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La importancia de llamarse Santiago

18 de julio de 2025

            Publicado en diario Expreso el viernes 18 de julio de 2025.

Durante muchas décadas, la fundación de Santiago de Guayaquil fue un enigma. El año 1929, el Concejo Municipal conformó una comisión de historiadores para determinar la fecha de fundación de nuestra ciudad. Pero aquel año 1929 la información era escasa y resultaba imposible conocer algo mejor, así que estos historiadores reunidos en comisión decidieron que el 25 de julio sea celebrado como la fecha de fundación de Guayaquil. 

El 25 de julio es una fecha importante para Santiago de Guayaquil, porque es el día que se celebra a su santo patrono, Santiago Apóstol o Santiago el Mayor, uno de los doce apóstoles de Jesús, que le da su nombre castellano a esta ciudad desde que se la fundó en la montaña. Así, Santiago es el nombre que ha acompañado a Guayaquil desde 1534. Pero el día de su santo, el 25 de julio, no es la fecha de su fundación.

El nombre Santiago es la clave de bóveda para desentrañar el enigma de la fundación de la ciudad. Miguel Aspiazu Carbo (1905-1991) se llamó el entusiasta de la historia que identificó la existencia de una continuidad de la ciudad de Santiago que se había fundado en la Sierra el 15 de agosto de 1534 (en el valle de Cicalpa, cerca de la laguna de Colta) con la ciudad de Santiago que se asentó de manera definitiva en la Costa (en la cima del cerro Lominchao, conocido hoy como Santa Ana) en una fecha indeterminada de 1547. Aspiazu razonó de forma documentada esta continuidad en su libro “Las fundaciones de Santiago de Guayaquil”, impreso el año 1955 por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas.

En este libro que cumplió ya los 70 años de haber sido publicado, Aspiazu estableció que la ciudad de Santiago de Quito se había fundado el 15 de agosto de 1534, que el conquistador Francisco Pizarro había confirmado en sus cargos a las autoridades que se nombraron aquel día de agosto y que, con el nombre Santiago a cuestas, la ciudad fundada en el valle de Cicalpa había empezado un largo peregrinaje por la costa del Pacífico Sur para servir de puerto a una villa (ciudad desde 1541) que se había fundado en esa misma época (el 28 de agosto de 1534) y en el mismo emplazamiento: San Francisco de Quito. 

El acta de fundación de la ciudad de Santiago de Guayaquil consta en el tomo I del Libro Primero de Cabildos de Quito (conocido como “Libro Verde”), con el nombre de Santiago de Quito. Resalta, entonces, la importancia de llamarse Santiago: la ciudad que se fundó en la montaña, pronto fue trasladada a la Costa y perdió el topónimo “de Quito”, para adoptar los correspondientes a sus varios asentamientos en la Costa. Pero la ciudad nunca perdió el “Santiago”, lo que permitió rastrear el camino que siguió con posterioridad a su fundación.

Así, durante este período de peregrinaje por la costa del Pacífico Sur hasta que se concretó su asentamiento definitivo la ciudad, entre otros nombres, se llamó Santiago en Estero de Dimas, Santiago del río de Amay y Santiago de la Culata. En su asentamiento definitivo, esta ciudad que siempre fue Santiago, adoptó el nombre Santiago de Guayaquil, por el nombre de un cacique (Guayaquile) del área que se estaba conquistando y es con este nombre que se la ha distinguido por casi cinco siglos.

Unas largas fiestas patronales

11 de agosto de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 11 de agosto de 2023.

Guayaquil tiene un problema con su fundación: la vive en fecha equivocada. La vive el 25 de julio, que es el día de su santo patrono (Santiago), cuando ocurrió un 15 de agosto.

El primero en esclarecer el origen de Santiago de Guayaquil fue Miguel Aspiazu. Fue él quien documentó que a los cuatro días de fundada la Ciudad de los Reyes (Lima), un 22 de enero de 1535, el adelantado Francisco Pizarro confirmó los cargos de los alcaldes y regidores de la ciudad de Santiago de Quito (fundada el 15 de agosto de 1534) y de la villa de San Francisco de Quito (fundada el 28 de agosto de 1534). Así, la ciudad y la villa, ambas subsistieron.

En libros extranjeros, Aspiazu encontró la Cédula Real que autorizó al adelantado Pizarro para que una ciudad fundada en su territorio de conquista se pudiera mudar “al sitio que le pareciese, con su nombre”. Esto se hizo con la ciudad de Santiago. La mudaron a la Costa, donde perdió su “de Quito” y terminó por llamarse “de Guayaquil”. Y Aspiazu encontró también una provisión del Rey de España de 1540 que todavía identificaba como “Santiago de Quito” a esta ciudad que buscó asiento en la ribera del Guayas hasta que lo consiguió, de manera definitiva, un día de 1547.

Todo encajaba en la teoría de Aspiazu. Ella fue corroborada por investigaciones posteriores de historiadores como Dora León, Ádám Szászdi y Julio Estrada.

Esta ciudad fue siempre Santiago: Santiago de Quito, Santiago en Estero de Dimas, Santiago del río de Amay, Santiago de la Culata, hasta ser Santiago de Guayaquil, por el nombre de un cacique del sector. 

Antes de las investigaciones de Aspiazu, en 1929, por solicitud del bibliotecario municipal, el concejo municipal de Guayaquil aprobó la creación de una comisión para establecer la verdadera fecha de la fundación de la ciudad. En aquel entonces no se podía saber mejor y los miembros de la comisión decidieron que se mantenga el 25 de julio como fecha de fundación de la ciudad.

Después de las investigaciones de Aspiazu, en 2001, por disposición del alcalde se creó una comisión para establecer la verdadera fecha de la fundación de la ciudad. A pesar de las investigaciones de Aspiazu y demás, que debieron orillarlos a una conclusión distinta, los miembros de la comisión decidieron mantener el 25 de julio como fecha de fundación de la ciudad. Uno de los miembros declaró a la prensa: “El 25 de julio seguiremos celebrando las fiestas de fundación aunque no es la fecha”. 

Reconocer el 15 de agosto de 1534 como el día de la fundación de la ciudad haría justicia a los hechos, además de otorgarle a Guayaquil el timbre de primera ciudad española fundada en el territorio del Ecuador. 

Este reconocimiento del 15 de agosto no obsta que se siga festejando el 25 de julio como las fiestas patronales. De hecho, es también un reconocimiento a un nombre que ha acompañado a la ciudad desde su fundación en la Sierra en agosto de 1534. Así, el 25 de julio puede ser el punto de partida para unas festividades que presenten actividades culturales y artísticas por veintiún días y que concluyan justamente el 15 de agosto, con los festejos del día de fundación de la ciudad más antigua del territorio que hoy ocupa la república del Ecuador.