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"La mano de Dios", según el Capi Paulson

24 de noviembre de 2019


Carlos Alejandro ‘Beto’ Alfaro Moreno, jugador del año en Argentina el año 1989, campeón del torneo argentino con la casaca roja de Independiente de Avellaneda en 1988/89, llegó a Barcelona Sporting Club en 1994 y enseguida se ganó a la hinchada amarilla. El año 1995, Alfaro Moreno formó parte del equipo que obtuvo la duodécima corona para el BSC.

Campeones '95. Fuente

Corría el año 1997: a Barcelona le iba bien en el campeonato nacional (no jugaba ninguno internacional), pero le iba mal en las finanzas. Tenía un contrato a tres años con el ‘Beto’ Alfaro, con pagos crecientes y en dólares: US$361.300 en 1997, US$393.700 en 1998, US$432.100 en 1999... Éramos un Ecuador todavía en sucres (1884-2000) y empezábamos a sentir, como club, los rigores de lo que significa “estar en el horno”.


Esta historia se alimenta de la edición del 6 de agosto de 1997 del diario Extra. En ella, muy folclóricamente, intervino el Barbas, o mejor dicho, la mano del Barbas (?), para salvar a un club que estaba en la mala. Según dijo el máximo directivo de Barcelona en aquella época, Xavier ‘Capitán’ Paulson, el Barbas se le presentó en forma de contrato con el club América de México, un contrato que era beneficioso para el BSC en dos sentidos: 1) Ya no había que pagarle más al ‘Beto’, lo que representaba un ahorro de cientos de miles de $$$ (¡Yupi!); 2) Al club le entraban 600 lucas en dólar. Como lo dijo el mismo Alfarito: “Barcelona sale ganando con la venta de mi pase. El club me compró en 250.000 dólares y ahora me vende en el triple. Es un buen negocio para el club y más aun en la difícil situación que se encuentra. Son cerca de 600 mil dólares que le queda”.

Hubo un tiempo en que se le agradecía a Dios que se vaya Alfaro, porque económicamente daba un respiro al club. Fue una plata, como lo dijo el Capi, que “nos cae del cielo. Ha intervenido en este negocio la mano de Dios.” Con el empujón del Barbas y una inyección de billete para poder traer al ‘Tin’ Delgado (como se advierte al final de la noticia del diario Extra –sumó 12 goles, y a él se sumaron el colombiano ‘Pipa’ de Ávila y el boliviano ‘Diablo’ Etcheverry) ese 97 ganamos el campeonato. Después de este campeonato, pasarían quince años hasta obtener el siguiente, el 2012. Los años en que estuvimos en el horno.

En el campeonato de 1997, a diferencia de 1995, Alfaro Moreno no pudo alzar la copa: estaba en México, pues cambió “el sabroso arroz con menestra, carne asada y patacones por el taco mexicano”. Pero había contribuido ya lo suficiente: con unos cuantos goles y su venta “divina” al América de México.

Alfaro Moreno volvió al BSC al año siguiente, 1998, tras unos breves pasos por el América y el Atlante. Su venta, entonces, vaya si fue “divina”.

La Tri mamarracha

6 de noviembre de 2019


En esta nota de prensa, el redactor de la noticia no buscó analizar el partido. Lo suyo fue el inicio de una sostenida diatriba que se construyó, por la eliminación de la Tricolor en la clasificatoria al Mundial de Francia, alrededor de la palabra “mamarrachos”.


El inicio de la nota, publicada el 7 de julio de 1997, fue brutal: “Qué infame. Qué falta de amor a la camiseta tricolor. Merecen que devuelvan el dinero que se han ganado en estas eliminatorias y que jueguen gratis hasta que termine el premundial. No es justo que al pueblo se le haya tomado el pelo…”.

Y en Extradeportes agarraron su pato: Eduardo Tanque Hurtado. “Mamarrachos, porque no saben meter los goles en los momentos que se les presenta la ocasión, principalmente Eduardo Hurtado, que es preferible que se dedique a otra cosa menos a defender la camiseta nacional […] La Selección que jugó en Venezuela no mereció ni siquiera venirse en avión, sino a pie”.

El resultado de este partido contra Venezuela, jugado de visita en Maracaibo el 6 de julio de 1997, concluyó en empate: 1 a 1.

Pero ese empate no nos bastó. Si bien quedaban matemáticamente posibilidades, el “partido ante Venezuela lo teníamos que ganar como sea”. Y concluyó: “Por eso son mamarrachos y asesinos de ilusiones”.

En esta otra nota de prensa, publicada dos días después, sí se intenta una suerte de análisis, pero sin olvidar que son mamarrachos, como lo evidencia claramente su título:


Pero el subtítulo es todavía mejor. “Si los seleccionados desean que EXTRADEPORTES no les diga mamarrachos; entonces, ganen los cuatro partidos que faltan y terminen con dignidad”. La sección de deportes de diario Extra le lanzó un reto a los seleccionados.

Y no lo cumplieron.


Al día siguiente de perder contra Colombia 0 a 1 el 20 de julio de 1997 con gol del Pipa de Ávila, la sección de Extradeportes publicó un titular en que los gradúa de mamarrachos a los muchachos de la Tri, con la siguiente explicación: “Ahora que [sic] dirán los seleccionados. Tendrán la suficiente sangre en la cara como para reclamar por lo de mamarrachos, calificados por su actuación en Venezuela. Más bien ellos se graduaron como aquello luego de la nueva desazón en estas eliminatorias”.

Graduados de mamarrachos: el saldo de la Tri por Extra, rumbo a Francia ’98.