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La censura en el Ecuador

11 de septiembre de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 11 de septiembre de 2026.

La libertad de expresión en el Ecuador ha sufrido un grave deterioro durante el gobierno del presidente Daniel Noboa. Este grave deterioro ha sido detectado por varios organismos internacionales que se dedican a monitorear el estado de la democracia en el mundo (la libertad de expresión es un componente básico de un Estado democrático). 

El Varieties of Democracy Institute (V-Dem) en su “Reporte sobre la democracia” del 2026 detectó la reversión del proceso de democratización y advirtió: “Los deterioros de los últimos años han llevado al Ecuador a la lista de potencial autocratización”. Para la organización Freedom House, el Ecuador pasó de ser un “país libre” a “parcialmente libre” y en libertad de prensa su calificación es un preocupante 2/4. En el caso de Reporteros Sin Fronteras (RSF) su informe sobre el Ecuador afirma que “el periodismo se desenvuelve en un clima de inseguridad, autocensura y hostilidad crecientes” y destaca que esta situación “expone la inacción de las autoridades para proteger a la prensa y su impulso a restringirla”. En otras partes del mundo no se llaman a engaño acerca de la deriva autoritaria del Estado ecuatoriano y sus restricciones a la libertad de expresión. 

Los casos recientes de Roberto Aguilar de diario Expreso, Gisella Bayona de radio FM Mundo y Fabricio Vela del canal de televisión RTU han puesto en evidencia la creciente presión del Estado para silenciar a sus críticos. Son unos casos notorios, pero apenas son un síntoma de lo que pasa: en el primer semestre de este año 2026, la organización Periodistas Sin Cadenas registró 79 ataques a la libertad de expresión cometidos por actores estatales, lo que representa un aumento del 75.6% de casos en comparación al mismo semestre del año pasado. 

Las posibilidades que tiene el gobierno de Noboa para restringir la libertad de expresión, bajo el auspicio de su falta de escrúpulos, son variadas: abuso del poder y presiones para alinear a los medios de comunicación incómodos y separar a los periodistas críticos, campañas de desprestigio impulsadas por granjas de troles, descalificaciones por funcionarios públicos, bloqueo de información y falta de transparencia, compras de medios de comunicación sospechosas para cualquiera menos para los órganos de control y periodistas en nómina que en otro momento de la historia criticaron las restricciones a la libertad de expresión.  

Por acumulación e intensidad, está clara la apuesta del gobierno: ha optado por el camino de la censura. Desde su lógica diminuta y dañada, toda crítica es ataque y toda verdad es la oficial.

Estas vulneraciones al derecho a la libertad de expresión no son extrañas a las prácticas de gobiernos anteriores. Pero una diferencia fundamental entre este momento de la historia y cualquier otro es el viraje de una buena parte del periodismo, otrora crítico (con discursos, perfomance, filmes), que hoy guarda silencio o ensaya alguna torpe defensa de los abusos que ocurren. Más unos mercenarios que periodistas, sus principios estuvieron siempre en venta (algunas veces para vociferar, otras para callar). Y sea por cobardía o por venalidad, el resultado es el mismo: allanarle el camino a la censura en el Ecuador. 

Enemigo de la libertad

21 de agosto de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 21 de agosto de 2026.

El Padre de la Patria ecuatoriana, José Joaquín Olmedo, escribió acerca de la importancia de las elecciones: “Una representación nacional imperfecta no es sino un instrumento más para la tiranía. La primera condición, para que un gobierno representativo marche, es que las elecciones sean libres. […] La corrupción y los vicios en las elecciones son los mayores enemigos de la libertad”. 

Olmedo sabía de esto, en la teoría y en la práctica: él fue el primer Jefe Político de un jirón independiente del Reino de España en el territorio actual del Ecuador y la primera máxima autoridad de gobierno elegida de manera representativa, a través de la votación de un Colegio Electoral compuesto por 57 diputados que se reunió en esta ciudad. Su gobierno administró el vasto territorio de la Provincia Libre de Guayaquil (toda la Costa, menos Esmeraldas) entre noviembre de 1820 y julio de 1822. 

De acuerdo con nuestro Padre de la Patria las elecciones deben ser libres, pero la realidad en el Ecuador del 2026 es contraria a este deber ser. De hecho, la realidad del Ecuador es similar a la realidad venezolana del 2024, como ha sido descrita en el informe de la Comisión Interamericana titulado “Venezuela: Graves violaciones a los derechos humanos en el contexto electoral”, en el apartado “Persecución política en el período preelectoral”. 

Los abusos que registra este informe que ocurrieron en Venezuela el 2024, en particular, los obstáculos para la inscripción de las candidaturas opositoras y las detenciones arbitrarias y amedrentamientos a las personas opositoras o percibidas como tales, son abusos que se están observando en estas elecciones ecuatorianas del 2026.

Es notorio que existe un trato discriminatorio para la inscripción de las candidaturas en este período preelectoral. Mientras al movimiento del gobierno no se le pone jamás una traba, la situación es muy diferente para los movimientos y partidos de oposición, a los que se ha llegado a inhabilitar con informes “reservados” de la Fiscalía, vía una interpretación grotesca de un artículo del Código de la Democracia hecha por un juez electoral, para ningunear las garantías del debido proceso a los afectados. En este campo, ni la Venezuela de Maduro se atrevió a tanto. 

Todavía más notorio ha sido el uso instrumental de la Fiscalía General del Estado (un órgano que debería ser independiente pero que está sometido de manera obscena a los deseos de la Función Ejecutiva) para la persecución de los opositores, sea en este período preelectoral o fuera de él. Si un caso involucra al gobierno, la Fiscalía es cuidadosa de no incomodarlo; si involucra a algún opositor al gobierno, la Fiscalía asume como una misión encomendada su encarcelamiento y la máxima sanción. En los procesos que involucran al gobierno, la Fiscalía se demora y pasa silbando, mientras que en los otros se acelera y tiene un timing increíble para hacer lo conveniente para el gobierno. Es una gran discípula de la Fiscalía venezolana, con la que comparte los últimos puestos en el ranquin del World Justice Project

El presidente Noboa ha dicho (en esto, al menos, no miente) que es un pésimo enemigo. Y si algo ha demostrado es serlo, también de la libertad. 

De cómo tratar a una mascota en tres escenas

25 de julio de 2026

Escenario: entrevista al presidente Noboa en Radio Centro a cargo de Carlos Vera et alii.

Carlos Vera le critica a Noboa su decisión de escoger a Viteri como candidata para la Alcaldía de Guayaquil. Ocurre la primera escena:

Vera: “Ella desarmó el modelo exitoso que levantó Guayaquil, comenzó con Febres-Cordero y consolidó en diecinueve años Nebot, a esa persona va a poner usted en la Alcaldía de Guayaquil.”

Noboa: “A ver, pero… yo sé que usted es cheerleader de Jaime Nebot (risas de Vera). Pero la mano derecha, Jota Jota, ¿dónde está? Nadie sabe, anda como una sombra. Y la mano izquierda, que es Muentes, está en la cárcel del encuentro. ¿Usted me está hablando que eso es exitoso?”

Vera: “El modelo de administración del Municipio.”

Noboa: “La… (con fastidio) la mano izquierda de ese modelo está preso y la mano derecha está desaparecida.”

