En el libro del profesor
de historia en la Universidad de Harvard John Horace Parry (1914-1982), ‘The spanish seaborne empire’, se lee esta
breve explicación de los sucesos empezados en Quito el 10 de
agosto de 1809, que hoy conmemoramos:
“un grupo
de magnates locales formó una junta en 1809, metió presos a los miembros de la
Audiencia y se proclamaron a sí mismos gobernantes conjuntos en nombre de
Fernando; fueron rápidamente derrotados por una fuerza despachada desde Bogotá
por el virrey, y la mayoría de ellos fueron ejecutados. Desde entonces, Quito
se mantuvo tranquila hasta 1821” (1).
En resumidas cuentas: una
revuelta hecha por magnates del Interande norte, ladina en su contenido y
fallida en su resultado: eso fue nuestro 10 de agosto.
(1) Parry,
John Horace, ‘The spanish seaborne empire’,
Alfred Knopf, New York, 1981 [Primera edición, 1966], p. 352. El libro es parte
de la colección ‘The history of human
society’, a cargo del historiador británico J. H. Plumb. El texto original
dice lo siguiente: “a group of local
magnates formed a junta in 1809, imprisoned the members of the audiencia and
proclaimed themselves joint governorns in Ferdinand’s name; they were quickly
overthrown by a force despatched from Bogotá by the viceroy, and most of them
were executed. Quito thereafter remained quiet until 1821”.