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El golpe del 4 de octubre

22 de octubre de 2018


No es menor el ocuparse de los festejos del acontecimiento seminal de la independencia de la Audiencia de Quito de la administración del Reino de España. El 9 de octubre de 1820, junto al río Guayas, empezó una historia que concluyó en las faldas del volcán Pichincha el 24 de mayo de 1822. Desde entonces, la administración de lo que era la Audiencia de Quito dejó de corresponderle a un reino de Europa. Cambió de déspotas: pasó a pertenecer a una república sudamericana, cuando la República de Colombia anexó su territorio para que sea su Distrito del Sur, Bolívar mediante (1).

En todo caso, la conmemoración de los 200 años de la gesta libertaria de Octubre merece unos festejos por todo lo alto. Cuando iban a cumplirse los 100 años de esta gesta, se erigió la Columna de los Próceres en su memoria, monumento que es distintivo de nuestra ciudad y motivo de orgullo para sus habitantes, y se expandió la ciudad al Sur con su primer barrio residencial y planificado: el Barrio del Centenario. En vísperas de 1920, había una sociedad pujante, que se tomó muy en serio la celebración de su memoria urbana e independentista.

En la conmemoración de los 200 años de esa misma gesta no hemos contado con tanta suerte como la tuvo esa generación de guayacos. En esta ocasión, el alcalde Jaime Nebot ha exagerado la frase atribuida a Juan Domingo Perón, “si quieres que algo no funcione, crea una comisión”, pues no sólo que ha creado un “Comité” para estos festejos, sino que lo conformó con 83 personas, que es una monstruosa cifra que garantiza la total inutilidad de sus esfuerzos.

El “Comité Coordinador-Promotor de la Iniciativa Cívica Doscientos Años” se creó el 15 de julio del 2015, después de habérselo anunciado en agosto de 2014. Tenía, a su vez, que constituir un “Comité Ejecutivo”, el que debió conformarse de entre algunos de sus 83 miembros. El 4 de octubre de 2018, sin mayor detalle, el Alcalde Nebot decidió suprimir a este “Comité Ejecutivo”.

En la Resolución que ratifica y formaliza cívica y legalmente lainiciativa para conmemorar el bicentenario de la independencia de Guayaquil, el alcalde Jaime Nebot impuso cambios en los Comités, politizándolos: al de 83 personas, al que ya le había sumado cinco en septiembre de 2015, ahora le sumó dieciséis funcionarios públicos: él mismo y quince concejales (son ahora 104 en este Comité at large -103 efectivos, porque uno de ellos ha muerto). Se mató al “Comité Ejecutivo” y creó en su reemplazo un Directorio que escogió como Presidente del mismo al alcalde Nebot. Fue una suerte de golpe de Estado a la inutilidad del modelo anterior, que no tenía al Alcalde al mando.

Fuente

(El nuevo Directorio es: Jaime Nebot, Presidente; León Roldós, Vicepresidente; Pedro Aguayo, Francisco Huerta, Ramón Sonnenholzner, María Gloria Alarcón, Pablo Arosemena, Gustavo Navarro, Julio Romero y Gustavo Noboa. La directora técnica es Doménica Tabacchi. Hay también siete directores suplentes: uno de ellos es el inefable Hombre Caca).

En todo caso, las obras que conmemorará Guayaquil el año 2020 son las mismas obras que se habrían entregado en cualesquiera otros años a la ciudad. En la Resolución que firmó el Alcalde del 4 de octubre de 1820, su artículo 2 lo explicita, pues en él “ratifica que principalmente las obras, proyectos y servicios definidos y/o realizados por la Municipalidad desde mayo del 2014 hasta diciembre del 2020, se considerarán realizaciones del Bicentenario”. Ya es entonces Ley: no habrá nada realmente especial para conmemorar en los 200 años de independencia política de Guayaquil.

Estamos muy lejos de los alcances de la generación de guayacos de hace 100 años atrás, por pura mediocridad de nuestro poder público actual. Y de eso no nos salva ni este “golpe de Estado”.

(1) Antes de la incorporación del Distrito del Sur, lo que la República de Colombia conocía como el Distrito del Sur era el Departamento del Cauca, con Popayán como su capital. Una vez que se incorporó a la antigua Audiencia de Quito como el Distrito del Sur de Colombia (compuesto por tres Departamentos: Azuay, Ecuador y Guayaquil), el Departamento del Cauca pasó a formar parte del Distrito del Centro de la República de Colombia. Cuando nos desmembramos en 1830 para constituirnos en independientes, bye-bye Cauca.

