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¿Libertarios? (10 años después)

23 de junio de 2017


Hace diez exactos años, escribí el artículo ¿Libertarios?, publicado en diario El Universo.

En ese artículo del 2007 preguntaba si los libertarios estarían a la altura de defender “los ideales de la libertad hasta sus últimas y radicales (no económicas) consecuencias”. Diez años después, han demostrado que no. Como lo decía Jorge Hannibal Zavala, a quien cité en ese artículo, “son un movimiento de derecha neoliberal para los cuales la libertad individual es sagrada excepto contra la opinión de la Conferencia Episcopal, en nada diferentes del PSC, por ejemplo y deberían tener el valor de admitirlo” (1).

Pero es incluso peor: los “libertarios” son tan turros en el Ecuador que ni siquiera pueden hacer la defensa de la vertiente económica de su doctrina. El terremoto del 16 de abril de 2016 era una oportunidad de oro para ello.

En Manabí, a raíz del terremoto, algunos comerciantes intentaron aprovecharse de la situación y elevar los precios de venta de sus productos. Varias personas protestaron de manera airada contra ellos en las redes sociales. Jamás vi a ningún “libertario” salir en defensa de la libertad de esos comerciantes manabitas de vender su producto al precio que fije el mercado.

El libro de Michael J. Sandel Justice. What’s the right thing to do? empieza con un caso análogo (la elevación de los precios tras los efectos del huracán Charley en la Florida) para discutir sobre la justicia (2). Para un libertario, es simple: es un tema de libertades. A un libertario no le cabría ninguna duda: “Ni verga, ese man es libre de vender sus productos como mejor le aproveche”. Esto es así, porque la doctrina libertaria funciona a plenitud en la medida en que tritura empatías.

Pero en lo que atiende a los “libertarios” en el Ecuador: un libertario (AKA “Don Verga”) aquí, por lo general, es un tipo inconsistente en la esfera pública con las ideas económicas y morales que dice defender.

Ser “libertario”, en Ecuador, es abusar de una etiqueta.

(1)¿Libertarios?’. Una vez anunciaron en las elecciones del 2013 un primer “candidato libertario”. De primeras, le preguntaron por el aborto y el “libertario” en cuestión se declaró en contra (¡?). Sería libertario, tiro: “Soy libertario, en todo lo que no ofenda a la Madre Dolorosa”.
(2) Sandel, Michael J., ‘Justice. What’s the right thing to do?, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2009, pp. 3-5. Una aproximación a las ideas de Michael Sandel sobre moral y mercados en ‘Market and morals’.

El Suso parlante

27 de abril de 2017


Abdalá Bucaram contaba en su propaganda electoral con José “Suso” Salem. Bucaram empezaba su intervención diciendo “Mira Suso” a un individuo silente (el mentado José Salem), para después disparar cualquier barbaridad que se le haya ocurrido.

El alcalde Jaime Nebot ha innovado sobre esta idea y ha creado el rol de “Suso parlante”, cumplido por la mayoría de los periodistas que lo entrevistan los días miércoles.

Veamos a un “Suso parlante” en acción. En la miercolina de ayer, con relación a la inauguración del sustituto del paso a desnivel que se desplomó en la avenida De las Américas, se produjo el siguiente intercambio:

Fuente: YouTube [20:28-20:44]

Suso parlante: En el tema del puente, paso a desnivel, avenida de Las Américas.
Nebot: [Interrumpiendo] Hoy, hoy.
Suso parlante: Hoy se inaugura a las 10 de la mañana. Unas palabras al respecto.
Nebot: Ahí está la obra. No más palabras.
Suso parlante: La obra.
Nebot: Ahí está la obra.

Este adorno retórico devenido en periodista estuvo empeñado en evitarle al alcalde Nebot cualquier molestia al hacerle la pregunta sobre la inauguración del paso a desnivel que se desplomó con ocasión del terremoto del 16 de abril de 2016. El periodista le dijo, en simple, que diga lo que él quiera sobre el paso a desnivel. Nebot respondió: “Ahí está la obra”. El periodista, descolocado, amaga insistirle. Nebot lo atajó: “Ahí está la obra”. Ahí acabó el periodismo.

No hay ninguna pregunta sobre el porqué de las demoras en la construcción del paso a desnivel, mismo que el alcalde Jaime Nebot anunció el 20 de abril de 2016 que se terminaría en breve: “Calculo que en alrededor de seis meses estará construido” (1) (se demoró el doble). Ninguna pregunta sobre las características de este nuevo paso a desnivel, ni mucho menos sobre las razones por las cuales se desplomó el paso a desnivel anterior. El “Suso parlante” sabe desempeñar bien su acotado rol de servil del poder político.

Unos minutos después, en medio de una de sus exaltadas diatribas, el alcalde Nebot volvió a la carga: “Ahí está el puente, ahora en dos horas estamos en el puente, en dos horas están pasando los carros por el puente. Y las molestias pasan, pero la obra queda” (2).

Sobre esta última frase del alcalde Nebot, un periodista acucioso le podría haber preguntado acerca de la responsabilidad de la Alcaldía en relación con esas molestias. Porque hay razones para pensar que dichas “molestias”, que se tradujeron en la pérdida de la vida de dos personas (Jorge Patiño y Vicente Rivas) y en pérdidas económicas cuantiosas para los locales comerciales circundantes, resultan de responsabilidad objetiva de la Alcaldía de Guayaquil (3). Por supuesto, un “Suso parlante” auto-combustionaría antes de formularle a Jaime Nebot una pregunta así.