Vera: “OK. Yo no voy a contar lo que Jaime Nebot dice que soy, porque no me veo con él tres años.”

Noboa: “Pero… mano izquierda y mano derecha.”

Vera: “Está bien, está bien.”

Le dicen cheerleader de otro (con el único objeto de burlarse de él y descalificarlo) y la única reacción de Vera fue hacerse el tonto, vía una risotada*. En otra época tal vez se habría hecho respetar, pero ya no está para eso.

Viene la segunda escena, donde Noboa está hablando de las mejoras que hay que introducir en la comunicación gubernamental:

Noboa: “Ahora hay que comunicar mejor. Carlos nos va a ayudar.” (risas de Vera)

Vera: “Cuente con eso de paso.”

Noboa: “Hay que decir las cosas como son.”

Vera: “Cuente con eso, sí, sí.”

Lo vende sin asco, para advertirle quién manda y paga.

Finalmente, la tercera escena. En ésta, ya Noboa lo invita a Vera a formar parte de su proyecto político. 

Noboa: “Ahorita, ahorita está… eh, bueno Zaida. Zaida es una. Está Toto Reyes. De hombre está Villarroel.

Vera: “Fernando Villarroel me faltaba, eso.”

Noboa: “Fernando Villarroel. Y… en la parte rural tendremos una joven figura nueva.”

Vera: “¿Todavía no les ha confirmado José Delgado?”

Noboa: “Eh, no.”

Vera: “Ya.”

Noboa: “No nos ha confirmado.”

Vera: “OK.”

Noboa: “Por eso, si quiere usted puede también venir y ser parte del cambio, unirse al proyecto.” 

Vera: “Usted quiere rematarme, señor presidente.”

Noboa: “Unirse, unirse al proyecto.”

A pesar de este amago de resistencia, ya se ha dejado en claro en estas tres escenas lo casi nada que Vera le importa a Noboa, lo mal que lo puede tratar si así le provoca. Primero Vera quiso hacerse el tonto, pero Noboa lo expuso como un tonto, peón del poder. Sólo ahí se detuvo.

Pobre Vera, para lo que ha quedado. Un monito de organillero bailando por unas monedas.

* Noboa atacó el “modelo exitoso” de una forma inédita: por corrupción. Su asociación fue evidente: primero habló de una “troncha de la carpeta” (por asociación con una carpeta que Nebot le entrega a Roche) y de contratos vinculados al período del PSC (agua, basura) y de cómo Nebot era un hombre sin manos (una presa, otra desaparecida). Vera no ensayó ni una mínima defensa de un modelo al que por décadas defendió, ni tan siquiera por la sugerencia implícita de que él, como un cheerleader de Nebot (a Vera no se le ocurrió rebatir esto), habría sido en este relato hipotético de un PSC corrupto que administró Guayaquil a través de las dos manos de Nebot (hoy mochadas durante el gobierno de Noboa), o el defensor de un sistema corrupto, es decir, un tonto, peón del poder, o un tipo corrupto él mismo. Demostrando que a rey muerto, rey puesto, Vera se limitó a informar que no se había visto con Nebot en tres años. Nebot como periódico de ayer. 

Por el miedo

29 de mayo de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 29 de mayo de 2026.

Dijo el verdadero Padre de la Patria ecuatoriana, José Joaquín Olmedo: “Los hombres hábiles ambicionan convencer, los hombres mediocres o sin talento no aspiran sino mandar”.

Es decir, se puede gobernar por la razón, o se puede gobernar por la fuerza. Si se escoge este segundo camino, es claro que no se trata de inspirar confianza. Se trata de inspirar miedo. Se trata de ser temido para que obedezcan, o mejor dicho, para que se sometan.

Eso ha ocurrido en el Ecuador de los últimos años. Se ha instalado el miedo. Primero, por la inseguridad que campea en el territorio, aún después de 28 meses de la declaratoria por el gobierno de Noboa de un conflicto armado interno y una guerra contra el crimen organizado (mucho ruido, pocas nueces; mucho blablá, casi nula efectividad). Segundo, por el modus operandi del gobierno de Noboa, por cómo se decidió desde la cabeza que se aspira a mandar en el Ecuador.

Su modus operandi es claro: se ha orientado a instalar el miedo. Por el control y el uso instrumental de la Fiscalía General del Estado para perseguir a sus rivales políticos; por el control y el uso instrumental del sistema electoral para la eliminación de las organizaciones políticas opositoras; por el ataque a GRANASA, casa editorial de los diarios Expreso y Extra; por la destrucción sistemática de la autonomía de los gobiernos seccionales para reestablecer antiguos controles centralistas; por el uso continuo (sin mayor efectividad) de los toques de queda y el discurso beligerante de ministros de pocas luces; por la expulsión de extranjeros (A. Santiago y F. Casado) a través de informes reservados; por la entrada por la ventana a la Prefectura del Guayas; por la falta de escrúpulos que exhiben (con altas dosis de desparpajo y sinvergüencería) los órganos subordinados al gobierno central para satisfacer los intereses de la Presidencia de la República (son sus mascotas: la Contraloría General del Estado, el Ministerio del Trabajo, la Superintendencia de Compañías, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, el Consejo de la Judicatura, sumo y sigo); por la acumulación desmedida del poder en uno que quisiera gobernar sin oposición, por sí mismo (es decir: un autócrata), por la impredecibilidad del comportamiento presidencial y por la saña con la que desde el Poder Ejecutivo se trata a quienes percibe como sus enemigos… Por todos estos antecedentes, es claro que se aspira a mandar por el miedo. Se trata de eso.

Por iguales o menores cosas antes se alzaba la voz; pero muchos de los valientes empresarios y activistas de otra época, hoy son destacados cobardes de esta etapa de mansedumbre. Tienen miedo: el Ejecutivo lo logró, les decretó un silencio que ellos han interiorizado.

Los “hombres mediocres o sin talento”, que decía Olmedo, suelen ser unos improvisados, sin capacidad de guiar a una comunidad en un claro curso de acción. Con razón, un consultor político (L. Lasso) dijo que el gobierno actual es un “gobierno de novatos”. Sus novatadas traslucen la segunda parte de la sentencia del Padre de la Patria, que abre esta columna de opinión. 

Es un gobierno de novatos que aspiran a mandar por el miedo. Simplemente, porque no sabrían hacer otra cosa.

Papelones

15 de mayo de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 15 de mayo de 2026.

El año 2011, el Presidente Rafael Correa decidió demandar a diario El Universo por una columna de opinión. Ese mismo año, con algunos amigos y (en retrospectiva) un canalla, fundé un medio de comunicación digital que se llamó Gkillcity. 

En Gkillcity escribí un artículo que se tituló “El papelón”: una sólida argumentación, basada en normas y jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para concluir que este asunto se iba a resolver en el Sistema Interamericano (Comisión o Corte) en contra del Estado del Ecuador. Es lo que suele suceder, en un Ecuador en el que hablar de “sistema de justicia” es una broma de mal gusto.

El tiempo me dio la razón. El caso de Correa vs. El Universo llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, el año 2021, este tribunal condenó al Estado del Ecuador.

La persecución a un medio de comunicación el año 2011 utilizó el sistema judicial. Quince años después, las herramientas que usa el Poder Ejecutivo para perseguir a un medio de comunicación son otras, pero las consecuencias serán las mismas.

