
La reproducción reciente de DVD's piratas me ha deparado lo siguiente:
Rocknrolla:
Dirigida por Guy Ritchie: se nota, y mucho. La introducción es soberbia: de prim
avera le queda al espectador expuesto el bajo mundo de los negocios inmobiliarios londinenses. Pero Guy Ritchie no se la juega: el mismo ritmo trepidante y análoga historia delirante de sus anteriores trabajos se encuentran en este film, en cuya trama aparece un mafioso ruso casi imposible (está muy pendejo para ser mafioso ruso, aunque cuando juega al golf se compone un poco), una golfa contable y deliciosa, parejas de homosexuales por deseo y por piedad, eslavos inmortales,
yunkies, estúpidos, canallas:
the Guy Ritchie usual gang. La película entretiene porque la historia es ingeniosa y expone gracia, además de tener muy buena fotografía y muy buena música, pero no es improbable sentir al terminar (después de haber visto
Snatch y blablá
Barrels) una cierta sensación de
yala yala como la que nos provocaban ciertos cromos en nuestra infancia. En todo caso, el tipo tiene talento y
better to have than to have not, you can bet.
Gran Torino:Si no fuera porque esta película la recomendó Juan Fernando Andrade en su
bitácora con un entusiasmo capaz de conmover a un cajero automático yo admito que no la habría adquirido en mi última visita al videoclub parche de mi confianza (en verdad, el videoclub parche de enfrente de mi casa). Clint Eastwood la dirige y la actúa (incapaz de traicionarse) en el rol del rudo Kowalski, un personaje que no tarda en probarnos ser un polaco cabrón a quien no sólo se le muere la esposa y padece una familia digna de aparecer en
The Aristocrats (descripción local,
acá) sino que, para mayor inri, su barrio se le puebla de inmigrantes indeseables (o sea, para este polaco cabrón, de inmigrantes no blancos). Además, pobre, lo persigue un cura pelirrojo que lo fatiga con argumentos sensibleros (lo que sí que está para encabronar a cualquiera). Los inmigrantes no blancos
next door son orientales y, cosa curiosa y base de la historia, Kowalski se relaciona y se amista poco a poco con ellos. GT tiene buenas líneas pero, disiento con JFA, creo que ninguna permanecerá en el inconsciente colectivo de Occidente. Eso sí, y aquí coincido en grande con JFA, la película está hecha con el corazón, y a pesar de algunos momentos flacos, se sostiene. Y a uno, que suele ser un sentimental, le viene bien este callejón sin salida de ternura y sacrificio.
Se llama
Gran Torino por un coche que participa casi sin rodar de la historia y en el que tardíamente paseará un perro.
Ceguera:
Empiezo por un lugar común: la película no supera el libro de Saramago. Se le mide con suma dignidad, eso sí: esa dignidad que muchos de sus personajes no tienen en esa atmósfera irrespirable en que suelen desenvolverse, tan propicia para reflexionar sobre la madera de la que estamos hechos como especie. La historia la conocen todos, con lo cual no insistiré en ella: el mérito de su director, Fernando Meirelles, es ambientarla y lo logra muy bien. El lector avisado incluso podría sentir (si ha leído el libro y su memoria se lo permite) la narrativa de Saramago durante ciertos pasajes. Las actuaciones son impecables (¡Julianne Moore, carajo!) y Alice Braga es la mujer que sueño tener cuando me emborracho, sea con gafas o sin ellas.
Es probable que los mantenga al tanto de mi cartelera personal. Saluz.