El “Suso parlante” lo desempeñan muchos e intercambiables “periodistas”, en el triste rol de adornos retóricos del poder. No traen pilas.

(1) En seis meses habría nuevo paso a desnivel en avenida de las Américas’, Diario El universo, 20 de abril de 2016.
(2) ’26 ABRIL 2017 ENLACE RADIAL AB JAIME NEBOT’, Alcaldía de Guayaquil [21:45-21:55]

Gato encerrado

2 de agosto de 2016

Una versión parcial de este artículo se publicó en diario El telégrafo el 2 de agosto de 2016. 

 *

El colapso de un paso a desnivel es un hecho inusual. Por supuesto, en el marco de un terremoto sí es posible que una estructura de este volumen colapse. Pero su colapso no lo causaría cualquier terremoto: los daños que causan los terremotos se corresponden con su intensidad.

Un terremoto capaz de causar este tipo de daño tendría que ser uno “destructivo”, esto es, uno de grado 9 de intensidad en la escala EMS-98, como aquel que se sintió en Pedernales y en San José de Chamanga el 16 de abril de 2016, según información del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Un terremoto “destructivo” en Guayaquil podría causar el colapso de una construcción como el paso a desnivel de la avenida De las Américas.

Pero el terremoto que ese 16 de abril se sintió en Guayaquil no fue uno de esa naturaleza. Según información del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, el terremoto que se sintió en Guayaquil, una ciudad localizada a casi 300 kilómetros del epicentro, fue de apenas grado 5 de intensidad en la escala EMS-98, lo que permite caracterizarlo como un terremoto “fuerte” pero muy lejos en sus efectos de un terremoto “destructivo”.

En la descripción de la escala EMS-98 (utilizada por el Instituto Geofísico), un terremoto “fuerte” apenas podría echar abajo “objetos pequeños, inestables y/o mal apoyados” o romper “cristales de las ventanas”. El saldo del terremoto en Guayaquil, por fuera de los daños que ocasionó el desplome del paso a desnivel (dos muertes y una persona herida de gravedad, además del incremento sustancial del tráfico y las pérdidas económicas a sectores aledaños) confirmó su levedad en comparación con los daños en Pedernales o San José de Chamanga: apenas se registraron seis heridos (ninguno de gravedad) y 30 edificaciones con daños estructurales, de las cuales, sólo una se desplomó: era el único edificio de cemento de los 30 afectados y el único de todos cuya construcción aprobó la administración municipal de Jaime Nebot.

Un terremoto de intensidad 5 en la escala EMS-98 como el que se registró en Guayaquil el 16 de abril no está en capacidad de echar abajo una construcción como el paso a desnivel de la avenida De las Américas. En este hecho inusual, entonces, hay gato encerrado.

La expresión “gato encerrado” se la utiliza para indicar que en un cierto asunto existe una razón “oculta o secreta” en palabras del diccionario de la RAE. En este caso, indica que debe haber una explicación adicional a la que ha ofrecido el alcalde y en la que muchos conciudadanos creen, quienes atribuyen el colapso del paso a desnivel exclusivamente a los efectos del terremoto. En otras palabras, ellos consideran que fue un “caso fortuito”.

Esta explicación de “caso fortuito” es muy conveniente para el Municipio de Guayaquil, sin duda, porque lo salva de eventuales pagos millonarios por concepto de indemnizaciones. Pero sabemos que esta explicación es falsa porque (esto es un dato científico) un terremoto de la intensidad del que se sintió en Guayaquil el 16 de abril no pudo realmente causar su colapso.

El paso a desnivel de la avenida De las Américas que se desplomó el 16 de abril se había construido en 1982, durante la alcaldía de Bolívar Cali Bajaña. Se desplomó a los 34 años de su construcción, menos de la mitad de su vida útil estimada de 75 años. El terremoto no pudo hacerlo caer, por su escasa intensidad: debió existir, entonces, una razón “oculta o secreta” para el colapso de este paso a desnivel.

Hay algunas evidencias de esta razón “oculta o secreta”. Justo una semana antes del terremoto, el sábado 9 de abril, diario Expreso publicó una noticia a la que tituló ‘Pasos a desnivel, una evaluación necesaria’. En ella, se citaba la opinión de expertos que advertían que los 45 pasos a desnivel de la ciudad presentaban “desgaste en las juntas, el pavimento y daños en las barandas”, y que algunos pocos de ellos mostraban “deformaciones en sus vigas, según especialistas en este tipo de estructuras”.

Otra evidencia de esta razón “oculta y secreta” que explica el colapso del paso a desnivel: el Municipio de Guayaquil es ineficaz para hacer cumplir la obligación legal de controlar las edificaciones en la ciudad. Tiene una indudable obligación legal, establecida en el artículo 134 del Reglamento Orgánica Funcional del Cantón Guayaquil y atribuida al Departamento de Control de Edificaciones: “Emitir certificados de inspecciones finales, una vez recibidos los informes respectivos y que se ha cumplido con los requisitos exigidos por la Codificación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal”. 
  
Pero el Municipio no hace ese tipo de controles. De hecho, únicamente contabiliza que los metros cuadrados reportados por los constructores sean los correctos. Esta es la realidad en Guayaquil, descrita por el Presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, Ing. Enrique Pita, para un programa de la TV local: “El Municipio, lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si los metros cuadrados que se reportaron son los correctos”.