El año 2026, el Poder Ejecutivo opera de una forma opaca y utiliza órganos administrativos, obscenamente sometidos y dispuestos a complacer los caprichos del Poder Ejecutivo. Con esta fórmula ladina y artera, a través de los abusos de una Superintendencia, se quiere tomar el control societario de la empresa Granasa, casa editorial de los diarios Expreso y Extra. 

Será un nuevo papelón. En su artículo 13 numeral 3, la Convención Americana sobre Derechos Humanos prohíbe las restricciones de la libertad de expresión por vías o medios indirectos. Entonces, de persistir en su retahíla de abusos, la consecuencia de estas actuaciones del Poder Ejecutivo será otra condena internacional para el Estado ecuatoriano. 

Para la interpretación del artículo 13 de la Convención Americana, en el marco de la OEA se adoptó la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión, cuyo principio 13 deja en claro que, “la utilización del poder del Estado (…) con el objetivo de presionar y castigar o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de sus líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley. (…) Presiones directas o indirectas dirigidas a silenciar la labor informativa de los comunicadores sociales son incompatibles con la libertad de expresión”.

Es decir, esta vez es Noboa vs. Granasa. Es el Estado tropezando una vez más con la misma piedra de abusos contra los medios de comunicación. 

En lo que hay de distinto: por el proceder opaco y artero del Poder Ejecutivo, hay miedo. El año 2011, la sociedad ecuatoriana protestó por Correa vs. El Universo. Quince años después, la sociedad ecuatoriana guarda un ominoso silencio frente a Noboa vs. Granasa. 

El mismo abuso, similares papelones ante la justicia internacional, pero ahora se ha instalado el miedo en la sociedad y hoy se guarda un “silencio bastante parecido a la estupidez” (frase inscrita en la proclama de la Junta Tuitiva de la Paz del 16 de julio de 1809, frente a los abusos de los españoles). Enmudecernos: ese es uno de los pilares para asentar una autocracia. 

La transparencia que falta

8 de mayo de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 8 de mayo de 2026.

Un órgano de la Función de Transparencia, la Contraloría General del Estado, actuó en contra de la transparencia: en su página web, ella ordenó que se implementen unos cambios para restringir el acceso a la información contenida en las declaraciones juramentadas de los funcionarios públicos. 

Por estos cambios, se restringe el acceso a información como el año al que corresponde cada declaración y la fecha en que el funcionario inició y salió del cargo. También se impide descargar en PDF el archivo que contiene la información. Peor aún, se debe dejar constancia del número de cédula y del correo electrónico de quien accedió a la información. 

Estos cambios impuestos por la Contraloría son contrarios a los estándares internacionales en materia de libertad de expresión y acceso a la información. En especial, la Corte Interamericana ha declarado que, “en una sociedad democrática es indispensable que las autoridades estatales se rijan por el principio de máxima divulgación” (Claude Reyes y otros, Párr. 92). Por este principio se obliga a los Estados a que, si deciden restringir el acceso a la información, cumplan varios requisitos: verdadera excepcionalidad, consagración en la Ley, objetivos legítimos, necesidad y estricta proporcionalidad. 

Es claro que los cambios de la Contraloría no satisfacen estos requisitos, interpretados a la luz del principio que debe ser defendido por toda sociedad democrática: el principio de máxima divulgación de la información. Este principio implica el acceso a una información completa, comprensible y en forma anónima, como recomienda la Ley Modelo adoptada en el marco de la OEA. 

Estar en contra del principio de máxima divulgación persigue siempre el mismo objetivo, cuando de una autocracia in statu nascendi se trata: satisfacer el deseo autócrata de operar en la opacidad. Este es su ambiente natural.

Entonces, un órgano que debió velar por la transparencia, la Contraloría General del Estado, actuó a favor de cumplir un propósito innoble del gobierno de Daniel Noboa: operar en la opacidad. En este gobierno son unos informes reservados los que determinan la expulsión de un extranjero del territorio, o el traslado del Alcalde de Guayaquil a una cárcel de máxima seguridad. En este gobierno son unas denuncias anónimas las que movilizan al poder punitivo del Estado para allanar instituciones públicas o para perseguir a quienes la ambición autocrática percibe como sus ‘enemigos’ políticos. 

Es peor: la falta de transparencia es apenas una de las aristas de la desmejora institucional de los últimos años. La publicación reciente del informe 2026 de Freedom House, un organismo internacional que evalúa anualmente el estado de la libertad en el mundo, es ilustrativa a este respecto. 

Comparado con el resultado del año 2022, cuando el Ecuador era calificado por Freedom House como un “país libre”, hemos descendido a “parcialmente libre”, perdiendo siete puntos principalmente durante el gobierno de Noboa. Hoy calificamos 64/100. Éramos un país libre, hoy estamos en caída libre. En libertad de prensa, apenas tenemos 2/4.

No hay que perder la perspectiva: la transparencia que hoy falta es la opacidad que busca, típicamente, una autocracia. 

Daniel, el travieso

17 de abril de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 17 de abril de 2026.

¿Cómo nos ven, los que estudian el estado de la democracia en el mundo, sin bandería política alguna? El grupo sueco de expertos Variaties of Democracy (V-Dem) ha publicado su décimo “Reporte sobre la Democracia”, edición del 2026. V-Dem había reportado un proceso de democratización en el Ecuador, pero en esta edición del 2026 advirtió que ese proceso concluyó el 2022. 

Desde el 2023 (año en que Daniel Noboa asumió el Poder Ejecutivo) el Ecuador empezó a caminar en la dirección contraria: “En Ecuador, la democratización de los últimos años está siendo revertida, transformando de forma gradual la vuelta en U en una potencial vuelta de campana. El Ecuador enfrenta un período de creciente violencia asociada con el crimen organizado, a lo que el gobierno ha respondido con puño de hierro (…) Los deterioros de los últimos años han llevado al Ecuador a la lista de potencial autocratización” (p. 28).

En el caso ecuatoriano, este proceso de convertir a su gobernante en un autócrata se basa en el uso político del sistema de justicia penal, en especial, su brazo “investigativo”, la Fiscalía. Un influyente periodista de los Estados Unidos, Tucker Carlson, decía que no podías permitir que un país se gobierne a través de la Fiscalía, pues en ese momento te conviertes en “freaking Ecuador”.

Ecuador como un freak institucional: por supuesto que sí, juzgando por el resultado que este país registra en el índice del Estado de Derecho que publica anualmente el World Justice Project. Este reporte analiza ocho indicadores para elaborar su índice, uno de ellos se titula “justicia criminal”. Spoiler: somos lo peor de lo peor. Y hemos descendido cinco puntos en este indicador, de forma sostenida, desde el 2022. Es decir, estamos cada vez peor.

En el indicador “justicia criminal” del World Justice Project, el Ecuador marca un mísero 0.30/1.00. Uno de los subindicadores que conforman este indicador es el típico trabajo de una Fiscalía: “El sistema de investigación criminal es efectivo”. A esto le corresponde un 0.18/1.00 y el puesto 141 entre los 143 países analizados en el informe. Somos de los tres peores, en este tétrico club de deficientes institucionales. Otro de sus integrantes (el 143) es Venezuela. (Es curioso: llegamos a ser como Venezuela, por la vía de la derecha). 

