
Hace unos meses, unos rusos blancos mediante, el buen pana Ricardo Coello me comentó de este proyecto: me alegra mucho que él y Fernando Falconí lo hayan podido concretar y que estén donde ahora están, en representación del Ecuador en la X edición de la Bienal de Artes Visuales de La Habana. Diario Expreso publicó esta nota, escrita al alimón:
Y en medio de esa gran cita internacional: nosotros, dos guayaquileños del colectivo artístico local La Limpia , con una obra (Prolongación) también crítica de la coyuntura global. Una antigua bomba de combustible y un kilómetro de manguera negra bocetando un dibujo aéreo y abstracto. Trazos orgánicos que remiten a una selva densa o un jardín olvidado.
A partir de nuestra participación en la VIII Bienal Internacional de Cuenca, la más importante ventana al exterior que tiene nuestro país, nuestra obra mereció una Mención de Honor y el interés de curadores internacionales. Uno de ellos fue el cubano José Noceda, del Centro Wilfredo Lam, quien nos propuso participar como representantes del Ecuador en la X Bienal de La Habana.
Las instituciones culturales cumplieron con nuestras expectativas. Nuestra participación hubiese sido imposible si no fuese por el apoyo de la Bienal de Cuenca, dpm Gallery, la Bienal de La Habana , la Embajada del Ecuador en Cuba y el Ministerio de Cultura, a ellos nuestro más sincero agradecimiento. A la empresa privada… una vez más quisiéramos extenderles un gran “gracias por nada”.
Con cinco días de retraso, que casi nos cuesta nuestra participación, el material para la instalación finalmente llegó. Apenas con 2 días para el montaje nos vimos obligados a trabajar con cinco ayudantes para alcanzar la fecha de la inauguración.
Con cinco días de retraso, que casi nos cuesta nuestra participación, el material para la instalación finalmente llegó. Apenas con 2 días para el montaje nos vimos obligados a trabajar con cinco ayudantes para alcanzar la fecha de la inauguración.
La experiencia fue renovadora, el contacto con colegas, las visitas a las sedes y exposiciones paralelas refrescan tu manera de entender el arte que se hace en Latinoamérica y en el mundo. Te ayuda a comprender mejor algunas problemáticas propias de tu labor como artista y como pasa en todo viaje comparas los logros y fracasos de otras sociedades que no pueden ser tomadas como modelos, solo como un antecedente para la construcción de tu arte”. Ricardo Coello y Fernando Falconí”