La consecuencia de esta falta de control es que, de acuerdo con expertos en construcción, “el 70% de las viviendas de la ciudad ha sido construido de manera informal, sin un plano o estudio de por medio. Y del otro 30%, en la mayoría de los casos no se ejecutaron los planos presentados”. O sea, es casi un 100% de ineficacia de la Alcaldía de Guayaquil en el control de las edificaciones en Guayaquil.

A pesar de estos antecedentes, las autoridades de la Alcaldía de Guayaquil afirman que al paso a desnivel que se desplomó durante el terremoto le habían hecho los “necesarios mantenimientos”, consistentes en controles preventivos, correctivos y especializados. Esta afirmación es muy sospechosa porque los 45 pasos a desnivel en Guayaquil presentan deficiencias (incluso “deformaciones en las vigas”) y, además, porque la ineficacia en los controles que la Alcaldía de Guayaquil realiza a otras construcciones autorizan a suponer que esta ineficacia se la extiende a los controles en los pasos a desnivel.

En esta historia, el gato encerrado es desentrañar cuál es la auténtica razón del desplome del paso a desnivel de la avenida De las Américas. La causa eficiente de su desplome no pudo ser el terremoto; dadas las circunstancias, la falta de controles en su mantenimiento por parte del Municipio debió ser lo que causó su desplome.

La única manera de saberlo es conociendo los informes que se supone que el Municipio de Guayaquil realizó sobre el paso a desnivel que se desplomó. Una alternativa para conocerlos es a través de la presentación de una acción de acceso a la información pública; otra, más justa, sería que los familiares de las víctimas y las víctimas causadas por el colapso del paso a desnivel exijan, en un proceso de responsabilidad civil extracontractual (al amparo del artículo 11 numeral 9 de la Constitución), indagar sobre la actuación del Municipio de Guayaquil para saber si es responsable de indemnizarlos por las omisiones en sus controles al paso a desnivel que se desplomó. 

Así, el gato encerrado todavía continúa encerrado; pero existe una sospecha, muy fuerte, de que es un gato municipal. De responsabilidad municipal.

¿Periodismo de investigación?

21 de julio de 2016


Me comentaron que Ecuavisa había hecho periodismo de investigación sobre los efectos del terremoto en Guayaquil. Vi, entonces, este video (1).
 
No creo que este programa haya sido un buen ejemplo de periodismo de investigación. Voy a explicar el porqué.

*

Divido la investigación hecha por el programa Visión 360, en lo que atañe al Municipio de Guayaquil, en dos grandes temas:

1) La responsabilidad de la Alcaldía por las edificaciones en Guayaquil que incumplen las normas municipales.

2) La responsabilidad de la Alcaldía por el desplome del paso a desnivel y los daños que su caída causó.

1) La responsabilidad por la falta de control en las edificaciones.

Sobre el incumplimiento generalizado en Guayaquil de las normas de construcción, Visión 360 investigó acerca de los controles que la Alcaldía de Guayaquil tiene la obligación legal de hacer. Para ello, entrevistó al presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, ingeniero Enrique Pita. Las palabras de Pita son bastante claras para identificar el problema:
 
“El Municipio, lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si los metros cuadrados que se reportaron son los correctos” (2).
Visión 360 entrevistó al Alcalde Jaime Nebot para que explique esto. Su respuesta fue que las normas de construcción “se actualizan permanentemente” y que ahora va a hacer algo adicional: “optimizar” estas normas. Que antes estaban bien, pero que se optimizarán con una consultoría internacional a contratarse en un futuro cercano. La entrevistadora María Cecilia Largacha dio por buena esta respuesta. No se le ocurrió repreguntarle nada.

La respuesta de Nebot es un ejemplo perfecto de cómo salirse por las ramas. La pregunta era sobre las deficiencias en los controles que debió realizar el Municipio (un tema de eficacia) pero Nebot le responde con unas futuras mejoras en las ordenanzas (un tema de normativa). Largacha le pregunta por una cosa, Nebot responde con otra. Mantantirutirulá

Salió al paso, sin despeinarse.

2) La responsabilidad por el colapso del paso a desnivel.

El segundo tema es más grave. Visión 360 hace un buen trabajo sobre los daños causados por el terremoto en Guayaquil, una ciudad situada “de hecho, a 300 kilómetros de la zona de devastación” y en la cual “según los datos del Instituto Geofísico, Guayaquil sintió el movimiento con una intensidad de seis en la escala de Ritcher, no de 7,8 como en Esmeraldas o en Manabí”. Incluso el programa plantea la pregunta correcta: “¿Por qué a 300 kilómetros del epicentro murieron dos personas por la caída de un puente en Guayaquil. O más directo aún, ¿por qué se cayó el puente?”.

La respuesta del alcalde Nebot es tajante: que el Municipio “no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido” y que se hicieron los mantenimientos necesarios a todos los pasos a desnivel (3). Para los familiares de una de las víctimas por el desplome del paso a desnivel, Jorge Patiño Flores, el alcalde acepta “humanamente, toda la ayuda del mundo” pero “legalmente ninguna”. Ante la pregunta directa: “¿Por qué se cayó el puente?”, Nebot zanjó el tema con una facilidad pasmosa: “Por el terremoto”.