Conviene matizar en materia de efectividad: hay una Fiscalía no efectiva, casi inmóvil, y una Fiscalía “híper-efectiva” y muy veloz. Si el caso involucra al gobierno central, la Fiscalía se arrastra con dificultad. Pero si involucra a un opositor del gobierno central, esa misma Fiscalía corre, vuela y se acelera. 

Es tan cantado esto, que constituye una implícita renuncia a los principios que debería animar la conducta de esta institución, de acuerdo con sus normas: los principios de objetividad, independencia e imparcialidad. Este doblez en su accionar convierte a estos principios en pura ficción. Lo peor: convierte a la Fiscalía en el principal instrumento para este proceso de autocratización, advertido por expertos internacionales, que viene ocurriendo durante el gobierno de Daniel Noboa.

El título del artículo es un guiño a la serie infantil de caricaturas Daniel, el travieso. Ahora, tiene un twist aterrador.

Ocurre ante nuestros ojos

10 de abril de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 10 de abril de 2026.

En este siglo XXI, no es la primera vez que el máximo órgano de justicia constitucional es atacado por otro poder del Estado. El 2004, cuando este órgano todavía se llamaba Tribunal Constitucional, fue atacado por el Congreso Nacional, que lo descabezó con una resolución aprobada por 57 congresistas. Como el asunto no se reparó en el derecho interno, años después la Corte Interamericana resolvió el Caso del Tribunal Constitucional (Camba Campos vs. Ecuador) y ordenó costosas reparaciones económicas a favor de los jueces destituidos. 

El 2018, la Corte Constitucional fue atacada por un órgano sancionador efímero (el llamado “Consejo Transitorio”). Con una resolución aprobada por cinco personas se descabezó a la Corte Constitucional, en un proceso viciado por la falta de competencia e imparcialidad, y por la violación de los principios de irretroactividad y legalidad. 

En el derecho del Ecuador no se puede conocer de estas violaciones porque la actual Corte Constitucional blindó la actuación del Consejo Transitorio. Nuevamente, esto se resolverá en el derecho internacional y ya hay procesos en curso. 

En el presente: desde el año pasado, el ataque a la Corte Constitucional proviene desde la Presidencia de la República. El presidente ha encabezado una marcha de sus “seguidores” en contra de la Corte Constitucional. Por esos días, se dispuso la exhibición de las fotografías de los jueces, para que el pueblo sepa quiénes son los enemigos del momento.

Este ataque actual lo juzgo más peligroso que los anteriores. En los dos casos anteriores, se descabezó la Corte Constitucional para su reemplazo por otra, es decir, se cambió a sus autoridades. Pero ahora el objetivo que parece tener la Presidencia de la República es la eliminación de la Corte Constitucional. Es decir, eliminar al último obstáculo para que desde la Presidencia se pueda gobernar sin contrapeso alguno. Esto se conoce como una autocracia, es decir, “un grado máximo de absolutismo” sin un freno eficaz “por fuerzas intragubernativas” (Bobbio, Matteucci y Pasquino, “Diccionario de la Política”).

Entonces, el ataque actual es muy peligroso pues su pretensión es conseguir la acumulación definitiva y total del poder en la Presidencia de la República. Se la quiere extirpar a la Corte Constitucional porque es la última institución que podría poner un freno a las pretensiones abusivas de derechos de las personas y violatorias de la autonomía municipal, que las ha convertido en normativa una Asamblea Nacional rastrera y servil.  

Según el informe 2024 del Latinobarómetro, el Ecuador es el país de América latina y el Caribe cuyo más alto porcentaje de habitantes (el 54%) está de acuerdo con que “el presidente pase por encima de las leyes, el parlamento y/o las instituciones con el objeto de resolver los problemas”. El verdadero problema es que tras tanta acumulación del poder, estando en el gobierno desde noviembre de 2023 y en guerra contra el crimen organizado desde enero de 2024, después de decenas de estados de excepción, de toques de queda y de abusos sin cuento, se siga sin “resolver los problemas”.  

Lo que sí tenemos: el desarrollo de un grado máximo de absolutismo, ocurriendo ante nuestros ojos.

La vuelta de campana

5 de abril de 2026

Variaties of Democracy Institute (“V-Dem”), con sede en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, publicó la edición 2026 de su “Reporte sobre la Democracia”. Este reporte es su décima edición; en ediciones anteriores, V-Dem había reportado que en el Ecuador se había vivido un proceso de democratización, pero en esta última edición del 2026, V-Dem advirtió que ese camino a la democratización concluyó el 2022. 

Desde el año en que Daniel Noboa asumió la Presidencia de la República (2023), el Ecuador ha dado una vuelta de campana, rumbo a la autocratización, como se indica nítido en el reporte 2026 de los suecos: “En Ecuador, la democratización de los últimos años está siendo revertida, transformando de forma gradual la vuelta en U en una potencial vuelta de campana. El Ecuador enfrenta un período de creciente violencia asociada con el crimen organizado, a lo que el gobierno ha respondido con puño de hierro (…) Los deterioros de los últimos años han llevado al Ecuador a la lista de potencial autocratización” (p. 28).

El proyecto centralizador

3 de abril de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 3 de abril de 2026.

Juan José Flores fue el primer presidente del Ecuador. En su tercer mandato presidencial, designado por una asamblea constitucional servil a él, debió gobernar entre 1843 y 1851. Aquella asamblea aprobó la Constitución de 1843 y sometió a los municipios a un órgano extraño (un “concejo provincial”), dependiente del gobierno central. 

Eso duró poco. En marzo de 1845, una revolución originada en Guayaquil, capitaneada por José Joaquín Olmedo, logró la expulsión del presidente Flores y su camarilla. Se derogó la Constitución de 1843 y se acabó este sometimiento a los municipios.

Mucha agua corrió desde entonces bajo el puente del subdesarrollo. Por décadas, el gobierno central tuvo demasiada injerencia en la gestión de los municipios y en la aprobación de sus ordenanzas, pero eso cambió con la entrada en vigor del Código Orgánico de Ordenamiento Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD) el 2010. Desde entonces, los municipios obtuvieron la garantía de su autonomía política, administrativa y financiera para la gestión de su territorio y la aprobación de sus ordenanzas.  

Hasta ahora. Con el gobierno de Noboa regresó un proyecto centralizador del Estado. De manera similar a 1843, el gobierno central somete a los municipios a controles exagerados y los coloca al servicio de los deseos y desvaríos de la Presidencia de la República. 

La ley reformatoria del COOTAD, aprobada el 20 de febrero por la Asamblea Nacional y diseñada para restar recursos a los municipios, impone gravosos controles del Ministerio de Economía y Finanzas sobre su gasto. So pena de pérdida económica, ellos sólo pueden gastar en ciertos ítems del Clasificador Presupuestario elaborado por ese ministerio, que se refiere a obras físicas e inversiones a largo plazo. Es la pérdida de la autonomía financiera. 

Este lunes se aprobaron las reformas a la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUGS) para introducir la desnaturalización de un órgano de control (la Superintendencia de Ordenamiento Territorial) y la potestad de la Presidencia de la República para determinar el desarrollo urbano de los municipios vía la figura del Proyecto Estratégico Nacional de Construcción de Vivienda. Desde un escritorio en Quito se determinará el crecimiento de territorios que no se conoce. Es la pérdida de las autonomías política y administrativa. 

