En su última columna, publicada el 8 de agosto en diario
El Universo y titulada "Campo
minado", Pedro Valverde no solo defiende una postura sin
argumentos de ninguna índole, sino que realiza afirmaciones que evidencian
graves prejuicios. De hecho, comienza su columna con la mención de que la
"planificada coma, utilizada para satisfacer a los GBLT, XETU, YMCA, R2D2
y C3PO que han apoyado a nuestro firme mandatario...". Ummm, la
comparación entre la comunidad GLBTT y XETU (hasta donde sé, un programa de
televisión ochentero de origen mexicano y target juvenil), YMCA (la
Young Men's Christian Association, -¡?) o los androides de la Guerra de las
Galaxias, R2D2 y C3PO, supongo que Pedro Valverde la estima graciosa, pero
en realidad no solo que no contribuye en nada a lo que pretende probar (porque
la "planificada coma" se establecería, en la hipótesis que maneja
Valverde, a favor de los grupos abortistas y no representa ningún interés
concreto para la comunidad GLBTT) sino que se convierte en una ofensa gratuita
para una comunidad como la GLBTT, usualmente discriminada, a la que se la
compara, sin ninguna razón que valide la comparación (ni siquiera el sentido
del humor, porque el chiste es malo, la verdad) con cosas (programas de
televisión, entidades cristianas o androides de películas sci-fi) con las que
no tiene relación alguna. Este ataque gratuito solo sirve para evidenciar los
graves prejuicios de Valverde contra esta comunidad.
A continuación, Valverde hace tres enunciados, que
él supone evidentes y que resume en tres frases:
“1. Derecho a tener los hijos que quiera (derecho a abortar)
2. Los fetos no tienen derechos (porque gracias a la coma, su vida no
está garantizada)
3. Derecho a ser atendida por el Estado durante y luego del aborto
(para ello el uso de la palabra embarazo en lugar de parto)”.
Es lamentable: en su columna de opinión, Valverde no
opina (opinión significa,
"Discurrir sobre las razones, probabilidades y conjeturas referentes a la
verdad o certeza de algo") sino que realiza tres enunciados, que él supone
evidentes por sí mismos, y renuncia a pensarlos. Una catequesis, parece; una
lástima.
Porque además, si nos detenemos a pensarlos un
poquito (recordemos siempre al sensato filósofo Savater: "Piense usted lo
que quiera... Pero piénselo) los enunciados de Valverde son falsos. El primero,
el derecho de la pareja "a tener los hijos que quiera" que Valverde
afirma, de manera tan ligera y contundente, que es "el derecho a
abortar", no es otra cosa que el derecho a la planificación familiar, el
mismo que la propia iglesia católica recomienda mediante la aplicación del
método "billings".
Entender a partir de este derecho, el derecho a abortar, pues, ummm... Supongo
que en el mundo XETU de Valverde, todo es posible.
El segundo enunciado es el cansino tema de la coma,
a partir del cual Valverde concluye, con aplomo digno de mucha mejor causa, que
la vida de los fetos "no está garantizada". Sobre este tema ya me he
referido antes en esta bitácora de Internet en Comentarios
a la hipotética sentencia del Dr. Romero Parducci y Observaciones
para la iglesia; no abundaré sobre este asunto y a esas entradas los
remito.
El tercer enunciado es curioso porque lo que
Valverde propone (acaso sin darse cuenta: los problemas de no detenerse a
pensar) es una redacción discriminatoria. Lo es, porque el Código Penal
(artículo 447) establece la posibilidad de abortar "si se ha hecho para
evitar un peligro para la vida o salud de la madre, y si este peligro no puede
ser evitado por otros medios" y "si el embarazo proviene de una
violación o estupro cometido en una mujer idiota o demente". No tendría
sentido y resultaría discriminatoria una redacción constitucional que proteja
solo a la mujer embarazada que termina su embarazo en un "parto" y no
proteja a aquella que lo interrumpe en los casos de aborto que autoriza la
legislación actual. Pero el buen Valverde no entiende que esta redacción sea
protectora de todos los casos de terminación del embarazo, sino que considera
que la misma "cierra con broche de oro el círculo abortivo". Ummm,
insisto, los problemas de no detenerse a pensarlo un poquitín, digo yo.
Sin argumentos, el Valverde. Mal, eh.
P.S.- En la foto, los asesores de Valverde en
materia de familia.