Visión 360 aceptó, sin chistar, las respuestas del alcalde. Allí terminó su celo investigativo, cuando es allí donde debió empezar: si Nebot afirmaba que el Municipio no tiene ninguna responsabilidad, debió investigar sobre la responsabilidad patrimonial del Estado y sobre el mantenimiento hecho en la práctica a los pasos a desnivel; si Nebot afirmaba que se hicieron los necesarios mantenimientos, investigarlos a profundidad (por ejemplo, a través de consultas a especialistas o, mejor aún, de una acción de acceso a la información pública que permita conocer estos documentos y analizarlos); si Nebot ofrece “ayuda humanitaria”, investigar sobre el derecho que tienen las víctimas para la reparación del daño que se les causó y acerca de las normas y sentencias de las altas cortes en el país que las facultan al ejercicio de este derecho (4).

Visión 360 sabe que el Municipio no es eficaz en los controles (se lo informó el ingeniero Enrique Pita en relación con las edificaciones), sabe que el terremoto fue relativamente leve en Guayaquil y sabe que la caída del paso a desnivel en este contexto es de una sospechosa singularidad, pero acepta las respuestas del Municipio, sin chistar. Es totalmente incapaz de cuestionarlo. 

3) Conclusiones.

En resumen:

1) En el primer tema, el alcalde simplemente se sale por las ramas, a vista y paciencia de la periodista.
2) En el segundo tema, falta mucha investigación y cuestionamiento a la autoridad local. Las respuestas dadas por el alcalde concluyeron la investigación. Un periodismo marca “Lo Que Usted Diga, Señor Alcalde”.

Esto se explica por el habitus que han adoptado los periodistas, en general, frente al poder socialcristiano en Guayaquil, tan bien estudiado por Karen Silva (5).

Como periodismo de investigación, un ejemplo flojo y timorato.

(1) Guayaquil vulnerable / Bloque 3 Visión 360 III Temporada’, Visión 360, YouTube. Mientras no se indique otra cosa, todas las citas provienen de esta fuente.
(2) Curiosamente, Ecuavisa no menciona la fuente de la obligación legal del Municipio, que se encuentra en el artículo 134 literal b del Reglamento Orgánico Funcional del Cantón Guayaquil, como una de las funciones del “Departamento de Control de Edificaciones” del Municipio: “b. Emitir certificados de inspecciones finales, una vez recibidos los informes respectivos que determinen que se ha respetado los planos aprobados y que se ha cumplido con los requisitos exigidos por la Codificación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal”.
(3) Es raro que Nebot mencione la existencia de 17 pasos a desnivel, porque su número real es 45: Jorge Alvarado, “Pasos a desnivel, una evaluación necesaria”, Diario Expreso, 9 de abril de 2016.
(4) Sobre la responsabilidad civil del Municipio de Guayaquil por la caída del paso a desnivel que causó la muerte de dos personas (Jorge Patiño Flores y Vicente Rivas Plaza) y daños físicas a un tercera (Teresa Rodas, viuda de Patiño Flores), v. ‘¿Caso fortuito? El Terremoto del 16 de abril en Guayaquil y la responsabilidad civil’, Xavier Flores Aguirre, 18 de julio de 2016; ‘¿Quién es el responsable por la impunidad de estas muertes?”, Xavier Flores Aguirre, 11 de julio de 2016; '¿Quién es el responsable por estos muertos?', Xavier Flores Aguirre, 6 de julio de 2016.  
(5) “Las prácticas regulatorias de los medios de comunicación [se han interiorizado] en los periodistas de tal manera que su actuación no solo que refuerza los propios límites en los que desarrollan su actividad, sino que además se ven como naturales y normales”, v. Karen Silva Torres, ‘Comunicación y política: Los medios y la construcción del capital político de los líderes del Partido Social Cristiano en Guayaquil’, Tesis de Maestría en Antropología Visual y Documental Antropológico [Asesor de tesis: Xavier Andrade], Abril de 2013, pp. 185-190 [“Conclusiones”].

¿Caso fortuito? El terremoto del 16 de abril en Guayaquil y la responsabilidad civil

18 de julio de 2016

La presente entrada es una continuación de dos entradas anteriores (1) pero centrada en un aspecto concreto: el análisis de la posible eximente de caso fortuito para no asumir la responsabilidad civil por la muerte de dos personas y los daños a la integridad física de una tercera, ocurridas a raíz del desplome del paso a desnivel de la avenida De las Américas.

Este análisis se hará así: primero, se estudiará la evolución del concepto de responsabilidad patrimonial del Estado; segundo, se estudiará la posible responsabilidad civil de la Alcaldía de Guayaquil por el desplome del paso a desnivel; tercero, unas breves conclusiones.

I) El contexto: la evolución de la responsabilidad patrimonial del Estado

A mediados del Siglo XIX se empieza a resquebrajar la larga “tradición multisecular” que mediante una combinación “de la potestas imperial romana y de la concepción teocéntrica del poder del monarca, característica del mundo medieval, encontró su expresión clásica en el principio formulado por los juristas ingleses, pero común a todo Occidente, según el cual the king can do not wrong (el rey no puede hacer ilícito)” (2). La ruptura con este principio que estableció la “irresponsabilidad del Estado” y que admitía únicamente la responsabilidad del propio funcionario autor del daño (exigible de conformidad con el Código Civil) tiene en el derecho occidental menos de doscientos años de haberse producido (3).