En la ley reformatoria a la LOOTUGS es claro que su enfoque principal es la preeminencia del interés particular por sobre el interés general (evidente por la eliminación del “carácter público” del derecho a edificar y por la redacción tan atropellada de los “derechos adquiridos”). 

Es fácil anticipar que la reforma no busca el desarrollo integral de los territorios del Ecuador. Cui bono? (¿quién gana?), se preguntaba en los pasillos de Roma. La preeminencia del interés particular debería dar una respuesta elocuente a esta pregunta hasta para el más despistado.   

Este proyecto centralizador y perverso del Estado únicamente puede ser detenido por la Corte Constitucional, cuando conozca de esta colección de desvaríos y vulneraciones de derechos que son la esencia de las leyes aprobadas por una servil, rastrera Asamblea Nacional. 

La base (endeble) del autoritarismo

2 de abril de 2026

Es sencillo atribuir a las autoridades la responsabilidad por el déficit democrático del Estado. Pero eso es tramposo: la responsabilidad la tenemos los ecuatorianos. Los políticos son un reflejo de nuestras miserias como sociedad*.

En el informe 2024 del Latinobarómetro, los ecuatorianos somos la población de América latina y el Caribe con el más alto porcentaje de habitantes (un 54%) que concuerda con la siguiente afirmación: “está bien que el presidente pase por encima de las leyes, el parlamento y/o las instituciones con el objeto de resolver los problemas”. 

Por eso, el presidente ha podido decir que, si llega el caso, él saca de la cárcel a un ministro que se haya saltado la Ley. Este artículo de María Sol Borja lo explica claramente, y a él los remito: “Yo te saco de la cárcel”.

El presidente Daniel Noboa puede ostentar su autoritarismo y el pueblo ecuatoriano, dada su gran vocación autoritaria** se lo puede soportar, o incluso, celebrar. Por ello, el presidente Noboa es el hombre del momento. Aunque no vocaliza mucho su autoritarismo (difícil, muy toscamente, puede hilvanar oraciones con sentido), él lo encarna a la perfección. 

Pero los momentos cambian. Y la justificación de que un presidente pueda saltarse las leyes (para sacar a sus amiguitos de la cárcel, o para cualquier otra cosa) depende de esto: “resolver los problemas”. Van casi dos años y medio de gobierno de Noboa, y sólo un oligofrénico o un lobotomizado podría decir que en este gobierno se han resuelto los problemas: todos los números indican lo contrario. Y, siendo una pandilla de aniñados bobos, no hay visos de que ello el gobierno lo pueda variar.  

Así, la base del autoritarismo es el pueblo ecuatoriano y su gran vocación autoritaria. Pero esa base es endeble y depende de algo que el gobierno no está en capacidad de darle al pueblo. Y es por eso, porque el gobierno no podría cambiar, que tal vez se cambie al gobierno. Amanecerá, después de esta noche oscura y un pueblo hastiado, y veremos.

*

* En el primer artículo que publiqué en un medio de comunicación masiva, éste fue justo mi argumento, v. “A nosotros, los culpables”. Este déficit democrático del Estado nos acompaña desde el inicio de la República del Ecuador. Su primer presidente, Vicente Rocafuerte, lo advirtió claramente, v. “Edificio en ruinas”.

** Para una mirada sobre la proverbial vocación autoritaria del pueblo ecuatoriano, v. “La vocación autoritaria”.

El nuevo sociópata

22 de marzo de 2026

Lo que tiene de nuevo el Ecuador gobernado por ADN es la sociopatía. Este nuevo Ecuador es la unión del poder económico y político, como nunca antes se había visto. Y eso es peligroso, como lo ha advertido Santiago Basabe en una intervención en un programa conducido por un carcamal de derecha: 




El gobierno actual no tiene escrúpulos en usar su músculo político para atacar a sus rivales. Si en el gobierno de Correa se atacó a diario El Universo, el gobierno de Noboa ataca a diario Expreso; si en el gobierno de Correa se expulsó a una extranjera (Picq), el gobierno de Noboa expulsa a extranjeros (Santiago y Casado); si Correa concentró el poder político, Noboa también lo concentra y, además, lo usa de forma degenerada y perversa, empleando a la Fiscalía para encarcelar a los que ha señalado como sus enemigos (Correa no se atrevió a tanto). El gobierno de Noboa es una versión corregida y aumentada de los vicios del correísmo y lo específico de Noboa, como gobernante, es la carencia de escrúpulos: él es un verdadero sociópata. 

Y como dice Basabe en el video de 1:13 que se puede ver en el enlace, los medios de comunicación hegemónicos no dicen ni dirán nada, demostrando aquello que siempre fueron, tanto en los tiempos de Correa como ahora: unos viles mercenarios de la derecha (con el diminuto Carlos Vera a la cabeza, que ha envejecido peor que un Trooper). 

Para eso han quedado sus proclamas de libertad de otra época: para ser los corifeos de un autócrata. 

La Resolución Anti-Reimberg

11 de marzo de 2026

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos acaba de publicar la Resolución No. 1/26 “Crimen organizado y derechos humanos”. Esta resolución, dice el Comunicado de Prensa No. 037/26 de la CIDH que la difundió, publicado ayer 10 de marzo, “responde a la preocupación de la CIDH por el crecimiento exponencial del crimen organizado en la región y sus profundas afectaciones a las democracias, al Estado de derecho y a los derechos humanos”. 

En este sentido, esta es una resolución idónea (casi se podría decir: diseñada) para explicarle al Estado del Ecuador cómo combatir el crimen organizado sin afectar la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos. 

Porque, durante el gobierno del presidente Noboa, el combate al crimen organizado en el Ecuador ha afectado la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos (1). Y se ha ordenado, a partir del 15 de este mes, que se multipliquen estas afectaciones, sin un propósito útil. Porque esos muchos muertos que se avizoran a partir del 15 por el toque de queda serán pronto reemplazados (son una parte muy reemplazable de la estructura criminal) y el negocio quedará intacto (y el negocio es lo que realmente importa, incluso a quienes dicen “combatir” el negocio). Harían bien en escuchar esta entrevista a Michelle Maffei, también de ayer 10 de marzo, para entenderlo (v. min. 25:26 a 41:08).

En esta Resolución No. 1/26, “la Comisión enfatiza que no existe incompatibilidad entre el respeto y la garantía de los derechos humanos y la efectividad de las acciones de seguridad”. Y que, por el contrario, “su observancia fortalece la confianza pública, previene abusos de poder, refuerza la legitimidad democrática, garantiza su eficacia operativa y consolida el Estado de Derecho. Por ello, las políticas públicas en esta materia requieren de un carácter integral y sostenible, que se fundamente en la centralidad de los derechos humanos de las víctimas y las poblaciones bajo la jurisdicción de los Estados”. Esto es totalmente opuesto a lo que pretende hacer el torpe Estado del Ecuador, capitaneado por el ministro Reimberg. 

Power Reimberg

La resolución de la CIDH es Anti-Reimberg. Parecería que fue aprobada por la CIDH para explicarle al Estado del Ecuador que su carnicería con unos posibles “daños colaterales” no será efectiva y traerá consecuencias jurídicas a sus perpetradores, como ha ocurrido en el caso de los cuatro niños de las Malvinas que, justo ayer 10 de marzo, obtuvo una sentencia de la Corte Constitucional que aclaró que los soldados involucrados cometieron un delito de desaparición forzada (un delito que puede fundamentar un juicio político en contra de este gobierno, por ejemplo).

