Oh, ah, Cantona, ran away with the teacher’s bra (lo que, traducido al castellano y con pérdida de rima, significa, Oh, ah, Cantona, huyó con el sostén de la profesora) era el estribillo de moda que cantaban los niños de Inglaterra durante el período que Eric Cantona reinó en ese territorio. El francés desembarcó en 1992 en la isla para transformarles su juego mecánico, aéreo y desabrido en un vistoso espectáculo de pelota al piso y creatividad. Para precisar este cambio, Nike acuñó el eslogan “1966 fue un gran año para el fútbol británico, nació Cantona” lo que convierte en inmediata nota al pie el único campeonato mundial de los inventores del football. El King Eric reinó en Inglaterra al amparo del lema “juego con fuego y pasión” enfundado en la casaca roja del Manchester United y con el número 7 en su espalda; esa casaca número 7 que heredó un rubito metrosexual de apellido Beckham, quien después de pingües negocios con su imagen y (en ocasiones) con su talento, se la traspasó al metrosexual morocho que comparte apellido con un gordito célebre (Ronaldo) de quien se sabe que se entusiasma cuando su cuello caballudo y su tenso rictus lo delatan y que conoció de primera mano de qué se trata este vistoso espectáculo de pelota al piso y creatividad que siempre propugnó Cantona el pasado miércoles con la victoria
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King Eric
7 de junio de 2009
Publicado por Xavier 2 comentarios
Etiquetas: Eric Cantona, Fútbol, Long live King Eric
Sobre los anónimos (oh, ah, Cantona)
14 de noviembre de 2008
“Quien ha pisado alguna vez un estadio o una plaza de toros ha visto a individuos cobardes que, amparándose en la distancia y el anonimato, se atreven a gritarles a los futbolistas o toreros cosas que no serían capaces de murmurarle a nadie que estuviera a dos pasos, gente que no saldría ni en defensa de un niño al que vapulearan cuatro adultos. Se atreven a insultar y humillar en tanto que masa, confundidos con otros de su misma especie, jaleándose y envalentonándose mutuamente. Se sienten impunes porque en esos lugares es casi imposible que sean individualizados, percibidos como lo que son, individuos.”
No es difícil reemplazar el pisar “un estadio o una plaza de toros” por “participar de un blog”. Aclaro, eso sí: no es el anonimato en sí mismo el que me molesta aunque prefiero (por obvias razones: saber si se trata de un afectado directo, de un experto, de un defensor de ciertos intereses, etc.) conocer quién es mi interlocutor en un debate. Reconozco, por supuesto, que lo importante en un debate son las ideas y que, en la medida en que se expongan de manera inteligente y respetuosa, me resulta indiferente si las expone un anónimo o un identificado. El que me parece despreciable es aquel que calza en esta descripción que realiza Marías, aquel que utiliza su anonimato para el aleve insulto y la pretensa humillación de su interlocutor, partícipes de una cuota de mala leche y de estupidez malsana que es impropia de cualquier debate serio. Estos cobardes, hay que decirlo con todas sus letras, solo merecen desprecio.
Ah, para cerrar, unos goles del gran maestro Cantona (oh, ah, Cantona, ran away with the teacher’s bra) para deleite de la peña futbolera.
Publicado por Xavier 9 comentarios
Etiquetas: Anónimos, Eric Cantona, Julián Marías
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