Desde entonces, la evolución de la responsabilidad patrimonial del Estado ha implicado introducir dos importantes cambios conceptuales: el primero, la distinción entre los actos culpables de un funcionario del Estado y la responsabilidad de la administración pública; el segundo, el desplazamiento del elemento de la ilicitud del daño “desde la conducta del responsable a la situación del patrimonio de quien sufre el perjuicio, el cual deberá justificar que ‘no tiene el deber jurídico de soportar’ dicho daño” (4).

En el contexto de esta evolución debe entenderse lo dispuesto en el artículo 11, numeral 9, segundo inciso de la Constitución de la República:

Art. 11.- El ejercicio de los derechos se regirá por los siguientes principios:
[…]
El Estado, sus delegatarios, concesionarios y toda persona que actúe en ejercicio de una potestad pública, estarán obligados a reparar las violaciones a los derechos de los particulares por la falta o deficiencia en la prestación de los servicios públicos, o por las acciones u omisiones de sus funcionarias y funcionarios, y empleadas y empleados públicos en el desempeño de sus cargos.

El siguiente punto es el análisis de este artículo constitucional aplicado al caso concreto del desplome del paso a desnivel durante el terremoto del 16 de abril.

II) El caso concreto: la responsabilidad patrimonial del Estado por el desplome del paso a desnivel de la avenida De las Américas.

1) El daño.

Que el desplome del paso a desnivel de la avenida De las Américas causó daños no está en discusión. La vulneración del derecho a la vida de dos personas (Jorge Patiño y Vicente Rivas) así como del derecho a la integridad física de una tercera (la esposa de Jorge Patiño, Teresa Rodas) son daños que ninguna de estas personas tenía la obligación de soportar (5).

Que el daño sea indiscutible es de suma relevancia porque, por obra del segundo cambio conceptual operado en la responsabilidad patrimonial del Estado, el daño origina la obligación de indemnizar (6). La Corte Nacional de Justicia, en interpretación del régimen ecuatoriano de responsabilidad patrimonial del Estado, ha señalado que “demostrado el daño indemnizable, resta únicamente determinar la vinculación, en una relación de causa-efecto, de la actividad pública que se trate con el referido daño. Se trata, pues, de atribuir los efectos dañosos a la realización de una actividad pública específica(7).

Eso es lo que se hará a continuación.

2) La imputación jurídica del daño a la administración pública.     

Que un órgano de la administración pública (el Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón Guayaquil) es responsable de la prestación de un servicio público (el “mantener la vialidad urbana”) relacionado con el daño causado, está fuera de duda. Esa atribución le está dada a los municipios del país por la Constitución y la ley:

Constitución de la República del Ecuador
Art. 264.- Los gobiernos municipales tendrán las siguientes competencias exclusivas sin perjuicio de otras que determine la ley:
[…]
3. Planificar, construir y mantener la vialidad urbana.
 
COOTAD
Art. 55.- Competencias exclusivas del gobierno autónomo descentralizado municipal.- Los gobiernos autónomos descentralizados municipales tendrán las siguientes competencias exclusivas sin perjuicio de otras que determine la ley:
[…]
c) Planificar, construir y mantener la vialidad urbana.

A estos efectos, por la aplicación del primer cambio conceptual, el Estado asume la responsabilidad patrimonial de lo hecho por los empleados públicos, porque “[e]l comportamiento de un funcionario o empleado público es, a efectos del régimen de responsabilidad analizado, atribuible al Estado mismo” (8).

3) La relación de causalidad en la producción del daño.

Que existe una relación que vincula a una actividad pública específica (“mantener la vialidad urbana”) con el daño sufrido por Teresa Rodas, Jorge Patiño y Vicente Rivas, así como los familiares de estos últimos, es evidente.

En estas circunstancias, la Corte Nacional de Justicia ha precisado que,

“… las Instituciones del Estado únicamente podrán oponerse a las pretensiones resarcitorias del administrado que hubiese sufrido un daño demostrado e indemnizable, si prueban que los efectos dañosos se derivan de fuerza mayor o caso fortuito, por el hecho de un tercero o por culpa de la víctima” (9).

Además, la Corte Nacional de Justicia fue explícita en señalar que el Estado sería responsable de todo aquello que no puede atribuirse de manera exclusiva a las circunstancias eximentes (10).

El siguiente punto es analizar si la administración pública (el Municipio de Guayaquil) podría oponerse a la pretensión de reparación si prueba el caso fortuito.

4) El caso fortuito en el caso de un terremoto.

El artículo 30 del Código Civil define el caso fortuito:

Art. 30.- Se llama fuerza mayor o caso fortuito, el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc.

Este es el punto clave de esta argumentación. Se la dividirá en lo siguiente: Primero, caracterizar el concepto de caso fortuito; Segundo, verificar la intensidad del terremoto del 16 de abril de 2016 en Guayaquil; Tercero, contrastar los requisitos de imprevisibilidad e irresistibilidad con relación al paso a desnivel que se desplomó durante el terremoto del 16 de abril de 2016; Cuarto, verificar la situación de los pasos a desnivel en Guayaquil.   

A) El concepto de caso fortuito: las características de imprevisibilidad e irresistibilidad.