A partir del 15, el Estado del Ecuador se prepara a un nuevo fracaso, de la mano de quienes no sabrían hacer otra cosa.

(1) Tengo un burro que se llama Gilcristo. Tengo la convicción de que pronto se irá, porque es miamita, de mirada perdida, y este país no le importa.

Ecuador, tierno y violento

21 de septiembre de 2025

Mucha ternura causan los defensores de la instalación de una Asamblea Constituyente (casi invariablemente, odiadores de la RC y amantes de la AC se funden en una misma persona) por su apuesta a que una nueva carta constitucional cambiará el rumbo del Ecuador. Es el equivalente político de una ilusión infantil.

Porque, primero y fundamental, el problema real de este país no es la existencia de un tipo X o Y de legislación o norma fundamental, es la incapacidad del Estado para aplicar la Ley y la facilidad con la que agentes externos al Estado tuercen la Ley en su propio beneficio. En el Ecuador pueden cambiar la norma fundamental un millón de veces y el resultado será invariablemente el mismo, porque en la tipología de políticas públicas el Estado del Ecuador es un régimen de “obediencia endeble”, que es una forma elegante de decir que al Estado del Ecuador sus habitantes lo prefieren ignorar (la mayoría) o torcer en su propio beneficio (una minoría con poder, como los narcos, por ejemplo*).

Segundo, si se toma en cuenta la historia política del Ecuador, hemos ensayado un total de 19 AC y ninguna ha cambiado el rumbo de este régimen de obediencia endeble. Eso sí, para lo que han servido las AC es para el reacomodo de las élites en el manejo de los recursos del exangüe Estado. Y este caso no es la excepción.

Porque de lo que se trata en esta AC es de eliminar el exabrupto de una élite política (la RC) no subordinada (enteramente y de rodillas) a una élite económica. En el territorio del Ecuador, su Estado, de manera casi invariable ha estado capturado por una élite económica. El período de gobierno de la RC se atrevió a desafiar esta lógica. Ahora el presidente Noboa, un representante gigante (manque enano) de la élite económica, quiere ser el sepulturero de ese episodio y quiere que las cosas vuelvan a la normalidad: el Estado capturado por una élite económica. En pocas y roldosistas palabras: el comeback de la oligarquía**.   

Aquí viene la violencia: la fuerza pública, débil (diríase inútil) para enfrentar a los GDO, resulta implacable contra el pueblo que protesta, al que se asociará vigorosamente con el enemigo que se debe derrotar***. Cuando triunfa la oligarquía, la fuerza pública se convierte en la guardiana de la propiedad de la oligarquía. (Su perro rabioso, digamos). Y lo único que se puede esperar es LA VIOLENCIA contra los pobres, pues no saben hacer otra cosa. Ojo al dato: AC o no AC, estamos más cerca de un baño de sangre que de cambiar el rumbo del Ecuador.

Ecuador, tierno y violento, es una historia que lleva ocurriendo 195 años. Y la nueva AC que se pretende instalar de ninguna manera desafía, todo lo contrario, plenamente confirma su trágica y casi bicentenaria historia de exclusión, desigualdad y autodestrucción.

*

* En un hipotético brochure que promocione al Ecuador en una narcoferia en Sinaloa como un territorio promisorio para el tráfico ilegal de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, en conjunto con la dolarización (que agiliza el negocio) y una gran línea costera (que facilita el negocio), el Estado del Ecuador oferta una debilidad institucional que permite permear a instituciones clave (fuerza pública, justicia, nivel ejecutivo) para que el negocio sea posible. Ojo al dato: La proverbial debilidad institucional del Estado es la piedra basal del negocio de la droga.  

** Si algún oligofrénico o despistado pretende mafear el término oligarquía, lo mando a leer “Oligarquía” de Jeffrey Winters (se lo consigue en Librimundi). Un abrebocas.

*** La RC es el comodín retórico para TODO lo malo, el equivalente al cuco. Es la plena, nos tratan como chicos.

El invierno de Campoverano

15 de marzo de 2025

La canciller Gabriela Sommerfeld no atina una. Ella organizó una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Cuenca (la vigésimo novena) y pensó que iba a tener una asistencia pobre, de apenas 11 jefes de Estado y de Gobierno. Esto ya estaba mal, porque se proyectaba la más baja asistencia a una cumbre iberoamericana desde su creación el año 1991. 

Pero fue mucho peor. No vino es nadie. Apenas un tocayo de ese garito llamado Andorra y el decorativo rey español. Pero de América, nadie. Total ninguneo. Sommerfeld quedó para la risa.

Pero ahí sigue ella, gestionando (¿gestionando?) las relaciones diplomáticas, con su look de villana de caricatura. Y su sordera.

Hablemos de inutilidad, Sommerfeld. Mejor tómate un Aerogal rumbo al olvido.

¿El vengador?

10 de marzo de 2025

En 1998 le robaron la elección a Álvaro Noboa, en un contubernio entre DP y PSC. Este diálogo de Marcelo Dotti (exPSC) con el Vivanco de La Posta (pariente del Vivanco DP que en aquella época presidía el Tribunal Supremo Electoral) explica bien el robo de la presidencia:

- Vivanco: ‘¿Y la DP manejaba los votos?’

- Dotti: ‘Mire, Álvaro Noboa perdió la presidencia el ‘98 porque le robaron.’ (Las dos últimas palabras dichas con énfasis).

- Vivanco: ‘Hable serio, ahí el presidente del tribunal era medio primo de mi papá, Patricio Vivanco.’

- Dotti: ‘Mi buen amigo.’

- Vivanco: ‘Es una persona que yo considero y quiero.’

- Dotti: ‘Patricio Vivanco Riofrío. No se enoja, ¿no, usted?’.

- Vivanco: ‘No, no, no.’

- Dotti: ‘Ya.’

- Vivanco: ‘Dice que Patricio le… que Patricio hizo la huevadilla.’

- Dotti: ‘Patricio un hombre muy inteligente.’ (Dicho sonreído).

- Vivanco: ‘Una cosa es ser inteligente…’

- Dotti: ‘Y era el hombre de Mahuad en el Tribunal Supremo Electoral.’

[1:14:09-1:14:38]

A Álvaro Noboa le robaron la elección. Volvió a participar, llegó a otras dos segundas vueltas, estuvo dos veces más. Cinco candidaturas en total, en todas perdió. Su hijo lo intentó en su reemplazo (porque su padre no estaba en condiciones ya de enfrentar una sexta campaña) y a la primera (tocó la flauta por casualidad) llegó a la presidencia, para ejercerla por un año y medio. Y ahora llegará el momento de la verdad. Este 13 de abril enfrenta una encrucijada: o se va o se queda cuatro años. 

El hijo de Álvaro Noboa está ahora en el poder. Es un gobernante lanzado a la reelección, y si bien ha demostrado no tener talento para la política de masas, también ha demostrado no tener escrúpulos para la política de intereses. Y eso le permite, además de usar, abusar del poder, como lo ha demostrado en numerosos episodios: el maltrato a su vicepresidenta, el envío de una ley archivada, el asalto a una embajada, la descalificación de sus rivales en competencia electoral (Topic), la persecución a sus rivales políticos (casi cualquiera que no sea ADN), etc. 

