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Entrevista sobre la situación del Ecuador

30 de abril de 2019


Me entrevistó Xavier Lasso sobre la desastrosa situación del Ecuador, este afán de revancha disfrazado malamente de re-institucionalización. Nunca pensé que serían unas tortas de Mickey Mouse las que pudieran explicar nuestra situación tan claramente:

De Payaso Amigable a Muñeco Macabro: El tránsito de una desilusión llamada Moreno.
Este es el video de la entrevista, hecha en la plataforma Kolectivoz:

Sobre la historia ecuatoriana

18 de febrero de 2019


Una gozada hablar de historia del Ecuador con Juan Paz y Miño, entrevistados por Xavier Lasso, rodeados de libros:

Entrevista en Palabra Suelta

12 de diciembre de 2018



En esta entrevista con Xavier Lasso tratamos de la historia del Ecuador desde sus orígenes hasta los tiempos del Señor Mojón.

Y en cuanto a hechos contemporáneos: el Señor Notario está livin' la vida loca y el Señor Mojón será, a la vez, el sepulturero de Alianza País y la materia prima para construir el puente que permita al anciano tardo-franquista de Jaime Nebot (Otto mediante) llegar a la Presidencia de la República en el segundo semestre del 2019, en un país que está siendo diseñado a gusto de su derecha más rapaz y conservadora.

Actualización de una crítica

14 de marzo de 2010

En 1967, en su primer libro, Entre la ira y la esperanza, Agustín Cueva escribió sobre los periodistas de este país, bajo el título “Prensa y colonización”, lo siguiente:

“Para ellos, el mundo sigue siendo un cuadro en blanco y negro, con ‘buenos’ aquí, ‘malos’ allá, sin motivo, como en las películas de chullas y bandidos. Por demás está decir que los tales periodistas, están del lado del Bien, y que su ‘misión’ consiste entonces en redactar consejos píos […] la regla es que lo que ‘comentará’ nuestra prensa de cualquier suceso nacional o internacional, no sólo es previsible en cuanto al fondo se refiere (esto sería normal tratándose de una prensa de una orientación definida), sino también literalmente […] así reza el evangelio del día, que hay que defender nuestro sistema de vida… Le pagan para que escriba, para que sea fiel defensor del orden establecido”.

El miércoles pasado, mi colega de página, tocayo y amigo, Xavier Lasso, escribió, bajo el título, “A los insultos”, lo siguiente:

“No debaten, después de haber perdido casi toda perspectiva, están a la caza de palabras, de adjetivos. Lo único que quieren compartir es su vaciamiento. Así se han vuelto de derecha, de extrema derecha. (…) Da pena, vergüenza y hasta cierto malestar. Prevalidos de su posición, el privilegio de las columnas de opinión, han decidido no respetar nada. Se meten con todo, hasta con las cuestiones más íntimas, pero escasas las ideas. (…) Desde donde ahora opinan, percibiendo por lo menos los olores de la individual riqueza material, nos quieren convencer de que el Ecuador de ayer era mejor. Estábamos bien, dicen, hasta que llegó este y su manía de contestar. (…) Hoy con sus insultos hacen poco por la democracia que también se nutre de ideas. Los prejuicios crean ruido y en ese barullo mejor pesca el que todavía cuenta con ventajas materiales. Desde algunos medios asistimos a la defensa de esos privilegios”.

Podría decirse que lo que en Agustín Cueva era una crítica general al periodismo nacional, en Xavier Lasso es una crítica coyuntural al periodismo de opinión. Se percibe, sin embargo, que en este tránsito de lo general a lo particular existe un denominador común referido a lo maniqueo, prejuicioso y conservador que ha sido el periodismo que usualmente el Ecuador ha padecido, en el que los análisis políticos han solido reducirse a la ostentación de la desconfianza entre unos y otros proyectada hacia un futuro descrito en términos tan escépticos como sesgados. A esta crítica general que Cueva formuló, Lasso la actualizó y especificó, con su precisa descripción de la vehemencia que hurga adjetivos y pretende el insulto, al tiempo que carece de argumentos y de asomo de propuesta. Pero es que no pueden pedírsele argumentos y propuesta a esa exaltación continua de lo maniqueo, de lo prejuicioso y de lo conservador: es como pedirle peras al olmo. Y así lo seguirá siendo mientras muchos en el periodismo local sigan con la sonsa cantilena de culpar siempre a otros sin nunca hacerse cargo de sus miserias.