Las características esenciales del caso fortuito son la imprevisibilidad y la irresistibilidad, ha dicho la Corte Suprema de Justicia en su interpretación del artículo 30 del Código Civil:

“En nuestra legislación, al igual que en la doctrina, los términos ‘fuerza mayor’ o ‘caso fortuito’ son sinónimos, esto es, tienen el mismo significado. Sus características esenciales son: las de no ser previsibles y de no poderlos evitar o resistir. La fuerza mayor o caso fortuito es un hecho positivo, concreto y determinado, por lo cual a los demandados les incumbía demostrar la existencia del hecho y el cumplimiento de las características que le rodeaban como un caso fortuito o fuerza mayor” (11).

B) La intensidad del terremoto del 16 de abril de 2016 en la ciudad de Guayaquil.

Los técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional utilizaron la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98) para determinar la intensidad del terremoto del 16 de abril (12). En las zonas de Pedernales (Manabí) y San José de Chamanga (Esmeraldas), el Instituto Geofísico ha determinado que el terremoto tuvo un grado de intensidad 9 en la escala EMS-98, lo que implica que en estas poblaciones el terremoto fue “destructor” (13). En la provincia del Guayas, sin embargo, el Instituto Geofísico ha determinado que la intensidad del terremoto fue mucho menor, pues fue apenas un grado 5 de intensidad en la escala EMS-98. Este tipo de intensidad es descrita como “fuerte”, con las siguientes características:

“Los objetos colgados oscilan considerablemente. Las vajillas y cristalerías chocan entre sí. Los objetos pequeños, inestables y/o mal apoyados pueden desplazarse o caer. Las puertas y ventanas se abren o cierran de pronto. En algunos casos se rompen los cristales de las ventanas. Los líquidos oscilan y pueden derramarse de recipientes totalmente llenos. Los animales dentro de los edificios se pueden inquietar” (14).

El supuesto del desplome de un paso a desnivel es posible en un terremoto de grado 9 de intensidad en la EMS-98, pero es imposible en un terremoto de la intensidad grado 5 en la escala EMS-98, como el que se sintió en Guayaquil el 16 de abril de 2016, donde se produjeron solamente “daños leves, que no comprometieron a la estabilidad de la estructura” (15).

El Boletín No 1 de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil, emitido a raíz unas horas después del terremoto, señaló como daños la muerte de Jorge Patiño Flores en el “daño estructural del paso a desnivel de la avenida de Las Américas frente al Cuartel Modelo” y la existencia de “6 heridos, sin pronóstico grave” y “daños estructurales” en apenas 8 viviendas (16).

C) Contraste de los requisitos de imprevisibilidad e irresistibilidad en relación con el desplome del paso a desnivel en Guayaquil durante el terremoto del 16 de abril de 2016.

¿Es un terremoto imprevisible en Guayaquil? No, no lo es. Ecuador está situado sobre el cinturón de fuego del Pacífico, por lo cual una fuerte actividad sísmica es frecuente (17).

Las autoridades de Guayaquil saben que la posibilidad de un terremoto es real. De hecho, han tomado medidas para preverlo: para ello han creado (durante las alcaldías de Jaime Nebot) una institucionalidad, normativa y programas a nivel cantonal, para preparar a Guayaquil ante la posibilidad de un terremoto de alta intensidad (18). En 1998-2000 el Municipio de Guayaquil (gobierno de León Febres-Cordero) adoptó el proyecto RADIUS (“Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos”, por sus siglas en inglés), patrocinado por las Naciones Unidas y que contó con el apoyo de varias entidades públicas y privadas, en el que se advirtió de los graves daños que causaría un terremoto de alta intensidad en Guayaquil (19).

El proyecto RADIUS (que amerita una relectura, a raíz del terremoto) advirtió que en un escenario de un terremoto de intensidad VIII (similar al padecido por Pedernales, digamos) “la vulnerabilidad de la ciudad ha aumentado por la vetustez de muchas edificaciones, el incremento de construcción informal con materiales pesados sin previsiones sísmicas, y la falta de aplicación de códigos de diseño sismo-resistente. La ciudad no está preparada para enfrentar los efectos de un terremoto de intensidad VIII” (20). La estimación de víctimas se calculó por encima de los 22.000 muertos y los 90.000 heridos; se calcularon, además, los daños materiales por encima de los USD 1000 millones y la destrucción generalizada de la zona Centro, “por el mayor número de edificaciones mixtas vetustas y antiguas de hormigón sin previsiones sismo-resistentes, alta densidad de construcción, y mayor valor de las edificaciones” (21).

En Guayaquil, entonces, un terremoto es previsible. Las autoridades locales conocen de la situación y han adoptado medidas al respecto.

Ahora, ¿es un terremoto de grado 5 de intensidad en la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), un terremoto irresistible? No, no lo es. Los daños que se causaron en la ciudad fueron leves: descontados los daños causados por el desplome del paso a desnivel, apenas se registraron 6 heridos, ninguno de ellos de gravedad, así como únicamente 243 inmuebles (de más de 525.000 predios urbanos que tiene la ciudad) evidenciaron daños, generalmente de carácter leve (22). Sólo dos estructuras de cemento se desplomaron en la ciudad: en ambas, el Municipio de Guayaquil tiene estrecha relación con lo sucedido (23).

Ni el requisito de imprevisibilidad ni el de irresistibilidad se cumplen. No cabe, entonces, una alegación de caso fortuito como eximente de responsabilidad.

D) La situación de los pasos a desnivel en Guayaquil.