Es decir, el hijo de Álvaro Noboa tiene la posibilidad de vengar a su padre. Si él perdió por un fraude electoral en 1998, Daniel Noboa podrá querer (e imponer) ganar por un fraude electoral el 2025, casi treinta años después. Antes, como ahora, la frágil institucionalidad de un Estado ofrecida al mejor postor lo podría permitir.

La única alternativa para evitarlo, por seguir con la onda noventera, es que la votación de su oponente sea tan amplia como la que derrotó a Jaime Nebot en 1996. 

Cabe la posibilidad: Un vengador quedando en ridículo.

Poesía (el resto es márquetin)

8 de marzo de 2025

El debate lo encumbró a Daniel Noboa, el debate lo podría hacer caer a Daniel Noboa. Allí reside la poética de este episodio.

El presidente Daniel Noboa tiene una primera gran desventaja: por contraste a su opositora, él ya gobernó. Y no lo ha hecho bien, si juzgamos por los siguientes dos criterios: 

* Mentiras (porque un político es juzgado por su capacidad para cumplir su palabra)

Son tantas, que mentir califica para manía presidencial: cosas que dice que no va a hacer pero luego hace, como no subir el IVA para después subirlo tres puntos; cosas que dice que iba a hacer pero después no hizo, como las cárceles en once meses o la cárcel en altamar (tremendo pedo mental del que ya nadie habla); cosas que son ciertas pero no como él las interpreta, como cuando dijo que el Ecuador había vuelto a vender energía eléctrica a Colombia, cuando se trató de una venta programada por razones técnicas; cosas que dice que resultan exageraciones, como el monto de la inversión en nuevas escuelas (según él 46 millones, cuando es casi cuatro veces menos, sólo 12 millones), cosas que dice que son errores, como que el número de femicidios ha disminuido, cosas que dice que no tienen sustento como que los GAD han gastado su dinero en hacer campaña a favor de la candidata Luisa González y que es por eso que no tienen recursos, cosas que dice que son fantasía como que no iba a haber apagones o que existe el “Plan Fénix”, y cosas que dice que tienen un touch de esquizofrenia como que él era una persona ajena a revanchas, dispuesta a gobernar con empatía, pero después se postuló como un “pésimo enemigo” y se lanzó a perseguir rivales, e incluso a su propia vicepresidenta. Son sólo unos cuantos ejemplos de una amplia gama: el presidente Noboa es un todoterreno de la mentira.

* Mala administración (porque un político es juzgado por su capacidad de gestión)

Las cifras en los dos temas que más preocupan a los ecuatorianos, la economía y la lucha contra la delincuencia, son muy malas.

En economía: En el período de gobierno de Noboa, la pobreza aumentó (dos puntos: pasó del 26% al 28% de la población) y la pobreza extrema también (pasó de 10.6% a 12.7%), también aumentó el desempleo (tan solo por los apagones -que no iba a haber- se perdieron alrededor de 250.000 empleos). El crecimiento económico del Ecuador fue minúsculo (apenas del 0.3%, el único con peores números en América latina es Haití, según los datos del Banco Mundial) y la inversión extranjera directa en el Ecuador representa el 0.3% del PIB (nuevamente el único país con peores números en América latina es Haití).

En seguridad: Este inicio del año 2025 es el más violento registrado en la historia del Ecuador, con un 40% más de muertes violentas que las registradas en el mismo período del año 2023, que fue el año que cerró con una tasa de 47.25 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta desde que se tienen estos registros. En los primeros cincuenta días de este año, en el Ecuador han sido asesinadas 1.300 personas, lo que equivale a un asesinato por hora. A pesar de casi catorce meses de guerra del Estado contra los GDO (desde el 9 de enero de 2024), el Ecuador era y sigue siendo es el país más violento de América latina.

*

Sumado a esto, la otra gran desventaja del presidente/candidato Daniel Noboa es que es todo lo opuesto a un líder carismático. Es un pésimo comunicador y será la primera vez que esta condición realmente se pondrá en juego. En los debates del 2023, en la primera vuelta las luces no estuvieron sobre él (él surgió en el posdebate, v. “Tocó la flauta (o fenómeno Gremlin)”) mientras que, en la segunda vuelta, ninguno de los dos candidatos había gobernado, así que las luces estuvieron repartidas de forma pareja (como también el resultado). 

En los debates del 2025, en la primera vuelta, el formato fue un adefesio. Y la segunda vuelta es la que importará. Enfrentará a los mismos de la segunda vuelta del 2023, pero esta vez las luces estarán sobre quien tendrá que justificar lo hecho con la responsabilidad que se le otorgó cuando se lo eligió presidente el 15 de octubre de 2023. Es decir, el presidente Noboa tendrá que defenderse de las acusaciones por sus mentiras y responder a los cuestionamientos por su mala administración; él tendrá que justificar el porqué el pueblo debería votar por él para que continúe su gestión cuatro años más*. Y esto significa exponerse como nunca antes. 

Como se ha visto, hay muchas acusaciones y cuestionamientos que hacerle al presidente Noboa. Y la candidata Luisa González los podría vocalizar muy bien** (a diferencia de él, ella no está negada a las bondades del castellano). Este escenario lo coloca al presidente Noboa en una situación muy, pero muy incómoda.    

Y podría ser que lo que lo subió, lo haga bajar. Poesía.

*


* Antes, el 2023, Noboa era el cambio. Hoy, el 2025, es la continuidad. Si antes Noboa ofreció razones para cambiar a una población que estaba deseosa de un cambio, hoy Noboa debe ofrecer razones para su continuidad a una población que sigue deseosa de un cambio. Por eso es que ahora se lo siente tan fuera de lugar: ahora necesita convencer a la gente y el poder de convencimiento verbal no le fue dado (¡sólo le queda el márquetin!).

** La receta en esta elección para la RC es: “poco Correa, mucha Luisa, muchísimo en contra de Noboa” (esto último, para mantener sus números abajo, porque en política no suma amigos quien fracasa).

Tocó la flauta (o fenómeno Gremlin)

25 de febrero de 2025

En la fábula de Tomás Iriarte el borrico tocó la flauta por casualidad, pero ello no hizo al borrico (ésta es la moraleja de la fábula) un buen flautista. Para Daniel Noboa, ganar la presidencia fue tocar la flauta por casualidad. 

En la campaña presidencial del año 2023 hubo un episodio clave: el debate, que catapultó a Noboa a la presidencia.

Antes y durante el debate del 2023 ocurrieron cosas, incluido el asesinato de un candidato unos pocos días antes de su celebración, pero lo que realmente cambió el curso de la candidatura de Noboa ocurrió en el posdebate, cuando el Gran Árbitro de la Política Ecuatoriana (aquel a quien en el Ecuador aman y aman odiar a partes iguales), Rafael Correa, elogió a Noboa y dijo que se había destacado en el debate, que él lo había hecho “muy bien”. 

Su movida estratégica era bajar a otro candidato, Topic. Mala movida. Ocurrió el Fenómeno Gremlin

Porque con aquel “elogio estratégico”, Correa echó agua a una apacible mascota y de allí surgió Stripe, el sociópata de Gremlins (1984).  