El stand-up de Bucaram [2017]

22 de junio de 2017


El primer discurso de Abdalá Bucaram (n. 1952) en Ecuador, después de su fallido retorno en abril del 2005, se llevó a cabo en las calles Francisco Segura y la 24 de esta ciudad de Guayaquil, el sábado que pasó. Su manantial de guatdefoquismos se puede ejemplificar con los siguientes 10 puntos, en un creciente “WTF?

Bucaram en tarima. Fuente

10) “Yo necesito que nadie se mueva. Estoy hablando con mi pueblo, pues”. Esta frase fue un síntoma porque, en general, Bucaram estuvo incómodo en la tarima. Y como es un incontinente verbal, lo hizo notar [25:55-26:10].

9) Le envió un mensaje “cifrado” a Jaime Nebot: le va a extender la mano “aunque se me lleve las huellas digitales” [46:49-46:55] (1).

8) “Yo tuve varios traidores, y deben saber la verdad. La primera, una señora [Rosalía Arteaga], que fatigaba su cuerpo con mis enemigos, para dar un golpe de Estado. Un traidor, testaferro, llamado Fabián Alarcón. Y unas Fuerzas Armadas oligárquicas, que se entregaron a un general que me traicionó [Paco Moncayo]”. Su “confesión” sobre el golpe de Estado es de una simpleza conmovedora [23:29-24:00] (2).

7) Su cuento sobre el político argentino Juan Domingo Perón, “ladrón, cabrón y maricón”: un larguísimo divague para llegar a la conclusión de que “el pueblo quiere a Abdalá” [20:18-22:32].

6) “El Loco no es de esos políticos que cuando bailan, bailan para atrás. Yo bailo para adelante” (gesto lascivo incluido). Bucaram es un adulto mayor, que piensa y vive como un adolescente perpetuo [19:58-20:07].

5) Se atrevió a sugerir que había sido un excelente alcalde de Guayaquil (“Alcalde insuperable”) [43:30-43:40].

4) “Este partido se llama pueblo contra oligarquías ecuatorianas, compatriotas”. This is good ol’ populism [36:38-36:48]

3) Abdalá está en una misión divina: “Porque Dios, Dios, a sus elegidos, les deja tinta en el tintero. Y acá llego yo, lleno de tinta, por arriba, por abajo y por todos lados, pura tinta, para cobrármelas a las oligarquías nacionales. Un aplauso para El Loco” [41:17-41-40].

2) “Cuando nos limpiamos el trasero, nos limpiamos con papel blanco, compatriotas”. Una exaltación anal de la lucha contra el racismo, al servicio de la ultra-demagogia [28:55-29:55].

1) “Yo he visto llorar a Dios, yo he sentido llorar a Dios”: en su delirio de ser un Elegido de Dios (v. punto 3), Bucaram no es que le haya visto las nalgas en la zarza como Moisés... es que lo ha visto a Dios mismo, y además, ¡lo ha visto llorar, lo ha “sentido” llorar! [26:38-27:50]

Troesma.

La verdad de la milanesa: Abdalá Bucaram ya no electriza a su público, apenas lo entretiene. En este país, ya distinto al país que había 20 años atrás y que lo eligió presidente en vez de elegir a su enemigo Jaime Nebot, Bucaram está condenado a desempeñar un rol más o menos marginal.

Pero una cosa es cierta: Bucaram buscará recuperar su espacio en Guayaquil, a costa de su viejo enemigo. Y tiene un ventilador y un montón de mierda para tirarle.

(1) Es moneda común que El Loco lo raye a Nebot de ladrón con este chiste, v., ‘Usted escucha a Correa y es una mala copia de Bucaram’. En general, como le ganó en la elección más importante de su vida política, Bucaram lo tiene a Nebot para el chuleteo, pues “Nebot jamás superó su derrota electoral”, en razón de lo cual Bucaram afirma que “él vive lleno de odio y yo lo entiendo, porque la gente le hacía bromas, desde el día antes de la elección (segunda vuelta electoral). La gente decía en las calles que Nebot le había dicho a su mujer: “Mijita, desde mañana te acostarás con el Presidente de la República”, y la mujer había dicho: “¡No, por favor, con Abdalá no!”, Ibíd.
(2) El cuento de El Loco es que Rosalía Arteaga vacilaba con Paco Moncayo y su hermana, Claudia, con el embajador de la Yoni, Leslie Alexander, v. Ángel Beccassino, ‘¿Quién le teme a Abdalá Bucaram?’, Editorial Nuevamerica, Bogotá, D.C., 2006, p. 125.