Con relación a los pasos a desnivel en Guayaquil, el ingeniero Jaime Argudo, profesor de ingeniería sísmica y responsable del proyecto RADIUS, en un documento preparado el año 2015 titulado ‘Estrategia para la reducción del riesgo sísmico de Guayaquil’, advirtió graves problemas en estas construcciones:

La situación crítica de los pasos a desnivel se puso en evidencia justo una semana antes del terremoto. En una noticia que publicó diario Expreso se advirtió:

“Desgaste en las juntas, el pavimento y daños en las barandas suelen presentar cada cierto tiempo los 45 pasos elevados vehiculares de la ciudad, pero unos pocos de ellos muestran, además, deformaciones en sus vigas, según especialistas en este tipo de estructuras” (24).

En esta noticia, una autoridad no identificada del Municipio de Guayaquil afirmó que los pasos a desnivel “en forma general reciben anualmente mantenimientos preventivos y correctivos cuando amerita el caso”. Los más antiguos, en los que cabe incluir el paso a desnivel que se desplomó, se afirmó que eran “periódicamente controlados por especialistas de esta entidad” (25).

III) Conclusiones

Por todo lo expuesto, se concluye lo siguiente:

1) No cabe alegar caso fortuito como eximente de responsabilidad por los daños causados a raíz del desplome del paso a desnivel de la avenida De las Américas, porque no se cumple con los requisitos de imprevisibilidad e irresistibilidad que lo caracterizan.
2) Aún en la hipotético situación de un caso fortuito, si se prueba una deficiencia en un servicio público (en este caso, omisiones en el mantenimiento del paso a desnivel) el Municipio de Guayaquil debe indemnizar por el daño causado.
3) La única forma en que el Municipio de Guayaquil se exima de responsabilidad es que demuestre con los informes de los controles preventivos, correctivos y especializados, realizados al paso a desnivel de la avenida De las Américas, que hizo todo lo necesario para mantenerlo en óptimas condiciones.
4) La actuación del Municipio de Guayaquil es altamente sospechosa por varios motivos: por lo que han afirmado los especialistas sobre las deficiencias en los control a los pasos a desnivel, porque el Municipio de Guayaquil suele ser ineficaz en los controles a su cargo (por ejemplo, ambientales –caso Balsasud- y de construcción de edificaciones –como se puso en evidencia a raíz del terremoto) y por la singularidad de su desplome, en el marco de un terremoto que ocasionó apenas daños leves que autorizan a pensar en un falla estructural (que debió ser advertida en los controles de mantenimiento) como la causa de su colapso.
5) La mejor alternativa para que el Municipio de Guayaquil rinda cuentas de sus actos es con el inicio de una demanda de indemnización por daños y perjuicios al amparo del artículo 11 numeral 9 de la Constitución. Ojalá que la víctima y los familiares de víctimas se animen a presentar esta demanda para la justa reparación de sus derechos vulnerados.

