh, oh, oh, oh, oh”) y salpicado con los comentarios psico-mágicos del propio Jefferson Pérez (“ahora, como cuando vendía periódicos, debo terminar antes que el sol se oculte”, entre tantas otras…).

 
Mi amigo Fernando Ampuero me compartió esta joya. La gracia empieza casi al minuto 10.

En esta versión ganar nunca, nunca fue más kitsch.