El demiurgo Correa lo creó a Noboa, porque en la política ecuatoriana “lo hizo persona, le dio presencial social” (como dijo Abdalá que había hecho con Álvaro, su papá). Desde ahí, Noboa/Stripe se disparó. Y está arriba, y está dispuesto a cualquier cosa para sostenerse.

El telón de fondo del fenómeno Gremlin en la historia del Ecuador es que su llegada al Palacio de Carondelet no fue el fruto de un gran movimiento social. Simplemente, él lo intentó y le sonó la flauta por causalidad. 

Es por esta razón que no hay seguidores del presidente Noboa. Hay empleados, oportunistas, turiferarios, entusiastas del autoritarismo (ese saltarse las leyes y abusar de sus facultades que Noboa encarna muy bien) y, por supuesto, los convencidos del anti-correísmo, que son su base dura. Pero no hay seguidores. Y eso es porque no hay doctrina, tampoco. Y resulta realmente imposible seguir (entusiasmarse por, convencerse de que esa persona es LA alternativa) a alguien como Noboa, que no sólo tiene unas grandes dificultades para comunicar ideas, sino que ni siquiera tendría mayor cosa que decirle a su electorado, salvo frases propias del márquetin político. 

Por eso lo representa un cartón. En política, aunque estático, comunica mejor. 

"Ayora" y poco más

19 de febrero de 2025

En una entrevista por canal 10 la mañana del miércoles 18 de febrero, el periodista Mauricio Ayora se mostró ansioso de satisfacer los apetitos mediáticos del presidente Daniel Noboa. Se entregó a sus deseos de lucirse, sin oposición ni disimulo. En su estilo chabacano, le hizo unas preguntas fáciles, engolosinadas, que siempre buscaron que el presidente Noboa corra, pues todo era pampa. Lo acompañó en su discurso, incluso lo elogió cuando sintió que tenía la oportunidad. Se animó, al cierre, a decir que había que votar bien, implicando de manera obvia que el voto debería ser para Noboa.  

Pero lucirse no es tarea para el presidente Noboa. La prestancia y desenvoltura de su madre ante las cámaras no es lo suyo. Es papá (figura pública con cinco candidaturas presidenciales y ninguna victoria a cuestas) purito.

Pero él sí se deja aconsejar y trata (se puede cifrar su esfuerzo en sus gestos) de hacerlo lo mejor que puede. Pero es tan hábil con las palabras, como Lenin Moreno con un ciclonauta. Este ejemplo de cuando trató de vender el voto “con esperanza” no tiene desperdicio:

“darles las soluciones (a la gente, N. del A.) que ellos necesitan y eso sólo se hace estando en territorio, uno no, uno teniendo una oficina bonita en Quito no resuelves nada, tienes que estar en las zonas difíciles, en las zonas donde hay desilusión, donde la gente se siente des (se traba) desilusionada porque de repente aparece un político y se aprovecha de esa desilusión. Y con… Y… incita a que voten con odio (M. Ayora murmura cosas), y no puede, no puede votarse con odio (M. Ayora apoya: “con sentimiento”), tiene que votarse con esperanza, tiene que votarse con (M. Ayora interrumpe: “Exacto”)… con, con sentimientos positivos, no con temas negativos” (este arrastre de ideas le demoró treinta y seis segundos; la impersonalidad del “tiene que votarse”, no como el fruto del entusiasmo sino como el cumplimiento de un deber, es muy decidor).

Es un guion. Al presidente Noboa le debe haber llegado el memo: con el purito anti no va a llegar adonde quiere. Y entonces se tiene que abrir a postular el voto “con esperanza”, pero lo hace con un tono tan desesperanzado, tan mecánico, que conduce a la desidia: “Ya nada, presi”. 

Cuando chico, “ayora” era el nombre popular de la moneda de un sucre. El presidente Noboa fue poco más que eso.

El cartón en su laberinto

16 de febrero de 2025

Los más ardientes entusiastas del presidente Daniel Noboa deben admitir que su líder no es un hombre hábil con las palabras. Es fugaz y lacónico: rara vez aparece y cuando lo hace, dice lo mínimo necesario, de manera casi automatizada. En realidad, a Noboa se lo siente incómodo en ese rol contenido y asertivo que exige la política.

Este político inhábil con las palabras (un reverso de Velasco Ibarra) está en un laberinto discursivo. En su candidatura durante la primera vuelta del 2023 él postuló que el “anti” tenía un techo y que el “pro” era infinito, y que él estaba por el “pro”. Con ese postulado, él ganó en octubre de 2023. Pero durante el ejercicio del poder, mutó del “pro” al “anti”.

Se puede fechar el día que oficializó la mutación el 5 de abril de 2024, cuando el gobierno de Noboa decidió invadir una embajada, capturar a una persona y conducirla a la prisión de máxima seguridad del Estado. Ese día, cuando asaltó la embajada de México para capturar a Jorge Glas, el presidente Noboa compró todos los boletos de la rifa para el membrete de “primer anti-correísta”. Dejó atrás el “pro” y saltó de llenó al “anti”. 

Y se llenó del “anti”, porque ha llegado a implicar que los opositores a su proyecto político (cualquier que éste sea) son parte del Viejo Ecuador y vinculados a la corrupción y a los GDO. En particular, esto último lo predica de la Revolución Ciudadana.

El problema de Noboa es que él tenía razón: el “anti” tiene un techo. Le metió con todo, y ahora lo encontró. Y es grave, porque la división del electorado es por condición económica: las clases alta, media y media baja lo favorecen a Noboa, pero la mayoría de los sectores populares favorecen al proyecto opositor al gobierno de Noboa (este artículo es esclarecedor a este respecto: “Noboa no llegó a los pobres”). Y esos sectores, en un país misérrimo y desigual como el Ecuador, son los que ponen al presidente.

La situación de Noboa, entonces, es muy difícil. Su discurso parte de dividir al electorado en buenos y malos, en el Nuevo Ecuador y el Viejo Ecuador. Su discurso está enfocado, desde hace casi un año, en el ataque a sus adversarios políticos, en su descalificación para que él brille como la opción que podrá resolver los problemas de los ecuatorianos. Pero, si quiere ganar en la segunda vuelta, Noboa debería tener un discurso distinto, menos de agresión a otros y más de unidad y esperanza para todos, y en particular, dirigirse a los sectores populares y ofrecerles más que gestionar su odio a un gobierno que concluyó el 2017. 

Llegamos entonces al núcleo duro del problema y es uno de preescolares: Noboa es inhábil con las palabras. Véase este fragmento de su intercambio con dos periodistas/cómplices el martes 11 de febrero, cuando lo invitaron a hablar de los “acuerdos mínimos” para la gestión de la política. Le preguntaron: “¿Cuáles serían esos acuerdos mínimos?”. Él respondió:

“Acuerdos mínimos, leyes… que puedan darle… mayor… flexibilidad … al… al joven para estudiar, para poder tener ocupación y… pues trabajar para eliminar el subempleo”. (Le tomó diecisiete segundos balbucear este adefesio).

Verbalmente, Noboa no proyecta confianza, proyecta lástima.

Y resultará muy difícil que en el tiempo que resta hasta el 13 de abril el presidente Noboa cambie su discurso, y logre conjugar en su oratoria los ideales de eficacia, unidad y esperanza que espera la población de un país cansado de los fracasos de su clase política.

Porque él es demasiado acartonado para lograrlo. Por eso está en su laberinto.