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(1) '¿Quiénes el responsable de estos muertos?', Xavier Flores Aguirre, 6 de julio de 2016; ‘¿Quién es el responsable por la impunidad de estas muertes?', Xavier Flores Aguirre, 11 de julio de 2016. De ellos se desprende que la única alternativa para que el Municipio de Guayaquil se exima de responsabilidad es argumentar que fue un caso fortuito, para lo cual debería mostrar los informes preventivos, correctivos y especializados que afirma tener sobre el mantenimiento de los pasos a desnivel de la ciudad, lo que debería incluir informes varios sobre el paso a desnivel de la avenida De las Américas. Toda vez que la inutilidad de la prensa guayaquileña para cuestionar al Municipio de su ciudad está probada, el que estos informes se conozcan sería en el marco de un proceso judicial, iniciado por la víctima y los familiares de las víctimas del paso a desnivel que se desplomó.
(2) García de Enterría, Eduardo & Tomás-Ramón Fernández, ‘Curso de derecho administrativo’, Tomo II, Editorial Temis, Bogotá, 2008, p. 345.
(3) La evolución de la responsabilidad patrimonial del Estado ha producido “desde la negación más absoluta del derecho a reclamar cualquier daño producido por los poderes públicos, hasta el reconocimiento de una responsabilidad objetiva que se asemeja a un sistema de aseguramiento de los riesgos provocados por la actividad administrativa. Resulta curioso comprobar la manera en que esa multitud de combinaciones se han sucedido en el tiempo hasta configurar el régimen vigente de responsabilidad civil”, en: Muñoz Machado, Santiago (Dir.) 2005, ‘Diccionario de Derecho Administrativo’, Tomo II, Iustel, Madrid, p. 2261.
(4) García de Enterría, Eduardo & Tomás-Ramón Fernández, ‘Curso de derecho administrativo’, Tomo II, Editorial Temis, Bogotá, 2008, p. 361.
(5) Esto por lo menos, pues también podrían presentar una demanda contra el Municipio de Guayaquil al amparo del artículo 11 numeral 9 de la Constitución, por ejemplo, los dueños de los establecimientos comerciales situados en los alrededores del paso a desnivel colapsado que hayan visto mermados sus ingresos por los cambios en la circulación ocurridos a raíz del desplome.
(6) En el ámbito de la Función Ejecutiva, esto es meridianamente claro: “Serán indemnizables los daños causados a las personas cuando éstas no tengan la obligación jurídica de soportarlos”, en: Estatuto del Régimen Jurídico y Administrativo de la Función Ejecutiva, Artículo 211.
(7) Corte Nacional de Justicia, Sala de lo Contencioso Administrativo, Caso No 349-2010, del 8 de octubre de 2010. (El resaltado no es del original).
(8) Ibíd.
(9) Ibíd.
(10) “Se hace notar, sin embargo, que la responsabilidad extracontractual del Estado no se enerva si la afectación a las personas, sus bienes o al ambiente, no son atribuibles de manera exclusiva a las circunstancias eximentes de responsabilidad enunciadas”, en: Corte Nacional de Justicia, Sala de lo Contencioso Administrativo, Caso No 349-2010, del 8 de octubre de 2010. Este criterio jurisprudencial se refrenda en la opinión de la doctrina actualizada: “…hay que señalar la tendencia jurisprudencial a considerar que cuando concurren una causa de fuerza mayor y un funcionamiento anormal de los servicios públicos, la Administración debe responder de la totalidad o de una parte del daño”, v. Guichot, Emilio, ‘La responsabilidad patrimonial de los poderes públicos’, en: Barrero Rodríguez, Concepción, ‘Lecciones de derecho administrativo. Parte general’, Vol. II, Editorial Tecnos, Madrid, 2014, p. 227.
(11) Corte Suprema de Justicia, Primera Sala de lo Civil y Mercantil, del 13 de diciembre de 2001 [Gaceta Judicial No 8 de 13 de diciembre de 2001].
(12) “Dentro de las características más relevantes de la EMS destaca la vinculación directa entre la sismología y la ingeniería estructural. De hecho, es la primera escala diseñada para fomentar la cooperación entre los técnicos e investigadores de estas dos ciencias al momento de recolectar e interpretar los datos de campo necesarios para evaluar la intensidad de un sismo”, v. Singaucho Armas, Juan Carlos, ‘Mapa de máximas intensidades sísmicas del Ecuador. Criteriosestructurales para mejorar la estimación de intensidades’, Proyecto previo a la obtención del título de Ingeniero Civil [Director: Ing. Hugo Yépes], Quito, 2009, p. 17.
(13) Mayra Pacheco, ‘El terremoto del 16 de abril fue considerado destructivo en San José de Chamanga y Pedernales’, Diario El comercio, 6 de mayo de 2016. Sobre la clasificación de la Escala Macrosísmica Europea, v. ‘Escala Macrosísmica Europea 1998’ [EMS-98], Comisión Sismológica Europea]. Un terremoto de grado IX en la EMS-98 produce pánico general, caída de monumentos y columnas, ondulaciones en el suelo blando y la destrucción generalizada y grave de los edificios.
(14)Escala Macrosísmica Europea 1998’ [EMS-98]. El contraste entre un terremoto “fuerte” (grado 5) vs uno “destructor” (grado 9) es notable.
(15) Mayra Pacheco, ‘El terremoto del 16 de abril fue considerado destructivo en SanJosé de Chamanga y Pedernales’, Diario El comercio, 6 de mayo de 2016.
(16) Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil, ‘Primer boletín de rueda de prensa dealcalde Jaime Nebot sobre terremoto en Ecuador’, 16 de abril de 2016. La muerte de Vicente Rivas Plaza se conoció recién diez días después del terremoto durante la remoción de los escombros del paso a desnivel, el 26 de abril de 2016, v. ‘Era reciclador hombre que estaba dejando de viaducto’, Diario El universo, 27 de abril de 2016.
(17) Leire Ventas, ‘¿Por qué el 90% de los terremotos suceden en el Cinturón delPacífico', BBC Mundo, 26 de agosto de 2014.
(18)Guayaquil se preparó en 2015 para terremoto de 7.8 grados’, Diario El universo, 17 de abril de 2016.
(19) PROYECTO RADIUS, Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico de ZonasUrbanas contra Desastres Sísmicos. Reporte final a la Secretaría del IDNDR delas Naciones Unidas [Preparado por: Jaime Argudo Rodríguez]. El proyecto se inauguró de manera oficial el 19 de mayo de 1998 con una reunión inaugural presidida por el Vice-Alcalde de aquel entonces, Luis Chiriboga Parra. El informe final se entregó en octubre del año siguiente.
(20) Ibíd., p. 14. La referencia se encuentra en un subcapítulo titulado “El crecimiento urbano no planificado, el riesgo y la falta de preparación actual”.
(21) Ibíd., pp. 53-59. Las referencias se encuentran en el capítulo titulado “El escenario sísmico”.
(22)30 viviendas y edificios están en riesgo de colapsar en Guayaquil’, Diario El universo, 26 de abril de 2016.
(23)El elefante en la habitación’, Xavier Flores Aguirre, 28 de abril de 2016.
(24) Jorge Alvarado, ‘Pasos a desnivel, una evaluación necesaria’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016.
(25) Ibíd. En una nota adjunto al artículo, diario Expreso informó que “los primeros [pasos a desnivel] en construirse son, particularmente, motivo de un control periódico del comportamiento de sus estructuras, por parte de especialistas”. En particular, el director de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil, Jorge Berrezueta, señalo la necesidad de contratar estudios para estos pasos a desnivel: “Para reforzar este control se analiza contratar el estudio que determine a profundidad el comportamiento estructural de estos pasos”, v. ‘El Municipio contratará estudios’, Diario Expreso, 9 de abril de 2016. En ese estudio a hacerse estaba incorporado el paso a desnivel para el que este estudio ya no es necesario.