La fundación de Guayaquil da un giro de 360 grados

7 de marzo de 2017


En los primeros años de su administración, el alcalde Jaime Nebot se preocupó por la fundación de Guayaquil. El año 2001, en su primera sesión solemne del 25 de julio, el alcalde preguntó lo siguiente:

“¿Es excluyente una fundación en las inmediaciones de Riobamba, en 1534, -por la que seríamos después de Piura, la ciudad más antigua de la América Hispana- de las posteriores y especialmente de la última, la del Cerrito Verde, alrededor del cual vivimos, ocurrida en 1537?, o por el contrario, ¿todas son parte del proceso fundacional de un Guayaquil ambulante y marinero? Es un tema que encargaremos oficialmente a una comisión de expertos en la materia” (1).

El alcalde Nebot tiene un error de bulto, pues Guayaquil no puede ser la segunda ciudad “más antigua de la América hispana”. Por ser la ciudad española fundada después de Piura, Guayaquil se convierte en la segunda ciudad más antigua fundada durante la conquista española de la provincia del Perú, pero nunca “de la América Hispana” como un todo. Afirmar este disparate supone desconocer la fundación de muchas otras ciudades en numerosos parajes americanos (el Caribe, México, América central, e incluso en Venezuela y Colombia), todas ellas anteriores a 1532, año de la fundación de Piura (o San Miguel de Tangarará, como se llamó originalmente). Algunos ejemplos de ello son Santo Domingo, capital de la República Dominicana, fundada en 1496, Veracruz en 1519, la colombiana Santa Marta en 1525 y Coro en Venezuela en 1527, pero los hay por decenas. 


El alcalde Nebot cumplió lo ofrecido. Constituyó en octubre del 2001 una “comisión de expertos” para estudiar la fundación de Guayaquil y determinar su fecha. Esta comisión estuvo compuesta por Alejandro Guerra Cáceres, Efrén Avilés Pino, Ana Rodríguez de Gómez y Melvin Hoyos. Dos personas que formaron parte de ella se excusaron de participar “por inconvenientes personales”: Cecilia Estrada de Ycaza y Jenny Estrada.

Según nota de prensa de diario El Universo:

“El inicio del proceso fundacional de Guayaquil se reconocerá oficialmente con la fecha 15 de agosto de 1534, que ubica a la ciudad como la segunda más antigua en América Latina, después de Piura (Perú)” (2).

Sin embargo, uno de los integrantes de la comisión, Melvin Hoyos, aclaró “que el documento no cambiará la fecha de celebración de la fundación, 25 de julio, que coincide con la del santo patrono Santiago apóstol, El Mayor [sic]”. Así, en conclusión, de acuerdo con el director de cultura Hoyos:

“El 25 de julio seguiremos celebrando las fiestas de fundación aunque no es la fecha”.

Así, una comisión de historiadores de Guayaquil decidió que sigamos viviendo una fantasía. Una más para el realismo mágico.

En la sesión solemne del 25 de julio de 2002, el alcalde Nebot se refirió a los resultados de esta conveniente comisión:

“Hoy está claro que lo que conmemoramos este 25 de Julio, día de Santiago, patrono de Guayaquil, es todo un proceso de fundación, organización y asentamiento definitivo, iniciado el 15 de agosto de 1534 con la Primera Fundación, en las inmediaciones de Riobamba, y culminado en 1537 con la última, en el Cerro Santa Ana, donde Guayaquil se estableció definitivamente” (3).

Sabemos que la fecha de fundación es el 15 de agosto de 1534, lo que convierte a Guayaquil (originalmente, Santiago de Quito) en la primera ciudad fundada en el territorio ecuatoriano. Pero la Alcaldía de Guayaquil, cuando tuvo la oportunidad, fue incapaz de desafiar la tradición del 25 de julio, por equivocada que esté. Una movida pragmática, muy PSC.

Al final, Nebot actuó en materia de investigación histórica, de conformidad con la frase de Perón, “lo mejor para que una investigación no avance es crear una comisión”. Nebot, para asegurarse, la integró con Melvin Hoyos.

(1) Sesión solemne del 25 de julio de 2001. El alcalde Nebot reincidió en el error al año siguiente: “En efecto, así como cambiamos nuestra historia y somos –después de Piura- la ciudad más antigua de la América Española…” (Sesión solemne del 25 de julio de 2002).
(2) 'Historiadores reconocen el inicio del proceso de fundación de Guayaquil el 15 de agosto de 1534', Diario El Universo, 2 de julio de 2002. El diario El Universo repite el error de bulto de Nebot. Ningún criterio de verificación: si Nebot lo dijo, “palabra santa”.
(3) Un error tras otro: el asentamiento definitivo en el Cerrito Verde fue el año 1547.